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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

jueves, 4 de noviembre de 2010

REACCIONES FRENTE AL QUE ENSENA ERRORES DOCTRINALES

Estimados:

A veces es necesario llamar la atención de la hermandad sobre cierta práctica o doctrina de error que se está propagando. Entonces se observan ciertas reacciones en algunos de mis hermanos que creo importante señalar.

Cuando hablo de los que enseñan doctrina de error, no me refiero al hermano neófito que está luchando con algún problema doctrinal que le cuesta entender. Si no me estoy refiriendo al falsos maestro, al hombre que deliberadamente enseña doctrina de error o al hermano que no quiere arrepentirse de su conducta pecaminosa y tuerce la Escritura para justificar su error. La orden que tenemos de Dios es que a éstos “…es necesario tapar la boca…” (Tito 1:11).

Así como el evangelista, el fiel obrero “…que usa bien la Palabra de verdad” (2 Tim. 2:15), edifica la iglesia salvando a los que le oyen (1 Tim. 4:16). El falso maestro lleva a la iglesia rumbo a la apostasía, la congregación completa se puede perder si no resiste la falsa doctrina (2 Juan. 9; Ap. 2:18-20) Toda apostasía ha comenzado con pequeñas desviaciones.

Entre las reacciones que quiero que pongan atención tenemos en primer lugar a “Los indiferentes ante el error”. Esta es una postura muy popular, y les acomoda mucho a algunos hermanos. Los que manifiestan este carácter son aquellos hermanos que no ven nada malo en las doctrinas de error y esquivan el tema diciendo: ”No afecta la salvación lo que se crea sobre ese tema”, “Es cuestión de opinión”. Es necesario señalar que este pensamiento es el proceder despre ocupado de algunos hermanos perezosos, que no quieren tomar el trabajo de escudriñar las Sagradas Escrituras, para examinar a la luz de ellas las prácticas y doctrinas que se señalan como error. También para saber diferenciar entre la FE REVELADA y las OPINIONES NO INSPIRADAS (Judas 3; Rom. 14). Estos son hermanos sin postura ante el error, son personas de actitud despreocupada, que con el pretexto de no “entrometerse” permiten que el error se propague en impunidad. Los indiferentes son hermanos que hacen “… indolente mente la obra de Jehová” (Jer. 48:10). Cristo los llamó TIBIOS (Ap. 3:15-16), tibio representa lo que causa náuseas y debe ser vomitado de la boca. Los indiferentes, aunque ellos no lo crean, son los mejores aliados de los falsos maestros.

En segundo lugar tenemos a “Los sentimentales”. El sentimentalismo y el compromiso con el hombre son el mayor estorbo para actuar con objetividad ante el peligro de las doctrinas humanas y la conducta de hermanos errados.

Cuando se señala a un hermano que se ha desviado de la doctrina de Cristo, especialmente, cuando son hermanos influyentes en una región o país. Muchas veces, algunos hermanos faltos de compromiso con la verdad, aquellos que ponen sus sentimientos por sobre la palabra de Dios, se les oye decir lo siguiente: “Pero es un hermano bueno”, “Nos ha hecho muchos favores”, “Toda esta región está en deuda con él por el trabajo realizado”. Esto lo dice como si las obras realizadas por tal hombre fuera suficiente garantía para justificar su conducta o enseñanza de error. La enseñanza debe ser examinada a la luz de las Sagradas Escrituras, (I Jn. 4:1). Los hermanos sentimentales son los preferidos por los falsos maestros y hermanos que no andan en rectitud, ellos saben que los pueden manejar y a través de ellos sembrar su doctrina de error o ser tolerados en su condición errada.

En tercer lugar tenemos a “Los que hacen lo imposible por justificar el error”. Estos son aquellos hermanos que dicen: ”No todos vemos la Biblia de la misma manera” “Debemos respetar la visión que el hermano tiene de la Escrituras” Como si las Sagradas Escrituras tuvieran muchas interpretaciones diferentes, ignorando que la misma Biblia enseña que el hombre puede entender las Escrituras (Ef 3:3-4; 5:17), y si podemos entenderlas, debemos entenderla de la misma manera. De lo contrario no tendrían sentido las palabras de Cristo en Juan 5:39. O ¿Cuál sería la nobleza de los hermanos de Berea si la Biblia tiene muchas interpretaciones? (Hechos 17:11).

