Datos personales

Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

domingo, 14 de febrero de 2010

PASTORES O LOBOS DE LA PROSPERIDAD?


Por Dr. Jason Navarro (Apologista Unitario dominicano)

Creo que como creyentes debemos analizar las cosas desde el punto de vista de la Biblia. El apóstol Pablo fue un crítico ferviente de las cosas malas que se practicaban en muchas de las iglesias del Nuevo Testamento, y por esto él nunca ofendió a Dios. Lamentablemente estamos viviendo en un tiempo donde la sal ha dejado de salar y la luz se esconde debajo de un almud para que no alumbre. Es terrible ver a estos supuestos pastores y líderes convertirse en seres materialistas que sólo piensan en la prosperidad material cuando nuestro reino no es de este mundo. Es penoso ver a las iglesias ir detrás de estos voraces materialistas que no predican el futuro reino de DIOS, sino el reino de lo material, de cómo hacerme de un carro, de una casa, o de mucho dinero, como si esto fuera lo que Cristo predicó. Como dice Pablo en 2 corintios 11: 13-15: “porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo; y no es maravilla, porque el mismo Satanas se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras”.

Todos estos llamados ministros terminan muy ricos, y con mucha carnalidad, pues astutamente explotan a las iglesias prometiendo prosperidad material para hoy, pero se olvidan que lo más importante es hacer tesoros en el reino de los cielos, que muy pronto descenderá del cielo a la tierra, aleluya, y allí seremos verdaderamente prósperos con Cristo.

Que sigan aquellos predicando riquezas y prosperidad materiales, pero los verdaderos creyentes seguiremos predicando a Cristo y su reino en el milenio. amén.

EL GRAN -Y0 SOY-: EL PADRE, EL HIJO, O AMBOS?


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Uno de los argumentos de los “Trinotercos” es que Cristo es el gran Yo Soy de Exodo 3:13,14 (Comparar con Juan 8:58), aduciendo que el mismo Hijo de Dios preexistente le habló a Moisés a través de la zarza ardiente para decirle: “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob”. Pero si esta conclusión es cierta, yo me pregunto: ¿por qué Jesús no lo reveló así cuando tuvo ocasión de hacerlo en el momento preciso que platicaba con los saduceos sobre la resurrección de los muertos en Marcos 12? Fíjense ustedes especialmente los versos 25 y 26, que dicen: “Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos. Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?”. Aquí Jesús hace referencia al “Yo Soy” que habló con Moisés y lo llama Dios, pero en tercera persona (“como le habló Dios”). Aquí yo hubiera esperado que Jesús dijera: “¿no habéis leído en el libro de Moisés como le hablé yo a Moisés en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, etc, o como le habló el Hijo de Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, etc?

Sinceramente cuando leo estos versos, y en particular el 26, me sabe muy extraño que Jesús hablara de un Dios en tercera persona, cuando supuestamente fue él mismo, en su preexistencia, quien habló tras la zarza ardiente. Aquí claramente Jesús hace un claro deslinde entre el único Dios que habló con Moisés y él. Pero esto no es para extrañarse, puesto que Pablo después revelaría que el Dios que habló en el AT por su ángel o sus profetas, ahora en esta “dispensación de la gracia” lo que hecho a través del Hijo (Hebreos 1:1,2). Con esto Pablo descarta la idea de que Cristo en su supuesta preexistencia habló con Moisés en la zarza ardiente.

Algunos alegan, sin embargo, que la frase peculiar “Yo soy” (Ego Eimi) de Jesús es una clara alusión a Yahweh, quien es el gran “Yo Soy” del AT. ESto, sin embargo, haría dos personas que se llaman “Yahweh”, y eso se descarta totalmente leyendo el Salmo 110:1. Pero Jesús no es el único que usó la locución “ego eimi” (“yo soy”). En Juan 9:1-9 tenemos la historia del ciego de nacimiento. La historia es como sigue: “Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: El es; y otros: A él se parece. El decía: YO SOY (“Ego Eimi”). ¿Dirá alguno entonces que el ciego de nacimiento es también Dios, o el Yahweh del AT? No lo creo!

