Datos personales

Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.
Mostrando entradas con la etiqueta positiva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta positiva. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de enero de 2010

CASH LUNA Y LA CONFESION POSITIVA


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)
.
«No lo digo movido por la necesidad, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo» (Fil.4:11).
.
El Señor Jesucristo advirtió enfáticamente que en los postreros tiempos muchos creyentes serían engañados por falsos maestros y seudo cristos al proclamar herejías y doctrinas del infierno.
.
Cristo remarca con importancia el asunto religioso, más que cualquier otra cosa o "señal" cosmológica, porque sabía de antemano que comprometería la vida espiritual del creyente en Cristo con potencial condenación:
.
« Estando luego sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él en privado sus discípulos, y le dijeron: "Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo. Jesús les respondió: "Mirad que no os engañe nadie» (Mt.24:3-4).
.
« Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: "Yo soy el Cristo", y engañarán a muchos» (Mt.24:5).
.
«Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes señales y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos» (Mt.24:23).
.
En otra parte, Pedro también repara en la salida futura de falsos profetas que harían intromisión de herejías peligrosas y destructivas en las congregaciones cristianas y que ultrajarían la senda santa, manipulando (traficando) a los creyentes con fines de codicia, pero que muy pronto terminarían siendo condenados para su perdición.
Veamos:
.
«Hubo también en el pueblo falsos profetas, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán herejías perniciosas y que, negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción. Muchos seguirán su libertinaje y, por causa de ellos, el Camino de la verdad será difamado.Traficarán con vosotros por codicia, con palabras artificiosas; desde hace tiempo su condenación no está ociosa, ni su perdición dormida» (2 P. 2:1-3).
.
El apóstol Pablo no pasa inadvertido para la ocasión, y anuncia que algunos en Cristo apostatarían de la fe por escuchar doctrinas de demonios y espíritus malignos que los engañarían (1 Tim.4:1).
.
Es seguro, por las hartas pruebas que existen y que concuerdan con la Biblia, que las congregaciones carismáticas de pentecostalistas de ahora, por su carácter, encajan perfectamente en el problema tratado.
.
A pesar de la información continua dada en la Internet para la prohibición y rechazo de la doctrina herética de la "Confesión Positiva" con estudios sustentados bíblicamente, y con reseñas históricas admisibles que descubren su maldad y su origen pagano-ocultista, al parecer, no ha hecho mucho efecto por el engaño que está bien enraizado en las mentes de los creyentes, ya que ofrece una perspectiva de "bienestar material", teniéndose en cuenta que la naturaleza humana es inclinada con bastante fuerza hacia los hedonismos de la vida, a las "bonanzas" que el mundo ofrece, y el cristiano, que sigue siendo un individuo caído, a pesar de ser redimido por la gracia de Dios por medio de Jesucristo, no está exento de la seducción del mundo en sus distintas facetas. Lo sabemos perfectamente bien, sin no lea por favor el Salmo 73.
.
No es nuevo saber que la antiquísima "Confesión Positiva" es de origen pagano ocultista, que ha sido usada por chamanes y brujos, y ahora, hasta por los adeptos de la "New age" (conjuros y hechizos) para lograr materializar o hacer una realidad objetiva y palpable lo que siempre se ha querido o anhelado.
.
Esta práctica por demás antibiíblica y condenatoria, es mostrada con atrevimiento e insolencia en las iglesias de índole carismático neo o pentecostalista y cuyos origen anticristiano se remonta tiempo atrás con Pinheas P. Quimby quien fue conocido como el Padre del Nuevo Pensamiento y que enseño que por medio de afirmaciones verbales "positivas" se vendría a obtener un resultado real o "material".
.
El pensamiento de Quimby fue de grande influencia para asentar las bases de la Nueva Era y de la secta denominada "Ciencia Cristiana", presidida por la torcida Mary Baker Eddy. Después con el transcurso del tiempo, un "pastor evangélico" de nombre Essek William Kenyon la introdujo al cristianismo y que ha sido aprobada hasta estos momentos a los Maestros de la Prosperidad y de la Súper Fe como Kenneth y Gloria Copeland, Kenneth Hagin, Oral Roberts, Robert Milton, "Cash" Luna, Benny Hinn y otros muchos, en un auge y éxito pasmoso en sus congregaciones del "oro, de la plata y de la absoluta perdición". Su influencia en el mundo cristiano, es devastadoramente considerable.
.
