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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

jueves, 16 de septiembre de 2010

ESPIRITUS ENGANADORES

El fenómeno de hoy en día, tal como ocurrió en Toronto, no debiera sorprender a nadie que se basa en la Palabra, pues en 1 Tim 4:1, Pablo declara: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” Hay, por supuesto, doctrina bíblica; pero aquí, Pablo habla del hecho que Satanás tiene su propio sistema de doctrina – que se refiere como “doctrinas de demonios”. Aquel que se enamora de “doctrinas de demonios” acaban “escuchando a espíritus engañadores”.

¿Cuáles son esas doctrinas de demonios? Son doctrinas tales como las que salieron en Toronto y hoy por parte de muchos predicadores latinos que han sido seducidos por espíritus engañadores, los cuales nunca tuvieron una base solido en la Palabra escrita de Dios. La mayoría de esas doctrinas están basadas en lo que algunos maestros pretenden haber recibido por revelación especial y divina de Dios, por lo tanto, hay que aceptarlas como verdades nuevas reveladas por Dios. El que se involucra en tales “doctrinas de demonios” acaba engañado por espíritus demoniacos. Hay muchos que defenderán estas doctrinas basándose en que se sienten felices, más “buenos”, o gozosos, presumiendo que tales sentimientos “buenos” deben ser del Señor.

Pero esto solamente muestra que han sido, en realidad, engañados por demonios. Otra vez, Satanás no tendría mucho éxito en su programa de engaño si su estrategia les hiciera sentir mal a esa gente. Eso no atrae mucho público. Lo que sí atrae a muchos es “enseñanza” que les puede hacerse sentir bien (tienen comezón de oído), aunque el sentimiento no sea nada más que un escape de sus emociones. Pero si el sentimiento se puede atribuir a una obra sobrenatural de Dios, el que lo experimenta ha sido engañado.

Límites Bíblicos

La Biblia misma nos da una advertencia muy seria por la cual debemos juzgar todo que afirma ser del Señor: La Palabra escrita de Dios. Concluyendo este estudio, veremos dos pasajes claves. El primero es 1 Corintios 4:6:

“Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros.”

Pablo le está escribiendo esto a una iglesia que tenía una fuerte tendencia a moverse hacía el sensacionalismo y lo experimental de lo sobrenatural. Los Capítulos 12-14 dejan claro que la iglesia corintia fue, sin lugar a dudas, la más “Pentecostal/carismática” de todas las iglesias del Nuevo Testamento. Enfatizaron, ciertamente, los dones del Espíritu de una manera que no vemos en las epístolas a las otras iglesias. El enfoque en lo experimental mostró que no fueron espirituales sino carnales (1 Co 3:1-3). Pablo amonesta especialmente a las iglesias de esa naturaleza que “no fueran más allá que las cosas escritas”. Las cosas escritas, por supuesto, son las Sagradas Escrituras.

Para cualquier manifestación o fenómeno, hay que volver y probarlo por la Palabra de Dios. La verdad es que por ejemplo los fenómenos de risa y de sonidos de animales no se encuentran en ninguna parte de las Escrituras y los muchos milagros que se dicen hacer muchas veces son planes bien montados para engañar y seducir a las almas inconstantes. Son cosas que van más allá de las cosas escritas y se deben rechazar rotundamente. No hay que viajar por avión a Toronto para experimentar si algo es o no es de Dios. Es suficiente saber que no está en las Escrituras; han ido más allá de lo escrito y, por lo tanto, es evidente que esas cosas no son de Dios. Y ¿qué pasa con ellos que van más allá de lo escrito? Pablo declara que “se envanecen unos contra otros”.

Desarrollan un orgullo espiritual que es evidente cuando dicen tener una medida más grande del Espíritu Santo que otros creyentes. Como resultado, dividen a los creyentes en dos categorías: los que ‘lo tienen’ y los que ‘no lo tienen’.

Después de observar y hablar con muchos que se dicen ‘tenerlo’, no me provoca celo por tenerlo de ninguna forma. Estoy contento con la espiritualidad descrita en las Escrituras – la vivo y la creo de forma que uso la Palabra de Dios y nada más y dejo mis experiencias como un simple regalo que Dios por medio de Su Espíritu me permite experimentar.

Hay una Escritura más que se trata de esta discusión, y es 2 Tim 3:12-4:4:

“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, par redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.”

