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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

sábado, 14 de noviembre de 2009

SAN PABLO Y DIOS


Algunas de las propuestas más transparentes y sencillas del Nuevo Testamento se han convertido en complejas y confusas, debido a las tradiciones y credos bíblicos. Jesús y Pablo fueron Judíos que suscribieron el hermoso y simple credo de Israel, así:

“Escucha, oh Israel, el Señor nuestro Dios, Jehová uno es … A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él. (Deut. 6:4; 4: 35).

Jesús citó y confirmó el credo de Israel, cuando declaró:

“El primer mandamiento es éste: Escucha, oh Israel, el Señor, tu Dios, Jehová uno es” (Marcos 12:28 y sig.).

Pablo, como líder y apóstol cristiano, confirmó su entendimiento judío de quién es Dios con estas palabras:

“…y que no hay más que un Dios. Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros (los cristianos), sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre…(1 Cor. 8:4-6).

Pablo ofrece aquí la definición perfecta del monoteísmo, la creencia en un solo Dios. “Hay un solo Dios, el Padre…” “El Padre”, como dicen los gramáticos, se encuentra en aposición a un solo Dios: “Hay un solo Dios, el Padre, y que solo Dios es el Padre…” La combinación de las palabras de Pablo en 1 Corintios 8:4 y 6 tenemos esta información de vital importancia:

“No hay Dios, sino uno … hay un solo Dios, el Padre.”

Pablo entonces reconoció a Jesús, el Cristo, como el Señor, estrechamente asociado con el único Dios, el Padre, pero diferenciado de él. Los lectores deben prestar mucha atención a lo que Pablo quiso decir por “Señor” como título de Jesús, el Mesías. El Salmo 110:1 es la clave para el título de “Señor” que se aplica constantemente a Jesús.

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JUAN Y SU EVANGELIO


Por Charles Hunting

Si Juan había tenido la intención de introducir un ser divino preexistente en la persona de Jesús, el Mesías, ¿por qué, se pregunta el teólogo alemán Karl-Josef Kuschel [1], ¿no comenzar el prólogo de la siguiente manera?

“En el principio era el Hijo y el Hijo estaba con Dios y el Hijo era Dios.”

Ciertamente, la piedra angular de la visión tradicional de la Trinidad estaría en un terreno mucho más firme, si el Hijo ha sido una figura del pasado eterno. Pero lo que Juan, de hecho escribió, es lo siguiente:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios.”

Escuche la respuesta del profesor Kuschel a su pregunta inicial: “La respuesta es que el autor no está evidentemente interesado en reflexionar más detenidamente sobre las relaciones entre Dios y el Hijo en la preexistencia.” Él señala que la palabra “Hijo” es mencionada por primera vez en el versículo catorce del prólogo. El Hijo de Juan comienza en la historia, no en la eternidad. Kuschel observa que después de Juan 1:14 Juan habla en el Evangelio sólo del Hijo, y no de la palabra preexistente. Es esta palabra que (no “quien”) se convirtió en un ser humano. Esto es así en el ámbito de la corta historia de Pablo sobre Jesús en 1 Timoteo 3:16:

“Y por la confesión frecuente es el gran misterio de la piedad:

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El que fue revelado en la carne,
Fue justificado en el Espíritu,
Visto por los ángeles,
Proclamado entre las naciones,
Creído en el mundo,
Tomado en la gloria. “

Juan y Pablo reconocen a Jesús como el que fue primero revelado como el Hijo humano de Dios. Jesús es en lo que la palabra se convirtió. Pero una palabra no comienza como una persona. Es un pensamiento, una idea, una promesa, una expresión; que transmite significado. (Nunca en la totalidad de sus miles de apariciones en el Antiguo Testamento el vocablo “palabra” significa una persona.) En su prólogo, Juan reflexiona sobre el significado cósmico de Jesús. Jesús, como el Mesías, nacido en la familia de David, fue el punto de partida de todo lo que Dios planeó para el cumplimiento de su actividad creadora. El Rey de Dios designado para gobernar a las naciones y salvar al mundo fue la razón y el motivo de la creación del Génesis. La palabra de la promesa estaba en un principio en la mente de Dios. Que pertenecía a Dios, un solo ser único en todo el universo – era su palabra traída en la plenitud del tiempo para el cumplimiento en el Mesías. “Todas las cosas fueron hechas originalmente a través de ella [la palabra]” (Juan 1:3).

¿Por qué Juan escribe su evangelio? Es de recordar esta verdad cristiana fundamental que ya estaba bajo ataque en el primer siglo. La actividad auto expresiva de Dios como tomó la forma como el Hijo humano de Dios, Jesús el Mesías designado para hablar la última palabra de Dios para el mundo. Juan escribió para repetir esta verdad, una verdad que los escépticos estaban intentando distorsionar por medio de negar el estatus de Jesús como el Hijo humano de Dios.

Juan dedica su Evangelio entero para el singular propósito de restablecer la verdadera identidad de Jesús. Observe cuidadosamente la declaración de propósito específico de Juan: “Pero estas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31).

