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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

lunes, 19 de julio de 2010

PAPAS ABIERTAMENTE HOMOSEXUALES

Según los historiadores oficiales de la Iglesia Católica, hasta el momento cinco pontífices gays han pasado por el Vaticano. El último de ellos murió en 1555.

Juan XII (955 – 964)

Su nombre de pila era Octaviano, pero por razones que solo él supo decidió cambiarlo por Juan, al asumir el papado. Así se dio inicio a la costumbre de asumir un nombre de reinado.

Según el libro “Los Papas” de Eric John y el Liber Pontificalis, le gustaban los adolescentes jóvenes lindos y musculosos, a muchos de los cuales premió por sus proezas en la cama dándoles obispados selectos y muy provechosos. Llegó a Papa a los 17 años y falleció a los 26 de un ataque cardiaco mientras compartía su lecho con un jovencito.

Benedicto IX (1032 – 1044)

De él han dicho que fue la encarnación cristiana de Nerón. Intentó renunciar a su cargo para “vivir en completa desgracia y pecado con otro hombre” y para solucionar todos los problemas que creó, quiso abdicar a favor de su padrino, que era judío.

Pablo II (1464 – 1471)

Cuando le preguntaron que nombre de reinado quería se apodó a sí mismo “Formosus” (Hermoso), a sabiendas de su belleza física. Se hizo famoso por sus orgías sadomasoquistas, donde apuestos jóvenes se dedicaban a atarlo y golpearlo. Se dice que murió estrangulado, en 1471.

Sixto IV (1471 – 1484)

A la muerte de Pablo II, el Colegio de Cardenales se reunió tan rápido como fue posible y designó a Francisco Della Rovere, conocido como Sixto IV. Nacido en Savona, de familia humilde, llegó a ser cabeza de la Orden Franciscana, como cardenal. Deseaba ser Papa, y para su suerte, su amante llamado Pietro Riario supo con dinero “como” arreglar su elección, y después de lo cual fue recompensado con cuatro obispados, un par de abadías y un capelo de cardenal.

Desde allí, y a través de su amante, Pietro supo manejar la Iglesia, estableció la Santa Inquisición, un complot para asesinar a Lorenzo de Medicis y transformó a Roma en centro de arte. Durante su papado se distinguió por nombrar solo jóvenes veinteañeros como cardenales. Un grupo de ellos le pidió al Papa que legalizara la sodomía en la estación cálida y cuando Sixto IV estaba a punto de dar una respuesta favorable, una enfermedad lo llevó a la muerte. Como anécdota antes de morir se cuenta que habiendo sido consultados los médicos más famosos de Roma le recomendaron para su alivio leche de madre, a lo cual Sixto les respondió que el “jugo de hombres jóvenes” le caería mejor. Falleció en 1474 a los 28 años.

Julio III (1550 – 1555)

Fue el más abiertamente gay de todos. Elegido a los 63 años ya se le habían conocido muchos amantes. El último de ellos, un muchacho de 17 años llamado Inocente y apodado “Prevostino”, lo acompañaba en el momento de elección. Al estar casi seguro de su elección pasó su brazo alrededor del muchacho y dijo: “Si me hacen Papa, al día siguiente haré que Prevostino sea uno más entre ustedes, como miembro del cardenalato”. No solo cumplió su palabra sino que el Cardenal Prevostino fue nombrado Secretario de Estado, cargo reservado a los de más alto rango.

Uno de los asiduos participantes de las orgías fue el arzobispo de Benevento, Giovanni Della Casa que le dedicó al Papa su libro titulado “In Laudem Sodomiae” (Elogio de la Sodomía). Desde entonces no se ha sabido de ningún otro Papa gay, por lo menos oficialmente.

Fuente Aquí, Aquí, Aquí.
Liber Pontificalis

SITUACION ACTUAL DEL PUEBLO DE ESTADOS UNIDOS

Mientras el Imperio gasta y debe gastar más de un trillón de dólares en sus guerras, el pueblo de Estados Unidos paga las consecuencias. Jamás desde la Gran Depresión que comenzó con el crash bancario de 1929, un gobierno ha sido más enemigo del pueblo, ni más hostil al trabajador, ni más amigo del que explota el trabajo.

Se han eliminado programas sociales que existían desde la época de Franklyn Delano Roosevelt que han afectado la salud, la educación, la familia, las artes, las investigaciones científicas, el cuidado de los niños, y se están gastando los fondos del Seguro Social, con lo que se pone en peligro el retiro de los que hoy aún trabajan y de los que ya lo disfrutan después de haber trabajado toda una vida.

Los salarios se han mantenido fijos por muchos años, pero los precios de todo se han duplicado y triplicado –comida, medicina, alquiler, ropa, gasolina, seguros obligatorios, transporte, diversiones, etc–, por lo que, en rigor, el salario es la mitad o la tercera parte de lo que era hace unos años.

Cientos de miles de personas han perdido sus casas, que financiaban con el banco, y otros tantos las viviendas que alquilaban, por lo que la población desamparada –homeless— ha llegado a límites históricos (Nota: un diario de Miami publicó ayer, 15 de julio del 2,010, en cintillo desplegado de primera, “Un millón de casas serán reposeídas”).

El delito, violento o no, ha aumentado en forma alarmante. Los jueces, fiscales y abogados defensores no dan abasto. Las cárceles están repletas. La inseguridad en las calles es la peor desde la era de Al Capone. Graves secuestros y asaltos bestiales suceden ahora todos los días. La policía de varias ciudades ha amenazado con irse a la huelga porque sus miembros están trabajando muchas horas, de día y de noche, y tienen que hacerlo con sueño … con el sueño “americano”.
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