Es triste ver a hermanos que reaccionan así y llaman a la hermandad a la comunión sin preocuparse de la destructiva conducta que ha tomado el hermano señalado en el error.

También están “los que creen que el tiempo borra el pecado” Aquellos hermanos que dicen: “Es momento de perdonar al hermano, Ha pasado ya suficiente tiempo”. Estos hermanos argumentan diciendo: “Él ya no esta enseñando esa doctrina, se debe restaurarle la comunión”. Pero voluntariamente pasan por alto la única salida que da Dios al pecado que es arrepentimiento. Quizás no haya otro mandamiento tan difícil para el hombre endurecido por el pecado que el obedecer y humildemente arrepentirse. El arrepentimiento está designado por Dios para efectuar un cambio de voluntad y una correspondiente modificación de conducta. Dios manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan porque ha señalado un día para el juicio (Hechos 17:39-31). Rehusar arrepentirse es perecer (Lucas 13:3).

La orden que tenemos es: “Probad los espíritus…” (1 Jn.4:1). Debemos hacer notar a todo hermano desviado su condición. Debe mos actuar hacia el hermano errado como la Biblia lo instruye (Stg. 5:19-20). Solo así seremos el mejor amigo y el más noble compañero que el hermano errado pueda tener. Si alguien se deja dominar por las reacciones antes señaladas y apoya al hermano en su error, trabaja para los propósitos del diablo, pues está ayudando al hermano errado a continuar en el camino que le conducirá a su destrucción eterna.

Muchos problemas se solucionarían si se tiene una actitud madura y objetiva ante los exponentes del error. Muchas divisiones son provocadas por los falsos maestros, éstos deben ser resistidos.

No olvidemos este principio básico: Así como la fe no crece sin sembrar la semilla que es la Palabra de Dios, la apostasía no puede surgir sin la siembra de la semilla del error. ¡Hermanos! Tomemos una actitud bíblica con los que enseñan el error.
Fuente: Fe cristiana

www.cristianosenfe.blogspot.com

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Testigos de Jehová(Lavasori examina el DVD de la WT -Fe en Acción- Parte 4)

Testigos de Jehová(Lavasori examina el DVD de la WT -Fe en Acción- Parte 3)

Testigos de Jehová(Lavasori examina el DVD de la WT -Fe en Acción- Parte 2)

Testigos de Jehová(Lavasori examina el DVD de la WT -Fe en Acción- Parte 1)

LOS SANTOS DEL ALTISIMO RECIBIRAN EL REINO (Dn.7:18)

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Introducción

El mensaje central que Jesús vino a anunciar por encargo de Su Padre fue ‘el reino de Dios’, un gobierno divino universal justo y perfecto que traerá la paz y la justicia eterna a la humanidad (ver Lucas 4:43). En Daniel 7 tenemos la visión que recibió el profeta Daniel de un Mesías triunfante que es traído ante la presencia de Dios (el Anciano de días) y honrado con la entrega de dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran…un reino que nunca será destruido (v.14). Pedro dice que Cristo fue coronado, después de haber padecido, muerto, sepultado y resucitado de entre los muertos en victoria. Dice el escritor de Hebreos, así: “…a Jesús, coronado de …” gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte” (Hebreos 2:9). Tome nota que Cristo no fue glorificado sin méritos, sino más bien A CAUSA (¡así dice el texto!) de haber padecido hasta su muerte. Y en Filipenses 2:8,9, leemos: “…y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual (¡o por esta razón!) Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”. Así que nuestro Señor hizo méritos propios para ser exaltado hasta lo Sumo, un hecho que pone en aprietos a los trinitarios que creen que Cristo era Dios mismo antes de ser un hombre, excelso hasta lo Sumo como la Segunda persona de la Trinidad.

La glorificación y reinado de los santos

Luego, a su debido momento, todos aquellos que recibieron con alegría el mensaje del reino (el evangelio) y se apartaron del mundo para vivir de acuerdo a los mandamientos de Dios, serán igualmente honrados con la entrega y participación de este glorioso reino del cielo una vez que hayan demostrado ser dignos de él por sus propios padecimientos. El verso 18 dice muy claramente: “Después recibieron el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre”. El verso 22 dice: “…y se dio el juicio a los santos del Altísimo, y llegó el tiempo, y los santos del Altísimo recibieron el reino”. Así que los santos, es decir, los fieles, recibirán el reino una vez que se les juzgue dignos.

