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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

miércoles, 5 de agosto de 2009

EL FALSO PROFETA JOSÉ F. RUTHERFORD


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Continuando con la línea sucesiva de los falsos profetas que fundaron y moldearon a su mero gusto la asociación diabólica de los Testigos de Jehová, cabe mencionar al juez José F. Rutherford, que dirigió la nefasta organización desde 1916 hasta 1942. Entre sus obras escritas están cien libros que se publicaron nada más ni menos en ochenta idiomas. Prolifero el hombre con la pluma, y para mentir, ni se diga. Una de las cosas que afirmó este proxeneta de las escrituras, a parte de vociferar que todas las iglesias habidas y por haber pertenecían al diablo, que el cristianismo de la era apostólica era uno “apóstata”. Habremos de suponer con esto, que las epístolas dirigidas por el apóstol Pablo a las Iglesias que se señalan en el Nuevo Testamento “no eran de Cristo, sino de Satanás” (¿?), por lo que suponemos además que esta asociación es la “verdadera iglesia”, la cual surgió en la plenitud del Siglo XIX. Teniendo en mente la época en que emergió esta “divina asociación”, ignoro que habrá de esperarles a los buenos cristianos que vivieron antes del “glorioso nacimiento” de la organización Russsellista. Creo que fue una pérdida de tiempo de parte del apóstol Pablo enviarles cartas para su edificación espiritual.

Como Cristo había venido para instalar su reinado terrenal y para terminar con todos los sistemas de gobiernos, para Rutherford dichos gobiernos eran una fuerza antagónica infernal que estorbaba para la manifestación completa del Reino de Dios. De modo qué enseñaron a los “mansos súbditos” que no era lícito saludar las banderas de sus naciones, que evitaran todo compromiso y contacto con sus gobiernos, pues lo consideraban como adulterio contra el Dios del cielo. Esta conducta de vasto antipatriotismo les causó gran antipatía y hostigamiento en muchos países del mundo. Les trajo una drástica persecución por su injustificada desobediencia, por no querer cumplir con lo debido y obligado. Para los Testigos de Jehová, el llevar a cabo el servicio militar no era del agrado de Dios. Juan el Bautista nunca aconsejó a los solados que se le acercaron para que renunciaran a su trabajo. Nunca los forzó en lo más mínimo para que lo hicieran. El siguiente texto aclara el pasmoso error de los Testigos a este respecto, sin dificultad alguna:

Lc. 3:14 También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.

También los Testigos “se untaron como crema en el cuerpo” Ro.13:1-7; Tit. 3:1; Mt. 17:24-27 y 1 P. 2:11-17, textos que contradicen su «actitud antipatriótica».

Pero como el “dios” de la organización jehovista es demasiado camaleónico en su pensar y sentir, “cambió por medio de Rutherford” la actitud de contradecir las «buenas normas gubernamentales estipuladas al ras de la tierra», y qué de Dios han salido para qué los hombres estén sujetas a ellas, sino, qué colosal desorden (véase y revéase Ro. 13:1), cosa que los Testigos han pasado por alto, “haciéndose de oídos sordos”, continuando en su primera actitud de rechazarlas abiertamente. ¡Qué contradicción entre “esclavos y amos”!

Testigos de Jehová, les pregunto:

¿Qué les hace pensar qué se encuentran en la correcta dirección?

Se los dejo de tarea.