Datos personales

Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

martes, 15 de septiembre de 2009

DRAMÁTICO TESTIMONIO DE UNA TESTIGO DE JEHOVÁ DESILUSIONADA DE LOS LÍDERES DE ESTA SECTA


Enviado a mi buen amigo y hermano en Cristo, Mario Olcese Sanguineti, Apologista.


Hola, Apologista:

Me llamo Karina, yo soy testigo de Jehová hace 15 años y toda mi familia. Busqué sitios que me dejaran mandar una pregunta a los Testigos de Jehová y no los encontré. Sólo encontré páginas como la suya...es irónico, pero yo no sabía de tantas cosas que me estoy enterando ahora.

La razón por la cual escribo esto es porque yo amo a Jehová y no entiendo por qué existe desamor en las congregaciones de los TJ si se supone que estamos en la religión verdadera. Yo estoy inactiva hace 2 años y les cuento que toda mi familia es Testigo de Jehová. Yo tengo 35 años de edad, de los cuales he dedicado más de 10 a Jehová, dejando toda mi vida a un lado por servirle a Él. Todo estaba bien hasta que me casé y nació mi hija que a los 6 años le encontraron una enfermedad rara que sólo tiene 4 casos en Chile. Es una enfermedad terminal muy cara cuyo costo es de más 450.000 pesos mensuales lo cual no podemos costear. Me sentí muy sola con este dolor de ver que mi hija muere un poco todos los días sin tener ayuda de nadie. Tratamos mucho tiempo de no pedir ayuda a los hermanos, y sólo recurríamos a entes de gobiernos e incluso a la televisión para poder trasladar exámenes al extranjero que erróneamente pensamos que BETEL PODRIA TRANSPORTAR PERO NOOO...ELLOS NO AYUDAN A NADIE. ES MUY FUERTE PARA MI HABLAR MAL DE ELLOS, POR QUE AMO A JEHOVA, y aún soy testigo de Jehová.

Le cuento que cada día estábamos peor, hasta el punto de no tener que comer. Vivimos muy cerca de la casa Betel y una hermana que trabajaba en Betel y me dijo que a ellos les sobraba la comida y que se la llevaban a la casa. Le pedí que preguntara si podían darme a mí algo y a ella le respondieron que no, porque no se podía hacer eso. Hablé con el superintendente y le pedí que me regalaran cartón que ellos botan y me dijeron que no, que si me lo dan a mi tendrían que darle a otros hermanos. En fin, son muchas las cosas que puedo decir pero por respeto no lo hago. Actualmente mi hija tiene 12 años y estamos muy cansados tratando de sacarla adelante, y muy heridos por la supuesta “hermandad”.

Gracias por escucharme, ya que con ellos uno no se puede comunicar. Me encantaría poder preguntarle en su cara cómo es posible que permitan que un niño muera por sólo no querer prestar un poco de ayuda?

Desearía compartir mis experiencias con otros Testigos que ignoran cómo son en realidad los líderes de esta organización que pensé era de Jehová.

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PAPÍAS: APOLOGISTA DEL MILENARISMO


Papías de Hierápolis, maestro cristiano alrededor del año 115 se dice que escribió 5 libros de explicaciones y comentarios sobre las escrituras, que lamentablemente no han sobrevivido, salvo por citas de posteriores escritores. En esos pocos fragmentos se ve claramente la aceptación de los diferentes evangelios y cartas apostólicas que ya se consideraban sagradas. Por él, se conocen datos sobre los autores de dos evangelios: Marcos y Mateo. Era un firme defensor del milenarismo, por otro lado era normal para aquel tiempo aceptar esa esperanza, y esto muestra que el Apocalipsis de Juan, era materia de estudio y de predica por todo el cristianismo. Papías, además, se presenta como discípulo de un tal Juan, algunos especulan con que se refiera al envejecido Juan, no sabemos si se trataba del llamado Juan el Teólogo, el caso que lo distingue del apóstol Juan, y le menciona como Juan el presbítero. Menciona también como sobresaliente cristiano a un tal Aristión al decir lo siguiente: Yo acostumbraba inquirir lo que habían dicho Andrés, o Felipe, o Tomás, o Jacobo, o Juan, o Mateo, o cualquier otro de los discípulos del Señor, y lo que están diciendo Aristión y el anciano Juan, los discípulos del Señor. Porque los libros para leer no me aprovechan tanto como la viva voz resonando claramente en el día de hoy en (la persona de) sus autores. (Jerónimo, de vir. illust. 18)


