Este singular blog proclama las verdades básicas de la Biblia
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- Javier Rivas Martínez
- Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.
jueves, 6 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
COMENTARIO SOBRE EL RACISMO EN EL CREDO MORMON
Por: Salvador Estrada Esparza
El invento norteamericano denominado "mormonismo" o "Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días", creado en la segunda década de 1800, es de tendencia totalmente conservadora y depende directamente del espíritu del puritanismo calvino-imperialista de la doctrina del "Destino manifiesto", según la cual los EEUU:
"Están llamados por designio divino a ser los amos del mundo entero, comenzando primero, con el exterminio-sometimiento de los indígenas del norte de América, para después, pasar sobre los vecinos del sur (México), y, así paulatinamente, ir apoderándose del mundo entero, de una u otra forma."
Uno de los rasgos de dicha doctrina, es su racismo para con los que no son de origen ario, con el pretexto de que "dios está con los blancos y que les dio su santo mandato", los roben y expolien a su antojo. Mucho de esto tienen los anglo-mormones, que van a la par de dicho "Destino manifiesto".
En su libro "JESÚS EL CRISTO", publicado en inglés en 1964 y traducido al español en 1975, James e. Talmage, uno de los "Doce Apóstoles de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días", deja ver, aparte de flagrantes distorsionismos y falsificaciones a la historia, el racismo anglo-mormón:
"El Libro de Mormón contiene la historia [sic] de una colonia de israelitas, de la tribu de José, que salieron de Jerusalén 600 años antes del nacimiento de Cristo, durante el reinado de Sedecías, rey de Judá, en vísperas de la conquista de Judea por Nabucodonosor y la inauguración del cautiverio babilónico. Esta colonia fue llevada por dirección divina al continente americano, en el cual llegaron a ser un pueblo numeroso y fuerte; y esto a pesar de que, divididos por las disensiones, formaron dos naciones enemigas, conocidas respectivamente como nefitas y lamanitas. Mientras aquéllos fomentaron las artes de la industria y la cultura, y escribieron unos anales en los que incorporaron su historia y Escrituras, éstos se volvieron degenerados y viles. Los nefitas fueron aniquilados en el año 400 de nuestra era, pero los lamanitas siguieron viviendo en su estado degenerado, y en la actualidad [1964] son conocidos como los indios americanos." Pág. 50.
Continúa el "apóstol" Talmage:
"Los lamanitas, aun cuando aumentaron en número, sufrieron el anatema [maldición] del desagrado de Dios; su cutis se tornó obscuro, su espíritu se extravió, se olvidaron del Dios de sus padres, se entregaron a una vida salvaje y nómada y degeneraron en el estado caído en que se encontraban los indios de América, sus descendientes directos, cuando nuevamente [sic] se descubrió el continente en una época posterior". Pág. 57.
"Luego entonces", los "lamanitas" o "indios americanos", se volvieron degenerados y viles, viviendo en un estado degradado; no fomentaron las artes de la industria y la cultura ni escribieron anales donde incorporasen su historia y Escrituras (por consiguiente, eran totalmente analfabetos), tenían un "espíritu extraviado", siendo salvajes y nómadas y, finalmente, aniquilaron a los "nefitas".
También, dios los tornó "oscuros" (todo lo que no sea "blanco": "negros", "morenos", "prietos", "amarillos", etc.)
De aquí se desprende que los "nefitas" son los "buenos" y los "lamanitas o indios", los "malos", y perogrullescamente, dios no está con ellos, sino con los "blancos".
El xenófobo y ariocentrista de Talmage se está basando en el "Libro de Mormón", donde provienen toda esa retahíla de tonterías, pero el autor original de tal monstruosidad, peca de punta a punta de la más completa ignorancia, tanto histórica como cultural en general (o simula "pecar").
A continuación, unos "versículos" del "Libro de Mormón" que van a tono con Talmage:
"21. Y él [el "Señor"] había hecho caer la maldición sobre ellos [los "lamanitas"], sí, una penosa maldición a causa de su iniquidad. Porque he aquí, habían endurecido sus corazones contra él, de modo que se habían vuelto como un pedernal; por tanto, ya que eran blancos y sumamente bellos y deleitables, el Señor Dios causó que los cubriese una piel de color obscuro [¿y los derechos de autor del recencionista de Noé?], para que no atrajeran a los de mi pueblo [que obviamente eran "blancos y sumamente bellos y deleitables"].
"22. Y así dice el Señor Dios: Haré que sean repugnantes a tu pueblo [ponen al "Señor Dios" como racista por antonomasia -y lo es-], a no ser que se arrepientan de sus iniquidades ["luego entonces", los de piel "obscura" la tienen por ser "inicuos": ¡aunque ellos no lo sepan!].
"23. Y malditos [mucha atención:] serán los descendientes de aquél que se mezcle con la posteridad de ellos; porque serán maldecidos con la misma maldición. Y el Señor lo habló; y así fue ["luego entonces", todos los "mestizos" y "mulatos" son "malditos" por tener ascendencia de gente "no blanca" (que hable inglés of course)].
"24. Y a causa de la maldición que vino sobre ellos, se convirtieron en un pueblo ocioso [sic], lleno de malicia y astucia... [entonces, por el "hecho" de ser "blancos" los "nefitas" son "industriosos, llenos de bondad y cándidos"].
