Datos personales

Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

domingo, 3 de enero de 2010

LA APOLOGETICA


I.- ¿ Que es la apologética?

Definición:

En año 399 a.C. el filósofo griego Sócrates fue acusado de no creer en los dioses de la cuidad y de corromper al los jóvenes de Atenas, y se estableció una corte de 501 ciudadanos para someterlo a juicio. A diferencia de nuestro días, la decisión no fue la de un juez, sino de la mayoría de los votos ciudadanos. La votación fue en contra de Sócrates, quien fue encontrado culpable y se le invitó a proponer su propia pena, como una alternativa a lo propuesto por su acusador, quien solicitó la pena de muerte. A pesar de los alegatos y los planes de amigos y otros, los jueces decidieron finalmente que Sócrates debía ser enviado a prisión y guardar su ejecución. En ligar de aceptar la decisión de la corte, Sócrates tomó cicuta y murió. Tenía setenta años de edad.


Sócrates fue el mentor de un filosofo de menor edad llamado Platón, quien al parecer estuvo en el juicio y relató el discurso de defensa de Sócrates, conocido como la apología. En los momentos iniciales del discurso, Sócrates afirmó que lo que hacia era defenderse a sí mismo ante falsas acusaciones, y respondiendo a los cargos presentados por sus acusadores.


El apóstol Pedro llama a todos los cristianos a estar preparados para presentar defensa de la esperanza que hay en ellos ( 1 Pedro 3:15). La palabra que utiliza para "defensa" es la palabra apología, que es la palabra que usa Sócrates. La palabra apología significa un "discurso de defensa" o bien "una repuesta". Su forma moderna es "apologética". Por lo tanto, cuando los cristianos hablan de apologética hablan de la misma actividad a la que se dedicaba Sócrates, en año 399 a.C. ellos defienden el evangelio cristiano, repondiendo a las objeciones del evangelio y demostrando la verdad de lo que dice. De acuerdo con el nuevo diccionario de teología, la apologética es consecuentemente "una actividad de la razón cristiana que persigue mostrar que el mensaje del evangelio es cierto en sus afirmaciones", y un apologista cristiano es alguien que está preparado para defender el mensaje contra la critica y la distorsión, para brindar prueba de su credibilidad.


El Nuevo Testamento entrega una serie de ejemplos para este tipo de actividad. Por ejemplo, en libro de Hechos, los cristianos debaten y argumentan sobre la veracidad del evangelio cristiano (ver Hechos 17:2-4; 19: 8-10). A si mismo algunos libros del Nuevo Testamento, como el libro de Hebreos, parecen haber sido escritos para exhortar a los cristianos a continuar en la fe cristiana y no desviarse al judaísmo.


Por anterior podemos apreciar que la apologetica tiene dos fuerza de presión:


1.- Para los extraños: explicar la base de la fe cristiana para los que preguntan y a los críticos, buscando romper las barreras en torno a la fe.


2.- Para quienes pertenecen a la fe: fortalece la fe de los creyentes ante el critisismo hostil de quienes no están en la fe (y a veces de quienes se consideran parte de ella).

MAS ALLA DE LA RAZON



Por Keith Relf, New Zealpor Keith Relf,

Nueva Zelanda

Es más allá de la razón dada por Dios y la revelación bíblica, dada a nosotros en el lenguaje lógico, encomendar nuestra inteligencia y lealtad a una idea que no puede describirse con la gramática normal y viola la lógica. El rendirse a una lógica absurda es el sello distintivo de la decepción experimentada por Eva. Me refiero a la proposición de que Dios es uno y tres al mismo tiempo. Si el Padre es Jehová y Jesús también es Jehová esto hace a dos Jehová. Pero la Biblia afirma que hay un solo Jehová.

Una vez que aceptamos una propuesta que desafía las leyes del lenguaje, automáticamente suspendemos nuestras funciones críticas mentales, en efecto, cauterizando la capacidad de pensar lógicamente dada por Dios. Esto a su vez nos permite leer y discutir o imaginar que podemos resolver ideas chocantes, mientras creer realmente en completas tonterías. Como Peter Berger sabiamente observó: “La capacidad de las personas que aceptan tonterías evidentes aumenta, en lugar de disminuir, con la educación avanzada”. Esta tendencia extraña, creo, se produce haciendo lo que Jesús aconseja en contra—ofreciendo a otras personas una actitud de respeto intelectual indebido. Esto simplemente demuestra nuestra propia pereza mental o el temor de ser diferentes. A menudo, miedo a las represalias o el rechazo deshabilita nuestra integridad intelectual. Voltaire (1751) observó: “Es peligroso estar correcto en asuntos en los que las autoridades establecidas están equivocadas.”

