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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

domingo, 7 de febrero de 2010

LAS DOS RESURRECCIONES RETRIBUTIVAS..O SOLO UNA?


Por Mario A Olcese (Apologista)


En Juan 5:28,29 el Señor Jesús dijo lo siguiente: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”.


En los versos de arriba Jesús está diciendo que vendrá la hora cuando TODOS los que están en sus sepulcros oirán su voz y saldrán; los bienhechores irán a la vida, y los malhechores a la condenación. Para algunos de nuestros corregidores, como el Sr. Armando López Golart de www.labiblianodiceesto.blogspot.com, aquí Jesús está enseñando que TODOS (justos e injustos) serán resucitados simultáneamente o al mismo momento, en este caso, en la parusía de Jesús. ¿Pero tendrá razón nuestro querido hermano López?


El “cronograma” de las Resurrecciones retributivas


Pablo y Juan juntos nos dieron un “cronograma” de resurrecciones retributivas que comienza con Cristo, las primicias (1 Corintios 15:20), luego los que son de Cristo, en su venida (1 Corintios 15:23), y los otros (los impíos) hasta que se cumplan los mil años (Apo. 20:6). Pero como para Dios un día es como mil años, estos impíos resucitarían prácticamente (a la vista de Dios) en el mismo día que lo harán los justos.


¿Pero existe entonces una garrafal contradicción entre lo que Jesús dijo y lo que Pablo y Juan revelaron con relación a la resurrección retributiva? Definitivamente no. Jesús definitivamente no dijo que todos los muertos resucitarían en su parusía, más bien él dijo que el tiempo o momento para la resurrección de vida sería para la era venidera, la era del reino. Dice Jesús así: “…y en el siglo venidero la vida eterna” (Lc. 18:30). Ojo que él no dice que en el siglo venidero se les dará la vida eterna a los justos y la condenación a los injustos. Simplemente él habla de que en la era venidera, la era del reino, se les otorgará la vida eterna a los justos y punto. Repito: Nada nos dice el Señor que en la era venidera los injustos serán condenados. ¿Entonces por qué Jesús dijo vendrá “hora” cuando TODOS los que están en sus sepulcros oirán su voz y saldrán?¿No implica esto una resurrección general simultánea?


El asunto, creo, es entender lo que se quiere decir por “hora”. Por ejemplo, si un ingeniero urbanista dice que “llegó la hora de levantar un par de centros comerciales en un determinado distrito o colonia”, esto no quiere decir que ambos centros comerciales serán levantados o construidos en el mismo momento, ni terminados en el mismo día o año. El ingeniero simplemente está diciendo que ya llegó la hora o el tiempo para que estos dos centros comerciales, previamente diseñados o proyectados, sean finalmente construidos. También recuerdo cuando el Presidente de mi país prometía en su campaña para la presidencia de la nación, lo siguiente: “Ya es hora de que todos los ciudadanos tengan agua potable y luz en sus hogares”…y esto lo ha venido cumpliendo paulatinamente nuestro presidente en estos cuatro años que lleva en el poder. Por supuesto que nadie pensó en ese momento que el candidato (hoy presidente) cumpliría esa promesa en un santiamén. Tendría que hacerse de a pocos hasta que todos, a su debido momento, pudieran tener agua y luz en sus hogares.


Del mismo modo, si aplicamos este criterio a lo dicho por Jesús en Juan 5:28,29, podríamos transcribir los versículos, así: “No os maravilléis de esto; porque vendrá el tiempo o el debido momento cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”. Tiempo o debido momento, sin embargo, no significa forzosamente que todos los muertos oirán su voz al mismo instante o dentro de un periodo de 60 minutos (ni más ni menos). En Lucas 14:14 Jesús parece separar la resurrección de los justos en un momento especial y muy distinto a la de los injustos, cuando dice: “y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos” (aquí el Señor curiosamente omite, aunque no sin razón, la resurrección de los injustos). Recordemos nuevamente el ejemplo de la construcción de los dos centros comerciales que mencionamos antes. El ingeniero dijo que había llegado la hora para la construcción de los dos centros comerciales, pero seguramente un centro comercial empezaría a ser construido primero, y luego el otro, un poco más tarde. Y finalmente, los dos centros comerciales, con toda seguridad, no estarían listos o terminados en la misma hora o incluso en el mismo año.


Otra evidencia de que TODOS los muertos no resucitan juntos la encontramos en Apocalipsis 20:7,12, donde leemos lo siguiente: “Cuando los mil años se cumplan… vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”. Esta escena ocurre después del milenio, por tanto podemos con razón afirmar que no todos los muertos fueron resucitados en la parusía, antes del reinado de Cristo.


¿Seremos probados una hora?


En Apocalipsis 3:10 leemos lo siguiente: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra”. Nótese que acá se habla de la hora de la prueba que vendrá sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. ¿Es que todos serán probados en el mismo momento y sólo un instante o una hora? Si este versículo es una referencia a la gran tribulación, entonces estamos hablando de 42 meses o tres años y medio. Durante ese lapso, el mundo entero será probado, es decir, los que moran sobre la tierra. Definitivamente esta “hora” se extiende por 42 meses, lo cual no es poco tiempo. Un grupo podrá ser probado al inicio del periodo de 42 meses, otro grupo a la mitad del primer año, otro grupo al finalizar el primer año, y así sucesivamente.


Creo que la Biblia no se contradice, y menos, en un tema tan fundamental e importante como es la resurrección. Me parece que por las ideas preconcebidas de algunos teólogos, las verdades prístinas del Señor son trastocadas, haciéndose ininteligibles para el estudiante sincero de las Escrituras.

sábado, 6 de febrero de 2010

LA CONVERSION Y EL NUEVO NACIMIENTO SEGUN JESUS


Por Anthony F. Buzzard (Trad. Por Apologista)

Un error sistemático plaga los intentos contemporáneos de llevar el Evangelio que salva al público. Es todo una cuestión de qué textos de la Biblia son colocados ante el potencial de converso. Usted puede hacer que la Biblia diga casi cualquier cosa si usted selecciona sus versos de una manera que sólo produce algunas de las evidencias – en particular si se omite por completo la evidencia primaria.

He aquí cómo funciona. Tome unos versos de Romanos (no escritos para gente no conversa sino para aquellos que ya habían escuchado el Evangelio) y usted puede dar la impresión de que ser salvo significa creer que Jesús murió por tus pecados y resucitó de entre los muertos. Un tratado muy ampliamente distribuido que ofrece la salvación declara que “Jesús vino a hacer un trabajo de tres días: morir, ser sepultado y resucitar otra vez”.