Un ejemplo notable de esta endemoniada parafernalia de la metafísica y del ocultismo se alcanza a observar con nitidez en el siguiente escrito del seudo cristiano "pastor y mercader del Orco" "Cash" Luna, que nada tiene de bíblico y piadoso pero que promueve las ganancias egoístas de riquezas materiales en base al "Poder del Pensamiento", de la misma forma o mecánica que lo hacen los hechiceros y chamanes, según lo antes especulado con fundamento Escritural. Para que el engaño sea soberbio, "Cash" enmascara el cuadro maligno con textos Escriturarles violentados "dulcemente" para hacer parecer su idea salida del corazón de Dios. La "fe" que cita "Cash", la que se "debe ampliar", como "Cash" dice, no sintoniza en nada con las expectativas del Divino y Eterno Dios.
.
Siempre trato de dejar claras las cosas con escritos sencillos, y éste, no es la excepción. Ponga atención y cuidado, y desengáñese mi querido hermano de la hipocresía de Carlos "Cash" Luna, que es tan solamente un hijo del diablo más, interesado en su bienestar propio.
.
Esta es su "bendita y gloriosa impiedad":
.
«La Biblia dice que el bien y la misericordia te seguirán todos los días de tu vida. El bien y la misericordia están tras de ti todos los días, confiesa todos los días que crees y presientes que algo bueno te va a pasar hoy, debes creer que las bendiciones de Dios te persiguen, amplifica tu fe». Carlos "Cash" Luna.
.
Primero que nada, en un juego muy sucio y ventajoso, "Cash" aplica un segmento del Salmo 23, que es un texto bien conocido por la mayoría los creyentes, pero más adelante, trastoca su significado verdadero para justificar con grande perversión la doctrina falsa de la "Confesión Positiva".
.
En la Biblia nunca se nos muestra a nosotros como hijos de Dios que debemos "confesar" y "presentir" para que nos pueda pasar "algo bueno". Si lo duda, búsquelo en la Biblia, y lo que en ella no está, o no se sujeta a su orden, es mentira, heretismo, o blasfemia, dejando mucho que desear. Jamás se hace mención en ella que debemos "creer" que las bendiciones de Dios nos "persiguen"(«creer y confesar, es obtener»). A esta actitud Cash le llama "fe" e instiga al creyente para "ampliarla".
.
En Salmo 23, texto 6, el rey David habla de la miseroicirdia divina en el sentido que la gracia de Dios, como protección sobrenatural, vela y cuida por los hijos fieles en un mundo perverso y de constante seducción. La gracia de Dios, su misericordia, es encontrada en su Palabra que nos da orientación y fortaleza férrea en un mundo que se pierde por el pecado, que evita al creyente sufrir una caída irreparable que lo conduzca a la que puede ser adelante una ineluctable perdición. La misericordia divina se demuestra cuando Dios nos da lo necesario para poder subsistir; él no nos dará alguna cosa material innecesaria que nos hinche los adentros hasta casi reventar de soberbia y altivez. Pablo comenta que debemos estar contentos con lo que tenemos. Pero parece que los "Maestros de la Prosperidad" han hecho de los creyentes de las congregaciones agentes envidioso por no mostrarles la verdad bíblica en forma exacta y correcta, que nos brinda esa poderosa determinante para sufrir penalidades, burlas, carencias, pruebas y luchas gigantescas, enfermedades pavorosas e incurables, persecución, vituperios, prisiones, abandono, y horrendas muertes, que como hijos de Dios, no estamos exentos de padecer (si no lo creen, vean el fin de los apóstoles y del mismo Señor Jesucristo, ¿quienes somos nosotros para no padecer probablemente cosas semejantes ?):
.
«En el mundo tendréis aflicción» (Jn.16:33).
.
«Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo»” (2 Tim. 3:2).
.
« No lo digo movido por la necesidad, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé andar escaso y sobrado. Estoy avezado a todo y en todo: a la saciedad y al hambre; a la abundancia y a la privación» (Fil. 4:11-12).
.
«. . . Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor; otros soportaron burlas y azotes, y hasta cadenas y prisiones; apedreados, torturados, aserrados, muertos a espada; anduvieron errantes cubiertos de pieles de oveja y de cabras; faltos de todo; oprimidos y maltratados, ¡hombres de los que no era digno el mundo!, errantes por desiertos y montañas, por cavernas y antros de la tierra. Y todos ellos, aunque alabados por su fe, no consiguieron el objeto de las promesas» (Heb.11:35-39).
.
«Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades. . . » (2 Tim. 4:3).
.
« Tú, en cambio, pórtate en todo con prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizador, desempeña a la perfección tu ministerio» (2 Tim.4:5).
.
«Por aquel tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos. Hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan. Al ver que esto les gustaba a los judíos, llegó también a prender a Pedro. Eran los días de los Azimos. Le apresó, pues, le encarceló y le confió a cuatro escuadras de cuatro soldados para que le custodiasen, con la intención de presentarle delante del pueblo después de la Pascua. Así pues, Pedro estaba custodiado en la cárcel, mientras la Iglesia oraba insistentemente por él a Dios. Cuando ya Herodes le iba a presentar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas; también había ante la puerta unos centinelas custodiando la cárcel» (Hech.12:1-6).
.
«. . . porque me ha abandonado Demás por amor a este mundo y se ha marchado a Tesalónica; Crescente, a Galacia; Tito, a Dalmacia» (2 Tim.4:10).
.
