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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

lunes, 31 de agosto de 2009

LA VIDA ETERNA SE OBTIENE POR CONOCER AL ÚNICO DIOS VERDADERO, EL PADRE, Y A JESUCRISTO, SU ENVIADO

Por: Apologista

Es sorprendente y gracioso escuchar cómo, sin contemplación alguna, mis amados detractores me condenan al infierno por rechazar la doctrina católica-pagana de la Trinidad como si fuera un verdadero hereje, un pobre hombre engañado inmisericordemente por el mismo diablo. ¿Pero es que acaso hay algún pasaje en la Escritura que nos diga que aquel que no cree en un Dios Trino será condenado sin remedio al infierno? ¿Es que el diablo engaña a los hombres haciéndoles creer que la Deidad no es Trina, sino más bien una que está compuesta de una sola Persona o dos? ¿Dónde está el texto bíblico? ¡Hasta ahora nadie me lo ha mostrado!

Desafortunadamente los más de los cristianos se dejan llevar por declaraciones y formulaciones dadas por obispos que se reunieron en los concilios o sínodos de los primeros siglos y las aceptan como si fueran verdades absolutas. Una de esas doctrinas que surgieron de los concilios fue la Trinidad, la cual fue “dilucidada” por Agustín de Hipona en el siglo IV y enseñada como una doctrina central de cristianismo. Este mismo prestigiado doctor de la iglesia que creyó en la Trinidad, y que supuestamente entendió que ésta era una doctrina central de la iglesia apostólica, también creyó en el purgatorio, la regeneración bautismal, y bautismo infantil, los pecados mortales y veniales, oraciones a los muertos, penitencia para pecados, absolución por un sacerdote, María libre de pecado, los Libros apócrifos de la Biblia como inspirados y como Escritura, el reino como sinónimo de la iglesia, etc; enseñanzas éstas que muchos eruditos protestantes consideran totalmente erradas y verdaderamente heréticas. Si Agustín se equivocó en estas prácticas y doctrinas católicas, ¿por qué no pudo haberse equivocado en la doctrina católica de la Trinidad? ¿Por qué aceptan su enseñanza de la Trinidad y rechazan al mismo tiempo su creencia en el purgatorio, María sin pecado, el bautismo infantil, oraciones por los muertos, etc?

Pero dejemos que la Biblia sea nuestro juez y que sea ella quien nos diga directamente, y sin rodeos, quién es el verdadero Dios y de cuántas Personas está compuesto, si es que en verdad está integrado por más de una Persona.

Jesús es nuestro primer testigo fiel. El dijo:

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti (Padre), el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).

En este pasaje Jesús dice que la vida eterna es conocer al Padre como el único Dios verdadero, y a Jesucristo como el Señor. Si esto no es pedirle al creyente para que sea un monoteísta confeso, o un unitario declarado, para que gane la vida eterna, no sé qué otra cosa puede ser.

El Testimonio de Pablo:

“Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él” (1 Corintios 8:4-6).

Pablo escribió que “para nosotros”, los verdaderos discípulos del Señor, sólo hay UN Dios que es el Padre, y punto. Si esto no es ser un monoteísta o unitario declarado, no sé qué otra cosa pueda ser.

Pero parece que a los amigos Trinitarios no les apetece que les mostremos es dos sencillos y claros pasajes, porque son contundentes y muy claros. Aquí, en estos pasajes, no hay ambigüedades, ni arcanos, simplemente hay una revelación que no admite discusión, y ésa es que Dios es uno, no dos, ni menos, tres.

Así que si muchos de mis detractores ya me quieren ver en el infierno porque sostengo está sencilla verdad prístina, y no la confusa y enigmática doctrina de la Trinidad, poco me importa. Ustedes serán los que darán cuenta de su desvarío y desvío en el día del juicio.