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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

martes, 6 de abril de 2010

EL LENGUAJE JUDIO DE JUAN

Por A. Buzzard, teologo unitario.
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Puesto que Jesús expresamente negó que él era Dios en Juan 10:34-36, sería muy necio pensar que él se contradijo a sí mismo en otra parte. El Evangelio de Juan debería ser examinado con ciertos principios axiomáticos firmemente en mente. Jesús es distinto del “único Dios verdadero” (Juan 17:3). El Padre únicamente es Dios (5:44). Juan desea que sus lectores entiendan que todo lo que él escribe contribuye a la única gran verdad de que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios (20:31). Jesús mismo dice, como hemos visto, que el término “dios” puede ser usado para un ser humano que representa a Dios, pero ciertamente ello no implica que sea una “Deidad co-igual”. La propia auto designación de Jesús es claramente la de “Hijo de Dios” (Juan 19:36). En Juan 10:24,25 Jesús les dijo “claramente” que él era el Mesías, pero ellos no lo creyeron.

Jesús declara frecuentemente que él ha sido “enviado por Dios”. Lo que el lector promedio oye en esta frase no es del todo lo que Juan quiso significar. Juan el Bautista fue también “enviado por Dios”, lo que no significa que él preexistió a su nacimiento (Juan 1:6). Los profetas en general son “enviados” por Dios (Jueces 6:8; Miqueas 6:4), y los mismos discípulos han de ser “enviados” como fue “enviado” Jesús (Juan 17:18). “Viniendo del cielo” no requiere que signifique descender de una previa vida, más aún, que “la carne de Jesús que es el pan que descendió del cielo” bajó literalmente del cielo (Juan 6:50,51). Nicodemo reconoció que Jesús había “venido de Dios” (Juan 3:2), pero no pensó de él como preexistente. Ni tampoco el pueblo Judío cuando ellos hablaron del profeta “que había de venir al mundo” (Juan 6:14; cp. Deuteronomio 18:15-18), quisieron decir que él estaba vivo antes de su nacimiento. Santiago puede decir que “toda buena dádiva desciende de lo alto, del Padre de las luces” (Santiago 1:17). “Desciende del cielo” es la misma manera gráfica de Jesús y los Judíos de describir el origen divino, el cual ciertamente perteneció a Jesús a través de la virgen María.

Las declaraciones de “preexistencia” en Juan (Juan 3:13; 6:62) están conectadas con el Hijo del Hombre, que significa ‘ser humano’. Lo máximo que puede ser probado de estos versículos es que Jesús era un ser humano vivo en el cielo antes de que naciera en la tierra! Este tipo de explicación es innecesaria, sin embargo, una vez que notamos que Daniel vio al Hijo del Hombre 600 años antes en visión sentado a la diestra del Padre, es una posición que ganó Jesús, dice el Nuevo Testamento, por su resurrección y ascensión. Como Mesías, Jesús se vio a sí mismo en el rol de uno que sería después exaltado al cielo, pues éste, de acuerdo a la visión inspirada de Daniel, era el destino del Mesías anterior a su segunda venida en gloria. Jesús realmente preexiste a su futuro retorno a la tierra. Todo esto había sido visto por adelantado por Daniel antes del nacimiento del Mesías. Así Jesús esperó ascender a la diestra del Padre donde él había sido visto en visión como un ser humano exaltado-Hijo del Hombre (Juan 6.62). Decir que Jesús estaba en realidad en el trono de su Padre en el cielo como un ser humano antes de su nacimiento en Belén es mal entender a ambos Juan y Daniel. Jesús tuvo que nacer antes que pudiera tener lugar algo predicho sobre él en el Antiguo Testamento!
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