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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

sábado, 9 de enero de 2010

TE ESTAS PREPARANDO PARA REINAR CON CRISTO EN EL REINO MILENARIO?

“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones” (Apo. 3:21).
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Una promesa pasada por alto.
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Una de las promesas que muchos cristianos parecen ignorar es que Jesús prometió que los vencedores, los que guardan sus obras (=los que lo imitan fielmente) hasta el fin, tendrán autoridad sobre las naciones. ¿Se imagina usted eso? ¡Autoridad sobre las naciones! Sí, mis amigos, autoridad, dominio y poder sobre naciones enteras. Pero esto se logrará solamente si el cristiano persevera hasta el fin. No es un dominio para el presente, sino para el futuro, cuando Jesús vuelva y le diga al buen siervo: “… está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades (Lucas 19:17).
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Qué maravilloso es saber que Jesús nos ha llamado para ser parte de su gabinete gubernamental, por decirlo de alguna manera. El está llamando a hombres probos, de rectitud absoluta, para que demuestren durante su ausencia, aptitud e idoneidad para los más altos cargos de su gobierno, y así se conviertan en sus co-restauradores de la nueva sociedad que él va a implantar en el mundo cuando regrese por segunda vez.
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La Iglesia como partido teocrático.
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Estamos llamados a tomar parte del futuro gobierno de Cristo, un gobierno que estará conformado por su cuerpo ejecutivo o iglesia. Es el partido de Cristo, el partido de los príncipes del reino mesiánico, los que se han separado del mundo para integrarse al cuerpo gobernante del reino de Cristo, los que han optado por la santidad de vida, haciendo así la voluntad de Dios. Estos ejecutivos del reino han nacido de nuevo por el bautismo, y han recibido el Espíritu Santo de Dios para convertirse en Hijos de Dios y hermanos de Jesús. Son los que han recibido el ungimiento por el Espíritu, los que viven siguiendo las pisadas y mandamientos del Señor. Estos son los que se sentarán con el Señor en su reino, aquellos que recibirán el reino por heredad (Mateo 25:31,34). Estos príncipes se sentarán en la mesa del banquete mesiánico para celebrar la restauración del reino de Dios en la tierra, y beberán y comerán con Cristo en su reino.
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La Esperanza pospuesta por el Reino mesiánico.
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Los primeros cristianos esperaban que el mismo Jesús implantara inmediatamente en la tierra su gobierno mesiánico. Esta expectativa se deja notar cuando los apóstoles le preguntaron instantes antes de partir al cielo, lo siguiente: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y Jesús simplemente les dijo: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones que Dios puso en su sola potestad…” (Hechos 1:6,7). Evidentemente el tiempo para tal anhelada restauración sólo lo sabía el Padre, y ninguno más.
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Algunos cristianos de Corinto, vehementes por ver el reino en acción creían equivocadamente que ya eran reyes coronados en plena función autoritativa en el mundo. Esto lo leemos en 1 Corintios 4:8, donde Pablo irónicamente les dice: “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!”. Básicamente Pablo rechazó cualquier posibilidad de reinar sin Cristo y sin los apóstoles en este mundo impío, por más que se viva hoy saciado, libre, y en riqueza material. El Reino de Cristo no es para esta era en decadencia sino para la venidera de justicia.
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Por otro lado, los zelotes, que no eran seguidores de Jesús, y que eran Judíos radicales y revoltosos, buscaron restaurar el reino antiguo de David por las armas pero sin lograrlo. La última revuelta de los zelotes en Masada resultó ser el paradigma del fracaso Judío por restaurar el reino mesiánico por la fuerza y por la voluntad humana.
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El cuerpo de Cristo es su Iglesia
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Hoy, la mayoría de las iglesias, cualquiera sea su denominación, concuerdan que para ser miembros del cuerpo de Cristo es necesario “nacer de nuevo” por el bautismo. No se puede ser parte del cuerpo de Cristo sin este llamado “sacramento”. En Hechos 2:38-47, leemos que los que se bautizaron fueron añadidos a la iglesia de Cristo de manera automática. Ellos eran los nuevos hijos de Dios (adoptivos) que junto con Cristo heredarían las promesas. Los primeros discípulos de Cristo (los apóstoles) esperaban recibir el reino al igual que los demás Judíos que se convirtieron por la predicación de Jesús y sus apóstoles, especialmente de Pedro y Pablo. Jesús les dijo a estos Judíos (apóstoles y demás Judíos creyentes), que “Porque a vuestro Padre os ha placido daros el reino” (Lucas 12:32). Estos, los que recibieron a Cristo, se convirtieron en hijos de Dios, pero aquellos paisanos suyos que lo rechazaron, dejaron de ser los “hijos del reino” y entonces sus puestos vendrían a ser ocupados por los gentiles fieles de las naciones (Juan 1:11,12). Esta primera manada es comparativamente más pequeña que la gran manada o grande muchedumbre compuesta de millones de salvos que vendrían de las naciones para unirse al primer rebaño y ser así UN solo rebaño con UN solo Pastor. Todos estos salvos que son miembros del cuerpo de Cristo, e hijos adoptivos de Dios, e hijos de Abraham por la fe, serán los ejecutivos del reino, gozando de autoridad, poder y gloria con Cristo sobre las naciones aún no conversas, pero en proceso de reeducación e re instrucción durante el milenio.
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El profeta Daniel ve este panorama milenario en Daniel 7:13,14, 18 y 27, y dice: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido. Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre. Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”.
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Sin duda estos “santos del Altísimo” son los miembros de la iglesia de Cristo, su cuerpo místico de salvos, pues dice la Escritura de la Iglesia, así: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua (bautismo) por la palabra (el evangelio), a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” (Efesios 5:25-27).