"25. Y el Señor Dios me dijo: Serán un azote a tus descendientes para estimularlos a que se acuerden de mí; y al grado de que no se acuerden de mí, ni escuchen mis palabras, los castigarán hasta la destrucción."
[2 Nefi 5].
Talmage prosigue:
"Los lamanitas pieles rojas volvieron a sus costumbres degeneradas y nació en ellos una hostilidad asesina contra sus hermanos blancos [pretexto "legitimador" subjetivo para el saqueo y asesinato objetivos por parte del "blanco" invasor]; y en ambas naciones se generalizó todo género de prácticas corruptas [sólo que los "nefitas" no se volvieron de piel "obscura"]. Por muchos años los nefitas retrocedieron ante sus tenaces enemigos, dirigiéndose hacia el nordeste a través de lo que actualmente es el país de los Estados Unidos [¡todos los arqueólogos, antropólogos e historiadores están en la inopia vil por estos desconocimientos!]. Unos cuatrocientos años después de Cristo se libró la última batalla cerca del Cerro de Cumora [cerca de Manchester, Condado de Notario, Estado de Nueva York -pie de página-], y fue aniquilada la nación nefita. Los lamanitas o indios americanos, resto degenerado de la posteridad de Lehi [supuesto padre de "Nefi" y de "Lamán"], han continuado hasta el día de hoy [1964]". Pág. 777.
Es de sobra hacer comentarios pues todo esto es bastante claro, sin embargo, cabe señalar el total estado de ignorancia en el que se encuentra la grey mormona, tanto la "blanca" como la de "piel de pedernal" para tragarse tanta estolidez.
En el libro "LA VERDAD RESTAURADA", compendio de Gordon B. Hinckley, también parte del consejo de los "Doce Apóstoles de la Iglesia...", de 1969, se menciona el comentario de F. S. Dellenbaugh, "renombrado investigador", acerca de las poblaciones mormonas del siglo antepasado, enquistadas en territorio ajeno (o sea, en México):
"Se debe reconocer que los mormones fueron destacados conquistadores de los yermos ["yermos" ajenos]. No sólo los subyugaron [no sólo a los "yermos"], sino los conservaron subyugados; y en lugar de cantinas y garitos [luego entonces, "Las Vegas" ha de ser de fundación "lamanita" y no de gángsteres "blancos"], plantaron huertos, jardines, hortalizas, escuelas y hogares pacíficos [sic], que fueron las piedras angulares de su progreso y un ejemplo a los naturales [sic] de la superioridad [sic] del blanco". Pág. 134.
No sólo plantaron "huertas", también plantaron el monumento a la ignominia en suelo entonces mexicano: un "Monumento al Batallón Mormón en los jardines del capitolio del estado de Utah". Dicho "Monumento" se erigió en "honor" a los invasores anglo-mormones en la guerra perpetrada por los imperialistas anglos de 1847 para despojar de territorio a México. Supuestamente nunca combatieron pero dejaron allí la señal de sus "pías" intenciones. De todas formas, el Batallón Mormón fue felicitado por el coronel Cooke:
"En vano se buscará una marcha semejante de infantería. La mitad del viaje se hizo entre yermos, donde no viven sino salvajes [sic] y animales silvestres..." Págs. 106-107.
Qué contrastadas resultan ser las palabras que cita el historiador mexicano García Cantú de personajes como Zarco y otros, refiriéndose a dicha invasión anglosajona (mormones insertos):
"En Nuevo México el despojo y el destierro en masa y todo género de excesos fueron hechos notorios cuando los mormones se apoderaron del gobierno."
"En 1850 los mexicanos eran vendidos en la Costa Bárbara de California, empezando los linchamientos, no de negros como más tarde ocurriría en Georgia, sino de mexicanos. El deporte favorito de los rancheros era cazar hombres... Arrasaban los poblados. El desenfreno, en varios sitios, duró semanas. Los sobrevivientes -los niños- fueron esclavizados."
"[Los mexicanos] han muerto, al menos en su inmensa mayoría, cazados como fieras en los bosques texanos por el rifle yanquee: sus propiedades han sido robadas, muchos huyeron de aquella tierra maldita, y los pocos que quedan, lloran todavía..."
"De 1850 a 1890, en la ciudad de Los Ángeles, hubo once linchamientos. Uno [...] ocurrió en Downieville, California, al asesinar una turba de mineros a una muchacha mexicana. En 1873 lincharon a varios campesinos en Tucson y a otros más en Bisbee. A Teófilo Trujillo, por implantar en Colorado la cría de ovejas, lo mataron a palos... Los mexicanos fueron expulsados de sus aldeas y no podían salir, sin permiso, de los barrios en que fueron confinados".
No obstante a todo lo anterior, un mormón mexicano (lacayo y títere vendido del imperialismo milenarista, que por cierto tuve un altercado con éste en la UNAM), según él de origen otomí (entonces "lamanita" de "pura cepa"), Agrícol Lozano Herrera, en su libro "HISTORIA DEL MORMONISMO EN MÉXICO", publicado para la grey en 1983, queriendo pasar como "anécdota simpática" un hecho vergonzante, comenta lo siguiente en su sección "HOMBRES LEYENDA", sobre un dirigente mormón norteamericano en nuestro suelo patrio (México):
"CLAUDIO C. BOWMAN: Recio como roble, hombre de poco hablar y mucha acción... Presidente de la Misión Mexicana... Típico en él, es que cuando alguien pretendía oponerse a la autoridad, repetía persuadido que era verdad [sic]: ¿Quién es el Kaiser, tú o yo?, después de oir la convincente [sic] respuesta, musitaba: luego entonces".
