Datos personales

Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

jueves, 4 de febrero de 2010

EL EVANGELIO DEFINIDO Y PREDICADO POR JESUS


Por Sir. Anthony F Buzzard

Jesús vino a predicar y anunciar el Reino de Dios. Este es el Evangelio que Jesús predicó (y por supuesto, después se añadió el asunto de su muerte y resurrección). El afirmó ser el Mesías, y vino primero a morir y resucitar y luego prometió regresar a gobernar en una tierra renovada, en el Reino de Dios, el gran cumplimiento de la tierra prometida hecha a Abraham ya a su descendencia (Gen 12, 15, 17, etc.) La iglesia es considerada hoy en día como la simiente de Abraham. Pablo declaró lúcidamente en el verso clásico de Gálatas 3.29: “y Si ustedes son de Cristo, entonces simiente de Abraham son y herederos de la promesa”, es decir, la promesa a Abraham que él sería “heredero del mundo” (Romanos 4.13). Las promesas Abrahámicas de la tierra, de una descendencia y UNA futura prosperidad, es la roca sólida y la base del Evangelio salvífico Cristiano del Reino, anunciado por Jesús como el predicador modelo del Evangelio (Hebreos 2.3).

¡Los cristianos tienden a ceder su herencia a los Judíos no conversos! Así, han negado las enseñanzas de Jesús que los humildes, sus seguidores, “heredarán la tierra” (Mateo 5.5, citando Sal 37). La objeción de Jesús a sus compatriotas era que estaban en las garras del engaño, pues decían que podían ser parte de las promesas hechas a Abraham sin necesidad de aceptarle y obedecerle a él, el Mesías. No es suficiente tener sangre Judía en sus venas. Uno debe creer y obedecer a Jesús, el Mesías, que ha venido y viene otra vez. Pero esto no quiere decir que la creencia en el Mesías ¡como el mismo Dios eterno, fue parte de la teología del Nuevo Testamento! Tal proposición multiplica a Dios y hace esencialmente convierte a un Jesús humano en no humano y, por lo tanto, no descendiente de David.

Todo esto no es negar que en la profecía todavía se espere una gran restauración y conversión de un grupo colectivo de Judíos. Esto ocurrirá en el futuro regreso de Jesús (¡que no fue en el año 70 por cierto!). Pablo habla de esta futura recuperación de un remanente de Israel en Romanos 9-11. Sin embargo, presentemente, Pablo caracteriza a Israel como siendo enemigos del Evangelio. Individualmente, algunos se unirán a la “Israel [Internacional] de Dios” (Gálatas 6.16). Todos los creyentes que ya son miembros de la Comunidad de Israel han creído el evangelio del Reino y, a través de esto han “nacido de nuevo”. Esto es algo que Jesús espera que hagamos todos en Marcos 1:14-15 (cf. el maravilloso texto en Hechos 8.12).

Pablo habla del Israel étnico como el “Israel de la carne” (1 Corintios 10.18). Se distinguen claramente los Judíos no convertidos de la iglesia, la cual él llama la “Israel de Dios” en Gálatas 6.16. Allí bendice a los de Gálatas que siguen la regla del amor y al resto de la iglesia de Dios, todos verdaderos creyentes. Jesús describe a los creyentes como los que creen y obedecen a sus palabras, su Evangelio del Reino (Juan 3.36; Mat 13.19; véase Heb 5.9). A estos insta a recibir la gracia de Dios. El Evangelio de la gracia de Dios es exactamente lo mismo que el Evangelio del Reino (como se dice bellamente en Hechos 20.24, 25).

¡El Cristianismo requiere trabajo! Jesús habla de “esforzarse” para entrar en el Reino (Lucas 13.24), es decir, para ser salvos. El trabajo necesario es la fe y la obediencia dirigida hacia Jesús (Hebreos 5.9). Pablo lo llama “la obediencia de la fe” al principio y final de Romanos (1.5; 16.26). Es ridículo pensar que la gracia nos libera de la enérgica actividad de Jesús y su causa. “¡Esfuércense [agonicen] para entrar en el Reino!” Dijo Jesús. Esto requiere un esfuerzo, un esfuerzo cooperativo entre el creyente y Dios y su único mediador, el ser humano Cristo Jesús (1 Tim. 2:5).

Es un gran engaño pensar que la salvación se obtiene al inicio de la conversión, sin perseverar más. Pablo les dijo a los creyentes de Roma, en términos inequívocos, que serían cortados si se apartan de la fiel obediencia (Romanos 11.22). Hebreos 6 y 10 amenazan graves consecuencias para los que creen por un tiempo (Lucas 8.13) y luego se vuelven atrás. Jesús se dirigió a los conversos en Laodicea con estas amenazantes palabras: “Te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3.16). El que persevere hasta el fin será salvo y “nuestra salvación está ahora más cerca que cuando inicialmente creímos” (Romanos 13.11). Pablo trabajó duro por su dominio propio “no sea que quede un naufrago”.

Algunos reciben la palabra salvífica del Reino (el Evangelio, Mateo 13.19) “con un corazón bueno y honesto” y por lo tanto dan fruto. Otros resisten la voluntad de Dios para con ellos (Lucas 7.30), mostrando qué temerosamente errada es la terrible doctrina de Calvino, quien fue responsable, junto con otros, del asesinato del anti-trinitario Miguel Servet. Calvino sufrió una ceguera severa en cuanto al Evangelio del Reino. Acusó a los discípulos entrenados por Jesús de ceguera cuando ellos hicieron la pregunta correcta: “¿Es ahora cuando vas a restablecer el Reino a Israel?” (Hechos 1.6). Calvino fríamente señaló que “hay más errores en esa pregunta que en las palabras”. La culpa y la ceguera acostaron a Calvino, y sus sucesores deben evitar seguir sus ideas con relación al Reino, el núcleo del Evangelio junto, por supuesto, con la muerte y resurrección del Mesías.


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LA BIBLIA SI DICE ESTO: QUE HABRA DOS RESURRECCIONES

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Este estudio está dirigido para las personas que en verdad buscan con interés y seriedad crecer espiritualmente sobre el conocimiento de Dios. No tiene el más mínimo propósito de persuadir a quienes piensen lo contrario, ya qué muchos, ni viendo la verdad, creerán en ella.

