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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

martes, 17 de mayo de 2011

CONTROLA LAS CONDICIONES Y PODRAS VER EL ORDEN-

“Controla las condiciones y podrás ver el orden”, es la idea que Skinner atribuye a Pavlov y que desde dentro, por encima, por debajo o por detrás de grupos sectarios, se advierte como “la respuesta” que, complementada con una ideología que resulte políticamente atractiva, permitirá acceder al todo.

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A lo largo de los años continuamente se experimentó para obtener la fórmula mágica que permitiera simular que cada hombre compartiera el mismo objetivo como si naturalmente lo hubiese elegido. El tiempo fue demostrando que la mejor herramienta para la concreción de un mundo perfectamente ordenado es una política que, interesada por otros intereses, se abra a la infiltración de un gobierno por encima de los gobiernos, una política que actúe con poder a través de actos institucionalizados y en obediencia al orden diagramado, que se ocupa desesperadamente en perfeccionarla y que haciendo caso omiso de trueques y conveniencias otorgadas, nos sumerja en el “cambio ordenado”, espacio en el que cada uno será como todos.

Y así ordenadamente, en esa realidad en la que todos estarán ocupados en la construcción, en “cambiar su mundo”, la psicopatía, la malevolencia y el deshonor se vestirán con seda, dividiendo allí donde la convicción es aparente, manoseando y pervirtiendo la moral y atacando de raíz creencias que se mantienen en coherencia, por tradición, trayectoria y único orden, determinarán qué creer, cómo y cuando; sólo destruyendo inducirán seudo creencias que doblegarán.

Como falsas conciencias que rechazarán datos y deseos no expresados, por inconvenientes, veremos a la política reducida así exquisitamente a la psicología, porque los verdaderos problemas son psicológicos y entonces si se alteraran las psicologías, por debajo de los verdaderos conflictos, lo demás seguirá perfecta y ordenadamente funcionando, con un bajísimo consumo de bienes, entendiendo que los bienes somos nosotros.

El hombre expulsado, es decir por fuera de las condiciones ordenadas, se percibirá separado, porque la cultura popular otorga indulgencia a ciertas celebridades que se popularizan una vez que se han instaurado, y por esto intentará hacerse miembro, condición que se concreta como una satisfacción concedida.

Sabemos que intentar satisfacer las necesidades de las personas es casi utópico, no por ello un intento irrealizable, porque la fantasía de lo utópico facilita la constitución de toda organización sectaria, esa creatividad que logra realizarse, hoy requiere de muy poco para ofrecer a qué aferrarse. Y si la duda permitiera una mínima apertura, tal vez tan solo por simple curiosidad, o porque se presupone que es aceptable ser como todos, se propiciarán las consecuencias esperadas por las mesas chicas sectarias - enlace

Lo que surgió como teoría para optimizar la enseñanza con una transformación programada, pasó a ser icono de la tan mentada programación sectaria, y acompañada por psicopatías, malevolencia, destrucción moral y deshonor, para doblegar, se vestirá siempre de seda (enlace )La programación sectaria y el proceso de formación.

Si bien los psicólogos reconocen en su ámbito la invasión ocultista de gurúes varios, o de la Nueva Era, igualmente continuarán formándose profesionalmente académicos de la más amplia variedad de lo oculto, incluyentes e inclusivos de la ciencia, porque ésta no puede con las creencias que dirigirán una pastosa religiosidad sectaria, preparada exquisitamente para las condiciones, para atender una única urgente necesidad: ordenar el orden endureciendo el reforzamiento para aceptar los hechos, para que todos se “conviertan”, para que “creas” y sientas la satisfacción concedida de sentirte parte, cuando en realidad, logran expulsarte hacia ordenadas congruentes a largo plazo.

En el mundo de las coincidencias, mezcla de disciplina, psicología y engaño que desecha toda crítica a la meta, en la sociedad, habemos intermedios que siempre estaremos en conflicto con el orden sectario. Soy mujer, entonces me permito agregar que los experimentadores de las teorías del orden conocen perfectamente que las mujeres, naturalmente, somos mucho más difíciles de convencer.

“Para ser útil como aspirante a totalitario, una ideología de nuestra sociedad debe tener tres propiedades: el camuflaje, la complejidad y la idiosincrasia…en la que nadie tenga el placer de la dialéctica...” – Skinner’s “Humanism” –

Referencia: Una revisión crítica de la Filosofía de BF Skinner, con especial atención a Walden Dos, New York, MacMillan – 1976 ISBN 0-02-411510-X -1999- Edgard G. Rozycki -

CREYENTES, PERO NO TANTO...

Las “verdades” que se creen, aunque no puedan demostrarse, para quien las cree, son adecuadamente enarboladas como verdaderas; para compensar la incapacidad de hacerlas verdad, el “creyente”, aunque sepa que son “falsas verdades”, para desmitificar inmediatamente lo que sabe que es realmente verdadero, pretenderá a su alrededor comportamientos y decisiones absolutas, concordantes con la creencia y caerá en la violencia. Este es el accionar de toda secta, el que caracteriza a la mirada sectaria, aquella que observará a las auténticas verdades, que jamás recurrirían a imposiciones violentas, como débiles, susceptibles y fáciles de ser debilitadas.

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Esta supuesta complejidad que ocultan las sectas, es más simple de cuanto aparenta, porque no son “creencias” sino medios seudo creyentes que, instaurando desamor y desunión, montarán un arma efectiva para la destrucción del hombre, ese que recepciona, que se hace eco, por desorientado y acostumbrado a la incredulidad hacia aquello que reclama y urge por naturaleza. Porque sólo en inconciencia puede la fe violenta, la mala fe, la inauténtica, fruto del miedo a “des-velarse” en libertad de conciencia, ocupar un lugar usurpado a la verdad, desde donde el daño aísla de la realidad para que la verdad no pueda llegar. Si la “creencia sectaria”, tibia y burda creencia que no contiene fe, fuera verdadera no habría reducciones, ni tenencias de inconciencias.

Toda fe, inclusive la laica, se configura en conciencia, con una decisión que no podría ser utilizada si estuviera realmente amalgamada con la auténtica convicción que confirma, esa que no es producto de invasiones sensitivas, aprobaciones definitorias y definitivas que legitiman como bueno o malo según se accione o según indiquen los que imponen “la creencia”.

Si nos detuviéramos a reflexionar sobre este alcance, es probable que en algún momento consideremos que cada movimiento sectario es simultáneamente una oportunidad de refuerzo de la Verdad que, por auténtica, siempre correrá con ventaja. Sólo es necesario desglosar el mensaje y actuar desde su contrario, en conciencia para suplir ausencias y carencias que se diseminan por doquier.

El tiempo demostrará la verdadera diferencia, porque lo que es falso siempre es débil y se debilita ante la Verdad que, incontrovertible e inagotable, prescinde de banales demostraciones y por natura nos pertenece.

Los grupos sectarios marcan la diferencia por intolerantes, “creyendo” que es suya la última e indiscutible frase verdadera. Tal vez debiéramos darnos la oportunidad de estar más tiempo allí, donde la aparente creencia se vuelve indigna, hasta en la duda; creencia, fe y amor son irreductibles e incondicionales, no exigen, entregan.

Mara Martinoli
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