Datos personales

Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.
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miércoles, 10 de febrero de 2010

EL PRESENTE REINADO DEL DIABLO VS EL REINADO FUTURO DE CRISTO


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Una de las verdades que nos revelan las Escrituras es que el Satanás es el “dios de este mundo” (2 Corintios 4:4), y que “todo el mundo yace bajo el poder del maligno” (1 Juan 5:19). De otro lado, Dios busca que los hombres sean trasladados del reino de las tinieblas al reino de su amado Hijo (Colosenses 1:13).

Sin duda, Satanás el diablo no sólo existe, sino que controla a sus huestes demoníacas y humanas de maldad. Jesús acusó a los Fariseos de ser “hijos del diablo” porque hacían la voluntad de Satanás (Juan 8:44). Es decir, se habían convertido en descendencia del diablo, y en sus instrumentos de maldad para desacreditar y eliminar al Hijo de Dios.

Del mismo modo, el diablo utiliza a hombres incrédulos y malvados para perseguir a los hijos de la luz y matarlos. El mundo impío se opone a todos aquellos que predican la verdad y la luz, y por eso muchos cristianos tienen serios problemas para convertir a los perdidos, y más bien, se convierten en víctimas de sus opositores. No es de extrañar que el mundo odie la luz y ame a las tinieblas, porque sus obras son malas (Juan 3:19).

Así que el diablo es un enemigo real del hombre, y él sigue siendo el “dios de este mundo”. Esto parecería extraño para aquellos que afirman que Dios es el Soberano del Universo y nadie más. Sin embargo, dentro de Su soberanía, Dios ha permitido que el Diablo tenga su participación malvada en este mundo para que seamos probados y hacernos dignos de su reino. En su soberanía, sin embargo, Dios no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podamos aguantar. De modo que la soberanía de Dios se hace manifiesta en que Él no permitirá que el enemigo nos oprima de tal manera que ya no podamos vencerle. Además, Dios está siempre de nuestro lado, no sólo para darnos fuerza en la debilidad, sino para evitar que éste nos mate.

Sólo siguiendo a Jesús escaparemos de las Tinieblas

Jesús dijo: Y hablóles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida”. Sí, amigos, sólo caminando con Cristo podemos escapar de las tinieblas Satánicas. Pero el mundo no percibe esto porque el diablo ha cegado el entendimiento de los incrédulos para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria (que es otra palabra para ‘reino’) de Cristo. Sí, el mundo ha sido entenebrecido para que el mensaje del reino futuro de Cristo no les amanezca y no lo entiendan para ser salvos. El diablo ha sido muy hábil para confundir al mundo con mensajes o doctrinas de demonios que distraen la atención de los incrédulos para que no crean en el evangelio del reino de Cristo. Y es que el reino de Cristo no es un “reinado de Cristo en el corazón de los hombres” como sostienen los más de los evangélicos, sino un gobierno literal y mundial encabezado por Cristo y su iglesia y que depondrá al diablo de su trono y dominio actual sobre este mundo malo. Aquí se trata de una futura revolución mundial cuyos protagonistas serán Cristo y Satanás.

Sabiendo Satanás que su tiempo es corto, él está buscando a quien devorar, y para ello maquiavélicamente emplea métodos sutiles de engaño y decepción (1 Pedro 5:8). Allí tenemos a los ufólogos que nos vienen con el cuento de que nuestros “hermanos mayores” de otras galaxias nos sacarán de este marasmo y nos conducirán a la luz y a la verdadera sabiduría que nos salvará. Allí tenemos a los evolucionistas que nos dicen que descendemos de los simios, y a los filósofos que nos vienen con el cuento de que no hay otra vida después de ésta y que lo sabio sería vivirla al máximo sin privarse de los placeres que nos brinda esta existencia. También el enemigo nos ha puesto ante nosotros la pornografía, la pedofilia, los anuncios que promueven la avaricia y la vanidad, y muchas otras porquerías más que están corrompiendo más y más a nuestra sociedad. El diablo no sólo tiene un reinado en nuestras mentes, sino también en todo este mundo supuestamente maravilloso, repleto de tecnología y progresos estupendos nunca antes vistos. Pero la realidad es que este es un mundo loco, caótico, y diabólico por donde se lo mire. El aumento de la maldad y del materialismo es preocupante, y más aún, el alejamiento total de Dios de la mayoría de los hombres que habitan este planeta. Sin duda, el diablo ha logrado dominar el mundo con un buen grado de eficiencia.

