Datos personales

Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

domingo, 28 de junio de 2009

OCHO PUNTOS DE LOS ENCUENTROS DEL G12

Primer punto:
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El completo hermetismo sobre la dirección o ubicación en donde se realizara el encuentro. El Encuentro es un retiro espiritual de 3 días, que se lleva a cabo después del Pre-Encuentro (1 mes después) Desde ese momento en que ninguno conoce o puede saber el lugar y se le mantiene en secreto, eso mismo ya huele mal, y de inmediato se vincula con el ocultismo. Jesús le respondió: —Yo públicamente he hablado al mundo. Siempre he enseñado en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto. San Juan 18:20. El secreto, el silencio, lo oculto, es una constante en los Encuentros.
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A ninguno de los nuevos participantes, se les permite, no solo conocer el lugar del retiro, sino que también se le priva de asistir en su propio transporte. Todos ellos deben de llegar a un lugar de contacto, que generalmente es la iglesia que está liderando el famoso encuentro, en ese lugar todas las personas dejan sus vehículos y son llevados con mucho hermetismo al lugar del encuentro, por lo tanto su familia, jamás podrá saber en qué lugar se encuentra su ser querido. Esta práctica es totalmente contraproducente y es abiertamente una práctica del ocultismo, y la misma palabra del Señor, rechaza totalmente este tipo de acciones, tal como ya lo leímos en San Juan 18:20 Donde el Señor Jesús, declara que él nunca ha hecho nada en oculto.
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Pero también el propio apóstol Pablo rechazó abiertamente cualquier práctica que tuviera que ver con lo oculto: “Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios. Por el contrario, manifestando la verdad, nos recomendamos, delante de Dios, a toda conciencia humana”. 2 Corintios 4:20.
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Segundo punto:
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Incomunicación con el exterior por tres días. Una vez que los encuentristas son puestos en un solo transporte, se procede a decomisar aparatos personales que los puedan distraer del lugar donde se llevará el encuentro. A las mujeres les ordena entregar sus bolsos, para poder quitarle cualquier cosa que ellos consideren que les pueda distraer, a todos se les decomisan sus teléfonos celulares y cámaras.
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De esa forma ellos quedan incomunicados con el exterior. Por tres días consecutivos se les obliga mantener un silencio profundo, siempre están vigilados por dos líderes, aun si van al baño deben de estar vigilados, tienen que seguir fuertemente el régimen de disciplina implantado, es decir, que tienen que repetir y hacer exactamente lo que ellos les indiquen.
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Tercer Punto:
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Regresión (bajo el pretexto de sanidad interior). Quise buscar textualmente el significado de la palabra en el diccionario y esto es lo que dice: (Del lat. regressĭo, -ōnis). f. Retrocesión o acción de volver hacia atrás. 2. Gram. derivación regresiva. 3. Psicol. Retroceso a estados psicológicos o formas de conductas propias de etapas anteriores, a causa de tensiones o conflictos no resueltos.
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Al analizar la práctica de las regresiones, la investigación me llevo al uso de la hipnosis, pues a la persona se le somete a un estado en el que va al pasado, para poder ella redescubrir la causa , por la cual él o ella ha sido un cristiano fracasado. Supuestamente a los encuentristas se les dice que esto es sanidad interior, pero esto es totalmente falso, y contradice las sagradas escrituras. La verdadera sanidad interior, que si existe, es la que comienza en el mismo momento en que la persona se entrega a Cristo Jesús, y prosigue hacia adelante en la nueva vida en Cristo Jesús, la verdadera sanidad interior no tiene nada que ver con la hipnosis.Hipnosis: Estado de conciencia alterado que se caracteriza por una reducción de la atención y un incremento de la sugestión. La hipnosis se deriva del hipnotismo. Lo que automáticamente lo lleva a la hechicería. En la regresión el individuo entra en un estado psicológico en el que pretende hacer una conexión con el pasado. La hipnosis es sumamente peligrosa, ya que la persona tiene que dejar su mente en blanco, para poder viajar a su pasado y procurar tener contacto con ese pasado, o con la persona que considere que es la fuente de su frustración, esto los lleva a la consulta con los muertos. La palabra del Señor condena totalmente este tipo de prácticas, para tal caso analicemos los siguientes pasajes de la Biblia.
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Cuando entres a la tierra que Jehová, tu Dios, te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominable para Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas cosas abominables Jehová, tu Dios, expulsa a estas naciones de tu presencia. Dt 18.9-15
Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Galatas 5:1.
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Los demás hombres, los que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos ni dejaron de adorar a los demonios y a las imágenes de oro, plata, bronce, piedra y madera, las cuales no pueden ver ni oír ni andar No se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus robos. Apocalipsis 9:20-21.
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Considero que los pasajes que estamos leyendo hablan por sí mismos. Lo que indica que las prácticas de las regresiones son totalmente abominables delante del Altísimo.
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Cuarto Punto:
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Psicodrama, técnica terapéutica que consiste en que el individuo interprete durante una representación teatral improvisada uno o más papeles relacionados con sus problemas existenciales, conflictos actuales o pasados, síntomas o fantasías. En esta práctica, al participante en el encuentro, se le lleva a un salón especial, en algunos casos, es un cuarto oscuro o a media luz, donde está un líder ya sea mujer u hombre. El participante se tiene que sentar en el regazo de este misterioso personaje, el cual representa el rol del ser querido, muchas veces ya fallecido. La práctica es supuestamente para levantar su autoestima, pero los psicólogos dicen que esto es sumamente peligroso, y puede haber daños irreversibles, sobre ambas personas; digamos que pueden haber invasiones de demonios de homosexualismo o de otras manifestaciones de pecado abominables. Supuestamente con esta práctica las personas quedan regeneradas, de allí que regresan diciendo que han tenido el verdadero encuentro con el Señor; recuerde que el 90% de los encuentristas son cristianos y pastores con muchos años de ministerio.
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Por lo tanto esta práctica es seriamente cuestionada por la Biblia, nadie puede suplantar el Espíritu Santo que es el Consolador, y nadie puede ser mediador entre Dios y los hombres, sino solo el Señor Jesús. Veamos que les dice la palabra del Señor a los que regresan hablando de un nuevo encuentro:
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Es imposible que los que una vez fueron iluminados, gustaron del don celestial, fueron hechos partícipes del Espíritu Santo y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndolo a la burla. He 6:4-6.
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Quinto punto:
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Programación neurolingüística. Esta práctica es sumamente peligrosa, ya que al encuentrista se le hace repetir y aceptar acciones de su pasado que pudieron haber sido sanados u olvidados por el Señor, al caer los encuentristas en esto están abriendo puertas para que los demonios vuelvan a entrar en ellos.Por ejemplo cuando se les obliga a los encuentristas a ser liberados de posesiones de demonios, recuerde que antes de que se les invite a pasar a adelante para ser liberado, ya se le ha dado toda una terapia, en la cual el participante se le hace creer que él está en alguna forma poseído; como dije esta práctica es sumamente peligrosa. Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho. .Jn 14.26.
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Debo de advertir a los líderes que se prestan para estas prácticas en los encuentros, a que tengan cuidado, pues están tratando de ocupar el lugar del Espíritu Santo, y esto les podría estar trayendo consecuencia eternales, les digo algo, “ESTAN BLASFEMANDO CONTRA EL ESPIRITU SANTO”.
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Sexto Punto:
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Quiebra de Maldiciones generacionales. Al encuentrista —que como dije el 90% son evangélicos de otras iglesias o de la misma iglesia— quien dirige el encuentro les hace creer que están acarreando maldiciones generacionales, esta es la principal causa por la que los llevan a la famosa regresión. Pero la palabra del Señor condena esta práctica:
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Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Ro 8.1-2.
“olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Fil. 3:13-14.
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Séptimo Punto:
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Indulgencias. A todos los participantes, al llegar al encuentro se les proporciona una hoja clínica con una lista de más de doscientos pecados, los cuales debe de marcar con un lápiz, los pecados que ellos consideran que no se les han perdonados, para que el final de su encuentro esos pecados estén borrados.
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También se les da martillo y clavo, para que claven en una cruz de madera papelitos en los cuales escriben pecados que jamás fueron confesados a sus conyugues, o padres o amigos. Estos papelitos, son reemplazados cuando los participantes están durmiendo, para cuando vuelvan a realizar el acto, en un momento emotivo, se le pide al participante que recoja su papelito donde lo clavo, al arrancarlo, el papelito viene con una frase:
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“Tus pecados ya fueron perdonados” dado el momento el participante queda impacto por este hecho, lo que no sabe la persona, es que esos pecados nunca antes confesado a su cónyuge o padres, ya están en boca del máximo líder de los encuentros, y estos podrán ser usados en forma de chantaje, para cuando el participante se quiera apartar de dicha iglesia. El origen de esta práctica es católico, y fue implantada en la edad media, cuando el vaticano ordeno que todo el pueblo tuviera que ir a confesarse con el cura de la ciudad, para que sus pecados fueran perdonados, incluyendo los pecados generacionales.Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. He. 12:2.
Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. Is. 43:25.
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Y no enseñará más ninguno a su prójimo… porque perdonaré la maldad de ellos y no me acordaré más de su pecado. Jer. 31:34.
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Octavo Punto:
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Ahora bien, en los encuentros hay un bautismo del Espíritu Santo, y las manifestaciones son llamadas “Borracheras en el Espíritu” o “Risa Santa”, que son risas a carcajadas con sonidos de animales parecido a los cerdos y leones, etc. Se puede experimentar toda clase de emoción cuando adoramos a Dios. En la verdadera alabanza y adoración, algunos incluso llegan a llorar mientras otros ríen. No existe nada malo con expresar emocionalmente nuestro amor hacia el Señor. Sin embargo, tales emociones son netamente personales y deben ser administradas por la persona que las experimenta para no obstaculizar o servir de tropiezo al resto de los creyentes, sino para edificar mientras se revela el Jesús a través de Su cuerpo que somos los creyentes. No hay sitio para aquellos que envueltos en sus propias obras y pareceres, no participan ordenadamente de la manifestación del Espíritu Santo y lo que hacen es un desorden total con chillidos de cerdos como se manifiestan las personas endemoniadas.
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26 ¿Qué significa esto, hermanos? Que cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene un salmo o una enseñanza o una revelación o una lengua o una interpretación. Todo se haga para la edificación. 27 Si es que alguien habla en una lengua, hablen dos o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. 28 Y si acaso no hay intérprete, que guarde silencio en la iglesia y hable a sí mismo y a Dios. 1corintios 14:26-28.
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La gesticulación o emisión de sonidos animales por parte de un creyente, no posee ninguna sustentación bíblica y, por lo tanto, no se debe ver entre el cuerpo de creyentes. ¿Pueden imaginarse a Jesús chillando como un cerdo delante de Sus propios discípulos? ¿O a Pedro y el resto de los apóstoles, ladrando como perros llenos de gozo en el aposento alto? En verdad confío que a ustedes también les suene como un total disparate. Absurda es igualmente esta manifestación de la “risa santa” en la iglesia de hoy.
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La “risa santa” es resultante de la búsqueda ansiada por lo “novedoso”. Muchas de las denominaciones cristianas carismáticas se encuentran basadas en el entretenimiento, en el evangelio de la prosperidad, en el G12. Hay sed por una “nueva” manifestación, hay hambre por “nuevas cosas”. Muchos abandonan sus congregaciones buscando ese lugar o agrupación que les promete algo nuevo. Por otro lado, en su afán de éxito muchos pastores abrazan sin dificultad cualquier nuevo movimiento o manifestación debido a que promueve la amplia asistencia a sus cultos. La “risa santa” es ahora lo “novedoso” que sirve muy bien para saciar este propósito. En otro articulo ampliaré más sobre estas manifestaciones.
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CONCLUSIÓN:
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Como dije al inicio del tema, no están incluidos todos los cuestionamientos, ya que solo hemos querido tocar los que consideramos más nocivos contra la sana doctrina. Hemos tratado de ser claros, sin la intención de ofender a nadie, solamente poner las cosas tal como nos las enseña la palabra del Señor.
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Características de un Encuentro de Verdad:
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En un Encuentro o “Retiro Espiritual” de verdad es cuando se realiza en cualquier orden lo siguiente:
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*Oración*Ayuno*Vigilia*Adoración y Alabanzas*Palabra de Dios (Turno por turno en cada uno de los asistentes, o con invitados especiales)*Más oración (de rodillas si es posible)*Santa Cena*En estos retiros espirituales el ESPIRITU SANTO hace como quiere y con quien quiere. Nunca un Hermano en la Fe, puede decidir a que hora, quien y cuando puede el Espiritu Santo Ministrar.