«Erasto se quedó en Corinto; a Trófimo le dejé enfermo en Mileto» (2 Tim.4:20).«En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras." Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: "Sígueme» (Jn.21:18-19).
.
La misericordia del Santo Dios no es un producto del "creer" humano sino de su soberana voluntad, de su amor (Jn. 3:16). Si fuese según el primer punto, por el "creer", se traduciría entonces en el devenir de aquellas condiciones materiales que son parte de vanagloria de vida, de los deseos de la carne y de los ojos, adherentes al mundo porque se vinculan con él:
.
«No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Puesto que todo lo que hay en el mundo - la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas - no viene del Padre, sino del mundo. El mundo y sus concupiscencias pasan; pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre» (1 Jn.2:15-17).
.
El carácter de Dios es contrario cien por ciento a este precepto oscuro que esgrime "Cash" en su absurda declaración y que apunta a las ganancias terrenales de falso y áurico destello y que son perecederas sin duda alguna. El principio básico bíblico es la búsqueda de las cosas espirituales que nos lluevan al Reino Venidero de Dios y de su Cristo, "las que no se ven porque son eternas", porque las que se ven morirán, también, con quienes las aman:
.
«. . . no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas» (2 Co. 4:18).
.
«No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban. . . » (Mt.6:19).
.
«Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida?» (Mt.16:26).
.
La Biblia dice, en palabras de Nuestro Señor Jesucristo, que debemos orar a Dios por el "pan nuestro de cada día", y cuando se refiere al "pan, incluye que Dios supla las necesidades más esenciales que tenemos como seres humanos (Mt.6:11).
.
La Biblia comenta en otro lado que busquemos primeramente el Reino de Dios y su justicia (lo espiritual), y enfatiza que "lo demás será añadido", o sea, lo que es material (Mt. 6:33). Ese "además añadido" se encargará Dios de proporcionarlo de acuerdo a su Voluntad porque el es Soberano; Dios determina la medida de cada cosa para el creyente, porque mucho de lo que se pide, en verdad, sale sobrando, no sirve para el creyente, porque es superfluo y banal. Los lujos no son para el cristiano verdadero, porque pudieran desviarlo del camino espiritual, encerrándolo en una esfera de complacencia carnalmente mundana…. Eso los arruinará, tarde o temprano.
.
Hermanos y amigos, los últimos tiempos están por concluir. La maldad se encuentra en el punto casi máximo de hervor expresivo, exclamando con abierto grito que el tiempo más lúgubre y caótico de la historia de la humanidad está por comenzar: la Gran Tribulación Escatológica, y que el Señor viene pronto a juzgar y a condenar a quienes le rechazaron con abierto desdén, y también a recompensar a los suyos, a quienes creyeron y le sirvieron con amor y verdad (Mt. 7:22; 2 Ts.1:8).
.
"El engaño religioso" está arremetiendo con destrucción espiritual a millones de cristianos por seguir doctrinas falsas que promociona los perversos Maestros de la Prosperidad como Carlos "Cash" Luna, a quien solo le importa su bienestar y no el de los creyentes que "despluma" como tontos por su ignorancia y pasividad bíblica, que vive como rey mundano, como los del "Jet Set", con lujos y placeres supuestamente "permitidos" pero que Dios no acepta por su terrenal principio.
.
Auque "Cash" haga una obra financiera de amor y de piedad, es tan solo una apariencia, porqué en primer lugar, el dinero que dispone para este caso, ni suyo es, ya que provienen de los creyentes a los que ha saqueado con lisonja y demagogia, con demoníaco parloteo, con extraños sincretismo de entera condenación, siendo como los fariseos legalistas que daban de lo que les sobraba:
.
«Alzando la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: "De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir» (Lc.21:1-4).
.
"La Confesión Positiva", y otras más cosas depravadas que se ven dentro de los atrios del vilipendio y de la verguenza , han sido incursionadas en las supuestas iglesias cristianas para propósitos egoístas y ambiciosos, siendo las "ovejas" (los "asnos", mejor dicho) el medio para que sean consumados, ya que son fácilmente embaucadas y robadas con pavorosos y convincentes cuentos religiosos que los aturden y confunden. Esto sucede porque no se apegan con fervor y constancia a la Palabra de Dios que instruye.
.
No solo los líderes religiosos de esas congregaciones de oscuridad serán juzgados con juicio terrible por su conducta anticristiana y perversa. También lo serán sus seguidores por creer más en ellos que en el propio Dios.
.
Les costará muy caro su ignorancia, necedad e insolencia, si no abren los ojos a tiempo para comprender la mentira que los a desviado por sendas oscuras y tenebrosas, de grande ruina y de ira divina:
.
«Muchos me dirán aquel Día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?" Y entonces les declararé: "¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!" » (Mt.7:22-23).
.
Espero que lo creen, en el amor de Cristo se los digo.

