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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

sábado, 14 de marzo de 2009

12 RAZONES PARA NO ESPERAR UN RAPTO PRETRIBULACIONAL




De: ToughIssues.org


Por Darryl Eberhart
[…]

1. Como escritor Pre-Tribulacionista y líder, John Walvoord admite que no hay un solo versículo de la Escritura que por sí solo enseñe claramente el rapto Pretribulación.


2. Los pre-tribulacionistas fuerzan suposiciones en muchos versos cruciales de la Biblia – especialmente asumiendo que todas las referencias a los “santos” y a los “elegidos” (que están siendo perseguidos y martirizados durante “la tribulación” del tiempo del fin) deben referirse a “aquellos individuos que se salvan DESPUÉS de que el rapto pre-tribulación ha tenido lugar (Otra vez, ¿cómo se salvan todas estas personas durante “la tribulación” de los tiempos del fin si la “Iglesia” y el “refrenador” [i.e ., El Espíritu Santo según los pretribulacionistas] han sido removidos?)

3. No podemos encontrar una sola instancia en el Nuevo Testamento donde el Señor Jesucristo, el Apóstol Pablo, el Apóstol Pedro, o el Apóstol Juan hicieran alguna declaración en el sentido de que “la iglesia debe ser evacuada completamente del ”planeta Tierra“ siete años ANTES del comienzo del período de tribulación de los tiempos del fin. ¿No es esto un poco extraño si el punto de vista profético del Rapto pre tribulación es lo correcto?


4. A pesar de sacar varios textos fuera del CONTEXTO de los escritos de algunos padres primitivos de la iglesia, los Pre-tribulacionistas realmente NO PUEDEN ENCONTRAR ninguna enseñanza predominante y popular que apoye el punto de vista profético del rapto pre-tribulación en cualquier era de la historia de la Iglesia antes de los 1830s.

5. Muchos hombres eruditos de la fe cristiana, como John Bunyan, Charles Spurgeon, Charles Finney, John Knox, Juan Calvino, Martín Lutero, George Whitefield, etc., ¡fueron todos creyentes sólidos del post Tribulacionismo!


6. El Rapto pretribulación es un negocio rentable para los escritores pre-Tribulacionistas. No obstante, hay algunos pre Tribulacionistas que admitirán que el punto de vista profético del Rapto Tribulacional es todavía un punto de vista minoritario entre los estudiosos de la Biblia. ¿Cómo puede ser eso, podría usted preguntar, puesto que tantos libros de profecía favorecen el punto de vista “pre Tribulacional”? Eso es porque muchas de las principales casas publicadoras “cristianas” están, en la mayoría de los casos, CONTROLADAS por “cristianos liberales”. Los escritores Post-Tribulacionistas a menudo encuentran sumamente duro publicar sus libros por estas casas editoriales, porque el Rapto pre-Tribulacional “vende”. (Puede ser eso porque el rapto pre-Tribulacional atrae a una mentalidad “escapista? Es esa mentalidad de “¡Ciertamente no quiero estar aquí cuando el anticristo se presente!” El punto de vista del rapto pre-Tribulacional apela a nuestra “carne” – después de todo, ¿quién quiere afrontar la persecución?) También, Dr. Robert “Bob” Gundry dice que la mayor parte de los profesores en los colegios bíblicos que él conoce sostienen el punto de vista del rapto post Tribulacional. El agrega que algunos de los profesores en las universidades de la Biblia de la “Persuasión del rapto pre-Tribulacional” sostienen el punto de vista Post-Tribulacional, pero no pueden decirlo públicamente por miedo de perder sus posiciones! ¡Los estudiantes que abiertamente apoyan el rapto post-Tribulacional en estas “Universidades de la Biblia pre- Tribulacionistas” podrían no permitírseles graduarse!

7. ¡A pesar de que a muchos Pre-tribulacionistas les desagrada el autor Dave MacPherson, no han podido desmentir sus conclusiones bien documentadas que demuestran que los orígenes del rapto Pre Tribulacional se remotan a los 1830s – y no antes de ese tiempo! Tampoco los Pre- tribulacionistas han podido desmentir las conclusiones de MacPherson de que la inmensa mayoría de los padres antiguos de la iglesia enseñaron que la iglesia experimentaría “la tribulación de los tiempos del fin – y montones de tribulaciones a lo largo del camino hacia “la tribulación de los tiempos del fin”.


8. La enseñanza pública del Rapto pre-tribulacional se originó en las Islas Británicas durante los 1830s. (Los jesuitas hicieron alguna “creatividad futurista” en la arena profética muchos años antes de esa vez). La teoría Pre Tribulacional“ fue entonces “transportada” para América un poco más tarde, y fue popularizada por la “Biblia de Estudio de Scofield”.

9. ¡Para creer en el Rapto Pre-Tribulacional, uno debe ignorar varios versos cruciales de la Biblia que hablan directamente en contra del Rapto Pre-Tribulacional, como Juan 17:15, donde el Señor Jesucristo Mismo ora que el Padre NO saque a los creyentes FUERA del mundo – y 1 Tesalonicenses 4:16, 17 (que dice que los cristianos que vivan en el tiempo del regreso de Jesucristo no son tomados HASTA DESPUÉS de que” los muertos en Cristo son levantados primero)!


