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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.
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viernes, 9 de abril de 2010

QUE EVANGELIO DEBE USTED CREER PARA SER SALVO? (Ro. 1:16).


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Un evangelio poco conocido hoy

¿Sabía usted que el reino de Dios fue el mensaje central de nuestro Señor, y la razón que lo trajo a este mundo hace dos milenios? En Lucas 4:43 Jesús fue claro cuando dijo: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado”. Aquí Jesús fue enfático cuando dijo que fue enviado para predicar EL REINO DE DIOS. Este REINO DE DIOS fue llamado por el mismo Señor como “el evangelio”, el único y singular evangelio salvador y que desafortunadamente se encuentra ausente en muchas de las iglesias supuestamente cristianas de hoy.

Es importantísimo saber que la frase “Reino de Dios” aparece en el evangelio de Marcos 14 veces; en Lucas 32 veces; en Mateo 4 veces, y 32 veces “el reino de los cielos”. Por cierto que también “el reino de Dios” aparece en el evangelio de Juan (6:33).

El teólogo George Eldon Ladd nos dice en su prólogo de su libro “El Reino de Dios”, lo siguiente: “Nuestro Señor Jesús dedicó gran parte de su ministerio público a la enseñanza del reino de los cielos. Este tema es aún hoy día un mensaje importante para el hombre dondequiera que éste se encuentre”.

También G.E. Ladd nos dice en la página 13 del mismo libro, lo siguiente: “El tema de la venida del Reino de Dios fue lo central de la misión de Jesús.”

Entonces es menester preguntarnos: ¿Hemos realmente recibido el evangelio primitivo de Jesús cuando nos convertimos? ¿No será que éste aún permanece perdido o ausente de nuestro montón de conocimientos recibidos de la Iglesia?

Un Reino que ha sido complicado y trucado con elucubraciones innecesarias

Siendo que el reino es un mensaje simple y claro, es sorprendente ver cómo en los sitios web cristianos dónde se trata del tema, se lo presenta de manera confusa y enrevesada que hace imposible que los simples puedan entenderlo, aquellos que son como niños de corazón y de mente.

Unos creen que el Reino es una realidad presente, pero otros lo creen futuro; unos creen que el reino es la iglesia, mientras que otros lo creen que será una monarquía restaurada judía en Jerusalén. Unos dicen que el reino está en el corazón del creyente, en tanto que otros creen que es el cielo mismo a donde supuestamente irán los salvos a morar eternamente.

Pero me pregunto, ¿sería posible que el mensaje central y salvador de Jesucristo fuera tan complicado y sujeto a miles de interpretaciones que lo único que haría sería confundir más bien que orientar a los potenciales creyentes?¿Cómo puede uno aceptar el prístino y salvador evangelio del reino si éste es presentado de manera contradictoria y embrollada por las diferentes denominaciones que lo predican?¿Podría ser que el diablo, el gran enemigo del evangelio de la gloria de Cristo, esté detrás de toda esta confusión reinante? Creo que es hora que entendamos el reino de Dios de manera como es presentada en las Escrituras, no a partir del Nuevo Testamento, sino desde el mismo Antiguo Testamento. La llamada Iglesia de Cristo presenta un reino eclesiástico que no se ajusta al Antiguo Testamento, pues recordemos que el reino de Dios no comenzó con Cristo, sino con su ancestro, David. Este insigne rey tuvo un reino literal en la tierra y súbditos a sus órdenes, sabemos que era muy reverenciado y mentado en las memorias o crónicas de Israel. Así que para entender el reino predicado por Jesús debemos estudiar sus antecedentes en el Antiguo Testamento.

La Expectativa de los Judíos del Primer siglo

Es muy interesante lo que se puede extraer de este suceso que relata la entrada de Jesús en Jerusalén, pues nos revela lo que los paisanos de Jesús esperaban con desesperación. Dice así el relato de Marcos: “Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron. Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡BENDITO EL REINO DEL PADRE DAVID QUE VIENE! Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce”.