Pero ¿por qué empezar con Pablo y los Romanos? ¿Qué acerca de Jesús? ¿No era él el prototipo del predicador y maestro de la salvación y de cómo obtenerla? Según Hebreos 2:3 “El Evangelio comenzó a ser predicado por el Señor Jesús.” Este no comenzó a ser predicado por Pablo o Pedro. Regla número uno en nuestra búsqueda de la fe es comenzar con Jesús. ¿Cómo predicó él la salvación? La respuesta es muy clara. Él no vino a Galilea y dijo: “Arrepentíos y creed que yo morí por tus pecados y voy a resucitar de entre los muertos.” Jesús dijo: “Arrepentíos y creed en el Evangelio” (Marcos 1:14, 15), pero el Evangelio en cuestión fue no fue positivamente en ese momento la información sobre su muerte expiatoria o su resurrección. Se trata de creer en la Buena Noticia (Evangelio), perteneciente al reino de Dios.

“El Reino de Dios” no significa la muerte de un salvador en la cruz. El Reino de Dios no significa la resurrección de los muertos. El Reino de Dios y la resurrección están conectados, sin duda, en el sistema teológico del Nuevo Testamento, pero nunca son sinónimos. “Arrepentíos y creed en el Evangelio del Reino” (Marcos 1:14, 15) es el primer imperativo registrado, el primer mandamiento del Señor y Salvador. Sin embargo, curiosamente, nunca se obtiene una mención en tratados que ofrecen la salvación y casi nunca en las campañas de evangelización de hoy.

Curiosamente y tristemente el Evangelio se ha truncado, de hecho privado de su elemento principal. Jesús puso el fundamento del Evangelio, y salió ofreciendo la salvación, buscando a los pecadores e instándolos a reconciliarse con Dios. Y su herramienta de salvación, durante su ministerio en la tierra, era el Evangelio / Palabra / Mensaje sobre el Reino de Dios (Mateo 13:19).

Tres relatos independientes y concordantes de la técnica de evangelización de Jesús no son ofrecidos por Mateo, Marcos y Lucas. Sin embargo, éstas son ignoradas. ¿Ha leído alguna vez algún folleto que comienza preguntando ¿Qué dijo Jesús que tiene que hacer para ser salvo? ¿Cómo codujo él su misión? ¿Qué dijo él acerca de la conversión?

Puede ser que haya una excepción. El encuentro de Jesús con Nicodemo en Juan 3 recibe alguna mención. De esto nosotros deducimos que hay que “nacer de nuevo.” Nadie, afirmó Jesús, puede ver ni entrar en el reino de Dios si no es primero “nacido de nuevo” o “nacido de arriba.” Aunque el texto adolece de un mal uso popular cuando se le da al Reino de Dios un sentido anti- bíblico como “cielo.” Jesús no ofreció el “cielo” a nadie. El ofreció la herencia de la tierra como la recompensa de los fieles (Mateo 5:5), y prometió a sus seguidores que un día ellos funcionarían como los gobernantes reales “sobre la tierra” (Apocalipsis 5:10). “El lenguaje del “cielo” (p.e: “cuando llegue al cielo”, “él ha ido al cielo”, etc) tiene un efecto de interferencia en estos textos preciosos y claros. El cerebro se confunde cuando se enfrentan a las proposiciones contradictorias: “los mansos heredarán la tierra y reinarán sobre la tierra” (Mateo 5:5 y Apocalipsis 5:10) y “partiremos al cielo” o “está en el cielo. “

“El cielo en la Biblia es en ninguna parte el destino de los moribundos.” Así dijo el sabio profesor en Cambridge en los últimos años (Dr. JAT Robinson, en ‘En el Fin Dios’). ¿Pero ha asumido la iglesia el reto de ver si tal vez tenía razón? “Si te encuentras con algunos de los que niegan la resurrección y dicen que cuando mueran sus almas van al cielo, no los consideres cristianos.” Tal fue la protesta de un portavoz y mártir cristiano del siglo II (Justino Mártir, Diálogo con Trifón, cap. 80).En aquellos días, era abundantemente claro que la Biblia no dijo nada en absoluto sobre las almas disfrutando de una existencia post-mortem en el cielo en el momento de la muerte. Más bien se sabía, porque la Biblia ha sido tan clara en este asunto, que todos los muertos fueron al reino de la muerte, el Seol/Hades, de donde sólo la resurrección colectiva futura de todos los fieles muertos de todas las edades los rescataría y los devolvería a la vida. Fue del sueño de los muertos en la tumba que Jesús rescató a Lázaro (Juan 11:11, 14 – “Lázaro duerme, Lázaro ha muerto: voy a despertarlo de su sueño”). Jesús se alimentaba de las palabras de Daniel 12:2 (y 12:13), donde se dice que los muertos duermen en el polvo de la tierra. Eso dice lo que los muertos están haciendo y dónde lo están haciendo. Jesús fue instruido en las sabias palabras del Eclesiastés 9:5: “Los muertos no saben nada.”

Los muertos, según Jesús, están todavía en el mundo subterráneo de los muertos en espera de su llamada a la vida cuando la séptima trompeta, la trompeta de la resurrección en el regreso de Jesús, suene estrepitosamente para despertar y volver a los muertos a la vida (I Cor. 15:23, 50-55, Rev. 11:15-18; Matt. 24:31; I Tes. 4:16). Esa es una resurrección bíblica. La resurrección bíblica no es, positivamente, volver a unir “almas inmortales” que partieron en un nuevo cuerpo. Esa no es la resurrección como la Biblia lo presenta. La resurrección de la Biblia significa el regreso de todo el hombre que ha muerto, a la vida como una persona completa, recreada, equipada en su resurrección con el cuerpo espiritual descrito por Pablo en I Corintios 15:50-55. Nadie en la Biblia nunca recibió un cuerpo inmortal incorruptible en el momento de su muerte. La inmortalización de los seres humanos sólo sucederá en el regreso de Jesús para resucitar a los muertos. Hasta entonces, los fieles están muertos, como lo son también los infieles. Pablo esperaba que para ganar la corona “en aquel día,” el día de la reaparición de Cristo en la tierra (II Tim. 4:8).

