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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

martes, 25 de agosto de 2009

¿EN QUÉ CREYÓ USTED ANTES DE SER BAUTIZADO?


Excelentísimo estudio de mi amigo Apologista: Mario Olcese Sanguineti.

¡La Verdad Ignorada por Muchos!

Millones de cristianos se han bautizado sin estar seguros de lo que la Biblia espera que crean primero antes de recibir ese “sacramento”. Los predicadores generalmente presentan a Jesús como “el suficiente salvador personal” (una terminología ajena a la Escrituras) y luego, después de un periodo de “instrucción”, el pastor bautiza al “creyente” para que sea miembro de la denominación. Sin embargo, y pese a estos esfuerzos por “convertir” a los incrédulos, creemos que son muy pocas las personas que se han detenido a inquirir acerca de lo que puntualmente creyeron los primeros cristianos antes de ser bautizados. ¡Usted se sorprenderá al descubrir la simple verdad!

Jesús, su Mensaje Salvador, y el bautismo

En Marcos 1:1,14,15 Jesús es visto inaugurando su ministerio de tres y medio años con estas declaraciones: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Aquí vemos que Jesús inicia su ministerio anunciando el evangelio del reino de Dios, tal como lo reveló él en Lucas 4:43: “Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.”

Estimados amigos, el reino de Dios—el evangelio original— era el encargo (Las Buenas Noticias) de Dios para la humanidad proclamado por Jesucristo, el Mensajero. Esta Buena Nueva fue la razón por la que Jesús vino al mundo hace dos milenios…¡Y él mismo lo dijo sin tapujos! (Luc. 4:43)— Jesús después dice que su mensaje debe ser creído, y luego de haberlo creído, proceder al bautismo. Así lo mandó Jesús con estas palabras: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere (¿en qué? ¡En el evangelio del reino, según Marcos 1:14,15!) y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. Entonces aquí está la razón para el bautismo bíblico, que habiendo creído en el reino de Dios (el evangelio) poder participar (“viendo y entrando”) en él, por medio de “nacer de nuevo” por agua y espíritu (Véase Juan 3;3,5). ¿Entienden ahora? Pero, ¿cuántos hombres son bautizados hoy sin entender ni un ápice lo que es el reino de Dios? Sólo pregúntese a usted mismo si realmente usted oyó, entendió y creyó en el evangelio del reino antes de su bautismo, y hágale esa misma pregunta a cualquier hermano de su iglesia, y con seguridad ninguno le dirá que se bautizó cuando creyó en el evangelio del reino de Dios. Es más, pocos o ninguno saben qué es exactamente dicho único y prístino evangelio del Señor Jesucristo llamado el Reino de Dios.

Felipe y sus Bautizados

Es interesante leer sobre el ministerio de Felipe en Hechos 8:12, 13 y que dice: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón (el mago) mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito”. Noten ustedes, hermanos, que aquellos discípulos de Felipe fueron bautizados por él cuando creyeron, ¿en qué? ¡en el anuncio del evangelio del reino de Dios y en el nombre de Jesús! Así que sí los discípulos de Felipe se bautizaron creyendo en Jesús y en su evangelio del reino. Entonces, ¿por qué millones de cristianos se bautizan hoy “creyendo” sólo en Cristo sin creer al mismo tiempo en su reino?¿Por qué se les ha ocultado el reino de Dios? No será que Satanás está detrás de este error?¿No dice Pablo de Satanás que “…el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo (la gloria y reino son sinónimos—comparar Mateo 20:21 y Marcos 10:37) el cual es la imagen de Dios”. Sí, el enemigo obscurece la mente de los incrédulos (¡Hay muchos cristianos gentiles incrédulos que suponen que le reino de Dios no es para ellos sino sólo para los Judíos!) para que no entiendan el evangelio del reino de Cristo, y así no se salven.

Cristo y Su Reino: la razón para Ser Cristianos Consagrados

No hay mayor honor que ser embajadores de Cristo. Ahora bien, los cristianos son embajadores de un Rey, y esto implica un reino, un territorio, y una dinastía real. Muchos no parecen entender que somos embajadores de un rey y su reino, y no simplemente de un rey y un cielo etéreos. Pablo dijo ser un embajador en cadenas (Efesios 6:20), porque por causa del reino (que era la esperanza de Israel, ver Hechos 1:6) dijo él, estaba en cadenas: “Así que por esta causa (¿Cuál causa?)os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel (el reino, Hechos 1:6) estoy sujeto con esta cadena” (Hechos 28:20).

