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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

miércoles, 2 de julio de 2008

YO Y EL PADRE UNO SOMOS: Jn.10:30

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)
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Según los Trinitarios, Jesús y Dios son uno y lo mismo. Pero antes de explicar este texto notemos que no se menciona para nada al Espíritu Santo. Pero, ¿quiso decir Jesús que él era igual a su Padre? o ¿Qué él era el Padre? Pues ¡no! En primer término, si Jesús era el Padre, entonces, ¿a quién oró en Getsemaní? Pero lo cierto es que Jesús NO quiso enseñar lo que los trinitarios dicen sobre él y Su Padre. Veamos ahora lo que Jesús mismo dice en Juan 17:11: “...a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean UNO, así como nosotros.” Se hace evidente que Jesús concibió la unidad de los cristianos, como la MISMA unidad que existe entre él y Su Padre. Este detalle es importante. Los cristianos son UNO como Cristo y Su Padre son UNO. No parecidos, sino IGUALES en UNIDAD. ¿Cómo se explica esa unidad? ¿Acaso que son iguales o los mismos? La expresión parece implicar según comenta el erudito Tyndale, que el Padre y el Hijo están unidos en VOLUNTAD Y PROPÓSITO.
De igual modo, Cristo anhelaba esa misma Unidad de voluntad y propósito para su iglesia. Es decir, que no estuviera dividida en sectas y facciones. Ahora bien, dentro de esa unidad había una JERARQUÍA. El obispo era la Cabeza de la Iglesia, junto con sus demás colegas.

También existe otra UNIDAD en la familia. La Biblia enseña que el esposo y su esposa ya no son dos sino UNO. “Ya no serán dos sino una sola carne”. Son uno en voluntad y propósitos, y no sólo en el sentido estrictamente físico. No obstante, y pese a esa UNIDAD, el hombre es cabeza de la mujer, y Cristo cabeza del hombre (Efesios 5:23; 1 Corintios 11:3).

De igual modo, Cristo y Su Padre son UNO, pero siempre se mantiene la JERARQUÍA. ¡El Padre es la cabeza de Cristo! (Ver 1 Corintios 11:3). Diríamos que es entonces una UNIDAD JERÁRQUICA o una JERARQUÍA UNIDA.

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EL TESTIMONIO DE FLAVIO JOSEFO Y LA EXISTENCIA DE JESUS

Por Dr. Antonio Piñero
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Creo que será conocida por la mayoría de los lectores de este blog la discusión científica en torno a dos pasajes de las e los judíos (18,63-4 y 20,200) del historiador Flavio Josefo (muerto en torno al año 100 d.C.) que menciona directamente a Jesús y la enorme discusión que existe al respecto entre los investigadores si el testimonio del historiador judío es válido o no para probar la existencia histórica de Jesús.
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El último autor que ha tratado la cuestión a fondo es John P. Meier, en su obra Un judío marginal, trad. española, Verbo Divino, Estella, 2001, vol. I pp. 79-108. En este blog hicimos un resumen de la cuestión en agosto del año pasado en las síntesis ofrecidas de las conferencias del curso de verano de la Universidad complutense “¿Existió Jesús realmente”? Las actas de este curso, debidamente transcritas y actualizadas en forma de capítulos de un libro, aparecerán -esperemos- en el último trimestre de este año en la Editorial "Raíces" de Madrid.

Aquí, en el blog, sólo quiero ofrecer un pequeña perspectiva un tanto novedosa sobre el primer texto que no he visto destacada suficientemente en los trabajos al respecto de los dos pasajes. Mi interés será, pues, centrarme en el denominado “testimonio flaviano” (18,63-64), pero trataré este texto el próximo día para no alargarnos hoy. Ahora debo abordar brevemente el segundo (18,200), que es más sencillo. Los dos se discutirán ampliamente en las Actas arriba mencionadas, en el capítulo dedicado a los "testimonios cristianos sobre Jesús" por Jesús Peláez. Gonzalo Puente Ojea, en su aportación al futuro libro discute ampliamente este segundo texto de Josefo y llega a la misma conclusión: es una prueba fuerte de la existencia histórica de Jesús.