Después de leer este acontecimiento de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, el pueblo se emocionó mucho, pues veían a su rey entrar en la ciudad capital del reino davídico, y ellos pensaron que el reino se manifestaría inmediatamente en Jerusalén. Por eso su exclamación fervorosa: “Bendito el reino del padre David que viene”. Pero, ¿estaban errados los judíos por semejante esperanza? Veamos. En Lucas 19 Jesús precisamente da una parábola (de las Diez Minas) por la misma razón: “…por cuanto estaba CERCA DE JERUSALÉN, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente” (Lucas 19:11). Pero nótese que Jesús no se detiene para reprender o corregir a aquellos hombres por su “supuesta ilusa esperanza” de un reino Davídico restaurado en Jerusalén”, y tampoco les dice algo así como: “Oigan, hijos de Abraham, sepan que yo no voy a reinar en Jerusalén sino desde el cielo y con mi iglesia”. Tampoco les dice que su reino es “en el corazón de mis discípulos” o cosa semejante. El simplemente avala su expectativa mesiánica dando una parábola para que entiendan que el reino davídico será efectivamente restaurado en Jerusalén, pero que AÚN TARDARÍA HASTA SU REGRESO O PARUSÍA EN GLORIA. Este hecho destruye o fulmina todas las otras tesis del reino que aparecen por internet, y que trastocan el verdadero mensaje o esperanza del reino davídico por restaurarse.

Cristo vino a confirmar las promesas hechas a los padres del pueblo Hebreo

Cuando comenzamos a aceptar que el reino está estrechamente ligado a los Judíos, y que Dios hizo pactos muy claros y específicos con Abraham y David, tanto a corto como a largo plazos relativos a una tierra y a un reino, entonces no nos iremos por la tangente con respecto a lo que significa bíblicamente el reino de Yahweh. El problema de las iglesias es que muchas de ellas interpretan alegóricamente el reino obviando su naturaleza terrenal y nacional, tal vez por prejuicios infundados como que los judíos fueron rechazados por Dios porque “mataron a Jesús”. Estos se olvidan de lo que escribió Pablo a los romanos: “Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció…” (11:1,2). En otra ocasión, Pablo les dice a los mismos romanos que Cristo vino a confirmar lo que Dios les prometió a los padres. Dice el apóstol, así: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres” (15:8). Así, pues, si Cristo vino a confirmar las promesas hechas a los padres, esto significa que están vigentes, al día, ¡y por cumplirse! Es necesario entender esto para no irnos por las ramas con relación al reino verdadero que vino a ser confirmado y predicado por Jesucristo, y que luego fue anunciado por sus apóstoles y discípulos verdaderos (Lucas 8:1,2; 9:1,2).

Pablo y el evangelio primitivo

A continuación veremos qué evangelio original predicaba el apóstol de los gentiles:

“Y entrando él dentro de la sinagoga, hablaba libremente por espacio de tres meses, disputando y persuadiendo del reino de Dios” (Hechos 19:8).

“Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, por quien he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro” (Hechos 20:25).

“Y habiéndole señalado un día, vinieron á él muchos á la posada, á los cuales declaraba y testificaba el reino de Dios, persuadiéndoles lo concerniente á Jesús, por la ley de Moisés y por los profetas, desde la mañana hasta la tarde” (Hechos 28:23).
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“Predicando el reino de Dios y enseñando lo que es del Señor Jesucristo con toda libertad, sin impedimento” (Hechos 28:31).

“¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones. Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios” (1 Cor.6:9,10).

“Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Cor. 15:50).
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“Envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gál. 5:21).

“Porque sabéis esto, que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios” (Efe. 5:5).

“Y os protestábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó á su reino y gloria” (1 Tes. 2:12).

“Una demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis” ( 2 Tes.1:5).

“REQUIERO yo pues delante de Dios, y del Señor Jesucristo, que ha de juzgar á los vivos y los muertos en su manifestación y en su reino” (2 Tim. 4:1).

Otros que creyeron en el evangelio primitivo:

José de Arimatea:

“José de Arimatea, senador noble, que también esperaba el reino de Dios, vino, y osadamente entró á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús”.

Los Apóstoles:

“EN aquel tiempo se llegaron los discípulos á Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?” (Mateo 18:1).