A veces es el sentido de misterio que nos abruma y nos convence. En la doctrina de la Trinidad, Tertuliano, teólogo cristiano primitivo y moralista (150-c.225) dijo: “Creo porque es absurdo.” Mucho más después, la brillante mente de Isaac Newton nos dio este comentario sobre la Trinidad: “La raza humana es propensa a los misterios, y sostiene nada mas santo y perfecto como aquello que no puede ser entendido”. Llegó a decir que él optó por la interpretación bíblica, que “sin esfuerzo reducen las cosas a la mayor simplicidad…La verdad siempre se encuentra en la simplicidad, y no en la multiplicidad y la confusión de las cosas”.

El sabio comentarista británico Henry Alford, hablando sobre el reporte de Lucas que María no había consumado su matrimonio hasta después del nacimiento de su primogénito, tomó nota de cómo prejuicios y ideas preconcebidas podían bloquear la comprensión de un lector a lo obvio: “La impresión a primera vista del lector (Mat 1:25) sin duda es que “José no la conoció hasta que…” fue confinada al período de tiempo que aquí se menciona…No hay nada en la Escritura que tiende a eliminar esa impresión…En general me parece que nadie nunca hubiera pensado de interpretar el verso de cualquier otra manera, más que en su significado de primera vista, excepto para forzarle una noción preconcebida de la perpetua virginidad de María.” Un billón de católicos romanos ha sido persuadido a torcer este hecho evidente y creer en la virginidad perpetua e incluso la impecabilidad de María. Podemos observar que nadie podía haber malinterpretado Juan 17:3: “Tú, Padre, [eres] el único verdadero Dios” hasta que el concepto de la Trinidad intervino para destruir la lógica y lenguaje normal.

Moisés nos asegura que, “Lo secreto le pertenece a Jehovah nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre” (Deu 29:29). Tenemos que decidir si nuestra doctrina verdaderamente es “revelado” o si es una construcción complicada sobre la base de la tradición post-bíblica.

Tal vez, como Pablo hizo en la Colina de Ares, podemos utilizar alguna filosofía secular para ayudar hacer nuestro punto. Arthur Schopenhauer dijo: “No hay ninguna opinión, por más absurdo que sea, cual los hombres no será más fácil abarcar en cuanto sean convencidos que sea generalmente adoptado.” Winston Churchill observó que, “La mayoría de las personas, en algún momento de sus vidas, tropiezan sobre la verdad. La mayoría la saltan, se sacuden, y siguen apresurados en sus negocios como si nada hubiera pasado.” George Orwell dijo: “Ahora nos hemos hundido a una profundidad en la cual reafirmación de lo obvio es el primer deber de hombres inteligentes”. Orwell dijo “obvio” no “obtuso”.

Es el propósito de este breve escrito recordarnos que tenemos que evaluar lo que creemos como verdad y, como dijo Isaac Newton sobre la lectura de las Escrituras, “sin esfuerzo reducen las cosas a la mayor simplicidad…La verdad siempre se encuentra en la simplicidad, y no en la multiplicidad y la confusión de las cosas.” Si los profetas, Jesús o los Apóstoles hubieran mencionado la Trinidad, ¿cómo es posible que sea tan importante? ¿Podría los escritores de la Biblia, leyendo las palabras de Dios alrededor de 11.000 veces, creído en un Dios trino cuando ninguna de esas 11.000 referencias a “Dios” nunca significa un Dios trino?

Hoy en día, muchos sostienen más tenazmente doctrinas de procedencia dudosa, ya que constantemente y a veces bajo amenazas aprobado por el púlpito, expuesta por una élite académica, o santificado por la historia y nombres famosos. Pocos hacen como los nobles de Berea. Quienes se tomaron el tiempo para pensar y escrudiñar “cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11). “Debido a esto,” Lucas añade, “se convirtieron en verdaderos creyentes”. Elogió y recomendó su enfoque noble a la verdad.