Cristo derrocará al Diablo de su trono

La proclama del reino de Cristo es el anuncio del destronamiento del diablo de su trono de autoridad sobre este mundo malo (Apo. 20:1-4). Será el fin del gobierno del terror y de la maldad y el inicio del reino de la paz y la justicia. Es el nacimiento de una nueva era, la era del reino, la era de la vida eterna en una nueva tierra. El reino de Dios no es sólo un supuesto “reinado de Cristo en nuestros corazones”, sino un gobierno literal en este mundo, y sobre los hombres de buena voluntad. Será una nueva sociedad regida por un rey literal, personal, visible, que ejerce sobre un trono, un reino, muchos súbditos, y una ciudad capital. Pero mientras esto no suceda, el diablo seguirá aprovechando el tiempo que le queda para perseguir a los santos y hacerlos sus vasallos. El seguirá tentando a los hombres, especialmente a los santos, para vencerlos. Su intención es dejarle sin seguidores al futuro rey y así boicotearle su derecho al trono de David. El diablo sabe que Jesús proclamó LAS BUENAS NOTICIAS de su deposición, de su ruina, y de su condenación eterna. Sin duda, esas buenas noticias de Cristo les saben MUY MAL a Satanás y sus demonios. Es por eso que cuando Jesús tuvo su encuentro con el poseso Gadareno, los demonios le dijeron: “¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo”? (Mateo 8:29).

Algunas denominaciones cristianas, como los llamados amilenialistas, sostienen que Jesús nunca habló de un reino literal en la tierra con Cristo y su iglesia reinando desde Jerusalén en la era venidera. Estos “cristianos” sostienen que la iglesia es el reino sobre el cual gobierna Cristo. Sin embargo, ellos tienen dificultad para respondernos cómo es posible que Cristo reine en un mundo en donde el diablo sigue dominando y aumentando la maldad por doquier. Si Cristo realmente estaría reinando sobre su iglesia, ¿cómo se explica que aumenta la persecución de los cristianos y la apostasía? ¿Qué clase de dominio es éste, por favor? Realmente nos resulta una paradoja irresoluta.

Por otro lado, hay quienes creen que el reino de Dios será implementado por los esfuerzos de los propios cristianos, a través de la difusión del evangelio a todo el mundo. Esto supone una conversión generalizada del mundo entero antes de que Cristo regrese. Pero esta teoría tampoco es razonable, y menos, bíblica. Jesús dijo que su evangelio sería predicado al mundo entero como TESTIMONIO a todas las naciones, y luego vendría el fin. Es decir, Jesús no creyó en una conversión mundial por los esfuerzos de sus partidarios. El anuncio del evangelio sería sólo como testimonio y advertencia a los pueblos de lo que se viene. Sin embargo, los pocos que creyeran en este anuncio, y fueren bautizados, pasarán a ser los ejecutivos de ese reino futuro en la tierra.

Haciéndole un favor al diablo

Cuando los cristianos de hoy predican un evangelio mutilado, parcial, o diametralmente opuesto al verdadero, lo único que están haciendo es hacerle un favor enorme al diablo, pues éste sabe que la creencia en el verdadero evangelio es sinónimo de salvación. El diablo, conocedor de esto, ha inventado nuevos evangelios que no salvan a nadie, por más sincera que sea nuestra fe en ellos. Realmente la Biblia nos habla de un solo evangelio (Gál. 1:6-9), y no de dos o más. El evangelio social, el evangelio de la prosperidad, y algunos otros como éstos, no son auténticos, sino fraudulentos, y los que creen en ellos no podrán salvarse. Recordemos que el único evangelio salvador, es el del reino de Dios y también la muerte, sepultura y resurrección de Cristo al tercer día. En esto tenemos que ser claros. Pero a pesar de que el reino de Dios fue predicado insistentemente por Cristo y los suyos, éste sigue siendo olvidado o ignorado por la gran mayoría de “creyentes en el evangelio”. ¿No será que estos hermanitos están cegados por el enemigo, y se han convertido así en verdaderos incrédulos? Sí, es cierto, se creen cristianos, pero son incrédulos del evangelio de la gloria (reino) de Cristo. ¿Pero seguirán la mayoría de cristianos en la fila de los incrédulos, sosteniendo simplemente un reino espiritual, o un “reinado de Cristo en los corazones piadosos”? Es hora de quitarse el velo de la ceguera espiritual y retomar el evangelio prístino de Cristo.

Evangelio de Cristo o evangelio de la Gracia

Tenemos que advertir en contra de aquella tesis que dice que Cristo predicó el evangelio del reino a los Judíos y sólo a ellos, y que a Pablo le encomendó a predicar otro evangelio llamado de la gracia. ¿Pero podría Pablo predicar un segundo evangelio y decir luego que sólo hay un evangelio proclamado y que debe ser creído por todos, sean Judíos o gentiles? (Gál.1:6-9).

Sería bueno recordar que efectivamente Pablo habló del “evangelio de la gracia” pero este evangelio es el mismo “evangelio del reino”. Esto se hace claramente evidente y no admite discusión alguna, cuando uno lee con cuidado Hechos 20:24,25. Aquí Pablo usa indistintamente “el evangelio de la gracia” y el “evangelio del reino” como sinónimos. Estos dos versículos son suficientes para demostrar que el evangelio de Pablo era el mismo evangelio que Cristo introdujo en su ministerio (Marcos 1:1,14,15).

¿Es la muerte, sepultura y resurrección de Jesús el evangelio completo?