Todo apunta al hecho de que Jesús no es el Gran Yo soy del Exodo 3:13,14, aunque ambos usen esa misma locución “Yo Soy” pero en distintas circunstancias.

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GRUPO -EDIFICATE-: DE LA MANO CON G12 Y EL ECUMENISMO


Foto: el polémico Pastor General de división de la misión “cristiana” Elim, Mario Vega

EN UNA EXPOSICIÓN ANTERIOR TRATAMOS ACERCA DE QUE TAN ORTODOXO ES MARIO VEGA; PASTOR GENERAL DE IGLESIA ELIM. A TRAVÉS DE NUESTRO BLOG DE DESPERTAR CONCIENCIAS TAMBIÉN HEMOS TRATADO EL PROBLEMA DE RADIO GOSPEL Y OTRAS APOSTASÍAS QUE ESTÁN EN IGLESIA ELIM O MISIÓN CRISTIANA ELIM. QUIERO QUE TRATEMOS ACERCA DE LOS MIEMBROS DE IGLESIA ELIM. PARA ESTO QUIERO HABLAR DE UN GRUPO LLAMADO GRUPO EDIFÍCATE, GRUPO CIBERNAUTA QUE HA SIDO HECHO PARA ESTAR AL SERVICIO DE LA IGLESIA ELIM; PARA DEFENDER SUS INTERESES Y TIENE SU MANO TOMADA LA MANO CON MARIO VEGA Y DEFENDER SUS ACTUALES FALSAS DOCTRINAS.

¿QUÉ ES EL GRUPO EDIFICATE?

ES UN GRUPO EGO-IDOLATRA QUE BUSCA DESESTABILIZAR TODO MOVIMIENTO PRO VERDAD A TRAVÉS DE UNA MÁSCARA DE FALSAS OVEJAS, PERO, LLEVANDO UNA AGENDA OCULTA A FAVOR DEL ECUMENISMO Y EL G12.

PRUEBAS DE LOS NEXOS DEL GRUPO EDIFICATE CON EL G12.

EN UN BLOG[1] HECHO POR ALGÚN PERSONAJE E, (PUEDE VER LA REFERENCIA ABAJO) STANLEY GÓMEZ, ACTUAL DIRIGENTE DEL GRUPO EDIFÍCATE, DEFIENDE EL HECHO DE HABER ESTADO EN ENCUENTROS DEL G12 Y A LA VEZ DECLARA QUE SON BUENOS MOVIMIENTOS. “YO SOY EL ÚNICO QUE PUEDE DECLARAR SI SON BUENOS O MALOS LOS ENCUENTROS, PUES, YO ESTUVE ALLÍ INVITADO POR MI HERMANO EN CARNE.” FUERON LAS DECLARACIONES HECHAS POR STANLEY GOMEZ EN EL BLOG.

Después de darse cuenta del error cometido, borró el comentario, pero, nosotros lo grabamos y lo tenemos disponible.

Por otro lado, FREDDY SOLANO, co dirigente del GRUPO EDIFICATE, declara en su red social de FACEBOOK seguir como fans a dirigentes principales del actual G12 y encuentros. Es decir, Maldonado y su esposa, Cash Luna y Castellanos. ¿Será que alguien que se dice ser seguidor de los personajes del G12 no puede ser G12 al igual que los demás miembros de Elim Estados Unidos que han comenzado a implementar el G12 en su iglesia? Vea el Facebook de Freddy Solano en el link del final del tema. También es fans del FMLN y MAURICIO FUNES (SERÁ OTRO COMUNISTA ADORADOR DE MONSEÑOR ROMERO AL IGUAL QUE MUCHA GENTE DE ELIM).[2]

POR OTRO LADO, MARIO VEGA, PASTOR GENERAL DE IGLESIA ELIM, TIENE SERIOS NEXOS CON EL ECUMENISMO. EN UN VIDEO SE LE VE REUNIDO Y DANDO PALABRAS DE AGRADECIMIENTO A CURAS Y LUTERANOS QUE HAN APROBADO EL HOMOSEXUALISMO EN SUS LÍDERES HACE UNOS MESES.