10. Creer en el rapto pre Tribulacional, me parece, va en contra del tema prevaleciente de esas porciones de la Biblia que se ocupan de la tribulación y la persecución. Ese tema prevaleciente es la “preservación EN MEDIO DE la tribulación” (¡Por favor recuerde la historia de Daniel en la guarida de los leones, y de Shadrach, Meshach, y Abed-Nego en el horno ardiente!)

11. Para creer en el Rapto Pre-Tribulacional, usted tiene que SUPONER QUE usted estará entre un “grupo muy selecto” de Cristianos que no tendrán que sufrir cosas horribles durante “la tribulación” de los tiempos del fin. Su “grupo selecto” excluye a aquellos millones de cristianos de siglos pasados que no fueron “evacuados en el aire” de su tribulación y sufrimiento, y los muchos individuos que se “salvaron” (i.e., “Renacidos”) durante “la tribulación” de los tiempos del fin, y que sufrirán martirio!

12. El punto de vista del Rapto pre Tribulacional, en la mayoría de los casos, parece producir FRUTO muy malo – es decir, parece tener “neutralizados” a muchos cristianos que viven hoy, causándoles a que se recuesten y no comban el mal. (Y eso es porque ellos no estarán aquí cuando las cosas se pongan realmente malas.) ¿Podría esta “doctrina” haber sido específicamente diseñada para “neutralizar” a los cristianos?



viernes, 13 de marzo de 2009

¡CUIDADO CON LAS NUEVAS REVELACIONES!





Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)


Cuando el cristiano verdadero lee la Palabra de Dios para conocer sus designios y ordenanzas que lo llevan a la madurez y al crecimiento espiritual, podemos decir, en sentido metafórico, que en esos momentos de lectura bíblica, él escucha la voz de Dios por cada Palabra que está leyendo. Una voz inaudible es percibida dentro de la mente del hombre fiel e inteligente que escudriña con interés las Escrituras para atesorarlas con gozo en el corazón. Por otro lado, es común oír decir en las congregaciones cristianas de alguien que «ha escuchado audiblemente la voz de Dios», que «Callad: Dios ha dado una revelación importante a un ungido suyo con su gloriosa voz, escuchad por favor» o «Dios me dijo algo para usted mi hermano, y fue con voz autoritaria». La Palabra de Dios tiene la finalidad de dar luz salvadora al creyente fiel como nueva criatura en Cristo (2 Co.5:12).

La Biblia llena todas las expectativas al respecto. Nada queda descubierto. Lo que el hombre fiel al Señor necesita para crecer adecuadamente, lo encontrará en la Biblia, no fuera de ella. No es nada racional que Dios hable literalmente hoy con su voz santa a los hijos suyos en este mundo que se pierde por el pecado, porque de ser así, ¿qué caso tendría tener su Palabra cuya finalidad es dar dirección espiritual completa? ¿No sería más práctico esperar a escuchar la voz de Dios para conocer su perfecta voluntad que nos atañe para un caminar santo ante quien hizo todas las cosas?

En la Biblia podemos encontrar muchos ejemplos de cómo Dios ha hablado literalmente a sus fieles hijos y siervos. Dios habló con la primera pareja humana en el Edén para la propagación de su especie y establecer su dominio sobre toda vida en la tierra (Gn.1:28-30), habló para emitir juicio contra Adán y Eva a causa de su desobediencia (Gn.3:16-17), habló para enfrentar a Caín cuando asesinó a su hermano Abel (Gn.4:9-16), habló a Noé para la construcción del arca que lo salvaría a él y su familia del diluvio universal que vendría para destrucción de un mundo sumamente depravado y desobediente (Gn.613-21), a Noé para dar la señal del Pacto Perpetuo (el arco iris) entre Dios y la tierra (Gn.9:12-17). Moisés escuchó la voz de Dios en la zarza ardiente, en el monte santo (Horeb), que le ordenó de forma audible la tarea de liberar a Israel de la esclavitud de Egipto (Ex. cap.3). Dios habló a Moisés para la ordenanza de la consagración de todos los primogénitos de los hijos de Israel, tanto hombres como animales (Ex.13:1-2), habló audiblemente en el desierto del Sinaí para la confirmación de su Pacto con Israel (Ex. cap. 19). Siendo un hombre de tierra pagana, Abram oyó claramente la voz de Dios que le mandó salir de ella para iniciar la senda cuyo rumbo lleva al cumplimiento de las promesas escatológicas para Israel y las naciones de la Tierra (Gn.12:1-3). Habló claramente a Isaac para la confirmación del Pacto que una vez había hecho a su padre Abraham (Gn.261-5), habló a Josué para entregarle con seguridad la Tierra Prometida que era habitada por pueblos paganos (Jos.1:1-9), a Samuel (1 S.3:4), al rey David (2 S. cap.7), a su profetas, tanto mayores como menores, etc. Todos estos ejemplos quedaron plasmados como evidencia histórica bíblica veraz, y algunos de ellos tiene relación con los propósitos divinos en el futuro como es la formación de Israel como nación escogida de Dios y el nacimiento del Mesías Ungido en esa nación y cuya obra salvadora en la cruz del Calvario apunta al Reino de Dios en la tierra para los redimidos que han creído en él (Jn.3:16).