La Tarea de la iglesia hasta la venida del Rey.
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Mientras tanto, la iglesia deberá seguir reclutando nuevos miembros para el reino de Cristo, el cual se establecerá en su segunda venida en gloria (Mateo 25:31,349. El evangelio que deberá ser predicado es el Reino de Dios, como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin (Mateo 24:14). Y todos los creyentes deberán pedir y buscar el reino de Dios con insistencia o perseverancia (Mateo 6:10,33). Ninguno que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el reino. Es decir, debemos enfocarnos en el tema del reino, predicarlo, sentirlo y vivirlo, sin mirar atrás, sin retroceder, sin vacilar (Lucas 9:60,62).
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El premio: nuestras coronas de gloria.

Después de haber cumplido con la gran comisión de manera leal y perseverante, el Señor procederá a darnos nuestras coronas de gloria cuando regrese en toda su majestad. Dice la Escritura, así: “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 Pedro 5:4).
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Hermanos míos, aquí hay una promesa muy clara, y esa es nuestra coronación para tener vida eterna en el reino de Cristo. Es la corona que corresponde a un victorioso, a uno que será rey del reino de Cristo. Y entonces se cumplirá lo dicho por Jesús: “… está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.
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viernes, 8 de enero de 2010

RELIGION AVERNAL



Por el Dr. Javier Rivas Martinez (MD)

El satanismo no siempre tiene el mismo significado. La mayoría de las gentes han creído que quienes practican el satanismo lo hacen reverenciando a un ser demoníaco y grotesco literalmente; a un ente terriblemente maligno y personal; mas, en realidad, no siempre es así.

El satanismo es aplicado a todo rito, secta u organización que tenga como emblema o símbolo a Satanás. Existe un satanismo fundado por LaVey, siendo el único reconocido como oficial en el mundo.

La Iglesia de Satán fue levantada por LaVey en el año de 1966. La Biblia Satánica fue publicada por primera vez en 1969, y allí se encuentran todos los preceptos dogmáticos que forman esta relativamente y nueva religión.

LaVey dijo que para ser satanista, no era necesario pertenecer a la Iglesia de Satán. Que las personas descubren sus propios lineamientos satanistas de acuerdo a su modo de vivir, es decir, que: «los satanistas no nacen, sino que se hacen». Obviamente, las vidas deberán estar fuera del camino santo.

Para los satanistas laveyanos, todo es carnal: la complacencia de la carne por la luz y el espíritu. Combate el cristianismo usando la lógica terrenal. Dentro de sus liturgias están las misas negras. La Biblia de Satán posee un contendió filosófico-psicológico. La mencionada y siniestra Biblia, es un discurso injurioso de cuatros evangelios oscuros (Satán: elemento fuego; Lucifer: elemento aire; Belial: elemento tierra; Leviatán: elemento agua) que muestran su significado y búsqueda absolutamente terrenal: una parodia bíblica de blasfemia.

Para los satanistas, Satán no es un «dios» sino un simbolismo que mantiene y controla todo el universo. Para los satanistas, se deberá vivir conforme a la condición que expresa la naturaleza, y fomenta el alcance de la plenitud material, emocional e intelectual. Aunque la vida deberá satisfacerse a lo extremo, tendrá que hacerse con «responsabilidad», preguntándome yo, ¿a que se refieren los satanistas con «responsabilidad»? Dudo que sea algo bueno, por los principios brunos y profanos que pregonan, que son notablemente inmorales ante Dios.

Los satanistas proclaman un amor condicionado: Habrá de amarse a las personas, ser bondadosas con ellas, pero con los enemigos se tendrá que ser implacables, contrario a lo que la Biblia dice acerca del «Amor al Prójimo» (Stg.2:8), de amar y bendecir además a los enemigos en general, sin la más mínima distinción, gústeles o no a los satanistas o a las personas que se oponen a lo antes dicho:«Pero yo digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen » (Mt.5:44).