Esta es la revelación del misterio de la piedad conocida igualmente por Pedro: “¿Quién decís que soy yo?” “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mateo 16:16). Jesús felicitó a Pedro por su visión perspicaz, revelado por “mi Padre que está en los cielos.” No se hizo mención de un Hijo eterno preexistente en la respuesta de Pedro. La cristología de los gigantes del cristianismo original insiste en la creencia de que Jesús era el Cristo e Hijo de Dios. Y para ser “Hijo de Dios” en la Biblia es una reclamación de que no se es Dios, sino el agente especial de Dios, y el Comisario.Notas:

[1] ¿Nacido antes de todos los tiempos? El debate sobre el origen de Cristo, Crossroad, 1992.


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LA VERDAD DEL DOGMA AMILENARIO




Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme» (Is. 60:21).

Agustín de Hipona fue el esmerado teólogo occidental (respetado por el Catolicismo Romano y por muchos Reformadores) que pulió en definitiva el dogma amilenario, tomando como referencia el incongruente método de interpretación espiritual que germinó de las herejías de la filosofía griega para ser preciso, de la escuela de Alejandría, siendo Orígenes una de las columnas más importantes y poderosas de esta institución teológica para la estructuración del futuro amilenrismo. La escuela teológica de Alejandría no sólo discrepó con el dogma del futuro Reino milenial y terreno presentado en la Biblia, sino que tergiversó toda su literalidad para dar paso a ideas religiosas retorcidas como la inmortalidad del alma y la falsa creencia de la deidad de Cristo. Orígenes, padre apostólico que nació en Alejandría (185-254 d.C), digno discípulo de Clemente de Alejandría, preceptor de la Escuela Catequística, es visto como el más sobresaliente pensador de esa antigua escuela. No es nada nuevo saber que el sistema de interpretación alegórico se originó en la sustracción del pensamiento de los filósofos griegos. Es importante tener en cuenta que Alejandría era helenista por lo que su influencia fue devastadora para el cristianismo de ayer, y como lo continua siendo para el cristianismo de ahora.

Fue primero el judío Filón el que introdujo el método de interpretación alegórico sustentado por la filosofía griega; después, Clemente de Alejandría y Orígenes lo utilizaron establecer sus propias y fallidas conclusiones. Tanto como Clemente y Orígenes, sin duda, aceptaron la inspiración divina de la Biblia. El problema fue que estos dos hombres creyeron que con la interpretación alegórica se podía comprender el significado correcto de los textos bíblicos. El resultado postrero de la conciliación de la fe cristiana de las Escrituras con la filosofía griega pagana fue un súper heretismo amalgamado, de calibre muy grande. El método alegórico de interpretación se extendió rápidamente por todo el mundo cristiano hasta la Reforma del siglo XVI, desalojando la doctrina verdadera del Reinado terrenal milenario.

Agustín de Hipona (354-430 d. C), influenciado por la hermenéutica alegórica del donatista Tyconio, creyó que enseñar un Reino literal donde habría comida y bebida en gran abundancia, era una enseñanza carnal que tendría que se refutada sin oportunidad de consentimiento ni tolerancia.


La postura amilenial de Agustín se convirtió en un dogma preponderante en la Iglesia Romanista Católica, y un enorme número de reformadores la adoptó con sus “variantes ya enmendadas”. Con el amilenarismo, el premilenarismo fue desplazado, y en la actualidad, este primero sigue vigente, erguido en su falso e indurado cimiento con fuerza tremenda. El milenarismo fue eclipsándose y olvidándose conforme la Iglesia Romana crecía a pasos agigantados. En su doctrina “sin milenio literal” Agustín identifica a la Iglesia como si fuese el Reino. Agustín dijo inflexible que el milenio debía interpretarse espiritualmente. Afirmó que el diablo, Satanás, fue encadenado en el transcurso del ministerio terreno de Jesucristo, justificando esta conjetura de Lc. 10:18. Pensó que la primera resurrección se daba con nuevo nacimiento del creyente, según Jn. 5:25. Para Agustín, en su libro «De Civitate Dei», el milenio es el tiempo que abarca entre la primera y segunda venida de Cristo, o sea, el período de la Iglesia de Cristo. Agustín vio en Ap. 20:1-6 una recapitulación de los anteriores capítulos. Agustín jamás logró apreciar una secuencia natural cronológica de los sucesos dados en el capítulo 20 de Apocalipsis y que están hilados y precedidos con los del capítulo 19 de dicho libro. Agustín interpretó literalmente los mil años del Ap. 20, pero lo realizó en una desubicada cronología, ya que reconoció el milenio con lo que entonces quedaba del sexto milenio de la historia humana, considerando que esta etapa posiblemente tendría fin en el año 650 d. C. Agustín creyó que este período acabaría con una violenta manifestación de la maldad, con la rebelión de Gog, para culminar con la venida de Cristo como juez. Por lo tanto, en esta expectativa, Agustín resiste con dureza la era del milenio terrenal después de la segunda venida de Cristo, pensando que el milenio acontecería en el tiempo entre la primera y segunda venida del Señor. Agustín de Hipona afirmó que la Iglesia es el Reino y que las promesas hechas a Israel por Dios eran inexistentes. Los oscuros y trágicos acontecimientos manifestados durante el transcurso de la historia de la humanidad nos muestran que el diablo no ha sido atado en el Abismo como Agustín de Hipona lo propuso. Como teólogo, Agustín jamás tuvo la sensatez de entender el sentido proléptico de Lc. 10:18. En estos tiempos en el que imperan en todo lugar el desorden y la maldad, es muy difícil admitir un Reinado milenario del cual se promete para los hijos de Dios hartas y preciosas bendiciones universales, de acuerdo a lo dicho por los fieles profetas de Dios en el Antiguo Testamento, promesa que se reitera en el Nuevo Testamento por Cristo y sus discípulos. Es imposible en estos tiempos de rebelión indescriptible disfrutar de las bendiciones mencionadas felizmente en un mundo atiborrado de marcado egoísmo y de colosal iniquidad. En un mundo que tiene como estandarte y corona el robo, la usura, el abuso y el escarnio, y como blasón, la muerte. ¡Cuán equivocado estaba Agustín de Hipona al respecto! Su místico idealismo, ampara su horrendo y descentrado error.