Un testimonio indirecto, pero valioso

Así pues, en primer lugar, conviene empezar por el segundo texto de las Antigüedades sobre el que hay menos discusión. El pasaje reza así:
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(El sumo sacerdote) Anán... convocó a los jueces del Sanedrín y trajo ante él a Santiago, hermano de Jesús, llamado Cristo y a otros, acusándolos de haber violado la Ley y los entregó para que los lapidaran. Esto disgustó incluso a los más celosos observantes de la Ley y, por eso, enviaron en secreto delegados al rey, con el ruego de que exigiera a Anán por escrito que, en adelante, no se atreviera a cometer una injusticia semejante. Algunos de ellos acudieron a Albino... y le hicieron saber que Anán no tenía potestad para convocar al sanedrín para el juicio sin su consentimiento. A consecuencia de este incidente, Agripa lo destituyó a los tres meses de su nombramiento.

Sobre este pasaje hay sólo una duda: la frase “llamado Cristo” ¿no será una inserción del escriba, cristiano? ¿Se puede estimar como propio de un historiador judío que recoja esta noticia?

Ciertamente la duda es real: es posible en teoría que las primeras líneas de este texto sean una interpolación cristiana. Pero yo la estimo poco probable. Y la razón es que a lo largo de las Antigüedades Flavio Josefo menciona a muchos personajes con el nombre de Jesús (= a Josué); por tanto no parece tan extraño que estimara necesario distinguir entre ellos añadiéndole algo al nombre. Santiago era un personaje oscuro para los lectores de Josefo. Opino que éste –que conocía bien la existencia de los cristianos en Roma, donde vivía- y pensando que muchos de sus lectores eran romanos podía hacer esa precisión.

La fuerza de este texto probatoria de la existencia histórica de Jesús se refuerza si se une con un par de pasajes auténticos de Pablo en los que dice:
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Después, pasados tres años, subir a Jerusalén para ver a Pedro y permanecí con él quince días. Pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Santiago, el hermano (en griego, adelphós = hermano de sangre) del Señor” (Gálatas 1,18-19).

En el segundo afirma el Apóstol:

Después pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén… …los hermanos que gozaban de buena reputación nada me impusieron… y reconociendo la gracia que me había sido dada Santiago, Pedro y Juan, tenidos por columnas de la iglesia, nos dieron la mano a mí y a Bernabé en señal de comunión (Gálatas 2,9).

El pasaje señala el vínculo de sangre entre un individuo realmente existente, Santiago -que ni siquiera los estudiosos “mitistas” (los que defienden que Jesús no existió nunca sino que es la personificación literaria de un mito) ponen en cuestión- con otro individuo, Jesús. Josefo sería muy mal historiador si se hubiera dejado engañar señalando un parentesco entre una persona real y otra que nunca existió. Por tanto, la existencia de uno –Santiago- implica necesariamente la existencia histórica de otro, Jesús. De lo contrario, Flavio Josefo era un tonto de remate, o se habría informado muy mal, lo cual no parece ser el caso.

El segundo pasaje es aún más de mayor fuerza probatoria. Pablo sube a Jerusalén (para asistir a la reunión denominada “Concilio de los apóstoles”: Hechos 15) para discutir sobre la validez de su apostolado a los gentiles, en el que le iba la vida. Pablo de Tarso, de cuya existencia real nadie ha podido seriamente dudar, afirma que “Santiago, Pedro y Juan nos dieron la mano a mí y a Bernabé en señal de comunión”. ¿Acaso Pablo iba a creer que estaba negociando el sentido de toda su vida, la predicación de Jesús muerto y resucitado, con Santiago, "hermano" de un personaje inventado, mítico, no existente en verdad?

Si se aceptara esta hipótesis, había que pensar que Pablo de Tarso estaba realmente loco… y que yo sepa en toda la historia de la investigación se ha llamado al Apóstol de todo (fanático, intransigente, etc., etc.), pero nunca un esquizofrénico que pensara que estaba tratando con Santiago, “hermano del Señor”, si éste nunca hubiera existido. La hipótesis es absurda.

Por tanto de estos dos textos breves y poco complicados se deduce sin lugar a dudas de que tanto Pablo como Flavio Josefo están absolutamente convencidos de que Jesús realmente existió, no que era un mero mito, un personaje fingido de existencia meramente literaria.

A partir de esta conclusión hay que encarar la interpretación del primer texto, el testimonio flaviano, mucho más sujeto a discusión y sobre el que, el próximo día, deseo ofrecer mi punto de vista como aportación a la discusión científica sobre la existencia histórica o no de Jesús de Nazaret.