Sin dar lugar a duda alguna, la voz de Dios que fue audible en aquellos tiempos pasados, tuvo propósitos muy específicos. El canon bíblico se cerró hace aproximadamente veinte centurias, con el último libro que fue el de Apocalipsis, dándose fin además a la era apostólica con la muerte del apóstol Juan, razones que determinan porqué la voz de Dios no necesita hacerse audible ya en estos tiempos, es decir, a causa de que tenemos su revelación escrita completa, que son exactamente las palabras plasmadas que se requieren para que el cristiano verdadero hogaño pueda llevar una vida perfecta delante de él; otros agregados más, como son supuestas revelaciones celestiales audibles, indiscutiblemente, salen sobrando. Una grande mentira sería. Las cosas secretas de Dios que no han sido reveladas en su Palabra, solamente le pertenecen a él y se encuentran veladas a los hombres terrenales, creyentes y no creyentes:

«Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley» (Dt. 29:29).

Hermanos míos, si ustedes están escuchando «voces» que creen provenir de Dios, creyendo que son revelaciones nuevas o proféticas, temo decirle que no provienen de la boca del infinito y amoroso Creador, sino del espíritu del mundo en el que habita Satanás que usa su voz para cautivar a los carentes Escriturarles que la escuchan de la manera que la escuchó Eva para caer en el fatídico engaño que llevó a todo hombre a la muerte (Gn. cap.3). Son las voces audibles que emergen de las emociones mal logradas y desmedidamente religiosas y sensacionalistas, de la mentira doctrinal que se torna como si fuese la voz del propio Señor Eterno. Son las voces que emanan de los idealismos y deseos carnales y terrenales que no han sido destruidos por falta de conocimiento bíblico (2 Co.10:3-6), que aún no han podido ser discernidos cabalmente como toda una mentira perfecta para ser desalojados del corazón humano «que es más engañoso que todas las cosas, y perverso» (Jer.17:9)

Tengan cuidado, y cada uno afírmese con tenacidad a la Palabra de Dios, y sean como los nobles hermanos de Bera que todo lo sometían al «escrutinio Escritural», para ver si aquello era verdad, o no:

«Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las escrituras para ver si estas cosas eran así» (Hech. 17:11).

Dios les bendiga siempre, hermanos y amigos que nos visitan siempre. La única voz que tendrán que escuchar, es la que se encuentra en sus Biblias. Desempólvenlas y úsenlas todos los días de sus vidas, para que mañana puedan estar en pie delante del Hijo del Hombre, salvos de la ira venidera (Lc.21:37).
Amén.

jueves, 12 de marzo de 2009

¿EN VERDAD VENDRÁ OTRA VEZ JESUCRISTO?



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD).


« Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios» (Ap.19:11-13).


No cabe la menor duda, que en estos textos se describe el esplendoroso y asombroso regreso de Jesucristo a la Tierra por segunda vez para instalar su reinado majestuoso y que tendrá una duración de mil años, según Ap. 20. 4, 6. Este reinado se caracterizará por un gobierno de justicia, de santidad, de amor, de paz y de restitución terrenal. La segunda venida de Cristo, sin temor a equivocarnos, será literal. La Escritura no insinúa la alegorización de los versículos que tratan esta situación. Su espiritualización, sale sobrando por demás. Tan literal será su venida, cómo qué el sol es sol, y el mar es mar.

En el libro de los Hechos se relata el acontecimiento de la ascensión de Cristo hacia el cielo, en Betania (Lc.24:50), después de su resurrección. Aquí, hubo testigos presenciales de este suceso de milagroso poder. El libro de los Hechos muestra que durante el momento de tener los mencionados testigos los ojos puestos en el cielo, viendo la ascecención gloriosa del Señor, después de que una nube lo ocultó de sus ojo, aparecieron dos ángeles que revalidaron las palabras de Cristo con respecto a su retorno futuro al Planeta Tierra, en poder tremendo y visible para el ojo humano (véase también: Mr.13:26; Ap.1:7):

«Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo» (Hech. 1:9-11).

La Biblia afirma que Cristo volverá al Mundo nuevamente (Mt. 24:30-31). Su regreso está relacionado con el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento:
«Yo publicaré el decreto;Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú;Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones,Y como posesión tuya los confines de la tierra.Los quebrantarás con vara de hierro;Como vasija de alfarero los desmenuzarás» (Sal. 2:7-9).

«Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur» (Zac.14:3-4).

« Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto» (Is. 9:6-7).

«Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura» (Is.11:1-5).

« ¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos? ¿éste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar. ¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar? He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas. Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado. Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira. Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué en mi furor, y derramé en tierra su sangre» (Is.63:1-6).

«Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido» (Dn. 7:13-14).

La Biblia, en el libro de las Revelaciones en el Nuevo Testamento dice con relación a Cristo, que: «todo ojo le verá»:

« He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén» (Ap. 1:7).