“Entonces los que se habían juntado le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restituirás el reino á Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6,7).

La Madre de los hijos de Zebedeo:

“Entonces se llegó á él la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, adorándo le, y pidiéndole algo. Y él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Di que se sienten estos dos hijos míos, el uno á tu mano derecha, y el otro á tu izquierda, en tu reino” (Mateo 20:19,20).

El pueblo Judío:

“Bendito el reino de nuestro padre David que viene: ¡Hosanna en las alturas!” (Marcos 11:10).

Los fariseos:

“Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia” (Lucas 17:20).

El “buen ladrón” de la Cruz:

“Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres a tu reino” (Lucas 23:42).

Jesús llamó a los hombres a predicar el reino

“Jesús le dijo: ‘Dejen que los muertos entierren a sus propios muertos, y tu ve y predicar el reino de Dios” (Lucas 9:60).

Jesús previó la continuación de la Predicación de este evangelio del reino hasta Su Segunda Venida

Marcos 16:15,16: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio (del reino, Mar. 1:14,15) a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.

Lucas 9:60: “Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios”.

Lucas 9:1,2: “Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos”.

Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

Mateo 10:7: “Y yendo, predicad, diciendo: El reino de Dios se ha acercado.”

Mateo 24:14: “Y este evangelio del reino será predicado como testimonio en todas las naciones, y entonces vendrá el fin”.

El ministerio de Felipe: el bautismo y el reino

Es interesante leer sobre el ministerio de Felipe en Hechos 8:12, 13 y que dice: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón (el mago) mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito”. Noten ustedes, hermanos, que aquellos discípulos de Felipe fueron bautizados por él cuando creyeron, ¿en qué? ¡en el anuncio del evangelio del reino de Dios y en el nombre de Jesús! Así que sí los discípulos de Felipe se bautizaron creyendo en Jesús y en su evangelio del reino. Entonces, ¿por qué millones de cristianos se bautizan hoy “creyendo” sólo en Cristo sin creer al mismo tiempo en su reino?¿Por qué se les ha ocultado el reino de Dios? No será que Satanás está detrás de este error?¿No dice Pablo de Satanás que “…el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo (la gloria y reino son sinónimos—comparar Mateo 20:21 y Marcos 10:37) el cual es la imagen de Dios”. Sí, el enemigo obscurece la mente de los incrédulos (ojo: ¡Hay muchos cristianos gentiles incrédulos que suponen que el reino de Dios no es para ellos sino sólo para los Judíos!) para que no entiendan el evangelio del reino de Cristo, y así no se salven.

La Muerte, Sepultura, y Resurrección de Cristo Dentro el Evangelio Salvador

Es justo y crucial señalar que Pablo menciona igualmente la muerte, sepultura y resurrección de Cristo como parte integrante del evangelio salvador, según lo leemos en 1 Corintios 15:1-9. Y es que es imposible heredar el reino de Dios si Cristo no hubiera muerto en la cruz y resucitado de entre los muertos en victoria. Esto lo explica el apóstol Pablo mismo cuando dice que si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe y esperanza de gloria. Así que el evangelio de Cristo, el del reino, se ve fortalecido y garantizado por la buena nueva de que Su Majestad, el rey, resucitó, está glorificado, y presto a volver para darnos nuestra propia corona de gloria. Esto debemos creerlo también de todo corazón para ser salvos.

Pregunta Crucial

¿Está su pastor predicando este mismo mensaje bíblico (apostólico) en su iglesia? Usted tiene que definir bien este asunto, porque creer en un evangelio falso no lo salvará, pues sólo hay un evangelio salvador, y no dos o más (Gál. 1:6-9). Ese evangelio primitivo, recuerde, es el reino de Dios y la muerte, sepultura y resurrección de Cristo al tercer día. Este fue el mensaje completo que el Señor espera que prediquemos a los hombres para su salvación (Lucas 4:43, Lucas 9:60; Rom. 1:16; 1 Cor. 15:1-9).

viernes, 26 de febrero de 2010

¿CUÁL FUE EL NÚCLEO DE LA PREDICACIÓN DE JESÚS?