sábado, 17 de octubre de 2009

LA TEOLOGIA DE LA PROSPERIDAD Y LA CONFESION POSITIVA



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD).

La doctrina de la Confesión Positiva, uno de los tóxicos espirituales que forman parte de la siniestra teología de la prosperidad y que ha producido notables estragos en el ámbito protestante religioso, marcadamente en el carismático pentecostalista, germinó y creció como las plantas con las enseñanzas de E. W. Kenyon, entre los años 1891 y 1948. De allí en adelante, Kenneth Hagin y después Kenneth Copeland, fueron influenciados en este orden por semejante veneno que terminó extendiéndose por todo rumbo y recóndito habido. La Confesión Positiva en el pentecostalismo carismático se centra en la búsqueda de cualquier cosa material con el “poder del creyente”, si se confiesa con expresiones o palabras de “fe”. De este modo se le obliga a Dios a cumplir lo que se le ha reclamado, pasándose por alto su perfecta y soberana voluntad por la del hombre que es fallida y egocéntrica, sino échele un vistazo a los acontecimientos sociales y políticos del mundo. Por eso estamos como estamos, por la pútrida y espantosa voluntad humana.

Essek William Kenyon (1867-1948) desde temprana edad tuvo contacto con el Nuevo Pensamiento de Phineas Quimby, un personaje arraigado en las doctrinas de la Ciencia Cristiana y de la Unidad. Ambos dieron por sentado el posible hecho de sanar de cualquier enfermedad con el poder de la mente humana. Para que el sincretismo tuviera una facha más plausible, Kenyon manipulaba con grande error, aunque su intención pudiera ser buena, pasajes bíblicos que hablaban de prosperidad y de salud. Durante sus campañas evangelísticas Kenyon animaba a los enfermos para que declararan sanidad en sus cuerpos enfermos, para que las promesas de Dios escritas en la Biblia se vieran cumplidas con rotundo éxito.

Kenyon, a parte de pastorear algunas iglesias, levantó un instituto de estudios bíblicos en el que fue presidente por veinticinco años. Para el año de 1923 Kenyon fundó la Iglesia Bautista Independiente Figueroa, en los Ángeles California. En 1931, en Seattle, dio comienzo a un programa radial llamado La Iglesia del Aire de Kenyon, lo que dio pie para la fundación de la Iglesia Bautista del Nuevo Pacto. Para comienzos del Siglo Veinte, todo esto provocó un ferviente “avivamiento” y el erguimiento de muchas iglesias pentecostalistas.