Véase, además, en los versos que siguen sobre la predicación del reino de Pablo y que lo tenía en cadenas: “Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (vs. 23,30,31).

De modo que Pablo, como nosotros, era embajador del reino de Dios ante los judíos y los gentiles por igual. El predicó el mismo evangelio que su Señor predicó antes que él. En Hebreos 2:3 Pablo dice: “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande (a través de Cristo y su evangelio del reino) La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron”. Así que el reino de Dios fue anunciado primeramente por Jesucristo, pero continuado por los que oyeron, es decir, los apóstoles, y los discípulos de éstos. Este mensaje equivale a la gran salvación reservada para los que lo creen con todo su corazón.

Dios los bendiga,


Apologista

ALGUNOS -ERRORCILLOS- DE LOS MÁS REPUTADOS PADRES DE LA IGLESIA


Es interesante conocer algunos “errorcillos” de los más reputados “Padres de la Iglesia” como Orígenes, Ireneo, Tertuliano, Clemente de Alejandría, Cipriano, Justino Mártir, Atanasio, Juan Crisóstomo, Cirilo de Jerusalén, Agustín de Hipona, y otros, sin mencionar sus herejías.

Por ejemplo, Orígenes enseñó que Dios salvaría a cada individuo y que María fue una virgen perpetua; Ireneo, Juan Crisóstomo y Cirilo de Alejandría creyeron que el pan y el vino se convertían en el cuerpo y la sangre de Jesús toda vez que eran bendecidos; Atanasio enseñó la salvación por el bautismo; Tertuliano se hizo un partidario de las herejías Montanistas, y un promotor de una clase de clero del Nuevo Testamento, como hizo su discípulo Cipriano; Agustín fue el arquitecto principal del dogma Católico que incluyó su apoyo al purgatorio, la regeneración bautismal, y bautismo infantil, pecados mortales y veniales, oraciones a los muertos, penitencia para pecados, absolución por un sacerdote, María libre de pecado, los Libros apócrifos de la Biblia como inspirados y como Escritura, el reino como sinónimo de la iglesia, fe en la doctrina de la Trinidad, etc.

¿Deberían realmente ser considerados estos “padrecitos” como infalibles baluartes y paradigmas de la verdad por la iglesia de todos los tiempos? ¡Usted decida!

-HE AQUÍ EL HOMBRE-


Por Ingº Alfonso Orellana

Estas palabras de Pilato han intrigado a más de un lector del evangelio de Juan, incluyendo a un servidor.

En mi jornada por los caminos religiosos de este mundo, he podido observar el efecto que la persona de Jesús ha tenido en hombres de toda clase, desde profesionales hasta campesinos. Este efecto, llamémosle “el factor Jesús,” ha transformado las vidas de TODOS los que le han conocido. No es en balde que Pablo escribió a los filipenses que “toda rodilla se doblará” ante el nombre Jesús. No dice que sólo las rodillas de creyentes arrepentidos se doblaran.

Hace un par de años un amigo me facilitó una copia de un libro escrito por un señor de nombre Charles Templeton. El libro, “Farewell to God,” crudamente traducido, “Adiós a Dios,” relata cómo, después de haber tenido una experiencia de salvación sobrenatural y convertirse en uno de los más aclamados evangelistas emergentes al lado de Billy Graham, su fe se debilitó por motivos de no entender la razón del mal en este mundo si en verdad existe un Dios amoroso.

Esta semana otro amigo me facilitó un libro escrito por un periodista de nombre Lee Strobel, titulado; “A Case for Faith,” o ‘Un caso de fe.’ El caso de esta persona fue inverso al de Templeton. Lee fue de ateo a creyente después de lanzarse a destruir la fe cristiana con miras a probar que todo era una fantasía, una especie de muleta psicológica.

El asunto es que Lee decidió entrevistar a Templeton. Aquí viene lo interesante. En la entrevista Templeton se definió a si mismo como agnóstico; expresó que no es que el no creyera en Dios, sino que le es imposible hacerlo. Dio una larga lista de preguntas con relación al sufrimiento humano que según él no pueden contestarse sin echar por la ventana el concepto de un Dios de amor. Aludió a su propia condición como enfermo de la enfermedad de Alzheimer como evidencia de la inexistencia de Dios.