"Luego entonces", todos los "blancos" en lo general y, los mormones en lo particular, están bendecidos por la divinidad para hacer lo que les plazca: siempre serán inocentes pues el color de su piel así lo indica. Tienen la bendición de su dios para expoliar y asesinar hasta la saciedad a los "no blancos" ya que estos últimos están anatemizados por el gran demiurgo: en el color de su piel llevan el sello de la esclavitud, de la dependencia, de la explotación. Ya "dios" (con minúscula) emitió su inapelable fallo: Destino manifiesto. Los "nefitas" imperiales, sojuzgarán a los "lamanitas" salvajes. Amén.
Si quieres conocer los argumentos de un ex-mormón puedes leer (en inglés) "Mormonismo: ¿Religión legítima o culto?" (Ensayo ubicado fuera de Sindioses.org)
El invento norteamericano denominado "mormonismo" o "Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días", creado en la segunda década de 1800, es de tendencia totalmente conservadora y depende directamente del espíritu del puritanismo calvino-imperialista de la doctrina del "Destino manifiesto", según la cual los EEUU:
"Están llamados por designio divino a ser los amos del mundo entero, comenzando primero, con el exterminio-sometimiento de los indígenas del norte de América, para después, pasar sobre los vecinos del sur (México), y, así paulatinamente, ir apoderándose del mundo entero, de una u otra forma."
Uno de los rasgos de dicha doctrina, es su racismo para con los que no son de origen ario, con el pretexto de que "dios está con los blancos y que les dio su santo mandato", los roben y expolien a su antojo. Mucho de esto tienen los anglo-mormones, que van a la par de dicho "Destino manifiesto".
En su libro "JESÚS EL CRISTO", publicado en inglés en 1964 y traducido al español en 1975, James e. Talmage, uno de los "Doce Apóstoles de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días", deja ver, aparte de flagrantes distorsionismos y falsificaciones a la historia, el racismo anglo-mormón:
"El Libro de Mormón contiene la historia [sic] de una colonia de israelitas, de la tribu de José, que salieron de Jerusalén 600 años antes del nacimiento de Cristo, durante el reinado de Sedecías, rey de Judá, en vísperas de la conquista de Judea por Nabucodonosor y la inauguración del cautiverio babilónico. Esta colonia fue llevada por dirección divina al continente americano, en el cual llegaron a ser un pueblo numeroso y fuerte; y esto a pesar de que, divididos por las disensiones, formaron dos naciones enemigas, conocidas respectivamente como nefitas y lamanitas. Mientras aquéllos fomentaron las artes de la industria y la cultura, y escribieron unos anales en los que incorporaron su historia y Escrituras, éstos se volvieron degenerados y viles. Los nefitas fueron aniquilados en el año 400 de nuestra era, pero los lamanitas siguieron viviendo en su estado degenerado, y en la actualidad [1964] son conocidos como los indios americanos." Pág. 50.
Continúa el "apóstol" Talmage:
"Los lamanitas, aun cuando aumentaron en número, sufrieron el anatema [maldición] del desagrado de Dios; su cutis se tornó obscuro, su espíritu se extravió, se olvidaron del Dios de sus padres, se entregaron a una vida salvaje y nómada y degeneraron en el estado caído en que se encontraban los indios de América, sus descendientes directos, cuando nuevamente [sic] se descubrió el continente en una época posterior". Pág. 57.
"Luego entonces", los "lamanitas" o "indios americanos", se volvieron degenerados y viles, viviendo en un estado degradado; no fomentaron las artes de la industria y la cultura ni escribieron anales donde incorporasen su historia y Escrituras (por consiguiente, eran totalmente analfabetos), tenían un "espíritu extraviado", siendo salvajes y nómadas y, finalmente, aniquilaron a los "nefitas".
También, dios los tornó "oscuros" (todo lo que no sea "blanco": "negros", "morenos", "prietos", "amarillos", etc.)
De aquí se desprende que los "nefitas" son los "buenos" y los "lamanitas o indios", los "malos", y perogrullescamente, dios no está con ellos, sino con los "blancos".
El xenófobo y ariocentrista de Talmage se está basando en el "Libro de Mormón", donde provienen toda esa retahíla de tonterías, pero el autor original de tal monstruosidad, peca de punta a punta de la más completa ignorancia, tanto histórica como cultural en general (o simula "pecar").
A continuación, unos "versículos" del "Libro de Mormón" que van a tono con Talmage:
"21. Y él [el "Señor"] había hecho caer la maldición sobre ellos [los "lamanitas"], sí, una penosa maldición a causa de su iniquidad. Porque he aquí, habían endurecido sus corazones contra él, de modo que se habían vuelto como un pedernal; por tanto, ya que eran blancos y sumamente bellos y deleitables, el Señor Dios causó que los cubriese una piel de color obscuro [¿y los derechos de autor del recencionista de Noé?], para que no atrajeran a los de mi pueblo [que obviamente eran "blancos y sumamente bellos y deleitables"].