¿Cuál fue el mensaje de Jesús? He notado que mucha gente responde a esta pregunta diciendo algo sobre el amor, porque, con razón, asocian la enseñanza de Jesús con el amor. Pero resulta que el amor no es el núcleo de su mensaje, aunque está cerca. Lo que Jesús proclamó, en primer lugar, no era que nos amemos, sino otra cosa.

La expresión “reino de Dios” aparece 53 veces en los evangelios del Nuevo Testamento, casi siempre en los labios de Jesús. La frase sinónimo “reino de los cielos”, aparece 32 veces en el Evangelio de Mateo. A lo largo de los registros del ministerio de Jesús, él siempre está hablando acerca del reino de Dios. De hecho fue lo primero y último que predicó mientras estuvo en la tierra (ver Marcos 1:1,14,15; Hechos 1:3,6). Muchas de sus parábolas explican algo acerca de este reino: es como la semilla de mostaza, un tesoro, un mercader que busca perlas, y un rey que ofreció un banquete (Mateo 13:44-47, 22:2). Jesús define incluso su propósito a la luz del reino: “Tengo que anunciar la buena nueva del reino de Dios a las otras ciudades también, porque me mandaron para este fin” (Lucas 4:43).

Dada la centralidad del reino de Dios en la predicación, y, como veremos, en las acciones de Jesús, es extraño que muchos cristianos muestren un relativo desconocimiento de lo que significa esta frase. Pero si queremos entender el mensaje de Jesús, por no mencionar todo su ministerio, incluyendo su muerte y resurrección, entonces tenemos que lidiar con lo que él dice sobre el reino de Dios. Gordon Fee, uno de los más sabios de los eruditos del Nuevo Testamento, dijo una vez en una conferencia sobre Jesús: “Usted no puede saber nada acerca de Jesús, ninguna cosa, si pierde el reino de Dios…. Usted es cero en Jesús si no entiende este término. Siento hablar con firmeza, pero este es el gran fracaso del cristianismo evangélico. Hemos tenido a Jesús sin el reino de Dios, y por lo tanto hemos convertido a Jesús, literalmente, en nada”. Sin su mensaje del reino no podemos saber con exactitud cuál es nuestro futuro glorioso y por la eternidad. El reino de Dios, como dijimos antes, fue el mensaje que vino a proclamar al mundo de parte de Su Padre. Es el mensaje de Dios para la humanidad, el anuncio que trae esperanza y salvación a los hombres (Rom. 1:16). Pero aún así, los más de los cristianos tienen muy poco interés de saber su significado real y exacto. Y si uno hace una encuesta sobre lo que qué es el reino de Dios entre los cristianos católicos y evangélicos, usted se sorprenderá al oír diferentes interpretaciones que poco o nada tienen que ver con lo que Jesús enseñó sobre el asunto. Sorprendente, pero es la verdad más pura.

Si ha leído hasta este punto, estoy asumiendo que usted no quiere ser un cero en Jesús, y que usted no quiere tampoco ignorar el mensaje central de Jesús que puede salvar a los que lo aceptan de todo corazón. Por tanto, debemos trabajar juntos para averiguar qué quería decir Jesús cuando dijo: “el reino de Dios está cerca.”

Lo invitamos a que lea todo lo relativo al reino de Dios en este blog o en mi sitio web:

www.elevangeliodelreino.org

lunes, 15 de febrero de 2010

PREDICO JESUS LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD?


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Realmente es sorprendente ver cómo los mal llamados cristianos ortodoxos defienden una doctrina a la cual consideran central y básica para la salvación de los hombres sin que ésta esté claramente revelada en las Escrituras. Me estoy refiriendo a la doctrina de la Santísima Trinidad, un dogma que nació dentro del seno de la iglesia apóstata más grande de todas, la madre de las rameritas, las cuales igualmente siguen y propagan este mismo error de su progenitora.