Finalmente, es importante subrayar que el evangelio resumido por Pablo en 1 Corintios 15 COMIENZA diciendo esto: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí” (versículos 3-8). Estos versículos han servido a muchos cristianos para justificar que el “verdadero” evangelio de Pablo era el anuncio mundial de la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo al tercer día. Esto es algo que creemos incuestionable y muy claro. Sin embargo, los más de los Estudiantes de la Biblia omiten analizar ciertas palabras, e incluso, comas y otros signos ortográficos. En este caso quiero referirme al vocablo “PRIMERAMENTE”. Obviamente Pablo da a entender que su evangelio está compuesto, pues dice, “Porque PRIMERAMENTE os he enseñado lo que asimismo recibí”…y entonces Pablo procede a anunciar la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo. El vocablo “PRIMERAMENTE” nos dice que hay una segunda parte, por lo menos, que hay que completarle al anuncio para obtener la TOTALIDAD del evangelio, y eso lo descubrimos cuando leemos que Pablo también predicaba el evangelio del reino de Dios junto con el nombre del Señor Jesucristo (que incluye, ciertamente, su muerte, sepultura y resurrección al tercer día). Veamos sólo 3 textos clave:

“Predicando el reino de Dios y enseñando lo que es del Señor Jesucristo con toda libertad, sin impedimento” (Hechos 28:31).

“Y entrando él dentro de la sinagoga, hablaba libremente por espacio de tres meses, disputando y persuadiendo del reino de Dios” (Hechos 19:8).

“Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, por quien he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro” (Hechos 20:25).

Con estos 3 versículos nos convencemos de que Pablo predicó también el reino de Dios, el evangelio original y único de Cristo para el mundo junto con el mensaje de la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo al tercer día (Mateo 24:14).

Así que no se puede hablar del reino de Cristo sin hablar, al mismo tiempo, de su muerte, sepultura y resurrección al tercer día. Y no se puede hablar de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo al tercer día, sin hablar al mismo tiempo de su reino. ¿Y por qué esto? Porque si Cristo no hubiera muerto por nosotros, y resucitado glorioso al tercer día, entonces nuestra esperanza de entrar en su reino sería simplemente una utopía o una simple ilusión.

Dios les bendiga,

www.yeshuahamashiaj.org


www.elevangeliodelreino.org

www.apologista.wordpress.com

lunes, 4 de enero de 2010

SATANAS, SUS DEMONIOS Y LOS PODERES DE LAS TINIEBLAS



“Y vi un ángel que descendía del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás … (que ) fue lanzado en el lago de fuego y azufre … y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. ” (Apocalipsis 20:1-3, 10)


Por Diane S. Dew Artículo relacionado: El infierno


I. Satanás – su origen y caída


A. Satanás es un ser creado. Ezequiel 28:13, 15


1. Fue creado perfecto y hermoso.Ezequiel 28:15, 17


2. Estuvo una vez en el cielo “, en el santo monte de Dios.”Isaías 14:12, Ezequiel 28:13, 14; Lucas 10:18, Apocalipsis 12:8


3. Tenía libre elección, y pecó.Ezequiel 28:15-16 (“… hasta que la iniquidad se halló en ti …. tú has pecado …”)


B. Muchos ángeles se unieron a Satanás en su rebelión contra Dios, y una guerra en el cielo resultó.2 Pedro 2:4, 1 Juan 3:8; Judas 6, 7, Apocalipsis 12:7-9


1. Satanás y sus ángeles fueron arrojados del cielo y la tierra.Isaías 14:15, Ezequiel 28:16; Lucas 10:18, Apocalipsis 12:7-12

2. Esta guerra espiritual está aún en marcha entre los poderes de la oscuridad y la luz.Daniel 10:13, 21; Efesios 6:11-17

II. Su persona.

Satanás es un ser, no una “influencia” o poder. El diablo y sus ángeles son seres espirituales reales.

A. Jesús no estaba hablando a sí mismo cuando reprendió a los malos espíritus y fue tentado por Satanás en el desierto.Mateo 4:1-10; 17:18; Marcos 5:8-13, 8:33, 9:25, 26

B. Satanás y sus ángeles pueden hablar y gritar.1 Reyes 22:20-22 (2 Crónicas 18:20-21), Job 1:6-12; 2:1-7;Zacarías 3:1, 2; Mateo 12:43, 44; Marcos 1:23, 24, 26; 3:11; 5:12, 8:31, 9:26, 12:43-45, Lucas 4:41, Hechos 8:7, 19:15

C. Tienen una memoria.Mateo 4:6

D. Tienen una libre voluntad. Isaías 14:12, etc

E. Tienen sentimientos y emociones.

1. Enojo. Apocalipsis 12:12,17

2. Miedo. Mateo 8:28, 29; Marcos 1:23, 24; 5:7; Lucas 8:28, 31, Santiago 2:19

F. Se pueden ver.Marcos 3:11

G. Caminan “de aquí para allá en la tierra” y buscan descanso.Job 1:7, 2:2; Ezequiel 28:14, Mateo 12:43, 44

H. Son acusadores y seductores.1 Reyes 22:21; Zacarías 3:1

I. Buscan y aceptan la adoración.Levítico 17:7, Deuteronomio 32:17, 2 Crónicas 11:15;Salmos 106:37, Mateo 4:8-10 (Lucas 4:5-7); 1 Corintios 10:20;2 Tesalonicenses 2:3, 4; Apocalipsis 9:20, 13:4, 8, 12