Cristo será visto en su retorno escatológico por todos los individuos que estén vivos en el Mundo, «Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días», en el tiempo de mayor conflicto y maldad experimentado por lo hombres, la gran tribulación final (Mt. 24:21, 29). Abarca en este cumplimiento tanto gentiles como judíos: «Los que le traspasaron», además, «todos los linajes de la tierra…». Cristo profetizo que él regresaría en una nube del cielo en poder y en gran gloria, y sin lugar a dudas, no hay razón para argumentar en contra del concepto literal que encierra esta predicción.

«Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria» (Lc.21:27).

Esta descripción del Cristo victorioso en su regreso (Ap. 1:7) aparece nuevamente en Ap. 14:14, 18-20; 19:1121; 20:7-10.

Amable lector: no se quede con la duda que trae confusión; lea bien el escrito y los textos bíblicos adjuntos para que comprenda con facilidad la verdad, si es que no la conoce tal como debe ser.

Dios les bendiga y lo guarde siempre.





“Y ESTE EVANGELIO—¿DE QUÉ? SERÁ PREDICADO EN TODA LA TIERRA HABITADA PARA TESTIMONIO A TODAS LAS NACIONES” (Mat. 24:14)



Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Millones de llamados cristianos dicen creer en el evangelio de Jesucristo, y no obstante, cuando uno les pregunta qué es eso que la Biblia llama “evangelio”, no saben qué responder. Esto resulta sorprendente, inaudito, y trágico. Sí, en la Biblia aparece la palabra “evangelio” como algo de uso común entre los cristianos del primer siglo. Los apóstoles se encargaron de hacerlo conocer a los judíos, y más adelante, los no judíos oirían de él también. Ellos se esmeraron en cumplir con la gran comisión dejada por Jesucristo antes de partir al cielo, la cual decía: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (Marcos 16:15,16).

El verdadero Evangelio perdido de Jesús

Si mi amigo, millones de cristianos dicen haber creído en el evangelio de Cristo sin saber en qué consiste. Me permito preguntarle: ¿Qué es para usted el evangelio de Jesucristo? ¿Lo puede probar con la Biblia? Las opiniones personales en cuestiones de fe no son seguras si no están basadas en la Biblia. Esto debe entenderlo usted muy bien, pues puede terminar desviándose de la verdad que salva (Romanos 1:16). Pero Jesús fue muy claro cuando habló del evangelio y lo llamó claramente: “Este evangelio DEL REINO” (Mate0 24:14).

Un evangelio mutilado:

Otro grupo de cristianos, un poco más entendido, sostiene que el evangelio está definido claramente en 1 Corintios 15:1-6, donde San Pablo dice: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis… porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día según las Escrituras ; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a quinientos hermanos… después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mi”.

Aquí hay una interesante definición paulina de lo que es el evangelio de Jesucristo: Este es que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado, y resucitó glorioso al tercer día, siendo visto por muchos testigos. Si, este es parte del evangelio de Jesucristo, pues no sólo Jesús anunció su muerte para la redención de los pecadores, y su resurrección gloriosa, sino también algo más antes que eso. En este punto muchos cristianos se pierden en lo etéreo.

El evangelio completo:

He aquí ahora la clara definición del verdadero evangelio de Jesucristo que millones aún ignoran, pero que usted ahora tiene el privilegio de conocer por primera vez en su vida. El que tiene oídos para oír, que oiga. En primer lugar, debemos comenzar diciendo que Jesús no inició su predicación anunciando su muerte, sepultura y resurrección al tercer día. Veamos el Evangelio de San Marcos capítulo 1 y versos 1, 14 y 15. Aquí se lee lo siguiente: “Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios…Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”.

Nótese que el principio del evangelio de Jesucristo no era su muerte, sepultura, y resurrección al tercer día, sino: ‘el Reino de Dios’. Sí, Jesús trajo su evangelio, el cual comenzaba con el anuncio del reino de Dios. De modo que el reino de Dios es parte del evangelio de Jesucristo. Ahora bien, si leemos nuevamente el Evangelio de Marcos capítulo 8 y verso 31, veremos que Jesús completa su evangelio anunciando su muerte, sepultura y resurrección al tercer día. El verso dice: “Y comenzó (Jesús) a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días”.

Entonces el evangelio completo de Jesucristo—sin mutilaciones— es este: El anuncio del reino de Dios en la tierra; y la muerte, sepultura y resurrección de Cristo al tercer día para asegurarnos el ingreso a dicho reino por la fe. En buena cuenta, Jesús vino a ofrecernos algo maravilloso llamado “el reino de Dios”. Pero para participar de él, uno tiene que ser redimido por la muerte de Cristo en la cruz. Y la seguridad que se tiene de que todo lo prometido por Cristo será una realidad se confirmó con su propia resurrección de entre los muertos (1 Corintios 15:12-20). Si él resucitó para recibir un reino de su Padre (Lucas 19:12), entonces también nosotros resucitaremos para recibir dicho reino de Dios cuando Cristo vuelva nuevamente a este mundo en persona (Mateo 25:31,34). En resumen: Jesús trajo el “Qué” (la herencia del Reino de Dios) y el “Cómo” (por la fe en su muerte y resurrección al tercer día, y de lo que esto significa para todo pecador arrepentido). Entonces, el “QUÉ y el “CÓMO” constituyen el evangelio de Jesucristo. El “FIN” y el “MEDIO”.