Si la Trinidad es una doctrina central y básica para la salvación, ¿por qué demoró tanto para ser definida y establecida por la iglesia oficial, y sólo después de prolongados y arduos debates que generaron contiendas, persecuciones y la muerte misma de un número importante de sus detractores? ¿Pero puede alguien creer que Jesús haya deseado que los hombres crean en la Trinidad para que sean salvos, siendo ésta un misterio insondable e inefable?¿Pudo una doctrina tan básica y central para la salvación haber generado tantas divisiones, disquisiciones, y odios entre los que buscan a Dios?¿Complicaría Jesús su doctrina básica de salvación a tal punto que aún hoy la Deidad de Jesús sigue estando en el debate en los diversos círculos cristianos? Si Jesús tenía la “fórmula” para nuestra salvación, ¿podría ésta haber sido tan complicada y confusa como lo es la Trinidad? Hoy, los mismos Trinitarios tienen sus propias ideas de lo que sería la Trinidad Cristiana, y muchas de ellas difieren entre ellas mismas. Pero Pablo dijo que Dios, el Dios verdadero, “no es un Dios de confusión, sino de orden”, y esto es lo que precisamente no veo en la doctrina de la Trinidad, sinceramente.

Jesús y Su Dios

Jesús vino a dar a conocer al Dios verdadero, y esa tarea se dio a través de sus enseñanzas y obras. El mostró al Dios único y verdadero a través de sí mismo. No que él fuese el Padre, sino que el Padre moraba en él le impelía hacer y enseñar Su santa voluntad a los hombres. El llamó a Su Padre el único Dios verdadero (Jn. 17:3), y si eso lo dijo él, ¿por qué nosotros tendríamos que dudarlo? Pero no faltan aquellos que quieren ir más allá de lo que está escrito y quieren darle un significado más “profundo” a lo dicho por Jesús aquí en Juan 17:3. Nos dicen que Cristo era Dios mismo, la segunda Persona de la Trinidad, y que en este contexto él hablaba como hombre, y como hombre tenía Su Padre y Su Dios, el único Dios verdadero. Pero si esto es verdad por qué en el cielo él siguió llamando a Su Padre “Mi Dios” 4 veces en Apocalipsis 4:12, si ya había retomado su condición de Dios en el cielo? Y cuando los enfrentamos con las palabras de Jesús en Juan 14:28, donde él dice que su Padre es mayor que él, ellos sin demora nos responden que él hablaba nuevamente como un hombre, y en tal condición el Padre es siempre mayor que él y que todos los hombres. Sin embargo, cuando usamos un poquito más nuestro cerebrito, nos preguntamos: ¿Acaso no se supone que todo hombre es inferior a Dios?¿Qué de nuevo nos estaría diciendo Jesús hombre con esas declaraciones? Imagínense usted que yo aparezca en la palestra de una campaña evangelística y digo: “El Padre es mayor que yo”. ¿Qué me dirían mis interlocutores? Pues simplemente dirían: ¡Pues claro, Apologista… si eres un hombre no puedes ser igual o más que Dios!… ¡Estás hablando boberías! Igual sucede cuando los Trinitarios argumentan que en Juan 14:28 “Jesús hablaba como hombre”. Es simplemente ridículo! Mi cerebro no lo puede aceptar o entender. Y lo que no entiendo no estoy obligado a aceptarlo como verdad.

Jesús y el único Dios verdadero

Pero seamos sinceros de una vez por todas. Jesús jamás habló de que era necesario conocer al Dios Trino para ser salvos. Concordamos, eso sí, que Jesús dijo que la vida eterna se produce cuando uno conoce al único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien el Padre Dios envió (Juan 17:3), pero de allí creer y conocer a un Dios Trino para ser salvo, eso sí es radicalmente diferente y peligroso.

Cuando Jesús habló de conocer al único Dios verdadero, él no se incluyó dentro de esa locución “el único Dios verdadero”, y menos, al Espíritu Santo. Jesús hizo un claro deslinde entre el único Dios verdadero que envía, y el enviado, que es él mismo, Su Hijo. Si esta simple y clara verdad no es entendida por los Trinitarios, entonces nuestro Señor fracasó en dejar establecida una enseñanza fundamental del verdadero cristianismo monoteísta. Además, ¿Podría haber sido Jesús tan mal maestro en una enseñanza tan fundamental que significaría la vida eterna para los potenciales creyentes? Ahora bien, ¿acaso es igual creer en el único Dios verdadero, que según Jesús mismo es sólo Su Padre, y creer en un único Dios verdadero que es 3 Personas distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo? He aquí el problema y el peligro de apartarse de las claras palabras de Jesús. Si la creencia en un Dios Trino es fundamental para la salvación, entonces ese fundamento debió quedar plasmado claramente en Juan 17:3, pero no es así. Juan 17:3 es un pasaje simple y sencillo que desmorona la doctrina católica de la trinidad.