Por Antonio Piñero
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El texto de Flavio Josefo de Antigüedades 18,63-64, es discutidísimo en el debate sobre la existencia histórica o no de Jesús. Y es aquí donde tras presentar la opinión común deseo añadir un punto de vista que se ha considerado muy poco. El pasaje dice así:
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Por esta época vivió Jesús, un hombre sabio, si se le puede llamar hombre. Fue autor de obras sorprendentes y maestro de los hombres que acogen la verdad con placer y atrajo no solamente a muchos judíos, sino también a muchos griegos. Él era el Cristo. Y, aunque Pilato, instigado por las autoridades de nuestro pueblo, lo condenó a morir en cruz, sus anteriores adeptos no dejaron de amarlo. Al tercer día se les apareció vivo, como lo habían anunciado los profetas de Dios, así como habían anunciado estas y otras innumerables maravillas sobre él. Y hasta el día de hoy existe la estirpe de los cristianos, que se denomina así en referencia a él.

Están de acuerdo todos los investigadores en que el texto –por lo menos- ha sufrido las manos de los escribas cristianos que lo han glosado e interpolado. Los retoques cristianos son al menos, en opinión casi unánime de los investigadores, los siguientes:

• “Vivió Jesús, un hombre sabio, si se le puede llamar hombre”.

• “Era el Cristo”.

• “Al tercer día se les apareció vivo, como lo habían anunciado los profetas de Dios, así como habían anunciado estas y otras innumerables maravillas sobre él”.
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Estas frases son imposibles en Josefo, pues representan una clara profesión de fe cristiana y ese autor no le era; no lo fue nunca. Por tanto son claramente añadidos cristianos.

Si quitamos estas frases más que dudosas, quedaría el texto así:

Por esta época vivió Jesús, un hombre [sabio]. Fue autor de obras sorprendentes y maestro de hombres que acogen la verdad con placer, y atrajo no solamente a muchos judíos, sino también a muchos griegos. Y, aunque Pilato, instigado por las autoridades de nuestro pueblo, lo condenó a morir en cruz, sus anteriores adeptos no dejaron de amarlo. Y hasta el día de hoy existe la tribu de los cristianos, que se denomina así en referencia a él.

Este texto parece que puede atribuirse sustancialmente (ahora veremos que todavía queda algún pequeño retoque cristiano) a Flavio Josefo pues su estilo y sus ideas son típicamente suyas. Opino, pues, que la hipótesis de la “autenticidad de ese texto, pero con retoques” es la más convincente.

Existe, en mi opinión, un argumento suplementario en pro de su autenticidad. Casi todos los investigadores mencionan el texto tal cual lo hemos transcrito al principio, y casi ningún investigador menciona el final del texto sobre Jesús que sirve de empalme con el siguiente y que me parece iluminador:

Y por el mismo (tiempo de Jesús) ocurrió otra cosa terrible (héteron ti deinón) que causó gran perturbación entre los judíos (griego: ethorýbeei toùs ioudaíous).
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Me parece que esta pequeña anotación es iluminadora. De ella se trasluce que el núcleo del testimonio de Flavio Josefo sobre Jesús estaba dentro de una lista de personajes y sucesos tristes y malos que impulsaron a los judíos a la desastrosa sublevación del 66 d.C. Por tanto, en su conjunto el historiador judío estaba dando unos breves toques sobre la vida de otro personaje mesianista, Jesús de Nazaret, cuya existencia -en el marco de la prefectura de Poncio Pilato, cuyos hechos describe Josefo- había causado daños al pueblo judío, pues había potenciado las expectativas mesiánicas…, había contribuido al ambiente exaltado general que llevó al pueblo judío a la catástrofe del año 70 d.C.: destrucción de Jerusalén del pueblo, de gran parte del país, muchos muertos e innúmeras gentes hechas prisioneras y esclavas.
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Flavio Josefo no tenía ningún interés en inventarse la existencia de Jesús. Luego, si eliminamos los retoque cristianos, el pasaje es un testimonio directo de la existencia del debatido personaje. Por tanto, también, no puede eliminarse alegremente de la discusión como si todo el texto flaviano fuera un añadido voluntario, con ánimo falsario, por obra de un escriba cristiano que apoyaba así la existencia de un personaje que en el fondo era un puro mito. El argumento ser revela insostenible a la luz del lugar en el que esta mención de Jesús estaba colocada. Lo único que hizo el escriba cristiano fue manipular el texto y presentar a Jesús a mejor luz.

Así el retoque global consistió en:

• eliminar el principio del texto que ponía a Jesús dentro de una lista de personajes indeseables

• Añadir tres frases (las arriba destacadas)

• Cambiar la palabra de Josefo sophistés = sofista (Jesús era un sofista más) por sophós = “sabio”

Teniendo todo esto en cuenta No es extraño que el texto de Josefo reconstruido por R. Esissler en su obra de 1931, The Messiah Jesus, comience del siguiente modo:
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Por aquel tiempo ocurrió el inicio de nuevas perturbaciones: Jesús, varón sofista… (en griego: archè néon thorýbon).