La definición original del evangelio del reino:

En primer término, debemos de definir lo que quiere decir “evangelio”. Esta palabra viene del Griego “evangelon” que quiere decir: “Buenas Nuevas” o “Buenas Noticias”. De modo que Cristo fue el Portador de buenas noticias para un mundo sin esperanza y sin rumbo. Él predicó las buenas noticias del reino de Dios y también su muerte y resurrección al tercer día para nuestra redención, para hacer posible nuestra herencia de dicho reino.

Algunas religiones “cristianas” sostienen que el reino de Dios no es otra cosa que “Cristo reinando en nuestros corazones”. Otras conocidas iglesias o denominaciones cristianas sostienen que “el reino de Dios es la iglesia que Cristo fundó hace dos milenios”. No obstante, el reino de Dios no es ninguna de esas dos definiciones que se están propagando en el mundo cristiano. La Biblia enseña que un reino es un forma de gobierno como lo es el reino de Inglaterra, de España, de Jordania, etc. Este implica un rey o una monarquía, súbditos, leyes, y territorio. De modo que el reino de Dios es la monarquía de Dios, con un rey soberano, súbditos, leyes, y territorio.

En el Antiguo Testamento encontramos reyes y reinos. El reino de Babilonia, con su rey Nabuconodosor; el reino de Grecia, con su rey Alejandro el Grande; el reino de Persia, con su rey Ciro; el reino de Israel, con su rey David, sólo por citar los más importantes. Ahora bien, Israel tenía una monarquía real que formalmente comenzó con David. Este reino de David y de sus descendientes fue llamado: “el Reino de Dios” (1 Crónicas 28:5). Cuando David murió, su hijo Salomón lo reemplazó, y así sucesivamente, hasta que en el año 587 A.C, el rey de turno de Israel—Sedequías—fue derrocado por Nabuconodosor. Desde esa fecha, Israel no ha tenido más reyes. Pero el reino de Dios significará que Dios restaurará nuevamente la línea real de los reyes judíos en la persona de otro judío noble, descendiente de David (Ezequiel 21:25-27).

Sí, el reino de Yahweh (Jehová) será restaurado nuevamente en Israel a través de un descendiente de David, el rey (Hechos 1:6). ¿Quién podría ser ese personaje? La respuesta está en Mateo 1:1 que dice: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham”. Aquí tenemos un hecho irrefutable, y es que Jesucristo desciende de un rey famosísimo de Israel. En buena cuenta, Jesús es de “sangre azul” y con el derecho legítimo de tomar nuevamente el territorio israelita, y el trono de su ancestro David. En efecto, en Lucas 1:31-33 leemos: “Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”. Esto es clarísimo. Cristo reinará en el trono de su padre en la carne, David. Su territorio y sus súbditos serán Israel y los israelitas. Recuerde que Dios le cambió a Jacob de nombre. Ese nuevo nombre fue: Israel. Entonces Cristo reinará sobre la casa de Israel, y Jerusalén será la ciudad capital del reino de Cristo o también llamado: El Reino de Dios (Jeremías 3:17; Mateo 5:33-35). Los discípulos de Cristo sabían que su Maestro era aquel que restauraría el reino caído o suspendido del rey David. En Hechos 1:6 los discípulos le preguntaron a Jesús si ya era inminente la restauración del reino de Dios en Israel, a lo cual Jesús sólo se limitó a decirles que únicamente Dios sabía la fecha de esa crucial restauración del reino de David en Israel.
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miércoles, 11 de marzo de 2009

LA RESURRECCIÓN CORPORAL: ¿UN ALMA INMORTAL? ¡NO!



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD).


«He aquí, os digo un misterio: no todos dormiremos; pero todos seremos trasformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, al final de la trompeta, porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos trasformados» (1Co.15: 51-52).

La doctrina platónica que habla y sostiene la idea de un alma inmortal ha provocado estragos considerables a millares de personas débiles en la fe, desde la antigüedad hasta la fecha, bajo un cristianismo fusionado con extraños e impuros fundamentos, dejando mucho que desear por su falta de veracidad, pervirtiendo a los individuos espiritualmente del mismo modo que lo han hecho las confusas y desatinadas doctrinas de la “trinidad” y de la “deidad” de Cristo... doctrinas que fueron gestionadas por el “invento” católico romano en el lejano antaño y que se infiltró con sagacidad para afectar al llamado protestantismo cristiano, hasta la fecha, vale decirlo otra vez.


El capítulo 5 de 2 a los Corintios ha sido mal empleado por algunos “eruditos” para justificar el dogmatismo no inconcuso de la inmortalidad del alma, pasando por alto y con extraordinaria indiferencia su origen greco pagano. A continuación veremos que esta parte de la Biblia no aprueba por ningún lado tal y redundante mentira:

«Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos» (2 Co.5:1).