El pensamiento Paulino de la Deidad

Pero Jesús no fue el único que habló con claridad sobre quién es el verdadero y único Dios. También el apóstol Pablo habló claro y sin rodeos de aquel que él creía es el único Dios verdadero. En 1 Corintios 8:4-6 Pablo no dejó ninguna duda de quién era para él el único y verdadero Dios. Estas son sus palabras: “Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él. Aquí Pablo admite que sólo hay un Dios, y ese es el Padre. ¿Podría Pablo haber sido aún más claro y directo?¿Lo entiende usted, estimado amigo Trinitario o quiere persistir en su “trinoterquedad”? Pues bien, hay algo más que agregar. El Apóstol Pablo también dice en esos versos que hay otros llamados “Dioses” en la tierra… ¡y en el cielo mismo! El está diciendo que en el cielo están los llamados “Dioses” fuera del único Dios verdadero que subsiste por Sí Mismo. Estos otros llamados “Dioses” que están en el cielo son: El Hijo (que ya había ascendido al Padre), los ángeles, y los ancianos en sus tronos. Pero todos estos Dioses están sirviendo al que está sentado en el trono que es el UNICO DIOS VERDADERO y al Cordero, que es el segundo después del Padre y que está a su diestra. Así que cuando Pablo, Pedro, o Tomás hablan de Cristo como Dios, no se están refiriendo a él como si fuese el único Dios verdadero, sino como aquel que funciona como agente de Dios, como Su Vocero y mensajero, tal como Moisés lo fue ante Faraón (Exodo 7:1). Así que para Pablo, y para vuestro servidor, Apologista, Jesús es “Dios” pero no es el único Dios verdadero, eterno, auto subsistente, y Todopoderoso como Su Padre Eterno lo es. Jesús fue claro al decir: “Mi Padre que me las dio, mayor que todos es” (Juan 10:29).

Algunos me llaman hereje porque no creo en la doctrina de la Trinidad, y créanme que poco me importa, pues mientras yo no niegue a Jesús como lo que es, el Hijo Unigénito del Padre, el Salvador del Mundo, el que murió en mi lugar en la cruz del calvario, que resucitó glorioso al tercer día, y que volverá a establecer su reino en la tierra, y cumplo con sus preceptos, entraré en la vida eterna del reino.

Sinceramente por ningún lado encuentro que se me mande creer en la Trinidad para heredar el reino, sino en el evangelio que Jesús vino a predicar y que tiene que ver con su reino en la tierra y su sacrificio, muerte, sepultura y resurrección al tercer día (Marcos 1:1,14,15; 1 Cor. 15:3-9). Este es el verdadero evangelio salvador, no la doctrina de la Trinidad.

Conclusión:

Me temo que muchos podrían perderse al no haber conocido a tiempo al único Dios verdadero compuesto por una sola Persona que es el Padre. No se puede afirmar haber conocido a Dios cuando se piensa que éste es TRES PERSONAS DISTINTAS en un solo Dios verdadero. SE nos pide adorar a Dios y sólo a Dios, pero si se adoran a TRES y no UNO, ¿no se estaría cometiendo idolatría? Algunos dirán que no es malo adorar a Cristo y al Espíritu Santo, pero Jesús le recordó al Diablo que sólo a Dios se debe adorar y servir, y él no se incluyó en esa palabra ‘Dios’ (Mateo 4:10). Además, es interesante analizar esa palabra “servir” (Gr. Latrevo) de Mateo 4:10. Jesús nunca fue servido en el sentido de “latrevo” (con una connotación de adoración divina) como sí ocurre con el Padre.