No sólo la ignorancia, sino una desviada información teológica ha venido a dar como resultado el absurdo desatino de una “resurrección universal” que es pregonado principalmente por la corriente amilenarista, y cabe decir, por su novedad, en una página en la Internet y que pertenece a unos señores que se hacen llamar como Armando y Manolo, la cual han intitulado: “Reflexiones acerca de las Escrituras, labiblianodiceesto.blogspot.com, cuya “lógica y sentido común”, como éstos dicen, no tiene, a decir verdad, nada de “lógica y sentido común” cuando es pasada por el ojo escrutador de la infalible Biblia, sin olvidarme de recordarles a estas dos personas y dueñas de la mencionada página que espero sus respuestas a las «preguntas» hechas por un servidor. Tómense su tiempo que los aguardo con mucha paciencia (¿Serán, quizás, “Testigos de Jehová” enmascarados de piedad?)

Yo invito a mis queridos visitantes a comparar mi estudio con un escrito de una de estas personas (labiblianodiceestoblogs.pot.com) y que trata, como el presente, de «la resurrección de los muertos». Es el mejor de mis deseos que determinen, con cabal juicio bíblico, la más ecuánime y reflexiva de las conclusiones.

La Biblia revela indiscutiblemente que habrá «dos resurrecciones»:

La primera: llamada «resurrección para vida».

La segunda: llamada «resurrección de juicio», «de condenación».

Empecemos nuestro estudio:

1). «La resurrección de vida».

Conocida también como «la resurrección de los justos» (Lc. 14:13-14), «la resurrección de entre los muertos» (Fil. 3:10-11), «una mejor resurrección» (He. 11:35), como habíamos dicho al principio: «la resurrección de vida» (Jn. 5:28-29), «la primera resurrección» (Ap. 20:6).

El contexto de cada frase indica una notoria división: Unos que «están muertos» pero que no experimentan ningún cambio, y otros que «sufren un trasformación al ser resucitados» (1 Ts. 4:16; 1 Co. 15:51-52).

No es difícil entender que si el Señor Jesucristo viene a levantar a los suyos, a resucitar a los fieles para a que reinen con él mil años, antes que los rebeldes inconversos, es lógico llamar a esta «resurrección» como «la primera», o la «de entre los muertos», ya que el «resto de los muertos» no sufren ninguna modificación; “continúan aletargados en el sueño de la muerte”. Para comprender la diferencia entre una y otra, depende de las palabras griegas «ek nekron» que se traducen como «de», o «de entre los muertos». Atención:

«Ek nekron», «de ente los muertos», nunca se aplica a los malvados. Estas palabras son utilizadas 49 veces en el Nuevo Testamento. 34 de ellas para señalar «la resurrección de Cristo», quien fue levantado «de entre los muertos»; 3 veces para indicar la presunta resurrección de Juan el Bautista (según la temerosa opinión de Herodes); 3 veces para mostrar la resurrección de Lázaro, qué como Cristo, fue levantado «de entre los muertos», pero sin ser glorificado; se usa 3 veces metafóricamente para indicar vida espiritual «de entre los muertos» por causa del pecado (véase Ro. 6:13; 11:15; Ef. 5:14). En utilizada en Lc. 16:31: “aun cuando alguno se levantare «de entre los muertos»”. En Heb. 11:19, la fe del patriarca Abraham consistía en que Dios podía levantar a Isaac aun «de entre los muertos».

Las últimas 4 se aplican a la resurrección futura «de entre los muertos». Marcos 12:25 dice para este caso «…cuando resucitaren de entre los muertos…»; Lc. 20:35-36: «…la resurrección de entre los muertos…»; y Hech. 4:1-2: «…la resurrección de entre los muertos».

Los pasajes nos enseñan que se llevará a cabo una resurrección «de entre los muertos»; esto significa que una parte de los muertos serán resucitados antes de que «todos» lo sean.

«La resurrección de entre los muertos», es la que comúnmente nombramos como «la primera resurrección», o «la resurrección de vida» (Jn. 5:29); únicamente engloba a los que serán levantados de la muerte para «vida eterna».

2). «La resurrección de condenación».

La Biblia profetiza otra «resurrección» como parte del programa de Dios para «los no salvos», y es la llamada «segunda resurrección», o «resurrección de condenación».

Esta parte se muestra así en las Escrituras:

«…mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación» (Jn. 5:29).

Es bien clara aquí:

«Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años» (Ap. 20:5).

Más adelante:

«Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en el; de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios...».

«Y el mar entregó los muertos que había en el; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos…» (Ap. 20:11-13).

Tomando en cuenta que «la primera resurrección» aconteció antes de la inauguración del Reino Milenario, los «muertos» señalados en Ap. 20:11, 12 son tan sólo los que no sufrieron ningún cambio en el trascurso de la resurrección «de entre los muertos.» Estos son los muertos resucitados para «condenación eterna».

Hay varios pasajes bíblicos que se han empleado mal para tratar de acreditar el errado y engañoso dogma de una “resurrección general”. Los primeros de estos pasajes son el 2 y 3 del capítulo 12 del libro del profeta Daniel. Analicemos esto:

«Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad».

Parece ser que en estos textos “no existe ninguna distinción” entre una resurrección y otra, pero despejaremos de inmediato la “interesante” duda. Es importante estar atentos a los detalles para comprender bien nuestro escrito:

En la Biblia Versión Autorizada en Inglés se traduce dos veces la palabra «algunos» («unos» para vida eterna y «otros» para vergüenza y confusión perpetua). Jamás se vuelve a repetir en otra parte de la Biblia Hebrea, «en el sentido de tomar distributivamente cualquier clase general que haya sido previamente mencionada». Es por eso que no hay error en utilizar la palabra traducida «algunos» la primera vez en “aquellos” que «despiertan», y la segunda vez en “aquellos” que «duermen», a los que no han «despertado». Es evidente que los textos presentados nunca sugieren una “resurrección universal”. La expresión «muchos de entre», invalida precisamente esta última posibilidad.

La explicación de los textos bíblicos anteriores, no es el producto de un pensamiento incoherente. En este estudio, armonizamos con muchos comentaristas y estudiosos judíos en sus puntos de vista que están vinculados en una invaluable enseñanza gramatical y lexicográfica de expresiones, de palabras y de oraciones.