Cuando Lee, sin embargo, le pregunto acerca de Jesús, Templenton se desplomó en sus entrañas y cediendo a las lágrimas, reconoció que ‘adoraba‘ a Jesús y que le ‘extrañaba.’ Hizo un gran esfuerzo por recobrar la compostura y, demás está decir que aquí termino la entrevista.

Después de medio siglo negando la existencia de Dios, este hombre moribundo, todavía era conmovido por el recuerdo de la figura imborrable de la persona más atractiva y grande que jamás ha vivido en esta tierra. Tal como Pilato, dos mil años antes, Templeton tuvo que reconocer “al Hombre.”

Les recomiendo a todos, lean los dos libros. El segundo está disponible en español, del otro, no sé.

Reciban mis saludos.

www.apologista.wordpress.com
www.retornoalparaiso.blogspot.com
www.yeshuahamashiaj.org
www.elevangeliodelreino.org

UN MAESTRO DE LA PROSPERIDAD PREDICA LA -FÓRMULA PERFECTA- PARA SALIR DE LA CRISIS


Esto dijo el Teleevangelista del evangelio de la prosperidad, Jerry Savelle, en el último congreso de los Copeland:

“Cada vez que un pensamiento angustiante sobre dinero aparece en su mente, la siguiente cosa que usted tiene que hacer es sembrar”: Arroje Su dinero, como semillas, en “tierra buena” como los ministerios de los predicadores de la prosperidad, y deje de preocuparse, comience a sembrar,” añadió él, con una sonrisa. “Este es el paquete de estímulo de Dios para usted.”

Ante esto, se vio a cientos de feligreses arrojando en el estrado y en los peldaños alfombrados sobres, dinero en efectivo y monedas, pero no así a los mismos predicadores de la prosperidad que deberían “dar” el ejemplo…¿será que ellos mismos no creen en su propia propia ”fórmula mágica”?

¡Qué buen negocio el de estos sátrapas desvergonzados!…¡y pobre los ingenuos que terminarán más frustrados y endeudados aún! Es por eso que los evangélicos pentecostales de Estados Hundidos son los más pobres entre los evangélicos de distintas denominaciones, porque dan y dan a estos pillos sin parar y no ven la prometida prosperidad, sino sólo la de sus voraces líderes carismáticos. ¿Será usted el siguiente tonto útil? Espero que no!

lunes, 24 de agosto de 2009

LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ Y SU FALSA CREENCIA DEL REGRESO INVISIBLE DE CRISTO AL MUNDO


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD).

Otra de las repugnantes doctrinas de los Testigos de Jehová que adversa con las escrituras, es negar el «regreso de Cristo de modo visible al mundo para el futuro», tal como la Biblia lo enseña sin ambages ni “vueltas policíacas”. El fundador y falso profeta de la lóbrega secta jehovista, Carlos Taze Russell, señaló que Cristo vino “invisible al mundo en el año 1874 y que en el año 1878 resucitaron de sus tumbas todos los verdaderos creyentes en el Señor que murieron en ese tiempo”. Pero como el “dios” de los Testigos es muy parecido o igual a ellos”, de harta tendencia a equivocarse, “reveló a sus fieles esclavos que la venida del Hijo del Hombre no se dio en 1874, sino en 1914, cumpliéndose la profecía de Lc. 21:27”. ¡Vaya quimera esta! Russell dijo arrogantemente sin “medir ni arriar con lazo” su diabólica y blasfema lengua que los supuestos resucitados se “quedaron invisibles junto al Señor en la tierra para una obra muy especial”. ¡Qué bien mentido!, ya que la Biblia no compagina con tal y espeluznante estupidez. Y lo peor de todo, inconcebiblemente, es difícil creer cómo los adeptos de la secta russelliana la aceptaron con desapercibida tranquilidad.

