Este singular blog proclama las verdades básicas de la Biblia
Datos personales
- Javier Rivas Martínez
- Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.
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sábado, 9 de julio de 2011
jueves, 20 de mayo de 2010
EMPRESAS MULTIMILLONARIAS CON NOMBRES DE SECTAS RELIGIOSAS

Banco Vaticano
¿Alguna vez se detuvo a pensar cómo las Iglesias invierten su dinero?
La imagen popular de una iglesia es la de una organización altruista sin preocuparse por el beneficio económico. Esto se refleja en el hecho de que las iglesias reciben el estatus de exención de impuestos de los gobiernos federal y estatal. Y sin lugar a dudas, la mayoría de las iglesias se involucran en la obra de caridad sustancial.
Pero eso no significa que las iglesias no son, al menos parcialmente, empresas para hacer dinero. Aunque los registros oficiales son escasos, las iglesias más importantes del mundo recogen ingresos anuales superiores a varios miles de millones de dólares. Al igual que cualquier otra institución, estas iglesias trabajan duro para ganar el mayor rendimiento posible de sus inversiones.
Santos de los Últimos Días
Si no conocido como la iglesia mormona, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha sido uno de los grupos religiosos más ricos del mundo. En 1997, la revista Time consideró que sus activos actuales ascendían a US $ 30 mil millones.
La iglesia mormona ha dado pasos ambiciosos para preservar y aumentar su riqueza a lo largo de los años. Posee el Deseret Morning News, uno de los periódicos más importante.
Iglesia Católica Romana
En 2005, la Iglesia Católica Romana poseía más bienes raíces a nivel global que cualquier otra organización o persona en la tierra. Curiosamente, una cantidad sorprendente de esta tierra no produce ingresos para la iglesia.
En 2001, un informe oficial señaló que los bienes inmuebles de actividades de la iglesia en el año fiscal 2000 produjeron 81,7 mil millones dólares en ingresos de 51,8 mil millones dólares en los gastos: a 30 mil millones dólares de beneficios casi.
En los últimos años, el Vaticano ha pasado a tener una cartera con un sesgo hacia las inversiones denominadas en dólares. The Guardian reveló que en 2008 la iglesia sufrió su primera derrota en cuatro años, debido a la caída del dólar respecto al euro más fuerte.
Iglesia Evangélica Luterana
La Iglesia Evangélica Luterana es la menos vigilada que cualquiera de las Iglesia Católica o la de los Santos de los Últimos Días, la liberación financiera detallada y los informes anuales están en su sitio web.
En el año fiscal 2009, la iglesia dice haber ganado 1.698.336 dólares de los ingresos de inversión, 2.238.629 dólares de “fideicomisos”, y otros 1.003.420 dólares en ingresos por alquiler.
El Fondo de Inversión Misión, ha sido una de las mejores creaciones, donde cerca de 800 préstamos activos por un total de más de 475 millones dólares están en movimiento. El Fondo de Inversión está ofreciendo 3,25% de interés en cuatro años.
La inversión, debería ser lo último que la Iglesia tendría que hacer, sino, podríamos pensar que influyen en decisiones gracias a las actividades que proporcionan. Tanto las donaciones que reciben y el rendimiento que obtienen ayudan a hacer las iglesias más importantes del mundo, un jugador financiero serio.
¿Comprende ahora por qué existen más de 30,000 sectas cristianas alrededor del mundo que compiten por la “lana” de los potenciales conversos?
www.apologista.wordpress.com
jueves, 10 de septiembre de 2009
EL CRISTIANO, LA ENVIDIA Y LAS RIQUEZAS

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)
En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos (Sal.73:2-3).
En estos pasajes que fueron escritos por un hombre de Dios, Asaff, director principal de la música del santuario, según el AT, apreciamos el gran conflicto interno que le ocasionó el éxito de los que nunca habían conocido a Dios en las cosas materiales. La frustración de este piadoso y justo hombre era evidente ante la aparente prosperidad de los impíos, escribiendo Asaff que por tal razón sus pies estuvieron a punto de deslizarse, y quizás, no a la búsqueda de las riquezas y banalidades, sino para desistir en el camino de luz que exige en su trayecto pruebas y luchas difíciles como son arduas tribulaciones, aflicciones agobiantes y carencias por de más (Jn.16:33; Ro.8:35). Asaff llegó pensar que el estar sirviéndole a Dios en santidad no sería más que una cuestión intrascendental, una pérdida de tiempo solamente:
Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas (Sal.73:13-14).