Hoy en día, muchos están cuestionando la autoridad de aquellos que dicen tener “conocimiento especial”. Eminentes y teólogos conservadores están señalando los errores doctrinales que han sido parte de la ortodoxia por más de 1600 años. Personas que dicen “conocer a su Dios” necesitan prestar atención y tiempo para examinar en oración lo que creen creer. Si en el proceso hay la primera “fe” es naufragada, como sin duda es muy posible, habrá una gran necesidad de enseñanza bíblica sólida para la reconstrucción de la fe genuina, remplazando el adoctrinamiento de la cual todos hemos sufrido.

Cuando nos enteramos que nuestra anterior convicción no era bíblica ni verdadera, puede venir como un choque devastador. Los que por la gracia de Dios saben mejor deben preparar sus corazones para ser servidores de los quebrantados de corazón. Aquellos que han amado teología, erudición y tradición de la Iglesia más que la verdad de la revelación de Dios en la Escritura y que no pueden imaginarse de la posibilidad que podrían estar equivocados, les espera una reorganización drástica de su fe. Se ha dicho muy bien que cuando un hombre que es honestamente equivocado escucha la verdad, o deja de seguir en error o deja de ser honesto. Esto bien puede ser la mejor opción para aquellos que honestamente examinan el credo de Jesús y la Trinidad. “¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable…reservada en el cielo para ustedes.”[1Pe 1.3-4] Un Dios, el Padre. Un hombre Mesías y un único Evangelio del Reino.

Esa herencia preciosa del Reino será nuestra, cuando regrese Jesús a darnos inmortalidad y asignarnos en su Reino mundial en una tierra renovada. En la mente muy Judía de Jesús, todas las cosas grandes del futuro son planeadas con anticipación en el cielo por Dios. Estos serán revelados en el futuro sobre la tierra, con el retorno del Mesías cuando se siente en el trono restaurado de Israel. Esta es una gran promesa lucida, simple y clara en Mateo 19:28 y Hechos 1:6. Los apóstoles entrenados por Jesús y entendiendo a fondo el Reino (Mateo 13:51; cp. Hechos 1:3; Mat 5:5; Rom. 4:13; Rev. 5:10) apropiadamente le preguntaron su ” última pregunta.” Ellos esperaban ansiosamente su destino cristiano en el venidero Reino.

Todo esto viene como un choque a aquellos creados en una dieta de “cielo” como un lugar vago para las almas incorporales en la muerte. ¿Por qué no intercambiar este lenguaje del “cielo” por el venidero Reino de Dios? Y por qué no abrazar el credo de Jesús, que el Señor Dios, Jehová, uno es (Marcos 12:29), y sin duda, no dos o tres.

sábado, 2 de enero de 2010

EL PORQUÉ EL ESPIRITU SANTO NO PUEDE SER UNA PERSONA


Hablando de las bendiciones que su pueblo recibirá, DIOS comparo’ el espíritu santo al agua. ” Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos” (Isaías 44:3). Y en Juan 3:34 Jesús dejó abierta la posibilidad de que el espíritu podía ser dado por medida o porciones: “Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. En esta última parte del pasaje Jesús parece insinuar que el Espíritu podría ser dado por medida o en porciones, pero Dios lo da íntegro.

Cuando DIOS derrama su espíritu sobre sus siervos, en la Biblia a menudo se dice que se llenan o están LLENOS de espíritu santo. Tal fue el caso de Jesucristo, Juan el Bautista, Pedro, Pablo y Bernabé. Así como a discípulos reunidos el día del Pentecostés del año 33 (Lucas1:15,4:1; Hechos 4:8; 9:17; 11:22,24; 13:9).

Ahora bien, ¿puede derramarse una persona sobre otras? ¿O puede un grupo de personas llenarse de alguien? No tiene ninguna lógica, ¿verdad? Según la Biblia, uno se puede llenar de sabiduría, de entendimiento e incluso de conocimiento, pero nunca se menciona que alguien se llene de otra persona (Éxodo 28:3; 1 Reyes 7:14; Lucas 2:40; Colosenses 1:9).

Otro punto: Las Escrituras igualmente nos dicen que el amor de Dios puede ser DERRAMADO en nuestros corazones. Veamos Romanos 5:5: “Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado (o derramado)”. Ahora bien, nadie en su sano juicio creerá que el AMOR es una persona sencillamente porque se dice que es derramado como lo es el espíritu santo (Hechos 2:18).