"22. Y así dice el Señor Dios: Haré que sean repugnantes a tu pueblo [ponen al "Señor Dios" como racista por antonomasia -y lo es-], a no ser que se arrepientan de sus iniquidades ["luego entonces", los de piel "obscura" la tienen por ser "inicuos": ¡aunque ellos no lo sepan!].
"23. Y malditos [mucha atención:] serán los descendientes de aquél que se mezcle con la posteridad de ellos; porque serán maldecidos con la misma maldición. Y el Señor lo habló; y así fue ["luego entonces", todos los "mestizos" y "mulatos" son "malditos" por tener ascendencia de gente "no blanca" (que hable inglés of course)].
"24. Y a causa de la maldición que vino sobre ellos, se convirtieron en un pueblo ocioso [sic], lleno de malicia y astucia... [entonces, por el "hecho" de ser "blancos" los "nefitas" son "industriosos, llenos de bondad y cándidos"].
"25. Y el Señor Dios me dijo: Serán un azote a tus descendientes para estimularlos a que se acuerden de mí; y al grado de que no se acuerden de mí, ni escuchen mis palabras, los castigarán hasta la destrucción."
[2 Nefi 5].
Talmage prosigue:
"Los lamanitas pieles rojas volvieron a sus costumbres degeneradas y nació en ellos una hostilidad asesina contra sus hermanos blancos [pretexto "legitimador" subjetivo para el saqueo y asesinato objetivos por parte del "blanco" invasor]; y en ambas naciones se generalizó todo género de prácticas corruptas [sólo que los "nefitas" no se volvieron de piel "obscura"]. Por muchos años los nefitas retrocedieron ante sus tenaces enemigos, dirigiéndose hacia el nordeste a través de lo que actualmente es el país de los Estados Unidos [¡todos los arqueólogos, antropólogos e historiadores están en la inopia vil por estos desconocimientos!]. Unos cuatrocientos años después de Cristo se libró la última batalla cerca del Cerro de Cumora [cerca de Manchester, Condado de Notario, Estado de Nueva York -pie de página-], y fue aniquilada la nación nefita. Los lamanitas o indios americanos, resto degenerado de la posteridad de Lehi [supuesto padre de "Nefi" y de "Lamán"], han continuado hasta el día de hoy [1964]". Pág. 777.
Es de sobra hacer comentarios pues todo esto es bastante claro, sin embargo, cabe señalar el total estado de ignorancia en el que se encuentra la grey mormona, tanto la "blanca" como la de "piel de pedernal" para tragarse tanta estolidez.
En el libro "LA VERDAD RESTAURADA", compendio de Gordon B. Hinckley, también parte del consejo de los "Doce Apóstoles de la Iglesia...", de 1969, se menciona el comentario de F. S. Dellenbaugh, "renombrado investigador", acerca de las poblaciones mormonas del siglo antepasado, enquistadas en territorio ajeno (o sea, en México):
"Se debe reconocer que los mormones fueron destacados conquistadores de los yermos ["yermos" ajenos]. No sólo los subyugaron [no sólo a los "yermos"], sino los conservaron subyugados; y en lugar de cantinas y garitos [luego entonces, "Las Vegas" ha de ser de fundación "lamanita" y no de gángsteres "blancos"], plantaron huertos, jardines, hortalizas, escuelas y hogares pacíficos [sic], que fueron las piedras angulares de su progreso y un ejemplo a los naturales [sic] de la superioridad [sic] del blanco". Pág. 134.
No sólo plantaron "huertas", también plantaron el monumento a la ignominia en suelo entonces mexicano: un "Monumento al Batallón Mormón en los jardines del capitolio del estado de Utah". Dicho "Monumento" se erigió en "honor" a los invasores anglo-mormones en la guerra perpetrada por los imperialistas anglos de 1847 para despojar de territorio a México. Supuestamente nunca combatieron pero dejaron allí la señal de sus "pías" intenciones. De todas formas, el Batallón Mormón fue felicitado por el coronel Cooke:
"En vano se buscará una marcha semejante de infantería. La mitad del viaje se hizo entre yermos, donde no viven sino salvajes [sic] y animales silvestres..." Págs. 106-107.
Qué contrastadas resultan ser las palabras que cita el historiador mexicano García Cantú de personajes como Zarco y otros, refiriéndose a dicha invasión anglosajona (mormones insertos):
"En Nuevo México el despojo y el destierro en masa y todo género de excesos fueron hechos notorios cuando los mormones se apoderaron del gobierno."
"En 1850 los mexicanos eran vendidos en la Costa Bárbara de California, empezando los linchamientos, no de negros como más tarde ocurriría en Georgia, sino de mexicanos. El deporte favorito de los rancheros era cazar hombres... Arrasaban los poblados. El desenfreno, en varios sitios, duró semanas. Los sobrevivientes -los niños- fueron esclavizados."
"[Los mexicanos] han muerto, al menos en su inmensa mayoría, cazados como fieras en los bosques texanos por el rifle yanquee: sus propiedades han sido robadas, muchos huyeron de aquella tierra maldita, y los pocos que quedan, lloran todavía..."