Por lo tanto, la traducción más aceptable quedaría de esta manera, de acuerdo a la interpretación tomada del reconocido rabino y erudito Aben Ezra del Siglo XII (que no fue como los teólogos improvisados de la Watchtower que han confundido a sus miembros con tantas ideas religiosas delirantes. Para Armando y Manolo):

«…“aquellos” que despierten serán para vida eterna, y “aquellos” que no despierten serán para vergüenza y confusión perpetua…».

Otros pasajes manipulado para aducir “sin ton ni son” el embuste de la “resurrección general” son Jn. 5:28-29:

«No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación».

La palabra «hora» pudiera mostrar, en cierto modo, una “resurrección general”, debido que supone “una expansión prolongada de tiempo”. Sin embargo, “no todo lo que brilla es oro”. Este pasaje en ningún instante demuestra una resucitación simultánea de justos e injustos. El Señor Jesucristo se expresaba en estos versos a la usanza de los profetas del Antiguo Testamento que conjuntaban sin hacer diferencia de tiempo los sucesos proféticos de cercano y lejano alcance (véase también Jn. 4:21, 23). Se observa además la misma tendencia profética en las disertaciones públicas de Cristo en los Evangelios. Por ejemplo, la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. y la descripción de la Gran Tribulación Escatológica se advierten a la vez en los mismos pasajes bíblicos («Profecías de corto y largo plazo»).

Otro ejemplo, por si fuera poco, lo encontramos en el Antiguo Testamento, con el profeta Isaías, en Is. 61:1-4. La primera parte de estas profecías se cumplió con Cristo durante su ministerio terrenal (véase Is. 61: 1-2a, compárese con Lc.4:16-21: «hoy se ha cumplido esta profecía»), pero los pasajes subsiguientes encierran dos cumplimientos proféticos mucho más futuros aun: el primero, llamado «el día de venganza del Dios nuestro», y será cuando Cristo juzgue las naciones del mundo al concluir la Gran Tribulación Final (véase Is. 61:2b), y el segundo, se refiere al período del «gobierno milenario de Cristo» (véase Is. 61:2c, 3-7). Todo esto profetizado en una evidente y cercana continuidad.

Los siguientes textos bíblicos son los que mejor nos descifran las dos partes del programa de Dios en la resurrección:

«Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años» (Ap. 20:4-6).

El verso 5 dice: «Pero los otros muertos no volvieron a vivir, hasta que se cumplieron los mil años». Aquí se exhibe el estado de los que son dejados en el reino de la muerte cuando se cumpla «la primera resurrección», en la segunda venida de Cristo («no volvieron a vivir»). Este verso muestra que discurrirán mil años entre «la primera resurrección», la «de vida», y «la resurrección de los impíos muertos», «la de condenación» (véase Ap. 20:7a, 11-13).

Es cierto que en el Antiguo Testamento no está del todo claro ver dos partes o sucesos separados de la resurrección, excepto en Dn. 12:2 (véase por favor Job: 14:1-13; 19:25-26; Sal. 16:10; 49:15; Is. 25:8; 26:19), pero en el Nuevo Testamento sí se resuelve que entre la «resurrección» de los justos y la de los injustos existe un período de separación de «mil años»:

«Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que cumplieron mil años...».

La palabra «Pero» no se encuentra en el original griego. En realidad, el pasaje dice: «Los otros muertos» (hoy loipoì tôn nekrôn, gr), o sea, «el resto de los muertos». Aquí se muestra con suma facilidad que son los injustos que han muerto corporalmente. Quienes afirman una “resurrección espiritual” en Ap. 20:4, toman como punto de partida el verbo griego «édseisan» («vivieron», édseisan, gr.), acarreando el embarazoso problema de enlazar adecuadamente, por una exégesis extraviada e informal, Ap. 20:4 con Ap. 20:5 («no volvieron a vivir», ouk édseisan). La razón es que los dos verbos de cada texto poseen un idéntico significado: el de «la resurrección física». No es posible alegorizar esta situación en alguna parte, porque de ser así, entonces los injustos necesariamente tendrían que experimentar una “resurrección espiritual” (¿?).

Es descabellado, ilógico y ridículo que el mismo vocablo griego tenga un significado diferente. Es por cosas como esta que los falsos maestros religiosos han ocasionado un terrible y confuso desastre espiritual en las vidas de millares de personas que han sido atrapados, por una causa u otra, en sus condenables y dañinas trampas heréticas.

El verbo «édeseisan» («vivir», «vivieron»), hace la gran diferencia entre la correcta literalización de los textos estudiados y la improbabilidad de su “espiritualización”.

Ap. 20: 4 y 5, anulan la doctrina de “la resurrección general”. Estos concuerdan con Dn. 12:2 donde se revela que habrá una «primera resurrección» para los que son salvos.

«La primera resurrección» que es hallada en Ap. 20:5, es conocida también en la Biblia como: «Resurrección de vida» (Jn. 5:29), «la resurrección de los justos» (Lc.14:14), «una mejor resurrección» (He. 11:35). Los salvos de todas las edades están involucrados en «la primera resurrección».

Cabe decir, que el término griego utilizado para conceptuar de forma correcta la resurrección de Ap. 20: 5 es «prótei», que significa «primera en tiempo» o «primera en clase o categoría». Es la misma palabra que Pablo utiliza en 1 Tim. 1:15 donde Pablo se califica el mismo como «el primero de los pecadores».

Los creyentes en Cristo participarán de «la primera resurrección» («resurrección», ánastasis, gr.). La «resurrección» de la que Pablo habla en 1 Ts. 4:16, es la misma «primera resurrección» hallada en Ap. 20:5 y que habrá de suceder en la Parusía del Señor Jesucristo: Sólo los justos serán levantados de la muerte para «reinar con Cristo por mil años literales».

Así qué, «los otros muertos», amigos míos, no resucitarán corporalmente sino hasta que el Reinado Milenial de Cristo haya concluido para que sean juzgados en el Juicio del Gran Trono Blanco (Ap. 20:11-15).

Amén.

MI OPINION PERSONAL SOBRE UN TEMA DE LOS CREADORES DE: labiblianodiceesto.blogspot.com

Por Alexander Davila G.
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Job 12:3:

También tengo yo entendimiento como vosotros; No soy yo menos que vosotros; ¿Y quién habrá que no pueda decir otro tanto?

Job 13:2:

Como vosotros lo sabéis, lo sé yo; No soy menos que vosotros.

Esas fueron las palabras de Job hacia sus amigos, quienes le amonestaban por su supuesta ignorancia.