Asaff valientemente plasma en su Salmo que tuvo envidia de lo ricos arrogantes ya que miraba en éstos un vivir prácticamente insufrible, sin aflicciones ni tristezas como las demás gentes que difícilmente sustentan sus vidas con lo poco o muy poco que tienen para hacerlo; en cambio, los ricos, en su "modo vivendis", no pasan por preocupaciones materiales de ninguna clase, pudiendo cubrir cualquier necesidad o apuro sin el más mínimo esfuerzo, por más grave que el problema pueda ser:
Porque no tienen congojas por su muerte, Pues su vigor está entero. No pasan trabajos como los otros mortales, Ni son azotados como los demás hombres. Por tanto, la soberbia los corona; Se cubren de vestido de violencia. Los ojos se les saltan de gordura; Logran con creces los antojos del corazón. Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanería. Ponen su boca contra el cielo, Y su lengua pasea la tierra (Sal.73:4-9).
De esa manera, nosotros como hijos de Dios en esta dispensación de la gracia, nos vemos inclinados así como Asaff a desear, y con envidia importante y morbo a veces, lo que hombres prósperos y protervos poseen. Su mover en el mundo es cómodo y holgado a causa de sus riquezas que les han dado notables lujos y ancha solvencia, jactándose de no sufrir faltas o privaciones.
Como los seres humanos que padecen continuas y fuertes necesidades que los inclinan a desear riquezas para suplirlas, Asaff experimentó este estado de turbación también, y en medio de la peligrosa disyuntiva, entendió su error y comprendió, al entrar al Santuario donde servía, en la Presencia de Dios, cual habría de ser, un día, el final de los hombres materialmente prósperos que han negado al Señor:
Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos (Sal.73:17).
El conocimiento de los propósitos finales de Dios para el creyente, que están relacionados con el su Reino Terrenal, con la vida sempiterna futura, son velados a causa de los pensamientos negativos que son germinados por envida a los pudientes y que en ocasiones son incrédulos a Dios, por la aflicción y la atracción insana de aquellas formas o maneras que se derivan del sistema del mundo, que ofrecen de modo regular una vida de riqueza y de lujos materiales pero que muchas veces, lo peor de todo, que por circunstancia determinada no están al alcance del creyente en Cristo. El problema estriba, que al profesante cristiano, le cuesta bastante entender que el Reino de Dios no es bebida ni comida, sino justicia, paz y gozo (Ro.14:17), y que el Reino de Dios y su justicia tendrán que ser buscados primero, porque lo que se requiere para el sustento físico, Dios lo añadirá conforme a su Voluntad Soberana (Mt.6:33). "Lo peor de todo", como arriba escribí, es que no se ha comprendido exactamente que Dios no es un cumplidor obligado a los más extraños caprichos que al creyente le puedan pasar por la mente ya que él es Soberano para dar como quiere o no hacerlo a pesar de la petición más "rogada" y "ayunada" y porque además rompen con su esquemas y decretos espirituales fundamentados en su Voluntad Perfecta, caprichos muy contrarios a su carácter santo.