Esta reconstrucción está citada en una amplia nota del editor, Louis Feldman, en la p. 48 del volumen IV de las Obras de Josefo de la Loeb Classical Library, de 1965. Feldman es un excelente filólogo y un judío muy religioso y conservador, de quien no cabe esperar tantas simpatías por Jesús como para no declarar espurio un texto de Flavio Josefo si así lo creyera.

Según Flavio Josefo, con toda probabilidad, Jesús de Nazaret agitó con su predicación a las masas judías y fue un eslabón más de los que la condujo a la catástrofe. Lo mismo que antes Juan el Bautista, que aparece por ello en la misma lista. Por tanto, si situamos en esta línea de pensamiento la mención flaviana de Jesús y la despojamos de las interpolaciones evidentemente cristianas, su mención del Nazareno es bastante negativa…, no sospechosa de ser completamente una interpolación. Luego es un testimonio directo de la existencia histórica de Jesús de Nazaret. Luego no es posible rechazar en bloque este texto como totalmente inauténtico.

Tampoco puede argumentarse que el pasaje de Josefo es –aun así- demasiado positivo respecto a Jesús. Como hemos dicho, el historiador judío pone también en esa lista negativa a Juan el Bautista. Y a pesar de considerarlo un hombre de cuya predicación se temían desórdenes públicos, no duda en presentarlo como un judío honesto y bueno. Con Jesús hizo lo mismo: lo situó en la lista de personajes que contribuyeron a exaltar el mesianismo judío que condujo a la catástrofe, pero reconoció que tuvo sus buenas cosas, entre otras haber impulsado un movimiento de seguidores que en su tiempo seguía con vida en Roma, donde él vivía.
Saludos cordiales de Antonio Piñero.

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LAS MEGA IGLESIAS Y LA MODERNIDAD

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)
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La modernidad está visiblemente estructurada por las tendencias recientes o actuales nacidas del secularismo, del "marketing" y de la tecnología, pero que están llevando al mundo a una sólida y eficaz globalización materialista decadente que sobrepasa las fronteras nacionales en una mercadería lucrativa, frívola, polifacética, y de extensión progresiva y ancha, sin faltar decir, innecesaria, que afecta con desmedido desequilibrio económico a las clases sociales menos pudientes a causa de una sociedad terriblemente consumista que ha sido atrapada por los muy bien estudiados medios psicológicos de comercialización.

Esto no es un problema exclusivo para el mundo seglar. También las iglesias proclamadas como "cristianas" han sido alcanzadas por su influencia terreno-horizontal.

El problema radica en que los líderes que las "comandan" han creído que las estrategias que la modernidad ofrece son efectivas para un mayor abarque en la evangelización para la conversión de las personas no renovadas en Cristo. Pero con seguridad decimos, que no es la manera sensata y correcta para evangelizar y tomar para Cristo a quienes están perdidos en el mundo de las perversidades y mundanalidades: es solo una técnica con "noble apariencia" pero de "ensamble nebuloso", de buena intención pero de nefandos resultados para la salud espiritual, que en realidad, no se apega en el marco blanco de la evangelización que las Escrituras demandan para hacer "discípulos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mt.28:19).

Así, que, los arquetipos del comercio secular, eyectados de la "próspera modernidad", han sido tomados en las iglesias que imitan las mismas formas o mecánicas que se aplican en el mundo para la obtención de divisas lucrativas y fructíferas. La diferencia estriba, en el área del juego, lo demás, es igual con exactitud asombrosa.

El proyecto para el surgimiento de las megas iglesias ha sido trazado dentro de los mismos elementos de la modernidad. El esfuerzo humano es un factor primordial para que las mega iglesias de la última parte de la curva parabólica, la descendente, se estén extendiendo con grandiosidad por los cabos del planeta. La fundación de éstas proviene de manera principal a raíz de un sistema de administración ordenado y en las técnicas ideales de mercadotecnia que se utilizan en los negocios o empresas seculares para su curso favorable. El resultado, puede ser tremendo y fabuloso como negocio, y honestamente, en las iglesias donde se auspicia la teología que se relaciona con la prosperidad, lo es con relevancia.

Un autor comenta:

«. . . las macro iglesias modernas se han edificado siguiendo el modelo filosófico y estructural de los recientes centros comerciales norteamericanos, que, a su vez, hace mucho tiempo se definen como «catedrales del consumo».