Realmente para refutarles su distorsionada y combatible idea, no necesita alguien de “quebrarse tanto la cabeza”. La Biblia proporciona muchas pruebas para derrumbarles con facilidad esta teoría elaborada “sin rumbo y astrolabio”. Tan sencillas y claras fueron las palabras del Señor Jesucristo que no resulta nada enmarañado entender perfectamente bien que su «retorno será personal, visible, en gloria y en poder, y además futuro». El último libro del Nuevo Testamento nos muestra que Cristo será visto «Por todo ojo humano», «Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días». Russell no tomó en cuenta que no sólo sus “resucitado vieron al Señor en su venida invisible”, sino que «quienes lo traspasaron, los que lo rechazaron, es decir, los del pueblo judío, lo «verían» además» (Jn. 1:11). Y eso no es todo: la venida visible del Señor será causa de «lamentación profunda en los hombres inconversos de todo los linajes terrenales». Este hecho tan contundente y decisivo para la humanidad entera, no ha llegado todavía, puesto que Cristo no ha descendido en gloria hasta el día de hoy:

Ap. 1:7 «He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén».

Mt. 24:29 «E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas».

Mt. 24:30 «Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria».

La venida visible y en gloria de Jesucristo exige ciertas condiciones previas para su cumplimiento. Estas son unas pocas, pero hay muchas más. Los Testigos de Jehová, para su desgracia, no las han tomado en cuenta para sacar las que serían correctas conclusiones:

La manifestación del Anticristo:

No hubo individuo antes, ni hay nadie hasta este momento de la vida que reúna los requisitos esenciales para que pueda ser “etiquetado” con seguridad como el Anticristo final, la «Bestia» de Ap. 13:1, «el hijo de perdición». Lo que encontramos en este tiempo es únicamente extrañas especulaciones de su persona. El Anticristo escatológico tendrá que aparecer primero antes del regreso personal y visible del Ungido de Dios y en anticipado triunfo (2 Ts. 2:3, 8), para empezar su carrera política y proselitista, diplomática («Arco sin flechas») que lo guiará victorioso y nefando al gobierno del mundo (Ap. 6:2; Ap. 13:5, 7), para «sentarse en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios» (Mt. 24:15; 2 Ts. 2:4). La «marca del Anticristo» (666: Ap. 13:18), de «la Bestia» (Ap. 13:1), no ha sido anunciada oficialmente, menos puesta en la «frente ni en la mano derecha» de los hombres perversos e incrédulos al buen Dios para poder «comprar y vender». Deberá ocurrir obligadamente antes de la Parusía (véase por favor Ap. 13:15-18). Israel firmará un pacto amigable con Anticristo escatológico al principio de la gran tribulación final. A la mitad de ésta, lo romperá para empezar su destructiva y colérica persecución judía (Dn. 9:27; Ap. cap. 12). Si la Biblia explica que esta siniestra situación habrá de ser antes del regreso de Cristo (conociendo correctamente la equilibrada ilación del entorno escritural para aplicar bien una hermenéutica natural, histórica-gramatical), de la cual hasta la fecha no hemos sabido nada al respecto, porque en realidad no se ha cumplido, es obvio que el regreso del Señor todavía está en espera. Ningún líder religioso (el Falso Profeta de Ap. 13:11) ha ordenado a los habitantes de la tierra por medio de presiones y engaño para que «hagan una imagen a la semejanza del Anticristo por razón idolátrica ». Sea lo que sea, esta imagen «hablará y hará matar al que no le brinde adoración» (Ap. 13:14-15). Si la «imagen parlante no ha sido fabricada por los moradores del mundo», el regreso de Cristo, tampoco ha sido por sana deducción.

La manifestación del peor momento de la humanidad:
La gran tribulación escatológica.