Siguiendo a la resurrección destinada a suceder en la futura reaparición de Jesús (I Corintios 15:23) el Reino de Dios será restablecido en Jerusalén y el mundo estará bajo una nueva administración. Jesús será el primer gobernador exitoso del mundo (Mesías significa exactamente eso – el rey del mundo bajo la autoridad de Dios). En esos días maravillosos, el mundo será de hecho un pueblo bajo un Dios (Zacarías 14:9), aunque todavía diferenciados por grupos nacionales (Isaías 19:18-25), y estará verdaderamente “bajo Dios”. El mensaje del la evangelización apostólica coloca ante el converso un futuro glorioso y la posibilidad de ejercer como asistente inmortal en la buena gestión de los asuntos del mundo en compañía del Mesías Jesús. Ser cristiano es una invitación para entrenarse bajo condiciones de prueba en el “presente siglo malo” (Gálatas 1:4), con miras a la oficina administrativa con Jesús en la “futura tierra de la que hablamos” (Hebreos 2:5).

El germen del futuro glorioso del cristiano es la semilla sembrada en el corazón. Y la semilla es definida por Jesús como “el Evangelio /Palabra sobre el Reino de Dios” (Mateo 13:19; véase también el I Ped. 1:23-25, Santiago 1:18, I Juan 3:9; Gal. 4:28, 29). Satanás trabaja duro y largo para evitar que las semillas tomen raíz en sus corazones. Él sabe bien que contiene ésta contiene la chispa de la vida para siempre! (Lucas 8:12). El Evangelio creador de Dios a través de Jesús inicia el proceso de salvación que se completará en el futuro. Ahora estamos “más cerca de la salvación que cuando creímos” (Romanos 13:11). El Evangelio acerca del Reino establece ante el creyente una llamada a la acción de todo corazón, (incluyendo el bautismo para el perdón de los pecados, Hechos 8:12), una reorientación hacia el brillante futuro del Reino de Dios que viene del cielo, cuando Jesús regrese. Arrepentimiento significa volver atrás en el Pacto mediante la adhesión al gran esquema de Dios para la inmortalización del hombre mortal y el rescate del mundo de la dominación presente de Satanás.


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viernes, 5 de febrero de 2010

ES EL REINO SOLO PARA LOS JUDIOS?


Estimado David Macías (Apologista Unitario):

El comentario que expones sobre el evangelio del reino tiene principios doctrinales de los Testigos de Jehová. Sería interesante que profundices un poco más en las Escrituras para tener una clara luz bíblica del Evangelio.
En primer lugar, David, la tierra es dada por heredad a los Judíos y a ellos pertenece, la nueva tierra la tierra restaurada es para los Judíos, aquellos que reconozcan a Jesús como Mesías, como Señor y Salvador, esto parte desde Adán y luego fue confirmado de acuerdo a la promesa dada a Abraham. Los “cristianos”, y digo los cristianos, porque una cosa es ser Cristiano y la otra creyente. El cristiano tiene un compromiso con Cristo, y el creyente puede creer pero no tomar un compromiso. Satanás también cree, y sabe, pero no tiene salvación, como decía los cristianos; por ende nos fue prometido El Reino de los Cielos a través de Jesucristo, algo inmerecido que obtenemos por su gracia e infinito amor. Él dijo que iba pues a preparar lugar para nosotros en el cielo, para que dónde él está nosotros también estemos, quiénes…?

.Los que creen en él. Yo desearía que estas pocas palabras dejen algún hilo de inquietud en tu corazón para buscar la guía del Señor. El evangelio es claro y no para confusión, y mi objetivo no es ostentarme de conocimiento sino mostrar el evangelio y poder ganar almas para Cristo. Jesús murió por vidas, no por doctrinas, y si él murió por vidas, esto quiere decir que el precio de una vida valió lo padecido por el Señor Jesús. ¡¡¡Gloria a Dios porque EL ha resucitado… y porque ÉL vive, nosotros obtenemos vida. Dios te bendiga grandemente.

Repuesta de David Macías Isaza:

Estimado Marcelo, aunque no te conozco personalmente, te agradezco tus palabras y sobretodo tu ánimo por corregir, aunque podrías estar equivocado. Creo que es valioso tu aporte, y aprecio mucho el que te interese el bienestar doctrinal de los demás, pues es importante. Por otro lado quiero que sepas que no estoy interesado en denominaciones, porque cuando leo la Biblia, me doy cuenta que la voluntad de Dios no ha sido nunca el estar divididos por ideas, sino todo lo contrario… que sean todos sus hijos de un mismo pensar. En lo que no estoy de acuerdo contigo es en que tú parecieras ver en la Biblia una dicotomía de esperanzas, y me explico. Según lo que tú acabas de escribir, creo que tú interpretas las Escrituras como si en ellas hubiera dos tipos diferentes de creyentes… eso me parece extraño porque cuando leo la Biblia encuentro siempre una sola esperanza y un solo pueblo de Dios. Déjame citar algunos pasajes para darle sentido a lo que quiero decir:

25Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis sabios en vuestra propia opinión: que a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; 26y así, todo Israel será salvo; tal como está escrito: EL LIBERTADOR VENDRA DE SION; APARTARA LA IMPIEDAD DE JACOB. (Romanos 11)

Para el apóstol Pablo, la promesa de salvación era para los judíos primeramente y para los gentiles, pero una parte de los Judíos se puso terco, pero eso fue así para que Dios pudiera tener compasión de los que no son judíos de nacimiento:
30Pues así como vosotros en otro tiempo fuisteis desobedientes a Dios, pero ahora se os ha mostrado misericordia por razón de la desobediencia de ellos, 31así también ahora éstos han sido desobedientes, para que por la misericordia mostrada a vosotros, también a ellos ahora les sea mostrada misericordia. 32Porque Dios ha encerrado a todos en desobediencia para mostrar misericordia a todos. (Romanos 11).

.Porque además Pablo siempre consideró que sólo había un solo evangelio para todos… Jesucristo también y la gran comisión consiste en predicar El evangelio del Reino en todas las naciones como dice en Mateo 24:14:

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio á todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin.

Será que hay dos evangelios diferentes? Uno para los Judíos y otro para los gentiles?
Pablo dice que no:

Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis traspasado del que os llamó á la gracia de Cristo, á otro evangelio: 7 No que hay otro, sino que hay algunos que os inquietan, y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8 Mas aun si nosotros ó un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos dicho, también ahora decimos otra vez: Si alguno os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea anatema. (Gálatas 1)

Así deducimos que el evangelio del reino de Dios del que habló Jesús a los Judíos, es exactamente el mismo que predicó Pablo a los gentiles o “no judíos de nacimiento” .

