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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

miércoles, 27 de enero de 2010

MIGUEL SERVETO: LA TRINIDAD O LA HOGUERA


En el incontenible río del tiempo, ha de haber, así lo imagino esta apacible tarde del verano de fines de los noventa, un lento flujo en las orillas y una rápida corriente en su centro. Esta última es la fragorosa sucesión de causas y efectos cotidianos, el pecado de la tarde es la sudorosa pesadilla de esa misma noche. El otro, de más lento retorno, más denso, es el que origina la historia. Es el que urde en puntadas de siglos la causa intrascendente de hoy con el efecto devastador que espantados hombres asumirán dentro de tres o cuatro generaciones.

Así, cuando el año del Señor de 325 los obispos del Concilio de Nicea iniciaron la doctrina de la Trinidad, el credo niceno, estaban enviando secretamente en 1553 a Miguel de Servet a su hoguera. En esta trama transecular un Jean Cauvin, alias Calvino, habrá sido mero servidor, sino mínimo reflejo, de un relámpago iniciado doce siglos antes.

Miguel de Servet, el hereje de Huesca, no quiso ser parte de ese flujo lento y cenagoso que atravesaba los siglos, y declaró su rebeldía a ese dios tricéfalo, tricorporeo o tríptico del que no hablaban los textos sagrados. Condenado por los católicos, fue arrestado, enjuiciado y ejecutado por los calvinistas. El castigo, la quema lenta.

Indago por su vida, hechos y fechas en mi biblioteca, cuatro volúmenes lo detentan y lo eximen de un posible olvido. El hombre que a los veinte años publicó su DE TRINITATIS ERRORIBUS, para sacar a la luz el error de esta invención monstruosa, la cita es de Borges, merece ocho líneas en la PEARS’CYCLOPEDIA de 1930, doce en el DICCIONARIO ENCICLOPEDICO ILUSTRADO SOPENA de 1980, un pequeño párrafo de tres miserables líneas en PROVIDENCIA DE DIOS de Quevedo, escrito en 1700, y una página en el MANKIND’S SEARCH FOR GOOD de la Watchtower Bible and Tract Society of Pennsylvania, publicado en 1990.

Su biografía según estos primitivos textos es simple en cifras, vio la primera luz del día en Villanueva de Sigena, Huesca, España en 1511, la Pears quiere que sea 1512, y vio la ultima luz, la de su hoguera, en Champel, Ginebra, Suiza, el año 1553.

Fue un humanista, geógrafo, astrónomo, filosofo, teólogo, abogado y medico, el latín y el griego no le eran ajenos, la historia de las ciencias le atribuye las primeras ideas sobre la circulación de la sangre, era un hombre de su época, el Renacimiento. Fue con su obra escrita, APOLOGETICA DISCEPTATIO PRO ASTROLOGIA, DIALOGORUM DE TRINITATE, CRISTIANISMI RESTITUTIO y la ya mencionada DE TRINITATIS ERRORIBUS que logró encontrar el camino a la hoguera. Sus hechos, como todas las realidades humanas son más simples, se opuso públicamente a la doctrina teológica de la Trinidad, argumentando “que no se halla en las Escrituras, y sólo parece perpetuar un error filosófico”, la declaró inentendible, imposible por la misma naturaleza de las cosas e incluso la consideró una blasfemia. La Santa Iglesia Católica lo apresó y sentenció a muerte. Logró escapar del abrazo de la Santa Madre Universal para más tarde, por instigación de Calvino, hijo extraviado de aquella, volver a ser arrestado y enviado final y fatalmente a su hoguera.

Quevedo lo cita para advertencia de un posible lector dudoso de la Trinidad que Servet fue quemado vivo por igual pecado por el “abominable hereje” Calvino, (anagrama de Luciano, otro hereje), avisa así al lector incrédulo que sus ideas son condenadas hasta por los heresiarcas.