Pablo escribió esta advertencia y enseñanza muy seria para los creyentes, pero que hoy no se toma en cuenta por muchos de los movimientos modernos de hoy en día y es la siguiente: que los que buscan vivir piadosamente en este mundo padecerán persecución (3:12). En la predicación corriente de “proclámalo y recíbelo” y el evangelio de “sanidad y prosperidad”, no se escucha de los predicadores que realmente quieran tener vidas espirituales y piadosas conforme a las Escrituras y esto es porque al ser falsos maestros desechan la Verdad que dice que los verdaderos padecerán persecución. La verdad es que no son sanidad y prosperidad las señales del favor divino ni de espiritualidad. El ser perseguido para la fe es la señal de que una persona es realmente piadosa.

Entonces, Pablo advierte que, pasando el tiempo, habrá más y más maestros falsos, impostores, muchos de ellos mismos engañados, que andan engañando a otros (3:13). Tal vez creen que son los “ungidos de Dios” y lo repiten a los que les critiquen, pero el hecho es que han llegado a ser engañados ellos mismos y, por lo tanto, proceden a engañar a otros también.

Así que ¿qué le protegerá a Timoteo de ser engañado por los falsos maestros? Pablo contesta eso en 3:14-17. Anima a Timoteo a continuar en lo que ha aprendido (3:14) y en lo que ha sido entrenado desde su niñez en ‘las Sagradas Escrituras’ (3:15).

Nótese que aquí vemos el mismo énfasis que se ve en 1 Co 4:6: la Palabra escrita de Dios, ‘las Sagradas Escrituras”. Son dos cosas que salvarán a Timoteo de ser engañado: su conocimiento de las sagradas escrituras y él que permanezca en ellas. El significado básico de la palabra ‘permanecer’ es “hacer tu hogar”.

Que hiciera su hogar en las escrituras sagradas. Su enfoque no debiera ser las experiencias personales, por más que sean sobrenaturales. Como vimos en Mateo 7:22-23, no debería enfocarse en señales y prodigios que le pueden llevar al engaño, sino que debe permanecer en la Palabra escrita de Dios. Lo que dijo Pedro en 2 Pedro 1:20-21, Pablo dice en 2 Tim 3:16: que las Escrituras son la Palabra inspirada por Dios y, por lo tanto, son útiles en toda área de la vida. Y ¿cuán útiles son? Pablo contesta diciendo que la Escrituras hacen al hombre de Dios perfecto, o completo, y también, ‘enteramente preparado para toda buena obra’. (3:17) Lo que enseña este solo versículo es suficiente para destruir TODOS los argumentos satánicos que los falsos maestros esgrimen.

Las Escrituras son suficientes para hacerle a uno enteramente completo. No es necesario buscar un rayo sobrenatural que “venga del mundo de los espíritus”. No hay que gastar dinero en viajar a ver a algún predicador famoso o a algún apóstol moderno o a que alguien te impusiera las manos para que te caigas, tengas una risa descontrolada o hicieras sonidos de animales. La Palabra escrita es enteramente capaz de completarte, o perfeccionarte, y prepararte para cada obra que necesitas hacer. Te puedes hacer espiritual y maduro en la fe por la simple lectura de las Escrituras (La Biblia). Sin embargo, por eso necesitas la disciplina de estudiar la Palabra de Dios, pasando horas, días, semanas, años de una vida para comprender más y más de la Palabra de Dios y de esa manera conocer a Dios y como es que El verdaderamente actúa y se manifiesta en el mundo espiritual. Pero en esta edad tecnológica, la gente se ha puesto perezosa y busca llegar a la espiritualidad por el camino del ‘desayuno instantáneo’, buscando una ‘experiencia instantánea’ para ‘tenerlo ya’, hasta sentirse dioses ellos mismos. Por la autoridad de este pasaje yo puedo afirmar que tales experiencias no llevan a uno a la espiritualidad, sino a ser engañado y, luego, a engañar a otros también.

Porque Timoteo es entendido en las Escrituras, y porque las Escrituras son completamente capaces de prepararle enteramente para toda buena obra, Pablo entonces le anima a Timoteo que hiciera la obra del ministerio – redarguyendo, reprendiendo, exhortando y enseñando (4:1-2).