Todos, de una u otra manera (y quién lo niegue es debido a un astronómico orgullo espiritual que carga sobre sus hombros y que no tardará en romperle "las espaldas" por su enorme pesadez), nos hemos vistos presionados por un conflicto interior a causa de las necesidades que demandan soluciones inmediatas, por carestías que inducen a la desesperación, por tremendas deudas que no pueden resolverse al momento y que parece que no tienen nunca fin, causándonos frustración, haciéndonos perder la dirección espiritual, a pesar del buen conocimiento que tengamos en la Palabra de Dios. La presión por tales cosas, nos hace girar nuestras cabezas donde los ricos prosperan, y como creyentes en Cristo, aún bajo la unción Dios, somos incitados a identificarnos con peligrosidad con los "bienes" excesivos (lujos fatuos) de este mundo, así como Asaff lo experimentó con elevado degrado.Pero a diferencia de Asaff y de los buenos cristianos que pasan por semejantes penalidades y que han deseado por un momento lo intrascendente y perecedero del mundo pero que han reflexionado a tiempo para corregir su grave error y darse cuenta que es "mejor aspirar las cosas de arriba donde está Cristo sentado a la diestra de Dios, y no las de la tierra" (Col.3:1-2) otros, bajo la influencia del engaño doctrinal que es promocionado por los falso profetas y heréticos maestros que presiden en las congregaciones anunciadas como "cristianas", han creído de forma torcida estar en la posición correcta al anhelar sin medida lo que el mundo ofrece, sin poder asimilar en lo absoluto que los enemigos de Dios son los amigos del mundo (Stg.4:4), que el mundo y sus atracciones pasarán, que la vanagloria de la vida, los deseos de los ojos y los de la carne son del mundo, porque el que ama al mundo, es imposible que el amor del Padre pueda estar en él (1 Jn.2:15-16).
La problemática del asunto es que esta clase de personas no poseen una capacidad espiritual discernidora que los haga recapacitar de la idea o doctrina antibíblica denominada como la teología de la prosperidad, muy de moda en a actualidad, teología herética que es parte de la gran apostasía escatológica que fue profetizada por el apóstol Pablo en 1 Ti. 4:1, que auspicia con fervor el enriquecimiento material en las congregaciones que se dicen ser de "Cristo".
Estas personas que componen dichas congregaciones, no han tenido una conversión genuina y buscan con naturalidad las "provisiones que ofrece el consumismo mundano e innecesario”, porque existe en sus "aplanados" y terrenales corazones una codicia irreflexiva, es por eso que aceptan de sus inútiles e infernales pastores las atractivas y convenientes propuestas de esta teología de las avaricias y de las ambiciones desordenadas, de otro modo, con un sensato y adecuado conocimiento previo Escritural, les sería bastante fácil ver con sano alumbramiento el error fatal de la situación comentada:
Para mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero (Sal.119:105).
Assaff consideró su terrible error de envidiar la prosperidad de los hombres impíos y malvados, así como los buenos cristianos también lo han considerado con buena conciencia cuando han sido empujados, por las situaciones adversas y propias de la vida, a envidiar a los hombres inconversos que tienen riquezas y pompa de sobra, cosa que aprovechan los maestros de la prosperidad para arruinarlos más con condicionantes promesas ("siembra y cosecha", "da y más obtendrás") que no son bíblicas sino del codicioso corazón humano.
Así como Asaff pudo darse cuenta del futuro fin de los impíos que no pasaban calamidad y pena por las cantidades excesivas de oro y plata que poseían en aquel antiguo entonces, al entrar al santuario, a la presencia de Dios, a su claro conocimiento, el cristiano confundido y anémico en la Palabra de Dios debería entrar también al santuario, a la pasión de leer y comprender las Santas Escrituras para que se percate de una vez por todas que el primer propósito de Dios para él como creyente en Cristo no está en las obtención de las cosas materiales de la tierra, inconsecuentes para bendita eternidad, que le darían, si las llegase a obtener, una vida de monarca o de sultán, sino que va más allá de la línea que demarca la gloria de los sistemas convencionales que han sido erguidos en el mundo en todos los tiempos, alejados de Dios y potencialmente condenatorios para el creyente que ha decidido aprobarlos y abrazarlos.
Hermanos: entendamos con seriedad y perfección que el cielo y la tierra pasarán (Mt.24:35), así como los deseos del mundo y sus concupiscencias (1Jn.2:17a).
Cuidemos que nuestras mentes estén por encima de toda condición terrenal egocéntrica, mirando con firmeza arriba, bajo la tutela del espíritu santo (1Co.2:16); y aunque estamos en el mundo, no somos de él (Jn.17:16), y si nos sostenemos en santidad y obediencia, permaneceremos para siempre (1 de Jn. 2.17b), para disfrutar en el futuro como reyes y sacerdotes de las gratas y merecedoras bendiciones y de la gloria del Reino de Jesucristo en la venidera tierra restituida (Ap. 20:4-6).