Según la cita de Eusebio en su "Historia Eclesiástica", Papías en uno de sus libros aseveraba que la resurrección de los muertos sería seguida por mil años de un visible glorioso reino terrenal de Cristo, y de acuerdo con Ireneo (Adv. Haereses, V, 33), él pensaba que los santos también disfrutarían de una superabundancia de placeres terrenos, de hecho llegó a afirmar lo siguiente: "Vendrán días en que crecerán vides, cada una de las cuales tendrá diez mil brotes, y cada brote diez mil ramas, y cada rama diez mil ramitas, y en cada ramita diez mil racimos, y en cada racimo diez mil granos, y cada racimo, una vez prensado, producirá veinticinco medidas de vino. Y cuando alguno de los santos habrá tomado en la mano uno de estos racimos, otro gritará: Yo soy un racimo mejor; tómame, bendice al Señor a través de mí. Del mismo modo, un grano de trigo producirá diez mil espigas, y cada espiga tendrá diez mil granos, y cada grano diez libras de harina fina, brillante y limpia, y los otros frutos, semillas y hierbas producirán proporciones similares, y todos los animales, usando estos frutos que son productos del suelo, se volverán pacíficos y armoniosos, obedientes al hombre en toda sujeción. ( Adversus Haeresus - Ireneo V33, 3,4)


El que Papías hiciera esa descripción aparentemente tan atiborrada de placeres, o estaba haciendo una alegoría de la abundancia y la felicidad infinita del paraíso, o creía que esto literalmente iba a ser así. En cualquier caso de esto se desprende que para el tiempo de Papías, las referencias al paraíso terrenal, comunes en el judaísmo, eran entendidas como tal y aceptadas comúnmente y de forma literal. Tal es así que Jerónimo de Estridón, historiador cristiano y autor de la primera traducción completa de la Biblia al latín, en el siglo IV, escribió al respecto de Papías el siguiente comentario citando uno de sus escritos: Este (Papías) se dice que propagó la tradición judía de un Milenio, y que fue seguido por Ireneo, Apolinario y los otros, que dicen que después de la resurrección el Señor reinará en la carne con los santos. (Jerónimo, de vir. illust. 18)


Lástima que sólo quedan restos de sus libros, en la mayor parte citas que posteriores escritores hicieron de sus escritos, en algunos casos como las citas que hace Eusebio de Cesárea contaminados con prejuicios contra él, alienados con un antimilenarismo propios de la parte final del siglo IV. Pero el que siglos después se hable de él indica que fue un maestro considerado y respetado en su tiempo y sus escritos se mantuvieron en vigor durante décadas.


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EL MODELO DE LAS DOS EDADES


Un modelo básico que se utiliza para describir las cosas del reino de Dios es el modelo de las “dos edades”. Las enseñanzas de Jesús, y también los otros escritos del Nuevo Testamento hablan de la existencia de "esta edad", y también la "edad por venir". Se utilizan en el contexto de que son dos períodos distintos de tiempo. No hay en general, ninguna implicación de que haya alguna tercera edad, o algún tiempo en el que las dos edades se superponen. Por ejemplo, esta terminología es utilizada en Mateo 12:


Mateo 12:32: "Cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado, pero al que hable contra el Espíritu Santo, no será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero. NKJV


La diferencia en las edades


También hay diferencias entre las dos edades, mostrando cómo funciona en el mundo de manera diferente cada uno. Un ejemplo de esto es en el caso del matrimonio:


Lucas 20:34: Jesús les dijo: "Los hijos de esta edad se casan, y se le da en matrimonio. 35. Pero aquellos que se consideran dignos de alcanzar esa edad y la resurrección de los muertos, ni se casarán ni se darán en el matrimonio. 36. Pues no pueden ya más morir, pues son como los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. WEB


Aquí Jesús dice que el matrimonio es una costumbre normal en la era o edad presente, pero que ya no se producirá en la época futura. Junto con eso, se afirma que la gente no muere más en el siglo venidero. Eso identifica la edad por venir como una donde la gente recibe la vida eterna, la cual no está disponible en este momento. El otro concepto introducido aquí es el de la resurrección de los muertos. Aunque no se explica exactamente aquí, forma esa relación entre la persona en esta edad, y la persona de la edad por venir.