Pero su enseñanza no es hecha por alguna “palabra de ciencia” o una revelación divina que no venga de las Escrituras; sino, se hace por la Palabra escrita de Dios como ya dijo Pablo en 3:16. Entonces, Pablo de nuevo denuncio lo que pasaría en los postreros días y, claramente, lo que describe Pablo, de hecho, ya está pasando en nuestros días (4:3-4). Dijo que vendría un tiempo cuando los creyentes “no sufrirían la sana doctrina” (4:3). Las “doctrinas de demonios” (1 Tim 4:1), son doctrinas basadas en lo experimental y lo sobrenatural obviamente que van más allá de lo escrito, por el contrario la sana doctrina es aquella que está basada en y viene de “las Sagradas Escrituras”.

Ya no es extraño para todos que hoy vivimos en un tiempo cuando la mayoría de los creyentes en nuestras iglesias simplemente no pueden soportar “la sana doctrina”. Los tele-evangelistas así como los profetas y apóstoles modernos de hoy, han contribuido a servirles papilla a la mayoría de las mentes de los no creyentes y lamentablemente de algunos de los creyentes, como los programas “cristianos” sólo imitan a los seculares ni siquiera son pan o leche espiritual sino bebida y comida podrida.

Hoy en lugar de la exposición de la Palabra en la enseñanza, hay entretenimiento “cristiano”, “teatro cristiano”, “mimo cristiano” y programas de entrevistas que no ofrecen verdadera comida espiritual. Un orador carismático que causa que la gente se ponga histérica, o se porte como animales, o se caigan al piso, puede llenar estadios con miles de personas, a las cuales les pide, eventualmente, que vacíen sus bolsillos para la ofrenda, es decir tienen que aprender a sembrar.

Pero uno que expone la Palabra de Dios para impartir un entendimiento claro de las Escrituras y la sana doctrina atraerá una audiencia relativamente pequeña. De hecho, como ya dijimos el tiempo de que “no sufrían la sana doctrina” ya ha llegado. ¿Cómo se lleva a cabo esta comezón de oídos? Pablo explica que “se amontonan maestros conforme a sus propias concupiscencias.” En otras palabras, buscan maestros que les digan lo que ellos quieren oír, pero escuchar que un cristiano verdadero será perseguido por vivir piadosamente no es algo que les guste oír.

Esas personas seguirán a maestros que les prometan sanidad y prosperidad con el simple hecho de usar la fórmula de “proclamarlo y recibirlo”; esos maestros prometen materialismo en un paquete envuelto en papel de regalo de espiritualidad. Además esas personas se caracterizan por tener un pensamiento débil y evitan tener que profundizar en la enseñanza de la Palabra de Dios. Pablo nos muestra el resultado de no sufrir la sana doctrina y de seguir a los falsos maestros (4:4): primero, “apartan la verdad el oído”, y, segundo, “se vuelven a las fábulas”.

¿Qué son las fábulas? De nuevo, son enseñanzas y doctrinas que no se encuentran en las Escrituras, aunque ciertamente usan pasajes de la Escritura pero de formas aisladas, para hacer que digan lo que ellos quieren decir. Como vimos ya, Pedro dijo que no debemos seguir las “fábulas artificiosas” sino todo lo que se enseñe y predique que esté basado única y exclusivamente en la Palabra escrita de Dios, la cual si ha sido inspirada por el Espíritu Santo. Si hacemos eso no seremos arrastrados por las fábulas sino que basaremos, nuestra vida, nuestra enseñanza y nuestro ministerio, en las Sagradas Escrituras. Advertimos una vez más que aquellos que van más allá que las cosas escritas acaban siguiendo fábulas.

Otra vez, las fábulas son enseñanzas que no se encuentran en las Escrituras y, por lo tanto, se originan o con el hombre o con el mundo demoniaco y, así, se vuelven en doctrinas de demonios. Fábulas son las falsas premisas de experiencias y acciones que no se encuentran en las Escrituras, aunque ciertamente se usan versículos aislados de la Palabra de Dios.

lunes, 13 de septiembre de 2010

¿GENERACIÓN ESPONTÁNEA?

¿QUÉ SIGNIFICA CONCER A DIOS Y A JESÚS EN JUAN17:3? ¡LO QUE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ NO DICEN!

Jesús fue muy claro en Juan 17:3, cuando dijo que para ganar la vida eterna hay que CONOCER a dos personas: A Su Padre y a su enviado, es decir, a Su Hijo Jesucristo (él mismo).