Durante los dos primeros siglos de la Iglesia de Cristo, la doctrina que prevaleció fue la que hablaba de un Reino terrenal escatológico y literal. Los padres apostólicos enseñaron que Cristo descendería al mundo en gloria y en majestad, de la misma manera que el Señor lo profetizó primero, con el propósito de implantar su gobierno teocrático de mil años, después de juzgar a las naciones del mundo. Cristo reinará la tierra personalmente para ejercer la autoridad delegada por su Padre y Dios. El Mesías Hombre habrá de sentarse en el trono de David en Jerusalén para reinar con sus súbditos y hermanos con vara de hierro, con justicia y equidad por largura de días, en absoluta paz y dicha perpetua.

El premilenarismo niega que el diablo se encuentre atado en la era presente de la Iglesia de Cristo. Los siguientes versos bíblicos dan testimonio de esta verdad (Hech. 5:3; 1 Co. 7:5; 2 Co. 4:3, 4; 12:7; 1 Ts. 2:18; 1 P. 5:8).

El libro de Apocalipsis en el capítulo 20 muestra que el Satanás será atado cuando principie el Reinado milenario de Cristo, y muestra además que será desatado cuando este Reinado de mil años culmine.

El fundamento del Reino milenario y terrenal es hallado en el Antiguo Testamento, en el pacto que Dios hizo con Abraham, en el pacto hecho con David, y en el nuevo pacto. Dios promete en estos pactos, consecutivamente, una tierra, una simiente, y la bendición para su Pueblo, para los que han creído en el por medio de la fe en Jesucristo, sea gentil o judío, porque no hay acepción de personas. Apocalipsis 20 nos dice que el Reinado de Cristo tendrá una duración de mil años. Cuando Cristo entregue el Poder y el Reino a su Padre, entonces el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra aparecerán, en el Reino Eterno (Ap. cap. 21).

La doctrina prelimenarista fue sostenida por la Iglesia Primitiva durante doscientos cincuenta años. Por desgracia, las bendiciones materiales predicadas con énfasis por los que creyeron en ella, como recompensa dentro del Reinado milenario de Cristo, avivaron posteriormente una conceptualización individual, patéticamente acética y corrupta en aquellos que no la aprobaron; por esta razón, el método espiritual de Agustín vino como tirano impostor para pisotear y desalojar el Reino literal de Cristo en la tierra, tal como lo enseña la Biblia. Antes del concilio de Nicea, la creencia de un milenio literal dominó en su veracidad. No fue jamás una creencia extra bíblica impuesta a conveniencia. Su realidad es tan evidente en la Biblia. Fue reconocida históricamente por los más reconocidos y apreciados maestros cristianos del pasado, mucho antes que la escuela alegórica de Alejandría hiciera ilegal intromisión para robarle su certeza y credibilidad.

Entre los concertadores del premilenarismo del primer siglo cabe mencionar a Andrés, a Pedro, a Felipe, a Tomás, a Santiago, a Juan, a Mateo, a Aristión, a Juan el Presbítero. Todos ellos fueron nombrados por Papías. De acuerdo a las palabras de Ireneo de Lyon, Papías fue uno de los oyentes directos del apóstol Juan y mantuvo una amistad estrecha con Policarpo, devoto creyente que es nombrado en el Nuevo Testamento. Con este importante antecedente, la fiabilidad de la doctrina premilinarista es contundente. Otros que podemos mencionar son: Clemente de Roma, Bernabé, Hermas, Ignacio de Antioquía, y Policarpo de Esmirna. Los discípulos del Señor concordaron con los judíos con respecto al Reinado de Cristo en la tierra, en la primera parte del siglo primero de la era presente. Para el segundo siglo, hombres como Potino, Melito, Hegesipo, Taciano, Ireneo, Hipólito, Justino Mártir, no tuvieron ningún problema en abrigarla.