"De 1850 a 1890, en la ciudad de Los Ángeles, hubo once linchamientos. Uno [...] ocurrió en Downieville, California, al asesinar una turba de mineros a una muchacha mexicana. En 1873 lincharon a varios campesinos en Tucson y a otros más en Bisbee. A Teófilo Trujillo, por implantar en Colorado la cría de ovejas, lo mataron a palos... Los mexicanos fueron expulsados de sus aldeas y no podían salir, sin permiso, de los barrios en que fueron confinados".
No obstante a todo lo anterior, un mormón mexicano (lacayo y títere vendido del imperialismo milenarista, que por cierto tuve un altercado con éste en la UNAM), según él de origen otomí (entonces "lamanita" de "pura cepa"), Agrícol Lozano Herrera, en su libro "HISTORIA DEL MORMONISMO EN MÉXICO", publicado para la grey en 1983, queriendo pasar como "anécdota simpática" un hecho vergonzante, comenta lo siguiente en su sección "HOMBRES LEYENDA", sobre un dirigente mormón norteamericano en nuestro suelo patrio (México):
"CLAUDIO C. BOWMAN: Recio como roble, hombre de poco hablar y mucha acción... Presidente de la Misión Mexicana... Típico en él, es que cuando alguien pretendía oponerse a la autoridad, repetía persuadido que era verdad [sic]: ¿Quién es el Kaiser, tú o yo?, después de oir la convincente [sic] respuesta, musitaba: luego entonces".
"Luego entonces", todos los "blancos" en lo general y, los mormones en lo particular, están bendecidos por la divinidad para hacer lo que les plazca: siempre serán inocentes pues el color de su piel así lo indica. Tienen la bendición de su dios para expoliar y asesinar hasta la saciedad a los "no blancos" ya que estos últimos están anatemizados por el gran demiurgo: en el color de su piel llevan el sello de la esclavitud, de la dependencia, de la explotación. Ya "dios" (con minúscula) emitió su inapelable fallo: Destino manifiesto. Los "nefitas" imperiales, sojuzgarán a los "lamanitas" salvajes. Amén.
Si quieres conocer los argumentos de un ex-mormón puedes leer (en inglés) "Mormonismo: ¿Religión legítima o culto?" (Ensayo ubicado fuera de Sindioses.org)
domingo, 2 de octubre de 2011
sábado, 1 de octubre de 2011
DESMINTIENDO AL SR. ARMANDO LOPEZ GOLAR CON RESPECTO AL REINO (puntos que deben quedar aclarados)

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)
Bien dijo un buen amigo de por acá: «Javier, las gentes creen las cosas que le enseñan en la Iglesias, y las defienden a pesar de estar luxadas, y con vigor fanático». Muy ciertas sus palabras. Las doctrinas tradicionalistas en las Iglesias, han sido un gran problema de salud espiritual siempre. Llegan a formar un sólido arraigo, un poderoso patrón de conceptos equivocados en las mentes de las personas. Cuando esto así sucede, es muy difícil que alguien acepte la verdad, aun si se le presenta con sobrada simpleza. Personalmente fui adoctrinado en el sistema carismático pentecostalista, pero no paso mucho tiempo para que descubriera su colosal error, sin pasar decir, a través del estudio bien sistematizado de la Biblia. Típico caso de lo que comentamos, lo vemos en el señor Armando López Golart, que siendo expulsado de los Testigos de los Jehová, como nos lo dijo una vez persiste asombrosamente “rumiando” sus doctrinas tergiversadas y condendatorias, y lo más asombroso, pese al maltrato que le “acomodaron lindamente de Norte a Sur y de Este a Oeste”. Sectas como los Testigos de Jehová son expertas en el lavado de cerebro magistral. Es mucho más factible que un areolito caiga tres veces en la cabeza de un mismo alfiler que un Testigo apruebe con dócil razón los dogmas fundamentales que lo allegarían a la salvación. Lo único que puedo aconsejare a este empedernido Señor, que deje todo lo que de esta secta infernal aprendió, y que se sincere con el Padre y Señor de los creyentes con el fin de que el célico Paráclito lo guíe a toda justicia y verdad.
Este estudio es un complemento de uno de los escritos más recientes que mi hermano Mario Olcese Sanguineti publicó, y el cual habla de la certera participación del rey David y de Juan el Bautista, el mayor de los profetas del Antiguo Testamento, en el Reino de Dios como dignos gobernantes, como sacerdotes y reyes de Cristo en la tierra Milenaria, previamente restituida. Para López Golart, Juan el Bautista no formará parte de los que gobiernen el Reino de Dios futuro, basándose en una desfigurada apreciación de Mt.11:11, exactamente donde se lee: «... pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él». Le mostraremos a este improvisado “teólogo” lo muy equivocado que está.