La escritura en 1 Corintios menciona también la sabiduría y los gobernantes de los siglos. La palabra "sabiduría" trae consigo implicaciones bastante amplias, porque define la forma de pensar en una sociedad, y toda la base del sistema de valores. La naturaleza de los gobernantes también define la forma en que la sociedad trabaja y piensa.

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1 Corintios 2:6: Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que están maduros, aún no la sabiduría de este siglo, ni de los gobernantes de esta edad, que vienen a nada. RV


Con aquellas palabras, Pablo decía que los valores en términos de lo que era sabio y lo que era una tontería cambiarán entre las dos edades, y que los gobernantes de esta edad no entienden la sabiduría de la era o edad por venir. La sabiduría de la edad presente se considera siempre mala o inferior a la de la edad venidera. En el libro de Gálatas, afirma que la Edad presente es mala por naturaleza y que debemos buscar ser librados de ella.


Gálatas 1:3: Gracia a vosotros y paz de Dios el Padre, y nuestro Señor Jesucristo, 4. , que se entregó por nuestros pecados, para que él nos librará de este siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre WEB


Vida Eterna


El concepto de "vida eterna" aparece muchas veces en la Biblia, y que significa ser capaz de vivir para siempre sin morir. En Marcos 10, se registró que un hombre rico le preguntó a Jesús lo que tendría que hacer para heredar la vida eterna.


Marcos 10:17: Como iba a salir en el camino, uno corrió hacia él, se arrodilló ante él y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para que pueda heredar la vida eterna?" WEB


Es evidente que el hombre está hablando de una vida eterna escatológica, y muy probablemente tenía en mente la enseñanza de la resurrección que se describe en Daniel 12 del Antiguo Testamento. La respuesta a esto es de interés para nosotros, porque la gente está naturalmente interesada en su destino a largo plazo. Además de seguir los mandamientos, Jesús le dijo también que no podía aferrarse al mismo tiempo a sus riquezas financieras y a las riquezas de Dios. Eso llevó a la afirmación siguiente:


Marcos 10:23: Jesús miró a su alrededor, y dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil es que un rico entre en el reino de Dios!


Esto proporciona un vínculo directo entre "heredar la vida eterna" y "entrar en el Reino de Dios". Así como en Lucas 20:36 la resurrección de la edad venidera no iba a morir, aquí la entrada en el Reino de Dios se equipara a la vida eterna misma.


De esto, podemos concluir que una de las características del Reino es que la gente puede vivir para siempre en él.


Como el pasaje continúa, se hace una conexión adicional entre "la vida eterna" y "la era venidera", mostrando que la vida eterna era algo de esperar sólo en esa nueva era que aún estaba por aparecer.


Marcos 10:30: .. recibirá cien veces más ahora en este tiempo, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, con persecuciones, y en el siglo venidero la vida eterna. WEB


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lunes, 14 de septiembre de 2009

CONSTANTINO Y LA TRINIDAD PAGANA




Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

« No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, Por tu misericordia, por tu verdad» (Sal. 115:1).

Ontológicamente hablando, la trinidad es una descabellada contradicción delante del monoteísmo hebraico. Si la Biblia afirma que Dios es «uno» (echad, heb.), como «persona», claro está, que «uno» es, y no «uno» compuesto por otras más «personas» o fracciones. Considerar a Dios como “triuno”, incurriríamos a un claro e innegable politeísmo. Menos de «uno» no es “dos”, ni “tres”. Es imposible que Dios siendo «uno» se le pueda fragmentar en “dos” o en “tres”. Aritméticamente, esto no puede proceder. Pablo no vacila en decir que Dios, el Padre de Jesucristo, es «uno» solo:

«…para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él…» (1 Co.8:6 a).

No hay un «sin embargo» en el texto mismo que señale o nos lleve a elucubrar que Cristo comparta la naturaleza deífica del Padre. Entre Cristo, el Hombre, y el Padre Dios, existe una notable diferencia y separación:

«… y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él» (1 Co. 8:6 b).

En otra parte, con la misma tónica:

«Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre…» (1 Tim. 2:5).

