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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.
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domingo, 8 de agosto de 2010

HEGEL Y LA RELIGION


El arte, la religión y la filosofía buscan la Verdad en la espiritualidad.

En sus análisis históricos y políticos Hegel reconoce la importancia que desde su punto de vista tiene la religión en la política, la historia y la vida cotidiana para la humanidad.

Para Hegel la religión constituye el factor clave para determinar el desarrollo histórico de cada época reconociendo que para el pueblo sin educación la religión es el elemento más presente, que tiene a su cargo la importante tarea de manifestar el espíritu.

Las tres manifestaciones del espíritu para este filósofo son el arte, la religión y la filosofía.

Tanto la religión como la filosofía tienen elementos en común como la verdad como objeto y a Dios como la verdad y ambas poseen el mismo contenido especulativo.

Las dos también se ocupan de lo finito, de la naturaleza y del espíritu humano.

Hegel afirma que la razón o el espíritu universal gobiernan el mundo y este punto de vista contrastan con el pensamiento tanto de los filósofos ateos como de los religiosos que no aceptan que la religión se subordine a la filosofía.

Hegel valora el papel educativo de la religión a través de la historia. Para él la Biblia es el libro más importante para instruir al pueblo.

La religión se diferencia de la filosofía en que suele usar expresiones sentimentales y representativas, en tanto que la filosofía posee un mayor rigor conceptual y utiliza conceptos en lugar de representaciones.

Los sentimientos y representaciones que utiliza la religión hacen posible la movilización de las conciencias y estimulan la acción del pueblo que no está educado, mediante un lenguaje más claro accesible a todos por igual.

La religión revela la espiritualidad, lo absoluto, antes que la filosofía, captada de manera intuitiva por la conciencia y según Hegel, es mejor que así sea, porque constituye la primera modalidad de la autoconciencia, la conciencia espiritual del espíritu mismo de un pueblo.

Lo que luego se considere verdad, sólo tendrá valor si se adecua con el principio religioso de un pueblo.

La complejidad de una organización social, su esencia más profunda, su espiritualidad, se manifiesta en su religiosidad.

Por medio de la religión los pueblos pueden tener conciencia del espíritu universal y de si mismos.

Hegel ya vislumbraba la correlación entre la autoconciencia que el hombre o los pueblos tienen de si mismos y la conciencia de Dios.

La religión tiene un papel reconciliador entre el individuo y el Estado y procede de la ética.

Siendo la función esencial del Estado la realización de lo universal, los hombres se dan cuenta de ello en primer lugar por medio de la religión y posteriormente a través de la filosofía, por lo tanto las leyes están garantizadas por la religión.

Los revolucionarios que se oponen a la religión se arriesgan a perder el apoyo del pueblo.

Según Hegel, la religión es la forma más universal y generalizada del reconocimiento del espíritu, pues aparece sin excepción en todos los pueblos y en todos los hombres, en tanto que la filosofía recién comienza su desarrollo conceptual después de transcurridos los acontecimientos, tal vez demasiado tarde para su comprensión.

Hegel interpreta que Cristo es el símbolo de la unidad entre la naturaleza divina y la humana y encarna la promesa de la existencia de Dios en cada hombre. Por lo tanto, el hombre debe ser valorado simplemente por ser hombre y como ser libre.

http://filosofia.laguia2000.com/general/hegel-y-la-religion

jueves, 8 de julio de 2010

LA EXCELSA E INIGUALABLE RELIGION DE JESUS


Muchas veces escuchamos la pregunta, ¿Cuál es la religión verdadera?

Esta es una pregunta complicada. Muchos se apresuran a hablar de que religión es sinónimo de un grupo particular. Otros dicen que no importa que religión tengamos. Para abordar de forma correcta este asunto, definamos lo que es la "Religión".

Religión viene de una palabra que significa "Re-ligar" (volver a unir). La religión verdadera debe volver a ligar o reunir al hombre con su Hacedor. La religión falsa lo separa y aleja. La verdadera religión involucra una adoración auténtica entre el individuo y Dios. Y escuchadme bien, por esta misma razón la religión verdadera en el pleno sentido de la palabra, es una experiencia personal e intransferible. Nadie puede orar por ti, ni nadie puede dedicarse a Dios por ti, como si fuera tu representante.

Se entiende que cuando un grupo de personas que han hecho esa dedicación personal e intransferible a Dios se agrupan o trabajan con un objetivo, son llamados religión verdadera. Pero esto es solo cierto a nivel colectivo. La religión verdadera siempre será personal en su pleno sentido. Una persona puede ser cristiana, pero dejar mucho que desear como cristiano.

Otro gran problema de la religión colectiva radica en confundir la realidad espiritual de Dios con los valores morales. La moralidad no es religión, pero muchas veces es confundida. Lamentablemente, se insiste demasiado en una reforma exterior de la conducta, pero el corazón no es reformado.