Las escrituras dicen:

Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. (Romanos 15:1)

Siempre he considerado que la mejor forma de responder ante cualquier situación, es con las sagradas escrituras. Santiago 4:17 dice así:

y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

Sobre el blog en mención me dí cuenta en el blog del hermano Mario, realmente no lo conocía, y aunque era sobre otro tema en ese momento, decidí visitarlo. A través de los años he podido ver que la mayoría de las personas con un buen conocimiento de las escrituras, deciden guardar el conocimiento para sí mismos y no compartirlo con los demás.

Si hay algo que aprecio realmente en las personas es la sinceridad, desde que comencé a leer me dí cuenta de que el blog en mención no era un blog para compartir el mensaje de las escrituras, sino para tratar de desacreditar los temas de otras personas (principalmente de Mario y Javier), y cuando leí un tema sobre el bautismo, pude ver cómo fué reducido a la más mínima expresión por parte de los escritores de dicho blog, haciendo de cuenta y caso como que el bautismo es lo de menos para un Cristiano, y sinceramente no me parecieron personas ignorantes las que escribían (hoy sé que son Manolo y Armando), entonces unas preguntas vinieron a mi corazón:

¿Si tanto conocen las escrituras, porque mejor no dedicarse a proclamar el mensaje?

¿Serán testigos de Jehová, que han sentido que Mario y Javier al igual que Lavasori, están mostrando la verdadera cara de la organización Watchtower (testigos de jehová)?

¿Porqué no comparten el conocimiento que poseen sobre las escrituras escribiendo sus propios temas?

¿Porqué insinúan que sólo ellos dos y unos cuantos más tienen entendimiento?

Todas las religiones comparten el mismo pensamiento: !TODOS LOS DEMÁS SON IGNORANTES!, sólo los líderes de las mísmas dicen tener entendimiento, de esa forma es que someten a sus adeptos y los esclavizan.

Es una lástima que muchos aunque quizás ya no pertenezcan a sus organizaciones, sigan manteniendo la misma postura, dicen agradecerle a YHWH por la sabiduría y el entendimiento, pero lo niegan al considerar ignorantes a los demás; en lo personal yo no subestimo ni a un niño.

Sólamente les recuerdo lo que dicen las escrituras sobre nuestra forma de responder a los demás:

...Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. (Mateo 5:37)

...sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación. (Santiago 5:12)

Mas el que ignora, ignore. (1 Corintios 14:38)

En Mateo 21:24 Jesús dijo:

Yo también os haré una pregunta, y si me la contestáis, también yo os diré...
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Gracias querido hermano Alexander; es lo mismo que siempre he pensado de estas dos personas que no son muy honestas por lo que hemos visto.

martes, 2 de febrero de 2010

SE PUEDE ENTENDER LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD?


Por Mario Olcese Sanguineti, Apologista.

.Un Trío de Textos clave:

1.- Colosenses 2:2: “Para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas de cumplido entendimiento para conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo”.

Comentario de Apologista:

Pablo desea que los creyentes entiendan el misterio de Dios el Padre, y de Cristo…

¿Pero dónde está el Espíritu Santo aquí? Además, nótese que Pablo desea que también entendamos el misterio de Dios el Padre…¡No el misterio de la Trinidad! Ah, y ojo que aquí Pablo no dice: “para conocer el misterio de Dios el Padre y Dios el Hijo”.

2.- Efesios 1:17, 18: “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él. Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál sea la esperanza de su vocación, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos”.

Comentario de Apologista:

El deseo de Pablo para los cristianos es que Dios les otorgue espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él (Dios). Alumbrando los ojos de nuestro entendimiento para saber exactamente cuál es nuestra esperanza y las riquezas de la gloria de su herencia.

Nosotros debemos esperar que Dios nos dé revelación en el conocimiento de él. ¿Pero puede uno entender a Dios si damos por verídica la inefable doctrina de la Trinidad? ¡Yo creo que no!

3.- 1 Juan 5:20: “Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna”.

Comentario de Apologista:

Nótese que Juan dice que el Hijo de Dios nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero (Dios). ¿Pero realmente los creyentes cristianos han llegado a conocer y a entender al Dios verdadero bajo la forma de una Trinidad, la cual sigue siendo tan misteriosa e inefable como siempre, tanto para legos e indoctos por igual? ¿Cómo puede realmente alguien entender un misterio supuestamente insondable e inefable?

Definitivamente la Trinidad presenta muchos serios desafíos a cualquier cristiano sensato y medianamente inteligente…¿Y a usted también, querido “Trinoterco”?

lunes, 1 de febrero de 2010

PREGUNTAS HECHAS A LOS CREADORES DE: labiblianodiceesto.blogspot.com


Preguntas que un buen cristiano contestaría afirmativamente.

Estas preguntas son hechas para los creadores de:

labiblianodiceesto.blogspot.com

¿Creen ustedes Armando y Manolo que los Testigos de Jehová pertenecen a una secta, y porqué?

¿Usted creen Armando y Manolo que Cristo fue levantado de los muertos corporalmente?

¿Pertenecen ustedes al Cuerpo de Cristo?

¿Están ustedes guiados por el Espíritu Santo?

¿Son ustedes hermanos de Jesús?

¿Son también coherederos con Cristo?

¿Son ustedes unos vestidos de blanco para tener autoridad sobre las naciones?

¿Ustedes creen que el bautismo añade al creyente en la iglesia de Cristo?

Muchas gracias, espero sus respuestas en mi correo.

EL CULTO DE LA DIOSA MADRE Y DEL HIJO



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Fue algo familiar a la humanidad en la antigüedad haber conocido por revelación divina, generación tras generación, la promesa de un Mesías Salvador que nacería de forma sobrenatural para presentarse como el genuino «Hijo de Dios», «la Simiente de la Mujer», la descendencia milagrosa que destruiría «la Serpiente y su Simiente» (el diablo y sus hijos), según Gn. 3:15. Posteriormente, esta profecía se corrompió para ser anunciada pagana y engañosamente por todas partes, y me refiero al culto que se le otorgaba a un “dios supremo” y a su “consorte” llamada “la reina del cielo”, y a su hijo “el salvador”. Fue la “madre” de este supuesto “salvador” la que recibió la veneración más ferviente de la tríada, veneración que se estableció desde el Norte de África hasta China. “La reina del cielo” fue conocida en estos puntos geográficos como Astarté, Isis, Venus, Diana, Hariti y Kuan-Yin. Los germanos, los escandinavos, los etruscos, los griegos y romanos no estuvieron exentos en adorarla.