lunes, 22 de junio de 2009

HOMENAJE A MIGUEL SERVET


Escrito por Miguel Matas

Tomado de:

www.elhumanista.info

Este articulo esta dedicado a Miguel Servet, por su notable y destacada contribución al humanismo universal. Su incondicional defensa de la libre conciencia y el derecho a exponer las ideas y creencias y no ser perseguido por ello lo hacen merecedor de un justo reconocimiento. Es muy destacable su honestidad como pensador y fiel a su conciencia y a Cristo, es superior a cualquier otra lealtad humana (grupos religiosos).


En la localidad francesa de Annemasse se erigió un monumento a Servet, con una inscripción que entre otras cosas afirmaba: — A Miguel Servet, apóstol de la libre creencia y mártir del libre pensamiento, nacido el 29 de septiembre de 1511 en Villanueva de Aragón, quemado en efigie por la Inquisición católica el 17 de junio de 1551, y quemado vivo en Ginebra por instigación de Calvino el 27 de octubre de 1553.


— Miguel Servet, helenista, geógrafo, médico y filósofo, debe recibir el aprecio de la humanidad por sus descubrimientos científicos, su abnegación en favor de los enfermos y pobres, y la indomable independencia de su inteligencia y su conciencia.


La inscripción arriba citada puede darnos una visión amplia y muy completa de quien fue y que aporto a la humanidad Miguel Servet. Su aportación en los campos científicos fue mas que notable. Medico, astrónomo, geógrafo, filólogo son adjetivos descriptivos de su valiosa aportación a la ciencia. En todas estas ramas del saber destaco como hombre erudito y sus escritos, que en mayor o menor medida nos han llegado así lo atestiguan. Sin embargo, el verdadero motor de la vida de Servet era el tema de la religión cristiana. Nada lo apasiono tanto, sin embargo esa pasión, lo llevo literalmente a su destrucción.


En los tiempos de Servet, Europa estaba agitada por una incontenible marea de criticas hacía el status quo de la iglesia católica. Hombres inteligentes de distintos orígenes cuestionaban las corruptas enseñanzas de quienes afirmaban hablar en nombre del dios de los cristianos. De forma intermitente diversos movimientos “herejes” como el pelagianismo, priscialismo y el vandismo y ordenes mendicantes, que revindicaban la pobreza. De todos estos grupos fue Jan Hus quien de forma mas explicita y clara proclamo la necesidad de un retorno a los orígenes del cristianismo. Para desgracia de Servet, sus ideas religiosas no encajaban lo suficiente con los distintos bandos religiosos.


Prácticamente Servet discutió de cuestiones teológicas con los principales lideres de la Reforma protestante. Servet, lejos de mostrar prudencia, tal vez llevado por los ímpetus propios de la juventud, exaspera con sus palabras a estos hombres. Año tras año, fue granjeándose multitud de enemigos, que algunos de ellos, deseaban su muerte.


Algo que contradecía las aparentes ideas pacificas de las que alardeaban los antes citados lideres “cristianos”. Uno de estos homicidas fue Juan Calvino, que encontró que la opinión de Servet sobre la Trinidad (opinión contraria a creer en ella) merecía la muerte, por lo tanto, no descanso hasta llevar a la hoguera a Miguel Servet. Cabe destacar que un humanista y teólogo como Erasmo de Rotterdam dijo acerca de la trinidad que no tenía explicación lógica. Agustín de Hipona, dijo que no se podía demostrar, pero si ilustrar. El problema era una falta de tolerancia, unos y otros creían tener la verdad absoluta en temas teológicos. El pretender imponer “su verdad” por parte de Calvino fue una muestra manifiesta de intransigencia. Al recurrir a la fuerza, perdió la fuerza moral que pudieran tener sus “verdades”. A Servet, jamás se le ocurrió que sus “verdades” tuvieran que triunfar por la fuerza.


Pudo evitar la muerte el 27 de octubre de 1553, solo debía adjurar de sus ideas, pero él decidió permanecer fiel a sus creencias. Murió encomendándose a “Cristo hijo de Dios eterno”. Tal vez le ayudó a sufrir el martirio el texto biblico de Juan 11: 25 que dice: “Yo soy la resurrección y la vida. El que ejerce fe en mí, aunque muera, llegará a vivir”.


Servet filólogo

Servet sabe leer griego y hebreo y escribe en latín. Para Servet, un teólogo que no sabe sobre todo hebreo y también griego esta poco cualificado para comprender a cabalidad el sentido y el espíritu de la Sagrada Escritura.

Su producción teológica se basa en la una fuerte defensa de la literalidad del texto bíblico, pero no es una literalidad ciega, sino contextual , es decir, una literalidad en la que cada palabra y expresión esta situada en su entorno linguistico-historico, un método que tardo siglos en ser usado.

Característica de Servet; meticulosidad y contextualidad. Para Servet la biblia es la revelación de Dios a los hombres. No le bastaba a Servet un conocimiento puramente intelectual y teórico, buscaba un resultado practico a sus conocimientos. Para él era de absoluta necesidad restituir el cristianismo primitivo, esto es, volver a la pureza y sencillez de las enseñanzas contenidas en la palabra de Dios, la biblia. Su evidente inquietud por la corrupción de las enseñanzas de Jesús y la vida disoluta e inmoral de quienes decían ser sus representantes en la tierra, eran evidentes.

Servet y la circulación de la sangre

Un hombre de la capacidad intelectual de Servet también produjo y aporto novedades en el conocimiento y comprensión de la circulación menor de la sangre. Durante sus estudios de medicina, que posteriormente ejercicio, pudo asistir y participar como asistente de los profesores que impartían clases de anatomía. Es de destacar que su descubrimiento lo dio a conocer en una obra de carácter religioso: “Restitución del Cristianismo” en 1553.

Servet y la Geografía de Ptolomeo.

La necesidad le hace trabajar de corrector de pruebas imprenta, donde viendo su valiosa formación en lenguas como latín, hebreo, y griego, le encargan la publicación de una nueva edición de la Geografía de Ptolomeo, que mejoró, añadiendo actualizaciones de los datos, añadiendo muchos comentarios explicativos. Por este trabajo se le considera el padre de la Etnográfica (Estudio descriptivo de las costumbres y de las tradiciones de los pueblos). También se le considera el precursor de la Geografía comparada. Destacaremos que fue publicado el trabajo de Servet cuando este tenia 23 años de edad.

Esta es una pequeña muestra de la capacidad intelectual de Servet. Durante sus 41 años de vida produjo muchas obras de distintos géneros. Realmente era una persona polifacética y trabajadora. dentro de sus limitaciones, defectos y errores inherentes a todo ser humano, merece ser estudiado, parte de nuestro escaso y valioso tiempo, lo podemos dedicar a conocer mas profundamente su obra. No quedaremos decepcionados y desde luego, nos enriquecerá intelectualmente y también en sentido espiritual.


Una forma de empezar podría ser visitando los sitios web que a continuación recomendamos, todos ellos poseen abundante y valiosa información sobre Miguel Servet. También destacamos algunos libros de gran valor biográfico.

EN INTERNET


www.servetus.org/es/michael-servetus/biography/bio1.htm
La misión de la Servetus International Society es fomentar el espíritu del Humanismo, la tolerancia de ideas y el respeto por los derechos del individuo, promoviendo y preservando el legado de Miguel Servet como genio intelectual, modelo de integridad y principal estandarte en la lucha por la libertad de pensamiento.


www.miguelservet.org
Centro de referencia para los estudios Servetianos

LIBROS


Miguel Servet – Historia de un fugitivo. Autor: Fernando Martinez Lainez. ISBN 84-8460-270-2. Una biografia del humanista español.

sábado, 20 de junio de 2009

EL EVANGELIO DE LA GRACIA Y NUESTRO REINADO FUTURO EN LA TIERRA


Por Ing° Mario A Olcese

Texto clave:


“Pues si por transgresión de un solo hombre reinó la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia REINARÁN EN VIDA por medio de un solo hombre, Jesucristo” (Rom. 5:17--NVI).


Gracia y Reinado


En el texto de arriba Pablo escribe que todos aquellos que han recibido en abundancia la gracia y el don de la justicia, reinarán en vida. Nótese que Pablo no sólo dice que los justificados tendrán la vida, sino que reinarán en vida, ¡y esta vida será vida eterna! (“…y la gracia que nos trae justificación y vida eterna por medio de Jesucristo, nuestro Señor”---Rom. 5:21. También Tito 3:7). Desgraciadamente millones de cristianos no entienden que la gracia de Dios nos conducirá a un reinado con vida eterna. Y si hablamos de un reinado, estamos implicando un reino necesariamente. De allí que el evangelio de la gracia para Pablo se equipara con la predicación del Reino de Dios. Estas son sus palabras: “…que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro” (Hechos 20:24,25).