En Lucas 13:28-29 se nos dice que [todos los profetas se sentarán en la Mesa del Reino] (lean por favor los textos anteriores, amables lectores). El sentido claro de esto es que [todos estos profetas serán partícipes como gobernantes], como [reyes y sacerdotes] en el Reino Mesiánico (Ap.20:4-6). Tales profetas comprenden los Menores y Mayores del Antiguo Testamento, los fieles profetas orales, y en general los que se mencionan en el Nuevo Testamento. Obviamente, entre «todos los profetas» de Lc.13:28 se encuentra el rey David, porque además de rey fue un «profeta del Señor». Dios, en un pacto incondicional (2 S.7:16), le prometió al rey David que «uno de su linaje reinaría para siempre» (2 S.7:16... véase con respecto a esto los versos siguientes: Sal.89:3-4;34-36; Is.9:6-7; Jer.23:5-6;30:8-9;33:14-17,20:21; Ez.37:24-25; Dn.7:13-14; Os3:4:4-5; Am.9:11; Zac.14:4-9). La Biblia nos dice que la descendencia de David sería una real, invariablemente. El derecho de gobernar siempre le ha competido a la simiente del rey David. La expresión «para siempre», Sr. López Golart, significa que la autoridad davídica (el gobierno davídico) sobre la nación de Israel, nunca le sería quitada al rey David; jamás sería traspasada a otra familia diferente. Siendo David la cabeza, el precursor de esta [autoridad], sería una enorme estupidez, una gran locura pensar que Dios viniera a separarlo de [ella], “asi como así”, en la era Milenaria. Si los doce apóstoles habrán de sentarse en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Mt.19:28), ¿qué podríamos pensar de David por lo qué fue, qué recibirá una recompensa insignificante cuando con gloria corporal indiscriptible ingrese al Reino Milenario del Hijo de Dios? ¡Por favor, Armando! Use la cabeza por lo menos para pensar un poquito... tan siquiera para eso. ¿Qué acaso no entiende qué son todos los qué han seguido a Cristo, los qué han creído en su Nombre, los qué han esperado en él, sin dejar a un lado a los santos del Antiguo Testamento (Dn7:22, 27;) los qué recibirán [cien veces más y heredarán la vida eterna] como reyes y sacerdotes en el mundo futuro y restituido? (Mt.19:20)... «Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo (Mt.25:34). No sea tonto ni soberbio, señor López Golart. ¿No dijo el Señor que «los mansos heredarán la tierra»? (Mt.5:5). ¿No son los mansos a los que Crsto se refiere, todos los santos creyentes qué han sido fieles a él? ¿O es qué se dirigía a “otro grupo especial” de personas dentro de los creyentes en general? Esto último, no puede ser nunca de los nuncas. La Biblia, en ningúna parte lo insinúa, menos lo presenta abiertamente de es modo. ¿Cómo probar razonablemente tan torpe idea?
Señor Armando López Golart?: ¿En qué lugar de la Biblia saca usted qué Dios excluirá al insigne rey david como gobernante futuro de la tierra Milenaria prometida desde la antigüedad? Si es de ese modo, «la parábola de las diez minas» es un asunto intrascendente en el Nuevo Testamento. Aunque ciertamente en «la parábola de las diez minas» se nos expone que no todos los gobernantes del Reino les será otorgada «la misma autoridad» para gobernar. Mirémoslo en los versos siguientes:
«El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades» (Lc.19:17-19).
Cristo, como hijo de David, es llamado el Renuevo de David (Jer.23:5), Hijo de David (quince veces señor López Golart, quince veces), Linaje de David (Jn.7:42; Ro.1:3; 2 Ti.2:8), Raíz de David (Ap.5:5), Raíz y Linaje de David (Ap.22:16). ¿Es esta razón suficiente, señor López Golart, para qué el rey David, por ser prosapia directa de Cristo, sea relegado como un mero súbdito sin autoridad en el Reino Mesiánico? He discutido con evangélicos y católicos exasperadamente irreflexivos, pero usted señor López Golart, “se voló la barda de las trescientas millas de altura”.
«... pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él».
Señor Armando López Golart, con respecto a Juan el Bautista: «El que sea menor» (ho mikroteros, gr.), es una traducción hallada en la V.M.: «el que es muy pequeño». El artículo con el comparativo es un modismo en uso creciente, en el Koiné vernacular para el superlativo. Lo que Jesús dice aquí, no parece menos que una paradoja; por eso ha confundido a tantos, entre los que se encuentra usted, mi indurado amiguito Armando López Golart, por no poner atención en el contenido de los textos del entorno. Lo que Jesús quiso decir en verdad en Mt.11:11, es que Juan es [mayor] (meizön, gr.) que [todos los otros en carácter], pero que [el menor] en el Reino de los cielos [lo supera en privilegios]. Juan el Bautista no fue tan privilegiado antes de morir como aquellos testigos y seguidores del Señor que le oyeron predicar el maravilloso Reino de Dios futuro, como aquellos que le vieron realizar los portentos y milagros que asombraron hasta al más terrible de sus opositores... muchos miraron y creyeron; otros, por desgracia, no:
« Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron» (Mt.13:16-17).
«Juan el Bautista marca el fin de una era: «hasta Juan»; y el principio de otra era. Todos los que vienen tras Juan están de pie sobre sus hombros. Juan es la cumbre descollante entre el viejo y lo nuevo».
Juan el Bautista fue el más grande de los profetas, porque él fue el precursor del Mesías. Juan el Bautista lo presentó directamente a sus contemporáneos (véase Jn.1:29-30).
¿Tampoco le es suficiente esto, Armando López Golart, para convencerse qué Juan el Bautista gobierne con Cristo en su maravilloso y Milenario Reino? ¿No se merece el derecho, por tan importantes características tenidas, de recibirlo para reinarlo? ¿No le prometió el ángel al profeta Daniel qué se levantaría para recibir su [heredad], de otro modo, para recibir su parte como rey en la Teocracia Terrenal y Escatológica? (Dn.12:13). ¿Fue más grande, acaso, Daniel como profeta qué Juan el Bautista? ¿Me explico, señor López Golart?