RENÉ MOLINA, otro de los miembros que promueve el GRUPO EDIFICATE, grupo de ego idolatras de Elim es desenmascarado en un blog apologético. Puede visitar

http://siervorestauracion.blogspot.com/

ADEMÁS, COMO SI FUERA POCO, GRUPO EDIFICATE no sólo está en el mundo evangélico. TIENEN UN BLOG CATOLICO. LANZAN LA PELOTA PARA LOS DOS BANDOS. VISITE http://grupoedificate.blogdiario.com ¿CÓMO PUEDEN SER TAN HIPOCRITAS? TIENEN UN BLOG CATOLICO Y BLOGS EVANGELICOS, ESO SE LLAMA ECUMENISMO. GRUPO EDIFICATE ES TRINITARIO. GRUPO EDIFICATE ES UN GRUPO SERVIR PARA CON LA DIRIGENCIA DE LA IGLESIA ELIM. NO VISITE GRUPO EDIFICATE.

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[1] http://henryprezablog.blogspot.com
[2] http://freddysolano.blogspot.com

sábado, 13 de febrero de 2010

EL VERDADERO SIGNIFICADO DE: CON AQUELLA GLORIA QUE TUVE CONTIGO ANTES QUE EL MUNDO FUESE


Por A. Buzzard, teologo unitario.
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Si uno se acerca al texto con la firme creencia de que Jesús existió antes de su nacimiento, sin duda Juan 17:5 parecerá dar fuerza a esa convicción. “Ahora, pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”. A la luz del marco conceptual de Juan, es cuestionable si este versículo puede ser aducido como prueba de que Jesús estaba vivo desde la eternidad pasada. En las formas de dicción y de pensar bíblicas uno puede “tener” algo que es prometido en el plan de Dios antes de que uno realmente lo obtenga. A Abraham se le dio la tierra por un contrato (pacto) divino a pesar de que él todavía no ha recibido nada de ella. La promesa lee: “A tu simiente he dado esta tierra” (Gén. 15:18). En este punto su simiente no ha existido aún. Aunque la tierra les ha sido dada a ellos. La promesa de Dios es expresada sin embargo como si ya estuviese cumplida.
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De modo que en Juan 17:5 la gloria que Jesús “tuvo” con el Padre fue la gloria dispuesta para él en el propósito de Dios para Su Hijo. Una ilustración asombrosa de este uso curioso del tiempo pasado se descubre en el verso 22. Aquí la misma gloria prometida al Hijo ha sido dada a discípulos los cuales incluso no estaban aún viviendo. Ellos fueron los discípulos quienes serían convertidos después (verso 20). Hablando de ellos, Jesús dijo, “la gloria que me diste, yo les he dado a ellos”. El significado es obviamente que Jesús había prometido dársela a ellos. Ellos ya lo poseían, aunque no realmente. Como Dios, Jesús habló de “cosas que no son como si fuesen” (Rom. 4:17). Cuando oraba por la gloria que él sabía Dios le había prometido a él, igualmente él habla de ella como la gloria que él “tuvo” con el Padre, queriendo decir que él la tenía “dispuesta con el Padre,” como un depósito potencialmente suyo en el plan de Dios. En otra parte él estimuló a sus discípulos con la promesa de que su “Galardón es grande en los cielos” (Mat. 5:12). El galardón ya estaba allí esperando serles entregado a ellos en el futuro en el regreso de Cristo (Mat. 16:27). De modo que también la gloria que le sería dada a Jesús había sido decretada como su posesión desde el principio. Ahora él oró para recibirla.