Es imperioso entender que la gracia de Dios nos justifica para poder reinar en vida eterna. Pero este reinado no se produce inmediatamente después de nuestra conversión, ni mientras seamos mortales y corruptibles. Es imposible pensar en un actual reinado de mil años de los santos en nuestra condición de hombres mortales y corruptibles, y cuando sólo podemos vivir hasta los 70, 80 o 90 años de edad.


Algunos cristianos del primer siglo parece que olvidaron esta verdad, y creyeron estar ya en una posición de reyes en ejercicio. En 1 Corintios 4:8 Pablo les dice irónicamente a los creyentes corintios que se creían reyes, lo siguiente: “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis, ¡Y ojalá reinaseis para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!” (1 Corintios 4:8). Sin duda alguna, muchos de los creyentes primitivos habían entendido mal la doctrina de la justificación por la gracia que Pablo había estado predicando. Creyeron que su acceso a la gracia los convertía inmediatamente en hombres ricos y con poder cuando en realidad no tenían ningún poder de gobernar el mundo de entonces. Ellos no entendieron que su reinado se produciría en la transformación, cuando recibieran el cuerpo incorruptible e inmortal en la parusía de Jesús.


Gracia y Salvación


Hasta ahora hemos visto que la gracia va estrechamente ligada al reinado futuro de los santos con cuerpos inmortales. Ahora veremos que el apóstol Pablo vincula la gracia con la salvación. Esto lo descubrimos cuando Pablo le escribió a Tito, lo siguiente: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres” (Tito 2:11).


Recapitulando, la gracia de Dios se traduce en nuestro reinado, y este reinado es el resultado de nuestra salvación que viene por la gracia de Dios. Esta verdad se deja ver en el diálogo del joven rico con Jesús y sus apóstoles en Mateo 19:11-25, y en donde justamente las tres frases: ‘vida eterna’, ‘el reino’ y ‘la salvación’ se hacen notorias. ¡Ustedes necesitan examinar cuidadosamente cada palabra de esos versículos de Mateo 19!


Estamos viendo que la salvación por gracia y el reino de Cristo van de la mano, y ambos están estrechamente ligados como gemelos idénticos en una sola placenta. Los que sostienen que la gracia de Dios no tiene nada que ver con el reino de Dios están engañados. El evangelio del reino de Cristo es el mismo evangelio de la gracia de Pablo. Y Pablo enseñó que su evangelio era el evangelio de Cristo, el mismo inalterable evangelio del reino que él lo llamó “la gracia” (Romanos 15:19; Gál. 1:6-9, Hechos 20:24,25).


La gracia y la Gloria


El apóstol Pedro escribió lo siguiente:


“Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada… Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria… Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca… Por conducto de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis” (1 Pedro 5:1,4,10,12).


Estas palabras de Pedro han sido pasadas por alto, o bien, incomprendidas por millones de cristianos. Y es que Pedro mismo dice que la verdadera gracia de Dios es aquella que tiene que ver con la participación de la gloria que será revelada. Esto debe grabárselo bien en su mente, pues si no lo entiende, tampoco comprenderá el mensaje y el propósito de la venida de Cristo al mundo.


Aquí está la verdadera gracia que no es predicada por los más populares evangelistas de hoy. La mayoría de ellos predican una gracia totalmente distinta y paganizada, como es la de “recibir a Cristo por la fe para obtener el perdón de los pecados y después partir a la morada final y eterna en el cielo como almas inmortales”. Aunque es verdad que unos pocos predicadores admiten que el reino será efectivamente establecido y otorgado a los santos, éstos yerran al decir que sólo será para los santos Judíos.


Nuevamente regresemos a Pedro. El dice en 1 Pedro 5:12 que “ésta es la verdadera gracia”—¿cuál?— Según el contexto (versos 1,5,10) la gracia verdadera es la esperanza de ser parte de la gloria que será revelada en la parusía. Definitivamente también la gracia y la gloria van de la mano. ¡Esto está más claro que el agua cristalina! Y Pablo también coincide con Pedro al escribir a los Tesalonicenses: “a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio (de la gracia o del reino), para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo”. (2 Tes. 2:14)


La gloria y el Reino


Debe quedar en bien claro que la verdadera gracia es la participación de la gloria que será revelada en la parusía. La gloria, a su vez, está vinculada con el Reino. Siempre recuerde que el reino está envuelto en todos estos vocablos clave (salvación, vida eterna, gloria, gracia, etc). Por ejemplo, a los Tesalonicenses Pablo les escribe lo siguiente: “y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria” (1 Tes. 2:12).


En los evangelios sinópticos vemos que un evangelista usa para narrar un mismo acontecimiento el vocablo ‘reino’, mientras que otro usa la palabra ‘gloria’. Por Ejemplo:


Mateo 20:21: “El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”.


Marcos 10:36: “El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”.


Así que el reino de Dios va siempre asociado a los términos gloria, salvación, gracia, evangelio, vida eterna.


En conclusión


Estamos, por la gracia de Dios, llamados a participar de la gloria venidera del reino de Dios con vida eterna. Este es el evangelio o buenas nuevas de la gracia de Dios. Es la Buena Nueva de salvación para la participación (por su gracia) en el reino venidero de Cristo con vida eterna. Esta es la salvación final o escatológica que nos traerá Cristo en su parusía (Heb. 9: 28). ¡Y éste es el verdadero evangelio de la gracia!


www.elevangeliodelreino.org

sábado, 13 de junio de 2009

SIETE REFLEXIONES OPORTUNAS DIRIGIDAS A CUALQUIER "TESTIGO DE JEHOVÁ" INTELIGENTE


Amigo Testigo de Jehová:


1.-Si los mansos heredarán la tierra (Mat. 5:5), ¿quiere decir esto que los que heredan el cielo no son mansos?

2.-En Efesios 4:11,12 Pablo dice que el Señor estableció, entre otros, a maestros, a evangelistas y a pastores (ancianos) para el perfeccionamiento de los santos y para la edificación del cuerpo de Cristo (que es la iglesia ungida). Pregunto: ¿Debemos entonces concluir, a la luz de estos versos, que miembros de las “otras ovejas” que ocupan cargos de ancianos y maestros pueden perfeccionar y edificar a miembros de la clase ungida (la iglesia)? ¿Cómo es posible esto? ¿No son los ungidos (miembros de la clase de la iglesia) los llamados a edificar a las otras ovejas, y no al revés?

3.-Según Juan 1:11,12, todos aquellos que reciben a Cristo, y creen en su nombre, son hijos de Dios. ¿Quiere decir esto, entonces, que la clase de las “otras ovejas” (los que no son hijos de Dios), no han recibido a Cristo, ni han creído en su nombre?

4. -Si a usted, como Testigo de Jehová, le invitarán a un memorial en un salón del reino de una localidad donde usted nunca ha visitado, le pregunto: ¿cómo distinguiría usted entre un miembro participante de la clase de las “otras ovejas” de un invitado “mundano” o de algún estudiante aun no bautizado?

5.- Jesús dice que todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es su madre, hermano, etc (Marcos 3:35). Si sólo la clase de la "manada pequeña" de 144,000 Testigos de Jehová son hermanos de Cristo, pregunto: ¿La voluntad de quién están haciendo los de la clase de las "otras ovejas", es decir, el 97% de Testigos de Jehová? ¿Acaso la del diablo como los fariseos de Juan 8:44?

6.- Si sólo los mansos heredarán la tierra, y éstos están compuestos por la clase de las "otras ovejas", pregunto: ¿Por qué requerirán estas ovejas ser gobernadas con "vara de hierro" si son mansas y humildes como lo que son (ovejas)?

7.- Si sólo la clase ungida, la llamada “manada pequeña”, posee el Espíritu Santo, pregunto: ¿Cómo podrán resucitar de la tumba los miembros de las “otras ovejas” si no tienen el Espíritu santo en ellos? ¿Acaso no dice Pablo que es por el poder del Espíritu Santo que está en el creyente el que lo resucitará de la muerte? (Ver Romanos 8:11)

Mediten, hijos míos, mediten!!!

www.apologista.wordpress.com
www.retornoalparaiso.blogspot.com

PASANDO EL NEGOCIO A LA HIJA: ¡TODO QUEDA EN FAMILIA!


Aunque dos megaiglesias de la costa oeste de los Estados Hundidos efectúan una transición para nuevos pastores mayores, los congregantes de cada iglesia no tienen de qué preocuparse por el desconocimiento de los líderes entrantes, pues están bien recomendados.

En la Catedral de Cristal en el Condado Orange, Calif., El fundador Robert H. Schuller anunció esta semana que él está cambiando de dirección sobre el liderazgo de la mega iglesia de 10,000 miembros para su hija mayor Sheila Schuller Coleman, de 58 años de edad. Coleman, una anterior maestra de escuela, ha estado haciendo las funciones de directora de la iglesia de los ministerios familiares, además de supervisar a sus escuelas y niños y los ministerios de juventud. Aunque la transición salió a la luz el último domingo en la noche se ha hecho efectiva inmediatamente, Coleman dice que ella nunca esperó liderar la iglesia. "Nuestra iglesia aún no comenzó a ordenar a las mujeres hasta 1973," dijo ella. Y también expresó: "Me enorgullezco de mi papá por hacer esto, y espero que yo pueda servir de modelo para las mujeres menores que quieren lograr cosas en esta iglesia".

En una carta publicada en el sitio Web del ministerio, Schuller dijo que Dios le habló en las primeras horas de la mañana. "Da el mensaje – emite mi visión original para este ministerio," dijo él que Dios le manifestó. " No te preocupes. He llamado a tu hija Sheila, también. Ella está equipada y ella será tus piernas".

Schuller dijo que él pasará dos años más "emitiendo la visión de Dios" para el ministerio y su hija le pondrá "piernas a la vista". En 2006, Schuller asignó a su hijo, Robert A. Schuller, 54, para que asuma el control de la iglesia, pero el joven Schuller salió abruptamente el año pasado después de un desacuerdo con su padre. Juan Carlos Ortiz, quien hizo las funciones de pastor interino, quedará como un pastor educativo.

Breve comentario de Apologista:

Me pregunto si Shuller padre sólo tenía en cartera a sus hijos para reemplazarlo y no a algún otro hermano idóneo y capaz de su megaiglesia de 10,000 asistentes. Todo parece indicar que la nombrada no tiene pergaminos suficientes para suplantarlo, y sin duda Schuller padre se olvidó de que las damas no deben liderar la iglesia del Señor, y menos, ser pastoras. En fin, parece que el viejito Schuller sólo tuvo una visión de Shangri-Lá, y no del cielo. Pero a mí, en lo personal, ya nadie me viene con cuentitos de que “Dios me dijo”, “Dios me reveló”, Dios se me presentó…etc.
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martes, 9 de junio de 2009

VENCEDOR: A TI TE DARÉ AUTORIDAD SOBRE LAS NACIONES


“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones” (Apo. 3:21).