Pablo también pensaba que los verdaderos judíos son los de la fe:

“Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo”. Y si vosotros sois (de la fe—Rom. 3:26) de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa (Gál. 3:16,29). De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham”…

Sí, para Pablo, lo que ocurrió es que los no judíos llegamos a participar de la herencia judía… como él lo dice claramente, así:

Por tanto, acordaos que en otro tiempo vosotros los Gentiles en la carne, que erais llamados incircuncisión por la que se llama circuncisión, hecha con mano en la carne; 12 Que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros á los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. 13 Mas ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.14 Porque él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación; 15 Dirimiendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos en orden á ritos, para edificar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo la paz, 16 Y reconciliar por la cruz con Dios á ambos en un mismo cuerpo, matando en ella las enemistades. 17 Y vino, y anunció la paz á vosotros que estabais lejos, y á los que estaban cerca: 18 Que por él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. 19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios; 20 Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; (Efesios).

Así, hermano Marcelo, uno ve claramente que el evangelio es uno solo para Judíos y gentiles por igual… además, lo importante son las promesas hechas a los padres, de las cuales somos ahora participantes y herederos:

“Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva (El evangelio) a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones” (Gál. 3:8).

Dios predicó el evangelio a Abraham de antemano y le hizo las promesas que ahora son las nuestras.

.Lo que hay que preguntarse es ¿Que prometió Dios a Abraham?

La respuesta la da el mismo Pablo:

“Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia (Cristo) la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros… (Romanos 4:13-25).

.
Así, hermano Marcelo, deducimos que nuestra esperanza es heredar el mundo… por eso apocalipsis dice:

Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y fueron hechas grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido á ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo: y reinará para siempre jamás. (Apocalipsis 11:15).

Así que la Biblia no deja dudas de que la promesa es la tierra y un reino de paz y armonía en la tierra restaurada. Además, la reconstrucción del reino caído de David que será hecha por el Mesías en su segunda venida como lo explica el apóstol Pedro en Hechos:

Hermanos, escúchenme.14 *Simón[b] nos ha expuesto cómo Dios desde el principio tuvo a bien escoger de entre los gentiles un pueblo para honra de su nombre.15 Con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito:16 »”Después de esto volveré y reedificaré la choza caída de David. Reedificaré sus ruinas, y la restauraré, 17 para que busque al Señor el resto de la *humanidad, todas las *naciones que llevan mi nombre. 18 Así dice el Señor, que hace estas cosas” [c] conocidas desde tiempos antiguos. (Hechos 15).

Por otro lado, tú dices que Jesús nos prometió el Reino de los cielos, pero lo que tienes que tener en cuenta es que Jesús no dice El reino EN los cielos… además, el Reino de los cielos es una forma cómo el evangelista Marcos se refiere al reino de Dios, para no usar el nombre de Dios en vano y para poder llegarle a más posibles nuevos creyentes Judíos, ya que él escribió su evangelio principalmente para los Judíos…

Otra cosa que tienes que tener en cuenta es que Jesús se fue a preparar un lugar en la casa de su Padre, pero ese lugar es la nueva Jerusalén, la cual Pablo dice que viene de Dios y Apocalipsis dice que bajará a la tierra… Además, Jesús dijo así:

“En la casa de Mi Padre muchas moradas hay: De no ser así, les habría dicho. Voy a preparar un lugar para vosotros. Y si fuere y os preparare lugar para vosotros, vendré otra vez, y los recibiré a Mí Mismo; para que donde YO ESTOY, vosotros también estén”.(Juan 14:23).

Jesús dijo DONDE YO ESTOY… ¿dónde estaba Jesús en el momento de decir esto? En Jerusalén… Jesús no había ni resucitado ni ascendido al cielo cuando dijo estas palabras que se refieren claramente a su segunda venida, pues dice así:

“Voy a preparar un lugar para vosotros. Y si fuere y os preparare lugar para vosotros, vendré otra vez”.

Está hablando de que volverá a la tierra junto con sus ángeles a inaugurar el Reino de Dios o Reino de los cielos en la tierra. Por eso la oración modelo, dice:

Padre nuestro que estás en los cielos VENGA TU REINO…

Además, también dice Jesús:

Bienaventurados los mansos porque heredarán la tierra (Mateo 5)
¿Qué heredaremos los mansos?

LA TIERRA!!!

Si queda alguna duda no dejes de escribir.

Bendiciones

David Macías

REINO Y REINADO VIENEN JUNTOS


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Juan Recibe una Visión

Apocalipsis 12:10 dice:

“Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”.


Algunos maestros de la Palabra vienen sosteniendo que Cristo y Su Reino vinieron en el Primer siglo de la Era Cristiana, pero que Su reinado con poder sólo se cristalizará en la parusía o Segunda venida de Cristo, la cual aún sigue siendo futura. Sin embargo, lo que Cristo le revela a Juan a través de Su ángel es otra cosa muy diferente, según lo leemos en el pasaje de arriba escrito con letras azules. Es necesario leer este pasaje con atención, pues a Juan se le dijo que “ahora” (Es decir, en un determinado momento) ha venido EL PODER, LA AUTORIDAD Y EL REINO DE CRISTO. Esto está más claro que el agua cristalina, claridad que la puede percibir hasta un niño de 5 años. Si el Reino vino hace dos milenios, y el reinado (es decir, la autoridad y el poder que ejerce el rey en su reino) es aún futuro, entonces este texto tendría que ser declarado espurio o una interpolación mal intencionada.


Definitivamente a Juan no se le dijo que el Reino ya había venido y que la autoridad y el poder de éste serían aún futuros. Sólo en las mentes encaprichadas existe esa tesis del “paréntesis” entre el Reino y el reinado de Cristo.


El Reino bajo Cristo viene con Poder


Lo cierto es que Cristo no ha establecido su reino aún, porque si lo hubiera establecido, él debería haber mostrado Su poder y autoridad sobre las naciones. ¿Pero pueden las naciones estar ahora sometidas bajo la autoridad de Cristo? ¿Será nuestro Señor un Rey incompetente que no logra poner en orden el caos existente en los pueblos? Definitivamente hay algo que no funciona bien en la tesis de un reino presente sin autoridad y poder entre las naciones. Los Testigos de Jehová tienen ese problema con su tesis del año 1914. Y aunque ellos creen que el reino y reinado llegaron juntos, no saben explicar porqué Cristo no logra poner orden y autoridad en el caos existente. El amilenialismo, con su tesis de un reino eclesiástico, donde Cristo reina sobre su iglesia, tampoco satisface las demandas Escriturarias de un reinado Mesiánico sobre las naciones, trayendo la justicia y la paz mundiales. Definitivamente la iglesia tampoco es un reino que reina con autoridad y poder sobre las naciones.