La palabra espíritu se traduce del término griego pneuma, que transmite la idea de una fuerza o poder invisible. De acuerdo con un diccionario especializado, esta palabra “denota en primer lugar el viento; también aliento; luego, de forma especial, el espíritu, que a semejanza del viento, es invisible, inmaterial y poderoso” (Diccionario Expositivo de la palabras del Antiguo y del Nuevo testamento exhaustivo, de W.E.Vine). Está claro que el espíritu santo no puede ser una persona.


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viernes, 1 de enero de 2010

LA SEPSIS Y EL JUICIO DE DIOS


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«. . . y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras» (Ap.16:11).

La Peste Bubónica llegó a Europa en el Siglo XIV por medio de doce galeras genovesas infectadas por la mortal bacteria denominada hogaño como Yersinia Pestis, un bacilo aerobio Gram Negativo, facultativo y extremadamente patógeno. Esta terrible enfermedad es una zoonosis, significa que los animales afectados pueden trasmitirla a los seres humanos en condiciones naturales. La OMS informa un número de 1000 a 3000 caso documentados por año de Peste Bubónica. El reservorio natural del germen se encuentra en roedores y carnívoros salvajes, en conejos, en liebres, y en gatos domésticos.

El período de incubación varía de 2 a 8 días. El cuadro clínico empieza con fiebre, cefalea (dolor de cabeza), escalofríos, ataque al estado general y postración. Posteriormente se forman grandes úlceras o carbuncos y los ganglios linfáticos crecen por la respuesta inmunológica inflamatoria a la agresión bacteriana. Estos ganglios sufren una disgregación histológica que da paso a la aparición de bubones que son tumores purulentos grandes. Esta es la forma más frecuente de presentación clínica, pero hay otra de afección pulmonar, manifestada como neumonía de esputos sanguinolentos y sepsis grave. Existe una tercera forma de ataque, la septicémica (Septicemia significa «envenenamiento de la sangre»), causada por las toxinas que produce el bacilo de la Peste). Los bacilos invaden el torrente sanguíneo provocando hemorragias difusas en la piel. En las mucosas las lesiones son de un tono negro o azulado (de allí provienen el nombre de Muerte Negra). Después de un agónico suplicio, sobreviene la muerte del paciente. La Peste Bubónica no es trasmitida de un ser humano a otro, el causante de la transmisión es una Pulga de Oriente que vive en las ratas.

El punto geográfico inicial de distribución de la Peste Bubónica en Europa fue en el puerto de Mesina, en Sicilia. La tripulación se había contagiado en Kaffa, lugar que corresponde actualmente a Fedosija, en el suroeste de Crimea. La epidemia llega al puerto de Mesina, en Italia. Las ratas trasmisoras se encargan de diseminar la enfermedad por todos lados. Se piensa que la pandemia comenzó en 1333 en China, después, es alcanzada la India para extenderse a las costas del Mar Negro. Ya en 1352 alrededor de 25 millones de personas habían fallecido por la letal plaga pestilente. Este número colosal correspondió en aquel entonces al tercio de la población total Europea. La primera epidemia Europea conocida en la historia, la Justiniana, apareció en los años 531 y 580 d.C. Se reportaron 1000 muertes diarias en Constantinopla en el año 542 d. C. La última epidemia arrasadora apareció en Londres, matando entre 70 000 a 100 000 personas. Un tercio de la población de individuos en Londres escapa de la Muerte Negra. En las mediaciones del Siglo XIV, tiempo de mayor asolamiento de la Peste Negra en la historia de Europa, muchos pensaron que el juicio final divino había caído sobre la Tierra. La repentina aparición de la Peste y sus estragos dentro de la población, obligaron a considerar sin ninguna duda un evento apocalíptico que anunciaba el fin de todas las cosas. El caos y la confusión general indujeron un fanatismo religioso irracional y la violencia se hace notar marcadamente en una Europa ya mermada por la pandemia. Surgen los autos flagelantes para expiar la maldad del mundo, desplazando a un lado la confesión sacramental ritualista católica. El Tarantismo se manifiesta en una parte de la población como un éxtasis histérica y epidémica por los horrores de la Peste Negra, emanado a causa del miedo y la desesperación: Las personas danzan semidesnudas en grupos, y al cabo de mucho tiempo, algunas caen exhaustas por el cansancio físico desmedido. Se culpa a los judíos de haber envenenado las aguas potables iniciándose una persecución contra ellos para propinarles crueles castigos; son frecuentes los asesinatos de judíos en masa por confesiones falsas obligadas. El siglo XX no pasa desapercibido del tétrico abrazó de la Peste Negra: Países como Manchurria, Mongolia e Indochina, probaron su nefasto asolamiento. Hoy en día, la Muerte Negra aparece en casos aislados, en áreas limitadas, gracias a las técnicas modernas de prevención y por el surgimiento de antimicrobianos eficaces contra ella. . . Pero esto, no es todo:

«Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con «mortandad», y con las fieras de la tierra» (Ap.6:7.8).

