Datos personales

Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

viernes, 18 de junio de 2010

COMO DEBO EVANGELIZAR UN TESTIGO DE JEHOVA?

Estimados hermanos:

Tengo conocidos que son “Testigo de Jehová”, y deseo abrirles los ojos. ¿Pero cómo puedo hacer para evangelizarlos? ¿Qué pasos puedo dar para hacerlo?

Muchas gracias por su ayuda

Su Hermano en Cristo

M.M

Respuesta de Apologista:

En primer lugar, los Testigos de Jehová salen a predicar creyendo que ellos son la religión verdadera, y que sus doctrinas son dadas por Dios mismo a través de su “canal escogido”, el “Cuerpo Gobernante”. Por lo tanto, ellos creen que están para enseñar y no para ser enseñados. Generalmente cuando ellos encuentran objeciones u obstáculos presentados por sus interlocutores, se despiden y se van”. Así que si vienen a tu casa a predicarte, asegúrate que ellos entren a tu sala y enseguida amarras a tu perro rabioso en la puerta de salida, así no podrán escapar tan fácilmente.

A los Testigos de Jehová hay que hacerles razonar con preguntas sutiles y puntuales. Recuerda que no es prudente atacarlos frontalmente, sino con sabiduría hay que hacerlos reflexionar. Puedes preguntarles cosas como éstas:

¿Por qué siguen ustedes las enseñanzas de un Masón esoterista como es el caso de su fundador, Charles Taze Russell, un fanático creyente en las medidas de las pirámides para formular sus fechas armagedónicas?

Si los Testigos de Jehová es la religión verdadera, ¿por qué fallaron los con sus fechas del fin para 1914, 1918, 1925, y 1975?

Si los “Testigos de Jehová” tienen la luz de Dios, ¿Por qué muchas de sus “luces” ya se han apagado completamente? Por ejemplo: Russell decía que Israel era el pueblo elegido por Dios, pero Rutherford (su sucesor) la “apagó” diciendo que la organización de Jehová (WT-Los Testigos de Jehová) era el verdadero pueblo de Dios. ¿Cómo se explica esto? ¿Estaba Russell engañado por el diablo?

También hay que preguntarles:

Si sólo 144,000 Testigos de Jehová (los “ungidos”) son los únicos hijos de Dios fuera de Jesús, ¿por qué todos los Testigos de Jehová se dirigen a Dios como “Padre celestial” si no todos son ungidos? ¿No es esto una contradicción?

Además:

Si lo la clase de los ungidos (144,000 Testigos o “clase celestial”) son los únicos hermanos de Jesús, ¿por qué los Testigos de la clase terrenal se dirigen a los ungidos como “hermanos” si ellos no son ungidos?

También hay que preguntarles esto:

Si Jesús mandó a sus discípulos a bautizar en su nombre, ¿por qué los Testigos de Jehová bautizan a sus nuevos conversos sin nombrarles nombre alguno? ¿No es esto una desobediencia al mandato de Cristo?

También:

¿Dónde dice en la Biblia que los no “ungidos” sólo olerán de los emblemas del memorial o Santa Cena?

Otra más:

Si el fin está muy cerca, y este sistema de cosas será aniquilado en el Armagedón, ¿Por qué siguen los jerarcas broklinianos comprando propiedades y construyendo salones del reino por todo el mundo si todo será destruido?

También esto:

Si la congregación o iglesia cristiana sólo la componen los 144,000 ungidos según los “Testigos” y sólo queda un pequeño resto en la tierra, ¿por qué llaman “congregación” a los salones del reino cuando muchas veces no hay siquiera un solo ungido en ella?

Además esto:

¿Es moral y cristiano que el Cuerpo Gobernante explote a los feligreses haciéndoles préstamos que deberán pagar con intereses para que construyan salones del reino que luego terminarán a nombre de la Sociedad Watchtower?

Pregúnteles:

¿Es correcto que el Cuerpo Gobernante evada el pago de impuestos al fisco, haciendo que sus feligreses regalen las revistas Atalaya y Despertad al público en general, pero obligando a sus feligreses a que las paguen en su totalidad en sus reuniones?

Hay muchas preguntas sutiles que se les puede formular a los Testigos y que los dejarían reflexionando y con pesadillas nocturnas… ¡El resto lo hace Dios!

Creo que encontrarás buena información de los Testigos en

www.lavasori.wordpress.com.

Dale también a conocer este blog a cualquier Testigo de Jehová para que se entere de muchas cosas que ignora de su religión.

Un abrazo, Mario.