Fue Semiramis, la perversa y sensual esposa de Nimrod, en la tierra de Sinar, en Babilonia (que es mostrada en la Biblia como la primera cultura formalizada en la historia, antes de que los egipcios erigieran sus impresionantes pirámides), quien se encargó de contaminar originalmente las comarcas del planeta con esta costumbre pagana tan indigna ante los ojos de Dios. Cuando Nimrod murió, su fornicara madre y esposa Semiramis engendró un hijo al que llamó Tammuz, pregonando la gran mentira que había sido concebido sin una relación sexual usual, o sea, extraordinariamente, con el fin de justificarlo como un “dios” (“Nimrod Renacido”).
“El culto de la diosa madre y del hijo” principio en la nación babilónica y fue llevado a cada recóndito de la inmensa tierra, después de que Dios confundió las lenguas de los hombres en Babel y dispersarlos. Muchas figuras hechas a mano muestran a Semiramis abrazando al supuesto hijo celestial.

La Biblia nunca enseña que dentro del cristianismo se rindiese culto a María, la madre de Cristo, durante los Tres Primeros Siglos de la Iglesia de Dios. En el tiempo que la infernal iglesia romanista católica se consolidó sobre un fundamento pagano-cristiano, muchos de los apóstatas que pertenecían a ella decidieron ofrecerle adoración como “la madre de Dios”, como “la reina del cielo”. Los templos cristianos, bajo el hechizo de los misterios babilónicos, no eran otra cosa más que los antiguos templos profanos donde se adoraba a “la diosa y reina madre”, pero ahora con el nombre de “María”. Diosas, como Isis, eran veneradas y adoradas con velas encendidas, como se hace en esta época moderna con las diferentes vírgenes que existen en toda la faz de la tierra y que han sido colocadas inertes en los “atrios” de la funesta iglesia católica romanista.

Resumiendo: “el culto de la diosa madre y del hijo” se originó en Babilonia. De allí se extendió ampliamente por el mundo para que se adorara con distintos nombres. “El culto a la diosa madre y del hijo” termina ancorado en el dominio romano antiguo, cuando hombres impíos y apóstatas dejaron al Dios de la Biblia y a su Cristo, en el III y IV Siglo de nuestra era, influenciados por la mixtura religiosa católica romanista que continua inculcando hasta estos instantes semejante y letal “culto satánico”.

María, la madre de Cristo, fue una mujer con los defectos y pecados de cualquier ser humano. Jamás poseyó una naturaleza divina como el Dios Padre («…porque ha mirado la bajeza de su sierva»). Ella misma dijo que «Dios» era su «Salvador». Vemos esta verdad en los siguientes versos bíblicos:

«Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la bajeza de su sierva…» (Lc. 1:46-48).

Este artículo no tiene el propósito de ofender a nadie. En nuestro más sincero y ferviente deseo que sea de ayuda para aquellos que se encuentran sumergidos en el negro lodo de las doctrinas y religiones heréticamente desviadas, que no son de Dios, y que poseen la capacidad para empujar al precipicio de la condenación eterna irremediable a los que han concientizado su devastador error.

Dios les bendiga siempre.

-AMADOS, AHORA SOMOS HIJOS DE DIOS-


Me encanta Gálatas 3:23 y 4:7. En los versos 23 y 24 Pablo explica cual era el rol que desempeñaba la ley: que era un tutor para el tiempo antes de la llegada de la Fe. Más adelante nos dice que pasó cuando la Fe llegó:

Gálatas 3:25-26 “Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;”

“Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;” ¡La Fe en Jesucristo, creer que Él es el Hijo de Dios, el Ungido, el Mesías, nos hace ser hijos de Dios, Sus hijos e hijas! Evangelio significa buenas noticias y éstas en verdad son muy ¡BUENAS NOTICIAS! “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo”, como Pablo y Silas le dijeron al carcelero en Filipo (Hechos 16:31). “Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús”, agrega la Palabra. Ésta realidad llena mi corazón de alegría cada vez que leo este pasaje. Luego el capítulo 4 de Gálatas continúa:

Gálatas 4:1-7

“Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !Abba Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”

Los versículos 6 y 7, una vez más, nos llaman hijos de Dios, Sus hijos. Dios lo ha sellado enviando al Espíritu de Dios en nuestros corazones que claman ¡Abba [1][nota al pie 1] (papi), Padre! He leído este pasaje muchas veces y siempre me regocija. Sin embargo, hay algo que me confundía, y esto es la palabra “adopción” en el verso 5. Como sabemos, los hijos adoptados no están conectados por nacimiento a sus padres adoptivos. Ésta es la diferencia entre un hijo adoptado y un no adoptado. El no adoptado está conectado por nacimiento y por sangre a su padre y a su madre, mientras que el adoptado mediante el acto de adopción. Creo que todos vamos a estar de acuerdo en que es maravilloso ser hijo de Dios, una cosa es ser adoptado, donde Dios no es tu padre de nacimiento y otra muy diferente ser Su hijo porque naciste de Él. Por lo cual, quiero que en este artículo vayamos juntos a las Escrituras y ver lo que la Palabra de Dios dice en cuanto a ser hijos de Dios.

¿Cómo es que uno se convierte en hijo de Dios?

¿Qué se necesita?

¿Es por nacimiento o por adopción?

Creo en que al final de este artículo vamos a tener respuestas claras a éstas preguntas provenientes de la única fuente autorizada: La Palabra de Dios. Puede que en algunas ocasiones tengamos que ver los significados de algunas palabras en griego. Se paciente, porque creo que hacerlo vale la pena el esfuerzo.

La palabra adopción

La frase “adopción de hijos” utilizada más arriba es la traducción de una palabra griega, la palabra: “υιοθεσία” (uiothesia). Esta palabra a su vez está compuesta por la palabra “uios” que significa hijo y la palabra “thesis” que significa ubicación. “Uiothesia” por lo cual significa “ubicación como hijos”. Para entender mejor su significado en Gálatas 4, veamos el contexto. Gálatas 3:23-4:4 habla de hijos que están bajo tutores. Hijos que fueron destinados a heredar, pero no eran diferentes que los esclavos. En otras palabras, hijos que a pesar de ser hijos eran esclavos:

Gálatas 4:1-3

“Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños [Griego: “nepioi”, niño pequeño que aun no puede hablar, – no como “uioi”, la palabra traducida como “hijos” en Gálatas] estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.”