A parte de la "ministración" (Esta "ministración" a la que me refiero antes, parte de los estatutos de la teología de la prosperidad, sin dar lugar a una falsa elucubración, ya que la Biblia la ha expuesto como retorcida y que tan de moda está hoy en las iglesias pseudo cristianas de etiqueta carismática como son las pentecostalistas o neo-pentecostalistas, en las que se pregonan doctrinas satánicas que son parte del «engaño religioso» profetizado hace casi dos mil años por el Señor Jesucristo y sus santos apóstoles, como lo hemos dicho tantas veces en otros escritos) de los supuestos convertidos y de los espectáculos "espirituales" que se dejan ver en estos lujosos lugares que contradicen al Hijo de Dios cuando dijo una vez «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza» (Mt.8:20) y que ofrecen, increíblemente, servicios de cine, de gimnasios para desarrollo muscular, de pistas para patinaje, para jugar tenis, de baños saunas y de albercas para natación. Se podrá encontrar con facilidad en sus edificios además librerías donde existen una gran cantidad de libros de "éxito" que hablan con gustoso y feliz apruebo de la auto estima cristianizada, de motivación psicológica cuyo fin es hinchar el ego humano como globo aerostático, de la Súper Fe, de las visualizaciones chamánicas, de la incubación mental ocultista, de la confesión positiva, sitios ostentosos que no tienen que envidiarle para nada a una de las empresas turísticas de ancho triunfo para recreación mundana, entre otras, como es la de "Disney".

Los incentivos son "algo demasiado bueno" para los organizadores. EL truco "espiritualizado" ruin se torna demasiado efectivo para llenar de "doblones" y de "dracmas" los cofres y las arcas de las cabezas "cristianas" en los bancos en que depositan el producto negro de su letal ambición; el efecto por tal caso, es una "cornucopia" ilícita que injuria y denigra la ordenanza que Dios demanda al cristiano y que se esfuerza con amor para sujetarse a ellas para agrado del "Invisible Celeste".

Es bien sabido, por lo que comenta un autor cristiano serio, qué, cuando una mega iglesia ha alcanzado la cifra de 1000 miembros, el poder financiero no se detendrá; avanzará como una titánica avalancha.

La diestra y astuta promoción administrativa dentro de dicha iglesia de bárbaro potencial para crecer, será eficaz, y sus miembros podrán obtener lo mismo que obtienen las personas no convertidas y apegadas a los sistema del mundo, cuando son atraídas como moscas a la miel por los seductores e irresistibles productos que las llevan a un banal consumismo, de corrupta y falsa apariencia y de merma espiritual.

Así que, las iglesias de esta clase, han desplazado la autoridad divina para fincarse en la misma búsqueda de lujos y comodidades que gustan también los incrédulos y que con profanidad enraíza en una vida de pompa y elitismo social por el caminar bíblico correcto, santo, absolutamente espiritual, humilde, en mansedumbre, no cohesionado con lo perecedero del mundo, inconsecuente y tentador para el cristiano fiel y verdadero.

Pablo anima a un andar por la senda de las cosas espirituales y no de las materiales:

« Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios» (Col.3:1-3).

En otra parte, el apóstol advierte de las consecuencias nefastas por el amor al dinero:

«Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos dolores» (1 Tim. 6:10).

La modernidad ha expulsado o parido los elementos de producción que definen las riquezas y todo tipo de adquisiciones (capitalismo) dadas por las poderosas industrias e imperios comerciales, de superlativa escala, por las telecomunicaciones, por la tecnología avanzada, por la cibernética y la ciencia en sus más diversas y exitosas ramas.

La modernidad es una fuente de poder marcadamente llamativa: un reacio gancho que atrapa y difícilmente suelta; una proposición que está sobre otras; una asombrosa "deidad" capaz de satisfacer cualquier capricho del corazón del hombre; el más importante "principio" de la humanidad, porque en ella se envuelve, porque ha probado con deleite su "benévola y admirable gloria terrenal" que se identifica a la perfección con la naturaleza fallida y corrupta de ser humano. "La oscuridad no puede dar luz, debe de haber luz para aclararla". Es justo pensarlo así.

La modernidad acentúa la crisis de identidad.

Los valores individuales del hombre son depuestos por una identidad hueca y existencialista, mecánica e irracional, y como consecuencia, los valores espirituales se achican poco a poco hasta no quedar ni una pizca de ellos. Se advierte, que esta última situación pude experimentarla el hombre convertido, cuando ha ido atrás siguiendo el condenable y mortal rastro de la modernidad que ha sido engendrada en el mundo, y sabemos, que, «los que aman al mundo son enemigos del Dios:

« ¡Adúlteros!, ¿no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que desee ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios » (Stg.4:4).