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Una promesa pasada por alto
Una de las promesas que muchos cristianos parecen ignorar es que Jesús prometió que los vencedores, los que guardan sus obras (=los que lo imitan fielmente) hasta el fin, tendrán autoridad sobre las naciones. ¿Se imagina usted eso? ¡Autoridad sobre las naciones! Sí, mis amigos, autoridad, dominio y poder sobre naciones enteras. Pero esto se logrará solamente si el cristiano persevera hasta el fin. No es un dominio para el presente, sino para el futuro, cuando Jesús vuelva y le diga al buen siervo: “… está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades (Lucas 19:17).

¡Qué maravilloso es saber que Jesús nos ha llamado para ser parte de su gabinete gubernamental, por decirlo de alguna manera! El está llamando a hombres probos, de rectitud absoluta, para que demuestren durante su ausencia, aptitud e idoneidad para los más altos cargos de su gobierno, y así se conviertan en sus co-restauradores de la nueva sociedad que él va a implantar en el mundo cuando regrese por segunda vez.

La Iglesia como partido teocráctico

Estamos llamados a tomar parte del futuro gobierno de Cristo, un gobierno que estará conformado por su cuerpo ejecutivo o iglesia. Es el partido de Cristo, el partido de los príncipes del reino mesiánico, los que se han separado del mundo para integrarse al cuerpo gobernante del reino de Cristo, los que han optado por la santidad de vida, haciendo así la voluntad de Dios. Estos ejecutivos del reino han nacido de nuevo por el bautismo, y han recibido el Espíritu Santo de Dios para convertirse en Hijos de Dios y hermanos de Jesús. Son los que han recibido el ungimiento por el Espíritu, los que viven siguiendo las pisadas y mandamientos del Señor. Estos son los que se sentarán con el Señor en su reino, aquellos que recibirán el reino por heredad (Mateo 25:31,34). Estos príncipes se sentarán en la mesa del banquete mesiánico para celebrar la restauración del reino de Dios en la tierra, y beberán y comerán con Cristo en su reino.

La Esperanza pospuesta para el Reino mesiánico

Los primeros cristianos esperaban que el mismo Jesús implantara inmediatamente en la tierra su gobierno mesiánico. Esta expectativa se deja notar cuando los apóstoles le preguntaron instantes antes de partir al cielo, lo siguiente: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y Jesús simplemente les dijo: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones que Dios puso en su sola potestad…” (Hechos 1:6,7). Evidentemente el tiempo para tal anhelada restauración sólo lo sabía el Padre, y ninguno más.

Algunos cristianos de Corinto, vehementes por ver el reino en acción creían equivocadamente que ya eran reyes coronados en plena función autoritativa en el mundo. Esto lo leemos en 1 Corintios 4:8, donde Pablo irónicamente les dice: “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!”. Básicamente Pablo rechazó cualquier posibilidad de reinar sin Cristo y sin los apóstoles en este mundo impío, por más que se viva hoy saciado, libre, y en riqueza material. El Reino de Cristo no es para esta era en decadencia sino para la venidera de justicia.

Por otro lado, los zelotes, que no eran seguidores de Jesús, y que eran Judíos radicales y revoltosos, buscaron restaurar el reino antiguo de David por las armas pero sin lograrlo. La última revuelta de los zelotes en Masada resultó ser el paradigma del fracaso Judío por restaurar el reino mesiánico por la fuerza y por la voluntad humana.

El cuerpo de Cristo es su iglesia

Hoy, la mayoría de las iglesias, cualquiera sea su denominación, concuerdan que para ser miembros del cuerpo de Cristo es necesario “nacer de nuevo” por el bautismo. No se puede ser parte del cuerpo de Cristo sin este llamado “sacramento”. En Hechos 2:38-47, leemos que los que se bautizaron fueron añadidos a la iglesia de Cristo de manera automática. Ellos eran los nuevos hijos de Dios (adoptivos) que junto con Cristo heredarían las promesas. Los primeros discípulos de Cristo (los apóstoles) esperaban recibir el reino al igual que los demás Judíos que se convirtieron por la predicación de Jesús y sus apóstoles, especialmente de Pedro y Pablo. Jesús les dijo a estos Judíos (apóstoles y demás Judíos creyentes) que “a vuestro Padre os ha placido daros el reino” (Lucas 12:32). Estos, los que recibieron a Cristo, se convirtieron en hijos de Dios, pero aquellos paisanos suyos que lo rechazaron, dejaron de ser los “hijos del reino” y entonces sus puestos vendrían a ser ocupados por los gentiles fieles de las naciones (Juan 1:11,12). Esta primera manada es comparativamente más pequeña que la gran manada o grande muchedumbre compuesta de millones de salvos que vendrían de las naciones para unirse al primer rebaño y ser así UN solo rebaño con UN solo Pastor. Todos estos salvos que son miembros del cuerpo de Cristo, e hijos adoptivos de Dios, e hijos de Abraham por la fe, serán los ejecutivos del reino, gozando de autoridad, poder y gloria con Cristo sobre las naciones aún no conversas, pero en proceso de reeducación e re instrucción durante el milenio.

El profeta Daniel ve este panorama milenario en Daniel 7:13,14, 18 y 27, y dice: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido. Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre. Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”.

Sin duda estos “santos del Altísimo” son los miembros de la iglesia de Cristo, su cuerpo místico de salvos, pues dice la Escritura de la Iglesia, así: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua (bautismo) por la palabra (el evangelio), a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” (Efesios 5:25-27)

La Tarea de la iglesia hasta la venida del Rey

Mientras tanto, la iglesia deberá seguir reclutando nuevos miembros para el reino de Cristo, el cual se establecerá en su segunda venida en gloria (Mateo 25:31,349. El evangelio que deberá ser predicado es el Reino de Dios, como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin (Mateo 24:14). Y todos los creyentes deberán pedir y buscar el reino de Dios con insistencia o perseverancia (Mateo 6:10,33). Ninguno que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el reino. Es decir, debemos enfocarnos en el tema del reino, predicarlo, sentirlo y vivirlo, sin mirar atrás, sin retroceder, sin vacilar (Lucas 9:60,62).

El premio: nuestra corona de gloria

Después de haber cumplido con la gran comisión de manera leal y perseverante, el Señor procederá a darnos nuestras coronas de gloria cuando regrese en toda su majestad. Dice la Escritura, así: “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 Pedro 5:4).

Hermanos míos, aquí hay una promesa muy clara, y esa es nuestra coronación para tener vida eterna en el reino de Cristo. Es la corona que corresponde a un victorioso, a uno que será rey del reino de Cristo. Y entonces se cumplirá lo dicho por Jesús:

“… está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades (Lucas 19:17).

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martes, 2 de junio de 2009

SEGÚN LA BIBLIA, ¿QUÉ OCURRE CUÁNDO EL HOMBRE MUERE?


por David Macías Isaza
davidmaciasisaza@gmail.com


Introducción:

La muerte es quizá uno de los temas más recurrentes en la literatura, el arte y en las conversaciones de los pensadores de todas las épocas, también es una de las ideas que mas producen incógnitas, misterio, miedo y terror. Las personas evitamos hablar de ello en general, sobre todo cuando se trata de nuestra propia muerte, y si somos de verdad honestos, a la gran mayoría de personas nos es muy difícil enfrentarnos con la realidad inminente de que vamos a morir algún día. Creo que se puede afirmar que todos los niños llegan en un momento a preguntar a sus padres la razón por la que tenemos que morir, y si no lo hacen a sus padres, seguro que se plantean ésta pregunta en el momento en que comienzan a tener conciencia de ella. Aunque existen muchas respuestas diferentes en cuanto al tema y además muchas creencias, en éste estudio nos ocuparemos de ver que nos dicen las escrituras judeo–cristianas, es decir, que dice la Biblia al respecto.

¿Por qué existe la muerte?

La Biblia ofrece una respuesta muy concreta en cuanto al tema de la muerte, en romanos 5:12 leemos:

Por tanto, de la manera que el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó a todos los hombres en aquel en quien todos pecaron.

Para el pensamiento hebreo y cristiano, la muerte fue la consecuencia del pecado del hombre. El primer hombre pecó y heredó a su descendencia la tendencia al pecado y también la muerte inminente, de esto deducimos que Dios no hizo al hombre inmortal, pero tampoco lo hizo para la muerte, podríamos afirmar que lo hizo con la capacidad de elegir su propio camino, es decir, lo hizo con libre albedrío y le dejó ambas opciones abiertas a su decisión. Dios le dijo al primer hombre:

Y mandó el SEÑOR Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás.
(Génesis 2:16-17)

Dios le dio el mandamiento al hombre de no comer de éste fruto pues moriría, pero el hombre decidió comer, puesto que vio que su mujer había comido… pero la mujer comió porque fue engañada:

¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió á la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto comemos; Mas del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, porque no muráis. Entonces la serpiente dijo á la mujer: No moriréis; Mas sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal. (Génesis 3:1-5)

La serpiente mintió a la mujer diciéndole que no moriría, sino que se haría mas sabia y serían como dioses. Cabe decir que el libro de Apocalipsis nos revela que ésta serpiente antigua es también llamada diablo o Satanás:

Y prendió al dragón, aquella serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años; (Apocalipsis 20:2)

Cabe también decir que el Mesías declaró que el diablo es mentiroso y padre de mentira y que no hay verdad en él:

"Ustedes son de vuestro padre, el diablo, y los deseos de vuestro padre quieren hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira." (Juan 8:44)

Así que el maligno ha introducido en la humanidad la mentira de que no morimos, de que somos como dioses porque conocemos el bien y el mal. Pero según la Biblia, la única forma de ser inmortales sería comiendo del árbol de la vida que se encuentra en el paraíso o jardín de Edén, pero Dios expulsó al hombre, su mujer y al diablo de allí:

dijo el SEÑOR Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, para que no meta su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una llama de cuchillo que andaba en derredor para guardar el camino del árbol de la vida. (Génesis 3:22,24)

Aquí vale decir que Dios promete darle a comer del fruto de la vida eterna a todo el que guarde sus mandamientos y sus obras hasta el fin:

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: Al que venciere, daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del Paraíso de Dios. (Apocalipsis 2:7)

Ésta promesa de Apocalipsis, se hará realidad cuando la tierra vuelva a ser el paraíso, ya que Dios ha prometido que así será:

