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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

martes, 27 de mayo de 2008

ANTITIPO

Dr. Javier Rivas Martínez (MD)


Los tipos del sacrificio expiatorio, cuyo Antitipo es Jesucristo, son descritos en el Antiguo Testamento y anuncian la Gracia Redentora para los elegidos de Dios que han sido justificados por medio de la muerte de Jesucristo (Cap. 5 de Ro.; cap 1, 2 de Ef.; Jn.3:16). Podemos ver en el libro de Génesis, como Dios suple la necesidad de la desnudez del hombre al proveerlo de pieles de animales sacrificados. Aunque no se menciona el sacrificio de dichos animales, se infiere sin ningún problema. Este acto del Soberano Dios en Adán y Eva, prefigura la muerte expiatoria de Jesucristo en la Cruz del Gólgota (Gn. 3:21).

Otro tipo, es el sacrificio levítico de animales puros, en el día de la expiación para los pecados de los sacerdotes y del pueblo judío (yom kippurim), que se llevaba a cabo anualmente. El yom kippur, es la topología representativa más importante de la obra redentora de Jesucristo (Lv. 23:26-32). Pero en el libro de de Isaías se revela el «siervo sufriente», un ser humano, el Hijo de Dios, el Antitipo que librará al hombre de los efectos letales del pecado por medio de un sacrifico expiatorio cruento y único, justificándolo ante Dios para salvarlo y hacerlo idóneo para el Reino Venidero Terrenal de Mil Años (Ap. 20:6):

«Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, vera linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada» (Is. 53:10).

El Bautista llama a Cristo, «el Cordero que quita el pecado del mundo». Conocía perfectamente bien que la expiación anual conforme al rito levítico de sacrificios (Lev. caps. 16, 17) era a través de animales puros, o sea, sin defecto alguno. Es por eso que relaciona a Cristo con un animal de esas características, un «cordero sin mancha», que alude el carácter santo y puro que hacía capaz al impecable Señor para la consumación redentora del inherente pecado en el hombre (Jn.1:29; Heb.7:26).
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Importante es mencionar, que el alcance de expiación para los pecados mediante el culto levítico, era limitado a Israel, pero el sacrificio salvador del Cordero Pascual, se establece para alcanzar a todo pecador en cualquier lugar del mundo, que ha creído en el Mesías de Israel:

«. . . el cual quiere (Dios) que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Tim.2:4).

«. . . que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados». . . (2 Co.5:19).

El Cordero fue inmolado y la sombra inhabilitada. Y no sólo para justificar al hombre malvado ante Dios con su sangre preciosa (Ef.1:7), ni únicamente para darle vida en su resurrección al dislocar la muerte que era inquebrantable por el pecado (1 Co. cap. 15), sino para cumplir el propósito final de Dios por medio de Jesucristo en su segunda venida que es la consumación de la salvación, manifestada en la entrega de la Herencia del Reino Venidero en la Tierra a los santos y fieles redimidos (Mt.5:5), de acuerdo a las promesas veterotestamentarias dadas a los profetas :

«En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel» (Is.4:2).

«. . . que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero» (1 P.1:5).

«Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo» (2.P:1:11).

Dios les bendiga.