Los satanistas no desean pagar el precio que Dios demanda a los seres humanos para manifestar el verdadero «amor a prójimo», ya que la naturaleza de sus escritos es promover un egoísmo puramente hedonista, sucio y bajo.«Los parásitos sociales», es decir, aquellos que están desvalidos como los ancianos decrépitos, los enfermos, los pobres, los lisiados incosteables e improductivos, y en fin, todos los notablemente necesitados de diversas índoles, no habrán de merecer ayuda según el pensamiento satanista. La Biblia dice que el hombre fue hecho «a imagen y semejanza de Dios» (Stg.3:9). Significa que el hombre es una deflexión del carácter del divino, un reflejo de ciertos atributos de Dios que han sido trasmitidos al hombre por su soberanía, y eso lo hace muy especial para Dios. De infinita relevancia es el hombre para la majestad celestial, que podemos verla expresada en su Amor Eterno (Jn.3:16). Delante de Dios, el hombre sin Cristo, merece pena de muerte. Los satanistas son escrupulosamente selectivos y escogen para hacer el bien a quienes no son carga para ellos. Aún con todos sus pecados que los orillaban al Infierno, Dios mostró su amor a los hombres al enviar a Cristo a morir por ellos (Ro.5:8). La misericordia que exige Dios no es parcial sino absoluta, en todo el sentido de la palabra. Dios lo establece de tal forma. El egocentrismo enfermizo y asurdo de los satanistas impide realizarla, pero Dios no ve como ellos, ni como ninguno de los hombres naturales: Es pecado hacer distinción entre una persona u otra, sea pobre, sea rica, desvalida o no. Todos en un momento de nuestras vidas podemos requerir de grande apoyo y socorro urgente. El ser humano no es autosuficiente como Dios. Quien lo cree de otra manera tiene la mente muy obtusa y corta la vista. Es un pobre ignorante mezquino. Trate de sumergirse en el agua por 20 minutos sin aspirar previamente aire. Estoy seguro, aunque parezca pueril decir esto, que todos los hombres tenemos necesidad del aire ambiental para poder vivir.

Es asombroso que dependamos de unos simples orificios llamados coanas y que se encuentran en la nariz para lograr mantenernos parados y funcionando activamente, por el aporte adecuado de oxigeno que entra por tales. De otra manera, sería sin caber la menor duda, fatal. ¡Qué frágiles somos! Y unos, ¡hasta dioses se creen!, pese al fardo de años que llevan cargando en las espaldas al hacerse viejos y torpes, achacados por eventos degenerativos lo bastante dolorosos, muchas veces con enfermedades desesperantes y malignas, y por las tensiones mentales de los problemas cotidianos que repercuten en el organismo de manera agobiante e insoportable. Con asombro, siguen tan chocantes, ensoberbecidos... y necios hasta la muerte... . . «pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores» (Stg.2:9). ¡Cuidado con la sentencia expuesta!Los satanistas aclaran que los criminales deberán de ser castigados de la misma forma en que dañaron a las personas con sus faltas y crímenes (la vieja Ley del Talión que Jesucristo el Señor rechazó y abolió: Ojo por ojo, diente por diente). Esto es más que venganza pura. Sólo Dios tiene el derecho de aplicar la venganza, que es santa, justa y perfecta en su idiosincracia (He.10:30); pero la venganza del hombre es inicua, imperfecta, malvada, injustificada, indeseable y muy abominable para con Dios.

Las autoridades cuentan con sus propias leyes y normativas constitucionales y judiciales, tantas veces temibles por el resultado de los juicios que emiten, pero inapelablemente correctas. Pero lo importante y valioso de esto, es que el mismo Dios de la gloriosa Altura las ha dejado para el control de la maldad en la tierra; vemos lo que dice Pablo sobre esto:«Sométase toda persona las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas» (Ro.13:1).

Los satanistas o satánicos defienden la Magia Negra, afirmando que el universo sólo es energía y materia y que los fenómenos no explicados se fundamentan en esa Magia Negra.
Dios les bendiga siempre.

ALGUNAS INTERROGANTES QUE DEBEN DE CONTESTAR LOS PRETERISTAS


1.- ¿Por qué no ha desaparecido el presente mundo malo, si Cristo ya ha regresado? La Biblia deja en claro que el presente orden de cosas (“el presente cielo y tierra”) pasará, y Dios va a crear una nueva sociedad, donde no habrá más mal. Si Cristo ya vino, ¿por qué el mal sigue existiendo? ¿Por qué parece que el mal está empeorando, y la moral se va deteriorando más rápido que un diente recubierto de azúcar?

2.- ¿Por qué dijo Cristo que todo ojo lo verá, y toda lengua confesará cuando venga, pero la gente todavía niega a Cristo? Si ya ha llegado, entonces todo el mundo debería reconocer que él es el Mesías.

3.- Apocalipsis habla de principales cataclismos, ninguno de los cuales ha ocurrido. Se dice que las montañas se aplanan, se dice que la mayoría de la población mundial será devastada y esto no ha cambiado.

4.- Si Cristo ya ha regresado, ¿por qué Dios no me ha juzgado?¿Por qué no reposa el cordero con el león?

5.- ¿Por qué no está el mundo regido por una teocracia como fue profetizado por Dios? Se dice claramente que Dios pone a Cristo en su reino como gobernante. Este es un reino literal.

6.- ¿Por qué no tenemos un templo? ¿Por qué no hay un nuevo templo que ha sido construido con las dimensiones de la Biblia? Incluso el templo de Ezequiel aún no se ha construido (que se presume que tendrá lugar durante el reinado milenario de Cristo).

7.- ¿Por qué no ha venido el anticristo? ¿Por qué nadie ha sido capaz de dominar el mundo entero.

Si usted cree que Cristo ya ha regresado (la 2 ª venida), entonces usted tiene un problema, porque después del regreso de Cristo tendremos el reino milenario restaurado en Jerusalén. Nadie en la historia ha registrado este evento hasta el momento.