El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón produce lo bueno; pero el hombre inicuo produce lo que es inicuo de su [tesoro] inicuo; porque de la abundancia del corazón habla su boca. (Lucas 6:45)

Hipócritas, aptamente profetizó de ustedes Isaías, cuando dijo: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy alejado de mí (Mateo 15:7,8)

Sin embargo, las cosas que proceden de la boca salen del corazón, y esas cosas contaminan al hombre. Por ejemplo, del corazón salen razonamientos inicuos, asesinatos, adulterios, fornicaciones, hurtos, testimonios falsos, blasfemias. Estas son las cosas que contaminan al hombre; mas el tomar una comida con las manos sin lavar no contamina al hombre”. (Mateo 15:18-20)

Cómo vemos, Jesús condenó una forma exterior de piedad, una reforma externa de la conducta. Los raudales del interior deben ser purificados. Esto el hombre no puede hacerlo por si solo. Debe ser hecho a través de la Obra del Espíritu Santo.

Crea en mí hasta un corazón puro, oh Dios, y pon en mí un espíritu nuevo, uno [que sea] constante. (Salmo 51:10)

El Hijo de Dios no ofreció en su vida norma alguna para rectificar el progreso social. Su misión fue religiosa y la religión (la excelsa e inigualable religión de Jesús) es una experiencia exclusivamente individual. Cuando una comunidad de creyentes asume la tarea de predicar las Buenas Nuevas y organizar a los individuos que se identifican con el Evangelio, se establece una noble labor. No obstante, el "corazón" de la religión de Jesús no debe confundirse con la agrupación colectiva de creyentes. La dedicación a Jehová Dios es personal e intransferible, y dicha salvación por la fe, también será efectuada de un modo personal. Un creyente auténtico debe participar de reunirse con sus hermanos en la fe y trabajar en colectivo, pero no debe olvidar que el cimiento de su fe religiosa, debe estar fundamentado en una relación personal con Dios.

Si muchos cristianos edificaran este punto en primer lugar, se ahorrarían muchas expulsiones y deserciones. Muchos cometen el error de entrar en determinada Iglesia u Organización para evitar la soledad y tener alguna actividad que ocupe su tiempo. Otros ingresan en una entidad para obtener cierto grado de realización personal y trabajar en actividades organizativas. Si estas personas no edifican una íntima relación con Jehová Dios a través de Jesús, tarde o temprano saldrán del rebaño. “Separados de mí, ustedes no pueden hacer nada”, dijo el Maestro.
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A veces, el error consiste en esforzarse solamente por lograr una corrección exterior de la conducta. No obstante, si no se purifica el corazón mediante el Espíritu Santo, tarde o temprano en medio de la prueba o la tentación, saldrá lo qué está en el interior.
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La aventura religiosa —siempre personal— resuelve por sí misma la mayoría de las dificultades humanas, seleccionando, valorando y recogiendo los problemas del hombre. Ciertamente, la religión no suprime las preocupaciones, aunque sí las absorbe e ilumina. La verdadera religión, unifica la personalidad, de forma que pueda adaptarse a las necesidades humanas.