Para el «Investido de Dios», para quien «las cosas de arriba no son locura» (1 Co.2:14), el admitir sin juicio y con liviandad una trinidad incapaz de comprenderse por la razón humana, por cualquier lado que sea vista, le sería por demás absurdo. Ninguna destreza, truco o hábil vuelco de la mente resultaría convincente para adherirlo con gusto y júbilo a tan semejante perversidad.

Durante el gobierno de Constantino, hubo contradicciones teológicas entre los cristianos de Antioquia y de Alejandría. Para Constantino, este antagonismo de pensamientos dogmáticos religiosos fue percibido como un peligro, como una amenaza para la unidad política de su vasto imperio. Los cristianos de Antioquia consideraban a Cristo como un ser preexistente, eterno, divino, que vino a manifestarse como hombre, como un ser humano. La otra facción, la de los cristianos alejandrinos, bajo el flujo de la marea del paganismo secular griego, sostenían que Jesús únicamente parecía ser una persona humana (la palabra «parecer», viene de palabra griega «docético»: Gnosticismo docético). Para los cristianos de Alejandría, el “salvador y dios descendió” para apropiarse de un cuerpo humano. Esto dio pie a la creencia de una naturaleza humana impersonal del “agente divino”. Dentro del grupo de personas que vivían alrededor de Antioquia, emanó una idea diferente en cuanto la naturaleza de Cristo. Sin omitirse la unicidad de Dios, se pensó que Cristo había sido uno “creado”. Arrio defendió con tremebundo arrojo que Cristo tuvo un principio, un origen, pero sin negar su preexistencia. Dijo que quizás éste no fue alguna vez eterno ni coeterno con el Padre. Arrio consiguió muchos prosélitos bajo el estandarte de esta disimulada postura cristológica en territorio alejandrino, pero durante el transcurso de su promulgación en Egipto, Arrio fue con gran celeridad excomulgado.

Estos puntos de vista tan contrarios trajeron una inquietante preocupación a «El Víctor Constantino». La religión tuvo un papel determinante en el equilibrio social del imperio romano de Constantino en el Siglo IV. Por tal causa, fue de importancia vital que el Estado controlara el sistema religioso para evitar futuras revueltas y subversiones que comprometieran negativamente la imagen de Constantino y su gobierno.

Temiendo que estos desacuerdos teológicos viniesen a desencadenar enfrascamientos violentos y un tambaleo que afectara la mesura y el comedimiento social de su reino, una división del imperio, ya que anticipadamente había fracasado en conciliar las dos partes opuestas, de disputas enconadas, Constantino envía a las partes contradictorias sendas cartas de conciliación para darle fin a las controversias y llegar a un acuerdo teológico común. Aunque ignorante en las diferentes cuestiones teológicas que le habían quitado el sosiego, y tal vez, el sueño continuo, el “endiosado” emperador se jactó de conocerlas a la “perfección”. El tema a discutir, la naturaleza de Cristo y la Deidad. La reunión se fechó en el principio del verano del año 325 DC. en un pueblo junto al lago de Nicea, en el noroeste de Turquía.

Entre los que presidían este “santo concilio” para tomar una decisión unánime y definitiva, estaba el estrambótico ermita Jacobo de Nisibis, que vestía piel de cabra acompañado de una “corte” de molestos moscos, San Nicolás (el arquetipo del Santa Claus moderno), y por supuesto, el propio Constantino, de falto saber Escritural, que decidieron en conciente acuerdo a favor de los teólogos de Alejandría, arropados bajo el manto de le filosofía griega, liderados por Atanasio. Fue en este concilio insurrecto ante los ojos de Dios en que Cristo se tornó como la segunda persona de la “deidad”, como “uno coigual al Padre”, donde fue constituido como “eterno dios”. Y eso no es todo: Un siglo después, el espíritu santo es por indiscutible fallo y oficio declarado como la “tercera persona de dios”. A partir de este momento, la profanía trinitaria secular se encontraba ataviada y lista para hacer honda mella en los siglos venideros dentro del marco protestante y católico. La herejía de “uno de tres cabezas” engendrada de la mixtura filosófica griega-bíblica, derrocó el monoteísmo hebreo, pisoteándolo en “cuerpo entero”, desechando injustificadamente con desdén la veracidad del «Dios Unipersonal».

No cabe la menor duda que Constantino se salió con la suya. Con el fin de proteger su imperio de potenciales revueltas a causa de las candentes rivalidades doctrinales suictadas en ese tiempo, Constantino propuso un concilio en Nicea en que el «paganismo griego cristianizado» fue el único vencedor, mas los hombres ignorantes y ciegos que lo aprobaron, y los que lo siguen aprobando en el presente tiempo, los únicos vencidos y condenados.