Entre los discípulos de Kenyon encontramos a Kenneth Hagin, uno de los más notables y nefandos heraldos de la Confesión Positiva en el mundo de la denominación pentecostal. Hagin promulgó esta contrariedad a través de casetes, de libros, de prédicas y seminarios. Hagin erigió el Centro Rhema, en Broken Arrow, Oklahoma, para adiestramiento bíblico, enseñando que el principio de toda prosperidad material y de la salud física dependía de la “fe” de la persona, “fe” que comprometía a Dios para el alcance de dicha prosperidad. Esta “fe”, que por supuesto no es la Bíblica, es vista para Hagin y compañía como una activa y poderosa fuerza que empuja u obliga a Dios sin otra opción (lo coloca entre la espada y la pared) para cristalizarles como una “bella realidad” todos los deseos solicitados de sus “merecedores y abnegados hijos” que aman lo que el mundo ama también: las cosas materiales a “elevadísimas potencias”. Y es igual para la sanidad de enfermedades, y no importa si se padece de cáncer o de otras patologías clínicas etiquetadas como incurables: “Dios los librará con absoluta seguridad de ellas”.

El problema en el positivismo mental es que no se toma en cuenta el contexto de otros pasajes bíblicos para aclarar una determinada verdad. Los versos son seleccionados convenientemente y los resultados vienen a ser desastrosos por su mala interpretación. Por ejemplo, cuando un texto habla de prosperidad para los creyentes, no se refiere a que Dios esté obligado en hacer de ellos unos súper millonarios valiéndose de las más distintas formas y maneras. La prosperidad a la que Dios se refiere en su Palabra es principalmente «espiritual» y no «material». La prosperidad bíblica es el producto de un buen caminar en el Señor, y podríamos nombrarla como paz, gozo, paciencia, amor ágape, sabiduría, cordura, bondad, templanza, santidad, humildad, sujeción, etc. (el fruto del espíritu santo: véase Gal.5:22-23). Si el creyente prospera de tal modo, esta prosperidad lo llevará sin duda y directo a los beneficios objetivos del Reino venidero, para que tome «la corona que está preparada para los que le aman a Dios» (Stg. 1:12).

La solución para el creyente no se encuentra en conseguir por medio de confesar positivamente lo que el hombre del mundo desea con afán desmedido, como son las riquezas materiales: La solución se encuentra en la búsqueda de las riquezas espirituales para ubicarnos como creyente maduros en un mundo que sólo ofrece codicia, decepción, muerte y perdición… «Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores» (1 Tim. 6:10). En Mt. 6:33, el texto enfatiza la búsqueda del Reino de Dios y no las cosas materiales, porque tales “cosas” «serán añadidas por Dios», como son el «vestido» y la «comida», «porque el Padre sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas» (Mt. 6:31-32).

Cristo manda a «no buscar tesoros en la tierra», sino en el «cielo» (Mt. 6:19-20). Cristo declara que «no se puede servir a dos Señores al mismo tiempo», a Dios y las riquezas, «porque se estimará uno y se aborrecerá el otro» (Mt. 6:24). Los maestros de la prosperidad “rugen como tigres a los cuatro vientos amar a Dios”, pero por sus indignos frutos conocidos demuestran únicamente que aman las riquezas de la profana tierra. Estos malvados agentes de Satanás utilizan a Dios como “puente” para alcanzarlas sin temor a la condenación. Su amor por Dios es una engañosa mentira anunciada con “gloriosa y retorcida falsedad”.

Los maestros de la prosperidad se han olvidado que Cristo dijo que el creyente debía de «negarse a sí mismo y tomar su cruz para poder seguirle», mostrando con esto que la senda que lleva a la vida eterna, a la consumación de la salvación, no es en para nada fácil (Mt. 10:38). El Señor le dijo al obediente Ananías que le mostraría a Saulo de Tarso «la necesidad de padecer por su nombre» (Hech. 9:15-16). Por causa del nombre del Señor, Pablo fue azotado, despreciado, apedreado, injuriado, encarcelado y perseguido, y por último, decapitado por la espada romana. Pero ahora los maestros de la prosperidad han hecho discípulos que no quieren «sufrir la sana doctrina»; son los que «tienen comezón de oír» (2 Ti, 4:3) exclusivamente los mensajes egoístas de los predicadores diabólicos que «aparentan ser piadosos» (2 Tim. 3:5), y que los “atarantan de lo lindo” con tanta maraña efectiva y enredo doctrinal. No desean sufrí en el nombre del Señor, pero sí disfrutar de los placeres terrenales en el “nombre de la carne”, como lo hacen los más sensuales y egocéntricos hedonistas de este mundo de “las carnalidades más carnales y protervas”.