En el griego, la palabra «mortandad» es «en thanátoi» y tienen un significado directo con la palabra «pestilencia».
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El vocablo griego usado en el texto es «thánatos» (muerte). Un autor comenta que el vocablo es puesto por metonimia: «. . . como el efecto de la causa que la produce, la cual es la pestilencia». La palabra pestilencia en el libro de Apocalipsis tiene relación con procesos infecciosos destructivos para la Humanidad, como son las epidemias y las pandemias. Las guerras (Ap.6:4), las hambrunas (Ap.6: 5), traerán como resultado la aparición de brotes epidémicos extensos y mortales en la Gran Tribulación Final que serán difíciles de erradicar por las condiciones precarias en el mundo en ese tiempo de hórridas calamidades. Hay un poco menos de siete mil millones (7.000.000.000) de personas en el mundo hoy por hoy. La Peste Bubónica que apareció en el siglo XIV, cuya duración fue de cinco años, terminó con la vida de 25 millones de personas de la población de Europa aproximadamente, quedando establecido, a decir verdad, una cantidad numérica asombrosamente exorbitante de individuos fallecidos.
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Considerando la cantidad total aproximada de personas que hay en el mundo en la presente era (lógicamente el número de ellas será muchísimo mayor en el tiempo de la Gran Tribulación Final), Uno puede imaginar con asombro el enorme número de individuos que perecerán por epidemias infecciosas (entre otras cosas) en la Gran Tribulación Final, teniendo en cuenta la cuarta parte de la población mundial futura afectada en un inicio de esa época y que la Biblia menciona.
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Conforme los juicios avancen en ella, el alcance destructivo será mayor. Las peores pandemias que el mundo ha sufrido, serán solamente un juego de niños comparadas con las que surgirán en la Gran Tribulación Final.

«Fue el primero, y derramó una copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen» (Ap.16:2).

Podemos ver en el texto que la úlcera maligna que aparece en los adoradores de la bestia, no es por causa del hombre, sino por voluntad de Dios. Dios tiene el poder de manifestar sobrenaturalmente cualquier cosa que sea, ejemplo claro está en el AT., con las plagas de Egipto (Ex. caps. 7-12). El texto apocalíptico dice que la úlcera es maligna y alude la severidad y el daño que provoca. Dice también que es pestilente, es decir, posee una característica muy fiel de las lesiones necróticas infectadas que son fétidas o de olor notablemente nauseabundo, regularmente provocadas por bacterias que son estrictamente anaeróbicas (que viven sin oxigeno), que son anaeróbicas facultativas (que pueden vivir con oxígeno o sin él), o que son microaerofílicas (que viven con poco oxígeno), dónde la transferencia normal de oxígeno a los tejidos no sirve absolutamente para nada: ¡Qué terrible daño a la economía humana hermanos y amigos que nos visitan! El texto muestra de manera proléptica que los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen son los únicos enjuiciados para padecer semejante y tormentosa dermo infección. No se menciona otra clase de personas que la padezcan, como son los salvos por ejemplo. Como la adoración de la bestia y la aceptación de su marca alcanzará todo el mundo (Ap. cap.13, leer por favor, y entiéndase), es razonable pensar que esta úlcera pestilente tendrá un carácter pandémico. Dios sabe perfectamente bien en que parte golpeará a los pecadores altivos, profanos e incrédulos en la Gran Tribulación Final para que se vuelvan a Él.
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Hermano y amigo que nos visitan, esta es una de las pocas formas que Dios tratará con la Humanidad en la época antes mencionada y que pronto ya se acerca. Sólo los necios y arrogantes seguirán en el error fatal de no arrepentirse de sus pecados para darle gloria al Dios del cielo en este período de suma iniquidad (Ap.16:9).