El concilio de Nicea fue el fundamento principal para la estructuración posterior y completa del debacle pagano trinitario que salió de su profundo abismo para extenderse universalmente como maligna y enlutada sombra, institucionalizada ya por el poder católico romanista. Un hecho sin precedentes que estando establecido acarrearía en el futuro la terrible consecuencia de poner a millones y millones de seres humanos en la vía imperceptible de la muerte eterna.

La decisión tomada por Constantino en este concilio de intereses personales fue prioritaria para que el dogma trinitario se arraigara con grande fuerza en el corazón del protestantismo histórico y mundial.

Para quienes no conocen la vida de Constantino, el venerado súper campeón de la «apóstata iglesia romana», la historia escribe con letras de sangre que fue un desmesurado homicida. Se sabe que después del concilio de Nicea, en el año 326 DC. mandó a asesinar a su primer hijo, Crispus; por si poco fuera esto, hizo matar a Fausta, su segunda esposa; a Licinianus, su sobrino; a Liciano, el marido de su hermana. Constantino, con actitud inmisericorde, asesinó a un rival de guerra dado por derrotado. Constantino, que no tenía nada de cristiano, pero que afirmaba tal cosa, ordenó la deificación de su padre y se autonombró como el “apóstol decimotercero”. Consideró que cada religión debía de respetarse, y fue adorador ferviente del Baal Solar (“Sol Invictus”). Constantino, “el cristiano”, hizo fabricar un arco de triunfo al “dios sol” en la ciudad de Constantinopla, y una estatua al mismo “dios” con sus rasgos fisonómicos. Al morir, fue deificado como “divino ser”. Fue Constantino, el “fiel amante” de Dios y de su Cristo, el que decapitó a su cuñado, el que despedazó a miles de prisioneros Francos en la arena de la muerte, indiferente a la persecución de los cristianos de aquella época por el cruel Diocleciano, de los hijos de Dios que rechazaron la adoración a los ídolos paganos que «no ven, ni oyen, ni huelen, ni sienten, y que están muertos como el que los hace» (Sal. 115). Constantino fue egoísta, petulante y despiadado al extremo. Aun después de su supuesta “conversión”, Constantino jamás se deshizo del título que lo reconocía como “máximo pontífice”, además siguió practicando tanto ritos paganos como cristianos. En las monedas acuñadas en ese tiempo, para agradar a los “creyentes en cristo”, Constantino colocó el símbolo de la cruz, y en la otra cara a Marte y Apolo.

Constantino fue el primero en formalizar el sincretismo pagano- cristiano conocido, en su precisa cristalización, como la “iglesia católica romana”, que germinó en el concilio ecuménico más trascendental y dañino para la Iglesia Cristiana en todos los tiempos. Fue Constantino el que corrompió y degradó el cristianismo, conduciéndolo a creer en un “dios” formado por “dos personas”. No tuvo que pasar mucho tiempo después para que este cristianismo de perecederos horizontes abrazara el dogma del “dios trinitario”. Constantino fue la piedra angular para la intromisión en el cristianismo de esta mentira anti monoteísta.

Paradójicamente, mientras el protestantismo se queja de muy mala gana de la idolatría del romanismo católico, éste vino para contagiarle abierta, y lo peor de todo, con consentimiento de causa, su virulenta y destructiva enfermedad del “dios tricocéfalo”.

Dios es «uno», y no “tres”:

«Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es» (Dt.6:4).

«Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro» (Is. 45:18).

domingo, 13 de septiembre de 2009

LA AUSTERA VIDA DE LA EVANGELISTA DE LA PROSPERIDAD JOYCE MEYER


En un artículo en julio de la revista Carisma, Joyce Meyer dice: “Como cristianos, debemos alentar a otros a vivir según las normas piadosas y a resistir la atracción del mundo…” Joyce no ha sido muy “resistente” en este aspecto que digamos. Pero luego ella establece lo que son las normas de su “santa piedad”: “Debemos establecer altos estándares para lo que usamos, para lo que vemos en la televisión, para lo que escuchamos en la TV, para la manera cómo utilizamos nuestro tiempo, para la manera cómo nos relacionamos, y para la manera cómo gastamos nuestro dinero. “

Así que por ese alto nivel….”con quienes nos relacionamos”, ¿se supone que no se debería andar con prostitutas, leprosos, mendigos y recaudadores de impuestos?