Ciertamente consolará el SEÑOR a Sion, consolará todas sus soledades, y tornará su desierto como paraíso, y su soledad como huerto del SEÑOR; se hallará en ella alegría y gozo, confesión y voz de cantar. (Isaías 51:3)

Dios ha prometido restaurar la tierra al estado perfecto en que estaba antes de la caída del hombre. Cuando el hombre comió del fruto del bien y el mal, fue condenado a la muerte y la tierra fue maldita, porque el diablo también fue expulsado del edén y comenzó a hacerle guerra a Dios, influenciando a los hombres para rebelarse contra su creador. Ante la realidad inminente de nuestra muerte y descomposición, el diablo ha seguido sembrando su mentira, que aparece con diferentes formas: dice que el alma es inmortal o que después de la muerte sigue la reencarnación, ya que no puede negar que morimos, pues es algo evidente e innegable, el maligno ha inventado que seguimos vivos como espíritus, es decir, como fantasmas, como si fuéramos dioses (Es la misma mentira que dijo a la mujer en Génesis). Vemos que Jesucristo declara que Dios es un Espíritu:

Dios es Espíritu; y los que le adoran, en Espíritu y en verdad es necesario que adoren (Juan 4:24)

Dios es Espíritu pero los hombres no. Los hombres somos de carne y hueso, pero para Dios somos hechos de la misma materia que fue hecha esta tierra, es decir, para Dios somos de tierra, de polvo:

Formó, pues, YHWH Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fue el hombre en alma viviente. (Génesis 2:7)

Vivimos porque Dios nos dio aliento de vida y al morir, éste aliento de vida vuelve a Dios, pero nosotros no somos ése aliento de vida, sino que somos almas vivientes por causa de ese hálito de vida en nosotros, si somos perspicaces notaremos que la Biblia no nos enseña que tengamos alma, sino que somos almas. Por esto Dios le dio esta sentencia al primer hombre cuando comió del fruto que no debía comer:

Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste á la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo, No comerás de él; maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; Espinos y cardos te producirá, y comerás hierba del campo; En el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas á la tierra; porque de ella fuiste tomado: pues polvo eres, y al polvo serás tornado. (Génesis 3:17-19)

Ésta declaración del Dios Eterno nos muestra que los hombres somos de polvo y al morir, volvemos a convertirnos en polvo, dejamos de existir como hombres, para existir como polvo. En ese momento muere nuestra alma, pues nuestra alma es nuestra propia vida humana.

Todas las escrituras hebreas concuerdan con La declaración de Dios en el Génesis

Como hemos visto, para Dios somos polvo y al morir volvemos al polvo y dejamos de ser, ésta misma idea se puede ver en todos los libros hebreos, por ejemplo:

Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor, y su odio y su envidia, feneció ya: ni tiene ya más parte en el siglo, en todo lo que se hace debajo del sol. (Eclesiastés 9:5-6)

Se dice que éste escrito hebreo fue hecho por el ungido rey salomón a quien Dios dotó con sabiduría divina y a quien Dios prometió que sería como un hijo para Él, ciertamente éste escrito refleja que la creencia hebrea es que el hombre muere y vuelve al polvo tal como hemos visto que Dios dice en el Génesis.

Todo lo que te viniere á la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría. (Eclesiastés 9:10)

Éste pasaje muestra que los muertos van al sepulcro, donde no hay nada que hacer ni mas vida, tampoco se emprende nada. Los profetas no nos hablan de transmigración del alma o reencarnación.

Y el polvo se torne á la tierra, como era, y el espíritu se vuelva á Dios que lo dió. (Eclesiastés 12:7)

En éste pasaje vemos que el aliento de vida, es también llamado Espíritu. Éste espíritu nos infunde vida, pero no somos ése espíritu, somos almas vivientes por causa de ese Espíritu en nosotros.

Los cielos son los cielos de YHWH: Y ha dado la tierra á los hijos de los hombres. No alabarán los muertos á JAH, Ni cuantos descienden al silencio. (Salmos 115:16-17)

En éste pasaje de los salmos, vemos que el pensamiento hebreo sigue siendo el mismo, los muertos no alaban a Dios sino que descienden al silencio de la tumba, además vemos que los cielos son de Dios, pero que la tierra es para los hombres. También los llamados profetas mayores concuerdan con éste mismo pensar:

Porque el sepulcro no te celebrará, ni te alabará la muerte; Ni los que descienden al hoyo esperarán tu verdad. El que vive, el que vive, éste te confesará, como yo hoy: El padre hará notoria tu verdad á los hijos. (Isaías 38:18-19)

Vemos pues que en el pensamiento hebreo, los muertos no saben nada ni pueden hacer nada y además vemos que la tierra es la verdadera herencia que Dios promete para los hombres fieles, los hebreos no esperaban ir al cielo al morir, ni tampoco pensaban que al morir el hombre seguía vivo en estado etéreo en el más allá, sino que su esperanza estaba puesta en la resurrección de entre los muertos, esperanza que fue anunciada por los profetas y después confirmada por el Mesías y por los apóstoles como veremos a continuación.

¿Pero por que morimos?

Porque Dios decidió que su Espíritu no se quedaría en los seres humanos por siempre, puesto que los hombres se volvieron muy carnales:

Entonces el SEÑOR dijo: Mi Espíritu no se quedará para siempre con los hombres, porque ciertamente ellos son carnales. Serán, pues, sus días ciento veinte años. (Génesis 6:3)

Vemos pues que Dios ha tenido que decidir acortar los días del hombre a causa del pecado, pero en su eterno amor y misericordia nos promete una redención, una oportunidad de vivir por siempre en esta tierra, de conocerlo después de resucitar de entre los muertos.

La promesa de la tierra y la resurrección

Antes que el hombre desobedeciera a Dios, estaba lleno del espíritu de Dios y estaba unido a Dios. Cuando el hombre pecó, Dios tuvo que abandonarlo, ya que Dios es un espíritu santo, por ésto la muerte entró en el hombre y en el mundo y con ella el sufrimiento y la maldad. En ese momento el hombre se separó de Dios y sintió miedo, luego tuvo que comenzar a invocarlo. Dios prometió al hombre que restauraría la tierra que fue maldita por el pecado, le prometió a la mujer que su descendencia aplastaría la cabeza de la serpiente, pero de los dos primeros hijos que tuvieron, el injusto asesinó al justo y luego Dios les permitió tener otro hijo justo que invocaba a Dios llamado Set y de ésta descendencia de Set Dios guardó un linaje de hombres Justos que le creyeron, a quienes les confirmó su promesa de restaurar la tierra y volverla de nuevo un paraíso (mirar Genesis 3 y 4). De ésta descendencia nació Noé el justo y mas tarde Abraham, a quien Dios le comunicó que un descendiente de suyo sería el heredero del mundo y también le comunicó que resucitarían los creyentes para vivir en la tierra restaurada, éste período de tiempo ha sido llamado con muchos nombres, los mas comunes son: “la era venidera”, “el reino de los cielos” o “el reino de Dios”, será un período de justicia y paz, será de nuevo “el paraíso en la tierra”. El pueblo hebreo ha creído siempre en la resurrección y en el reino venidero como se puede ver en las páginas de la Biblia:

Porque los malignos serán talados, Mas los que esperan en YHWH, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí á poco no será el malo: Y contemplarás sobre su lugar, y no aparecerá. Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz. (Salmos 37:9-11)

En este pasaje el rey David, quien era también un ungido de Dios y profeta, vislumbra que los mansos y los que esperan con paciencia heredarán la tierra y tendrán paz. Esto es inquietante si tenemos en cuenta el hecho inminente de que moriremos, pues ¿cómo puede un muerto heredar la tierra? Es obvio que ésta promesa solo podría ser cumplida si Dios resucita a los muertos, y esto precisamente es lo que nos promete la Biblia:

Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad. (Mateo 5:5)

Aquí el Mesías está confirmando la misma promesa que dio el salmista David. ¿Como podrían los hombres heredar la tierra si van a morir, o si al morir siguen vivos como fantasmas y van al cielo?
ciertamente Dios vive en el cielo y no ha prometido a los hombres el cielo sino la tierra:

Los cielos son los cielos de YHWH: Y ha dado la tierra á los hijos de los hombres. No alabarán los muertos á JAH, Ni cuantos descienden al silencio. (Salmos 115:16-17)

Una persona muerta no puede alabar a Dios, sino que está sumida en el silencio de la tumba. La resurrección es la verdadera esperanza bíblica, como lo expresa el Mesías Jesús de Nazareth:

la voluntad del Padre, que me envió, es que no pierda yo nada de todo lo que él me da, sino que lo resucite en el día final. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final (Juan 6:38-40)

La promesa de la vida eterna significa ser resucitado en el futuro por el hijo de Dios en el día final, para disfrutar del paraíso o tierra restaurada, en la era venidera o reino de los cielos, por esto la oración de Jesucristo dice:

Venga tu reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo (Mateo 6:10)

Los apóstoles también veían esto así:

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; pues que los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor son venidos; el cual os ha enviado a Jesús el Cristo, que os fue antes anunciado; al cual de cierto es necesario que el cielo tenga hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, del cual habló Dios por boca de todos sus profetas que han sido desde el siglo. (Hechos 3:19-21)

Existe un tiempo llamado el tiempo de restauración de todas las cosas y todos los profetas hablaron de ése tiempo maravilloso, ese tiempo es el mismo llamado “reino de Dios” del que estamos hablando. Pero para poder participar de ése tiempo los creyentes de otros tiempos tendrán que ser resucitados. Por esto el profeta Daniel declara:

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. (Daniel 12:2)

El profeta Daniel concuerda perfectamente con el pensamiento hebreo: los muertos duermen en el polvo de la tierra, han vuelto al polvo, han dejado de existir:

Y tú irás al fin, y reposarás, y te levantarás en tu suerte ( o en tu herencia ) al fin de los días. (Daniel 12:13)

Hemos visto que Jesús el Mesías prometió exactamente lo mismo, que quien creyera en él, sería resucitado el día final:

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final (Juan 6:40)

Claro que para poder resucitar los muertos, Dios tiene que tenerlos en mente, es decir, para Dios (quien ve todo o que no es como si ya fuera) por esto Jesús declara también en otra ocasión:

Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis a Abraham, y a Isaac, y a Jacob, y a todos los profetas en el Reino de Dios, y vosotros ser echados fuera. (Lucas 13:28)

Aquí Jesús les estaba diciendo a los fariseos que cuando viniera el reino de Dios serían resucitados Abraham, Isaac, Jacob y los profetas pero que ellos serían echados fuera por su incredulidad. También en otra oportunidad Jesús reprende a los saduceos, quienes fueron una secta judía de los tiempos de Jesucristo, quienes influenciados por el pensamiento pagano, no creían en la resurrección, sino que creían que al morir, viajaban inmediatamente como espíritus a recibir un premio o un castigo:

Pero que los muertos resucitan, incluso lo mostró Moisés en la zarza, cuando llamó al Señor `El Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Porque Él no es Dios de los muertos, sino de los vivos, pues todos están vivos para Él.» (Lucas 20:37-38)

Nótese que es en la mente y en la omnisciencia de Dios es donde todos sus fieles viven, como lo explica el Mesías en éste pasaje. Así para el pensamiento bíblico, la resurrección aún no ha ocurrido, sino que ocurrirá el día final, o el día que regrese el Mesías de los cielos. El único que ha resucitado es precisamente Jesucristo como lo reportan el apóstol Pedro en éste pasaje de Hechos 2, versículos 23 al 36:

Desde el principio, Dios ya había decidido que Jesús sufriera y fuera entregado a sus enemigos. Ustedes lo ataron y lo entregaron a los romanos para que lo mataran. ¡Pero Dios hizo que Jesús volviera a vivir! ¡Y es que la muerte no tenía ningún poder sobre él!