J. Tienen inteligencia.Ezequiel 28:3, 12

1. Conocen que el tiempo es corto.Apocalipsis 12:12

2. Reconocen quienes son los salvos. Hechos 16:16 17

3. Dan testimonio de quien es Jesucristo. Mateo 8:29; Marcos 1:23, 24, 34, 3:11, 5:7; Lucas 4:41, 8:28, Hechos 19:15

4. Creen que hay un solo Dios.Santiago 2:19

5. Son conscientes de su destino. Marcos 5:7, Lucas 8:31

K. Influencian al hombre para mentir. 1 Reyes 22:22 (2 Crónicas 18:20-22); Hechos 5:3

L. Tienen una gran fuerza para dominar al hombre.Marcos 5:4, Hechos 19:16

M. Han sido vistos por el hombre y dan miedo a la vista.1 Samuel 28:13; Job 4:15, Apocalipsis 16:13

N. La Escritura usa los pronombres personales en su referencia a Satanás y sus ángeles. Job 1:8, 2:1, 2; Mateo 12:26


III. Su carácter.


A. audacia.Job 1:6-12; 2:1-6; Zacarías 3:1, 2

B. Orgullo (la causa de su caída).Isaías 14:12-15, Ezequiel 28:17, 2 Tesalonicenses 2:3, 4

C. Usan la sutileza y la astucia, el engaño.Génesis 3:1-6; Mateo 4 (Lucas 4) “Si … si …”2 Corintios 11:3, 14, Apocalipsis 12:9, Apocalipsis 20:3, 8

D. Auto ambición, una fuerte auto voluntad. Isaías 14:12-15 “Subiré … me voy a exaltar … yo … yo …”Ezequiel 28:17

1. El mismo Satanás desea “ser como el Altísimo” (Isaías 14:14; 2 Tesalonicenses 2:3-4), y tentó al hombre con el mismo deseo(Génesis 3:4-5 ambición “seréis como dioses …”). Sin embargo,él mismo está sujeto a Dios.


a. Satanás no es eterno, como Dios. Él es un ser creado.Ezequiel 28:13, 15

b. Satanás no es omnisciente, sino que es conocedor de los hechos de Dios en la tierra.

(1) Él sabe que su tiempo es corto. Apocalipsis 12:12

(2) Los demonios saben quién es Jesús, y son conscientes de su destino.Mateo 8:29; Marcos 1:23, 24, 34; 3:11; 5:7Lucas 4:34, 41; 8:28, 31; Hechos 19:15; Santiago 2:19

c. Él no es omnipresente (en todas partes). Lucas 22:3; Juan 13:27

d. Él no es omnipotente.

(1) Él tiene poder (2 Tesalonicenses 2:9, Apocalipsis 2:10),pero su poder es limitado: Job 1:12; 2:6; Marcos 1:34; 5:12, 13; 1 Corintios 10:13-17).

(2) Los demonios están sujetos a DiosLucas 8:31, 32, Santiago 2:19

(3) Están sujetos a los que creen.Lucas 10:17, 19, 20, Romanos 16:20, Efesios 2:6,Colosenses 2:12-15, 1 Juan 2:13, 14; 4:4, 5:18; Apocalipsis 12:11

(4) Jesús vino para destruir las obras del diablo.Colosenses 2:15, Hebreos 2:14, 1 Juan 3:8

(5) Sin embargo, Satanás puede realizar señales y prodigios mentirosos. Éxodo 7:9-11; 8:17-19; Deuteronomio 13:1-5;Mateo 24:24, Marcos 13:22, 2 Tesalonicenses 2:9;Apocalipsis 13:13, 14; 16:14; 19:20

2. Ambiciona nuestra adoración (Mateo 4:8-10, Apocalipsis 13:4, 8, 12),que pertenece sólo a Dios (Éxodo 20:1; Mateo 4:10; etc.)


IV. Los nombres de Satanás en las Escrituras.


1.“El príncipe y el poder del aire“. Efesios 2:2


B. “Dios de este siglo“. 2 Corintios 4:4


C. “príncipe de este mundo“. Juan 12:31; 14:30; 16:11


D. “El príncipe (gobernante) de los demonios.” Mateo 9:34, 12:24; Marcos 9:34, Lucas 11:15


E. “acusador de los hermanos.” Zacarías 3:1, Apocalipsis 12:10


F. “Lucifer” ( “brillante”). Isaías 14:12; Lucas 10:18


G. “el malo“. Mateo 13:19, 38, 1 Juan 2:13, 14; 3:12; 5:18


H. “Dragón“. Apocalipsis 12:3, 4, 7, 9, 13, 17; 20:2


I. “Serpiente“. Génesis 3:1-4, 13, 14, Lucas 10:19, 2 Corintios 11:3, Apocalipsis 12:9, 15; 20:2


J. “adversario” (en hebreo, “Satanás” – Job 1:6, 7, 9-12). 1 Pedro 5:8, 1 Timoteo 5:14
K. “Belcebú“. Mateo 12:27; Marcos 3:22