Los Santos que reciben el Reino


En Daniel 7:27 leemos algo semejante a lo revelado a Juan, es decir, que los santos, los Cristianos, los verdaderos hijos de Abraham, recibirán en un momento dado el Reino y el reinado (dominio) a lado de Cristo. Este hecho coincide con lo revelado a Juan en Apocalipsis 12:10 claramente. Dice Daniel 7:27 así: “y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. En este pasaje daniélico vemos muy claramente que el Reino y el dominio de los santos aparecen simultáneamente. Daniel no dice que el Reino ya les fue dado a los santos, pero que el dominio de éstos sobre los pueblos será cumplido aún en un futuro indeterminado. No señor, el texto dice muy simplemente que a los santos se les da el reino y el dominio y la majestad de los reinos de manera simultánea. Aquí no hay ninguna declaración que nos haga suponer que el Reino y el reinado de los santos están separados por milenios de distancia.


¿Cristianos reinantes Ahora?


En 1 Corintios 4:8, 20 el Apóstol Pablo se mofó de algunos Cristianos de Corinto porque suponían que estaban en el mejor de los mundos, y que ya reinaban. Pero Pablo se mofa irónicamente de ellos y les dice: “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!”. ¿Y porqué Pablo se burló de ellos? La respuesta es simple. Para Pablo, el verdadero reino del Mesías no consistía en palabras, sino en poder o autoridad o dominio. En el verso 20 él les dice muy enfáticamente: “Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en PODER”. Es decir, para el apóstol Pablo, el reino va de la mano con el poder, y si no hay poder, no hay reino. Es por eso que él se mofaba de ellos, porque ¿qué poder tenían ellos sobre toda autoridad y dominio imperantes? ¿Acaso ellos podían deponer al Imperio Romano y establecerse como un nuevo reino sobre la tierra? De ningún modo, pues ya sabemos cómo la iglesia fue perseguida y diezmada por el Imperio pagano durante aproximadamente tres siglos después de la muerte de Cristo.


El Ejemplo de Nabucodonosor

En el sueño del rey babilónico se revela una imagen colosal de distintos metales (Daniel 2) y que representan a los distintos imperios que aparecerían hasta la llegada del Reino mundial de Cristo. La cabeza era de oro, y ésta representaba al imperio vigente que dominaba el mundo de entonces, el imperio Asirio-Babilónico. El profeta Daniel le revela a Nabucodonosor que la cabeza de oro era él. Estas son sus palabras: “Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. Y donde quiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro” (Daniel 2:37,38). Observemos que este primer rey le fue dado su reino, su poder, su fuerza, y su majestad de manera simultánea. Nótese que Nabuconodosor no fue un rey que recibió un reino un día “X”, pero su poder y autoridad los recibió muchos años después. Más bien la Escritura nos dice que él recibió un reino y reinado con poder y autoridad de manera simultánea. Ahora bien, si esto fue así con el primer Imperio o reino mundial, ¿no es lógico esperar que ocurra lo mismo con el último gran imperio o reino que se establecerá en la tierra? ¿No es lógico concluir que el Mesías recibirá de Dios el reino y el reinado con autoridad y poder sobre todo lo existente de manera simultánea?


Lucas 19 registra que Cristo ha ido al cielo para recibir un reino y volver (Lucas 19:11,12). Sin embargo, esto no quiere decir que nuestro Señor ya ha recibido el Reino y su reinado con poder, sino que está esperando que Dios se lo adjudique para luego volver inmediatamente a la tierra para ejercer su reinado…¡cuando sea el tiempo propicio para la restauración de todas las cosas! (Hechos 3:19-21, Lucas 19:15).

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Una promesa por Cumplirse


La única posibilidad que tenemos para interpretar las palabras del ángel a Juan en Apocalipsis 12:10 es que esa visión tiene que ver con el fin de los tiempos, cuando Cristo, al volver, establezca su reino en la tierra, y deponga a los poderes temporales del mundo para traer la paz y la justicia perdurables con vara de hierro. En Mateo 25:31,34 Jesús declara que cuando venga (Su parusía) en gloria, ENTONCES, se sentará en su trono de gloria…y entonces los Cristianos fieles heredarán el Reino y el reinado (Apo. 20:4,5).
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CONFERENCIA TEOLOGICA ANUAL (2010) DE UNITARIOS EN E.U.A


¡Por favor, vengan Todos!


La “Conferencia Anual Teológica”, patrocinada por Atlanta Bible College y Restoration Fellowship se llevará a cabo en Atlanta, Simpsonwood Retreat Center, del 25-28 de abril, 2010.


Esperamos poder reunir a un grupo considerable de estudiantes interesados en la Biblia que estén apasionados por el Evangelio del Reino de Dios y las grandes cuestiones sobre la identidad de Dios y de Jesús. Los cristianos deberían de tomar en serio el compañerismo como parte de nuestra responsabilidad mutua entre sí. Todos son bienvenidos y la interacción con los presentadores a través de preguntas y comentarios es una característica de nuestras reuniones.


El poder de la Internet, sitios de Web y la publicación y distribución a través de Amazon, etc., de los actuales y nuevos libros sobre Jesús y su relación con el Único Dios han ampliado enormemente la disponibilidad de la verdad. En pocos años, cada uno de los casi siete mil millones de personas en la tierra serán accesibles a través de la Internet. ¡Ya más de un billón y medio de personas están en la Internet! Venga a celebrar con nosotros estos avances y a aprender sobre la reciente aparición de los más importantes sitios bíblicos unitarios. El impacto en el mundo del Evangelio del Reino se está convirtiendo en ilimitado (Mat 24:14). Todos somos parte de la Gran Comisión, como siervos de Jesús, el Mesías. Esperamos que algunos de los líderes del movimiento de un solo Dios hablen y nos exhorten a ser discípulos fieles.


Para registrarse por favor llamen Atlanta Bible College, 800-347-4261 o 678-833-1839. El depósito mínimo es $50 por cuarto.


Plazo de registración: Abril 2


Incluye 3 noches, todas las comidas, aperitivos, pago de conf. e impuestos.