Y estos puntos son los serios problemas teológicos que me presenta la escatología preterista. Así que la idea de que Cristo ya vino por 2 ª vez es una tontería. La idea de que Cristo no volverá es aún un sin sentido mayor.

CASH LUNA Y LA CONFESION POSITIVA


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)
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«No lo digo movido por la necesidad, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo» (Fil.4:11).
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El Señor Jesucristo advirtió enfáticamente que en los postreros tiempos muchos creyentes serían engañados por falsos maestros y seudo cristos al proclamar herejías y doctrinas del infierno.
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Cristo remarca con importancia el asunto religioso, más que cualquier otra cosa o "señal" cosmológica, porque sabía de antemano que comprometería la vida espiritual del creyente en Cristo con potencial condenación:
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« Estando luego sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él en privado sus discípulos, y le dijeron: "Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo. Jesús les respondió: "Mirad que no os engañe nadie» (Mt.24:3-4).
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« Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: "Yo soy el Cristo", y engañarán a muchos» (Mt.24:5).
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«Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes señales y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos» (Mt.24:23).
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En otra parte, Pedro también repara en la salida futura de falsos profetas que harían intromisión de herejías peligrosas y destructivas en las congregaciones cristianas y que ultrajarían la senda santa, manipulando (traficando) a los creyentes con fines de codicia, pero que muy pronto terminarían siendo condenados para su perdición.
Veamos:
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«Hubo también en el pueblo falsos profetas, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán herejías perniciosas y que, negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción. Muchos seguirán su libertinaje y, por causa de ellos, el Camino de la verdad será difamado.Traficarán con vosotros por codicia, con palabras artificiosas; desde hace tiempo su condenación no está ociosa, ni su perdición dormida» (2 P. 2:1-3).
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El apóstol Pablo no pasa inadvertido para la ocasión, y anuncia que algunos en Cristo apostatarían de la fe por escuchar doctrinas de demonios y espíritus malignos que los engañarían (1 Tim.4:1).
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Es seguro, por las hartas pruebas que existen y que concuerdan con la Biblia, que las congregaciones carismáticas de pentecostalistas de ahora, por su carácter, encajan perfectamente en el problema tratado.
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A pesar de la información continua dada en la Internet para la prohibición y rechazo de la doctrina herética de la "Confesión Positiva" con estudios sustentados bíblicamente, y con reseñas históricas admisibles que descubren su maldad y su origen pagano-ocultista, al parecer, no ha hecho mucho efecto por el engaño que está bien enraizado en las mentes de los creyentes, ya que ofrece una perspectiva de "bienestar material", teniéndose en cuenta que la naturaleza humana es inclinada con bastante fuerza hacia los hedonismos de la vida, a las "bonanzas" que el mundo ofrece, y el cristiano, que sigue siendo un individuo caído, a pesar de ser redimido por la gracia de Dios por medio de Jesucristo, no está exento de la seducción del mundo en sus distintas facetas. Lo sabemos perfectamente bien, sin no lea por favor el Salmo 73.
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No es nuevo saber que la antiquísima "Confesión Positiva" es de origen pagano ocultista, que ha sido usada por chamanes y brujos, y ahora, hasta por los adeptos de la "New age" (conjuros y hechizos) para lograr materializar o hacer una realidad objetiva y palpable lo que siempre se ha querido o anhelado.
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Esta práctica por demás antibiíblica y condenatoria, es mostrada con atrevimiento e insolencia en las iglesias de índole carismático neo o pentecostalista y cuyos origen anticristiano se remonta tiempo atrás con Pinheas P. Quimby quien fue conocido como el Padre del Nuevo Pensamiento y que enseño que por medio de afirmaciones verbales "positivas" se vendría a obtener un resultado real o "material".
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El pensamiento de Quimby fue de grande influencia para asentar las bases de la Nueva Era y de la secta denominada "Ciencia Cristiana", presidida por la torcida Mary Baker Eddy. Después con el transcurso del tiempo, un "pastor evangélico" de nombre Essek William Kenyon la introdujo al cristianismo y que ha sido aprobada hasta estos momentos a los Maestros de la Prosperidad y de la Súper Fe como Kenneth y Gloria Copeland, Kenneth Hagin, Oral Roberts, Robert Milton, "Cash" Luna, Benny Hinn y otros muchos, en un auge y éxito pasmoso en sus congregaciones del "oro, de la plata y de la absoluta perdición". Su influencia en el mundo cristiano, es devastadoramente considerable.
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Un ejemplo notable de esta endemoniada parafernalia de la metafísica y del ocultismo se alcanza a observar con nitidez en el siguiente escrito del seudo cristiano "pastor y mercader del Orco" "Cash" Luna, que nada tiene de bíblico y piadoso pero que promueve las ganancias egoístas de riquezas materiales en base al "Poder del Pensamiento", de la misma forma o mecánica que lo hacen los hechiceros y chamanes, según lo antes especulado con fundamento Escritural. Para que el engaño sea soberbio, "Cash" enmascara el cuadro maligno con textos Escriturarles violentados "dulcemente" para hacer parecer su idea salida del corazón de Dios. La "fe" que cita "Cash", la que se "debe ampliar", como "Cash" dice, no sintoniza en nada con las expectativas del Divino y Eterno Dios.