El libro de Apocalipsis describe los temibles y espantosos sucesos «cosmológicos» que habrán de presentarse en la gran tribulación escatológica, «sucesos» que hasta ahora, por su naturaleza descrita, jamás se han observado durante el transcurso de la historia humana (Lc. 21:25-26). La gran tribulación final está representada por «siete sellos», por «siete trompetas» y por «siete copas de la ira de Dios» en el libro de Apocalipsis. Jamás en el planeta tierra ha llovido un «granizo mezclado con sangre y fuego», ni jamás la «tercera parte de los árboles y de la hierba verde del mundo entero ha sido quemada» (Ap. 8:7). No hemos sabido hasta el día de hoy (inconcebible, por la notoria devastación que hubiese causado) de la caída una «gran montaña» o de un aerolito de dimensiones colosales que haya provocado la aniquilación de la tercera parte de la vida marina de algún mar del globo terráqueo (véase por favor Ap. 8:8). Aquí no entra el “cuentito pinochesco”, ese dizque “científico evolucionista” que alega que hace “65 millones de años cayó en la península de Yucatán un meteoro súper gigantesco que arrasó con más del setenta por ciento de la vida en el mundo”. Es necesario que esto acontecimientos apocalípticos, entre otros más, ocurran antes que Cristo descienda con poder. Es de gran importancia además comentar que antes del regreso de Cristo tendrá que cumplirse «los tiempos de los gentiles» (Lc. 21:24), así «Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria» (Lc. 21:27). El mismo Señor Jesucristo dijo que «si los días no fuesen acortados», lógicamente en su venida, «nadie sería salvo». «Pero por causa de los escogidos, serán acortados» (Mt. 24: 21-22). Otra prueba más de la mentira del “regreso invisible de Cristo” por parte de la secta Watchtoweriana.

Los dos testigos enviados por Dios:

En ninguna parte de esta tierra, ni en ningún tiempo, se han visto y dado a conocer por los medios informativos los «portentos y milagrosos» hechos por «dos individuos», los «dos testigos y profetas», los «dos olivos» del Señor (Ap. 11:4), los cuales están predestinados para realizarlos delante de los hombres inicuos, según el libro de Apocalipsis, en el futuro (Ap. Ap. 11:5-6), mucho menos se ha sabido que hayan sido «ejecutados» por un líder político que gobierne el mundo con tiranía y opresión, en este caso, por el Anticristo apocalíptico, quien un día habrá de emerger del tumultuoso mundo en actitud inmisericorde para con sus semejantes (Ap. 11:7-9), ni tampoco que hayan resucitado los «dos individuos» antes mencionados, los «dos testigos», después de su muerte (Ap. 11:11), ni que hayan «ascendido al cielo en una nube» (Ap.11:12). Requisito indispensables es la manifestación de estos «dos hijos de Dios» antes del acontecimiento del retorno de Cristo al mundo. Otra falla más agregada al «negro y sucio costal» de los Testigos.

La batalla del Armagedón

La cual no se ha llevado a cabo, porque los gobernantes de la tierra, sus «reyes, jamás han sido reunidos por Satanás en ese lugar llamado de tal forma con el fin de pelear contra el Cordero de Dios, quién los matará como fulminante relámpago, con el resplandor de su venida» (Ap. 16:13-16; Ap. cap. 19; 2 Ts. 1:7-8; 2:8). Cristo mismo será el protagonista y héroe principal en esta macabra y dispareja disputa, no favorecida para los agentes terrenales y malignos. Él solo destruirá a los ejércitos enemigos en el lugar que en «hebreo se llama Armagedón», en su venida visible y poderosa (Zac. 14:12; Ap.16:16). Otra prueba incuestionable más que descubre la mentira del “regreso de Cristo invisible”, según los Testigos de Jehová.

Desaparición de islas y montañas, lluvia de granizo gigantesco:

La islas en la actualidad no han desparecido, y las montañas aún se encuentran de pie (Ap. 16:20). Otra cosa: ¿Quién ha sabido de la caída de un granizo de 50 Kgs. en una determinada época histórica de la humanidad? (un talento equivalía antes a 50 Kgs. de plata aproximadamente: Ap.16:21). Antes de la venida del Señor Jesucristo, esto tendrá que suceder forzosamente. Si jamás ha ocurrido, tomando en cuenta que la gran tribulación final es antes de la Parusía, es falso que Cristo, de una manera u otra, haya regresado por segunda vez al mundo.

El juicio de las naciones del mundo:

Si Cristo regresó ya hace años atrás por segunda vez como los Testigos de Jehová lo promulgan, entonces, ¿por qué causa no juzgó al mundo sentado en su trono de gloria para apartar las «buenas ovejas de las malas cabras»?:

Mt. 25:31 «Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria…».

Mt. 25:32 «…y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartarálos unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos».

Mt. 25:33 «Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda».