.Comentando sobre el uso especial del lenguaje, H.H. Wendt, profesor de teología en Heidelberg, escribió: Depende sobre una idea equivocada del modo de hablar del Nuevo Testamento si es que nosotros inmediatamente inferimos que la declaración de Jesús [en Juan 17:5], de que él tuvo una gloria con el Padre antes que el mundo fuese creado es simple y necesariamente idéntica en significado con la creencia de que él mismo preexistió….De acuerdo al modo de hablar y a la concepción prevalecientes en el Nuevo Testamento, un bien celestial, y así también una gloria celestial, pueden ser concebidos y hablados como existiendo con Dios y perteneciendo a una persona, no porque esta persona ya existe y está investida con gloria, sino porque la gloria de Dios está de alguna manera depositada y preservada para esta persona en el cielo. Recordamos cómo, de acuerdo al informe de Mateo, Jesús también habla del tesoro (Mat. 6:20) o el galardón (Mat. 5:12, 46; 6:1) que los discípulos tienen en el cielo con Dios….; y además, como, en la descripción del juicio final de las naciones, el reino que aquellos benditos del Padre heredarán está descrito como uno preparado para ellos desde la creación del mundo (Mat. 25:34); y como también (Col. 1:5 y 1Pedro 1 :4) la esperanza de salvación de los Cristianos está representada como una bendición dispuesta en el cielo para ellos…Jesús pide para él mismo no algo arbitrario, sino lo que le sería dado de acuerdo al decreto de Dios y lo que siempre le ha pertenecido idealmente….; la presuposición para esta declaración, sin embargo, es ciertamente la creencia, que encuentra una expresión decidida al final de la oración en el versículo 24, que Jesús mismo, como el Mesías, en efecto realmente no existe desde el principio con Dios, sino que era el objeto del amor de Dios, de sus amantes pensamientos, planes y propósitos.

viernes, 12 de febrero de 2010

CRISTO Y EL REINO DE DIOS EN EL MUNDO

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)
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Jesucristo: el Mesías y Rey escogido por Dios para gobernar el Reino Teocrático que será erguido en la Tierra (Ap.20:4-6), el Unigénito Hijo del Padre Altísimo (Jn.1:18), no creado, sino engendrado por la potencia de Dios, por medio de su Santo Espíritu (Lc.1:35), muerto en una tosca cruz de árbol por Voluntad del Soberano Dios (Is. cap. 54) para la expiación y el perdón de los pecados de los hombres que han creído en él (Jn.3:16; Jn.19:18; 1 Jn.1:2), y con esto, vengan a ser partícipes de la naturaleza divina (2 P.1:4) junto con Cristo en la transformación o glorificación de los cuerpos, en la resurrección de los que le amaron siempre y de los que vivan fieles a Cristo en su Parusía (1 Ts.4:16-17), siendo favorecidos por semejante estado para tomar la herencia terrena según las promesas dadas a Abraham por el Señor en el AT, el Reino de Dios, que habrá de acaparar la vastedad del mundo entero renovado en el futuro:

Y sacándole afuera, le dijo: "Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas." Y le dijo: "Así será tu descendencia." (Gn.15:5).

Y dijo el Ángel de Yahveh: "Multiplicaré de tal modo tu descendencia, que por su gran multitud no podrá contarse." (Gn.16:10).

"Por mi parte he aquí mi alianza contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos. No te llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, pues padre de muchedumbre de pueblos te he constituido. Te haré fecundo sobremanera, te convertiré en pueblos, y reyes saldrán de ti. (Gn.17:4-6).

De este último punto, cabe expresar, que en el tiempo del ministerio de Cristo en su Primera Venida en la Tierra, por el conocimiento de la literatura veterotestamentaria que implica la promesa del ya mencionado e increíble mundo renovado por Dios y promulgado por sus santos profetas, los judíos aguardaban sin descanso la aparición de su Santo Regidor para el cumplimiento del Reinado Teocrático literal, Regidor que habría de restaurar el Trono de David con la exaltación gloriosa de Jerusalén y de toda la nación israelita, la cual será además libertada de todos sus enemigos de los pueblos gentiles que la acosaron y la hollaron con asesina ira (Ap. cap. 12).