L. “diablo“. Apocalipsis 12:9, etc


M. “homicida“. Juan 8:44


N. “Mentiroso“. Juan 8:44 (Génesis 3:4)


O. “El tentador“. Mateo 4:3, 1 Tesalonicenses 3:5


P. “El enemigo“. Mateo 13:38, 39; Efesios 6:11

Q. “león rugiente“. 1 Pedro 5:8


R. “El Destructor” (Apollyon, griega – o, Abaddon, “Destrucción”, en hebreo).Apocalipsis 9:11, Juan 10:10


S. “El ladrón“. Juan 10:10


V. La obra de Satanás en la tierra.


A. Él es un rey (Apocalipsis 9:11), y el suyo es un dominio de las tinieblas (Hechos 26:18;Efesios 6:12, Apocalipsis 16:10).


B. Sus motivos son destructivos. Juan 10:10 y 1 Pedro 5:8
1.Para dificultar la labor y la Palabra de Dios.Daniel 10:12, 13; Marcos 4:15, 1 Tesalonicenses 2:18


1.Para “engañar a las naciones“.


Apocalipsis 12:9, 20:3, 8

1.Para afectar al hombre. 2 Corintios 12:7


1.Físicamente. Job 2:1-8; Mateo 9:32, 33; 12:22; Marcos 1:26, 9:17, 20, 25 Lucas 9:42; 13:11


1.Mental y espiritualmente. Jueces 9:23; 1 Samuel 16:14; 18:9-11, 19:9; 1 Reyes 18:26-28, 22:22; 2 Crónicas 18:20-22, Mateo 4:24 17:15; Marcos 5:5, 15, 18, 9:22, Lucas 8:27, 35,36, 22:31, 32; Juan 8:44, 10:10, 13:27, Hechos 16:16, 19:16, 2 Corintios 11:3; 1 Timoteo 4:1

2.VI. Su fin.

Satanás y sus ángeles serán juzgados por su rebelión contra Dios (2 Pedro 2:4; Judas 6, 7).


Su fin será el lago de fuego.Mateo 25:41, Apocalipsis 20:10


VII. El discípulo de Jesucristo se le ha dado la autoridad y la victoria sobre toda fuerza del enemigo.Mateo 10:1, 8 (Marcos 6:7, Lucas 9:1); Marcos 16:17; Lucas 10:19, 20; Juan 14:12, Romanos 16:20, Santiago 4:7, 1 Juan 4:4


A. Dios no quiere que seamos ignorantes de las maquinaciones de Satanás (o “dispositivos”),”No sea que (él) obtenga una ventaja de nosotros …” 2 Corintios 2:11
B. Tenemos que resistirle!


Efesios 6:11, 13 “Pónganse toda la armadura de Dios, para que puedan estar firmes contra las asechanzas del diablo …. Por tanto, tomen toda la armadura de Dios, que os puede hacer capaces de resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. “
Santiago 4:7 “Someteos, pues, a Dios. Resistid al diablo, y huirá de vosotros”.


C. No darle una oportunidad! Efesios 4:27, 1 Timoteo 5:14


D. “Para esto apareció el Hijo de Dios fue manifestado, para deshacer las obras del diablo. “Génesis 3:15, Colosenses 2:5, Hebreos 2:14, 1 Juan 3:8

lunes, 6 de abril de 2009

TODO EL MUNDO YACE BAJO EL PODER DEL MALIGNO



Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

“Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19)

Hace dos milenios el apóstol Juan advertía a la iglesia de sus tiempos que el mundo entero estaba (…¡y está!) bajo el dominio del maligno. Para algunos exégetas el maligno era el poder romano imperante encabezado por el emperador que dominaba la región con mano férrea y que perseguía con severidad a la iglesia cristiana. Pero creo que esta interpretación resulta ridícula cuando consideramos que para nadie en aquel entonces era una novedad que Roma ejercía un poder absoluto y totalitario sobre ciudades enteras y que no tenía enemigos lo suficientemente capaces como para poner en peligro su poder imperial. Además, el maligno de Juan no tenía dominio sobre los que eran de Dios, es decir, sobre los cristianos. Por lo tanto Juan tuvo que haberse referido a un maligno distinto que se opone a Dios y a los hombres, un ser supra mundano que nada tenía que ver con algún tirano mortal.

El diablo incógnito

El diablo de la Biblia es un campeón del disfraz. El puede aparecer como una serpiente (Apo. 20:2), como un difunto, como cuando Sául creyó ver al difunto Samuel en la sesión con la pitonisa de Endor (1 Sam. 28:14), o como un ángel del Señor, lleno de luz y brillantez (2 Cor 11:14), o de acuerdo a nuestros tiempos como un ser extraterrestre. Mayormente el enemigo usa a terceros para seducirnos y hacernos caer. Difícilmente él se presenta tal como él es. Como engañador él quiere aparentar ser alguien bueno y lleno de verdad y confunde a los ingenuos con sus mentiras, o en el mejor de los casos, con sus medias verdades. De allí que hay que probar a los espíritus para ver si efectivamente son de Dios o del maligno.