Gálatas 3:1-2 nos da el ejemplo de un heredero que está bajo guardianes y administradores hasta el tiempo que el padre haya señalado. Mientras siga en esta etapa, mientras no haya llegado el tiempo señalado por el padre, aunque sea hijo, tiene el lugar de esclavo.“Así también nosotros”, dice: Gálatas 4:3, cuando éramos niños estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.” Los versículos 4-5 nos dicen lo que pasa después:

Gálatas 4:4-5

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.”

La palabra “pero” con la que empieza el verso 4 pone en contraste lo que le sigue con lo que le preside. ¿Qué fue antes? El tiempo señalado por el Padre no había venido: tenemos la posición de esclavos, fuimos esclavizados a los elemento del mundo; estábamos bajo tutores, guardianes y administradores. La palabra “PERO” no obstante, introduce un cambio a esta situación. ¿Cuál fue este cambio? ¡A su debido tiempo, llegó el momento señalado por el Padre! Dios envío a Su Hijo, a redimir a aquellos que estaban bajo la ley; y de tener la posición de esclavos fuimos hechos hijos. Podemos ver lo mismo , usando las palabras de Gálatas 3:23-26.

Gálatas 3:23-26

“Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; ”

Había una vez, “antes de que viniese la fe”, este era el tiempo de la ley, el tiempo del tutor o ayo, el tiempo de los guardianes y de los administradores que habla Gálatas 4. El tiempo en el que teníamos la posición de esclavos. Pero luego vino la fe, vino el cumplimiento del tiempo. ¡Vino Cristo! El tutor, el guardián y el administrador, la ley que era todo eso, se fue. Ya no estamos bajo la ley y ya no tenemos la posición de esclavos, sino que ahora tenemos el lugar de hijos. En otras palabras, la palabra “uiothesia” que es usada en Gálatas 4 y que se traduce como adopción de hijos sería mejor que se tradujera como “la posición de hijos”. Esta palabra no se usa para decirnos que Dios es nuestro padre adoptivo, como la traducción parece decir, sino que nosotros con la venida del Señor Jesucristo, con la venida de la fe, cambiamos nuestra posición y de ser esclavos ahora somo hijos. No habla de nuestra relación con Dios en términos de adoptado vs de nacimiento sino en términos de tener la posición de hijos vs la posición de esclavos.

Nacido de Dios - no adoptados

El hecho de que en el pasaje anterior de Gálatas y la palabra “uiothesia” no significan que Dios es nuestro Padre adoptivo puede ser avalado por muchos otros pasajes más, lo cual pone en claro que no somos hijos adoptivos de Dios sino hijos de nacimiento. Empezando por Juan 1:12, leemos:

Juan 1:12

“Mas a todos los que le recibieron [al Señor Jesucristo], a los que creen en su nombre [el nombre del Señor Jesucristo], les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”

La palabra “hijos” equivale a la palabra griega τέκνα (tekna) que significa “que es nacido” . Es una palabra que “da prominencia al hecho de nacimiento”. De hecho el siguiente verso lo pone más claro que el agua. Vamos a leerlo junto con el pasaje anterior:

Juan 1:12-13

“Mas a todos los que le recibieron [al Señor Jesucristo], a los que creen en su nombre [el nombre del Señor Jesucristo], les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

¿De dónde nacieron los hijos de Dios del verso 12? El versículo 13 da la respuesta: ¡nacieron de Dios! Obviamente, por lo cual si somos nacidos de Dios, es nacimiento y no adopción lo que nos conecta con Él; y la Palabra lo pone muy claro, lo veremos mas delante. El siguiente pasaje que vamos a ver dice que es por nacimiento y no por adopción nuestra conexión con Dios, haciéndole literalmente nuestro Padre, está en Juan 3:3-8. Ahí vemos a Jesús y a Nicodemo (un maestro judío) hablando sobre un segundo NACIMIENTO.

Juan 3:3-8

“Respondió Jesús y le dijo [a Nicodemo]: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de Nuevo [pero en griego dice “nacido de arriba” - ver también la nota de pié de página de la Nueva Versión Internacional], no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo [griego: “nacido de arriba”]. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

Así como Jesús aclara aquí que hay dos tipos de nacimientos. El primero es el nacimiento del agua o de la carne. Este es el nacimiento físico y toda la gente que ha vivido en esta tierra han nacido de esta manera. Aparte de este tipo de nacimiento hay otro más, el cual Jesús pone en claro que es un prerequisito para entrar en el reino de Dios. Este es el “nacimiento de arriba”. Muchos traductores lo han traducido, valga la redundancia, como “nacido de nuevo”. Porque en lo absoluto es un segundo nacimiento y por lo cual decir que hemos nacido de nuevo es válido [2][nota al pie 2], lo que en griego diría “nacido de arriba”, la que es otra manera de expresar el decir “nacido de Dios quién está arriba”.

Anteriormente vimos en Juan que la Palabra habla de aquellos que creen en el nombre del Señor Jesucristo como nacido de Dios. Aquí el Señor habla de “nacido de arriba”. Ambas son lo mismo y enfatizan el hecho de que hay un segundo nacimiento que es requerido para entrar en el reino de Dios. Este es el nacimiento que viene de Dios o que viene de arriba o el nacimiento que viene del Espíritu, como también se le llama en el pasaje anterior de Juan 3. Observa de nuevo que la Palabra de Dios no habla de adopción. Jesús no dijo que teníamos que ser adoptados por Dios sino ser nacidos de Dios. Es precisamente este nacimiento el que nos hace hijos de Dios y nos da el derecho de llamarlo papi (Abba) Padre. Por supuesto que también podríamos llamarlo Padre si nos hubiera adoptado pero obviamente no tenemos adopción sino nacimiento. Pero vamos a continuar yendo a la primera epístola de Juan. Ahí en 1 Juan 5:1 leemos:

1 Juan 5:1

“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.”