Padecimientos antes de recibir el Reino

Sin duda alguna, los creyentes reciben el reino después de que el rey Soberano, el Señor Jesucristo, lo haya recibido, y no sin antes haber padecido como él padeció (“la participación de sus padecimientos” –Fil. 3:10). Así que si padecemos con Cristo y vencemos, seremos dignos de su reino como reyes y sacerdotes, o como los otros “cristos” o ungidos que lo asistirán en su gobernación mundial. Dice Pedro, así: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna (su reino) en Jesucristo, después de que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca” (1 Pedro 5:10).

Los primeros cristianos jamás creyeron que la vida cristiana sería un lecho de rosas, o que sería una existencia libre de penurias, pruebas y luchas constantes. Al contrario, ellos sabían que sus principales enemigos serían el mundo, la carne y el diablo, los cuales serían sus obstáculos constantes en su derrotero hacia la meta gloriosa. Así lo confirmó Pablo en Hechos 14:22, cuando escribió: “… Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”. Así que para entrar en el reino es necesario padecer, soportar y vencer una serie de tribulaciones que el diablo y sus agentes angélicos y humanos nos pongan en el camino.

Cristianos confortables

Sin embargo, muchos cristianos no desean padecer, y buscan confundirse con el mundo, viviendo como los infieles, haciéndose amigos de los pecadores impenitentes para evitar la mofa, los agravios y todas las contrariedades que se suscitan por causa de la santidad (separación del mundo). Incluso teólogos cristianos han inventado la tesis de un rapto pre-tribulacional para justificar un pueril escape de las horrendas tribulaciones venideras que deben sobrevenir sobre este mundo y sobre los fieles. Estos cristianos indolentes se olvidan que millones de sus colegas cristianos durante los últimos veinte siglos han padecido horrendas persecuciones y tribulaciones por su fe hasta el final de sus vidas. Pero ellos no quieren afrontar sus propias pruebas que se les advierte que padecerán por causa de la justicia. Y lo más grave de todo es que ellos están empujando a millones de cristianos a bajar la guardia, a sentirse confiados y seguros de que “volarán” de este mundo antes de que aparezca el hombre de pecado, el anticristo, el hijo de Satán. Estos creyentes no se están preparando mentalmente y espiritualmente para soportar las pruebas, alimentando su fe y su conocimiento del Señor.

Pero si los primeros cristianos sufrieron espantosamente a manos de sus viles detractores, ¿por qué tendría que ser diferente con la iglesia de los últimos días?¿No parecería ser Yahweh un Dios injusto al permitir el escape de los cristianos contemporáneos y no de los primitivos?¿Y qué diremos de todos aquellos cristianos que murieron bajo la autoridad de Roma a través de su “Santa Inquisición”? Si ellos no escaparán a su fatal y cruel destino, ¿por qué tendría que lograrlo la iglesia contemporánea a través de un rapto secreto?

Debemos tomar conciencia de que el premio de la vida eterna en el reino de Cristo es un regalo de Dios, pero se requiere que hagamos mucho de nuestra parte, es decir, trabajar perseverantemente para nuestra salvación. Y recuerde que salvación es entrar al reino de Dios con vida eterna (Véase Mateo 19:16-25). Usted y yo debemos, entretanto, estar buscando y pidiendo por la venida del reino de Dios a la tierra (Mat. 6:10,33), pues ésta es la verdadera esperanza que Dios tiene reservada para todos los que le aman de todo corazón. ¿Lo está haciendo usted así?

MIMETISMO RELIGIOSO

«No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema» (Ga.1:7-9).

Hoy se enseña un “evangelio”
Con “dramitas”, con “slogans”,
Con la “gracia del video” . . .

Con películas del mundo
Retocadas de verdad
A los pobres indigentes
Se les lleva a la impiedad.

Para ellos hoy lo “nuevo”
Es mejor que el Evangelio,
Mas lo “nuevo” es perfecto
Para enviarlos al Infierno.

Ellos creen qué con “circos”
Al Señor agradarán,
Mas lo único que agradan
Es la mente tan carnal.

Ya el Señor está enojado
Con la Iglesia del "chispazo",
Del desorden y pasión,
Del creyente que es mundano.

Evangelio indecoroso
Ellos hablan con la "unción"
Del astuto diablo viejo
Que ha embotado su razón.

Javier Rivas Martínez.