Para empezar, cuando Pablo habla de «nuestra morada terrestre», de «este tabernáculo», lo hace refiriéndose al cuerpo humano de los creyentes («el templo del espíritu santo»: 1 Co.3:16-17), porque a éstos va dirigida su hermosa y magna carta. «Nuestra morada terrestre», «este tabernáculo» (hë epigeios hëmon oika tou skënous). En otras palabras: «si nuestra terrena casa de la tienda (1 Co.15:40: «Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales»), «Si se deshace» (ean-kataluthëi, gr.), situación que indica: «el cuerpo corrompido», «uno desecho», «echado a perder», el que se encuentra o está biológicamente «descompuesto» por estragos de la muerte, pero vale decir que será «vivificado» en la primera resurrección (Rev. 20:5-6), en un acto de Dios exclusivo para los santos y de eterna repercusión:


«Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes» (1 Co.15:36).

«Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción» (1 Co.15:42).


«Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero».

Seguimos, así:


«Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos» (2 Co. 5:2-3).

Ahora, en 2 Co. 5: 2, dice: «Ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial» (to oikëtërion hëmön to ex ouranou ependusasthai, gr.). Significa, «poner sobre uno» (ependutës, gr.), como un traje de lino fino, una prenda de alta calidad, «Por cuanto no queremos ser desnudados» (epĥ höi ou thelomen ekdusasthai, gr.), «Por cuanto no deseamos quitarnos el vestido, sino encimárnoslo, echárnoslo encima». Esta es una alegoría de la trasformación del cuerpo mortal a uno incorruptible que denota el estreno de «una nueva vestimenta» espiritual o celestial, por su carácter, en la futura glorificación, en la resurrección de los muertos en Cristo, en la transformación de los cristianos que vivan cuando el Señor descienda del cielo para «arrebatarlos» en su segunda venida gloriosa, visible y en poder.


«Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor (1 Ts.4:17).


«E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro» (Mt.24:29-31).

Hasta este instante de nuestro estudio, nada se alude acerca de un alma inmortal.

Continuemos:


«He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados…» (1 Co. 15:51).

«… en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados (1 Co.15:52).


«Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad (1 Co.15:53).

«Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria» (1 Co.15:54).


Es importante decir que la palabra griega «Oikëtërion» en 2 Co. 5:2 designa un cuerpo celestial no relacionado con espíritus incorpóreos ni tampoco con almas etéreas e inmortales como lo han creído no tan pocos en el “perímetro católico-protestante”. Cristo en su resurrección poseía un «cuerpo espiritual» muy diferente al mortal y terreno que cada hombre posee y que el Mesías de Dios una vez tuvo antes de ser levantado de entre los muertos por el Espíritu de Dios. Aunque fue trasformado físicamente por el poder de Dios, Cristo seguía siendo un ser humano en toda la extensión de la palabra, un hombre de «carne y huesos» pero bajo el influjo de la glorificación sobrenatural (mírese como prueba: Ef. 5:30; 1 Tim 2:5):

«Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos» (Lc. 24:36-43).


El capítulo 15 de 1 a los Corintios, hace énfasis en la resurrección de los muertos. Si la inmortalidad del alma fuese una doctrina veraz, es bien seguro que el apóstol Pablo la hubiese incluido ni más ni menos en este capítulo porque tendría un valor importante para los creyentes, pero vemos que no hay nada de ella en su contenido. La inmortalidad del creyente está relacionada en su gloriosa transformación física en el día postrero, como Marta lo pronunció ante el Señor antes de desatar a su hermano Lázaro de las cuerdas de la muerte y que tenía ya cuatro días de muerto (Jn. 11:7, 24). Marta en ningún tiempo tiene en cuenta en su expresión verbal algo que denote o visualice un alma inmortal:

«Porque es necesario (indispensable) que esto corruptible (el cuerpo humano y mortal del creyente) se vista de incorrupción (el cuepor humano del creyente glorificado), y esto mortal (el cuepor natural y mortal otra vez) se vista de inmortalidad (el cuerpo humano regenerado por el espíritu santo en la resurrección de los muertos en Cristo y en la transformación de los cristianos vivos cuando el Señor venga al mundo por segunda vez. Ver: 1 Co. 15: 53).


La Biblia afirma que en la manifestación de Jesucristo (Tit. 2:13) seremos «semejantes» a él. Tendremos carne y huesos como el Señor, estaremos en su misma condición corporal milagrosa, y hasta podremos comer alimentos como él lo hizo (Lc.24:43):

«Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es» (1 Jn. 3:2).


Y por su fuera muy poco, lea lo siguiente amable lector:

«Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria» (Col. 3:4).


Pregunto: ¿Dónde quedó “la dichosa e inmortal alma” en lo qué hasta entonces hemos estudiado?

Seguimos adelante con el tema:


«Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe andamos, no por vista); pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor» (2 Co.5:6-8).

«Entretanto que habitamos en el cuerpo» (endëmountes en töi sömati, gr.). Nuevamente, otra referencia del cuerpo natural que tenemos todos los hombres, nuestra «morada», donde reside el «espíritu»: la mente, la psique, donde emergen nuestras emociones, nuestras conciencias, nuestras decisiones, nuestras tristezas y alegrías, donde se llevan a cabo luchas más terribles en nosotros (1 Co. 2:11; 1 Co. 6:17): «Uno entre su propio pueblo», que habita o está entre él (endëmëo, de endemos, gr.). «Habitar en la presencia del Señor» (endëmësai pros ton Kurion), y se comprende: alcanzar la meta de cualidades celestiales en el futuro mundo restituido, después de que sus sistemas en general hayan claudicado, en el día de la consumación de la salvación de los verdaderos creyentes, en el día de Señor Jesucristo cuando sea visto como el relámpago que resplandece al fulgurar (Lc.17: 24), en la Parusía, cuando glorifique a sus fervientes seguidores (Mr.13:26).