Yo me pregunto, ¿cómo es posible qué estos infelices individuos se hayan atrevido a profetizar con fechas falsas la venida del Hijo del Hombre, si el mismo Señor Jesucristo dijo que «ni los ángeles del cielo, ni él, conocían el tiempo exacto de su retorno visible al mundo, con el propósito de gobernarlo teocráticamente» (Lc. 1:32-33). El conocimiento del tiempo preciso de la Parusía, solamente lo tiene el Dios y Padre de Cristo y de nosotros, sus fieles creyentes, y no los arrogantes y mentirosos teólogos de la Watchtower. ¡Qué vergüenza!

Mr.13:32 «Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre».

Si Cristo vino ya, como suponen los Testigos, ¿porqué sigue reinando el caos, la maldad y la muerte en la vieja tierra y no él? ¿Por qué razón los «mansos no han heredado literalmente la tierra»? (Mt.5:5).

Cuando Cristo venga al mundo, visible y en poder, sin perder el tiempo en vanas tonterías, como las escritas y profetizadas por los mal llamados Testigos de Jehová, se «sentará en su trono de gloria para juzgar al hombre, tanto bueno como malo», de acuerdo a lo visto ya, para después dar empiezo a su glorioso Reinado Milenial y Terreno con sus santos y merecedores súbditos (Ap. 20:4, 6).

¡Amén!

Testigos de Jehová:

¿Están seguros de conducirse por el camino de luz y salvación o por aquél qué lleva a la eterna perdición?

Se los dejo nuevamente de tarea para que lo reflexionen

PREDICADORES DE SABIDURÍA MUNDANA


El número de predicadores crece día a día, las escuelas de formación de discípulos de muchas congregaciones está a reventar y gradúan al fin de cada trimestre, “líderes de éxito” preparados, según ellos, para ejercer el ministerio. El gran problema, es que este “liderazgo de microondas” ha degenerado la predicación del Evangelio, remplazando la verdad y el poder de Dios, por sabiduría humana; pero esto no es nuevo, Pablo habló fuertemente sobre esto en sus epístolas.


Existe una sabiduría mundana que sabe como obtener las riquezas de este mundo, pero que ignora lo realmente importante, la sabiduría que proviene de Dios. (I Corintios 1:20, 26; 2:6; 3:18). Está fundamentada en las palabras humanas y sólo sirve para obscurecer la cruz (1 Corintios 1:17).


Pablo detestaba predicar con palabras persuasivas de humana sabiduría (1 Corintios 2:1, 4, 5, 13) y condenaba inflexiblemente la palabrería de este mundo, con la cual batalló enfrentando a sus detractores. Los griegos siempre amaron las palabras y una de las figuras bien conocidas en el mundo griego era el sofista. Los sofistas eran oradores tan famosos como estrellas de cine. Pero el sofista estaba más interesado en cómo decía algo que en qué estaba diciendo. Su interés primario consistía en adquirir destreza y habilidad en el uso de la palabra; su principal anhelo radicaba en provocar el aplauso; su deseo más ferviente era exhibirse, algo que no es lejano a nuestra realidad.


Los antiguos sofistas, son los actuales predicadores que andan en la búsqueda del reconocimiento y el aplauso, los nuevos “artistas” de la farándula cristiana. ¿Ha visto usted la diferencia entre una predicación del evangelio verdadero, donde existe un silencio reverencial a lo largo del sermón, a diferencia de la falsa predicación, que se encuentra saturada de emocionalismos, gritos y aplausos?, un completo show. La definición actual de sofista coincide completamente con la de estos personajes: personas que se valen de argumentos aparentes con tal de persuadir o defender su falsedad.


Pablo conocía a los predicadores y maestros que estaban más interesados en las frases que en la verdad, que no deseaban sino exhibir su destreza y suscitar el aplauso de la multitud. Pablo conocía al predicador y maestro que le preocupaba más lo que los hombres pudieran pensar de él que lo que pensara Dios; que estaban más ansiosos por que los hombres les miraran que por que les mirara Dios. Sabiduría que, por cierto, aún no ha desaparecido del todo.


Algunas características de la Sabiduría humana son:


a. Tal sabiduría no conoce realmente a Dios (1 Corintios 1:21).


b. Es más seductora que instructiva (1 Corintios 2:4, 5).


c. Es sabiduría del hábil polemista, más interesado en la exhibición de acrobacias mentales que en la búsqueda de la verdad (1 Corintios 1:20).


d. Es vana en el sentido de que no ayuda a nadie ni conduce a nada (1 Corintios 3:20).


e. Al final de los tiempos, será destruida por Dios y se demostrará lo insensata y extravagante que realmente es (1 Corintios 1:19, 27; 3:19).