La PEARS’CYCLOPEDIA dedica nueve líneas a John Calvin, pero en ellas no cita a Michael Servetus, en las ocho líneas dedicadas a éste, Calvino esta citado dos veces. Extrañamente, la biografía de una víctima debe incluir específicamente a su victimario, la de un asesino; en cambio, no precisa la inclusión de su víctima más notable.

Acaso paradójicamente, el librito de la Watchtower, de la ortodoxa secta de los Testigos de Adonaì, (el respeto a la antigua tradición de los Solferim, copistas judíos de los textos sagrados, me impide escribir el verdadero NOMBRE) es el que dedica más espacio a Serveto, incluye un grabado de su rostro y otro del triste semblante de Juan Calvino. El lector, como es lógico, tenderá a ver más cerca a Calvino que a Serveto de tales editores.

El Concilio de Tolosa, en 1229, solucionó la controversia de la Trinidad, obviando argumentos teológicos y doctrinales que no venían al caso, proscribió sabiamente la posesión de libros bíblicos. Posteriormente el Concilio de Narbona prohibió que los legos poseyeran parte alguna de la Santa Biblia, completando así el convencimiento de la verdad.

Revisando mis libros en la búsqueda (sin éxito por lo demás) de la cita original de Borges sobre la Trinidad, di con la asombrosa frase que Miguel Servet dirigió a sus jueces después de escuchar la condena. Un lector inquisitivo la encontrara al final de la nota fechada en 1933, Arte de Injuriar, incluida en Historia de la Eternidad, publicado en 1953. Acuso entonces un quinto volumen, donde seis líneas corroboran el nombre y la hoguera.

Me pregunto si será este intrascendente manuscrito, que terminó de escribir por mero aburrimiento a cuatro siglos de la hoguera, otro reflejo, mínimo, difuso, ya apenas visible, de aquel relámpago encendido en Nicea. Tal vez cada causa queda titilando en el tiempo (como la luz de aquellas estrellas que aun vemos, a pesar de que el astro formidable que la originó es posible que ya no exista), para ir a cumplirse en un efecto cada cierto tiempo, cuando encuentren sobre la tierra las tinieblas apropiadas.

EXPRESIONES PECULIARES DE LOS JUDIOS


(Expresiones peculiares de los judíos)

Compendiado por Dr. Jason Navarro, R.D.

Los hebraísmos se traducen literalmente al castellano, pero el estudiante serio examinará el significado de ellos para saber cómo se entendían en el lenguaje original.

I. El modismo de filiación, el uso de la palabra “hijo”.

En el Nuevo Testamento muchas personas se llaman “hijos” de alguien o de algo, no en el sentido ordinario de ser descen­dientes, sino para dar énfasis a ciertas características o cuali­dades de su vida y conducta. Ejemplos: Mar. 3:17, “hijos del trueno” (indica su carácter algo tempestuoso); Luc. 10:6, “hijo de paz” (una persona dispuesta a recibir el evangelio); Hech. 4:36, “hijo de consolación” (Bernabé, el exhortador); Efes. 2:2, “hijos de desobediencia” (esa clase de gente), y en el siguiente versículo, “hijos de ira” (indicando el fin o destino de los tales; compárese “hijo de perdición”, Juan 17:12); Mat. 5:45, “para que seáis hijos de vuestro Padre” (imitadores de El, amando tanto a los enemigos como a los amigos); Jn. 8:39, “si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais (serían imita­dores de el); 1 Tes. 5:5, “hijos de luz e hijos del día” (personas con entendimiento que andan en justicia).

II. El modismo de poner lo absoluto por lo relativo, o de hacer comparaciones por medio de negaciones.

A. Jn. 6:27, “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece”. Si esta prohibición fuera absoluta, tendríamos que suspender el trabajo que hace­mos para ganar el pan. Pero otros textos requieren tal trabajo (Efes. 4:28; 2 Tes. 3:10), y la Biblia no se contradice. Por lo tanto, reconocemos que Jesús empleó el modismo de poner lo absoluto por lo relativo para dar más énfasis a lo que dijo. Hace una comparación entre dos cosas, para dar énfasis a la cosa más importante, por medio de una negación absoluta de la cosa menos importante. Para entender este modismo, se puede su­plir las palabras, “no solamente” (“Trabajad, no solamente por la comida que perece …”), pero debemos reconocer el énfasis del texto.