«Y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo» (ekëdemos, gr., uno alejado del hogar, o sea, del cuerpo natural). Los cristianos genuinos anhelan en su resurrección, si han muerto, o si están vivos en Cristo, el glorioso cambio que los libertará de la hasta ahora inexorable muerte, de las desesperantes y deprimentes enfermedades que los azotaron con grande enjundia y cruel dolor, de los innumerables males y pesares que han experimentado en esta lóbrega y maligna Tierra. La Biblia no argumenta a favor de un alma inmortal que abandona el cuerpo para habitar en aquella alta y gloriosa esfera que solamente le pertenece a Dios. La herencia de los creyentes en Cristo, los mansos, es sin duda, terrenal y milenaria, sin excusas (Rev. 20:4, 6). La Biblia no refiere, léalo bien amable lector, que los creyentes sean herederos del Tercer Cielo (2 Co. 12:2). Las promesas de Dios para sus hijos se encuentran en la futura Tierra regenerada, no en el Tercer Cielo en que Jehová el Padre junto a su Hijo Jesucristo y sus miríadas de angélicas criaturas habita reinante en resplandeciente luz y santidad.


Para que no le quede la menor confusión, querido y amable lector, los siguientes textos corroboran lo antes escrito:

«Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz» (Sal. 37:11).


«Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad» (Mt.5:5).
Para terminar:

«Estar ausentes del cuerpo», es, no estar en el mismo cuerpo de muerte y de pecado ya, de agobiantes y cansadas limitaciones que nos han llevado continuamente a fallar en muchos aspectos de nuestra vida, a realizar actos ofensivo contra Dios, contra el prójimo y contra uno mismo. «Estar ausentes del cuerpo», se comprende que: «Para que lo mortal sea –absorbido- por la vida (hina katapothëi to thnëton hupo tës zöës, gr.). Esto, no indica en lo absoluto, la vida –desprendida- del cuerpo humano, que se traduce en un alma consciente: para gloria eterna, o que le depara un sufrir constante e inextinguible. Esto, es una fabulosa y gran mentira.


Los cuerpos de los creyentes en Cristo sufrirán una maravillosa y bendita metamorfosis. Los que son de Cristo serán «vivificados» (véase 1 Co. 15:22) en un cuerpo inmortal. Únicamente así podrán tener acceso al Reino de Dios en la Tierra, serán aptos por este efecto o resultado portentoso.

Obviamente, un cuerpo natural no podría reinar nunca con Cristo por mil años literales a causa de su perecedera y limitada condición biológica; por lo tanto, «es indispensable o necesario su entera y gloriosa modificación».


En la Parusia, tanto los vivos como los que estén muertos en Cristo sufrirán el glorioso cambio corporal para vida eterna. Después, al terminar el milenio, los impíos serán «resucitados» para ser juzgados en el Juicio del Gran Trono Blanco. Al concluir este Juicio Judicial vendrá su lanzamiento en el Lago de Fuego que arde con Azufre, y así serán aniquilados por siempre jamás los malignos: No quedará de ellos «ni raíz ni rama» (Mal. 4:1; Rev. 20: 11-15).

lunes, 9 de marzo de 2009

¿SE CUMPLIRÁ APOCALIPSIS 1:7 LITERALMENTE?


“He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén”.


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)



En el texto de apocalipsis 1:7 se revela que el Señor vuelve con las nubes, y que todo ojo le verá, incluso los que le traspasaron, y todos los linajes harán lamentación por él. ¿Pero es esta venida “con las nubes” literal? Después de todo, Yahweh también “descendió en una nube” y estuvo con Moisés en el desierto (Éxodo 34:5), y todos sabemos que en realidad no fue una venida literal y personal de Yahweh, pues nadie puede ver a Yahweh y vivir (Éxodo 33:20). También en Isaías 19:1,4 el profeta dice que Yahweh monta sobre una nube para entrar en Egipto y luego castigarla a través del rey de Asiria (Sargón). Sin embargo, jamás Yahweh se hizo visible en una nube, literalmente hablando, para entrar en Egipto, sino que su venida fue una simbólica en juicio y venganza contra una nación impía e idólatra.


La venida de Cristo en las nubes: ¿Literal o simbólica?


En primer lugar, nuestro Señor fue resucitado y ascendió en presencia de sus discípulos más cercanos, pasando por las nubes de nuestra atmósfera en dirección al tercer cielo. Dice así en Hechos 1, 9: “Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos”. Este hecho fue un evento literal del cual quinientos testigos vieron y dieron testimonio. Si duda los discípulos vieron el ascenso real de nuestro Señor Jesucristo hasta que una nube literal le ocultó de sus ojos. No fueron ojos simbólicos, ni una visión extática, sino una experiencia real con los ojos literales que Dios nos dio para ver lo que nos rodea. De no haber sido así, ellos no hubieran podido ser auténticos testigos oculares de un evento tan extraordinario y fundamental de la fe cristiana.