No existió en estos dos siglos de creencia milenarista nadie que la rechazara. Esto nos lleva a pensar inequívocamente que la fe común de la Iglesia en un inicio fue milenarista.

A continuación dejo estos testimonios antiguos a favor de la postura milenarista, mucho antes que el método alegórico de la escuela teológica de Alejandría fuera tan siquiera una simple perspectiva:

Justino Mártir, en su «Diálogo con Trifón»:

«Pero yo y quienquiera que, desde todo punto, sea un cristiano honrado sabemos que habrá resurrección de los muertos y mil años en Jerusalén, la cual será edificada, adornada, y ampliada, como lo declararon los profetas Ezequiel, Isaías y otros…».

Clemente de Roma:

«En verdad, pronto y repentinamente se llevará a cabo su voluntad como también testifican las Escrituras, diciendo: “y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis y el ángel del pacto a quien deseáis vosotros”».

Dios les bendiga siempre.

martes, 10 de noviembre de 2009

FREDERICH LOOF Y LA ENCARNACION DEL HIJO


Profesor de Teología Sistemática y el historiador de la evolución doctrinal, 1858-1928, brillantemente ha puesto el dedo en la defección del cristianismo primitivo del monoteísmo simple de la Biblia. Él señala el “problema” del desarrollo post-bíblico en cuanto a quién es Dios y Jesús.

“Los apologistas ['Padres de la Iglesia" como Justino Mártir, a mediados de siglo 2], establecen las bases para la perversión (Verkehrung) del cristianismo en una revelada enseñanza [filosófica]. En concreto, sus cristologías afectaron el desarrollo posterior desastrosamente, al dar por sentado el traslado del concepto de Hijo de Dios en el Cristo preexistente, ellos fueron la causa del problema cristológico del siglo 4. Ellos han causado un cambio en el punto de partida del pensamiento cristológico – lejos del Cristo histórico y sobre la cuestión de la preexistencia. De este modo, ellos desviaron la atención de la vida histórica de Jesús, poniéndola en la sombra y promovieron en lugar la Encarnación. Ellos ataron la cristología a la cosmología y la cristología y no pudieron atarla a la soteriología. La enseñanza del Logos no es una cristología “superior” que el habitual. De hecho se queda muy por detrás de la apreciación real de Cristo. De acuerdo con su enseñanza, ya no es Dios quien se revela en Cristo, sino el Logos, el dios inferior, un Dios que como Dios está subordinado al Dios Altísimo (o subordinacionismo).

Además, la supresión de las ideas trinitarias económicas por conceptos metafísico-pluralistas de la triada divina (Trias) se remontan a los apologistas “(Friedrich Loofs, Leitfaden zum Studium des Dogmengeschichte [manual para el estudio de la historia del dogma] (1890 ), parte 1, cap. 2, sección 18: “El cristianismo como una filosofía revelada. Los apologistas griegos,” Niemeyer Verlag, 1951, p. 97. Traducción del alemán es nuestra).

Esta evolución desastrosa se refleja exactamente en la moderna evangelización popular. El finado D. James Kennedy dijo: “Muchas personas piensan que la esencia del cristianismo son las enseñanzas de Jesús, pero no es así… El cristianismo no se centra en las enseñanzas de Jesús, sino en la persona de Jesús como la encarnación de Dios que vino al mundo para tomar sobre sí nuestra culpa y morir en nuestro lugar “(“Cómo sé que Jesús es Dios,” Verdades que transforman, 11/17/1989).
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lunes, 9 de noviembre de 2009

ES OMNISCIENTE?


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Omnisciencia: Significa, que Dios conoce todas las cosas perfectamente desde la eternidad, ya sean reales o posibles, pasadas, presentes o futuras».

Cristo jamás aparece en la Biblia como un individuo Omnisciente. No hay texto en ella que justifique este atributo intrasmisible y especial de Dios en el Hijo de David. Por lo tanto, no es posible que Cristo sea Dios, porque Dios «…sabe todas las cosas» (1 Jn. 3:20). Quienes piensan que Cristo “lo sabía categóricamente todo por cuenta propia”, están plenamente confundidos, han pasado por alto que Cristo fue precisamente, según las Escrituras, un «profeta».

«Revelar: Manifestar Dios a los hombres lo futuro u oculto. Descubrir lo secreto. Proporcionar indicios o certidumbre de algo».

Dios le «reveló» a Cristo lo que una vez le fue desconocido en cierto momento de su vida, y para el caso, en su ministerio terrenal, como lo hizo con los profetas del la Antiguo Testamento; como lo hizo con Pedro, con Pablo, con Felipe y con otros santos creyentes en la nueva dispensación de la gracia. El más claro y decisivo ejemplo al respecto lo podemos ver en el libro de las Revelaciones. Aunque Cristo había ascendido al cielo ya como un agente humano glorificado en el tiempo en que se escribió el último libro del Nuevo Testamento (Muchos con pronunciado error atesoran la idea de que Cristo en esta trasformación gloriosa fue hecho algo así como “más Dios”), Dios le «revela» que obviamente era ignoto para él, porque, ¿no sería lo bastante absurdo y vano revelárselo a su Hijo siendo éste Omnisciente?:

«La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan…» (Rev.1:1).