La modernidad en las súper iglesias debilita la capacidad de los miembros para comprender y predicar el verdadero evangelio del Reino de Dios a un mundo que se deshace, con ellos, en el pecado y la impiedad, ofreciendo uno espurio, altamente tergiversado.

El evangelismo de las súper iglesias conlleva a jugosos beneficios individuales para sus líderes y estrechos allegados que están involucrados en el negocio próspero además (porque los inocentes miembros de estos "antros" religiosos, por toda la vida, esperarán eternamente el utópico cumplimiento de la "promesa milagrosa" de hacerse "muy solventes", materialmente hablando, mientras las "cabezas licantrópicas" que las pastorean se hacen ricas a expensas de ellos) mediante una fe intermediara que no es teológicamente la bíblica, pero sí de la voluntad humana y que rompe con la Soberanía de Dios entronizándose la del hombre.

En las súper iglesias de la modernidad, los métodos cambian y por lo tanto, la Palabra de Dios es obsoleta; viene a ser algo así como una máquina de vapor decimonónica de la Revolución Industrial pero utilizada en las megas iglesias en forma ridícula, aplicada de manera volátil y obtusa por "no quedar". En estos tiempos de increíble evolución electrónica, las imágenes sustituyen la Palabra del Santo Dios. Una gran variedad de proyecciones se aprovechan para apoyar una evangelización barata y desdorada en los "campos exteriores terrenales", en apoyo para predicar dentro de los templos, en el tiempo de alabanza y adoración instrumental. No es raro ver en las mega o súper iglesias potentes y cegadores destellos que provienen de lámparas especiales, de esas que se utilizan en los conciertos de rock mundano, en el teatro y en el circo, etc.

Las súper iglesias de esta época están fondeadas en la ostentación y la vanagloria que las riquezas engendran. Muchos templos (¿¿cristianos??) parecen palacios de ricos Rajás, de soberanos índicos que viven en la opulencia y en lujos extravagantes. ¿Ha buscado usted en la Biblia amado lector, si el Señor Jesucristo y sus apóstoles animaron alguna vez a construir edificios de tanta magnificencia, suntuosidad y de grande pompa? ¿Logramos visualizar en la Biblia algún vestigio positivo que lo sugiera de tal aspecto?

Conocemos que la iglesia no ha experimentado un avivamiento real en esta época por causa de las expectativas terrenales dominantes que se han impuesto dentro de ella. Las comodidades, el lujo, el impacto visual que agradan a los sentidos, es confundido por el verdadero avivamiento que Dios obliga para el fiel creyente. «El avivamiento bíblico genuino» se caracteriza por la búsqueda de la Palabra de Dios para el crecimiento espiritual y que se aprecia o manifiesta en el creyente en un andar en sujeción a las ordenanzas célicas, en una vida práctica y sencilla, en mansedumbre, como Cristo mismo la llevó. La Palabra de Dios nos manda a ser imitadores de Cristo, porque dice que «debemos andar como él anduvo» (1 Jun.2:6).

Lejos de esto, los líderes de la las súper iglesias se enfocan, y no en demasía, sino enteramente, en la búsqueda de lo terrenal por lo espiritual. Lejos de imitar a Cristo, emulan la conducta de Judas, que a pesar de haber sido uno de los doce escogidos, no dejó de ser un impío y codicioso ladrón mundano que jamás se sujetó al Señor y qué instigado por su gran ambición y extrema codicia sustraía con deliberación maligna de la bolsa el dinero que estaba confinado a las gentes pobres (Jn.12:6), como de tal manera los líderes tiranos y corruptos de las mega iglesias lo hacen con los creyentes aletargados en una profunda "hibernación" espiritual provocada por el poco conocimiento de las Escrituras, por razón del gran conformismo y desinterés de la Palabra de Dios que corrige, que enseña, que instruye para justicia, que redarguye, y que despierta los sentidos del discernimiento espiritual del creyente para advertirlo y protegerlo de las trampas y mentiras del diablo, aunque éstas sean extremadamente sutiles y falsamente "esplendorosas" (2 Tim. 3:16).

Los creyentes que componen las mega iglesias, anhelan todo lo material pero no desean Palabra de Dios, teniendo «comezón de oír» solo lo que les interesa y encanta, y no lo que Dios les manda; eso sí, piden "en el nombre del Señor", pero que con seguridad y certeza es "Mammón", el "dios de las riquezas", al que veneran con mente y corazón, como los hombres que son mundanos y gruesos en codicia:

«Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero» (Mt.6:24).