¿Pero qué quiere decir el verbo ”CONOCER” en este verso? Para los Testigos de Jehová, la frase “CONOCER a Dios y a Su Hijo” implica SABER todo lo que Dios y su Hijo han revelado en la Biblia (la “verdad”), y que aún nos siguen revelando, a través de la Sociedad Watchtower. Es decir, el conocimiento tiene que ver con el INTELECTO, o con cuánto sabes de Dios y Su Hijo. Es por eso que ellos vierten Juan 17:3 de manera muy distinta a cómo lo hacen las demás versiones. Así, en la TNM, ellos vierten el verso como “adquiriendo conocimiento” en vez de simplemente “que te conozcan”. Es decir, para los T.J, el potencial creyente debe entrar en un proceso continuo de aprendizaje de Dios y Su Hijo a través de “su canal”, el “esclavo fiel y discreto”. ¿Pero es posible semejante traducción (“adquiriendo cononimiento”) de la TNM en Juan 17:3?

He aquí una respuesta bíblica interesante en el video que le presentamos a continuación:

domingo, 12 de septiembre de 2010

ESTAMOS LLAMADOS A PREDICAR EL REINO DE DIOS


Por Pablo José Romón Pacheco

Estamos llamados a Predicar el Reino de Dios. Pero recibiréis Poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…….

El Señor Jesucristo se había topado con un hombre que buscaba su beneplácito para seguirle a todas partes pero antes quería ir y atender el sepelio de su padre.(Lucas 9:vean 57 al 62). Pero Jesús le contesta: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios.” Aquí Jesús pone una disyuntiva entre atender los asuntos temporales y predicar el Reino de Dios, y lo que Jesús parece resaltar es la importancia de predicar el Reino de Dios por sobre todas las cosas que parecen importantes. Y también parece cierto que la frase “seguir a Jesús” significa o equivale a propagar el mensaje del reino de Dios, ya que Jesús le dice al hombre que vaya y anuncie el evangelio del reino por su cuenta. De esta forma el joven estaría siguiendo a Jesús en su misión evangelizadora.

Jesús dijo que es necesario dejar que los muertos entierren a sus muertos(Lucas 9: 60 ).

Pero acá no acaba la historia. En los versos siguientes, leemos: Entonces también dijo otro: “Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:61,62). En esta ocasión Jesús enseña que aquel que pospone la tarea de predicar el reino de Dios por otros asuntos sin mucha importancia, no es apto para el Reino de Dios.

El Reino es sinónimo de las frases ‘El Evangelio’, ‘la Palabra’, ‘La Gracia’, ‘El consejo’. Él Señor Jesús quiere predicadores que lo anuncien a él y su Reino Su Grandeza y Paz… pues éste es el único y verdadero mensaje de esperanza para el mundo sufriente y desesperado por una edad de justicia y de paz duraderas.

Así pues, si nos guiamos por lo que está subrayado en los versos de arriba, tenemos que: a) Predicar el evangelio es predicar a Cristo, y b). Predicar a Cristo, es predicar el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, y 3) Predicar el Reino de Dios y el nombre de Jesucristo es predicar la palabra. Predicar la palabra es predicar la gracia de Dios, y predicar la gracia es predicar el reino de Dios, y predicar el reino de Dios es predicar el consejo de Dios”.

Amigo y amiga de Dios: Estamos llamados a Predicar el Reino de Dios y todo lo relacionado con el Nombre del Señor Jesucristo (Su muerte, sepultura y resurrección al tercer día, Vive Cristo Jesús Por Los Siglos de los Siglos). Esto es lo que la Biblia Nos Enseña, llama “el evangelio” o “el mensaje de la Grandeza de Dios”, “la gracia”, y el consejo, Humildad y ” él Fuego de Dios. Esto es lo que la iglesia debiera estar predicando y no evangelios espurios y de hechura humana o diabólica. El reino de Dios es el centro de toda la predicación de Jesús, y fue el tema con el que inició y terminó su ministerio. Amen!!!!!!!

Palabra Clave; Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor Jesús, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. ( Hechos 1: vean 6 al 8 )

Jesús Te Busca a Tí;

El Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti.Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; Enderezad sus sendas. Marcos Capitulo 1: vean 1 al 3)

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EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA


Para muchos que de repente sienten interés en la Biblia, les toma por sorpresa descubrir que hubo un reino de Dios en la tierra en el pasado y que ese reino estaba administrado por gobernantes mortales.