Continuarán adorando a los demonios, a las imágenes; continuarán en sus homicidios, en sus hechicerías, en su fornicación y en sus hurtos (Ap. 9:20-21). La paga por su pecado, será la muerte eterna (Ro.6:23).

Dios bendiga a mis hermanos y amigos que nos visitan.

LOS METEOROS APORTAN PRUEBAS DE UNA TIERRA JOVEN


Mientras yo estaba viendo la lluvia de meteoritos la otra noche me preguntaba cómo encajan los meteoros con el plan de Dios y la Biblia. ¿De dónde vienen y por qué la Biblia los menciona?

También estuve viendo meteoros a las 5 a.m. en la mañana del domingo con mi familia en el patio trasero. Gritando en voz baja: “Allí hay uno!” alrededor de 150 veces contamos alrededor de tres por minuto, hasta que mi cuello no pudo soportar la tensión de buscar por más tiempo. Fue como ver fuegos artificiales, pero fue la naturaleza (bajo la supervisión de Dios) que estaba proporcionando la pirotecnia en este evento raro.

Dos formas cómo los meteoros nos ayudan a comprender a Dios y Su palabra son evidentes. En primer lugar, confirman la edad bíblica de la Tierra. Un examen de los meteoros, meteoritos y cometas proporciona una buena evidencia de la edad de la Tierra – es decir, una edad en miles de años y no en millones de años.

Los meteoros, también llamado “Estrellas fugaces”, no son estrellas del todo. La mayoría de los meteoritos son sólo del tamaño de guijarros o granos de sal y se queman rápidamente por fricción en la atmósfera superior de la tierra, lo que produce el rayo de luz que vemos. La basura espacial puede venir de la desintegración de cometas, las colisiones entre el material del espacio y de la luna o los planetas cercanos o podría ser el material que ha escapado del cinturón de asteroides. En este caso, los meteoros provenían de polvo cósmico y los escombros dejados por el cometa Tempel-Tuttle. Cada año entre el 16 y 18 de noviembre, la órbita de la Tierra lo toma a través del polvo y el rastro de escombros de este cometa. Debido a que estos meteoros parecen provenir de la misma parte del cielo como la constelación de Leo es que se llama “Lluvia de meteoros Leónidas.” El cometa Tempel-Tuttle orbita la Tierra cada 33,25 años.

Cada vez que los cometas (incluyendo Tempel-Tuttle) pasa cerca del Sol se hacen más pequeñas, porque la superficie se derrite y arroja más polvo y escombros. Así, la vida útil de los cometas es relativamente corta. El Dr. Fred Whipple, una de las autoridades más respetadas en los cometas, estima que un cometa sólo puede orbitar alrededor del Sol unas 200 veces antes de que se queme. El cometa Halley, por ejemplo, tiene una órbita de 76 años en promedio, lo que significa que debe ser, como máximo, 15.000 años de antigüedad o menos. La corta vida útil de los cometas proporciona un problema para aquellos que quieren creer que la tierra tiene 4,6 mil millones años de edad. Esta vida útil corta es exactamente lo que el modelo de creación del origen perfilado en la Biblia predice.

La existencia de los meteoros y meteoritos (los meteoros de gran tamaño que han sobrevivido el paso por la atmósfera de la Tierra) también causa un gran problema para los evolucionistas. Óxidos dejados de meteoros quemados forman un polvo que finalmente se asienta en la Tierra. Aunque es un evento raro que un meteorito llegue a la Tierra, esperaríamos encontrar mucho polvo dado a los millones de años que se atribuyen a la edad de la Tierra. Además, polvo de los meteoritos y meteoros deberían encontrarse a lo largo de la capa de rocas sedimentarias en la “columna geológica”. En cambio, Ian Taylor en su libro “En la mente de los hombres” informa, “nunca un meteorito único y verdadero se ha encontrado en la capa de rocas sedimentarias.” La cantidad de polvo de meteoritos asentados en la Tierra cada año, multiplicado por cinco mil millones años llevó incluso a Isaac Asimov admitir que, el polvo causaría una capa de cincuenta cuatro pies de profundidad en toda la superficie de la Tierra. Ni rastro de la capa de ese tipo existe. Una vez más, la evidencia en la naturaleza confirma que la Tierra no puede ser tan vieja como muchos nos quieren hacer creer.