Ahora, con relación a las enfermedades, la Biblia no garantiza que Dios las tenga que sanar en todos los cristianos por “protocolo espiritual”. «Sí sana» o «No sana», depende de su perfecta y célica voluntad. El ser creyentes no nos hace “inmunes” contra el cáncer, contra los infartos cerebrales y cardiacos, contra las infecciones, ni ante las enfermedades degenerativas que pudieran hasta matarnos, en caso de padecerlas como hijos de Dios. También los buenos cristianos mueren por enfermedades largas y penosas, crueles y dolorosas. En las congregaciones pseudo cristianas donde se auspicia la teología de la prosperidad, se le ha metido en la cabeza al creyente que “no es digno jamás de enfermarse por ser un hijo de Dios”. Que es importante auto declararse “siempre saludable, mas nunca considerar ni permitir la enfermedad en él, por autoridad divina”. Jehová le probó a Satanás y a la humanidad entera, después del abierto desafío del diablo en el tercer cielo, que es posible soportar cualquier prueba, por más pesada y difícil que pudiera ser, si se ha confiado correctamente en él. Dios permitió el sufrimiento en Job con la inesperada muerte de sus hijos, con una hostigosa sarna que se allegó en su cuerpo, con la pérdida de sus propiedades materiales y la de sus siervos… con las necias presiones de quienes estaban a su alrededor. Durante esta prueba, Job maduró espiritualmente y Dios lo recompensó con mucho más de lo que tenía, para fines prácticos, le duplicó las bendiciones materiales, dándole además hijas muy hermosas. Este es un precioso ejemplo de valor inmedible que ha fortalecido espiritualmente a los creyentes genuinos de todas las épocas. Por lo contrario, en las iglesias carismáticas pentecostales, se incita a “prosperar espiritualmente”, pero no con la Palabra de Dios ni con arduas pruebas, sino con “los bienes que el Señor habrá de otorgarle a su humilde majada”, los cuales son intrascendentes para la vida de cada uno de los que con sinceridad creen en Cristo. Pero esto no es lo que dice la Divina Palabra, sino la influencia doctrinal que se introdujo en esta clase de iglesias que les gustaría tener lo del “inconverso y envidiado vecino”, y por si fuera poco, en “charola de plata pura”.

Esta influencia extraña e impía de la que hablamos, y que refuta, según ella, “el conocimiento de los sentidos”, parte del concepto «gnóstico» que rechaza el mundo material expresamente, por ser catalogado como “inherentemente malo”; rechaza la “carne”, porque “es maligna en todo sentido”. Estos falsos maestros promueven que el mundo físico tiene que ser “ignorado” porque “proporciona señales negativas que proceden de Satanás”. Lo peor de todo, es que no faltan los muy tontos y supremos ignorantes en las congregaciones pentecostalistas que admiten este fútil cuento mixturado, por no tomarse la molestia de analizarlo “con Biblia en mano”. Para los maestros de la prosperidad, es vital e importante el tenerse en consideración principalmente el “conocimiento de la revelación”, es decir, la Confesión Positiva, con el fin de ir más allá de las problemáticas físicas enfrentadas y adquirir lo que se busca con ambición terrena. Niegan lo que denominan “el conocimiento de los sentidos” ya que parte del mundo material y a la vez “rastrean” lo que del mundo material emana: Magistral y mordaz antítesis no deja de ser tal cosa.

Nos es imposible como seres humanos negar o escapar de un mundo en que las condiciones generales no andan tan bien que digamos, pero sí es posible que aprendamos a vivir con cordura en su corrupta y destructiva faz, según los lineamientos establecidos por Dios, con el fin de no contaminarnos de su sensualidad y de su grotesca maldad. Al respecto, Santiago escribió en su carta: «… y guardarse sin mancha del mundo» (Stg. 1:27), ya que es inevitable evadirlo. No podemos desechar lo que es imprescindible para nosotros en este mundo, y es claro y obvio que no hablo de las banalidades que se desprenden de su esencia, sino a los elementos vitales y necesarios para el sustento de nuestros cuerpos, como son los alimentos, la luz solar, el aire, el agua, el vestido, el calzado, y más etcs. La solución no es negar la existencia del pecado y de la enfermedad; y para esto los maestros de la mortal teología de la prosperidad “se han pintado de negro como nadie”. La Biblia declara, y esto es para todos los creyentes en Cristo, que seguimos «pecando», porque «quien dice no haber pecado, es un mentiroso», y agrego, de gran calibre (1 Jn. 1:10). Pecamos, pero no como antes de conocer al Señor. El Antiguo Testamento dice que «el que se aparta de sus pecados alcanzará misericordia, pero si los encubre, no prosperará» (Prov. 28:13). La Biblia menciona además que «Si confesamos nuestros pecados, el es fiel y justo para perdonarnos, para limpiarnos de toda maldad» (1 Jn. 1:9). ¿Hay acaso aquí indicios qué debemos negar el pecado porqué no existe cómo tal? ¡Por favor, maestros de la prosperidad, dejen de ventilar pavadas!