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Siempre trato de dejar claras las cosas con escritos sencillos, y éste, no es la excepción. Ponga atención y cuidado, y desengáñese mi querido hermano de la hipocresía de Carlos "Cash" Luna, que es tan solamente un hijo del diablo más, interesado en su bienestar propio.
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Esta es su "bendita y gloriosa impiedad":
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«La Biblia dice que el bien y la misericordia te seguirán todos los días de tu vida. El bien y la misericordia están tras de ti todos los días, confiesa todos los días que crees y presientes que algo bueno te va a pasar hoy, debes creer que las bendiciones de Dios te persiguen, amplifica tu fe». Carlos "Cash" Luna.
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Primero que nada, en un juego muy sucio y ventajoso, "Cash" aplica un segmento del Salmo 23, que es un texto bien conocido por la mayoría los creyentes, pero más adelante, trastoca su significado verdadero para justificar con grande perversión la doctrina falsa de la "Confesión Positiva".
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En la Biblia nunca se nos muestra a nosotros como hijos de Dios que debemos "confesar" y "presentir" para que nos pueda pasar "algo bueno". Si lo duda, búsquelo en la Biblia, y lo que en ella no está, o no se sujeta a su orden, es mentira, heretismo, o blasfemia, dejando mucho que desear. Jamás se hace mención en ella que debemos "creer" que las bendiciones de Dios nos "persiguen"(«creer y confesar, es obtener»). A esta actitud Cash le llama "fe" e instiga al creyente para "ampliarla".
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En Salmo 23, texto 6, el rey David habla de la miseroicirdia divina en el sentido que la gracia de Dios, como protección sobrenatural, vela y cuida por los hijos fieles en un mundo perverso y de constante seducción. La gracia de Dios, su misericordia, es encontrada en su Palabra que nos da orientación y fortaleza férrea en un mundo que se pierde por el pecado, que evita al creyente sufrir una caída irreparable que lo conduzca a la que puede ser adelante una ineluctable perdición. La misericordia divina se demuestra cuando Dios nos da lo necesario para poder subsistir; él no nos dará alguna cosa material innecesaria que nos hinche los adentros hasta casi reventar de soberbia y altivez. Pablo comenta que debemos estar contentos con lo que tenemos. Pero parece que los "Maestros de la Prosperidad" han hecho de los creyentes de las congregaciones agentes envidioso por no mostrarles la verdad bíblica en forma exacta y correcta, que nos brinda esa poderosa determinante para sufrir penalidades, burlas, carencias, pruebas y luchas gigantescas, enfermedades pavorosas e incurables, persecución, vituperios, prisiones, abandono, y horrendas muertes, que como hijos de Dios, no estamos exentos de padecer (si no lo creen, vean el fin de los apóstoles y del mismo Señor Jesucristo, ¿quienes somos nosotros para no padecer probablemente cosas semejantes ?):
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«En el mundo tendréis aflicción» (Jn.16:33).
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«Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo»” (2 Tim. 3:2).
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« No lo digo movido por la necesidad, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé andar escaso y sobrado. Estoy avezado a todo y en todo: a la saciedad y al hambre; a la abundancia y a la privación» (Fil. 4:11-12).
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«. . . Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor; otros soportaron burlas y azotes, y hasta cadenas y prisiones; apedreados, torturados, aserrados, muertos a espada; anduvieron errantes cubiertos de pieles de oveja y de cabras; faltos de todo; oprimidos y maltratados, ¡hombres de los que no era digno el mundo!, errantes por desiertos y montañas, por cavernas y antros de la tierra. Y todos ellos, aunque alabados por su fe, no consiguieron el objeto de las promesas» (Heb.11:35-39).
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«Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades. . . » (2 Tim. 4:3).
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« Tú, en cambio, pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio» (2 Tim.4:5).
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«Por aquel tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos. Hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan. Al ver que esto les gustaba a los judíos, llegó también a prender a Pedro. Eran los días de los Azimos. Le apresó, pues, le encarceló y le confió a cuatro escuadras de cuatro soldados para que le custodiasen, con la intención de presentarle delante del pueblo después de la Pascua. Así pues, Pedro estaba custodiado en la cárcel, mientras la Iglesia oraba insistentemente por él a Dios. Cuando ya Herodes le iba a presentar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas; también había ante la puerta unos centinelas custodiando la cárcel» (Hech.12:1-6).
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«. . . porque me ha abandonado Demás por amor a este mundo y se ha marchado a Tesalónica; Crescente, a Galacia; Tito, a Dalmacia» (2 Tim.4:10).
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«Erasto se quedó en Corinto; a Trófimo le dejé enfermo en Mileto» (2 Tim.4:20).«En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras." Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: "Sígueme» (Jn.21:18-19).