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Para los que hemos conocido la religión de Jesús, esa comprensión progresiva de la realidad que nos rodea sólo equivale al acercamiento a Dios. Y el descubrimiento del Padre sólo es posible a través de esa experiencia espiritual individual. Permitidme que insista. Ésta es la base de la religión crística: toda una aventura personal —siempre en solitario— por los mares bonancibles y tempestuosos de la vida. Hemos sido creados para la búsqueda y exploración permanente de nosotros mismos, que no es otra cosa que la búsqueda del Padre. La religión verdadera no es un compromiso social y colectivo. La verdadera religión interior es siempre, por definición, un hallazgo individual, fruto de mil caídas, errores y éxitos. Y no me refiero a los valores morales, que la religión humana confunde con la espiritualidad, tal como he dicho. La moralidad debe ser fundamentada sobre la adoración verdadera. No debe ser al revés. Si es así, si el corazón no está purificado y transformado, éste se inclinará por el error nuevamente.
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No os acomodéis en la falsa seguridad de las iglesias humanas. Pensad por vosotros mismos, aun a riesgo de que os marginen y aborrezcan. Nada hay más beneficioso para el alma que sus propios hallazgos individuales. Si en verdad os afanáis en la búsqueda de Dios, esa disposición será la prueba de que ya lo habéis encontrado. Aunque parezca increíble, hay hasta personas "dedicadas" que aún no tienen una relación estrecha con Dios, y por lo tanto sienten un vacío que les perturba la paz interior. A ellos, los animo a emprender esa religión interior sin abandonar a su comunidad de hermanos en la fe. Cuando las instituciones fracasen, esta seguridad interior os sostendrá durante las pruebas finales.
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Descubrir la paternidad de Dios y hacerse uno con el don divino que hace que reflejemos las cualidades de Jehová es la señal. Entonces, sólo entonces, emprenderemos la prodigiosa aventura de la verdadera religión interior. Y esa religión final nos colmará porque estaremos ante la más viva y dinámica experiencia de nuestra existencia. La religión no es sólo un sentimiento pasivo de dependencia absoluta y de seguridad en la vida eterna. Es mucho más. La religión de la revelación es un permanente descubrimiento de sí mismo y de los demás. Una carrera febril hacia la felicidad, una acumulación de sabiduría y un continuo sobresalto.
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Nosotros, en esa audaz carrera hacia el alba espiritual, iremos buscando lo mejor de los hombres y lo haremos nuestro. Seréis curiosidad y luz y jamás os llenaréis. La religión de la revelación dará sentido a vuestras vidas terrenales y, más adelante, a las gloriosas experiencias en el Nuevo Mundo y en la eternidad. La religión de la experiencia personal os dará seguridad. Y seréis admirados y respetados por vuestro dominio y templanza, incluso por vuestros enemigos.
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El hombre que practica la religión verdadera interior se identifica con el universo. Su yo espiritual e íntimo es uno con la naturaleza. El aventurero de Dios sabe escuchar los murmullos del oleaje. Sabe interpretar la soledad de la noche. Comprende la grandiosa belleza de la armonía universal. Es uno con el arco iris. Es uno con el dolor y con la felicidad de sus semejantes. Las dudas ajenas son suyas. El jinete del alma no desprecia jamás. Respeta la vida en todas sus formas y circunstancias y sabe que él forma parte de esa vida. Habla de sus sueños y fabrica sus propios sueños. Se levanta con la brisa y es uno más en el cortejo nocturno de las estrellas. El universo es parte de él.
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Sólo existe una religión capaz de salvarnos: la que nos salva de nuestro propio yo y que libera a las criaturas de su aislamiento en el tiempo y en la eternidad. Esa religión de la revelación yace en lo más íntimo de tu espíritu. Se amolda con las enseñanzas Divinas de la Biblia, pero prosigue un camino eterno. Ésa es la religión de Jesús de Nazaret: la religión de los jinetes del alba espiritual; la que libera el yo, haciéndonos uno con el universo y con el Padre Universal: Jehová Dios. Y esta religión es una aventura personal de crecimiento interior que nunca tendrá fin. Es díficil describir con palabras esa relación personal que cada persona debe lograr con el Creador. No obstante, por los frutos exteriores de bondad, humildad y amor, podemos saber quién realmente la practica.
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Lo más importante, es avanzar en esa aventura personal de nuestra relación con el Creador. Esta relación basada en el Amor de corazón a Dios y al prójimo constituye el auténtico "pasaje" para la Vida Eterna.

viernes, 8 de enero de 2010

RELIGION AVERNAL



Por el Dr. Javier Rivas Martinez (MD)

El satanismo no siempre tiene el mismo significado. La mayoría de las gentes han creído que quienes practican el satanismo lo hacen reverenciando a un ser demoníaco y grotesco literalmente; a un ente terriblemente maligno y personal; mas, en realidad, no siempre es así.

El satanismo es aplicado a todo rito, secta u organización que tenga como emblema o símbolo a Satanás. Existe un satanismo fundado por LaVey, siendo el único reconocido como oficial en el mundo.

La Iglesia de Satán fue levantada por LaVey en el año de 1966. La Biblia Satánica fue publicada por primera vez en 1969, y allí se encuentran todos los preceptos dogmáticos que forman esta relativamente y nueva religión.

LaVey dijo que para ser satanista, no era necesario pertenecer a la Iglesia de Satán. Que las personas descubren sus propios lineamientos satanistas de acuerdo a su modo de vivir, es decir, que: «los satanistas no nacen, sino que se hacen». Obviamente, las vidas deberán estar fuera del camino santo.

Para los satanistas laveyanos, todo es carnal: la complacencia de la carne por la luz y el espíritu. Combate el cristianismo usando la lógica terrenal. Dentro de sus liturgias están las misas negras. La Biblia de Satán posee un contendió filosófico-psicológico. La mencionada y siniestra Biblia, es un discurso injurioso de cuatros evangelios oscuros (Satán: elemento fuego; Lucifer: elemento aire; Belial: elemento tierra; Leviatán: elemento agua) que muestran su significado y búsqueda absolutamente terrenal: una parodia bíblica de blasfemia.

Para los satanistas, Satán no es un «dios» sino un simbolismo que mantiene y controla todo el universo. Para los satanistas, se deberá vivir conforme a la condición que expresa la naturaleza, y fomenta el alcance de la plenitud material, emocional e intelectual. Aunque la vida deberá satisfacerse a lo extremo, tendrá que hacerse con «responsabilidad», preguntándome yo, ¿a que se refieren los satanistas con «responsabilidad»? Dudo que sea algo bueno, por los principios brunos y profanos que pregonan, que son notablemente inmorales ante Dios.