Según el Nuevo Pensamiento que se encuentra infiltrado en las iglesias pentecostalistas, las personas pueden experimentar de buena salud, de éxito económico por la actitud de una mente positiva. Afirma que el pensar positivamente “atrae cosas buenas”, y pensar negativamente “atrae cosas malas”. Es bueno saber que Kenyon fue un hombre graduado en metafísica, y cómo ya mencionamos sus doctrinas fueron tomadas en un inicio por Kenneth Hagin y después por los famosos y conocidos maestros de prosperidad como son los anticristianos Frederick Price, David Yonggi Cho, Kenneth Copeland, Oral Roberts, Benny Hinn, Charles Capps, Morris Cerullo, y otros que se me escapan de la mente por “su no tan despreciable cantidad”. En Latinoamérica, la letal sombra de este tósigo equivocado ha envenenando a hombres como Cash Luna y a los que integran la “manada de lobos” del religioso y también afamado garito del Infierno denominado “Enlace TBN”, sucursal de la satánica empresa del desviado Paul Crouch, a quien le han sacado muchos “trapitos al sol”, y una de estas “garras” lo descubre como homosexual activo durante su ministerio de ganancias exorbitantes, y créame amable lector, que no me refiero a las espirituales.

Benny Hinn afirmó con pretensiosa locura que “Dios sanó a los creyentes hace dos mil años de sus enfermedades físicas”, y para que funcione a la perfección es suficiente con declararlo por “fe” (¿?). Sostiene que “la enfermedad no le pertenece al creyente”, que “no hay lugar para ella en el Cuerpo de Cristo”. Así qué, como hijos de Dios, no tenemos derecho a enfermarnos ni tan siquiera por insignificantes catarros pasajeros, ni por molestas ni húmedas diarreas, ni por dolores articulares causados por artritis o por el cansancio extremo. Y cómo la muerte, que surgió por el pecado del hombre, es producida tantas veces por enfermedades incurables o descuidadas, es lógico suponer que tampoco tendríamos el “derecho”, según la tónica de estos abyectos maestros, “ni para morirnos”; entonces, ¿cómo es qué los creyentes fieles del mundo entero continúan falleciendo por distintas enfermedades de pronóstico sombrío? ¡Qué infantilismo el de Hinn! Este es el resultado de concientizar con liviandad lo que no es viable bíblicamente, pero sí por medio de la Confesión Positiva, cuyo origen es pagano. La falta de interés para analizar el verdadero contexto de los versos utilizados por esta sarta de hienas y patanes para sus propias ganancias ha desviado a un incalculable puñado de personas del camino de la sana doctrina y de la salvación, por admitirse sin juicio dogmas «sin sangre», «sin amor al prójimo», «sin redención», «sin escrituras», «sin santidad», y «sin Reino».

Parece que los maestros de la prosperidad no recuerdan que Pablo menciona en la Biblia que «a causa de la enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio» (Gal.4:13). Se les ha olvidado que Timoteo, «hijo de Pablo en la fe», «padecía de un molesto mal estomacal». Jamás Pablo declaró en Timoteo sanidad alguna para su dolencia gástrica valiéndose del método de la Confesión Positiva, aquella que es promovida con orgullo e ignorante valentía por tipos como Benny Hinn y Cash Luna. Pablo le recomienda tan sólo a Timoteo el «tomar un poco de vino para la mejoría de su padecimiento digestivo, y de otras enfermedades» (1 Tim. 5:23). En el Nuevo Testamento miramos que Pablo «dejó a Trófimo», un creyente derecho, «enfermo en Mileto» (2 Tim. 4:20). Otro buen creyente, «Epafrodito», «enfermó gravemente y estuvo a punto de morir» (Fil. 2:25-30). Aunque los maestros de la prosperidad no acepten la enfermedad en el cristiano, un día, aunque no lo quieran creer o aceptar, enfrentarán una lo bastante comprometedora para su salud que los llevará sin otro remedio más que a la fría tumba, acaso de no sucumbir ante la muerte por otra cosa diferente.