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La misericordia del Santo Dios no es un producto del "creer" humano sino de su soberana voluntad, de su amor (Jn. 3:16). Si fuese según el primer punto, por el "creer", se traduciría entonces en el devenir de aquellas condiciones materiales que son parte de vanagloria de vida, de los deseos de la carne y de los ojos, adherentes al mundo porque se vinculan con él:
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«No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Puesto que todo lo que hay en el mundo - la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas - no viene del Padre, sino del mundo. El mundo y sus concupiscencias pasan; pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre» (1 Jn.2:15-17).
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El carácter de Dios es contrario cien por ciento a este precepto oscuro que esgrime "Cash" en su absurda declaración y que apunta a las ganancias terrenales de falso y áurico destello y que son perecederas sin duda alguna. El principio básico bíblico es la búsqueda de las cosas espirituales que nos lluevan al Reino Venidero de Dios y de su Cristo, "las que no se ven porque son eternas", porque las que se ven morirán, también, con quienes las aman:
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«. . . no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas» (2 Co. 4:18).
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«No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban. . . » (Mt.6:19).
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«Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida?» (Mt.16:26).
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La Biblia dice, en palabras de Nuestro Señor Jesucristo, que debemos orar a Dios por el "pan nuestro de cada día", y cuando se refiere al "pan, incluye que Dios supla las necesidades más esenciales que tenemos como seres humanos (Mt.6:11).
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La Biblia comenta en otro lado que busquemos primeramente el Reino de Dios y su justicia (lo espiritual), y enfatiza que "lo demás será añadido", o sea, lo que es material (Mt. 6:33). Ese "además añadido" se encargará Dios de proporcionarlo de acuerdo a su Voluntad porque el es Soberano; Dios determina la medida de cada cosa para el creyente, porque mucho de lo que se pide, en verdad, sale sobrando, no sirve para el creyente, porque es superfluo y banal. Los lujos no son para el cristiano verdadero, porque pudieran desviarlo del camino espiritual, encerrándolo en una esfera de complacencia carnalmente mundana…. Eso los arruinará, tarde o temprano.
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Hermanos y amigos, los últimos tiempos están por concluir. La maldad se encuentra en el punto casi máximo de hervor expresivo, exclamando con abierto grito que el tiempo más lúgubre y caótico de la historia de la humanidad está por comenzar: la Gran Tribulación Escatológica, y que el Señor viene pronto a juzgar y a condenar a quienes le rechazaron con abierto desdén, y también a recompensar a los suyos, a quienes creyeron y le sirvieron con amor y verdad (Mt. 7:22; 2 Ts.1:8).
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"El engaño religioso" está arremetiendo con destrucción espiritual a millones de cristianos por seguir doctrinas falsas que promociona los perversos Maestros de la Prosperidad como Carlos "Cash" Luna, a quien solo le importa su bienestar y no el de los creyentes que "despluma" como tontos por su ignorancia y pasividad bíblica, que vive como rey mundano, como los del "Jet Set", con lujos y placeres supuestamente "permitidos" pero que Dios no acepta por su terrenal principio.
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Auque "Cash" haga una obra financiera de amor y de piedad, es tan solo una apariencia, porqué en primer lugar, el dinero que dispone para este caso, ni suyo es, ya que provienen de los creyentes a los que ha saqueado con lisonja y demagogia, con demoníaco parloteo, con extraños sincretismo de entera condenación, siendo como los fariseos legalistas que daban de lo que les sobraba:
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«Alzando la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: "De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir» (Lc.21:1-4).
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"La Confesión Positiva", y otras más cosas depravadas que se ven dentro de los atrios del vilipendio y de la verguenza , han sido incursionadas en las supuestas iglesias cristianas para propósitos egoístas y ambiciosos, siendo las "ovejas" (los "asnos", mejor dicho) el medio para que sean consumados, ya que son fácilmente embaucadas y robadas con pavorosos y convincentes cuentos religiosos que los aturden y confunden. Esto sucede porque no se apegan con fervor y constancia a la Palabra de Dios que instruye.
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No solo los líderes religiosos de esas congregaciones de oscuridad serán juzgados con juicio terrible por su conducta anticristiana y perversa. También lo serán sus seguidores por creer más en ellos que en el propio Dios.
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Les costará muy caro su ignorancia, necedad e insolencia, si no abren los ojos a tiempo para comprender la mentira que los a desviado por sendas oscuras y tenebrosas, de grande ruina y de ira divina:
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«Muchos me dirán aquel Día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?" Y entonces les declararé: "¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!" » (Mt.7:22-23).
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Espero que lo creen, en el amor de Cristo se los digo.

