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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

sábado, 29 de mayo de 2010

EL DIABLO DESTRUCTOR


Por Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

El diablo, ser personal maligno y sobrenatural, es quien gobierna el sistema del mundo por medio de su inigualable y atroz engaño. Cristo le llamó por esta causa el «Príncipe del Mundo» (Jn.12:31). Diablo significa: «el calumniador», «el acusador» de los hermanos (Ap.12:10), y es el que incita a los hombres a pecar para su destrucción al desobedecer a Dios (Mt.4:3; 1 Ts. 3:5). El diablo es «el dios de este siglo», y su nombre se relaciona con las falsas religiones que hay (2Co.2:4). El diablo es conocido también como «el dragón». Esta imagen fabulosa habla de su perverso y grotesco carácter inicuo (Is. 51:9; Ap. 12:3, 7; 13:2; 20:2). La Biblia dice que el diablo tiene un trono, gran poder y elevada autoridad (Ap. 13:2; Mt.4:8, 9). El diablo buscó hacer caer a Cristo al tentarlo en el desierto con la finalidad de levantar un reino eterno y mortal en el mundo (Mt.cap 4), pero falló. El diablo busca destruir por medio de la mentira (Jn.8:44; 2Co.11:3), el robo (Mt.4:1), por medio de la imitación (2 Co.11:14, 15; Mt. 13:25). Acusa para el desánimo (AP.12:9, 10), posesiona a los hombres (Jn.13:27), los mata (Jn.8:44), y -devora- al creyente descuidado y parco espiritual ( 1 P. 5:8).

Así, el diablo, el ladrón, se encarga de robar la verdad para implantar su mentira, destruyendo espiritualmente a los hombres . . . los lleva hacia el Lago de Fuego, donde él también parará un día futuro (Ap. cap. 20):

«El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir» . . . (Jn.10:10a).

Personas que se adjudican ser cristianos, increíblemente han creído que el diablo es tan sólo una alegoría o simbolismo de la perversidad inherente humana. Paradójicamente, hombres carnales, de vicios enervantes, como el poeta francés Charles Baudelaire, conocido por su poemario intitulado «Flores del Mal» dio credibilidad al diablo como un ente real y engañador, inteligente e instigador:
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«La mayor astucia del demonio es hacer creer que no existe».
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«¡Es el diablo quien empuña los hilos que nos mueven!»

Dios les bendiga.

Destruye a muchos miles
El cuerpo y la razón,
Con odio indescriptible,
Destruye con horror.

Sus nombres: El maligno,
El diablo y el dragón,
El dios de los perdidos:
Belial el Destructor.
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