Nótese que el apóstol explica que Dios resucitó al Mesías, y sigue:

Hace mucho tiempo el rey David dijo lo siguiente, refiriéndose a Jesús:

"Veo siempre a Dios delante de mí; con él a mi derecha no tengo nada qué temer. Por eso estoy contento y canto de alegría. Por eso estoy tranquilo: porque siempre confío en Dios. Dios no me dejará en la tumba; Dios no dejará que me muera, pues soy su fiel servidor. Él me ha enseñado a vivir. Con él a mi lado soy verdaderamente feliz".

Ésta parte es un anuncio profético escrito por el rey David, quien está hablando en nombre del Mesías. Así lo explica el apóstol Pedro lleno del Espíritu Santo:

"Amigos israelitas, hablemos claro. Cuando David murió, fue enterrado, y todos sabemos dónde está su tumba. Y como David era profeta, Dios le prometió que un familiar suyo sería rey de Israel. "David sabía que Dios cumpliría su promesa. Por eso dijo que el Mesías no moriría para siempre, sino que volvería a vivir. Y todos nosotros somos testigos de que Dios resucitó a Jesús, y de que luego lo llevó al cielo y lo sentó a su derecha.

El mismo rey David quien escribió que “Dios no me dejará en la tumba” aún está en la tumba, así que lo que escribió fue un anuncio de cómo sería la resurrección de Jesús el Cristo, sigamos:

"Dios le dio a Jesús el Espíritu Santo. Y ahora Jesús nos ha dado ese mismo Espíritu, pues nos lo había prometido. ¡Y esto es lo que ustedes están viendo y oyendo! "Sabemos que quien subió al cielo no fue David, pues él mismo dice:

"Dios le dijo a mi Señor el Mesías:
'Siéntate a la derecha de mi trono hasta que yo derrote a tus enemigos' ". (Salmos 110)

"Israelitas, ustedes tienen que reconocer, de una vez por todas, que a este mismo Jesús, a quien ustedes mataron en una cruz, Dios le ha dado poder y autoridad sobre toda la humanidad". (hechos 2:23-36)

Éste pasaje, aunque largo, revela la calidad de la predicación de los apóstoles llenos del Espíritu Santo, aquí está particularmente el apóstol Pedro diciéndonos que David murió y su tumba aún está en Israel, pero que él creía en el Mesías y en su resurrección y proféticamente escribió acerca de la resurrección de Jesús.

En otra ocasión Jesús dijo:

Nadie ha ascendido al cielo, excepto aquel que descendió del cielo, el Hijo del Hombre, quien está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser levantado el Hijo del Hombre, para que cualquiera que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. (Juan 3:13-15)

Aquí el Mesías habla proféticamente de lo que el hijo del hombre tenía que cumplir después de resucitar: ser ascendido al cielo, el Mesías habla en un lenguaje profético, puesto que los profetas habían hablado ya de ésta ascensión del Mesías. Por esto dice que el hijo del hombre está en el cielo… pues proféticamente estaba destinado a estar allí. Podemos ver que todos los escritos bíblicos concuerdan y armonizan con lo que estamos viendo, es decir, que los muertos están dormidos y volviéndose polvo, pero que serán resucitados el día final, así también lo expresa el apóstol de los gentiles (no judíos) Saulo de tarso, llamado también Pablo:

Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes á recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. (1 Tesalonicenses 4:16-17)

Es necesario aclarar algunos puntos aquí. ¿Quiénes son los muertos en Cristo? Los muertos en Cristo son todos los creyentes de todos los tiempos que creyeron en la venida del Mesías y vivieron una vida de fe… recordemos que Jesús declaró que Abraham, Isaac y Jacob se sentarían en el reino de Dios junto con todos los profetas, y recordemos que el Ángel Miguel le anunció a Daniel que se levantaría al fin de los tiempos a recibir su herencia. En otro pasaje, en la carta a los hebreos esto es expresado así:

"Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, habitando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aún fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, como la arena innumerable que está a la orilla del mar. En la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, creyéndolo y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria, pues si hubieran estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad" (Heb. 11:8-16).

Éste pasaje revela que los hombres de fe de la antigüedad esperaban la ciudad que viene del cielo, y que murieron sin recibir dicha herencia… ¿cómo pues van a recibirla, a menos que resuciten?

Y yo Juan vi la santa Ciudad, Jerusalén la nueva, que descendía del cielo, aderezada de Dios, como la esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos. (Apocalipsis 21:2-3)

Éste pasaje de Apocalipsis nos revela que ésa ciudad santa bajará del cielo a la tierra.

¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltará contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, de Samuel, y de los profetas, que por fe ganaron reinos, obraron justicia, alcanzaron promesas, taparon las bocas de los leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de cuchillo, convalecieron de enfermedades, fueron hechos fuertes en batallas, trastornaron campos de enemigos extraños; las mujeres recibieron sus muertos por resurrección, unos fueron estirados, menospreciando la vida, para ganar mejor resurrección. (Hebreos 11:32-35)

Aquí el escritor de los hebreos aclara que la esperanza de ellos era la resurrección. y continúa:

Y todos éstos, aprobados por testimonio de la fe, no recibieron la promesa, proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, que aquellos no fuesen perfeccionados sin nosotros. (Hebreos 11:39-40)

Todos éstos creyentes de la antigüedad fueron aprobados por su fe, pero no recibieron la herencia. Como hemos visto la herencia es la tierra restaurada (paraíso), o el reino de Dios en la tierra. Ellos no recibieron aún la herencia puesto que Dios quiere que nosotros también alcancemos ésta promesa y nos está llamando a participar de la misma fe en el reino venidero y una conversión de nuestra vida en arrepentimiento para poder ser dignos de la resurrección y el reino. Lamentablemente hoy en día muchos se han desviado de la verdad y predican una esperanza diferente, claro que esto no es nuevo sino que viene desde la mentira que Satanás sembró en la mujer y posiblemente en todos los hombres que no han escuchado a Dios sino al espíritu engañador, llamado también el Dios de éste mundo malo. Las ideas de un alma inmortal y la reencarnación tienen su raíz en el maligno y alejan al hombre de poner su confianza en la verdadera esperanza de la resurrección de entre los muertos. Tristemente hay aún hombres que se empeñan en interpretar las escrituras hebreas desde ése punto de vista pagano, y la verdad es que habría que descartar todo lo que hemos visto hasta ahora para poder encajar dichas creencias en la verdad expresada a lo largo de tantos libros bíblicos que concuerdan y armonizan diciendo exactamente lo mismo. Hay que decir también que de todas las escrituras judeo-cristianas, si existen algunos pocos pasajes que han sido el sustento de muchos estudiosos para defender la idea de que la Biblia presenta evidencia de que existe “vida después de la muerte” en el sentido de que existe “el mas allá” donde viven las almas desencarnadas o los fantasmas, pero la verdad es que éstos pasajes no son totalmente claros en cuanto a esto, como si lo son los pasajes que declaran que el hombre al morir vuelve al polvo. Muchos creyentes podrían decir que estos puntos no son tan relevantes en sí y que Dios no va a juzgarnos por creer lo que queramos creer. Pero la voluntad de Dios es que seamos santos en toda nuestra vida y además que le conozcamos a Él. Si nos empeñamos en seguir con nuestras propias creencias, entonces no estamos realmente conociendo a Dios y tampoco entenderemos nunca sus propósitos. Sería como tener un Dios falso. Nuestras creencias no pueden contradecir las creencias de los profetas, que es la verdad revelada de Dios como estamos viendo, éste punto de vista hebreo concuerda y armoniza en todos los libros bíblicos, y si queremos servir a Dios y llevar el mensaje correcto a la humanidad, nosotros debemos ser coherentes en la interpretación de las escrituras y no solo ver en ellas lo que nos gustaría que dijera, debemos adaptarnos a ellas y no adaptar lo que se nos ha enseñado o lo que creemos, forzando unos cuantos versículos para enseñar error. Por esto vamos a desenmascarar de una vez por todas, las falsas enseñanzas que aún hoy se propagan por todas partes, que hombres que no escudriñan con diligencia, repiten como loros lo que ni siquiera entienden.

Algunos pasajes mal interpretados, descontextualizados o mal traducidos

Muchos pasajes de la Biblia se han tomado para probar que los hombres son llevados al cielo o que al morir una parte del hombre sigue viva y conciente, como hemos visto en este estudio, esto no es bíblicamente posible, puesto que tendríamos que desechar declaraciones proféticas muy claras, tendríamos que descontextualizar dichos pasajes de la revelación general que nos presenta la escritura y que concuerdan y armonizan entre sí. Hay otros versículos que crean confusión y contradicciones porque los traductores añaden palabras que no se encuentran en los manuscritos griegos, los traductores hacen esto básicamente porque ya tienen su propia versión de las cosas y simplemente pasan por alto la verdad revelada por Dios y hacen que la Biblia diga lo que a ellos les gustaría que dijera. Cuando miramos diferentes traducciones nos encontramos con inconsistencias muy sutiles pero que presentan debates y problemas teológicos muy serios, miremos algunos ejemplos de pasajes que se usan para fundamentar las creencias ajenas a la Biblia:

El testimonio de Enóc

Y vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y anduvo Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años; y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Y anduvo Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios (Génesis 5:21-24)

Aún hoy en día se usa ésta forma coloquial para referirse de alguien que ha muerto, se dice que “Dios se lo llevó”. Como hemos visto, en el pensamiento hebreo, un muerto va a la tumba, al polvo. Las personas que piensan que es posible que los hombres sean llevados al cielo, generalmente leen aquí que Enoc fue llevado al cielo, aunque éste texto no dice nada del cielo. En el libro de los hebreos encontramos otra pista que nos puede revelar la verdad detrás de éste misterio:

Por la fe, Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto tuvo testimonio de haber agradado a Dios. (hebreos 11:5)

Muchos traductores de mentalidad contraria a las escrituras leen en estos pasajes que Enoc fue llevado al cielo, por esto es que algunas versiones añaden la palabra cielo en éste versículo, la Biblia católica de las américas lo vierte así:

Por la fe Enoc fue trasladado al cielo para que no viera muerte; Y NO FUE HALLADO PORQUE DIOS LO TRASLADO; porque antes de ser trasladado recibió testimonio de haber agradado a Dios.