Esta el la herencia de Dios prometida para sus hijos desde la antigüedad con su fiel siervo Abraham, legado que es muchísimo mejor que toda prosperidad mundana, cualquiera que sea la tal, y que un día desperecerá como la hojarasca que es quemada por el fuego abrasador, como el expiro que se extingue lento del que ha muerto precisamente en ese último momento de exhalación.
Dios les bendiga siempre mis hermanos y amigos míos que nos visitan con agrado.
Amén.
sábado, 25 de julio de 2009
SECTAS ANTICRISTIANAS

LA WATCHTOWER: HAMBRIENTA DE DINERO EN EFECTIVO, TESTAMENTOS, DONACIONES, JOYAS, FIDEICOMISOS, ETC
El 1 de Noviembre del 2000, la sociedad Watchtower publicó en su revista La Atalaya un petitorio a todos los Testigos de Jehová del mundo para que hagan sus donaciones a favor de la Sociedad Watchtower.
El 1 de Noviembre del 2000, la sociedad Watchtower publicó en su revista La Atalaya un petitorio a todos los Testigos de Jehová del mundo para que hagan sus donaciones a favor de la Sociedad Watchtower.
Sepan ustedes de qué se trata esta petición que hace la sociedad Watchtower constantemente en su revista de La Atalaya, para que sepan ustedes realmente dónde está el corazón de la Watchtower.
Ver siguiente vídeo al hacer -click- en el encabezado.
jueves, 9 de julio de 2009
LA MENTIRA DE LAS RIQUEZAS

“Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Tim. 6:10).
Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
Los más de los hombres creen que la felicidad está en la abundancia de los bienes que uno pueda poseer. Es decir, que cuánto más dinero y bienes materiales uno acumule, más poder y más felicidad se obtienen. Por dinero la gente roba, miente, estafa, y hasta mata. Sí, muchas fortunas se han logrado a través de cualquiera de estos medios y no de una forma lícita a través del trabajo honrado. Muchos se han hecho ricos con el tráfico de armas y drogas, y otros, por medio de la usura y la explotación. La idea es obtener dinero a como dé lugar, y a la brevedad posible. Esta mentalidad egoísta que muchos seres humanos manifiestan los vuelve implacables y fríos con sus congéneres, incluso con sus más cercanos parientes. Sí mi amigos, muchas familias se han agredido y dividido por el vil metal y nunca más se han vuelto a reconciliar.
El Señor Jesucristo y el dinero
Hemos sido testigos de muchos ricachones que han terminado sumidos en la droga y/o alcohol, e incluso de algunos que han preferido suicidarse que seguir viviendo en una profunda angustia o depresión porque no encontraban la dicha en sus grandes posesiones materiales. Estuvieron rodeados de “amigos” y viviendo en enormes mansiones con grandes lujos y empleados a su servicio, pero sus vidas estaban destrozadas por los conflictos familiares, por los escándalos, y por un profundo vacío espiritual. Estas personas hubiesen evitado su fatal destino si hubieran prestado cuidadosa atención lo dicho por Jesús en Lucas 12:15: “Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”, o lo expresado por Jesús en Marcos 4:19, que dice: “Pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa”. Aquí el Señor Jesús es claro cuando dice que las riquezas son un engaño para los que la poseen. Y es un engaño porque éstas no producen vida en abundancia, una vida espiritual interior óptima y duradera. Pero muchos ignoran las advertencias de Jesús, o simplemente no las conocen, y por eso viven pagando el precio de su desatino.
El Diablo y el mundo
Pero el diablo no descansa en engañar a la gente con las cosas materiales. Así como Satanás le mostró a Jesús todos los reinos de este mundo y sus riquezas a fin de tentarlo y hacerlo su partidario. De igual manera, él seduce a los hombres con cosas materiales, y los engaña haciéndoles creer que serán poderosos y afamados si logran el “éxito material” en este mundo. Los medios de comunicación nos hacen creer que el hombre de éxito es aquel que está rodeado de mujeres y amigos de la elite, de autos finísimos y un enorme yate en la bahía. El Diablo tienta por los ojos, y por los ojos caen muchos hombres. Dice Jesús sobre los ojos: “Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno” (Marcos 9:47).