jueves, 7 de enero de 2010

ANEURISMA CEREBRAL EN LA BIBLIA


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)
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«Y el niño creció. Pero aconteció un día, que vino a su padre, que estaba con los segadores; y dijo a su padre: ¡Ay, mi cabeza, mi cabeza! Y el padre dijo a un criado: Llévalo a su madre. Y habiéndole él tomado y traído a su madre, estuvo sentado en sus rodillas hasta el mediodía, y murió» (2 R. 4:18, 19).

Los aneurismas cerebrales son dilataciones anormales de las arterias del cerebro que amenazan con romperse en cualquier momento. No se ha determinado exactamente la causa u origen; algunos dicen que son genéticos, otros, hereditarios.

Los aneurismas cerebrales son habitualmente hallados en las necropsias por muertes que no tiene relación con ellos, es decir, por otras causas, pero su diagnóstico se realiza cuando se rompen y provocan hemorragia cerebral o intracraneal que es manifestada por un cuadro clínico neurológico bastante severo, que va desde cefalea intensa (dolor de cabeza) por irritación meníngea, náusea, vómito, déficit neurológico motor y sensitivo, pérdida del conocimiento, coma y muerte. La muerte en los pacientes con malformaciones aneurismáticas tiene una incidencia del 10 al 15%, antes de recibir atención médica y que es necesariamente neuroquirúrgica («clampeo vascular»). A los treinta días, la incidencia de mortalidad es de 46 %, siendo demasiado elevada.

Su frecuencia aumenta entre la cuarta y séptima década de la vida, aunque su presentación es más esporádica en la niñez, como en el relato bíblico que se encuentra en el Segundo Libro de los Reyes (incidencia en infantes en un 2 %).

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El cuadro clínico presenta la típica sintomatología de los aneurismas cerebrales. El niño se queja de cefalea insoportable, ya que grita desesperadamente por el dolor; posteriormente fallece por el compromiso neurológico o central que provoca la hemorragia intracraneana, al romperse el vaso afectado. No existe otra entidad nosológica que encuadre o justifique algo diferente a los presentado. Es obvio el deceso por un aneurisma cerebral.

No queda la menor incertidumbre de la historia bíblica narrada que se encuentra en los textos que encabezan nuestro escrito: que el cuadro médico presentado en el muchacho fue el de una malformación vascular neurológica, aneurismática, que ocasionó rápidamente su muerte.

Dios les bendiga hermanos y amigos.

martes, 5 de enero de 2010

ES EL INFIERNO PARTE DE LA JUSTICIA DIVINA?


Por Dr. Jason Navarro, Apologista Unitario (República Dominicana)
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¿Ha visto alguna vez una persona torturar a otra? Esperemos que no atormentar a propósito a un ser humano, pues es un acto repugnante y aborrecible. Ahora bien, ¿y si el torturador es DIOS?¿Puede concebirlo? Pues bien, eso es exactamente lo que implica la enseñanza del fuego del infierno, la doctrina oficial de muchas religiones.
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Imagínese por un momento esta escena: Están quemando a una persona en una plancha de hierro caliente. Desesperada de dolor, suplica a gritos que se compadezcan de ella, pero nadie la escucha. La tortura continúa sin parar hora tras hora y día tras día.

Independientemente del delito que hubiera cometido, ¿no sentiría lastima de ella? ¿y qué decir de quien ordenó el tormento?¿Sería posible afirmar que se trata de alguien amoroso? De ningún modo. El amor es misericordioso y compasivo. Los padres amorosos tal vez castiguen a sus hijos, pero jamás los torturarían.

Pese a todo, muchas religiones enseñan que DIOS atormenta a los pecadores en las llamas del infierno. Dicen que esta es la justicia divina. Si eso es verdad, ¿Quién creó ese horrible lugar de tormento eterno? ¿Y quién es el responsable de los atroces suplicios allí infligidos? La respuesta es obvia. Si existe un lugar así, DIOS es su creador y, por tanto, responsable de lo que en el sucede.

¿Le es imposible aceptar esa idea? La biblia dice que DIOS es amor (1Juan4:8). ¿Aplicaría un DIOS de amor una tortura que repugne a cualquier persona con un mínimo de decencia? Claro que no.

A pesar de todo, mucha gente cree que los malvados irán al infierno, donde se le torturará por la eternidad. ¿Tiene sentido esta enseñanza? Los seres humanos no viven más que 70 u 80 años. Aun en el caso que una persona fuera extremadamente malvada durante toda su existencia, ¿sería justo castigarlo con suplicio eterno? No. Sería muy injusto atormentar para siempre a un hombre en pago por la cantidad limitada de pecados que cometió durante su corta vida.

¿Quién conoce la verdad sobre lo que sucede cuando morimos? Sólo DIOS puede revelárnosla, y lo ha hecho en su palabra escrita, la BIBLIA, a la que hicimos referencia antes. Esto es lo que dice: ”Como muere (la bestia), así muere (el hombre); y todos tienen un solo espíritu. Todos van a un solo lugar. Del polvo han llegado a ser todos, y todos vuelven al polvo” (Eclesiastés 3:19,20). Aquí no se menciona el infierno. Al morir, los hombres vuelven al polvo, a la inexistencia.

Para que alguien se atormente, debe estar consciente. ¿Están conscientes los muertos? No. Los vivos tienen consciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto, ni tienen ya mas salario, porque el recuerdo de ellos se ha olvidado”(Eclesiastes 9:5).

Es imposible que los muertos que no tienen conciencia de nada en absoluto”, sufran los tormentos del fuego del infierno.

Algunas personas afirman que la doctrina del infierno, sea verdadera o no, es útil, ¿porque? porque según dicen, sirve para disuadirnos de hacer lo malo. ¿Es cierto? Pues bien, ¿Hay menos delito en los lugares donde la gente cree en el infierno? Claro que no. De hecho, la doctrina del infierno es muy nociva. ¿Aborrecerá la tortura quien cree que DIOS atormenta a la gente?¿por qué debería hacerlo? Los que creen en un Dios cruel suelen ser igual de crueles que su Dios.