Joyce Meyer sin duda tiene un alto nivel en lo que respecta a lo que usa y de la manera como vive en este mundo. Ella malgasta el dinero del MINISTERIO no sólo en casas de lujo para ella y su familia, sino en un pródigo y ostentoso estilo de vida egocéntrico (éstos incluyen artículos en el edificio del ministerio):

Una cómoda de mármol… 23,000 dólares.

Mesa de negociaciones de malaquita… 30,000 dólares.

Reloj francés… 11,219 dólares.

Par de floreros de Dresde… 19,000 dólares.

Seis floreros franceses de cristal… 18,500 dólares.

Porcelana de Dresde que representa la Natividad…8,000 dólares.

Dos gabinetes de curiosidades… 5,800 dólares.

Porcelana de la crucifixión… 5,700 dólares.

Par de de floreros de porcelana alemanes…5,200 dólares.

Librería de oficina de encargo… 14,000 dólares.

Estaciones de la Cruz en porcelana de Dresde…7,000.

Escultura de águila en un pedestal… 6,300.

Águila hecha de plata…$5,000.

La mesa de negociaciones de la oficina privada de Meyer y 18 sillas… 49,000 dólares.

La artesanía en madera en las oficinas de Meyer y su esposo, además de numerosas pinturas compradas por $ 1.000 a $ 4.000 cada una… 44,000 dólares.

Mesa de conferencias de malaquita…$30,000.

Reloj francés…. 11.219 dólares.

Par de vasos de Dresde…12,000 dólares.

Seis vasos de cristal francés…18,500 dólares.

En total, los archivos del asesor de los efectos personales del ministerio muestran que el valor de casi 5.7 millones de dólares de mobiliario, ilustraciones, cristalería, y el último equipo y maquinaria que llena el edificio de 158,000 pies cuadrados. El ministerio también posee una flota de vehículos con un valor estimado de 440,000 dólares y un jet propio para que Joyce no se junte con la chusma.

Ahora me explico por qué hay tantos ministerios de la prosperidad alrededor del mundo. ¡excelente negocio, sin duda! Bueno, finalmente todos daremos cuenta al Señor en el día del juicio, y allí más de uno se hará “la pichi”.


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sábado, 12 de septiembre de 2009

EL REINO VENIDERO Y LA SALVACIÓN



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

El día de la expiación (cap.16 del libro de Levítico) es el ejemplo más claro de la obra redentora de Cristo en la Cruz del Calvario. Es el más descriptivo de todos los tipos de sacrificios, de acuerdo a la ley levítica, de animales del AT. y que se llevaba a cabo anualmente para la expiación de los pecados de Israel (yom Kipurr, heb.) y que alude, cómo ningún otro, el sacrificio de Cristo para la remisión de los pecados. El término «hacer expiación», proviene del verbo hebreo kafar que significa «cubrir», «dar cobertura», es decir, que los pecados de los santos del AT. fueron cubiertos y tapados, hasta que Cristo los quitó en forma definitiva:

«. . . a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, al fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús» (Ro.3:25-26).

En Lev.16:5, se logra apreciar que los dos machos cabríos comprendían el mismo sacrificio por el pecado: El macho cabrío inmolado representa el sacrificio de Cristo en el madero para el perdón de los pecados, en que las justas demandas de Dios ante su carácter santo han sido satisfechas. A esto se le denomina «propiciación» (1 Jn.2:2; 4:10; Ro.3:25). El chivo expiatorio, o «macho cabrío de la remoción» (azazel), representa a Cristo llevando los pecados de los hombres, este acto es conocido como «expiación» (ver: Sal.103:12, Heb.9:26). La expiación de Cristo, quien llevó el castigo por nuestros pecados (Is.53:5, 6; 1 P.2:24), logró «la justificación» de los hombres ante Dios, que es el hacer justo a alguien, dejándolo libre de toda culpa que implica el castigo eterno. Con esto, la pena de la muerte espiritual y física se remite (Gn.2:16, 17; Ro.5:12-14; 6:23), y la restauración viene a darse a causa del perdón de los pecados (Col.2:13). Así, el hombre puede tener ya una comunión santa con el Dios glorioso.Cristo Jesús, el Sumo Sacerdote, el Hijo de Dios que fue sin pecado (Heb. 4:15; 7:26; 1 P. 2:22; 1 Jn.3:5), realizó un solo sacrificio, «una vez por siempre», para la remisión de los pecados (Heb.7:27; 9:12; 10:10). Los sumos sacerdotes anualmente lo hacían (Heb.9:27), y son inefectivos para la Dispensación de la Gracia (Jn.1:17) «porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no pueden quitar los pecados» (Heb.10:4).