Los satanistas proclaman un amor condicionado: Habrá de amarse a las personas, ser bondadosas con ellas, pero con los enemigos se tendrá que ser implacables, contrario a lo que la Biblia dice acerca del «Amor al Prójimo» (Stg.2:8), de amar y bendecir además a los enemigos en general, sin la más mínima distinción, gústeles o no a los satanistas o a las personas que se oponen a lo antes dicho:«Pero yo digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen » (Mt.5:44).


Los satanistas no desean pagar el precio que Dios demanda a los seres humanos para manifestar el verdadero «amor a prójimo», ya que la naturaleza de sus escritos es promover un egoísmo puramente hedonista, sucio y bajo.«Los parásitos sociales», es decir, aquellos que están desvalidos como los ancianos decrépitos, los enfermos, los pobres, los lisiados incosteables e improductivos, y en fin, todos los notablemente necesitados de diversas índoles, no habrán de merecer ayuda según el pensamiento satanista. La Biblia dice que el hombre fue hecho «a imagen y semejanza de Dios» (Stg.3:9). Significa que el hombre es una deflexión del carácter del divino, un reflejo de ciertos atributos de Dios que han sido trasmitidos al hombre por su soberanía, y eso lo hace muy especial para Dios. De infinita relevancia es el hombre para la majestad celestial, que podemos verla expresada en su Amor Eterno (Jn.3:16). Delante de Dios, el hombre sin Cristo, merece pena de muerte. Los satanistas son escrupulosamente selectivos y escogen para hacer el bien a quienes no son carga para ellos. Aún con todos sus pecados que los orillaban al Infierno, Dios mostró su amor a los hombres al enviar a Cristo a morir por ellos (Ro.5:8). La misericordia que exige Dios no es parcial sino absoluta, en todo el sentido de la palabra. Dios lo establece de tal forma. El egocentrismo enfermizo y asurdo de los satanistas impide realizarla, pero Dios no ve como ellos, ni como ninguno de los hombres naturales: Es pecado hacer distinción entre una persona u otra, sea pobre, sea rica, desvalida o no. Todos en un momento de nuestras vidas podemos requerir de grande apoyo y socorro urgente. El ser humano no es autosuficiente como Dios. Quien lo cree de otra manera tiene la mente muy obtusa y corta la vista. Es un pobre ignorante mezquino. Trate de sumergirse en el agua por 20 minutos sin aspirar previamente aire. Estoy seguro, aunque parezca pueril decir esto, que todos los hombres tenemos necesidad del aire ambiental para poder vivir.

Es asombroso que dependamos de unos simples orificios llamados coanas y que se encuentran en la nariz para lograr mantenernos parados y funcionando activamente, por el aporte adecuado de oxigeno que entra por tales. De otra manera, sería sin caber la menor duda, fatal. ¡Qué frágiles somos! Y unos, ¡hasta dioses se creen!, pese al fardo de años que llevan cargando en las espaldas al hacerse viejos y torpes, achacados por eventos degenerativos lo bastante dolorosos, muchas veces con enfermedades desesperantes y malignas, y por las tensiones mentales de los problemas cotidianos que repercuten en el organismo de manera agobiante e insoportable. Con asombro, siguen tan chocantes, ensoberbecidos... y necios hasta la muerte... . . «pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores» (Stg.2:9). ¡Cuidado con la sentencia expuesta!Los satanistas aclaran que los criminales deberán de ser castigados de la misma forma en que dañaron a las personas con sus faltas y crímenes (la vieja Ley del Talión que Jesucristo el Señor rechazó y abolió: Ojo por ojo, diente por diente). Esto es más que venganza pura. Sólo Dios tiene el derecho de aplicar la venganza, que es santa, justa y perfecta en su idiosincracia (He.10:30); pero la venganza del hombre es inicua, imperfecta, malvada, injustificada, indeseable y muy abominable para con Dios.

Las autoridades cuentan con sus propias leyes y normativas constitucionales y judiciales, tantas veces temibles por el resultado de los juicios que emiten, pero inapelablemente correctas. Pero lo importante y valioso de esto, es que el mismo Dios de la gloriosa Altura las ha dejado para el control de la maldad en la tierra; vemos lo que dice Pablo sobre esto:«Sométase toda persona las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas» (Ro.13:1).

Los satanistas o satánicos defienden la Magia Negra, afirmando que el universo sólo es energía y materia y que los fenómenos no explicados se fundamentan en esa Magia Negra.
Dios les bendiga siempre.

jueves, 28 de mayo de 2009

EL HIPNOTISMO Y LA RELIGIÓN



El sátrapa y hereje, Carlos "Cash Money" Luna, de Guatepeor

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Es inconcebible oír gritar la mentira mientras que la verdad permanece rendida y callada».