Señor Armando López Golart, hijo impuro de la Watchtower: si usted no deja de conciliar esa mala idea jehovista de los “144.000 ungidos” que abraza con tan insano consentimiento, nunca podrá comprender con suma sencillez y cordura las principales verdades Escriturales, como las que han sido expuestas en este escrito. El proseguir defendiéndoles a los Testigos de Jehová su sarta de mentiras dogmáticas, es una manera de “agradecérles” las perversidades que a usted le propinaron, en vez de denunciarlos con vehemencia y valentía... lo siento, por lo que pienso contrariamente de usted. ¡Qué insólita estupidez! No lo entiendo, en serio. Muy lastimoso su caso.
No he dejado de pensar que usted, o es un traidor encubierto de esta maligna secta, o es un pernicioso masoquista religioso que la amará hasta el último expiro que salga de su viperina boca, a pesar de todo lo traumático que experimentó con ella.
Usted se lo pierde por arrogante y necio, por falaz.
Gracias, amigos que nos visitan.
Bien dijo un buen amigo de por acá: «Javier, las gentes creen las cosas que le enseñan en la Iglesias, y las defienden a pesar de estar luxadas, y con vigor fanático». Muy ciertas sus palabras. Las doctrinas tradicionalistas en las Iglesias, han sido un gran problema de salud espiritual siempre. Llegan a formar un sólido arraigo, un poderoso patrón de conceptos equivocados en las mentes de las personas. Cuando esto así sucede, es muy difícil que alguien acepte la verdad, aun si se le presenta con sobrada simpleza. Personalmente fui adoctrinado en el sistema carismático pentecostalista, pero no paso mucho tiempo para que descubriera su colosal error, sin pasar decir, a través del estudio bien sistematizado de la Biblia. Típico caso de lo que comentamos, lo vemos en el señor Armando López Golart, que siendo expulsado de los Testigos de los Jehová, como nos lo dijo una vez persiste asombrosamente “rumiando” sus doctrinas tergiversadas y condendatorias, y lo más asombroso, pese al maltrato que le “acomodaron lindamente de Norte a Sur y de Este a Oeste”. Sectas como los Testigos de Jehová son expertas en el lavado de cerebro magistral. Es mucho más factible que un areolito caiga tres veces en la cabeza de un mismo alfiler que un Testigo apruebe con dócil razón los dogmas fundamentales que lo allegarían a la salvación. Lo único que puedo aconsejare a este empedernido Señor, que deje todo lo que de esta secta infernal aprendió, y que se sincere con el Padre y Señor de los creyentes con el fin de que el célico Paráclito lo guíe a toda justicia y verdad.
Este estudio es un complemento de uno de los escritos más recientes que mi hermano Mario Olcese Sanguineti publicó, y el cual habla de la certera participación del rey David y de Juan el Bautista, el mayor de los profetas del Antiguo Testamento, en el Reino de Dios como dignos gobernantes, como sacerdotes y reyes de Cristo en la tierra Milenaria, previamente restituida. Para López Golart, Juan el Bautista no formará parte de los que gobiernen el Reino de Dios futuro, basándose en una desfigurada apreciación de Mt.11:11, exactamente donde se lee: «... pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él». Le mostraremos a este improvisado “teólogo” lo muy equivocado que está.
En Lucas 13:28-29 se nos dice que [todos los profetas se sentarán en la Mesa del Reino] (lean por favor los textos anteriores, amables lectores). El sentido claro de esto es que [todos estos profetas serán partícipes como gobernantes], como [reyes y sacerdotes] en el Reino Mesiánico (Ap.20:4-6). Tales profetas comprenden los Menores y Mayores del Antiguo Testamento, los fieles profetas orales, y en general los que se mencionan en el Nuevo Testamento. Obviamente, entre «todos los profetas» de Lc.13:28 se encuentra el rey David, porque además de rey fue un «profeta del Señor». Dios, en un pacto incondicional (2 S.7:16), le prometió al rey David que «uno de su linaje reinaría para siempre» (2 S.7:16... véase con respecto a esto los versos siguientes: Sal.89:3-4;34-36; Is.9:6-7; Jer.23:5-6;30:8-9;33:14-17,20:21; Ez.37:24-25; Dn.7:13-14; Os3:4:4-5; Am.9:11; Zac.14:4-9). La Biblia nos dice que la descendencia de David sería una real, invariablemente. El derecho de gobernar siempre le ha competido a la simiente del rey David. La expresión «para siempre», Sr. López Golart, significa que la autoridad davídica (el gobierno davídico) sobre la nación de Israel, nunca le sería quitada al rey David; jamás sería traspasada a otra familia diferente. Siendo David la cabeza, el precursor de esta [autoridad], sería una enorme estupidez, una gran locura pensar que Dios viniera a separarlo de [ella], “asi como así”, en la era Milenaria. Si los doce apóstoles habrán de sentarse en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Mt.19:28), ¿qué podríamos pensar de David por lo qué fue, qué recibirá una recompensa insignificante cuando con gloria corporal indiscriptible ingrese al Reino Milenario del Hijo de Dios? ¡Por favor, Armando! Use la cabeza por lo menos para pensar un poquito... tan siquiera para eso. ¿Qué acaso no entiende qué son todos los qué han seguido a Cristo, los qué han creído en su Nombre, los qué han esperado en él, sin dejar a un lado a los santos del Antiguo Testamento (Dn7:22, 27;) los qué recibirán [cien veces más y heredarán la vida eterna] como reyes y sacerdotes en el mundo futuro y restituido? (Mt.19:20)... «Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo (Mt.25:34). No sea tonto ni soberbio, señor López Golart. ¿No dijo el Señor que «los mansos heredarán la tierra»? (Mt.5:5). ¿No son los mansos a los que Crsto se refiere, todos los santos creyentes qué han sido fieles a él? ¿O es qué se dirigía a “otro grupo especial” de personas dentro de los creyentes en general? Esto último, no puede ser nunca de los nuncas. La Biblia, en ningúna parte lo insinúa, menos lo presenta abiertamente de es modo. ¿Cómo probar razonablemente tan torpe idea?