En Tito leemos que debemos renunciar a los deseos mundanos que hemos expuesto arriba: “Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (2:12). Es decir, los deseos mundanos se contraponen con una vida sobria, justa y piadosa. Por lo tanto Jesús nos vuelve a decir: “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Lucas 16:13).
viernes, 1 de mayo de 2009
"AMADO, YO DESEO QUE SEAS PROSPERADO EN TODAS LAS COSAS"

En los versos de arriba el apóstol Juan le expresa a Gayo, un cristiano distinguido y fiel convertido por Pablo, su deseo de que fuese prosperado en todas las cosas, y que tuviese salud, así como prosperaba su alma.
Muchos evangelistas en diferentes partes del mundo se están apoyando en este pasaje joanino para inculcar a su audiencia ávida de la “Palabra de Dios”, la idea de que Dios quiere que todos sus hijos sean prósperos o ricos en oro, mansiones enormes, autos costosísimos, vestidos finos, etc, para así vivir como verdaderos príncipes del Rey. Estos predicadores modernos y fraudulentos llegan a decir que es una vergüenza para un príncipe tener que vivir en pobreza o en necesidad, mientras que los hijos del diablo viven como verdaderos reyes y potentados en el mundo, siendo muy admirados y respetados por todos. ¿Pero es este razonamiento válido y justificado a la vista de Dios? Nuestra respuesta es que no!
Después de un examen cuidadoso de los dos versos de arriba escritos por el anciano Juan, nos revelará que Gayo prosperaba en su alma, es decir, que se enriquecía en fe (ver. Santiago 2:5), pero sus riquezas materiales no iban creciendo a la par, o no aumentaban como crecía su riqueza espiritual. El hecho de que Juan le deseara a Gayo la prosperidad en todas las cosas nos insinúa que Gayo tenía un estancamiento material mientras que su fe aumentaba día por día. Esto podría ser una paradoja, ¿pues quién más merecería una mayor bendición material sino Gayo quien vivía en completa común con el Señor?
Lo que los cristianos debemos comprender es que Dios conoce a sus hijos, y como Padre celestial, él sabe a cuál de sus hijos darle más recursos materiales y a cuál menos, sabiendo perfectamente que algunos son más susceptibles a caer en los juegos, en las bebidas espirituosas, en las drogas, e incluso en el sexo ilícito. Si por ejemplo un convertido estuvo sumido en el juego como un ludópata empedernido por muchos años, y a duras penas logró salirse de ese vicio, sería imprudente que el Señor le bendijese con más riquezas materiales sabiendo que aún podría caer en esa trampa mortal del juego. Si el Señor no está bendiciendo a muchos de sus hijos con dinero en abundancia es porque Él sabe que éste les puede perjudicar en vez de favorecer.
El deseo de Juan por la prosperidad de Gayo fue sólo eso, un deseo, más no era una garantía o una promesa de que Dios ciertamente lo prosperaría a la brevedad posible.
Así que no le vengan con el cuento de que si usted es un “cristiano practicante”, un “buen sembrador”, y un “cumplido diezmador”, el Señor lo bendecirá grandemente con riquezas materiales en esta misma vida. No se deje engañar por la avaricia, y viva para el Señor cualquiera sea su condición actual. El resto lo hará el Señor a su tiempo. Si no se realiza en esta vida, será para la venidera, en el reino de Cristo.
Así que no le vengan con el cuento de que si usted es un “cristiano practicante”, un “buen sembrador”, y un “cumplido diezmador”, el Señor lo bendecirá grandemente con riquezas materiales en esta misma vida. No se deje engañar por la avaricia, y viva para el Señor cualquiera sea su condición actual. El resto lo hará el Señor a su tiempo. Si no se realiza en esta vida, será para la venidera, en el reino de Cristo.
Dios los bendiga,
Apologista
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