Definiremos la hipnosis como la inducción mental a un estado parecido al trance con énfasis en la sugestibilidad y la obediencia.
El diccionario de la real academia española define el hipnotismo de manera siguiente
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Hipnotismo. (Del ingl. hypnotism). m. Med. Método para producir el sueño artificial, mediante influjo personal, o por aparatos adecuados.
El método del hipnotismo conduce a un estado alterado o anormal de la conciencia humana, cuyas metas y propósitos están bien definidos. El origen de la hipnosis no es tan reciente. El hipnotismo fue practicado hasta hace dos centurias por hechiceros, oráculos griegos, por magos de Persia y faquires de la India. Hoy en día es enseñado lícitamente en universidades por grupos médicos calificados para su aplicación clínica, por ejemplo, para controlar el dolor severo y a veces refractario a la medicación convencional. En el año 1958 el método hipnótico fue admitido oficialmente por la Asociación Médica Americana para el tratamiento de problemas psicosomáticos. Por otro lado, existen personas de dudosa reputación, los charlatanes en este caso, que lo manejan con fines de lucro, dando falsas e imposibles esperanza con él para el alivio de enfermedades de manejo difícil. Existen además los “hipnotistas del espectáculo”, los que sugestionan a las gentes para manipularles la voluntad a conveniencia. Se cree que el efecto hipnótico inducido en los individuos es provocado por ciertas sustancias químicas («mediadores») que pueden ser liberados en el cerebro, entre las que se encuentran las «endorfinas». Clínicamente está descrito que las endorfinas disminuyen el dolor somático, es por este motivo que se relacionan dichas sustancias con la hipnosis, cuando ésta se maneja para mitigar o hacer desaparecer cualquier clase de dolor que se desprende de la economía humana. Por otra parte, la “sensación de bienestar” de las personas que pertenecen al gremio neo-pentecostalista pudiera estar causado con bastante probabilidad por esta clase de «opioides o pétidos naturales» análogos de la morfina sintética, «opiáceos naturales» detonados por el sugestionamiento mental en los cultos del pseudo carismatismo de los “muchos e inesperados tonos”. No hay otra explicación racional al respecto. Personalmente, pienso, casi con toda seguridad, que estas neuro-sustancias vienen a exhalar las experiencias místico religiosas observadas en el mundo novoerista y neo-pentecostalista pseudo carismático. Entre estas experiencias están las supuestas visiones celestiales, la apreciación de colores fantásticos e indescriptibles (muy similar al modo que lo hace el peyote, la mezcalina y el LSD), el hablar jerigonza, los temblores esperpénticos y aullidos animales, las sacudidas corporales violentas y de muy “malas trazas”. Por su importancia, no me olvido decir que la hipnosis es más fácil de ejecutar en aquellas personas de mentes sugestionables y que muestran marcada inestabilidad y labilidad emocional, en esos individuos que poseen rasgos conversivos y neuróticos. Por sus características muy propias, las «mujeres» ocupan el primer lugar de la lista para la inducción hipnótica religiosa. Por esta causa, en los grupos neo-pentecostalistas, el sexo “débil”, por ser más histérico (hyster: útero) que el sexo masculino, se lleva el “mejor premio en el show” del mover catártico-pseudo carismático, en las concurridas aulas del mal nombrado “cristianismo pentecostalista”. Y aunque a usted se le haga imposible creerlo amable lector, no sólo los psiquiatras, médicos y psicólogos han utilizado el hipnotismo por razones de “salud”, para tratar la obesidad, el tabaquismo y el dolor, también ha sido requerido por ministros religiosos, “porque con él puede detectarse el principio de los disturbios psíquicos y somáticos para tratarse adecuadamente”. No es nada extraño saber que la hipnosis se ha practicado para lograr regresiones a supuestas vidas anteriores de los que son hipnotizados. Unos se atreven a admitir que con las regresiones se logrará un mejorar estado de salud, pudiéndose obtener una mayor sabiduría, únicamente con una sesión hipnótico-terapéutica (¿?). El problema radica aquí en la intromisión de la mente al mundo oscuro y diabólico. El hipnotismo es sin duda una proceder ocultista viejo. El budismo, doctrina filosófica y religiosa derivada del brahmanismo, es tan común en naciones como China, Japón, la India, Corea y de una vasta parte del sudeste de Asia, con un enorme auge en el mundo occidental el día de hoy. El budismo proclama “un ciclo sostenido de la trasmigración del alma”. La Biblia rechaza esta idea peligrosa surgida del pensamiento pagano. La Biblia acierta en decir que después de la muerte los hombres quedan en una total inconsciencia. Esta inconsciencia es una parecida al sueño normal y profundo, obviamente, de largura ininterrumpida hasta el día de la resurrección. Las personas muertas, «nada saben», «no aman», «no odian», «no envidian» (véase Ec.9:5-6). Todos los que han muerto hasta este momento, y los que faltamos, serán despertados del sueño de la muerte por el poder de Dios en el futuro, «resucitados para vida o para muerte eterna» (véase Dn. 12:2; Jn. 5:28-29). No hay ninguna cosa referida en las Escrituras que apruebe la “trasmigración de un alma incorpórea” después de la muerte a un nuevo cuerpo. Cabe mencionar que la doctrina de la “metaspique” o de la “trasmigración del alma” fue aprobada por el filósofo Platón, luego que los orfistas y pitagóricos la introdujeron en la antigua y pagana Grecia, como ya lo comente en otro estudio recientemente pasado. Por lo tanto, la regresión para indagar “vidas anteriores pasadas”, es una absoluta y abismal patraña. Ya dijimos que esta forma de manejar la mente fue practicada por hechiceros, por oráculos, magos y faquires hace aproximadamente dos siglos. La regresión hipnótica es una buena y segura manera para abrirle el ancho portón al enemigo draconiano. El diablo aprovechará la oportunidad en la regresión hipnótica para hacer creer a los incautos que el hipnotizado tuvo vidas anteriores en otros cuerpos, antes de nacer en el actual. Aquí el “médium”, por decirlo así, es el hipnotizado, y el que habla como si fuese el hipnotizado, es el mismísimo Satanás, el espíritu engañador y padre de toda mentira (Jn. 8:44).