Cristo declaró tajante y directamente que era un «profeta»:

« ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él. Mas Jesús les decía: No hay [profeta] sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa. Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos» (Mr.6:3-5).

Cuando se define al «profeta», se hace como «una persona que habla por inspiración divina, en el nombre de Dios» (Wikipedia). Si Cristo hubiese sido un ser Omnisciente como Dios, el autoproclamarse como «profeta» saldría seguramente sobrando. No habría la más mínima razón para haberlo admitido.

En el instante que Cristo se vindica como profeta, lo hace como «uno que habla por Dios» (prophëtës, gr.); por consecuencia, es muy difícil con esto etiquetarlo como “Divinamente Omnisciente”.

Cristo fue anunciado en el Antiguo Testamento como «profeta», y fue en cierta ocasión cuando Dios hablaba con Moisés. Veamos en la Biblia de Jerusalén:

«Por eso, suscitaré entre sus hermanos un [profeta] semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él dirá todo lo que yo le ordene» (Dt. 18:18).

En la versión Reina Valera 1909 cotejada, dice:

«Les levantaré un [profeta] como tú, de entre sus hermanos. Yo pondré mis palabras en su boca, y el les hablará todo lo que yo le mande» (Dt. 18:18).

Cristo, el Mesías Humano, el Hijo del Hombre, el Hijo de Dios, confirmó su profesión de profeta al pronunciar eventos escatológicos de importante relevancia (Véanse Mr. cap. 13; Mt. cap. 24; Lc. cap. 21). Cristo profetizó la caída de Jerusalén (Mt. 23:35-38); vaticinó la traición de Judas (Jn. 13:18); profetizó que sería dejado por sus discípulos (Mt. 26:31); profetizó su muerte y su resurrección (Mt. 17:22-23); predijo el envío del Paráclito por el Padre (Jn.14:26); vaticino la gran tribulación final (Mt.24:21); y por supuesto, su regreso en gloria al mundo (Mt. 24:30).

Presento, para acabar, estos versos bíblicos que desacreditan la supuesta Omnisciencia de Cristo. La clave está, en sus preguntas que carecen de retórica en su contenido, es decir, eran terminantemente necesarias (encerradas en corchetes):

«Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: [¿Dónde le pusisteis?] Le dijeron: Señor, ven y ve» (Jn. 11:33-34).

«Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. Y le preguntó: [¿Cómo te llamas?] Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región» (Mr.5:7-10).

«Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: [¿Quién ha tocado mis vestidos?]» (Mr.5:30).

Dios les bendiga siempre.


NO AL G 12: PRAGMATISMO Y UTILITARISMO

“!! Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! Porque así hacían sus padres con los falsos profetas”(Lucas 6 : 26)

Amada Iglesia:
Un grupo de hermanos deseaban evangelizar en un sector nuevo, alejado de la sede de la iglesia, pero el pastor les exigió, para poderlo permitir, que les elaboraran y mostraran un “anteproyecto”, el cual mostrara todas las características, recursos, niveles socio-económicos, población, perfiles de personalidad, infraestructura, mapas, variables de acción a seguir, organización, financiación, expectativas de producción o resultados cuantitativos, etc...

Me quedé anonadado, pero en aras de conservar la unidad, el respeto y el sometimiento, no expresé desacuerdo alguno ni en el gesto, sorprendido de ver como ese procedimiento era considerado “normal” en esa iglesia, con una vasta membrecía poco conocedora de la Palabra de Dios escrita y que sigue los postulados mercadotécnicos de “la excelencia” y “la buena presentación del producto”. Era de esperar que esos días comprara el paquete del sistema piramidal G-12, pues aparentaba imprimir un rápido crecimiento numérico y económico a esa empresa eclesiástica.

Si el “anteproyecto” era aprobado por el pastor dueño, el grupo aprobado pasaba a ser llamado “ministerio” y debía elaborar un pendón o estandarte con un escudo de armas como distintivo. Alrededor del templo se pueden apreciar los diferentes pendones o estandartes con sus escudos de armas y slogan de los respectivos “ministerios” o asociaciones de esa iglesia.

Años antes, en otra iglesia, el pastor dueño me dijo, en una entrevista en su oficina de gerente, que "su" iglesia la manejaba de la misma forma que se maneja una empresa comercial o industrial y por lo tanto, solo entraban a formar parte de su equipo ejecutivo, como miembros propietarios (o socios de su empresa), hermanos que no representaran una potencial amenaza a la dirección que él mantenía, además que debían presentar un perfil de alta productividad. Hoy esa organización empresarial religiosa ha logrado incorporar más hermanos, con el sistema piramidal G-12 que introdujeron, para multiplicar el número de asistentes y de diezmos.