Transportación:

Proveeremos transportación entre el aeropuerto de Atlanta y Simpsonwood por $25 ida y vuelta o $15 por un viaje, con el siguiente horario:


Aeropuerto a Simpsonwood: Domingdo, Abril 25…


Simpsonwood al Aeropuerto: Mier., Abril 28…


Pida su hora de llegada el domingo con tiempo suficiente para coger una de las dos corridas de viaje. El miércoles, 28 de abril, nosotros le proporcionaremos una (1) corrida de viaje. A fin de permitir el tiempo suficiente para tomar su vuelo de regreso, le sugerimos que no reserve su vuelo de regreso antes de las 3:30 pm.


La conferencia comienza con registración a las 4 pm el domingo y termina con un almuerzo el miércoles. Instrucciones para ir a Simpsonwood Conference Center se encuentran en www.simpsonwood.org La dirección es 4511 Jones Bridge Circle, NW, Norcross, GA 30092.

jueves, 4 de febrero de 2010

EL EVANGELIO DEFINIDO Y PREDICADO POR JESUS


Por Sir. Anthony F Buzzard

Jesús vino a predicar y anunciar el Reino de Dios. Este es el Evangelio que Jesús predicó (y por supuesto, después se añadió el asunto de su muerte y resurrección). El afirmó ser el Mesías, y vino primero a morir y resucitar y luego prometió regresar a gobernar en una tierra renovada, en el Reino de Dios, el gran cumplimiento de la tierra prometida hecha a Abraham ya a su descendencia (Gen 12, 15, 17, etc.) La iglesia es considerada hoy en día como la simiente de Abraham. Pablo declaró lúcidamente en el verso clásico de Gálatas 3.29: “y Si ustedes son de Cristo, entonces simiente de Abraham son y herederos de la promesa”, es decir, la promesa a Abraham que él sería “heredero del mundo” (Romanos 4.13). Las promesas Abrahámicas de la tierra, de una descendencia y UNA futura prosperidad, es la roca sólida y la base del Evangelio salvífico Cristiano del Reino, anunciado por Jesús como el predicador modelo del Evangelio (Hebreos 2.3).

¡Los cristianos tienden a ceder su herencia a los Judíos no conversos! Así, han negado las enseñanzas de Jesús que los humildes, sus seguidores, “heredarán la tierra” (Mateo 5.5, citando Sal 37). La objeción de Jesús a sus compatriotas era que estaban en las garras del engaño, pues decían que podían ser parte de las promesas hechas a Abraham sin necesidad de aceptarle y obedecerle a él, el Mesías. No es suficiente tener sangre Judía en sus venas. Uno debe creer y obedecer a Jesús, el Mesías, que ha venido y viene otra vez. Pero esto no quiere decir que la creencia en el Mesías ¡como el mismo Dios eterno, fue parte de la teología del Nuevo Testamento! Tal proposición multiplica a Dios y hace esencialmente convierte a un Jesús humano en no humano y, por lo tanto, no descendiente de David.

Todo esto no es negar que en la profecía todavía se espere una gran restauración y conversión de un grupo colectivo de Judíos. Esto ocurrirá en el futuro regreso de Jesús (¡que no fue en el año 70 por cierto!). Pablo habla de esta futura recuperación de un remanente de Israel en Romanos 9-11. Sin embargo, presentemente, Pablo caracteriza a Israel como siendo enemigos del Evangelio. Individualmente, algunos se unirán a la “Israel [Internacional] de Dios” (Gálatas 6.16). Todos los creyentes que ya son miembros de la Comunidad de Israel han creído el evangelio del Reino y, a través de esto han “nacido de nuevo”. Esto es algo que Jesús espera que hagamos todos en Marcos 1:14-15 (cf. el maravilloso texto en Hechos 8.12).

Pablo habla del Israel étnico como el “Israel de la carne” (1 Corintios 10.18). Se distinguen claramente los Judíos no convertidos de la iglesia, la cual él llama la “Israel de Dios” en Gálatas 6.16. Allí bendice a los de Gálatas que siguen la regla del amor y al resto de la iglesia de Dios, todos verdaderos creyentes. Jesús describe a los creyentes como los que creen y obedecen a sus palabras, su Evangelio del Reino (Juan 3.36; Mat 13.19; véase Heb 5.9). A estos insta a recibir la gracia de Dios. El Evangelio de la gracia de Dios es exactamente lo mismo que el Evangelio del Reino (como se dice bellamente en Hechos 20.24, 25).

¡El Cristianismo requiere trabajo! Jesús habla de “esforzarse” para entrar en el Reino (Lucas 13.24), es decir, para ser salvos. El trabajo necesario es la fe y la obediencia dirigida hacia Jesús (Hebreos 5.9). Pablo lo llama “la obediencia de la fe” al principio y final de Romanos (1.5; 16.26). Es ridículo pensar que la gracia nos libera de la enérgica actividad de Jesús y su causa. “¡Esfuércense [agonicen] para entrar en el Reino!” Dijo Jesús. Esto requiere un esfuerzo, un esfuerzo cooperativo entre el creyente y Dios y su único mediador, el ser humano Cristo Jesús (1 Tim. 2:5).

Es un gran engaño pensar que la salvación se obtiene al inicio de la conversión, sin perseverar más. Pablo les dijo a los creyentes de Roma, en términos inequívocos, que serían cortados si se apartan de la fiel obediencia (Romanos 11.22). Hebreos 6 y 10 amenazan graves consecuencias para los que creen por un tiempo (Lucas 8.13) y luego se vuelven atrás. Jesús se dirigió a los conversos en Laodicea con estas amenazantes palabras: “Te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3.16). El que persevere hasta el fin será salvo y “nuestra salvación está ahora más cerca que cuando inicialmente creímos” (Romanos 13.11). Pablo trabajó duro por su dominio propio “no sea que quede un naufrago”.

Algunos reciben la palabra salvífica del Reino (el Evangelio, Mateo 13.19) “con un corazón bueno y honesto” y por lo tanto dan fruto. Otros resisten la voluntad de Dios para con ellos (Lucas 7.30), mostrando qué temerosamente errada es la terrible doctrina de Calvino, quien fue responsable, junto con otros, del asesinato del anti-trinitario Miguel Servet. Calvino sufrió una ceguera severa en cuanto al Evangelio del Reino. Acusó a los discípulos entrenados por Jesús de ceguera cuando ellos hicieron la pregunta correcta: “¿Es ahora cuando vas a restablecer el Reino a Israel?” (Hechos 1.6). Calvino fríamente señaló que “hay más errores en esa pregunta que en las palabras”. La culpa y la ceguera acostaron a Calvino, y sus sucesores deben evitar seguir sus ideas con relación al Reino, el núcleo del Evangelio junto, por supuesto, con la muerte y resurrección del Mesías.


www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org

www.apologista.blogdiario.com

LA BIBLIA SI DICE ESTO: QUE HABRA DOS RESURRECCIONES

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Este estudio está dirigido para las personas que en verdad buscan con interés y seriedad crecer espiritualmente sobre el conocimiento de Dios. No tiene el más mínimo propósito de persuadir a quienes piensen lo contrario, ya qué muchos, ni viendo la verdad, creerán en ella.