El sectario grupo G12, comandado por su inicuo y perdido líder César Castellanos, qué de cristiano tiene lo qué yo de general militar y de cardenal romanista tengo, ha concientizado gustosamente la práctica de la regresión hipnótica en sus esclavos seguidores por medio de sus enajenados y “calificados ungidos”, cosa que se echó a andar en sus “encuentros” de repudiable satanismo. Poco han valorado estos “psiquiatras religiosos del G 12” el sacrificio vicario de Cristo para limpiar los pecados del mundo por su sangre derramada, cuando simplemente, con corazón arrepentido, se ha creído que Cristo es el Señor y que Dios por su espíritu santo lo levantó de los muertos (Jn. 1:7; Ro. 10: 8-11).

Vemos que las razones o propósitos del G12 con la práctica de la «regresión inducida» es buscar en las gentes supuestos pecados ocultos que no pueden ser recordados con facilidad o nunca. Antes de la conversión a Cristo, al pedirle perdón a Dios por nuestros hartos pecados, fue imposible recordar numéricamente todas las cosas malas que una vez hicimos, y no sólo en ese día fue difícil, sino hasta la fecha es lo bastante complicado el recordarlas con brillante claridad. No por esto tendremos una vida espiritual mediocre o desagradable delante de Dios. Él, en su misericordia, nos ha perdonado, si fuimos sinceros, de cualquier pecaminosidad, por más grotesca y terrible que haya sido, a pesar que nuestra mente la tenga por olvido. Somos hombres y las memorias fallan por nuestra humana condición. Más adelante, el cambio en el creyente profesante se determinará por su fervor y sujeción a la Palabra de Dios. No habrá otro factor fuera de ella, de la voluntad divina, que logre culminarlo. César Castellanos y su proxeneta compañía deberán saber que ningún modo o forma terrenalmente humana desvanecerá por “arte de magia” una supuesta y cuestionable “maldición generacional” o “un pecado profundamente oculto y olvidado”. Pablo anima a los creyentes de Colosas para que «sean llenos del conocimiento de Dios, de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, agradándole a Dios en todo, llevando fruto de toda buna obra» (Col. 1:9-11). El conocimiento de Dios y el consecuente crecimiento espiritual que consigo trae será obtenido exclusivamente en el creyente cuando sea empapado por la Palabra. De esa modo podrá entender sus designios y muchos de sus conceptos personales concebidos y errados serán desechados de su mente terrenal; su vida cambiará, sin dudas. Será un creyente fortalecido en la potencia de Dios encontrada en su Palabra (Col. 1:11), un creyente «trasladado al Reino de su Hijo, el cual lo ha liberado de la potestad de las tinieblas, en quien tiene redención por su sangre, el perdón de pecados» (Col. 1:13-14). Aún así, los problemas, las aflicciones y afecciones, las luchas, las circunstancias adversas y el dolor, no desaparecerán en lo absoluto. Estarán vigentes en su caminar como hijo de Dios, pero nada de esto lo «deberá apartar» del amor de Dios y de su Cristo:

«¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro» (Ro. 8:35-39). Esto sí es «pisar la tierra pero mirando el cielo» (Col. 3:1-3).