Desde luego que el pragmatismo o utilitarismo, exige la usanza de ciertos modelos utilizados para eficacia de ventas en las empresas comerciales de servicios, como uniformes vistosos y atractivos para los cantantes, músicos y miembros del coro, otra clase de uniforme de sobrecargo para los acomodadores y ayudantes (ujieres), porteros o recepcionistas, animadores y anunciadores, decoración televisiva del púlpito, danzarinas con atuendos vistosos, efectos especiales, etc. Se deben calcular y ensayar todos los movimientos y actos del culto o actividad religiosa. Todo esto se efectúa en esas iglesias colocándole nombres religiosos o cristianos.

Ese fue mi primer contacto «en directo» con una ideología -el pragmatismo- que ha llegado a convertirse en uno de los ídolos de la sociedad actual.

Aunque hoy acabo de tener otro encuentro con el pragmatismo neo-evangélico, antes de sentarme a escribir estas líneas, miraba y escuchaba al pastor o “apóstol” Nahum Rosario, quien desde su iglesia de Chicago dijo textualmente que si Hugh Hefner, el dueño de la revista pornográfica “Play Boy” lo llamaba para darle 200 millones de dólares, él corría a recibirle ese dinero sin ningún problema, pues ese dinero producido por la pornografía y la prostitución quedaba “santificado” al recibirlo el pragmático “apóstol” Nahum Rosario. Supongo que decía eso por el canal televisivo esperando ser escuchado por el dueño de la revista “Play Boy”. Eso es ser pragmático, no preguntar de dónde viene el dinero, con tal de hacer crecer “su ministerio” en dólares……. En su justificación o explicación a esa cínica y pragmática declaración, amplió diciendo que tampoco tenía escrúpulos en recibir dinero de premios de lotería o de narcotraficantes, pues él hacía la transferencia y lo santificaba, ya que Dios es el dueño del oro y de la plata, además, el dinero no tiene la culpa……

Nos permitimos transcribirles algunos apartes del artículo “Pragmatismo y egoísmo” del presidente de la Alianza Evangélica Española, Pablo Martínez Vilá, junto con algunos comentarios nuestros.

“Y dijo: Esto haré (PENSAMIENTO PRAGMÁTICO): derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios”(Lucas 12 : 18-21)

PRAGMATISMO

Es la doctrina que toma como criterio de la verdad el valor práctico. Ocuparse solo de los hechos y los resultados, sin importar tanto la ideología, la teología o la verdad de la doctrina. Según la cual la prueba de la verdad de una propuesta es su utilidad práctica; y el efecto de una idea es más importante que su origen. Para el florecimiento del pragmatismo, se ha sembrado la semilla de la eficacia.

La mentalidad pragmática, resumida de manera formidable en sus tres preguntas, se acerca a la realidad con una preocupación central: ¿funciona o no funciona?, ¿para qué sirve? No se pregunta: «¿Es bueno o malo?», « ¿verdad o mentira?», « ¿moral o inmoral?».

De esta forma, lo ético (o lo cristiano genuino) queda supeditado a lo útil, a los principios o a los resultados. El rasero para evaluar una situación, ideología o persona es que «funcione».

Este es uno de los dioses seculares de hoy. Y si “funciona” debe conducir al dios “éxito”, el éxito material, social, económico, cuantificable.

“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?”(Mateo 16 : 26)

Debemos descubrir los elementos más peligrosos del pragmatismo, peligrosos no sólo para la fe del creyente, sino incluso para la convivencia social.

(Por aquello del “Darwinismo social”. Sistema pragmático donde los minusválidos físicos, los ancianos, los ignorantes, los pobres, etc. son marginados y aplastados por el grupo eficiente y atractivo)

UTILITARISMO

El Utilitarismo y el Pragmatismo generalmente van de la mano y es difícil separarlos.

El Utilitarismo es la doctrina dónde la utilidad es el principio y la norma de toda conducta. El utilitarismo produce inicialmente una cierta apariencia de racionalidad o de verdad.

La mayor desgracia del utilitarismo es el resultado inmoral de sus reflexiones, pues desemboca en el mayor de los cinismos: La defensa de que el fin justifica los medios.

“Dijo también al que le había convidado:

Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos (PENSAMIENTO UTILITARISTA); no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado. Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos”(Lucas 14 :12)

LA NATURALEZA EGOÍSTA DEL PRAGMATISMO

Esta ideología tiene varios rasgos distintivos que la definen. En primer lugar, está centrada en “mis” (o nuestras) necesidades. El «yo» es el eje alrededor del cual giran mis decisiones. Es, por tanto, una filosofía profundamente egoísta. “Sólo quiero lo que necesito”, sería su resumen. En las iglesias ese egoísmo está denominado como “mi” o “nuestro” “ministerio”. Solo hablan y trabajan por ensanchar y enriquecer el propio “ministerio” (no la Iglesia ni los hermanos, mucho menos al nombre de Jesucristo o la Palabra de Dios).

“Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza”(Mateo 8 : 20)

El Pragmatismo valora el éxito según resultados tangibles, mensurables, en especial los que se pueden medir con números. Las cifras determinan el fracaso o el éxito de un proyecto. Todo se valora según los números. En este sentido podemos decir que es un sistema materialista. Este criterio es lógico y aceptable en el mundo empresarial, ¿pero, en la Iglesia?

Hemos visto y escuchado enseñanzas para servidores de una iglesia que parecen convenciones de ventas de alguna corporación comercial. Dónde no les hablan del Espíritu y de la Palabra del Evangelio, sino de estrategias de cómo manipular a las personas y conseguir adeptos.

No importa que el precio sea hipotecar la salud, o su vida personal y familiar. Así, muchos acaban en la consulta del médico con un infarto de miocardio, con estrés severo, con depresión u con la familia destruida.

No todos los servidores de una comunidad religiosa tienen la misma disponibilidad de tiempo o capacidad de trabajo y de resultados que el pastor líder. En los sistemas piramidales G-12, establecen mecánicamente metas de trabajo y nuevos grupos de doce, que se exigen como plan de ventas o crecimiento numérico anual.

Otra observación sobre el pragmatismo en la Iglesia: No se puede presentar el Evangelio primariamente como un manual de autoayuda, algo que «funciona y va bien»: «Prueba a Cristo v verás lo bien que te va».

Y por último, la influencia del pragmatismo sobre la Iglesia se percibe también por el énfasis primordial en el crecimiento numérico de una iglesia local. El éxito de una iglesia local no se puede medir, primeramente, por su crecimiento numérico.

La meta de una iglesia no es crecer con muchos miembros, sino que todos los miembros sean verdaderamente salvos y crezcan a la imagen de Cristo.

Los resultados del pragmatismo los podremos valorar mencionando algunas de sus consecuencias:


CRISIS DE LA FAMILIA

OPRESIÓN

REPRESIÓN

TRANSTORNOS SICOLÓGICOS DE APARIENCIA RELIGIOSA O “ESPIRITUAL”

MANIFESTACIÓN DE FALSOS ESPÍRITUS ENGAÑADORES

HEREJÍAS DESTRUCTORAS

RELIGIOSIDAD CARNAL Y NO ESPIRITUAL.

En el mundo hay un refrán que dice: “Cuanto tienes, cuanto vales”, o también se podría decir: “Cuanto produces, cuanto vales”. Esa es la filosofía del pragmatismo o utilitarismo, la cual se ha introducido en la Iglesia, no siempre como utilitarismo material, sino también como utilitarismo religioso.

“Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?”(Juan 6 : 65)

Esta filosofía mundana del utilitarismo o pragmatismo, ha llevado a cambiar el significado de la palabra “fruto” por “cantidad”, no por “calidad” ni por “autenticidad”.

“Frutos” abundantes tendrían los que tienen muchos seguidores y llenan estadios, como el “Jesucristo reencarnado” de “Creciendo en gracia” y tantos otros no tan descaradamente herejes, sino más sutiles o engañosos, que tienen sus fieles adeptos a ellos , a quienes llaman sus “papás” espirituales, no a Jesucristo, a su Evangelio y a Dios, nuestro verdadero Padre. Los demás seríamos cristianos o enanos de relleno….

La Iglesia de Jesucristo nació en el fracaso más grande y vergonzoso a los ojos del mundo.

Por un líder pobre, solitario, derrotado y abandonado por sus seguidores.

“De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará”(Juan 12 : 24)

Reiterándoles nuestro amor fraternal en Cristo, deseamos que Dios les continúe bendiciendo.

Vicente Mercado Santamaría.

Cristianos en Acción
Contendiendo ardientemente por la fe (Judas 3)
cristianos.en.accion.hoy@hotmail.com, viramers@hotmail.com
Barranquilla, Colombia

EL PLATONISMO EN EL CRISTIANISMO

El pensamiento platónico influenció a los teólogos de la iglesia primitiva. Esto era cierto para los cristianos de la iglesia oriental, en particular los de la tradición alejandrina como Clemente de Alejandría y Orígenes. Como Jeffrey Burton Russell declara, “los grandes padres griegos de Alejandría, Clemente y Orígenes, firmemente arraigados en las Escrituras, también fueron influenciados por el platonismo y el estoicismo.” 1

Los teólogos de la tradición alejandrina tuvieron un alto concepto de la filosofía griega y trataron de mostrar que el cristianismo era compatible con lo mejor de la filosofía griega. Viviano señala que Clemente de Alejandría (150-215) siguió los pasos de su predecesor Filón mediante la adopción de una “preferencia por un sentido alegórico de la historia que resulta, transformando mucha historia bíblica en verdades morales generales de un molde filosófico. 2 Para Clemente, Dios usó la filosofía para preparar a los griegos a Cristo, así como él utilizó la ley de Moisés para preparar al pueblo hebreo a Cristo. Clemente tuvo a Sócrates y Platón en alta estima. Incluso se cree que Platón tuvo un papel que era similar al que tuvo Moisés. En consonancia con la filosofía griega, Clemente vio el cuerpo y la materia como menores en naturaleza que el espíritu (aunque no vio el cuerpo como malo).