Cuando Moisés sacó a los hijos de Israel de Egipto, el Padre les prometió que si obedecían su voluntad, “Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra [...], te confirmará Jehová por pueblo santo suyo” (Deuteronomio 28:1, 9). Que el Padre mantuvo su promesa, está bien corroborado por la Escritura y la historia, e Israel llegó a ser el reino de Dios, tal como lo muestran claramente los siguientes pasajes de la Escritura:

1 Crónicas 29:23 – “Y se sentó Salomón POR REY EN EL TRONO DE JEHOVÁ en lugar de David su padre”.

2 Crónicas 9:8 – “Bendito sea Jehová tu Dios, el cual se ha agradado de ti [Salomón] PARA PONERTE SOBRE SU TRONO COMO REY PARA JEHOVÁ TU DIOS”.

Ese reino llegó a su término en el año 588 a.C. por causa de su iniquidad, cuando Nabucodonosor, Rey de Babilonia, tomó cautivo a su último rey, mató a sus hijos delante de él y a él le sacó los ojos.

EL REINO SE HA DE REESTABLECER

Como ya ha habido un reino de Dios en la tierra, hombres de fe en nuestros días se han convencidos por ciertas palabras proféticas como las de Jeremías 3:17 – “En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: TRONO DE JEHOVÁ”, que el Padre reestablecerá su reino en la tierra, tal como lo prometió a Daniel: “Y en los días de estos reyes [en los últimos días] el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido [...]; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre” (Daniel 2:44).

El Señor Jesús fue muy preciso al confirmar la promesa que fue hecha al profeta Daniel, puesto que instruyó al apóstol Juan a escribir proféticamente: “Los reinos del MUNDO han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo” (Apocalipsis 11:15). Que los judíos de Israel, en los días de nuestro Señor Jesús sabían que el reino había de reestablecerse, no puede haber duda, porque los discípulos consultaron al Señor Jesús sobre ese punto, preguntando: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6).

¿UN REINO EN LA TIERRA O EN EL CIELO?

En ningún pasaje de la Biblia hay alguna promesa de que el reino de Dios se reestablecerá en el cielo. En cambio, el Señor Jesucristo es enfático al declarar que el reino estará en la tierra. En cierta ocasión instruyó al apóstol Juan para que escribiera en Apocalipsis 5:10 una descripción de los ‘redimidos’: “Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”. La palabra “nos” se refiere a la misma gente de la que habla el profeta Daniel en Daniel 7:27 donde él también habla de los redimidos: “Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos DEBAJO DE TODO EL CIELO, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. No sólo eso, sino que Jesús tuvo cuidado de enseñar: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5:5). La Escritura no nos deja en duda de que el futuro reino estará en la tierra.

¿QUÉ CIUDAD SERÁ SU CAPITAL?

Las ciudades famosas del género humano han sido Babilonia, Roma, Londres, Nueva York, y Moscú, pero la Biblia no las menciona como las ciudades importantes del futuro. En cambio, la única ciudad significativa que se menciona como la fuente futura de todo el poder y fuerza gobernante es Jerusalén. El profeta miqueas escribió por inspiración divina: “Fortaleza de la hija de Sión, hasta ti vendrá [...] el reino” (Miqueas 4:8). Y en el mismo capítulo Miqueas escribe acerca del futuro, diciendo: “En los postreros tiempos [...] vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová [...]; porque de Sión saldrá la ley, y de JERUSALÉN la palabra de Jehová” (Miqueas 4:1-2).

El profeta Ezequiel confirma las palabras de Miqueas porque él escribió según las instrucciones del Señor: “Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los hijos de Israel para siempre” (Ezequiel 43:7). Cuando Ezequiel escribió estas palabras, él estaba hablando de la casa de oración para todas las naciones que se ha de construir en Jerusalén.

El profeta Isaías, escribiendo 700 años antes de los días del Señor Jesús, previó un tiempo cuando la iniquidad de Israel había llegado a su término y él escribe: “Cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sión y en Jerusalén” (Isaías 24:23). Con tan abrumadora evidencia ya presentada, no puede haber duda de que el venidero reino de Dios se reestablecerá en la tierra, y estará centrado en Israel, y el Señor Jesús, ya regresado, reinará desde la futura y nueva capital del mundo, Jerusalén. Jeremías escribe acerca de Jerusalén: “Todas las naciones vendrán a ella” (Jeremías 3:17), y el rey David escribió: “Al monte que deseó Dios para su morada. Ciertamente Jehová habitará en él para siempre” (Salmos 68:16), en tanto que el profeta Joel escribe: “Porque en el monte de Sión y en Jerusalén habrá salvación” (Joel 2:32). El profeta Zacarías añade: “Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén” (Zacarías 8:22).