Pasajes como Lc.1:71, Hech.1:6, Lc. 2:26, confirman este pensar Judío. Se consideró siempre desde un inicio que la profecías escatológicas tendrían un cumplimento literal totalmente; jamás se percibió en el contenido de ellas ni el más mínimo rasgo alegórico; ni el Antiguo ni en el Nuevo Testamento hay algo que lo pretenda o sugiera de ese modo.

Los hombres fieles y justos ante Dios nunca pasaron por alto la gran importancia de la glorificación de los cuerpos en la resurrección de los muertos y de los vivos en Cristo (1 Co. cap. 15). Esta condición es obligada para que se suscite en el creyente genuino en la Segunda Venida visible de Cristo para que pueda gozar de las maravillas que el Reino Terrenal haya de brindar en un mundo restituido a su debido tiempo, en un día ya propuesto por el Soberano Dios. Su acontecer es seguro como lo expone la Sagrada Biblia.

Cristo anunció el Reino de Dios que fue el mismo que vaticinaron los antiguos profetas de la primera dispensación. El Reino de Dios aunque es, por su literalidad, palpable, su principio o fundamento es cien por ciento espiritual, porque el que «no naciere de nuevo, en agua y Espíritu, no podrá entrar en él, no podrá verlo» (Jn.3:5-7).

El Rey y Mesías del Reino Escatológico fue anunciado y reconocido por el ser angelical. Él era Aquel que vendría a ocupar el Trono de David su padre, como el fundamento y la conclusión del Reinado Teocrático que una vez atrás fue instituido por Dios para con Israel:

… vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin." (Lc.1:31-33).

De esa manera se constata lo promulgado por los profetas del AT. con relación a Cristo y su Gobierno Teocrático. En Isaías vemos:

Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre "Maravilla de Consejero", "Dios Fuerte", "Siempre Padre", "Príncipe de Paz". Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia, desde ahora y hasta siempre, el celo de Yahveh Sebaot hará eso (Is.9:5-6).

La profecía del AT. esclarece que el Mesías y Rey del mundo renovado tendría un nacimiento sobrenatural:

Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (Is.7:14).

Nuevamente, el ángel acredita la profecía antigua, revelando a María que el Santo Ser que concebiría sería a causa del poder de Dios:
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María respondió al ángel: "¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?" El ángel le respondió: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios (Lc.1:34-35).

Juan el Bautista, el precursor de Cristo, el anunciador del acercamiento del Reino y de su futuro gobernante, fue profetizado por Malaquías (Mal.4:5-6). Es por eso que instigaba a los de la nación de Israel al sincero arrepentimiento, advertidos de la ira venidera:

Por aquellos días aparece Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: "Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos." Este es aquél de quien habla el profeta Isaías cuando dice: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas (Mt.3:1-3).

Pero viendo él venir muchos fariseos y saduceos al bautismo, les dijo: "Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente? Dad, pues, fruto digno de conversión, y no creáis que basta con decir en vuestro interior: "Tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham.1 Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego (Mt.3:7-10).

Juan, mediante la costumbre del bautismo con agua y la vital y necesaria confesión de pecados, establece la preparación para la aceptación del Mesías, de acuerdo a las expectativas del AT. De otra manera, nadie podría ser capaz de recibir el Reino. La sujeción, la santidad y la mansedumbre son indispensables requisitos para poseer la herencia de la Tierra redimida:

Procurad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor (Heb.12:14).

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra (Mt.5:4).

Al concluir el ministerio de Juan el Bautista (Mt.4:12), Cristo mismo promulga el Reino Teocrático con: «arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado» (Mt.4:17), y enviando a sus Discípulos y a los Setenta les ordena, en el sentido de la prolepsis, a que proclamen el acercamiento de este Reino, es decir, en esta figura de dicción, Cristo se anticipa como objeto o gobernante del mencionado Reino de las abundantes y excelentes bendiciones terrenas:

"El Reino de Dios está cerca de vosotros." En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: "Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca." (Mt.10:9-11).