¿Significa lo que hemos explicado que no se nos sancionara por los pecados? No, no queremos decir eso. Nuestro SANTO DIOS castiga a los pecadores, pero no los tortura. La vida es un regalo divino. Cuando pecamos, dejamos de merecer esa dádiva y morimos.

Aunque todos somos pecadores, DIOS perdona a los que se arrepienten con sinceridad y luchan por cambiar. Recompensa nuestro empeño por rehacer la mente y obrar bien (Romanos 12:2). Estas verdades son la base de una esperanza maravillosa.

Que DIOS le bendiga.

lunes, 4 de enero de 2010

EL SACRIFICIO SUSTITUTIVO DE CRISTO



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)
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Vicario, ria. (Del lat. vicarĭus).
1. adj. Que tiene las veces, poder y facultades de otra persona o la sustituye. U. t. c. s.

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La Biblia muestra que Cristo, como el Cordero de Dios inmolado, tomó nuestros lugar para morir por nuestros pecados, padeciendo la pena que merecíamos. Cristo dio su vida por el rescate de muchos pecadores que estaban bajo el juicio de la condenación eterna. La Palaba de Dios da testimonio innegable de sus sacrifico sustitutivo o vicario. Veamos:

Ro. 5:8-9 «Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira».

Ga.1:4 «…el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre…».

1 P. 2:24 «…quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados».

1 P 3:18 «Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu…».

En este sentido, la muerte de Cristo fue efectiva, y sirvió para vindicar la santidad de Dios que una vez fue agraviada por el pecado del hombre. La manera única de vindicar la santidad de Dios que había sido injuriada, era aplacando su Ira con un castigo justo y completo. La Ira de Dios, en sí, va dirigida o enfocada sobre el pecado, por tal motivo, el Señor Jesucristo pudo tener un nexo con el pecado de la humanidad, pero «sin pecado». Así que Cristo sufrió el castigo por los hombres perdidos, por aquellos que en realidad lo merecían; por eso la Palabra de Dios dice:

2 Co. 5:21 «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él».

Cuando Cristo «fue hecho pecado» por el designio divino, la Ira de Dios fue arremetida sobre su Ser: «el justo por los injustos para llevarnos a Dios». Dios imputó con su Juicio e Ira el pecado de la humanidad que Cristo cargó, soportando el vituperio, la muerte y la vergüenza para que Dios pudiera emendar su santidad envilecida en un principio por Adán y su consorte. Cristo, al sufrir la pena, el pecador fue hecho propicio y justo delante de Dios, y su Ira mitigada definitivamente.

En 2Co. 5:14, «Uno murió por todos» (heis huper pantön apethanen, gr.). Aquí la palabra griega «huper», se emplea en el sentido de «sustitución». «Luego todos murieron» (ara hoi pantes apethanon, gr), siendo la conclusión lógica, que el «uno» murió por los «todos», y así «los todos» murieron cuando Cristo lo hizo. Por eso la escritura dice que «…el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados» (Is. 53:5b).

La muerte de Cristo fue apropiada y suficiente para resarcir al hombre del pecado y de la muerte, de su culpabilidad que los encaminaba a la condenación eterna, justificándolo y estableciéndolo como nueva criatura, y para vida eterna. En el sacrificio vicario del Hijo de Dios, en su muerte eficaz, fueron satisfechas las requisiciones y demandas exigidas de una Ley trasgredida por la rebeldía y desobediencia, y Cristo se dio a sí mismo para reivindicarla:

Heb. 9:14 «… ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? ».

Cristo con sacrificio vicario se adjudicó una contundente derrota sobre «los principados y potestades de las tinieblas, quitándoles el derecho del poder de la esclavitud del pecado y de la muerte que tenían sobre los perdidos, exhibiéndolos públicamente, y triunfando sobre ellos en la cruz de madera» (Col. 2:15). Cristo «vino a destruir con su muerte al que tenía el imperio de la muerte», indudablemente, al «diablo», «y liberar a los que estaban siempre por el temor de la muerte sujetos a tenebrosa servidumbre» (Heb. 2:14-15). Con su muerte sustitutiva, Cristo condena al diablo con el fin de «ser lanzado y aniquilado para siempre en el Lago de Fuego que arde con azufre» (Ap. 20:10), junto con «sus huestes espirituales de maldad» (Mt. 25:41; Ef. 6:12).

La muerte de Cristo, fue un a ofrenda por el pecado, un sacrificio cruento y extremadamente doloroso que soportó en lugar del pecador para «llevarlo a Dios», «reconciliándolo con él» (2 Co. 5:18-20).

Cristo «se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad» (Tít. 2:14). Sin ser pecador ni culpable, el Santo Hijo fue «azotado, herido de Dios y abatido…herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados» (Is. 53:4, 5). El Señor Jesucristo, por su propia voluntad, fue a la cruz del Gólgota para cargar con la culpa y el pecado de los seres humanos de todo el mundo, librándolos de «la muerte eterna» (Ro. 6:23), y «para darles vida, y vida en abundancia» (Jn. 10:10), si es que «han creído en su precioso nombre» (Jn.1:12; 3:16; Ro.10:9-14).

Gracias Señor, por tu misericordia y bondad infinita.

Amén.