Más atrás vimos en el evangelio de Juan y en Gálatas también que alguien se puede convertir en hijo de Dios al creer en el Señor Jesucristo. Aquí se repite de nuevo. Cualquiera que cree que Jesús es el Cristo, el cual es el Ungido, el Mesías, es nacido de Dios. ¡Así de fácil y así de bueno! También es una noticia para el mundo, Evangelio significa buenas noticias y éstas SON verdaderamente ¡muy buenas noticias! La religión ha escondido la verdad y la belleza del evangelio. Durante muchos años he escuchado mucho sobre religión; mucho sobre lo que debo hacer para estar bien con Dios, pero nadie me ha dicho que creyendo simplemente en que Jesucristo es el Cristo, el Hijo de Dios, el Ungido sería hijo de Dios y podría llamarle, mi papi, mi Padre. Sí, es así de fácil mi querido lector. “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo” Pablo y Silas le dijeron al carcelero en Filipo, como leímos previamente, cuando les preguntó: “Señores ¿qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:30-31) Lo mismo dice la Palabra de Dios hoy para ti también. Si aún no has conocido al Señor Jesucristo, quiero que sepas que Él quiere conocerte y llevarte al Padre. No necesitas hacer ningún tipo de acto religioso para llegar a Él. No tienes que seguir las diferentes tradiciones religiosas que probablemente escuchaste cuando eras niño . Lo que tienes que hacer está aquí frente a tus ojos: Cualquiera que CREA que Jesús es el Cristo, el Ungido, ¡es nacido de Dios! Y Romanos 10:9 dice:

Romanos 10:9

“que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”

¡Así de seguro! ¡Así de simple! ¡Así de generoso! Leamos de nuevo en Romanos 10:

Romanos 10:12-13

“pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

¡El Señor es rico, generoso para con todos los que le invocan y todos los que invocan el nombre del Señor serán salvos!

1 Juan 4:15

“Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.”

Todo gira alrededor de Jesús y todo tiene que ver con creer en Jesús y el confesar que crees en Él. Creer en el Señor Jesús, creer que Él es el Ungido, el Cristo, creer que Él es el Hijo de Dios, creer que Dios lo levantó de los muertos, confesar, como resultado de creer, que Él es el Señor. Para entrar en la familia de Dios no es mediante obras, sino por creer, por fe. Y no es por adopción lo que hace ser parte de su familia sino nacimiento, nacimiento de Dios, quien a su vez se convierte en Abba (papi) Padre.

Si avanzamos un poco más podemos ver también ésta verdad en 1 de Pedro 1:23 donde leemos:

1 Pedro 1:23

“siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”

Aquí de nuevo Pedro habla de un nuevo nacimiento, el segundo nacimiento, el nacimiento de Dios del cual vimos que Juan hablaba. Es un nacimiento que no proviene de semilla corruptible sino de semilla incorruptible y el medio de este nacimiento es a través de la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Romanos 10:17 – solo unos versículos después del pasaje que habla que uno se salva no mediante obras, sino confesando con su boca al Señor Jesús y creyendo en su corazón que Dios le levantó de los muertos – nos dice cómo viene la fe:

Romanos 10:17

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

La Fe viene por el oír. No escuchando sermones religiosos o tradiciones humanas. No escuchando cualquier cosa que la gente diga que tal vez Dios dice, sino escuchando la Palabra de Dios, lo que Dios mismo dice. Hoy en día hay millones de personas que creen saber lo que Dios dice y piensa, ya sea porque lo imaginan pensando determinada cosa o porque un religioso les dijo que Dios así piensa o incluso porque su iglesia así lo dice. Bueno, la verdad del asunto es que cada enseñanza debe ser probada conforme a la Palabra de Dios, la Biblia. Yo crecí en Grecia, que a su vez es un país sumamente religioso; y lo que la gente o la iglesia oficial decían de Dios – lo cual generalmente se traducía en una larga lista de que sí puedes o que no debes hacer y que no tienen relación alguna con la vida – me hicieron no querer tener ninguna conexión con Dios. De niño le oraba y le sentía cerca. Pero cuando el niño se hizo adolescente y no obtuvo ninguna respuesta a sus preguntas, Dios se convirtió en algo así como irrelevante para la vida – cuando pasaban cosas malas – una figura aterradora que iba tras de mí para castigarme. Pero de algún modo creía en la Biblia, aunque nunca la había leído y pensaba que era un libro sagrado exclusivo para sacerdotes y monjas. También estaba en búsqueda de la verdad, el significado de la vida, pero sin ningún resultado. Cualquier cosa que intentaba, aunque me resultara, me dejaba vacío. Un día a los 21 años, frustrado por los continuos fallos en mis intentos de encontrar algún sentido, le pedí a Dios que me perdonara por varias cosas tontas que había hecho y por el hecho de que nunca le había puesto verdadera atención. También le pedí, que si existía, que me encontrara. En menos de una semana, un amigo mío, sin saber nada, me dijo que había ido a un grupo bíblico y que si quería acompañarlo en la siguiente ocasión, lo cual hice. Ahí vi gente con Biblias en la mano que hablaban de cómo hacerse hijos de Dios, también hablaban sobre ser salvos por fe, sin obras, sobre una relación real y personal con Dios, de que Dios era mi papi. Sobre un Dios a quien podría pedir y recibir de Él, buscarlo y encontrarlo. Me expusieron un Dios VIVO en vez del típico dios muerto de las tradiciones humanas; me dije: ¡“ésto es demasiado bueno”! ¡Incluso me pareció revolucionario! Pero es verdad, pensé, especialmente porque se ve tan opuesto a lo que la iglesia tradicional dice. Decidí probarlo así: Si algo está en la Biblia entonces lo creeré, si no, pues no. Así que señalé a la Biblia como criterio con respecto a Dios y Su voluntad y no como varias personas probablemente dirían. También me dije: “voy a aplicar la Palabra de Dios prácticamente, la voy a probar”. Entonces, cuando leí en la Biblia que Jesús decía:

Mateo 7:7-11

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? ”

Cuando leí eso, ¿sabes que hice? ¡Empecé a pedirle a Dios! Por todo. Por cada necesidad que tenía le pedía Su ayuda. Y ¿sabes qué? ¡Sucedieron milagros! ¡Dios extendió su brazo y me alcanzó. El cielo se abrió y me encontró! Creer en Dios no era el final de un ejercicio mental. Era el principio de una relación viva con un Dios VIVO. Es precisamente de éste Dios del que hablo. Y Él envió a Su Hijo Jesucristo para que llevara nuestros pecados en la cruz para que así hoy cualquiera que crea que Él es el Cristo, el Hijo de Dios, el Ungido y que Dios lo levantó de los muertos será salvo y será hijo del Todopoderoso. ¿Estás cansado de Dios? Yo también estaba cansado, pero ¿qué crees? No has conocido al verdadero Dios, porque el verdadero Dios está VIVO, su Palabra es viva y cualquiera que le conozca jamás se cansará de Él. Lo que tú has conocido es el dios muerto de la religión y ese dios no puede hacer nada más que cansar a la gente.