La única sabiduría verdadera no es consecuencia del orgullo, sino de la humildad. La única enseñanza sabia no apunta hacia sí misma, sino fuera de ella. La predicación degenera siempre que busca el aplauso. No hay sabiduría en el proceder del maestro y del predicador cuya personalidad y métodos obscurecen a Cristo, antes degenera en esa necedad que, en el fin de los tiempos, recibirá la convicción y condenación que merece.


Siempre que un hombre comience a escucharse y, por tanto, a dejar de escuchar a Dios, su versión del mensaje cristiano será distorsionada e inadecuada. Siempre que olvide someter sus conceptos e ideas a la prueba de la Palabra del Espíritu de Dios, producirá una versión del mensaje cristiano que será suya, pero no de Dios. Si continúa obrando así, acabará por amar a su pequeño sistema más que a la verdad de Dios.


Es fatalmente fácil desplazar el mensaje cristiano, obscurecerlo con interpretaciones humanas, complicar su sencillez a base de condiciones, reservas y aclaraciones. Siempre que consideremos el mensaje cristiano como algo con lo que tenemos que efectuar un acuerdo, más bien que como algo a lo que nos tenemos que rendir, corremos el riesgo de hacerlo ineficaz. Sin “sometimiento” al mensaje, éste no puede hacer ni lograr su pleno efecto.


El mensaje de la Cruz es tan poderoso en sí, que todo esfuerzo del hombre por “hermosearlo”, hacerlo efectivo y divertido, lo que hace es minimizarlo, adulterarlo, falsificarlo. Los conocimientos humanos y los excesos arruinan el verdadero mensaje del evangelio, se convierten en obstáculos que estorban a los oyentes para recibir la salvación por oír con fe la Palabra de Dios.


“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”.


2 Timoteo 2:15

EL REINO Y EL REINADO DE CRISTO VIENEN SIMULTÁNEAMENTE


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)


Juan Recibe una Visión


Apocalipsis 12:10 dice:


“Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”.


Algunos maestros de la Palabra vienen sosteniendo que Cristo y Su Reino vinieron en el Primer siglo de la Era Cristiana, pero que Su reinado con poder sólo se cristalizará en la parusía o Segunda venida de Cristo, la cual aún sigue siendo futura. Sin embargo, lo que Cristo le revela a Juan a través de Su ángel es otra cosa muy diferente, según lo leemos en el pasaje de arriba escrito con letras azules. Es necesario leer este pasaje con atención, pues a Juan se le dijo que “ahora” (Es decir, en un determinado momento) ha venido EL PODER, LA AUTORIDAD Y EL REINO DE CRISTO. Esto está más claro que el agua cristalina, claridad que la puede percibir hasta un niño de 5 años. Si el Reino vino hace dos milenios, y el reinado (es decir, la autoridad y el poder que ejerce el rey en su reino) es aún futuro, entonces este texto tendría que ser declarado espurio o una interpolación mal intencionada.

Definitivamente a Juan no se le dijo que el Reino ya había venido y que la autoridad y el poder de éste eran aún futuros. Sólo en las mentes encaprichadas de algunos maestros existe esa tesis del “paréntesis” entre el Reino y el reinado de Cristo.

El Reino bajo Cristo viene con Poder

Lo cierto es que Cristo no ha establecido su reino aún, porque si lo hubiera establecido, él debería haber mostrado Su poder y autoridad sobre las naciones. ¿Pero pueden las naciones estar ahora sometidas bajo la autoridad de Cristo? ¿Será nuestro Señor un Rey incompetente que no logra poner en orden el caos existente en los pueblos? Definitivamente hay algo que no funciona bien en la tesis de un reino presente sin autoridad y poder entre las naciones. Los Testigos de Jehová tienen ese problema con su tesis del año 1914. Y aunque ellos creen que el reino y reinado llegaron juntos, no saben explicar porqué Cristo no logra poner orden y autoridad en el caos existente. El amilenialismo, con su tesis de un reino eclesiástico, donde Cristo reina sobre su iglesia, tampoco satisface las demandas Escriturarias de un reinado Mesiánico sobre las naciones, trayendo la justicia y la paz mundiales. Definitivamente la iglesia tampoco es un reino que reina con autoridad y poder sobre las naciones.