HABLA LA BIBLIA DEL FIN DEL MUNDO EN EL 2O12?

Publicamos este artículo sabiendo que el Dr. Hitchcock es un premilenialista (yo-apologista- soy un post tribulacionista convicto y confeso), y como tal, el Dr. Hitchcock es un ferviente expositor del rapto secreto de la iglesia, doctrina que no comparto en absoluto (ni otro punto como que Cristo fue encarnado). Sin embargo, vale la pena considerar algunas cosas interesantes que dice en la siguiente entrevista que se le hizo por razón de su reciente libro:

Por Nathan Jones

Dr. Mark Hitchcock, autor de 2010

El Dr. David Reagan y yo tuvimos recientemente el placer de entrevistar al Dr. Mark Hitchcock en el programa Christ in Prophecy (Cristo en la Profecía). Mark es un importante experto en profecía bíblica, un autor prolífico que ha escrito más de 20 libros acerca de los tiempos del fin, Pastor Principal de Faith Bible Church, ubicada en Oklahoma, y miembro adjunto de la Facultad del Seminario Teológico de Dallas. Es también un orador muy solicitado en conferencias de profecía bíblica por toda la nación.

El Dr. Hitchcock fue invitado a responder preguntas basadas en un libro que acaba de publicar acerca de la extensa especulación y aun histeria acerca de que el mundo llegará a su fin el 21 de diciembre del 2012. El libro se titula: 2012: The Bible and the End of The World (2012: La Biblia y el Fin del Mundo).

La Biblia acerca del 2012

Dr. Hitchcock: La Biblia no tiene nada qué decir acerca del 2012, y creo que eso es muy importante, o acerca de cualquier fecha específica de los tiempos del fin. De hecho, cuando las personas establecen fechas como ésta, no están leyendo la Biblia. En el libro de Revelación no hay fechas establecidas en él.

Jesús dijo que no debemos establecer fechas. Incluso dijo en Mateo 24:35-36: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”. Claramente, Jesús durante Su encarnación ni siquiera sabía.

La Historia está plagada con establecedores de fecha y ellos siempre han estado equivocados. Cuando alguien establece una fecha para la Segunda Venida de Cristo o para el fin del mundo, usted puede estar seguro de que ése no es el día en el que va a suceder.

Recuerde que justo antes de que Jesús se fuera al Cielo, Sus discípulos le preguntaron en Hechos 1:6-7: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”. Él les respondió, “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad”. Así que, no sólo no debemos enfocarnos en el 2012, la Biblia en realidad prohíbe establecer fechas para la Segunda Venida de Cristo y para el fin del mundo.

Sabemos que el 2012 no puede ser el momento de la Segunda Venida, porque si lo fuese, la Tribulación tendría que haber empezado en el 2005 y el Rapto ya habría ocurrido. Ahora, el Rapto podría ocurrir en el 2012, porque puede ocurrir en cualquier año y en cualquier momento, pero el 2012 no puede ser el momento de la Segunda Venida ni del fin del mundo. El mundo no va a acabar hasta el final del Reinado Milenial de Cristo.

Aun cuando Jesucristo regrese a esta Tierra, el mundo no llegará a su fin. Va a ser renovado antes de entrar al Reino Mesiánico, el cual es el Reinado Milenial de Cristo. Va a haber una tremenda renovación de la Tierra. Va a ser un paraíso recuperado. Y, de Nuevo, cuando lleguemos al final de esos 1,000 años, Apocalipsis 21:1 dice, “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva;porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más”. Creo que Dios va a deshacerlo todo y va a volver a unirlo de nuevo. Así pues, técnicamente, si alguien dice, “¿Cuándo va a acabar el mundo?”, podemos responder, “Al menos dentro de 1,007 años a partir de ahora”.

En efecto, la Tierra nunca acabará; durará para siempre jamás. Va a haber un Cielo nuevo y una Tierra nueva que Dios va a hacer, una gloriosa, una que ha sido devuelta a su perfección original. La población va a morar, dice la Biblia, en rectitud y en perfección. ¡Apenas puedo esperar para que ese día llegue!

Artículos relacionados:

2012, ¿Es el Fin del Mundo?

www.apologista.wordpress.com

INVISIBLE EMPIRE:UN NUEVO ORDEN MUNDIAL DEFINIDO

El documental de Jason Bermas expone el Nuevo Orden Mundial desde las mismas palabras de la élite, mostrando cómo esta no sólo ha conspirado en privado para crear un gobierno global dictatorial, sino que ha declarado su agenda cientos de veces en público.