No sólo la ignorancia, sino una desviada información teológica ha venido a dar como resultado el absurdo desatino de una “resurrección universal” que es pregonado principalmente por la corriente amilenarista, y cabe decir, por su novedad, en una página en la Internet y que pertenece a unos señores que se hacen llamar como Armando y Manolo, la cual han intitulado: “Reflexiones acerca de las Escrituras, labiblianodiceesto.blogspot.com, cuya “lógica y sentido común”, como éstos dicen, no tiene, a decir verdad, nada de “lógica y sentido común” cuando es pasada por el ojo escrutador de la infalible Biblia, sin olvidarme de recordarles a estas dos personas y dueñas de la mencionada página que espero sus respuestas a las «preguntas» hechas por un servidor. Tómense su tiempo que los aguardo con mucha paciencia (¿Serán, quizás, “Testigos de Jehová” enmascarados de piedad?)

Yo invito a mis queridos visitantes a comparar mi estudio con un escrito de una de estas personas (labiblianodiceestoblogs.pot.com) y que trata, como el presente, de «la resurrección de los muertos». Es el mejor de mis deseos que determinen, con cabal juicio bíblico, la más ecuánime y reflexiva de las conclusiones.

La Biblia revela indiscutiblemente que habrá «dos resurrecciones»:

La primera: llamada «resurrección para vida».

La segunda: llamada «resurrección de juicio», «de condenación».

Empecemos nuestro estudio:

1). «La resurrección de vida».

Conocida también como «la resurrección de los justos» (Lc. 14:13-14), «la resurrección de entre los muertos» (Fil. 3:10-11), «una mejor resurrección» (He. 11:35), como habíamos dicho al principio: «la resurrección de vida» (Jn. 5:28-29), «la primera resurrección» (Ap. 20:6).

El contexto de cada frase indica una notoria división: Unos que «están muertos» pero que no experimentan ningún cambio, y otros que «sufren un trasformación al ser resucitados» (1 Ts. 4:16; 1 Co. 15:51-52).

No es difícil entender que si el Señor Jesucristo viene a levantar a los suyos, a resucitar a los fieles para a que reinen con él mil años, antes que los rebeldes inconversos, es lógico llamar a esta «resurrección» como «la primera», o la «de entre los muertos», ya que el «resto de los muertos» no sufren ninguna modificación; “continúan aletargados en el sueño de la muerte”. Para comprender la diferencia entre una y otra, depende de las palabras griegas «ek nekron» que se traducen como «de», o «de entre los muertos». Atención:

«Ek nekron», «de ente los muertos», nunca se aplica a los malvados. Estas palabras son utilizadas 49 veces en el Nuevo Testamento. 34 de ellas para señalar «la resurrección de Cristo», quien fue levantado «de entre los muertos»; 3 veces para indicar la presunta resurrección de Juan el Bautista (según la temerosa opinión de Herodes); 3 veces para mostrar la resurrección de Lázaro, qué como Cristo, fue levantado «de entre los muertos», pero sin ser glorificado; se usa 3 veces metafóricamente para indicar vida espiritual «de entre los muertos» por causa del pecado (véase Ro. 6:13; 11:15; Ef. 5:14). En utilizada en Lc. 16:31: “aun cuando alguno se levantare «de entre los muertos»”. En Heb. 11:19, la fe del patriarca Abraham consistía en que Dios podía levantar a Isaac aun «de entre los muertos».

Las últimas 4 se aplican a la resurrección futura «de entre los muertos». Marcos 12:25 dice para este caso «…cuando resucitaren de entre los muertos…»; Lc. 20:35-36: «…la resurrección de entre los muertos…»; y Hech. 4:1-2: «…la resurrección de entre los muertos».

Los pasajes nos enseñan que se llevará a cabo una resurrección «de entre los muertos»; esto significa que una parte de los muertos serán resucitados antes de que «todos» lo sean.

«La resurrección de entre los muertos», es la que comúnmente nombramos como «la primera resurrección», o «la resurrección de vida» (Jn. 5:29); únicamente engloba a los que serán levantados de la muerte para «vida eterna».

2). «La resurrección de condenación».

La Biblia profetiza otra «resurrección» como parte del programa de Dios para «los no salvos», y es la llamada «segunda resurrección», o «resurrección de condenación».

Esta parte se muestra así en las Escrituras:

«…mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación» (Jn. 5:29).

Es bien clara aquí:

«Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años» (Ap. 20:5).

Más adelante:

«Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en el; de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios...».

«Y el mar entregó los muertos que había en el; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos…» (Ap. 20:11-13).

Tomando en cuenta que «la primera resurrección» aconteció antes de la inauguración del Reino Milenario, los «muertos» señalados en Ap. 20:11, 12 son tan sólo los que no sufrieron ningún cambio en el trascurso de la resurrección «de entre los muertos.» Estos son los muertos resucitados para «condenación eterna».

Hay varios pasajes bíblicos que se han empleado mal para tratar de acreditar el errado y engañoso dogma de una “resurrección general”. Los primeros de estos pasajes son el 2 y 3 del capítulo 12 del libro del profeta Daniel. Analicemos esto:

«Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad».

Parece ser que en estos textos “no existe ninguna distinción” entre una resurrección y otra, pero despejaremos de inmediato la “interesante” duda. Es importante estar atentos a los detalles para comprender bien nuestro escrito:

En la Biblia Versión Autorizada en Inglés se traduce dos veces la palabra «algunos» («unos» para vida eterna y «otros» para vergüenza y confusión perpetua). Jamás se vuelve a repetir en otra parte de la Biblia Hebrea, «en el sentido de tomar distributivamente cualquier clase general que haya sido previamente mencionada». Es por eso que no hay error en utilizar la palabra traducida «algunos» la primera vez en “aquellos” que «despiertan», y la segunda vez en “aquellos” que «duermen», a los que no han «despertado». Es evidente que los textos presentados nunca sugieren una “resurrección universal”. La expresión «muchos de entre», invalida precisamente esta última posibilidad.