Por supuesto que el diablo también busca que la gente no crea en su existencia, es decir, que él convence permanentemente a cierto número de “sabios” o “entendidos” de que él es simplemente un mito más proveniente de pueblos primitivos, una mera superstición de gente ignorante y arcaica. Hoy, muchos llamados cristianos ya no creen en el diablo cósmico, el mismo diablo angélico tal como se lo presenta en los evangelios. Un verdadero y peligroso opositor de Cristo y de su iglesia, un enemigo de la humanidad que cuenta con el apoyo de miles de seres angélicos llamados demonios que conforman legiones. De este modo el diablo ha logrado que muchos cristianos bajen la guardia y no velen ante las artimañas del enemigo y sus secuaces. Prácticamente este oscuro enemigo del hombre y de Dios ha hecho creer a muchos que no existe tentador externo alguno y que el pecado es simplemente un “errorcillo inofensivo”, y que la moral es relativa y Dios una ilusión. El es, sin duda, el inventor de muchas filosofías diabólicas que son presentadas como verdadera sabiduría de grupos selectos e “iluminados” de la sociedad. Allí tenemos el humanismo, el hedonismo, el Nihilismo, el existencialismo, el neo-gnosticismo, y muchos otros “ismos” más por allí.

Definitivamente el mundo es el campo de acción del diablo, y él es padre de miles de millones de personas que viven de espaldas a Dios y de Cristo. Jesús dijo a sus detractores que ellos eran hijos del diablo porque hacían los deseos de su padre (Juan 8:44). Así que aquellos que no están de lado de Cristo, contra él están, y son hijos del diablo (Mateo 12:30). Para Jesús no hay sino blanco o negro, frío o caliente, fiel o infiel, de Dios o del diablo.

Nosotros nos encontramos a gente que se encuentra atada al pecado y a los deseos de este mundo, y no aceptan para nada el evangelio de Cristo. Ellos simplemente no entienden a los cristianos renacidos, pues lo consideran unos fanáticos y hasta locos de remate. Y no es de extrañar esta reacción de los infieles, porque como dijo Pablo: “El dios de este siglo (el diablo) ha cegado el entendimiento de los incrédulos para que no les amanezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Cor. 4:4). Así que cuando nos acusan de fanáticos, locos, ignorantes, y hasta estúpidos, debemos sentir compasión por tales detractores, porque simplemente “no saben lo que dicen”. Simplemente el diablo los ha cegado (y claro, ellos ni cuenta se dan!) y creen que están en la verdad y en la razón. Incluso hay gente que cree que matando a los cristianos hacen una cosa buena para su dios, de allí la cruel persecución contra los cristianos en países donde el fanatismo religioso, la superstición y el satanismo están a la orden del día.

Muchos no entienden la razón de ser de la maldad en este mundo cruel y violento, y no saben que detrás de los asesinos, ladrones, malvivientes, renegados, ateos etc, está el primer homicida que es el diablo. Algunos creen que el hombre es una bestia evolucionada y que es lógico esperar que en algún momento éste mate a un congénere en un momento de irracionalidad. Pero la Biblia enseña que detrás de los homicidas está también el que instiga a matar, el primer homicida del mundo que es el diablo (Juan 8:44). De igual forma, los que caen en el alcoholismo, drogadicción, sexo adicción, homosexualidad y muchos otros vicios y desvíos, son de alguna manera presas del diablo y sus demonios. Se habla del demonio de la lujuria, el demonio de la homosexualidad, el demonio de la adivinación, el demonio de la herejía, y muchos otros demonios “especializados”. Y aunque esto está aún por probarse, lo cierto es que muchos de estos hombres terminan siendo liberados de su estado calamitoso cuando se rinden a Jesús y aceptan su salvación que viene por la fe en su evangelio del reino (Romanos 1:16).

Escapando del poder del maligno

Como dice Juan en el texto bíblico de arriba, los que son de Dios han logrado zafarse de las garras de alguien que él llama “el maligno” (ver también. 2 Tim. 2:26). El Apóstol Pablo es claro cuando escribió: “El cual (el Padre celestial) nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”. Aquí Pablo no dudaba que los creyentes ya no estaban atrapados y dominados por el poder de las tinieblas (Satanás y sus demonios), sino que ya estaban por su fe “trasladados” al reino venidero de Justicia de su Hijo. Se puede decir que los creyentes ya están bajo la protección del rey del reino, y viviendo por fe en un reino de justicia y paz sin la influencia del diablo y sus siervos malvados, angélicos y humanos.

La Biblia nos dice que “Dios ungió a Su Hijo de Espíritu Santo y de potencia; el cual anduvo haciendo bienes, y sanando á todos los oprimidos del diablo; porque Dios era con él” (no dice: ‘Dios era él’—Hechos 10:38). Nótese que Jesús sanaba y liberaba a todos los oprimidos del diablo porque él no estaba bajo el dominio del diablo sino bajo la autoridad de Dios, porque Jesús era de Dios. Así que todo aquel que es de Dios no sólo NO está bajo el diablo sino que puede liberar a otros que sí están bajo el diablo. Algunos cristianos no logran liberar a otros hombres del enemigo invisible, puesto que ellos mismos aún no han sido completamente liberados de Satanás debido a su tibieza espiritual.