Orígenes de Alejandría (c. 185-254) fue importante para traer el platonismo en el cristianismo. Como ha observado McGrath, Orígenes “fue un teólogo muy creativo con una tendencia fuertemente platónica.” 3 Viviano también señala que Orígenes “forjó algunos cambios audaces en la escatología cristiana.” 4 Orígenes “disolvió la esperanza cristiana de la resurrección del cuerpo en la inmortalidad del alma, ya que la perfección cristiana consiste, en este punto de vista platónico, en una progresiva desmaterialización “5. Incluso fue más allá que la mayoría de los primeros teólogos cristianos, afirmando que la resurrección del cuerpo era puramente espiritual. “6 Orígenes también entendió los textos de la Biblia sobre el reino “en un sentido puramente espiritual, interior, privado y realizado.” 7

La influencia del pensamiento platónico no sólo recayó en los teólogos de la tradición oriental. Alister McGrath señala que Ambrosio de Milán (c. 339-97) “se basó en las ideas platónicas del escritor judío, Filón de Alejandría” en la promoción de “un mundo platónico de las ideas y valores, en lugar de una entidad física o geográfica”. 8Ambrosio, alumno de Agustín de Hipona, también fue influenciado por el pensamiento platónico. Allen se refiere a Agustín como “uno de los grandes cristianos platónicos.” 9 Según Gary Habermas, “el pensamiento cristiano también cayó bajo la influencia del platonismo, en eruditos del siglo III como Clemente de Alejandría y Orígenes que mezclaron esta filosofía griega con su teología. En particular, la interpretación de Agustín de Platón dominó el pensamiento cristiano durante los próximos mil años después de su muerte en el siglo quinto. “10 En sus Confesiones, San Agustín describe abiertamente la ayuda que recibió de los platónicos. También fue Agustín influenciado por el neoplatonismo. Como afirma Viviano, “sólo tenemos que observar que Agustín fue fuertemente influenciado por la filosofía neoplatónica e incluso ha leído a Plotino y Porfirio. . . . Esta filosofía era muy espiritual y de otro mundo, centrada en el uno y el eterno, el tratando la materia y el históricamente contingente como etapas inferiores en la ascensión del alma para la unión con el uno y el eterno “11. Viviano resume el impacto del pensamiento platónico de Agustín en el reino de Dios:

Así, Agustín se sintió atraído por la interpretación espiritual del reino que ya hemos visto en Orígenes. De hecho, en última instancia, para Agustín, el reino de Dios consiste en la vida eterna con Dios en el cielo. Esa es la Civitas Dei, la ciudad de Dios, en oposición a la civitas terrena.12

La visión espiritual de Agustín del reino contribuyó a su creencia de que el período de la iglesia en la tierra es los mil años del reinado de Cristo. Según Viviano, “la visión de Agustín dominaría y se convertiría en el punto de vista normal de la iglesia Católica Romana hasta nuestros días.” 13 Es difícil negar la importancia del pensamiento platónico. Como señala Habermas, “Platón ha ejercido una enorme influencia en el pensamiento occidental y por tanto debe ser tratado por aquellos de todas las tendencias filosóficas.” 14 Esta influencia también se aplica al área de la escatología cristiana.

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1 Jeffrey Burton Russell, A History of Heaven: The Singing Silence (Princeton, NJ: Princeton University Press, 1997), 69.
2 Benedict T. Viviano, OP El Reino de Dios en la historia (Eugene, OR: Wipf y Stock, 1988), 39.

3 Alister E. McGrath, A Brief History of Heaven (Malden, MA: Blackwell, 2003), 33.

4 Viviano, El Reino de Dios en la historia, 39.
5 Ibid., 39-40.

6 McGrath, Breve Historia de los Cielos, 34.

7 Viviano, El Reino de Dios en la historia, 41.
8 McGrath, Breve Historia de los Cielos, 51.
9 Allen, filosofía para la comprensión de la teología, 82.
10 Habermas, “Platón, el platonismo,” 860. Los Estados Allen, “Los Padres griegos y Agustín señalaron más ampliamente en la filosofía de Platón y los platónicos.” 91.
11 Viviano, El Reino de Dios en la historia, 52.

12 Ibid., 52-53.

13 Ibíd., 54. Daley señala que cerca de la vuelta del siglo VI Eneas de Gaza, escribió la “Primera obra cristiana que desafió los supuestos platónicos aceptadas por mucho tiempo . . . “Brian E. Daley, SJ La esperanza de la Iglesia primitiva (Nueva York, NY: Cambridge University Press, 1991), 191. Las doctrinas platónicas que se desafiaron incluye la reencarnación, la eternidad de la creación y la preexistencia de las almas antes de su existencia corporal. Daley señala que estas opiniones fueron “consideradas favorablemente como posibilidades por Orígenes y Evagrio.”

14 Habermas, “Platón, el platonismo,” 860.

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org

www.retornoalparaiso.blogspot.com