La explicación de los textos bíblicos anteriores, no es el producto de un pensamiento incoherente. En este estudio, armonizamos con muchos comentaristas y estudiosos judíos en sus puntos de vista que están vinculados en una invaluable enseñanza gramatical y lexicográfica de expresiones, de palabras y de oraciones.

Por lo tanto, la traducción más aceptable quedaría de esta manera, de acuerdo a la interpretación tomada del reconocido rabino y erudito Aben Ezra del Siglo XII (que no fue como los teólogos improvisados de la Watchtower que han confundido a sus miembros con tantas ideas religiosas delirantes. Para Armando y Manolo):

«…“aquellos” que despierten serán para vida eterna, y “aquellos” que no despierten serán para vergüenza y confusión perpetua…».

Otros pasajes manipulado para aducir “sin ton ni son” el embuste de la “resurrección general” son Jn. 5:28-29:

«No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación».

La palabra «hora» pudiera mostrar, en cierto modo, una “resurrección general”, debido que supone “una expansión prolongada de tiempo”. Sin embargo, “no todo lo que brilla es oro”. Este pasaje en ningún instante demuestra una resucitación simultánea de justos e injustos. El Señor Jesucristo se expresaba en estos versos a la usanza de los profetas del Antiguo Testamento que conjuntaban sin hacer diferencia de tiempo los sucesos proféticos de cercano y lejano alcance (véase también Jn. 4:21, 23). Se observa además la misma tendencia profética en las disertaciones públicas de Cristo en los Evangelios. Por ejemplo, la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. y la descripción de la Gran Tribulación Escatológica se advierten a la vez en los mismos pasajes bíblicos («Profecías de corto y largo plazo»).

Otro ejemplo, por si fuera poco, lo encontramos en el Antiguo Testamento, con el profeta Isaías, en Is. 61:1-4. La primera parte de estas profecías se cumplió con Cristo durante su ministerio terrenal (véase Is. 61: 1-2a, compárese con Lc.4:16-21: «hoy se ha cumplido esta profecía»), pero los pasajes subsiguientes encierran dos cumplimientos proféticos mucho más futuros aun: el primero, llamado «el día de venganza del Dios nuestro», y será cuando Cristo juzgue las naciones del mundo al concluir la Gran Tribulación Final (véase Is. 61:2b), y el segundo, se refiere al período del «gobierno milenario de Cristo» (véase Is. 61:2c, 3-7). Todo esto profetizado en una evidente y cercana continuidad.

Los siguientes textos bíblicos son los que mejor nos descifran las dos partes del programa de Dios en la resurrección:

«Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años» (Ap. 20:4-6).

El verso 5 dice: «Pero los otros muertos no volvieron a vivir, hasta que se cumplieron los mil años». Aquí se exhibe el estado de los que son dejados en el reino de la muerte cuando se cumpla «la primera resurrección», en la segunda venida de Cristo («no volvieron a vivir»). Este verso muestra que discurrirán mil años entre «la primera resurrección», la «de vida», y «la resurrección de los impíos muertos», «la de condenación» (véase Ap. 20:7a, 11-13).

Es cierto que en el Antiguo Testamento no está del todo claro ver dos partes o sucesos separados de la resurrección, excepto en Dn. 12:2 (véase por favor Job: 14:1-13; 19:25-26; Sal. 16:10; 49:15; Is. 25:8; 26:19), pero en el Nuevo Testamento sí se resuelve que entre la «resurrección» de los justos y la de los injustos existe un período de separación de «mil años»:

«Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que cumplieron mil años...».

La palabra «Pero» no se encuentra en el original griego. En realidad, el pasaje dice: «Los otros muertos» (hoy loipoì tôn nekrôn, gr), o sea, «el resto de los muertos». Aquí se muestra con suma facilidad que son los injustos que han muerto corporalmente. Quienes afirman una “resurrección espiritual” en Ap. 20:4, toman como punto de partida el verbo griego «édseisan» («vivieron», édseisan, gr.), acarreando el embarazoso problema de enlazar adecuadamente, por una exégesis extraviada e informal, Ap. 20:4 con Ap. 20:5 («no volvieron a vivir», ouk édseisan). La razón es que los dos verbos de cada texto poseen un idéntico significado: el de «la resurrección física». No es posible alegorizar esta situación en alguna parte, porque de ser así, entonces los injustos necesariamente tendrían que experimentar una “resurrección espiritual” (¿?).

Es descabellado, ilógico y ridículo que el mismo vocablo griego tenga un significado diferente. Es por cosas como esta que los falsos maestros religiosos han ocasionado un terrible y confuso desastre espiritual en las vidas de millares de personas que han sido atrapados, por una causa u otra, en sus condenables y dañinas trampas heréticas.

El verbo «édeseisan» («vivir», «vivieron»), hace la gran diferencia entre la correcta literalización de los textos estudiados y la improbabilidad de su “espiritualización”.

Ap. 20: 4 y 5, anulan la doctrina de “la resurrección general”. Estos concuerdan con Dn. 12:2 donde se revela que habrá una «primera resurrección» para los que son salvos.

«La primera resurrección» que es hallada en Ap. 20:5, es conocida también en la Biblia como: «Resurrección de vida» (Jn. 5:29), «la resurrección de los justos» (Lc.14:14), «una mejor resurrección» (He. 11:35). Los salvos de todas las edades están involucrados en «la primera resurrección».

Cabe decir, que el término griego utilizado para conceptuar de forma correcta la resurrección de Ap. 20: 5 es «prótei», que significa «primera en tiempo» o «primera en clase o categoría». Es la misma palabra que Pablo utiliza en 1 Tim. 1:15 donde Pablo se califica el mismo como «el primero de los pecadores».

Los creyentes en Cristo participarán de «la primera resurrección» («resurrección», ánastasis, gr.). La «resurrección» de la que Pablo habla en 1 Ts. 4:16, es la misma «primera resurrección» hallada en Ap. 20:5 y que habrá de suceder en la Parusía del Señor Jesucristo: Sólo los justos serán levantados de la muerte para «reinar con Cristo por mil años literales».

Así qué, «los otros muertos», amigos míos, no resucitarán corporalmente sino hasta que el Reinado Milenial de Cristo haya concluido para que sean juzgados en el Juicio del Gran Trono Blanco (Ap. 20:11-15).

Amén.