¿Quién es de Dios?

El apóstol Juan escribió: “En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo: cualquiera que no hace justicia, y que no ama á su hermano, no es de Dios” (1 Juan 3:10). Tome nota que los que son de Dios hacen la justicia (no la injusticia) y aman a sus hermanos. Hacer la justicia (lo contrario a la injusticia) no es otra cosa que no practicar el pecado, pues Juan dice: “Toda injusticia es pecado…” (1 Juan 5:17). Así que lo que Juan está diciendo es que para ser de Dios uno debe dejar de pecar, o dejar de violar sus leyes, pues el pecado es la transgresión a sus santas leyes (1 Juan 3:4). Cualquier individuo que esté practicando el pecado (adulterio, fornicación, robos, mentiras, calumnias, idolatría, herejías, abominaciones, etc) es del diablo y no de Dios, y aún permanece en las tinieblas, es decir, bajo el dominio del diablo. Dice sobre esto el apóstol Juan, como sigue: “El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”. Es decir, el que no hace (o practica) pecado ya no es del diablo sino de Dios”.

Dando lugar al diablo

Todo hombre que da lugar al diablo terminando pecando y se vuelve su hijo o corre el riesgo de volverse su hijo de manera permanente. El diablo y muchos más de sus demonios se meten en el cristiano tibio para recapturarlo para que nunca más escape de su control. No podemos darnos el lujo de que eso suceda por nuestra desidia— ¡Pues nuestra eternidad está en juego! Recordemos que el que recae en el pecado le entran más demonios que cuando no era un cristiano, haciéndosele así más difícil ser restaurado nuevamente (Ver Lucas 11:24-26).

Pablo es enfático en advertir: “Ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:27). Es decir, cualquier cristiano “renacido” no está libre de caer nuevamente en sus andanzas pasadas, al permitir que el diablo lo seduzca (por la carne y el mundo) y lo haga tropezar y caer. Es un error pensar que el cristiano tiene una armadura impenetrable la cual nunca le fallará. La armadura completa del cristiano funcionará en tanto la lleve puesta. El Apóstol Pablo dice de esta armadura, así: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”. Luego Pablo describirá la función de cada parte de la armadura para que todos sepamos qué hacer para protegernos de las artimañas del diablo (Ver Efesios 6:11-17). Por ejemplo, uno no puede llevar el yelmo (La Palabra de Dios) y olvidarse del escudo (la fe), o llevar el escudo y olvidarse del yelmo, por citar las dos partes más importantes de la armadura. Sí amigos, el adversario siempre buscará herirlo por algún punto vulnerable de su cuerpo que no haya protegido bien. Recuerde al rey David cuando era joven. Él mató al temido filisteo Goliat al ver un punto vulnerable en su cabeza supuestamente protegida por un yelmo donde arremetió acertadamente con su honda de pastor. Igual puede hacer Satanás con usted si descuida en ponerse la armadura completa para resguardar sus partes más vulnerables.

Haciendo huir al Diablo

Por su parte Santiago dice: “Someteos pues a Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá” (Santiago 4:7). Esto quiere decir que el diablo no es todopoderoso sino que su poder está limitado por nuestras decisiones, por nuestro sometimiento completo a Dios para hacer Su voluntad de manera fiel y constante. Definitivamente nadie podrá hacer huir al diablo si está viviendo en pecado o en desobediencia a los mandamientos de Dios. Se requiere tener el Espíritu del Señor en uno, el Espíritu del poder de Dios que nos ayuda a vencer las tentaciones que nos presenta el diablo a través de los deseos insanos de la carne y de los ojos. Y el apóstol Pedro dice: “Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Es decir, si uno es templado (sobrio, discreto) y vigilante, no puede ser sorprendido por el diablo. Recuerde que un guardián despierto y atento no será fácilmente sorprendido por el ladrón y evitará así perder su vida o su trabajo.

Tácticas del diablo para hacerlo caer

El diablo tiene algunas tácticas favoritas que se recogen de las Escrituras:

1.- Ofrece las riquezas y el poder mundano (Mateo 4:8,9)

En el pasaje de Mateo 4:8,9 que citamos arriba, el diablo le ofreció a Jesús todos los reinos de este mundo si lo adoraba. Muchos hombres se sienten seducidos para ganar poder y fama en el mundo, y buscan todos los medios para lograrlo. Aun algunos hasta venden sus almas al diablo, o se vuelven satanistas para conseguir prosperidad, fama y poder en este mundo. Sé de muchos que son ricos y famosos y que son adoradores de Satanás o que pertenecen a sociedades secretas donde se practican ritos satánicos. Estos han accedido a la sugestión satánica y han sucumbido a la tentación que una vez el diablo le puso a Jesús la cual él rechazó tajantemente.

2.- El diablo pone dudas en la mente de los hombres (Génesis 3:1-4)

En el texto de arriba (Génesis 3:1-4) el diablo sembró la duda de la veracidad de de la advertencia de Dios a Adán y Eva de una muerte segura si desobedecían su mandato de no comer del fruto prohibido.