Pablo dice que «uno» mismo deberá hacer morir lo terrenal (Col. 3:5). Los malos deseos, las fornicaciones e impurezas, las pasiones desordenadas y la avaricia sólo desaparecerán con el esfuerzo del creyente que se afirma en las Santas Escrituras. La negra práctica de las “regresiones hipnóticas” no está establecida en la Biblia. ¿Por qué? Lógicamente porque no se necesitan y por su lóbrego y pagano origen. Dios es lo suficientemente poderoso, y se basta con su Palabra para cambiar hasta el hombre más rebelde y detestable de este torcido mundo. Es bueno que los adeptos de la Nueva Era y los neo-pentecostalistas lo sepan.

El G12 se ha metido en un gravísimo problema con Dios por colosal engaño. Más le vale a César Castellanos y a sus prosélitos-marionetas que desistan de tanta mísera mentira e iniquidad y se conviertan al Dios vivo que sí da salvación. Cuando Dios perdona nuestros pecados y maldades, dice el Antiguo Testamento que «se olvida de todos ellos, sepultándolos y poniéndolos en el fondo del mar»:

« ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados» (Mi. 7:18-19).

Si Dios se ha olvidado de nuestros pecados cuando nos perdona, no entiendo porqué la secta G 12 tiene el descaro de “revivirlos” nuevamente con el método de la hipnosis regresiva, cómo si Dios fuese un ser inútil para perdonarlos todos, “revividos” inútilmente en el pensamiento frágil y obtuso de sus anticristianos súbditos, subyugados a las normas del mundo y no sujetos a las de Dios.

Entremos ahora a las filas de los “hipnotistas del espectáculo” adornado de gloriosa y engañosa santidad. En este caso, por su considerable abundancia, me es imposible nombrarlos a cada uno; únicamente mencionaremos «uno» o «dos», ya de sobra conocidos en el círculo neo-pentecostalista.

Benny Hinn y Cash Luna, son unos verdaderos y magistrales artistas del hipnotismo religioso. Su capacidad para sugestionar a las gentes y llevarlas a un estado de trance mental es muy loable y asombrosa (en serio que les admiro a este par de negros “ases” su impía y astuta dinámica para hacerlo). En sus cultos he visto la facilidad con la que manipulan, cuales hábiles titiriteros, a las masas que caen con el simple hecho de mover la mano, con un sencillo y débil soplido (¿será por la halitosis que cargan?).

¿Cuáles son los factores qué están involucrados en la sugestibilidad hipnótica de la personas que concurren asiduamente a los cultos de Benny Hinn y de Cash Luna? Comprenderemos que no todas las personas en general son susceptibles a la hipnosis. Entre estos factores están: una motivación grande de parte del hipnotizado, como creer que el hipnotizador es un “gran siervo enviado de Dios”. Otro sería: la destreza del hipnotizador para hipnotizar al motivado. Otro más: la personalidad de hipnotizado que tiende a la neurosis, propenso a la inestabilidad emocional. Muy alejado de las verdaderas manifestaciones espirituales del pasado «carismatismo bíblico», el hipnotizado vendrá a desplegar en su «mística catarsis» un conjunto de floridas y aberradas manifestaciones que indican la realidad de su crasa mentira, inconcebidas en el corazón de Dios para sus hijos. Tan alocada confusión, a generado una mala interpretación de los genuinos «dones espirituales» (véanse los capítulos 12, 13 y 14 del primer libro a los corintios), ya que la «carne» aprovechará en la oportunidad el “dar rienda suelta” a su insujetable naturaleza. Esto no es más que una barata imitación del insigne diablo, un vaporoso reflejo del la Eternidad que sigue impactando con denuedo a sus “gatos” inconversos, negantes del Dios bíblico, aborrecedores de sus estatutos y mandamientos, que viajan “más pronto que rápido” al «horno de fuego», donde serán aniquilados «para siempre», si no agudizan debidamente el “átomo” de discernimiento que todavía no se les ha escapado de sus “narices” trastocadas.

«No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Someteos unos a otros en el temor de Dios» (Ef.5:18-21).