Una segunda observación que podemos hacer de estas rocas extraterrestres es que, mientras que demuestran el poder de Dios, son también el resultado del pecado en la creación. La naturaleza destructiva de estos objetos no era ciertamente una parte del plan original de Dios. Además, el miedo a los cometas y meteoritos en el pasado remoto se puede entender de lo que hoy conocemos: los cometas se están desintegrando, por lo que habrían sido más grandes que los meteoros y también habrían sido probablemente más grandes en el pasado. Este temor podría también haber llevado a algunos a adorarlas. Tal vez eso es lo que se ve con la imagen “que cayó del cielo” en Hechos 19:35. En lugar de adoración y miedo de estos objetos y luces en el cielo, ellos nos deben recordar el poder de Dios y el gemido de la creación (Romanos 8:22) en espera de ser restaurada a su estado original de la perfección.

En resumen, los meteoros, debido a su naturaleza destructiva, no eran parte del plan original de Dios. Aún así, nos pueden mostrar el poder de Dios. Además, si nos fijamos en el reloj del “meteorito” en la geología y la ausencia de meteoritos en las rocas sedimentarias, eso confirma la edad de la Tierra dada en la Biblia. Por último, la corta vida de los cometas confirma la temprana edad de la Tierra.

Fuente:

http://www.creationdefense.org/90.htm

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

EL ROLLO DE AMULETO Y SU IMPORTANCIA PARA EL CREYENTE


EL ROLLO DE AMULETO

En 1979 el arqueólogo israelí Gabriel Barkay, que trabajaba con un grupo de estudiantes del Instituto de Estudios de Tierra Santa (hoy University College de Jerusalén), excavaron varias tumbas en Jerusalén en el “hombro de Hinnom”, en la ladera suroeste del Valle de Hinnom adyacentes a la Iglesia Presbiteriana Escocesa de San Andrés. En una cueva de entierro de un repositorio de bienes se encontró una tumba que contenía alrededor de 700 productos, incluyendo los regalos enterrados de vasijas de cerámica, más de 100 piezas de joyería de plata, puntas de flecha, huesos y objetos de marfil, vasos de alabastro, 150 cuentas y una rara moneda temprana. Entre los objetos de plata había un rollo de amuleto que lleva el tetragrama, el nombre de Dios (las letras consonantes Yod, He, Waw, He), YHWH.

La tumba data de finales de la dinastía davídica, aproximadamente del siglo VII antes de Cristo. El amuleto de plata por lo tanto data para el final del séptimo o principios del siglo sexto. La plegaria-como la inscripción que contiene el nombre divino proporciona la evidencia más antigua para el nombre de Dios hasta el momento recuperados arqueológicamente en Jerusalén. El pasaje de la Escritura en el amuleto de la bendición Aarónica o sacerdotal en Num 6:24-25. El propietario al parecer, llevaba la inscripción, enrollada como amuleto de plata durante su vida, y la gente consideró oportuno que tales objetos debían acompañar al propietario en la muerte como en la vida.

De interés secundario es el hecho de que las evidencias provenientes de las tumbas del hombro de Hinnom indican una población en la zona de Jerusalén a raíz de la destrucción babilónica de la ciudad. La evidencia también indica un cierto nivel de riqueza por parte de las personas enterradas en las tumbas.
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EN LA TIERRA...MAS NO EN EL CIELO



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD).

«Los cristianos hoy confían en la falsa esperanza de una vaga recompensa en el cielo después de la muerte. La esperanza apostólica descansó en el hecho que su prometido libertador, un mortal, ha conquistado la muerte por medio de ser devuelto de la tumba. Más aún, él prometió volver a la tierra para recompensar a los fieles con posiciones en su reino Mesiánico y para restablecer la grandeza de Israel» (Sir Anthony Buzzard, eminente teólogo unitario).

La Biblia nos muestra que el Reino de Cristo no será precisamente en el “cielo”, sino en la «tierra». La revelación del Reino mundial del Mesías no fue algo novedoso en los inicios de la dispensación actual: empieza en el Antiguo Testamento y el cual da testimonio del retorno de Cristo y de su futuro gobierno en este planeta donde respiramos y caminamos (véase 2 S. 7:16, 28-29; Sal. 89:3-4, 34-37; 45:6; 72:5, 17; Is. 9:6-7; 51:6, 8; 55:3, 13; 56:5; 60:19-20; 61:8; Jer. 32:40; 33:14-17, 20-21; 37:24-28; Ez. 16:60; 43:7-9; Dn. 7:13-14, 18, 27; 9:24; Os. 2:19; Jl. 3:20; Am. 9:15).