Tenemos que entender que los seres humanos, todos, cristianos o no, somos parte de una creación maldecida por causa del pecado. El hombre nace y morirá a su debido tiempo: sea quien sea. Sabemos que en edad avanzada la visión merma y los ojos exigen gafas para ayudarse a ver adecuadamente. El caminar se dificulta por el desgaste articular, por lo que se utilizan bordones o bastones; y si es muy severo, habrá que sentarse en sillas de ruedas. El cuerpo se cansa y degenera con los años, los órganos vitales dejan de funcionar como debe ser: viene la falla multi orgánica… y perecemos irremediablemente.

Una pequeña semblanza de lo visto: Los maestros del Nuevo Pensamiento, como los de teología de la prosperidad, los de la súper Fe, concuerdan que por medio de “afirmaciones mentales” se puede controlar cualquier situación física. Este sombrío movimiento se caracteriza en confesar por “fe” como “tener ya lo que todavía no se tiene, lo que es deseado”. Los maestros de la prosperidad le “aseguran” al creyente que tendrá salud corporal y prosperidad material indefinida con la Confesión Positiva; le afirman que nunca jamás habrá de enfermarse; que será un hijo de Dios victoriosos ante las adversidades de la vida con simple hecho de “confesarlo”, de “decláralo por fe”. Pablo nos otorga un clarísimo ejemplo en una de sus cartas que «había aprendido a estar contento en cualquier situación vivida» (Fil. 4:11-13). Los maestros de la prosperidad y del pensamiento positivo no parecen estar muy contentos con esta clase de textos bíblicos, simplemente porque no los pueden tergiversar; así que los evitan para no contradecir sus absurdas y ridículas ideas.

El cristiano que está embaucado en este asunto que reta a Dios a manifestar su ira y enojo, tendrá que pensar doblemente que «si no recibe bendiciones materiales en esta vida», sí tendrá «unas incomparables en el Reino de Dios venidero». Léalo en Ro. 8:17-18, amable lector. Es verdad que hay buenos cristianos que poseen hartas riquezas, pero las utilizan en la obra divina, para difundir el verdadero evangelio de la salvación. Hay que pensar además que no todo cristiano es rico en lo material, pero sí en el sentido espiritual, que es mejor que las riquezas que el mundo ofrece y en las que regularmente está implicado el diablo para desviar a los hombres a la perdición. Tal es el caso de los maestros de la prosperidad: Unos inigualables títeres de Satanás que se están ganando la adustión postrera, si no se despiertan para apreciar su lamentable error.

Dios nos muestra en la Biblia para que aprendamos a orar por nuestras necesidades, para que nos supla lo que realmente requerimos, según su soberana voluntad. La Biblia nos muestra que debemos de trabajar para adquirir lo que necesitamos, es decir, lo que está dentro del margen de la sensatez bíblica, y para ayudar con lo que ganamos de nuestro esfuerzo a otros que requieran ayuda (Ef. 4:28). «Todo trabajo dignifica, cuando es honroso». La Biblia nos exhorta a que «estemos contentos con las provisiones más básicas en vez de estar buscando sin razón las riquezas innecesarias del mundo» (1 Ts. 4:9-12).

Acuerdo con lo que dice cierto autor, cuando escribe que en países donde hay prosperidad, no es difícil predicar mensajes que promulgan que “Dios desea hacer ricos a sus hijos”; pero la cuestión es, ¿qué hay de los lugares dónde reinan el hambre, la pobreza y la persecución de la Iglesia? Yo creo que los maestros de prosperidad no cabrían en estas partes en que la miseria y el hambre imperan. Se carcajearían de ellos en sus mismas caras por causa de sus increíbles ficciones predicadas. «Una doctrina bíblica debe ser aplicable universalmente», dice el autor.

En la Inmaculada Palabra no hay nada que apoye que debemos de “confesar positivamente” para hacernos de “trivialidades materiales”. La Biblia nunca nos enseña a obligar a Dios para que nos cumpla lo que la “regalada gana” nos exija. En Jn. 3:3 tampoco encontramos una promesa de prosperidad económica que habrá de condensarse por medio de la Confesión Positiva.

Consideremos lo que el Señor dijo: «Hágase tu voluntad» (Mt. 26:42).

Amados: tengan cuidado con los falsos maestros de la prosperidad que predican doctrinas de lóbregos horizontes terrenales, que pondrán a muchos, si no renuncian a sus mentiras, en el propio lago que arde con azufre y fuego.

Para reflexión:

« Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.
Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme» (2 P. 2:1-3).

Dios les bendiga siempre.