El famoso movimiento de la “risa santa”, también conocido como la “bendición de Toronto”, fue promocionado por el sudafricano evangelista de la muerte Rodney Howard-Browne en un principio. La “risa santa” se caracteriza por una abrupta e inesperada presentación de una insana risa incontrolable, emergida por sugestión inducida en quienes se han predispuesto inconscientemente para la farsa: Otra vez el método hipnótico en acción en los cultos del demonio religioso. De antemano sabemos que el contenido de los textos de «arriba» ha sido torcido de manera insolente y temeraria para justificar que la supuesta “embriaguez” (temblores, mareos, carcajadas y lenguaje farbullante) surgida en cultos pentecostalistas es por obra del “espíritu santo”. Pablo hace una clara distinción entre el estado «embriaguez» producido por el vino, «en el cual hay disolución», y la llenura del espíritu santo genuina y verdadera. La «llenura del espíritu santo» únicamente será expresada en una vida ordenada y de devoción bíblica de parte del creyente, ofreciéndole a Dios de corazón «himnos y cánticos espirituales, alabándole en todo momento, sujetándose al temor del Señor, y dándole gracias en todo, porque esa es su voluntad» (1 Ts. 5:18). Pablo jamás relaciona la embriaguez del vino con una “borrachera espiritual” y que sea precisamente apta para el creyente. Cristo dijo que el «consolador», el «paráclito», «convencería al mundo del pecado», que «guiaría al creyente a toda justicia y verdad» (Jn. 16: 7-15), no al tipo de desordenes como los que estamos analizando en este estudio. Con respecto a la «llenura del espíritu santo», un autor escribe con acertada propiedad:

«Cuando el espíritu santo llena a la persona, el resultado es un control total de la vida de ese creyente por el espíritu, cuando esa vida está entregada a Cristo. La experiencia de ser llenos es algo que debe ocurrir continuamente...».

El glorioso suceso sobrenatural de «hablar en lenguas» y la hora inusual para beber vino, llevo a pensar a la gente de alrededor en el día del Pentecostés que quienes las «hablaban» se encontraban “borrachos”, es decir, «alcoholizados», o «llenos de mosto» (mosto: gleukous, gr. Eran las «nueve» de la mañana, en el horario romano; la hora «tercera» del día, en el horario judío. Gr. höra tritë tës hëmeras). El libro de los Hechos (véase Hech. 2:1-15) nunca narra que estos hombres de Dios se “tambaleaban como árboles”, como “si fuesen a caerse”, como “si dieran pasos torpes o atáxicos”, o que “dieran brincos”. Nada dice esta parte de la Biblia que hablaron una “sarta de incoherencias”, de la manera que lo hacen los beodos con niveles de oxidrilos elevados en la sangre, sino que hablaron «lenguas terrenas previamente conocidas en ese entonces» (Hech. 2:7-11). Repetimos: Lo que en realidad llamó la atención con perplejidad en el incidente del Pentecostés, fue el oír hablar a estas personas muchos idiomas extranjeros desconocidos para ellas en «una hora temprana del día», trayéndose a deducir y concebir con acentuada ligereza que esto era sin duda el resultado de una copiosa cantidad de vino fermentado ingerida (el vino dulce guardado por un año era bastante embriagador).

Rodney Howard-Browne, no con poca pretensión y burla se ha hecho llamar “el cantinero de Dios”. Vimos como a expensas de una mala interpretación de los últimos textos tratados se ha convergido en una confusa idea que nada tiene que ver con la «embriaguez etílica» y la «llenura del espíritu santo». Únicamente el estudio racional, sensato, cuerdo y serio de la Biblia nos dará luz a cualquier mentira, como esta que sustenta con gusto y gozo el maligno Howard-Browne, el perverso Benny Hinn, y el blasfemo Cash Luna, y otros muchos y muchos más inicuos y mentirosos que se autoproclaman con purulento orgullo “ungidos benditos del Señor”, pero que son más bien los “ungidos malditos de Satanás”.

El hipnotismo es una práctica antigua y pagana que ha sido tomada por lo impávidos «maestros de la teología de la prosperidad» como Benny Hinn, Cash Luna y Howard-Browne para “hacer de las suyas”, por demás ofensiva para con Dios, foránea al carismatismo verdadero de los ya inexistentes y sobrenaturales dones espirituales. Es una total farsa religiosa elaborada para el sugestionamiento deliberado de las mentes débiles e ignorantes con el fin de sacarles el mejor provecho egoísta, una falsa ilusión pseudo carismática proyectada y confundida con el poder de Dios genuino y que ha hecho dependientes, por la «eufórica y agradable experiencia endorfínica», parecida a los efectos adictivos y placenteros de las drogas opiáceas, a testaduras y arrogantes gentes que inundan las salas neo-pentecostalistas y que no quieren saber para nada «la verdad de la impúdica mentira».

La hipnosis ha sido puesta en el mismo grupo donde está la astrología, la lectura de la bola de cristal, la brujería, el tarot, la lectura de la baraja, la misa negra, el alquimismo, la cábala, la protección astral, el yoga, las experiencias fuera del cuerpo y la quiromancia. La hipnosis es una excelente forma para hacer estragos en las vidas de los que han abrazado su mortífero engaño.

¡Cuidado con los faquires e hipnotistas del neopentecostalismo pseudo carismático, hermanos y amigos míos!

Gracias. Anexo los siguientes videos obtenidos de You Tube como apoyo y prueba de lo comentado. Como dice el proverbio chino:

«El significado de una imagen puede expresar diez mil palabras».

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Analisis de la borrachera espiritual o risa santa ¾

Benny Hinn