Cristo revalido la autenticidad del Reino proclamado con milagros y señales sobrenaturales. Él demostró que era el verdadero Mesías enviado por Dios que lo gobernaría y lo confirmó por medio de actos increíbles que rompieron el orden de la "natura" y confirma además en ese tiempo su respaldo de parte de Dios.

Así que, las señales manifestadas por el Mesías durante su ministerio terrenal, evidenciaron el poder de Dios y que será el determinante primordial en la sanidad de los creyentes cuando sean sus cuerpos glorificados, para los cambios cosmológicos y el surgimiento de una innumerable y variada provisión en el Reino futuro terrenal:
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Pero si por el Espíritu de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios (Mt.12:28).

Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, y las orejas de los sordos se abrirán. Entonces saltará el cojo como ciervo, y la lengua del mudo lanzará gritos de júbilo. Pues serán alumbradas en el desierto aguas, y torrentes en la estepa, se trocará la tierra abrasada en estanque, y el país árido en manantial de aguas. En la guarida donde moran los chacales verdeará la caña y el papiro (Is.35:5-7).

Se plantarán sus pies aquel día en el monte de los Olivos que está enfrente de Jerusalén, al oriente, y el monte de los Olivos se hendirá por el medio de oriente a occidente haciéndose un enorme valle: la mitad del monte se retirará al norte y la otra mitad al sur (Zac.14:4).

Con Cristo, entre el principio de su ministerio hasta su ascensión al cielo, el mensaje del Reino fue limitado a la nación de Israel. El ordenó a sus apóstoles a no entrar a tierra de samaritanos ni a ir por caminos de gentiles (Mt.10:5-7). Cristo declaró categóricamente que él había sido enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel:

Respondió él: "No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel." (Mt.15:24).

Un autor escribe con relación a este punto último:

«Por esta razón Pablo podía decir que "Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a lo padres" (Ro.15:8). No podía haber ninguna bendición universal del pacto de Dios con Abraham, aplicable a los gentiles hasta que Israel hubiese experimentado la realización del reino teocrático, en cuyo reino y cuyo Rey serian benditas las naciones».

Dios les bendiga siempre

EL FIN DE NUESTRA CARRERA Y VOCACION: LA VIDA ETERNA EN EL REINO DE DIOS

Excelente escrito de mi hermano y amigo Mario Olcece Sanguineti, Apologista.
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Algunas personas se alarman cuando afirmo que el fin de la vocación cristiana es obtener la vida eterna en el Reino de Dios. ¿Pero estoy acaso lanzando dardos fuera del blanco?

Las Escrituras nos dicen que el fin por el que permanecemos firmes a nuestra vocación y elección es precisamente para llegar a la meta, y la meta según las Escrituras es ganar la vida eterna en el reino. Veamos algunos pasajes que confirman mi tesis.

Pedro y la entrada al Reino

Dice Pedro: “Hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 1:10,11). Notemos, amigos míos, que la entrada amplia y generosa al reino se obtiene haciendo firme nuestra vocación y elección. Esto quiere decir que la meta es la entrada al reino y el medio para lograrlo es manteniendo firme nuestra vocación y elección, sin caer o desmayar. Así de simple es la cosa.

Pablo y la vida eterna

Por su lado Pablo dice así: “Mas ahora, librados del pecado, y hechos siervos a Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna”. Es decir, Pedro habla de la entrada amplia y generosa en el reino, y Pablo habla que la finalidad de nuestra santificación es la obtención de la vida eterna. Y esto no es contradictorio o extraño, puesto que es bien sabido que para entrar en el reino uno no puede hacerlo como un mortal de carne y sangre (1 Corintios 15:50) sino como un inmortal, a través de la transformación de nuestro cuerpo moribundo por otro imperecedero.