La modernidad también fue parte de los imperios antiguos ya desaparecidos que no conciliaron nunca jamás con el carácter de Dios y que los hombres fieles al Divino de toda época, como fueron los profetas y videntes, reprendieron con conducta justa y santa.

Hombres y mujeres amantes de Dios y de su Palabra Piadosa que negaron adorar al César romano como "divinidad"; pero ahora, el "dios modernidad", este "César", es adorado en sus múltiples facetas en las Súper iglesias, sin que se detengan a investigar quienes las integran, con inteligencia y lucidez espiritual que ha sido generada por un estudio bíblico concienzudo e interesado, si aquello que han tomado como "bueno" es de "arriba" o es de "abajo", si ofende o no a Dios. Así, vienen a ser esclavos robotizados, unas marionetas arrastradas por las narices al cautiverio como lo hicieron los poderosos pueblos paganos que dominaron el mundo antiguo cada uno en su tiempo (pueblos, que en su momento, fueron modernos) con el pueblo de Israel, cautiverio, que fue motivado por su rebeldía, por su idolatría profana, por su arrogancia ante Dios, por su desobediencia e insensatez, por su visión terrenal y no celestial (Hoy, Mt.6:33, es un oscuro espejo invertido por los tiranos-pastores de las mega iglesias a causa de intereses personales).

El auge en las cuestiones materiales de las súper iglesias está determinado por los estilos seculares implementados en la base de su organización. La autoridad de la Palabra ya no es un fundamento ni un requisito necesario primero para la vida de los creyentes que en ellas asisten. La Palabra de Dios es solo un tenue complemento mal empleado que se utiliza con deshonestidad para etiquetar estas "unidades comerciales" como si fueran de Cristo, para establecer doctrinas tradicionalistas fuera de la realidad y el propósito de Dios por uno material en lo absoluto.

Los creyentes de hoy en día tienen que entender que el mundo y sus deseos, sus vanguardias, el producto de la tecnología y de la ciencia más avanzada y la vanagloria de la vida que proceden también de él, un día, un día, otra vez, desparecerán como los bólidos que son deshechos al friccionarse en la atmósfera terrestre, cuando pretenden cruzarla para entrar en la Tierra. El resultado: un montón de polvo que se esparcirá en cualquier inmenso océano para no quedar nada en lo más mínimo.

La Sagradas Escrituras se centran en las búsquedas de las cosas espirituales y no materiales:

« Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra.Porque habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios» (Col.3:1-3).

Por la misericordia de Dios hemos sido remidamos de la condenación eterna por medio del sacrificio expiatorio y sangriento del Hijo de Dios. Por la Gracia de Dios fuimos rescatados del Infierno de Fuego que merecíamos con seguridad por la seriedad del pecado inherente en nosotros.

Todos estábamos destituidos de la gloria de Dios y merecíamos morir (Ro.6:22-23), justamente, era así, pero Dios, en su misericordia, aún siendo pecadores, dio a Jesucristo para morir por nosotros (Ro.5:8).

Dios no nos salvó para erguir súper iglesias y hacer de ellas "garitos" de ganancias deshonestas, ni lucrativos súper mercados y comercios que caracterizan a este mundo económicamente globalizado y que va a la inexorable quiebra, ni para engañar a los creyentes con ridículas doctrinas que los presionan a entregar lo poco que logran obtener de sus sacrificados y arduos trabajos a los abusivos "maeses" y amadores de los "peniques y de los billetes abundantes". No, para nada es así. Dios nos salvó para llevar una vida humilde, piadosa, sujeta a él, sencilla, apartada del mal, del mundo, de las riquezas materiales que van en contra de su enseñanza santa y espiritual y que destruyen a quienes las ambicionan y las rastrean con avidez enferma:

«Los que quieren enriquecerse caen en la tentación, en el lazo y en muchas codicias insensatas y perniciosas que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición» (1 Tim 6:9).