¿CUÁNDO SUCEDERÁ TODO ESTO?

Cuando los discípulos hicieron esta pregunta al Señor Jesús, esta fu su respuesta: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7). En otro pasaje el Señor Jesús nos asegura que ni siquiera él sabe la fecha y el tiempo del reestablecimiento del reino (Mateo 24:36), PERO el profeta Amós asegura a sus lectores que el Señor NO HARÍA NADA “sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7).

Por lo tanto, se nos asegura que hay ciertas indicaciones en la Biblia acerca de los tiempos del cumplimiento de todas las promesas del Padre. Una cosa que tenemos que recordar es que NO puede haber ningún reino de Dios en la tierra hasta que el Señor Jesús regrese para establecerlo, y no es coincidencia que el rey David, el salmista, escribiera: “Por cuanto Jehová habrá edificado a Sión, y en su gloria será visto” (Salmos 102:16). Estamos viendo que esto sucede delante de nuestros propios ojos como el pueblo de Dios, los judíos, regresan a su tierra para reconstruir y replantar la tierra. El primer paso ya ha sido dado y pronto el Señor Jesús “con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo” (1 Tesalonicenses 4:16).

La ‘reconstitución de Sión’ ha necesitado el regreso de Israel desde los cuatro rincones del mundo, y en los últimos 100 años, más de cuatro millones de judíos han sido dirigidos a regresar a su antigua tierra, en preparación para el reestablecimiento del reino de Dios en la tierra.

Todo hombre y mujer está invitado a ser parte del futuro reino, el cual ‘desmenuzará y consumirá a todos los reinos’. La promesa de la Biblia es vida eterna en un mundo renovado. Qué necios seríamos de ignorarla cuando se ofrece gratuitamente.

LAS PROMESAS A DAVID


Muy pocas personas, y en verdad, incluso estudiantes bíblicos muy religiosos, están conscientes de la maravillosa relación que hay entre las promesas bíblicas que se hicieron a David y el futuro del Señor Jesucristo en el venidero reino de Dios que se establecerá en la tierra.

Mucho antes de que el rey David entrara en escena, Israel era administrado por Dios, por medio de jueces que se comunicaban con Dios en todo asunto relacionado con el bienestar de la nación. Con el tiempo, el pueblo de Israel quiso tener un rey, así que eligieron a Saúl, el “hombre valeroso” (1 Samuel 9:1), pero su elección no satisfacía las estrictas exigencias del Señor Dios. El profeta Samuel le reprochó: “No guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios” (1 Samuel 13:13). Como resultado, el elegido de Dios, David, octavo hijo de Isaí, el cual era hijo de Obed de la tribu de Judá, fue llamado de su ocupación de cuidar el ganado de su padre para que fuera ungido como rey del reino de Dios (1 Crónicas 29:23 – “Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre”).

POR QUE SE ELIGIO A DAVID

Desde la creación, el Padre ha estado eligiendo personas para que por medio de ellas se cumpla su propósito de llenar la tierra con su gloria (Habacuc 2:14). Para este propósito creó a Adán, escogió a Noé y a Abraham (Génesis 6:9; Gálatas 3:6) y eligió a David de entre 7 otros (1 Samuel 16:12-13). A David, el pastor de ovejas, se le describió como ningún hombre antes había sido descrito, “varón conforme a MI CORAZON, quien hará todo lo que yo quiero” (Hechos 13:22). Entre las palabras finales de David, “el ungido del Dios de Jacob” (2 Samuel 23:1), está lo siguiente: “No es así mi casa para con Dios; sin embargo, EL HA HECHO CONMIGO PACTO PERPETUO, ordenado en todas las cosas, y será guardado” (2 Samuel 23:5). De este modo, tenemos la garantía de David, expresada hace 300 años, que el Padre había hecho un pacto seguro con él, prometiéndole ciertas cosas, que con el tiempo ocurrirán.

¿QUE PROMETIO DIOS A DAVID?