Así fue como me convertí en creyente. Y así es como creo que alguien se hace creyente. Tiene que ser expuesto con la verdadera Palabra de Dios, con las buenas nuevas del evangelio. Oír es el primer paso, luego viene la fe. Lector de éste artículo: Si tu aún no eres un creyente de Jesucristo, hoy has escuchado el evangelio, las buenas nuevas de ser salvo por fe. Las buenas nuevas de convertirse en hijo de Dios, las buenas nuevas de poder llamarlo papi. La Palabra de Dios dice:

Santiago 4:8

“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.”

Acércate a Dios y Él se acercará a ti. Él te ama, te está esperando y tiene un plan para ti. Su familia tiene un lugar para ti también. El Padre te está esperando también. Como en 1 de Timoteo 2:4 dice: “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” ¡Y eso te incluye a ti también! Para cerrar ésta parte vayamos a 1 de Juan 3:1-2 que dice:

I Juan 3:1-2

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios”

Ahora somo hijos de Dios. ¿Cómo? Por fe en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, el Mesías. Esto no es algo prometido para el futuro. ¡Es una realidad presente y disponible para ti ahora! Como Pablo dice en 2 de Corintios 6:2:

2 Corintios 6:2

“Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.”

“Esperando la ubicación como hijos”

Regresando al tema original y habiendo visto lo que Juan nos dice y que ahora somos -a través de la fe en Jesucristo- hijos de Dios, vayamos a Romanos 8:23. Ahí leemos:

Romanos 8:23

“y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción [uiothesia– ubicación como hijos], la redención de nuestro cuerpo.”

Es fácil ser confundidos como cuando leemos en el pasaje anterior, en Romanos, que aún estamos esperando nuestra ubicación como hijos, mientras que en Gálatas, dice que Jesucristo vino para que recibiéramos nuestro lugar como hijos y Juan dice que AHORA somos hijos de Dios. La clave para evitar confusión en el pasaje anterior es la mera palabra “uiothesia”. Si alguien entiende esa palabra como adopción, como las traducciones en español dicen, entonces estamos rotundamente confundidos.

Adopción es un momento determinado, así como nacimiento. Hay un momento específico, cuando nacimos por primera vez (es la fecha y hora que aparece en tu acta de nacimiento), hay una fecha y hora determinada en la que nacimos por segunda vez (es el momento en que confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos) y además también hay otro momento determinado con fecha y hora cuando alguien es adoptado (es la fecha y hora en que los padres firman los documentos correspondientes). Así que, si traducimos “uiothesia” como adopción, entonces ese momento determinado con fecha y hora – de acuerdo a Romanos 8 – ¡no ha llegado aún! No somos ni siquiera adoptados por Dios porque todavía estamos esperando ese momento. Pero ese malentendido es artificial y creado al traducir la palabra “uiothesia”, como adopción. La traducción correcta es “ubicación como hijos” y para entender su significado aquí tenemos que ver el contexto, empezando del versículo 18:

Romanos 8:18-25

“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción [ubicación como hijos], la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.”

Pablo, refiriéndose a la creación nos dice que ésta está sujeta a vanidad. Está bajo la esclavitud de corrupción, gime y tiene dolores de parto y esos dolores ¡son fuertes!. Y no solo la creación sino nosotros también que tenemos las ¡PRIMICIAS del Espíritu!. Nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando algo mejor, la redención del cuerpo, el tiempo en el que el Señor regresará y cambiará este cuerpo mortal y frágil en inmortal e incorruptible como Su cuerpo. Gemimos y esperamos el tiempo en el que le veremos cara a cara. Como Pablo dice:

1 Corintios 13:12

“Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.”

Hay un “ahora” y un “entonces”. Ahora vemos en el espejo pero ENTONCES le veremos ¡cara a cara! Ahora sabemos en parte pero luego sabremos ¡cómo fuimos conocidos! Ahora la creación gime y nosotros gemimos por dentro también pero ENTONCES será liberada de la esclavitud de corrupción. Ahora tenemos los primeros frutos del Espíritu, lo cual significa que vendrá un tiempo, un ENTONCES, en el cual ¡tendremos la llenura! Ahora somos hijos de Dios, nacidos de Dios, hijos del Todo Poderoso, hermanos de Jesucristo, como él mismo nos llama en Hebreos 2:11-12, pero ésta no es la ubicación completa. La ubicación completa como hijos, es cuando lo veamos cara a cara, cuando sepamos cómo fuimos conocidos. Así, seremos ubicados como hijos e hijas de Dios, pero también ¡hay mucho más por venir!. Y sí, tenemos los frutos del Espíritu, pero son solo los PRIMEROS frutos, por lo cual, hay mucho más por venir. ¿Cuándo? Cuando el Señor regrese, cuando la creación sea liberada, cuando lo veamos ¡cara a cara! En el desposo con Cristo (2 Corintios 11:2) cuando se haga matrimonio (Apocalipsis 19).

Concluiremos este artículo con Romanos 8:14-17:

Romanos 8:12-17

“Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción [ubicación como hijos], por el cual clamamos: !Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”

Por fe somos hechos hijos de Dios y recibimos el Espíritu Santo. Al caminar por el Espíritu, al ser guiados por el Espíritu, somos hijos de Dios manifestados; y éste espíritu no es un espíritu de esclavitud sino un espíritu de relación paternofilial, un espíritu de “uiothesia”, un sello por el cual Dios nos sella (Efesios 1:13) y mediante el cual clamamos ¡Abba (papi) Padre! Permanecemos en el sufrimiento así como toda la creación. El hecho de convertirnos en hijos de Dios no significa una inmunización del sufrimiento, como algunos nos han hecho creer. La Palabra no deja duda alguna al respecto: no solo la creación gime, sino que nosotros también. Es sin embargo, el principio y hay más por venir, cuando nos reunamos con nuestro Papi, cara a cara. Cuando vayamos al lugar que el Señor está preparando para nosotros:

Juan 14:2-3

“En la casa de mi Padre muchas moradas hay … voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz



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