De los textos anteriores, unos de los más representativos para este caso, son los siguientes:

7:13-14 «Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido».

Dn. 7:18 «Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre».

Dn. 7:27 «y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán».

Si somos atentos en Dn. 7:27, podremos visualizar que «el reino» («y el dominio» y la majestad de los reinos») no se ubicará en tercer cielo de Jehová, sino «debajo de todo el cielo», es decir, en la tierra, tierra que será restituida cuando el postrer reinado gentil y sus sistemas anti-Dios que la engloban como densas penumbras “sean puestos por los suelos”, derrocados, en la segunda venida de Cristo, un poco antes del día «de la regeneración» (Mt. 29:28). En su ministerio terrenal, Cristo dijo que «los mansos heredarán la tierra» (Mt. 5:5), y no el “cielo”, y la «reinarán con Cristo por mil años» (Véase Ap. 20:4, 6).

Ap.11:15 «El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos».

La venida de Cristo para la toma de posesión de su Reino es anunciada por el ángel al tocar «la séptima trompeta». Las «voces» que se escuchan «en el cielo» («en toî ouranoî», gr.), quizás de las huestes celestiales que «están alrededor del trono de Dios» (Dn. 7:10; Ap.5:11), proclaman que «los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo». En otras palabras, este importantísimo suceso celestial divulgado está vinculado con el establecimiento del Reinado de Cristo en la tierra.

Dios le delegó a Cristo «toda autoridad en los cielos y en la tierra» (véase Mt. 28:20), pero en realidad, el Señor Jesucristo gobernará en el «mundo» y no en el “cielo”. Es por eso que el reo de muerte le dijo Jesús: «…Acuérdate de mi cuando vengas en tu Reino» (Mt. 23:42), y la respuesta proléptica de parte del Señor fue: «…De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso», refiriéndose el Señor con esto a su Reino terrenal escatológico. Vale la pena mostrar los siguientes textos tan alusivos al respecto:

Sal. 2:8 «Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra».

Dn. 2:35 «Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte (el Reino de Dios) que llenó toda la tierra».

Ap. 2:26-27 «Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre…».

El original en griego, con relación a «los reinos del mundo», no está plural, sino en singular. La palabra «reino» alude que «la autoridad», «la voluntad» y «la soberanía» de Dios se cristalizarán en el mundo en una forma de gobierno teocrático y universal. Dios reorganizará el disrupto globo terráqueo como fue al principio de la creación, y que Satanás, el impostor, el usurpador, controla por medio de sus inicuos vasallos con grande mentira, con muerte, con anarquía y perversión.

Cristo enseñó a sus apóstoles a decir «venga tu reino» (Mt. 6:10). Esta hermosa y esperanzadora petición es el anhelo ferviente de cada creyente genuino y verdadero que culminará con el erguimiento literal del Reino de Dios en la tierra (es «venga», y no “vamos”). Cristo regresará de nuevo al mundo para consolidarse, según las promesas vetero testamentarias, como máximo dirigente universal, cuando se instale como tal en «el trono de David su padre» (Lc. 1:32-33), para gobernar como Rey Davídico, de acuerdo a lo profetizado en la antigüedad (Is. 9:6-7). Dios reinará en el mundo, pero lo hará a través de la persona de su Hijo Jesucristo (mírese Zac. 14:16; 1 Co. 15:27).

Cristo, como «el Hijo de David», como su «Raíz», regirá sobre la Casa de Jacob (Lc. 1:32) los pueblos y naciones del mundo entero por largura de días («Y el reinará por los siglos de los siglos», kaì basileùsei eis toùs aiônas ton aiónôn, gr.). Cristo, «el León de la tribu de Judá» (Ap. 5:5), «la estrella resplandeciente de la mañana» (Ap. 22:16), alumbrará el mundo con la luz poderosa de la voluntad del Padre. Reinará con sus súbditos fieles en un mundo magnífico y esplendoroso donde las tinieblas de maldad habrán sido disipadas ya (Hab. 2:14).

Para concluir, los dejo con este hermoso texto para reflexión:

Dn. 2:44 «Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre…».

Amén.