Esto es muy interesante, ya que demuestra que los traductores pueden influir mucho, imprimiéndole a un solo versículo lo que a ellos les parece con solo añadir una palabra extra. Al leer la versión católica mas antigua que existe, uno no puede menos que sorprenderse. Ésta es la forma como lo vierte la Vulgata Latina:


Por la fe fue trasladado Enoc de este mundo para que no muriese, y no se le vio más, por cuanto Dios le transportó a otra parte que no se sabe; mas antes de la translación, tuvo el testimonio de haber agradado a Dios. (hebreos 11:5)

A mi personalmente me parece insólito que no concuerden las versiones, incluso cuando ambas son católicas.

¿Cómo pues saber cual versículo es el correcto?

Creo que para hacer honor a la verdad debemos seguir la pista que nos deja el Génesis, pues allí no se nos dice que Enoc fue llevado al cielo, sino que desapareció porque Dios se lo llevó, es decir, que murió. Como Enoc murió “jóven” de acuerdo con la longevidad de su época, se da el testimonio de que agradaba a Dios, así que no murió por desobediente, sino que murió en la voluntad de Dios, esperando la resurrección.

¿Cómo podemos estar seguros de esto?

Pues en el mismo pasaje de Hebreos, el escritor hace una declaración que muy posiblemente los traductores han pasado por alto:

Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas; sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas; y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra. (Hebreos 11:13)

Después de decir en el versículo 5 que Enoc fue llevado para no ver muerte, en el versículo 13, el mismo escritor de Hebreos nos asegura que murió, puesto que “todos estos” incluye a Enoc. Además ya habíamos visto que el Mesías afirmo:

Nadie ha ascendido al cielo, excepto aquel que descendió del cielo, el Hijo del Hombre, quien está en el cielo. (Juan 3:13)

Con esta declaración del Mesías, queda claro que Enoc no puede estar en el cielo.

¿qué significa entonces que Enoc fue llevado (trasladado) para no ver muerte?

Para responder a ésta interrogante habría que ir también a las palabras de Jesús el Mesías, quien en una ocasión declaró:

Con seguridad les digo, si una persona sigue mi palabra, nunca verá la muerte. (Juan 8:51)

Tenemos ésta declaración que nos da luces para interpretar el pasaje sobre el patriarca Enoc. Aunque Jesús aseguró que quien siguiera su palabra nunca vería la muerte, vemos en las escrituras que todos los apóstoles que lo siguieron murieron, muchos de ellos asesinados. Y están dormidos en el polvo de la tierra, esperando la resurrección. Tenemos la declaración del apóstol Pablo:

Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. ¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará con Jesús a los que han muerto en unión con él. Conforme a lo dicho por el Señor, afirmamos que nosotros, los que estemos vivos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, de ninguna manera nos adelantaremos a los que hayan muerto. El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. (1 Tesalonicenses 4:13-16)

Éste pasaje del apóstol Pablo basta para mostrar que los que han muerto serán resucitados en la segunda venida del Señor Mesías al mundo. Si Pablo creyera que al morir, seguimos vivos, no habría hablado de la esperanza de la resurrección, sino que les habría escrito a los Tesalonicenses que no se angustiaran por los muertos, pues ellos están en el cielo con el Señor… ¡Pero no! Es claro que Pablo tiene las mismas creencias hebreas en cuanto a la muerte, y es mas que transparente aquí que la verdadera esperanza es la resurrección. Así que cuando Jesús dice que quien guarde su palabra “no verá la muerte” esto quiere decir que no verá la “muerte eterna”, la que la Biblia llama “la segunda muerte” en Apocalipsis 20:6.

Conclusión:

1) Hay creencias ajenas a la revelación bíblica que se han infiltrado en las traducciones a través de traductores descuidados o tercos en cuanto a sus creencias sobre la muerte.
2) El patriarca Enoc murió mucho más temprano que sus contemporáneos pero tuvo una visión del reino y la resurrección y por esto se da testimonio de que agradaba a Dios y fue “transpuesto para no ver muerte”.
3) Nadie ha subido al cielo, sino solo el Mesías. Además el Mesías tuvo que vencer y dar su vida para poderse ganar el lugar a la diestra de Dios.
4) Si nos empeñamos en creer que Enoc no murió y que fue llevado al cielo, se formarían contradicciones doctrinales que desarmonizarían con el mensaje bíblico. La Biblia declara que el pecado entro a todos los hombres y con él la muerte a todos los hombres también. Las escrituras afirman que todos tenemos que morir por causa del pecado:

Por tanto, de la manera que el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó a todos los hombres en aquel en quien todos pecaron. (Romanos 5:12)

5) La doctrina bíblica no puede contradecir las mismas declaraciones de Dios. Nuestra predicación no puede incluir falsas esperanzas, porque está en juego la salvación de los hombres.


6) Es curioso que éste singular pasaje se usa mas que todo en las sectas misteriosas y en la “nueva era” como prueba de las abducciones y mentiras semejantes.

¿Fue el profeta Elías llevado al cielo donde está Dios?

Otro pasaje inquietante en las escrituras es el encontrado en 2 Reyes 2:11:

Y aconteció que, yendo ellos hablando, he aquí, un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.

Lo que muchos lectores pasan por alto es que la palabra cielo se usa para el firmamento tanto como para el cielo donde habita Dios. Ya hemos visto que el Mesías declaró que nadie ha subido al cielo sino solo “el hijo del hombre” (el Mesías). Así que éste cielo donde fue llevado Elías es “el firmamento”. Otra prueba contundente que muestra la escritura es que Elías no desaparece de escena en éste momento, sino que fue apartado de su sucesor Eliseo, pero el lector constante se percata de que Elías aparece de nuevo más adelante, como consta en el libro de II Crónicas.

El episodio del torbellino y los carros de fuego fue en los tiempos en que reinaba el rey Josafat, descendiente de David, quien después, años mas tarde murió:

Y durmió Josafat con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David. Y reinó en su lugar Joram su hijo (II Crónicas 21:1)

Cuando Joram comenzó a reinar, hizo lo que no agradaba al Señor y el profeta Elías aparece en escena enviándole una carta:

Y le llegaron letras del profeta Elías, que decían así: El SEÑOR, el Dios de David tu padre, ha dicho así: Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat tu padre, ni en los caminos de Asa, rey de Judá…(II Crónicas 21:12)

Conclusión:

1) El profeta fue llevado a otro lugar de la tierra, para que Elías lo sucediera en su labor, pero no murió ni fue llevado al cielo de Dios en ése episodio.


2) El profeta Elías tuvo que haber muerto después, como todos los hombres, esperando la resurrección en el día final junto con todos los demás creyentes y con el profeta Daniel, el día que regrese el Mesías a reinar, como estamos viendo en el presente estudio, pues todos los hombres, sin excepción, estamos condenados a morir.

La parábola del rico y Lázaro

La parábola del rico y Lázaro encontrada en Lucas 16:19-31 ha sido también una piedra de tropiezo, y es que si la tomamos literalmente y la vemos aislada del contexto bíblico, podría concluirse que al morir, los hombres son inmediatamente juzgados, recompensados o castigados… pero las parábolas no son para ser tomadas literalmente, sino que son historias hipotéticas de donde se pueden desprender principios para la vida cotidiana y que encierran verdades profundas. La Biblia es clara cuando hace declaraciones acerca del juicio, que vendrá el día que venga el Mesías a reinar, miremos:

Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Y serán reunidas delante de él todas las naciones; y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. (Mateo 25:31-32)

Otra declaración del mismo Jesús dice:


Porque el Padre a nadie juzga, mas todo el juicio dio al Hijo. (Juan 5:22)

El apóstol pablo también concuerda con esto en varios versículos:

Requiero yo, pues, delante de Dios, y del Señor Jesús, el Cristo, que ha de juzgar a los vivos y los muertos en su manifestación y en su Reino. (1 Timoteo 4:1)

Para pablo es claro que el juicio será en la manifestación del reino, cuando venga el Mesías, y que éste juicio será hecho por Jesucristo.

Así que la parábola del rico y Lázaro debe ser leída bajo éste punto de vista, y así desaparecen las confusiones que se puedan presentar al respecto:

Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y deseando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Y aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el infierno alzó sus ojos, estando en los tormentos, y vio a Abraham de lejos, y a Lázaro en su seno. (Lucas 16:19-23)

La parte interesante de éste pasaje es ésta que dice que Lázaro fue llevado por los ángeles al seno de Abraham, pues bien, Jesucristo declara que esto será en el día final, cuando los ángeles recogerán a sus elegidos:

Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria. Y enviará sus ángeles con trompeta y gran voz; y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro. (Mateo 24:30-31)

El mensaje bíblico no se contradice, pero cuando pasamos por alto las declaraciones de Jesucristo, se forman inconsistencias. En este pasaje el Mesías habla del tiempo cuando serán recogidos sus elegidos, mas adelante también dice: “Uno será tomado y otro será dejado”, pues bien, la parábola del rico y Lázaro también debe ser vista bajo esta misma lógica que Jesús expone a lo largo de toda su predicación, teniendo en cuenta que en la parábola se puede brincar el tiempo y hablar del futuro como si fuera el pasado, ya que precisamente eso es lo que significa el movimiento parabólico.

La transfiguración

La transfiguración ha causado también gran revuelo puesto que aparecen Moisés y Elías hablando con Jesús, de donde deducen los “lectores ligeros” que Moisés y Elías viven ahora. La clave para entender la transfiguración es tal vez, verla tal como los apóstoles y Jesús mismo la vieron:

Ocurrió como ocho días después de haber dicho esto, que Jesús salió con Pedro, Juan y Santiago, y fue a una montaña a orar. Mientras oraba, la apariencia de su rostro se alteró, y su vestido se hizo blanco y brillante. Dos hombre estaban hablando con Él, ellos eran Moisés y Elías. (Lucas 9:28-30)

La clave para entender éste relato es mirar lo que había dicho Jesús en el versículo 27:

Y os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que vean el Reino de Dios.