Es una gran mentira que la manera sencilla de predicar que enseña la Biblia se encuentra en la actualidad en una posición obsoleta. La Biblia nunca menciona que por medio de las "bendiciones" que han surgido de la modernidad, es decir, con las técnicas sistematizadas del mundo aunadas a la predicación bíblica verdadera, se alcanzará con efectividad a miles y miles de perdidos para su conversión a Cristo («¿el fin justifica los medios?»: Muy retórica la cuestión). Solo se trata de una estúpida e infundada justificación de parte de los líderes espirituales para engrandecer sus templos y hacerse ricos a expensas de la gran cantidad de miembros atraídos que les darán a ganar mucho dinero bajo la normativa comercial espiritualizada en función. Un crecimiento aritmético exorbitado que garantiza una vida de "noble" en el mundo para el líder religioso y estreha compañía, pero también una vida guardada para ira en el día de la ira y del justo juicio de Dios (Ro. 2:5-6). No se salvarán, si no se arrepienten del su mortal error.

Un ejemplo claro de que no se requiere hoy de las técnicas modernas para llegar a los perdidos con buen éxito, en base a una adecuada y ortodoxa predicación bíblica, lo vemos con claridad hace casi veinte centurias en el discurso de Pedro, dónde no existía ni el menor esbozo de la tecnología actual y que a pesar de esto pudo atraer a Cristo la tremenda e increíble suma de casi tres mil personas en un momento nada largo:

«Todos estaban estupefactos y perplejos y se decían unos a otros: "¿Qué significa esto? Otros en cambio decían riéndose: "¡Están llenos de mosto!" Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo: "Judíos y habitantes todos de Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras:No están éstos borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día, sino que es lo que dijo el profeta: = Sucederá = en los últimos días, dice Dios: = Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, = y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. == Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu. = = Haré prodigios = arriba = en el cielo = y señales abajo = en la tierra. = = El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que llegue el Día grande del Señor. = = Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará. = "Israelitas, escuchad estas palabras: A Jesús, el Nazareo, hombre acreditado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo por su medio entre vosotros, como vosotros mismos sabéis, a éste, que fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios, vosotros le matasteis clavándole en la cruz por mano de los impíos; a éste, pues, Dios le resucitó librándole de los dolores del Hades, pues no era posible que quedase bajo su dominio; porque dice de él David: = Veía constantemente al Señor delante de mí, puesto que está a mi derecha, para que no vacile. = = Por eso se ha alegrado mi corazón y se ha alborozado mi lengua, y hasta mi carne reposará en la esperanza = = de que no abandonarás mi alma en el Hades ni permitirás que tu santo experimente la corrupción. = = Me has hecho conocer caminos de vida, me llenarás de gozo con tu rostro. = "Hermanos, permitidme que os diga con toda libertad cómo el patriarca David murió y fue sepultado y su tumba permanece entre nosotros hasta el presente. Pero como él era profeta y sabía que Dios = le había asegurado = con juramento = que se sentaría en su trono un descendiente de su sangre, = vio a lo lejos y habló de la resurrección de Cristo, que = ni fue abandonado en el Hades = ni su carne = experimentó la corrupción. = A este Jesús Dios le resucitó; de lo cual todos nosotros somos testigos. Y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y oís. Pues David no subió a los cielos y sin embargo dice: = Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra = = hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies. = "Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado."Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: "¿Qué hemos de hacer, hermanos?"Pedro les contestó: "Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo;pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y = para = todos = los que están lejos, = para cuantos = llame el Señor = Dios nuestro."Con otras muchas palabras les conjuraba y les exhortaba: "Salvaos de esta generación perversa."Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas 3.000 almas» (Hech. 2:12-41).

Los líderes de las súper iglesias poseen una expectativa pueril y trastornada apoyada en la modernidad para el enriquecimiento personal, para el crecimiento eclesial de sus "negocios" que les dejarán más dividendos. Pero esta forma equivocada no está muy retirada por su similitud de los ejemplos que aparecen en la Biblia, como fue la conducta incorrecta de llevar el arca del pacto a Jerusalén, dónde murió Uza y el rey David fue juzgado (2 Sam.6:7), de la manera en que David confió en el gran número de soldados cuando ordenó aquel censo que le trajo terrible sufrimiento por su desobediencia, no solo a él, sino además al pueblo de Israel (1 Cr. Caps. 21, 27).

Para terminar con broche de oro, les dejo con oportunas palabras de un autor que hablan de lo concerniente:

La modernidad es un arma de doble filo para los seguidores de Cristo:

«La modernidad representa el "quid" del desafió contemporáneo del evangelio, porque se trata de la mayor oportunidad y el mayor desafío asilados a los que se ha enfrentado la iglesia desde la época de los apóstoles. En el primer caso, es equivalente a las calzadas romanas del siglo I, y a las imprentas del XVI. En segundo, es nuestro equivalente de los retos de la persecución y el gnosticismo, todo en uno».

Dios les bendiga siempre, hermanos y amigos que nos visitan con gusto y con deseo de aprender.

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