Ahora bien, la duda es natural en el ser humano. Por ejemplo: Yo puedo dudar si determinada casa es segura debido a su antigüedad, o si determinado auto usado tiene el kilometraje que dice. Todo esto es natural en cualquier hombre pensante. Sin embargo, cuando de la fe se trata, el diablo pone dudas en nuestras mentes para que pongamos en tela de juicio la veracidad de lo que Dios nos dice o nos promete. De allí el deber de todo cristiano de ayudar a los que dudan para que se vuelvan a convencer (Judas 22).

En Lucas 8:12 Jesús explica su parábola del sembrador y dice que algunos que oyen la palabra son arremetidos por el diablo, el cual les quita de su corazón la palabra sembrada para que no crean y se salven. Así que cuando un individuo recibe la palabra en su corazón, pero por arte de magia deja de creerla, se puede deducir que fue de alguna manera embestido por el diablo para que no que ella continuara en él. Esto pudo haber ocurrido, ya sea por la duda, o por otros intereses prioritarios.

3.- El diablo estorba a los cristianos para que no cumplan su misión (1 Tes. 2:18).

El apóstol Pablo tuvo que sortear una serie de estorbos del diablo para cumplir con su misión evangelizadora. Aunque exactamente no sabemos en qué consistieron esos estorbos, es probable que hayan sido obstáculos por las autoridades o detractores, contratiempos o reveses inesperados como falta de transporte, caminos accidentados, etc. Lo cierto es que el diablo le pone trabas al creyente para que no cumpla su ministerio y se aparte temporal o definitivamente del Señor.

4.- El Diablo engaña con filosofías diabólicas (Colosenses 2:8, 1 Tim. 4:1)

Una de las tácticas del diablo es difundir doctrinas y filosofías mentirosas que desvían a los creyentes del derrotero seguro que conduce a la vida eterna. Algunos, por ejemplo, enseñan que “una vez salvo, siempre salvo” o que el único Dios verdadero es Jesucristo. Otros enseñan que si alguno no cree en la doctrina de la Santísima Trinidad nunca se salvará. Otros enseñan que cualquier religión salva con tal que se la practique con fervor. Otros enseñan que Jesucristo es un ser extraterrestre, un alienígena de otro planeta que vino para enseñarnos a ser mejores y más solidarios. Otros dicen que reencarnaremos hasta llegar a ser perfectos, y otros dicen que todos los hombres serán finalmente salvos y por lo tanto nadie será castigado eternamente por sus pecados. Otros creen que no es necesario ser un creyente o religioso para ser mejores y ser salvos. Estos creen que sólo es suficiente ser un buen padre, un buen esposo, un buen amigo solidario, y un buen ciudadano que paga todos sus impuestos para ser salvos. Otros creen que si no tienen muchas esposas e hijos no serán salvos. Otros creen que existe un purgatorio donde ciertas almas no muy malas podrán ser salvas y conducidas al paraíso a través de nuestras plegarias y misas. Todos estos criterios sin duda parecen válidos, pero no son de Dios, sino del diablo, el padre de la mentira.

5.- El diablo atormenta a la gente (Mat. 15:22, Luc 6:18, Hechos 5:16; Mar. 5:15, 1 Sam. 16:14)

Al leer los textos de arriba, y en especial los 3 últimos, vemos que el diablo puede atormentar a las personas, ya sea poseyéndolas o obsesionándolas con ideas o sentimientos negativos y destructivos. Saúl, por ejemplo, fue atormentado por un espíritu malo que Dios permitió que le afectara y le hiciera sentirse desdichado. También se nos informa que el diablo atormenta a tal punto que vuelve locos o trastornados a los hombres. En Hechos 5:15 un hombre atormentado por una legión de demonios hasta el punto de volverlo demente, aparece en su sano juicio después de ser sanado por Jesús. Por cierto que no todos los hombres son poseídos por el diablo aunque sí son encandilados para que cometan suicidio, asesinato, o que practiquen un determinado pecado de manera permanente hasta que terminen destruidos. El diablo ataca primordialmente a la familia, a los esposos, a los hijos, a los parientes para dividir la casa, el hogar, que es el núcleo de la sociedad. El enemigo busca que los esposos se separen por causas distintas (el adulterio, orgullo, rebeldía de la esposa para aceptar la autoridad del marido, maltratos o abusos del esposo, el problema del dinero, del alcohol, etc). En los hijos el diablo pone sentimientos de rivalidad entre hermanos, actitudes de rebeldía ante la autoridad de los padres, discordias y enemistades por la herencia de los padres, y cosas como éstas que se ven todos los días. En Juan 10:1,10 Jesús habla del diablo (representado por un ladrón) que se mete a una casa o en un hogar para hurtar, matar y destruir a los que moran en ella. Y eso es exactamente lo que vemos en millones de hogares en todo el mundo que parecen verdaderos infiernos en la tierra.

Es necesario que la gente esté apercibida de las artimañas del diablo para no sucumbir a ellas. No olvide, una simple e inocente sugestión como la que Pedro le hizo al Señor puede ser una trampa del diablo (Lea Mateo 16:22,23).