Bueno, se podría hablar mucho sobre este tema, pero lo dicho hasta ahora creo que servirá para convencer a mis detractores, que me imputan injustamente de hereje, endemoniado y hasta de anticristo, de que están en un completo y fatal error al juzgarme mal.

jueves, 12 de marzo de 2009

“Y ESTE EVANGELIO—¿DE QUÉ? SERÁ PREDICADO EN TODA LA TIERRA HABITADA PARA TESTIMONIO A TODAS LAS NACIONES” (Mat. 24:14)



Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Millones de llamados cristianos dicen creer en el evangelio de Jesucristo, y no obstante, cuando uno les pregunta qué es eso que la Biblia llama “evangelio”, no saben qué responder. Esto resulta sorprendente, inaudito, y trágico. Sí, en la Biblia aparece la palabra “evangelio” como algo de uso común entre los cristianos del primer siglo. Los apóstoles se encargaron de hacerlo conocer a los judíos, y más adelante, los no judíos oirían de él también. Ellos se esmeraron en cumplir con la gran comisión dejada por Jesucristo antes de partir al cielo, la cual decía: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (Marcos 16:15,16).

El verdadero Evangelio perdido de Jesús

Si mi amigo, millones de cristianos dicen haber creído en el evangelio de Cristo sin saber en qué consiste. Me permito preguntarle: ¿Qué es para usted el evangelio de Jesucristo? ¿Lo puede probar con la Biblia? Las opiniones personales en cuestiones de fe no son seguras si no están basadas en la Biblia. Esto debe entenderlo usted muy bien, pues puede terminar desviándose de la verdad que salva (Romanos 1:16). Pero Jesús fue muy claro cuando habló del evangelio y lo llamó claramente: “Este evangelio DEL REINO” (Mate0 24:14).

Un evangelio mutilado:

Otro grupo de cristianos, un poco más entendido, sostiene que el evangelio está definido claramente en 1 Corintios 15:1-6, donde San Pablo dice: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis… porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día según las Escrituras ; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a quinientos hermanos… después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mi”.

Aquí hay una interesante definición paulina de lo que es el evangelio de Jesucristo: Este es que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado, y resucitó glorioso al tercer día, siendo visto por muchos testigos. Si, este es parte del evangelio de Jesucristo, pues no sólo Jesús anunció su muerte para la redención de los pecadores, y su resurrección gloriosa, sino también algo más antes que eso. En este punto muchos cristianos se pierden en lo etéreo.

El evangelio completo:

He aquí ahora la clara definición del verdadero evangelio de Jesucristo que millones aún ignoran, pero que usted ahora tiene el privilegio de conocer por primera vez en su vida. El que tiene oídos para oír, que oiga. En primer lugar, debemos comenzar diciendo que Jesús no inició su predicación anunciando su muerte, sepultura y resurrección al tercer día. Veamos el Evangelio de San Marcos capítulo 1 y versos 1, 14 y 15. Aquí se lee lo siguiente: “Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios…Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”.

Nótese que el principio del evangelio de Jesucristo no era su muerte, sepultura, y resurrección al tercer día, sino: ‘el Reino de Dios’. Sí, Jesús trajo su evangelio, el cual comenzaba con el anuncio del reino de Dios. De modo que el reino de Dios es parte del evangelio de Jesucristo. Ahora bien, si leemos nuevamente el Evangelio de Marcos capítulo 8 y verso 31, veremos que Jesús completa su evangelio anunciando su muerte, sepultura y resurrección al tercer día. El verso dice: “Y comenzó (Jesús) a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días”.