Señor Armando López Golart?: ¿En qué lugar de la Biblia saca usted qué Dios excluirá al insigne rey david como gobernante futuro de la tierra Milenaria prometida desde la antigüedad? Si es de ese modo, «la parábola de las diez minas» es un asunto intrascendente en el Nuevo Testamento. Aunque ciertamente en «la parábola de las diez minas» se nos expone que no todos los gobernantes del Reino les será otorgada «la misma autoridad» para gobernar. Mirémoslo en los versos siguientes:
«El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades» (Lc.19:17-19).
Cristo, como hijo de David, es llamado el Renuevo de David (Jer.23:5), Hijo de David (quince veces señor López Golart, quince veces), Linaje de David (Jn.7:42; Ro.1:3; 2 Ti.2:8), Raíz de David (Ap.5:5), Raíz y Linaje de David (Ap.22:16). ¿Es esta razón suficiente, señor López Golart, para qué el rey David, por ser prosapia directa de Cristo, sea relegado como un mero súbdito sin autoridad en el Reino Mesiánico? He discutido con evangélicos y católicos exasperadamente irreflexivos, pero usted señor López Golart, “se voló la barda de las trescientas millas de altura”.
«... pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él».
Señor Armando López Golart, con respecto a Juan el Bautista: «El que sea menor» (ho mikroteros, gr.), es una traducción hallada en la V.M.: «el que es muy pequeño». El artículo con el comparativo es un modismo en uso creciente, en el Koiné vernacular para el superlativo. Lo que Jesús dice aquí, no parece menos que una paradoja; por eso ha confundido a tantos, entre los que se encuentra usted, mi indurado amiguito Armando López Golart, por no poner atención en el contenido de los textos del entorno. Lo que Jesús quiso decir en verdad en Mt.11:11, es que Juan es [mayor] (meizön, gr.) que [todos los otros en carácter], pero que [el menor] en el Reino de los cielos [lo supera en privilegios]. Juan el Bautista no fue tan privilegiado antes de morir como aquellos testigos y seguidores del Señor que le oyeron predicar el maravilloso Reino de Dios futuro, como aquellos que le vieron realizar los portentos y milagros que asombraron hasta al más terrible de sus opositores... muchos miraron y creyeron; otros, por desgracia, no:
« Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron» (Mt.13:16-17).
«Juan el Bautista marca el fin de una era: «hasta Juan»; y el principio de otra era. Todos los que vienen tras Juan están de pie sobre sus hombros. Juan es la cumbre descollante entre el viejo y lo nuevo».
Juan el Bautista fue el más grande de los profetas, porque él fue el precursor del Mesías. Juan el Bautista lo presentó directamente a sus contemporáneos (véase Jn.1:29-30).
¿Tampoco le es suficiente esto, Armando López Golart, para convencerse qué Juan el Bautista gobierne con Cristo en su maravilloso y Milenario Reino? ¿No se merece el derecho, por tan importantes características tenidas, de recibirlo para reinarlo? ¿No le prometió el ángel al profeta Daniel qué se levantaría para recibir su [heredad], de otro modo, para recibir su parte como rey en la Teocracia Terrenal y Escatológica? (Dn.12:13). ¿Fue más grande, acaso, Daniel como profeta qué Juan el Bautista? ¿Me explico, señor López Golart?
Señor Armando López Golart, hijo impuro de la Watchtower: si usted no deja de conciliar esa mala idea jehovista de los “144.000 ungidos” que abraza con tan insano consentimiento, nunca podrá comprender con suma sencillez y cordura las principales verdades Escriturales, como las que han sido expuestas en este escrito. El proseguir defendiéndoles a los Testigos de Jehová su sarta de mentiras dogmáticas, es una manera de “agradecérles” las perversidades que a usted le propinaron, en vez de denunciarlos con vehemencia y valentía... lo siento, por lo que pienso contrariamente de usted. ¡Qué insólita estupidez! No lo entiendo, en serio. Muy lastimoso su caso.
No he dejado de pensar que usted, o es un traidor encubierto de esta maligna secta, o es un pernicioso masoquista religioso que la amará hasta el último expiro que salga de su viperina boca, a pesar de todo lo traumático que experimentó con ella.
Usted se lo pierde por arrogante y necio, por falaz.
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