No sólo el día de la expiación el sumo sacerdote efectuaba sacrificios por los pecados para el pueblo de Israel, era también importante que el lo hiciera para sí mismo (Lev. cap. 16). Cristo, por ser libre de la culpa que todo hombre natural lleva por efecto del pecado que tuvo su principio en el huerto edénico (Gn. cap.3; Ro.3:23), no tuvo necesidad de hacerlo para él en la cruz para ser expiado («autoexpiado») por medio de su sangre (Heb.9:11-14, 25).

A derramar Cristo su sangre, hace posible la redención humana. El derramamiento de sangre es el «costo» o el «precio» de la redención para el perdón del pecado que lleva a transgredir en contra de Dios. «La redención» es la compra del esclavo por precio de sangre haciéndolo libre del pecado que lo acarreaba a la eterna condenación, a la Muerte Segunda (ver. Col.1:13, 14; Ap.20:14). En el AT. se aclara que «la vida del cuerpo está en la sangre» (Lev.17:11), y es de vital importancia porque «sin derramamiento de sangre no hay perdón» (Heb.9:22).

El sacrificio de Cristo fue vicario, él murió en nuestro lugar: «. . . Cristo padeció una sola vez por los pecados de los hombres, el justo, por los injustos. . . », como «un cordero sin mancha y sin contaminación» (1 P.1:19), como los tipos del AT. que eran sin defecto físicos (ver el Levítico de Moisés), factor de importancia para culminar el rito de la expiación anual (Heb.10:12):

«Porque Cristo también padeció una vez por siempre por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. . . » (1 P.3:18).

«El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero a fin que nosotros, habiendo muerto para los pecados, vivamos para la justicia» (1 P.2:24)..«Por sus heridas habéis sido sanados» (1 P.2:25).

«Y el murió por todos para que los que viven ya no vivan más para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos (2 Co.2:15).

«. . . quien se dio a si mismo por nuestros pecados» (Ga.1:4).

La salvación va mucho más lejos que el sacrificio de Cristo en el Calvario (Ro.5:8-10; 1 Jn.2:2; 4:14), del perdón de los pecados (Ef.1:7), de la destrucción del aguijón de la muerte (1 Co.15:54-56), y la diablo (Gn.3:15; Heb. 2:14), mucho más allá de la resurrección de Cristo (1 Co.15:4). La verdadera salvación no se fija en estos asuntos tan sólo (aclaro, que no dejan de ser importantes), sino hasta el establecimiento del Reino apocalíptico de Cristo que será levantado en su segunda venida para que sea heredado por los mansos y fieles suyos (Mt.5:5), para que gocen y gobiernen con él por «mil años» en paz y en justicia, según las Escrituras del AT. (Is. cap.60; Is. 61:3-11; Dn.2:44; Zac.14:16-21; etc.) y las del NT. (Rev.20:4- 6).

En otro lado, al respecto:

«. . . así también Cristo fue ofrecido una sola vez para quitar los pecados de muchos. La segunda vez, ya sin relación con el pecado, aparecerá para salvación a los que le esperan» (Heb.9:28).

«. . . que sois guardaos por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero» (1 P.1:5).

Dios les bendiga siempre hermanos y amigos míos del buen entender.

viernes, 11 de septiembre de 2009

EL DIABÓLICO BENNY HINN




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Actitudes anticristianas como estas son vistas hoy por hoy en las supuestas iglesias de Cristo comandadas por los maestros de la prosperidad como el fatídico Benny Hinn. Con la manipulación mental, y con la ayuda del -coludo-, es posible llevar a los seres humanos a conductas por demás grotescas e inimaginables.
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Véalo con sus propios ojos (vale la pena el pleonasmo).
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Haga -click - en el encabezado y asómbrese de esta ridícula y mortal mentira.