Entonces el evangelio completo de Jesucristo—sin mutilaciones— es este: El anuncio del reino de Dios en la tierra; y la muerte, sepultura y resurrección de Cristo al tercer día para asegurarnos el ingreso a dicho reino por la fe. En buena cuenta, Jesús vino a ofrecernos algo maravilloso llamado “el reino de Dios”. Pero para participar de él, uno tiene que ser redimido por la muerte de Cristo en la cruz. Y la seguridad que se tiene de que todo lo prometido por Cristo será una realidad se confirmó con su propia resurrección de entre los muertos (1 Corintios 15:12-20). Si él resucitó para recibir un reino de su Padre (Lucas 19:12), entonces también nosotros resucitaremos para recibir dicho reino de Dios cuando Cristo vuelva nuevamente a este mundo en persona (Mateo 25:31,34). En resumen: Jesús trajo el “Qué” (la herencia del Reino de Dios) y el “Cómo” (por la fe en su muerte y resurrección al tercer día, y de lo que esto significa para todo pecador arrepentido). Entonces, el “QUÉ y el “CÓMO” constituyen el evangelio de Jesucristo. El “FIN” y el “MEDIO”.


La definición original del evangelio del reino:

En primer término, debemos de definir lo que quiere decir “evangelio”. Esta palabra viene del Griego “evangelon” que quiere decir: “Buenas Nuevas” o “Buenas Noticias”. De modo que Cristo fue el Portador de buenas noticias para un mundo sin esperanza y sin rumbo. Él predicó las buenas noticias del reino de Dios y también su muerte y resurrección al tercer día para nuestra redención, para hacer posible nuestra herencia de dicho reino.

Algunas religiones “cristianas” sostienen que el reino de Dios no es otra cosa que “Cristo reinando en nuestros corazones”. Otras conocidas iglesias o denominaciones cristianas sostienen que “el reino de Dios es la iglesia que Cristo fundó hace dos milenios”. No obstante, el reino de Dios no es ninguna de esas dos definiciones que se están propagando en el mundo cristiano. La Biblia enseña que un reino es un forma de gobierno como lo es el reino de Inglaterra, de España, de Jordania, etc. Este implica un rey o una monarquía, súbditos, leyes, y territorio. De modo que el reino de Dios es la monarquía de Dios, con un rey soberano, súbditos, leyes, y territorio.

En el Antiguo Testamento encontramos reyes y reinos. El reino de Babilonia, con su rey Nabuconodosor; el reino de Grecia, con su rey Alejandro el Grande; el reino de Persia, con su rey Ciro; el reino de Israel, con su rey David, sólo por citar los más importantes. Ahora bien, Israel tenía una monarquía real que formalmente comenzó con David. Este reino de David y de sus descendientes fue llamado: “el Reino de Dios” (1 Crónicas 28:5). Cuando David murió, su hijo Salomón lo reemplazó, y así sucesivamente, hasta que en el año 587 A.C, el rey de turno de Israel—Sedequías—fue derrocado por Nabuconodosor. Desde esa fecha, Israel no ha tenido más reyes. Pero el reino de Dios significará que Dios restaurará nuevamente la línea real de los reyes judíos en la persona de otro judío noble, descendiente de David (Ezequiel 21:25-27).

Sí, el reino de Yahweh (Jehová) será restaurado nuevamente en Israel a través de un descendiente de David, el rey (Hechos 1:6). ¿Quién podría ser ese personaje? La respuesta está en Mateo 1:1 que dice: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham”. Aquí tenemos un hecho irrefutable, y es que Jesucristo desciende de un rey famosísimo de Israel. En buena cuenta, Jesús es de “sangre azul” y con el derecho legítimo de tomar nuevamente el territorio israelita, y el trono de su ancestro David. En efecto, en Lucas 1:31-33 leemos: “Y ahora concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”. Esto es clarísimo. Cristo reinará en el trono de su padre en la carne, David. Su territorio y sus súbditos serán Israel y los israelitas. Recuerde que Dios le cambió a Jacob de nombre. Ese nuevo nombre fue: Israel. Entonces Cristo reinará sobre la casa de Israel, y Jerusalén será la ciudad capital del reino de Cristo o también llamado: El Reino de Dios (Jeremías 3:17; Mateo 5:33-35). Los discípulos de Cristo sabían que su Maestro era aquel que restauraría el reino caído o suspendido del rey David. En Hechos 1:6 los discípulos le preguntaron a Jesús si ya era inminente la restauración del reino de Dios en Israel, a lo cual Jesús sólo se limitó a decirles que únicamente Dios sabía la fecha de esa crucial restauración del reino de David en Israel.
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