B. En 1 Cor. 1:17 Pablo dice, “Pues no me envió Cristo a bau­tizar, sino a predicar el evangelio”. Hace una comparación entre su predicación como embajador de Cristo y el acto físico de bautizar (estúdiense los versículos 14-16). Los apóstoles fueron enviados a bautizar; Mateo 28:19 lo dice claramente. Sin embargo, en 1 Cor. 1:17 Pablo habla de bautizar con sus propias manos, cosa que no fue siempre necesaria, puesto que cualquier discípulo puede hacerlo. Pablo mismo fue bautizado por un discípulo llamado Ananías (Hech. 9:17, 18). Pablo em­plea en 1 Cor. 1:17 el modismo de negación para dar énfasis a la predicación apostólica, y para disminuir la importancia de bauti­zar a los corintios con sus propias manos, debido a la carnalidad de éstos. Querían ser seguidores de hombres (1 Cor. 1:12; 3:4). Estúdiese el contexto de 1 Cor. 1:17 y será obvio que Pablo pone lo absoluto por lo relativo. Los que citan este versículo para probar que el bautismo no es necesario para la salvación tuercen las Escrituras.

C. Mar. 9:37, Jesús dice, “el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió”. Desde luego, uno recibe a Jesús, pero no solamente recibe a Jesús, sino también recibe al Padre.

D. Luc. 14:12, 13 Cristo da la siguiente prohibición que en realidad no es una prohibición absoluta, sino la negación de una cosa para dar más importancia a otra cosa: “Cuando hagas co­mida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos … Más cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos…” ¿prohíbe Jesús que invitemos a los parientes y amigos a nuestras casas para una comida? Es un modismo que pone lo absoluto por lo relativo, para afirmar una cosa y dar más fuerza a la afirmación. Una comparación se hace; la negación de una cosa da más im­portancia a la otra.

E. 1 Ped. 3:3, 4, “Vuestro atavió no sea el externo de peina­dos ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”. Al­gunos enseñan que Pedro prohíbe el uso de la joyería, espe­cialmente artículos hechos de oro. (Véase también 1 Tim. 2:9, Pablo incluye perlas). Estos textos emplean la expresión “no … sino” para disminuir la importancia del atavió externo, para dar más importancia al adorno interno. Si alguno quiere insistir en que Pedro prohíbe el uso de oro, debe observar que Pedro dice literalmente, “de adornos de oro o de vestir”. La palabra “lujosos” no está en el texto original. Compárese la Versión his­pano-americana, “o de vestir lujosamente”; la palabra “lujosamente” se escribe en letra cursiva para indicar que no está en el griego. La Biblia de las Américas dice, “vestidos lu­josos” pero la versión New American Standard Bible, que es la versión inglesa que corresponde a La Biblia de las Américas dice, “putting on of dresses” (vestir vestidos) y no dice “lujosos”. Por lo tanto, si el texto debe entenderse como una prohibición absoluta del uso del oro como adorno, entonces queda prohibido también “el vestir”. Sin lugar a dudas, todo lo ostentoso y lo lu­joso se condenan, y el atavío interno es el que corresponde a la mujer que profesa piedad, pero debemos “usar bien la palabra” y reconocer que a veces una prohibición que parece ser abso­luta no lo es, porque en algunos textos lo absoluto se pone por lo relativo. “Pedro no prohíbe que las mujeres lleven vestidos y adornos, sino la exhibición de suntuosidad por vía de contraste” (Imágenes verbales en el Nuevo Testamento, por A. T. Robert­son).