Los Santos que reciben el Reino

En Daniel 7:27 leemos algo semejante a lo revelado a Juan, es decir, que los santos, los Cristianos, los verdaderos hijos de Abraham, recibirán en un momento dado el Reino y el reinado (dominio) a lado de Cristo. Este hecho coincide con lo revelado a Juan en Apocalipsis 12:10 claramente. Dice Daniel 7:27 así: “y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. En este pasaje daniélico vemos muy claramente que el reino y el dominio de los santos aparecen simultáneamente. Daniel no dice que el reino ya les fue dado a los santos, pero que el dominio de éstos sobre los pueblos será cumplido aún en un futuro indeterminado. No señor, el texto dice muy simplemente que a los santos se les da el reino y el dominio y la majestad de los reinos de manera simultánea. Aquí no hay ninguna declaración que nos haga suponer que el reino y el reinado de los santos están separados por milenios de distancia.

¿Cristianos reinantes?

En 1 Corintios 4:8, 20 el Apóstol Pablo se mofó de algunos Cristianos de Corinto porque suponían que estaban en el mejor de los mundos, y que ya reinaban. Pero Pablo se mofa irónicamente de ellos y les dice: “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!”. ¿Y porqué Pablo se burló de ellos? La respuesta es simple. Para Pablo, el verdadero reino del Mesías no consistía en palabras, sino en poder o autoridad o dominio. En el verso 20 él les dice muy enfáticamente: “Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en PODER”. Es decir, para el apóstol Pablo, el reino va de la mano con el poder, y si no hay poder, no hay reino. Es por eso que él se mofaba de ellos, porque ¿qué poder tenían ellos sobre toda autoridad y dominio imperantes? ¿Acaso ellos podían deponer al Imperio Romano y establecerse como un nuevo reino sobre la tierra? De ningún modo, pues ya sabemos cómo la iglesia fue perseguida y diezmada por el Imperio pagano durante aproximadamente tres siglos después de la muerte de Cristo.

El Ejemplo de Nabucodonosor

En el sueño del rey babilónico se revela una imagen colosal de distintos metales (Daniel 2) y que representan a los distintos imperios que aparecerían hasta la llegada del Reino mundial de Cristo. La cabeza era de oro, y ésta representaba al imperio vigente que dominaba el mundo de entonces, el imperio Asirio-Babilónico. El profeta Daniel le revela a Nabucodonosor que la cabeza de oro era él. Estas son sus palabras: “Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. Y donde quiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro” (Daniel 2:37,38). Observemos que este primer rey le fue dado su reino, su poder, su fuerza, y su majestad de manera simultánea. Nótese que Nabuconodosor no fue un rey que recibió un reino un día “X”, pero su poder y autoridad los recibió muchos años después. Más bien la Escritura nos dice que él recibió un reino y reinado con poder y autoridad de manera simultánea. Ahora bien, si esto fue así con el primer Imperio o reino mundial, ¿no es lógico esperar que ocurra lo mismo con el último gran imperio o reino que se establecerá en la tierra? ¿No es lógico concluir que el Mesías recibirá de Dios el reino y el reinado con autoridad y poder sobre todo lo existente de manera simultánea?

Lucas 19 registra que Cristo ha ido al cielo para recibir un reino y volver (Lucas 19:11,12). Sin embargo, esto no quiere decir que nuestro Señor recibió inmediatamente el reino y su reinado con poder apenas arribó al cielo, sino que está esperando que Dios se lo adjudique en cualquier momento para luego volver inmediatamente a la tierra para ejercer su reinado cuando sea el tiempo propicio para la restauración de todas las cosas (Hechos 3:19-21, Lucas 19:15).

Una promesa por Cumplirse

La única posibilidad que tenemos para interpretar las palabras del ángel a Juan en Apocalipsis 12:10 (Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”) es que esa visión tiene que ver con el inicio de la Nueva Era, cuando Cristo, al volver, establezca su reino en la tierra y deponga a los poderes temporales del mundo para así traer la paz y la justicia perdurables. En Mateo 25:31,34 Jesús declara que cuando venga (Su parusía) en gloria, ENTONCES, se sentará en su trono de gloria…y entonces los Cristianos fieles heredarán el Reino y el reinado (Apo. 20:4,5).