¡Jesús les había dicho que algunos iban a ver el reino de Dios! y en el monte lo que vieron fue precisamente una visión en éxtasis de lo que será el reino de Dios y la gloria que tendrá el Mesías. Por lo menos así lo explica el mismo apóstol Pedro en una de sus cartas:

Porque nosotros no os hemos dado a conocer la potencia y la venida de nuestro Señor Jesús, el Cristo, siguiendo fábulas por arte compuestas; sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Porque él había recibido de Dios el Padre honra y gloria, cuando una tal voz fue a él enviada de la magnífica gloria: Este es el amado Hijo mío, en el cual yo me he agradado. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos juntamente con él en el Monte Santo. (2 Pedro 1:16-18)

Si leemos todo el capítulo 1 de la carta de Pedro nos damos cuenta que el tema central del que se está hablando es de la segunda venida del Mesías en su reino. Para Pedro la experiencia en el monte servía de prueba de la gloria que tendrá el Mesías en su parousía, además, para Jesucristo la experiencia en el monte había sido una visión, un éxtasis:

Y como descendieron del monte, les mandó Jesús, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos. (Mateo 17:9)

Conclusión:

1) Moisés y Elías están muertos en el polvo de la tierra pero serán resucitados en la segunda venida del Mesías y eso fue precisamente lo que vieron los apóstoles aquí. Por esto Jesús les dijo que “no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios”. Esto quiere decir que solo después de la experiencia ellos estarían dispuestos a morir por el reino, puesto que lo habían visto en una visión o éxtasis.

El ladrón que fue crucificado con Jesús

Otro texto que ha servido para perpetuar la confusión se encuentra en Lucas 23:42-43:

Y dijo a Jesús: Señor, acuérdate de mí cuando vinieres en tu Reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso.

Sobre éste tema en particular se han elaborado innumerables teorías, las más importantes, sin embargo, son dos o tres: Dicen los eruditos bíblicos que aquí la coma está puesta en el lugar incorrecto, es decir, ya que en el griego no hay comas, es decisión de los traductores el lugar donde se coloca la coma y el sentido del texto cambiaría totalmente, miremos: De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso. Vemos que al cambiar la coma de lugar, cambia radicalmente el sentido del texto. Otros comentaristas alegan que ésta forma de hablar de Jesús, no pareciera a su manera cotidiana de expresarse vista en los evangelios sinópticos. Hay otro grupo de creyentes que afirman que éste comentario de Jesús no tiene nada de sobre natural, ya que la palabra paraíso significa literalmente “jardín” y los muertos eran sepultados en jardines, así que Jesús le estaría declarando que estarían juntos en el jardín sepultados. Para hacer honor a la verdad, hay que decir que los evangelios no nos dicen que éste ladrón fue sepultado con Jesús, antes bien, los ladrones y criminales eran echados fuera de la ciudad en un basurero con fuego, llamado gehena. Creo personalmente que para entender bien lo que Jesús quiso decir aquí, muchos estudiantes han seguido la pista equivocada, ya que no toman en cuenta que lo que declaró Jesús, lo hizo como una respuesta a la declaración del ladrón, y ¿qué dijo el ladrón?

“Señor, acuérdate de mí cuando vinieres en tu Reino.”

Pocos se han puesto a meditar bien en ésta declaración de fe tan grande que hizo el ladrón. Tomando en cuenta que hasta los mismos apóstoles de Jesús dudaron de él cuando fueron confundidos por su crucifixión, aunque el maestro les había advertido muchas veces que el hijo del hombre tenía que morir, ellos no lo podían entender:

Y comenzó a enseñarles, que convenía que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar después de tres días. (Marcos 8:31)

Sí mi amado hermano, nuestro Señor Jesucristo enseñó públicamente que tendría que morir, puesto que estaba escrito en los profetas, que antes de venir a reinar, debía padecer y ser desechado. Pero éste ladrón está le declara la revelación mas grande de todas las que se encuentran en el evangelio, implícitamente está diciéndole a Jesús:

Señor, cuando resucites y vengas en tu reino, acuérdate de mi y resucítame. Es decir, éste hombre estaba haciendo la declaración de fe que el apóstol Pablo dice que salva:

Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le resucitó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, mas con la boca se hace confesión para salvación. (Romanos 10:9-10)

¡Éste ladrón está declarando precisamente que Jesús es el Mesías esperado, el rey de Israel que tiene que morir y que luego resucitará de entre los muertos, ser ascendido al cielo como dijo el profeta Daniel para recibir el reino y luego volver a la tierra a reinar!

Y he aquí, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y le dará el Señor Dios el trono de David su padre: Y reinará sobre la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin. (Lucas 1:31-33)

"Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido"(Daniel 7,13-14)

Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios: Tú eres el Rey de Israel. (Juan 1:49)

Esta declaración de fe que hizo el ladrón es tal vez, la declaración mas grande que hay en la Biblia, y la luz de ésta declaración, la respuesta de Jesús es nítida y diáfana:

“De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso”

Jesús le está respondiendo que por ésa fe que mostró con su declaración, sería resucitado para vivir en la tierra restaurada o paraíso como hemos estado viendo en éste estudio. En el Génesis vemos que Dios tuvo que expulsar al diablo, el hombre y la mujer de el jardín de Edén, y también en el génesis nos dan una descripción muy clara de el lugar donde estaba ubicado el paraíso o jardín de Dios, en una zona que actualmente es desértica porque Dios tuvo que llevarse ése paraíso para el cielo, pues nos dice que puso unos querubines alrededor para que el hombre no pueda entrar:

Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados para guardar el camino del árbol de la vida. (Génesis 3:24)

Luego en Apocalipsis nos dicen que el paraíso bajará a la tierra, aunque también vimos que el Isaías que el desierto se volverá otra vez el paraíso:

Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una novia ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos, y será su Dios. (Apocalipsis 21:2)

Y me mostró un río puro de agua de vida, límpido como el cristal, que provenía del trono de Dios y del Cordero. En el medio de la calle de ella, y de uno y de otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que lleva doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán. (Apocalipsis 22:1-3)

Si mi amado lector, la nueva Jerusalén es la ciudad que viene del cielo y es la misma ciudad que esperaban los patriarcas de la antigüedad. Esa ciudad es el paraíso que vendrá del cielo a la tierra puesto que dice que las hojas de los árboles del árbol de la vida son para la sanidad de las naciones. Isaías 35 describe el futuro del desierto que se convierte de nuevo en un jardín de Edén, y eso ocurrirá queridos lectores, cuando el cielo venga a la tierra, cuando se cumpla la oración de Jesucristo: “Venga tu reino para que se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo…”

Conclusión:

Jesucristo vio la fe de aquel “ladrón justo” que aún viendo morir al rey, creyó que resucitaría y que vendría a gobernar las naciones de la tierra y a restaurar todo como al principio… Esa declaración de fe fue suficiente para hacerse acreedor a la resurrección de entre los muertos y la vida futura en el reino de Dios, gobernado por el Mesías Jesús de Nazaret.

Filipenses y las creencias de Pablo

Uno de los textos más malinterpretados de todos los que hemos visto hasta ahora es el siguiente:

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir, un beneficio. Aunque es evidente que si vivo tendré aún oportunidad de seguir trabajando por el evangelio. En realidad no sé qué es preferible, si vivir o morir. Unas veces quisiera vivir, y otras veces no, pues mi verdadero anhelo es irme para estar con Cristo, lo cual es mucho mejor que quedarme aquí. (Filipenses 1:21-23)

Aquí la mayoría de personas leen que Pablo quiere decir que al morir se iría a estar con Cristo. Lo que interpretan es que al morir, uno sigue vivo como un fantasma y se va donde está Cristo… como hemos visto en este estudio, la muerte en el contexto bíblico es inexistencia, inconsciencia. El mismo Pablo dice en Tesalonicenses:

«Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. 14 ¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará con Jesús a los que han muerto en unión con él. 15 Conforme a lo dicho por el Señor, afirmamos que nosotros, los que estemos vivos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, de ninguna manera nos adelantaremos a los que hayan muerto. 16 El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. 18 Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.»

Para Pablo, la esperanza era la resurrección en el día final, en la venida del Señor… así que ¿cómo iba a contradecirse? En ninguna parte de la Biblia encontramos a Pablo diciendo que los muertos están con Cristo, sino mas bien dice que estarán, en el futuro reino de Dios, y como hemos visto, esto concuerda con lo que Jesucristo predicó. Así que la frase: “pues mi verdadero anhelo es irme para estar con Cristo, lo cual es mucho mejor que quedarme aquí” Bien podría significar que para Pablo, la muerte es un estado inconsciente, como un sueño donde no hay conciencia de nada, tal como creía Salomón, Isaías, Daniel y todos los escritores bíblicos que anhelan la resurrección y el paraíso en la tierra, antes que anhelar un cielo fuera de este mundo. Pablo era un hebreo y tenía la forma de pensar de los escritores hebreos y los profetas, como hemos visto.

Conclusión final:

Podríamos quedarnos mirando una por una todas las demás malas interpretaciones y malas traducciones hechas por personas que se apegaron a sus creencias antes que rendirlas a la verdad revelada de la palabra de Dios. Espero que este estudio le haga reflexionar sobre que tipo de evangelio está usted creyendo y quiera Dios que le dé curiosidad por leer la Biblia antes que creer a cualquier predicador de mentiras… Como hemos visto, el mensaje bíblico es claro:

-El hombre desobedeció y fue condenado a muerte
-La tierra fue maldita y llena de corrupción
-Dios ideó la redención y la resurrección de entre los muertos para los fieles
-El Mesías esperado vino y enseño sobre el reino de Dios, murió, resucitó y está en el cielo, esperando el día de venir a reinar con poder y vara de hierro.
-Los creyentes en este reino, se bautizan y lo anuncian, Dios les da su Espíritu Santo, los unge.
-Ellos resucitarán cuando venga el Señor a reinar, junto con todos los creyentes de todas las épocas.
-El reino de Dios comenzará con Jesús, pero después Jesús entregará el reino a Dios (1 Corintios 15:24-26)

Hoy en Día se está predicando un mensaje que aparenta ser espiritual pero que es confuso y maligno, se predica que los muertos van al cielo, o que nuestra meta es ganar el cielo. Ésta falsa esperanza no da el fruto correcto, pues es un engaño del diablo, sería como decir que al morir no morimos, lo que es una falsedad, puesto que todos tenemos que morir, ya que está establecido a los hombres, que mueran una vez; y después, el juicio. (Hebreos 9:27) Claro que este juicio no ocurre después del hombre morir, sino como enseña la escritura en la segunda venida del Mesías y al final frente al trono blanco, cuando todos serán juzgados por Dios mismo en persona.

¡Gracia y Bendiciones para Todos!