III. Modismos de tiempo.

A. La palabra siempre fue usada por los hebreos en sentido limitado y no literal en todo caso. Ex. 12:24, “Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre”. Este texto habla de la pascua, que tuvo su origen en Egipto en la noche en que los israelitas huyeron. Era una fiesta solemne de Israel y duró hasta la muerte de Jesús. La ley de Moisés fue clavada a la cruz (Col. 2:14). Esto indica que las palabras “siempre” y “perpetuo” son sinónimos (compárese Ex. 12:14). Ecles. 1:4, “Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece”. Los “testigos” citan este texto con fre­cuencia para “probar” que la tierra no será destruida (no ob­stante lo que afirma 2 Ped. 3:10), pero la persona sincera que quiere entender el uso correcto de la palabra “siempre” debe reconocer que la palabra indica todo el tiempo indicado o señalado por los designios de Dios. La prueba de esto se ob­serva en Ex. 12:14, 24, y en el hecho de que la ley acerca de la pascua no está en vigor ahora, ni siquiera para los judíos.

B. Una parte de un día se consideraba como un día. Esto se ve en 1 Reyes 12:5 y 12; Gén. 42:17, 18. Esto explica cómo Cristo había de quedar en la tumba por tres días y tres noches (Mat. 12:40; Mar. 8:31; Jn. 2:19), pero que resucitó al tercer día (Luc. 24:46; Hech, 10:40; 1 Cor. 15:4). Es interesante notar que los judíos usaron las dos expresiones en Mat. 27:63, 64. Los ene­migos de Jesús no argumentaron que Jesús no estuvo tres días y tres noches (setenta y dos horas) en el sepulcro, porque para ellos “tres días” o “tercer día” eran expresiones iguales. Al­gunos hermanos han tenido dificultades con este “problema”. Algunos han afirmado que Cristo fue crucificado el jueves en lugar del viernes, para probar que estuvo los tres días y tres noches completos en el sepulcro. Esta confusión es el resultado de no reconocer y aceptar el uso de modismos hebreos de tiempo.

IV. Expresiones peculiares a los idiomas bíblicos. Es necesario estudiar con cuidado algunas expresiones que han sido tropezaderas para los no judíos.

A. Ex. 4:21, hablando de Faraón Dios dice, “yo endureceré su corazón”; esto no significa que Faraón era un títere manipu­lado arbitrariamente por Dios, sino que al rebelarse Faraón contra el mandamiento de Dios se endurecía su corazón (Ex. 8:15, 32; 9:34) y Dios se lo permitía.

B. Mat. 6:13, “no nos metas en tentación” (no permitas que entremos en tentación; véase Mat. 26:46, “Velad y orad, para que no entréis en tentación”).

C. Luc. 14:26, “y no aborrece a su padre, madre, y mujer, etc.” (amarlos menos que a mí; Mat. 10:37, “El que ama a padre o madre más que a mí …”).

D. Gál. 5:4, “los que por la ley os justificáis” (no es posible justificarse por la ley, 2:16, sino que algunos intentaron ha­cerlo).

E. 2 Tes. 2:11, “Dios les envía un poder engañoso” (Dios los deja solos, Rom. 1:28, no interviene, y permite que sean en­gañados ya que no aman la verdad sino solamente la mentira”).

F. 2 Ped. 3:13, “esperamos .. cielos nuevos y tierra nueva”. Este universo será destruido. La tierra que conocemos no será renovada sino quemada (ver. 10). La expresión “cielos nuevos y tierra nueva” se basa en lenguaje profético (Isa. 65:17) y Pedro la usa para hablar de la habitación eterna de Dios y su pueblo. Véase Apoc. 21.
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VI. Costumbres.

A. Mat. 1:18-25 (ya casados legalmente cuando desposados).

B. Mat. 6:16-18 (el ayunar).

C. Jn. 13:4, 5 (el lavamiento de pies como acto de hospitali­dad y humildad).
D. Hech. 13:3 (el imponer manos).

E. Rom. 16:16 (saludar con beso).

F. 1 Cor. 11:1-16 (el velo en la mujer que oraba y profetizaba para indicar la suje­ción).
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