Jesús habla de la vida eterna en el Reino

En Mateo 19:16-25 Jesús relaciona muy claramente la vida eterna con la entrada en su reino (es decir, la salvación) en este interesante registro bíblico: “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?” Así que aquí tenemos tres aspectos que conforman nuestra meta o fin por la cual corremos firmes y parejos en el derrotero cristiano: vida, reino y salvación. Así pues, cuando Jesús dice: “… mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 14:13), él está diciendo que aquel que persevera hasta el final entrará en su reino con vida inmortal. De igual modo, cuando Pedro escribió: “Obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas” (1 Pedro 1:9). Sin duda Él se está refiriendo a la entrada en el reino de Cristo, porque un poquito antes, en el verso 4, el apóstol habla de una herencia reservada o mantenida en los cielos para nosotros…y esa herencia es expresada como el reino de Dios, tanto por Santiago (2:5) y por Jesús en Mateo 25:31,34.

El llamado de los fieles

Es interesante remarcar que Pablo habla del llamado de Dios para su reino y gloria (1 Tes. 2:12). Es decir, para Pablo el reino de Dios es la razón por la cual nos llamó y nuestra herencia. En 2 Tes.1:5 Pablo se nos habla de ser dignos del reino de Dios por los padecimientos presentes. A Timoteo Pablo le dijo que lo preservaría para su reino celestial (2 Timoteo 4:18). En 1 Timoteo 6:12 Pablo le dice a Timoteo que fue llamado a la vida eterna (es decir, para el reino). En Hebreos 9:5 se habla del “llamado para recibir la herencia eterna”. Y ya hemos visto que hemos sido llamados para heredar el reino (Santiago 2:5; Mat. 25:31,34, 2 Pedro 1:11). En 1 Pedro 5:10 Pedro habla del llamado a la gloria (=reino) eterna de Dios. Y ya vimos antes que el reino y gloria son sinónimos (compare usted Mateo 20:21 y Marcos 10:37). En Apocalipsis 17:14 se nos dice que los llamados están con el Cordero, quien es el rey de reyes y Señor de Señores.

¿Quiénes son los elegidos o escogidos?

Todo aquel que ha sido rociado y lavado con la sangre de Cristo es un elegido (1 Pedro 1:2), y todo elegido estará con Cristo en su reino (Apo. 17:14). Estos escogidos deberán estar vestidos, entre otras cosas, de mansedumbre (Col. 3:2), pues en esa condición de mansedumbre heredarán la tierra (Mt.5:5).Los escogidos fueron llamados para la salvación (vida eterna en el reino), por la santificación del Espíritu y fe de la verdad.

La esperanza de los justos

“Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oir, oiga” (Mateo 13:43). Esta declaración es interesante, pues el justo resplandecerá como el sol en el reino de Cristo, tal como Cristo resplandeció cuando lo vieron en su gloria y reino en la visión de la transfiguración (Mateo 17:2). Si algún cristiano no logra la transfiguración para brillar también como el sol, entonces no sólo no podrá reinar con Cristo, sino que aún permanece como cualquier impío injusto.

Ahora sí entendemos el porqué Jesús nos anima a buscar el reino de Dios y su justicia, pues esto significará primordialmente para el que lo busca, lo siguiente:

1.- Su inmortalidad.
2.- Su resplandor como el sol.
4.- Su participación lado a lado con el rey de reyes y Señor de Señores en su reino.

Estas 3 cosas dan verdadero significado a la salvación ofrecida por el Señor a todo seguidor leal suyo. Por eso, mientras no heredemos el reino de Dios, no podemos afirmar que Cristo ya no salvó completamente, pues aún falta una salvación futura que se cristalizará cuando el Señor vuelva (Parusía). Dice Hebreos 9:28, de este modo: “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (también 1 Pedro 1:5). Y este pasaje lo complementaremos con el de Mateo 25:31,34, que dice: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria… Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Así que salvación es definitivamente heredar el reino de Dios con vida eterna.


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DESCENDIO CRISTO DEL CIELO PARA ENCARNARSE?