Ahora bien, en Hechos 1:11 los ángeles les revelan a estos testigos oculares de la ascensión de Jesús un estupendo evento futuro, con estas palabras textuales: “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. En el versículo once está la clave que nos asegura que la venida de Jesús con las nubes es literal porque debe coincidir con la forma de su partida, la cual tuvo que ser a todas luces literal, tal como ya lo hemos explicado arriba. Aquí los ángeles dicen que ESTE MISMO JESÚS (el humano glorificado) vendrá de la misma forma en que se fue, pero en reversa, del cielo a las nubes, y de las nubes a la tierra. No es una venida espiritual o secreta, pues ¿cómo podrían lamentarse los pueblos impíos por una venida oculta o secreta de un Cristo que desconocen o que han desechado?


La señal de su venida: ¿secreta o visible?


En Mateo 24:3 los discípulos le piden a Jesús UNA SEÑAL que les ayude a saber que él está viniendo. Dice así el pasaje: “Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”. Así que los discípulos querían saber una señal, la cual Jesús no tardará en dárselas sin reservas en el verso 30: “Entonces aparecerá la señal (singular, única) del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”. Ahora observen que Jesús les da a sus discípulos la señal que le pidieron—¿cuál?— su propia venida personal desde el tercer cielo a las nubes del cielo como el Hijo del Hombre (no ‘el Hijo de Dios’), indicando con esto una venida personal y visible del hombre Cristo Jesús con poder y gran gloria. Si la venida de Jesús en las nubes habría de ser una de naturaleza invisible, ¿podría ésta acaso ser una verdadera señal? Si yo le digo a un camionero que siga la señal de un letrero invisible, ¿podría ser realmente una señal que le ayude al conductor a llegar a su destino? Ninguna señal que no percibamos con los ojos naturales no podría servirnos de mucho. Y en cuanto a las llamadas “señales” del fin como terremotos, hambres, pestes, anticristos, falsos profetas, etc, nadie las tomaría de manera simbólica, pues de hacerlo así, éstas no serían de mucha ayuda para alguno.


Resurrección y encuentro con el novio, Jesucristo


Por otro lado, si la venida de Cristo es invisible o simbólica, ¿cómo podría haber una resurrección física y un encuentro literal de la iglesia visible con un Jesús invisible en el aire? Pero Pablo es del todo claro al explicar este evento de la resurrección y el encuentro con el Señor que regresa del cielo, con estas palabras: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. Así que la única forma para que la iglesia visible y gloriosa pueda RECIBIR a Jesús es que él vuelva como se fue, visiblemente y con su cuerpo de ‘Hijo de Hombre’. ¿Se imagina alguno una boda donde el novio es invisible y la novia visible? Yo, no!



domingo, 8 de marzo de 2009

UN RETO QUE APUNTALARÍA O DEBILITARÍA LAS BASES DE LA WATCHTOWER (TESTIGOS DE JEHOVÁ)

Ver vídeo en: www.youtube.com/user/lavasori


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)


Una de las enseñanzas de la Watchtower es que los ungidos que van muriendo no necesitan esperar el día de la resurrección para vivir nuevamente, puesto que ellos son transformados después de morir para reinar con Cristo desde los cielos. En este sentido, los Testigos de Jehová enseñan que los difuntos Russell, Rutherford, Knorr, Franz y Henschell (todos ellos de la clase ungida o gobernante) ya están reinando con Cristo desde los cielos y dirigiendo la obra en la tierra.


Lo que nos llama mucho la atención es que aún existan las tumbas de estos ex presidentes ungidos de la Watchtower, cuando en realidad, según sus enseñanzas, los ungidos no están en tumbas conmemorativas sino en el cielo. Es de suponer que nada de sus restos subsista en sus sepulcros, ni siquiera un pequeñito hueso, ya que ellos, supuestamente, fueron transformados y están vivos con Jesús en su trono celestial. Recordemos que los Testigos de Jehová no creen que el hombre tenga un alma inmortal que es independiente del cuerpo y que parte al cielo al momento de morir. Ellos creen que sus ungidos difuntos fueron totalmente transformados y cambiados a cuerpos espirituales para reinar con Cristo. Esto sólo puede significar que en sus tumbas no hay absolutamente nada de ellos. Tal vez alguna joyita, pero nada más.


Creemos que los dirigentes de los Testigos de Jehová tienen una magnífica oportunidad para demostrarle al mundo que ellos son la verdadera “organización de Jehová”— ¿cómo?— por medio de abrir las tumbas de sus ungidos difuntos para mostrarles a los fieles y detractores por igual que éstas están totalmente vacías, y que, efectivamente, aquellos “elegidos” ya están en el cielo reinando con Cristo en cuerpos espirituales (transformados). ¿Pero se atreverían a hacerlo? He aquí el dilema! ¡Se vendrían abajo! Desde ahora habría que poner guardias en sus tumbas, pues no vaya a ser que desaparezcan los huesos por arte de magia.


(ver vídeo en http://www.youtube.com/user/lavasori).