Llegó el día cuando “Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor” (2 Samuel 7:1), y David estaba meditando en su casa en un plan para edificarle una casa a Dios para que morara en ella, aun cuando él no había solicitado que se hiciera esto. En esta ocasión, Dios envió a Natán el profeta a David para decirle que él, Dios, “TE HARA CASA”. Entonces vinieron las maravillosas palabras del Pacto, o promesas, que Dios hizo con David:

“Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré [estableceré] su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré [estableceré] para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él PADRE, y él me será a mí HIJO. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada [establecida] tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente” (2 Samuel 7:12-16).

LAS PROMESAS DEPENDIAN DE UNA SIMIENTE

Dios en su sabiduría prometió que su propósito continuaría por medio de una ‘simiente’ que se prometió a David, y una vez que identifiquemos esa simiente, el propósito completo de Dios de llenar la tierra con su gloria se hace entendible.

Millones de personas han leído el primer versículo del Nuevo testamento, Mateo 1:1, y probablemente no han captado su significado, pero dice claramente: “JESUCRISTO, HIJO DE DAVID, hijo de Abraham”. Para confirmar la sencilla verdad acerca de la palabra de Dios, leemos en Lucas 1:31-33 las palabras del ángel Gabriel a María, elegida para ser la madre del Señor Jesús:

“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESUS. Este será grande, y será llamado HIJO DEL ALTISIMO; y el Señor Dios le dará el TRONO DE DAVID SU PADRE; y reinará sobre la casa de Jacob PARA SIEMPRE, y su REINO NO TENDRA FIN”.

El apóstol Pedro, lleno del Espíritu santo en el día de Pentecostés (Hechos 2:4), dijo a los judíos procedentes del mundo conocido, que David, “siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, LEVANTARIA AL CRISTO PARA QUE SE SENTASE EN SU TRONO [...], habló de la resurrección de Cristo [...]. a este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos” (Hechos 2:30-32).

El Señor Jesús, en su mensaje final al mundo, hizo que el apóstol Juan escribiera en Apocalipsis 22:16: “Yo soy la raíz y EL LINAJE DE DAVID”. Estas son, pues, las sencillas pruebas de que la SIMIENTE que ha de venir, lo cual sería necesario para que se cumplan las promesas que se hicieron a David, era y es el Señor Jesucristo. ENTONCES, ¿QUE SIGNIFICA EL RESTO DE LAS PROMESAS?

LAS PROMESAS–¿CUALES SON?

1. LA CASA: Mientras David estaba considerando edificarle al padre una casa literal o Templo para que habitara en él, Dios estaba más interesado en edificar de David una casa espiritual, en la que él habitaría, un Templo espiritual formado de los verdaderos creyentes en sus promesas (1 Pedro 2:4-9). Sin embargo, el profeta Ezequiel (capítulos 40-48) describe otro templo, o CASA, que se ha de edificar en Jerusalén, el cual será una casa de oración para todas las naciones.

2. EL TRONO: El trono que había de establecerse PARA SIEMPRE, era el trono de David. Por lo tanto, para cumplir las promesas que se hicieron a David, es esencial que el Señor Jesús gobierne en ese trono, en Jerusalén, lo que significa, por supuesto, que el reino de Dios será un reino literal en la tierra, gobernado por el Señor Jesús.

EL REINO

El “reino de Dios” se menciona 69 veces en el Nuevo testamento y podemos ver claramente que las Escrituras lo relacionan no sólo con el reino el reino del trono de Israel, sino también con el reino gobernado por el Señor Jesucristo. Que los verdaderos creyentes pueden llegar a ser parte de este reino y trono está bien demostrado por las palabras del Señor Jesús. “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en MI TRONO, así como yo he vencido, y me he sentado con mi padre en su trono” (Apocalipsis 3:21).

EL EVANGELIO QUE DESCONOCEN LOS EVANGÉLICOS Y OTROS GRUPOS CRISTIANOS


El Evangelio

Para los millones de cristianos en todo el mundo, el ‘EVANGELIO DEL SEÑOR JESUCRISTO’ tiene algo que ver con ‘ser salvo por la sangre derramada del Señor Jesucristo, la cual nos cubre y salva de los resultados de nuestros pecados, y de este modo nos asegura que nuestra alma inmortal seguirá viviendo en un embeleso inmortal en el cielo’.

Que la Biblia no enseña esta simplista idea, se hace evidente a medida que estudiamos la Palabra Santa de Dios.