Por A. Buzzard, teologo unitario.
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Juan 3:13 y 6:62
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Ha habido mucha discusión acerca de la enigmática declaración de Jesús que “nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre”. Si estas palabras son tomadas como las propias palabras de Jesús, más bien que como un comentario posterior de Juan, Jesús aparece diciendo que él solo ha descendido del cielo.
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Los comentaristas están locos por el uso sorpresivo del tiempo perfecto. “el tiempo perfecto ‘ha subido’ es inesperado.” “El uso del tiempo perfecto es una dificultad, porque parece implicar que el Hijo del Hombre ya ha subido al cielo.” “La dificultad del versículo reside en el tiempo de ‘ha subido.’ Este parece implicar que el Hijo del Hombre ya había, en el momento de hablar esto, ascendido al cielo.”
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¿En qué sentido pudo haber Cristo afirmado ya haber ascendido al cielo? La declaración ha sido tomada por algunos como que significa que en algún momento durante su histórico ministerio Jesús habíasido literalmente transportado a la presencia de su Padre. Pero los Evangelios en ningún lado registran semejante evento. Otros han argumentado por un sentido profético de tiempo pasado, i.e., que el Hijo del Hombre fue destinado a ascender, una profecía de su ascensión después de su resurrección.
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Hay una explicación más fácil sobre la subida de Jesús al cielo, basado en el precedente bíblico y las formas de hablar Judías. “nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre” es una descripción figurativa de la singular percepción de Jesús del plan salvador de Dios. Jesús posee una comprensión única de los secretos del universo la cual él ahora lo revela a cualquiera que oirá.
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La frase “que está en el cielo,” que aparece en algunos manuscritos Griegos así como Latinos y Siríacos, indican que Jesús, mientras vivía en la tierra, estaba al mismo tiempo también “en el cielo” en constante comunicación con su Padre de quien él dependía para todo. Como un puente entre el cielo y la tierra él afirmó tener un singular acceso a la información divina. Un estatus similar aplica después a todos los creyentes a quienes Pablo describe como “sentados en lugares celestiales” (Efe. 2:6).
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La frase “subió al cielo” de Jesús durante su ministerio indica entonces su íntima comunión con su Padre. Como Hijo él reside “en el seno del Padre” (Juan 1:18). El contexto de Juan 3:13 muestran a Jesús en conversación con Nicodemo acerca de los secretos de la inmortalidad. Jesús “está hablando sobre lo que sabemos” (Juan 3:11).
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En contraste con la no familiaridad de Nicodemo con las llaves para entrar en el Reino y la necesidad de nacer de nuevo, Jesús dice, “De cierto, de cierto te digo, lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio” (Juan 3:11). Jesús dudó de la capacidad de Nicodemo de recibir “cosas celestiales.” Son estos secretos celestiales lo que Jesús es capaz de revelar porque él “ha subido al cielo” y “está en el cielo”. En Proverbios 30:2-4 las palabras de Agur contienen una similar referencia a la ascensión al cielo. El objeto de semejante “subida” al cielo es obtener entendimiento y revelación divinos. “Ciertamente más rudo soy yo que ninguno, Ni tengo entendimiento de hombre. Yo ni aprendí sabiduría, ni conozco la ciencia del santo. ¿Quién subió al cielo y descendió?” Igualmente, Barcuh 3:29 pregunta: “¿Quién subió al cielo y la tomó? ¿quién la (Sabiduría) hizo bajar desde las nubes? (Cp. Deut. 30:12).

En el caso de Jesús, el supremo y final revelador de los propósitos de Dios, un puente desde el cielo a la tierra se ha construido. El Hijo ha “exegetado” al Padre (Juan 1:18).
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Ninguno salvo el Hijo del Hombre ha recibido semejante medida de sabiduría divina. Al mismo tiempo el Hijo del Hombre---el ser humano--- ha descendido del cielo, una expresión Judía que no significa que Jesús estuvo vivo antes de su nacimiento, sino que es el don de Dios para el mundo (cp. Santiago 1:17; 3:15).