¿QUÉ ES EL ‘EVANGELIO’?

Entonces, ¿qué es EL EVANGELIO? ¿A qué se refiere? ¿Cuáles son los beneficios de conocerlo, y por qué es tan importante que una de las últimas instrucciones de Jesús a sus discípulos fuera: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a oda criatura” (Marcos 16:16)? En las Escrituras griegas este pasaje se vierte así: “Id por todo el mundo y proclamad LAS ALEGRES NUEVAS a toda la creación”. Cualquier buen diccionario griego nos dará el verdadero significado de la palabra ‘evangelio’, el cual sencillamente es: “LAS BUENAS NUEVAS O LAS ALEGRES NUEVAS de algo.

EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS

El apóstol Marcos nos dice que Jesús “vino a Galilea predicando el EVANGELIO EL REINO DE DIOS” (Marcos 1:15), mientras que Lucas consigna el mismo acontecimiento así: “Después de esto, Jesús recorrió los pueblos y caseríos, proclamando LAS BUENAS NUEVAS DEL REINO DE DIOS” (Lucas 8:1 – NVI). De este modo, no tenemos ninguna dificultad para averiguar en las Escrituras mismas, que el evangelio que enseñó Jesús, tiene que ver con las alegres nuevas del venidero reino de Dios, en la tierra que será gobernado por Cristo y los santos que serán designados cuando él venga. Ese reino no ha llegado, y aún esperamos el cumplimiento de la promesa de las ‘alegres nuevas’ de las cuales habló Jesús.

SE CUMPLE LA PROFECÍA DE ISAÍAS ACERCA DEL EVANGELIO

El profeta Isaías escribió unas palabras notablemente proféticas que Jesús leyó en la sinagoga de Nazaret: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres [...]; a predicar el año agradable del Señor [...]. Hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros” (Lucas 4:18-21; Isaías 61:1). La profecía de Isaías se cumplió ante los ojos de aquellos que se habían congregados para oír al Señor Jesús.

JESÚS Y EL BAUTISMO

Felipe el evangelista, cuando se hallaba en la ciudad de Samaria, les “anunciaba el evangelio del reino de Dios y EL NOMBRE DE JESUCRISTO, se bautizaban hombres y mujeres” (Hechos 8:12). De este modo, el MENSAJE DEL EVANGELIO se relacionaba con Jesús, lo que causaba que la gente creyera (en ese evangelio) y se bautizara. No era un evangelio nuevo. Era el mismo evangelio que Pablo nos dice que se predicó a Abraham: “Dios [...] dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones” (Gálatas 3:8). Más adelante en el capítulo, él añade: “Que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles” (v. 14). Entonces, en el v. 27 Pablo deja en claro que toda persona, tanto judío como gentil, que ‘se revistan de Cristo’ (en el bautismo), llegan a ser la simiente de Abraham y “herederos según la promesa”.

Esa promesa asegura a las personas que desean heredarla, que pueden tener vida eterna en un mundo renovado al regreso de Cristo, cuando finalmente puedan lograr la inmortalidad: “La dádiva de Dios es vida eterna” (Romanos 6:23).

LA INMORTALIDAD AL REGRESO DE JESÚS

El Señor Jesús, en su último mensaje a nosotros por medio del apóstol Juan, deja muy en claro que no puede haber galardón de vida eterna o inmortalidad, hasta que él venga de nuevo, puesto que él dijo muy claramente: “He aquí yo vengo pronto, y MI GALARDÓN CONMIGO, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apocalipsis 22:12). Por lo tanto, sabemos que nadie tiene alguna chispa de inmortalidad en esta vida, y no la tendrá hasta que venga Jesús.

EL EVANGELIO Y LA SALVACIÓN

Sabemos con certeza, por Marcos 16:15-16, que todo aquel que “creyere y fuere bautizado, será salvo”. ¿Salvo de qué?

El apóstol Pablo nos ilustra hablándonos acerca del día “cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; LOS CUALES SUFRIRÁN PENA DE ETERNA PERDICIÓN” (2 Tesalonicenses 1:8-9). Para ‘obedecer’ al evangelio sencillamente tenemos que aplicar en nuestra vida diaria los principios que enseña el evangelio, creer en las promesas que nos hizo Dios en las Escrituras, y bautizarnos en el nombre salvador de Jesucristo.