El film sigue el rastro de la evolución del concepto de gobernanza global desde el manifiesto de Samuel Zane Batten, The New World Order de 1919, pasando por la visión de Hitler, hasta la encarnación moderna de la conspiración que tiene sus raíces en las malvadas obras de personas como George H. W. Bush, David Rockefeller y Henry Kissinger.

Invisible Empire cataloga las empresas criminales primarias mediante las cuales la agenda es financiada, operada y avanzada tráfico de drogas controlado por el gobierno, terror de falsa bandera, fraudes bancarios, y asesinatos apoyados por el estado.

La rama más contemporánea de la agenda para ejercer un neo-feudalismo, en total hostilidad hacia la noción de una verdadera libertad e individualidad el falso movimiento medioambientalista dirigido por el fraude del cambio climático, es también expuesto.

El film también cubre los sectores más oscuros del despiadado plan para establecer una esclavitud global, incluyendo el paso hacia una población microchipeada, círculos de prostitución dirigidos por y para la élite, así como también las bizarras prácticas ocultistas que los influyentes comparten en su religión de poder y dominación.

jueves, 17 de junio de 2010

DEBEMOS TOMAR AL DIABLO MUY EN SERIO


Por Profesor de Santantoni

Por su acción contra el hombre «debemos tomar al demonio muy en serio», pero sin olvidar en nuestro camino la confianza en el amor de Dios –un amor «más fuerte que todo»–, cuya misericordia «vence todo obstáculo», explica el cardenal Georges-Joseph Marie Martin Cottier, O.P., teólogo de la Casa Pontificia.

En esta entrevista a la agencia Zenit, el cardenal Cottier aborda la acción real del demonio en el mundo, sus causas, sus consecuencias y el motivo de esperanza para el hombre.

–¿En el gran misterio del mal, cuánto cuenta la acción del diablo y qué parte tiene en cambio la responsabilidad del hombre?

–Cardenal Cottier: El diablo es sin más ni más el gran seductor porque intenta llevar al hombre al pecado presentando el mal como el bien. Pero la caída lleva nuestra responsabilidad porque la conciencia tiene capacidad de distinguir lo que es bueno de lo que es malo.

–¿Por qué el diablo quiere inducir al hombre al pecado?

–Cardenal Cottier: Por envidia y celos. El diablo quiere arrastrar consigo al hombre porque él mismo es un ángel caído. La caída del primer hombre estuvo precedida por la caída de los ángeles.

–¿Es una herejía afirmar que también el diablo forma parte del proyecto de Dios?

–Cardenal Cottier: Satanás fue creado por Dios como ángel bueno porque Dios no crea el mal. Todo lo que sale de la mano creadora de Dios es bueno. Si el demonio se ha convertido en malo es por su culpa. Es él quien haciendo mal uso de su libertad se ha hecho malo.

–¿Habrá alguna vez redención para el demonio, como afirma algún teólogo?

–Cardenal Cottier: Planteemos una premisa: el hombre ha caído en el pecado porque el primer pecador, o sea el demonio, le ha arrastrado a su abismo de mal. ¿De qué se trata en sustancia? Del rechazo de Dios y, sobre todo, de la oposición al Reino de Dios como proyecto de providencia sobre el mundo. Este rechazo que nace de la libertad de una criatura del todo espiritual como el diablo es un rechazo total, irremediable y radical, como se dice también en el catecismo de la Iglesia católica.

–¿Entonces, ninguna esperanza de que al final la misericordia de Dios pueda vencer el odio del diablo?

–Cardenal Cottier: El carácter perfecto de la libertad del ángel caído hace que su elección sea definitiva. Esto no significa poner un límite a la misericordia de Dios, que es infinita. El límite está constituido por el uso que el diablo hace de la libertad. Es él quien impide a Dios cancelar su pecado.

–¿Por qué el diablo, que es espíritu inteligentísimo, usa de esta manera esa libertad, que es en cualquier caso siempre un don de Dios?

–Cardenal Cottier: Aquí estamos ante el misterio. El misterio del mal es ante todo el misterio del pecado. Somos golpeados, justamente, por los males físicos, pero existe un mal mucho más radical y más triste que es el mal del pecado. El diablo se ha establecido en su rechazo. Además el pecado del ángel es siempre más grave que el del hombre. El hombre tiene tantas debilidades en sí que de alguna manera su responsabilidad puede resultar velada; el ángel, siendo espíritu purísimo, no tiene excusas cuando elige el mal. El pecado del ángel es una elección tremenda.

–Parece imposible que un ángel creado en la luz de Dios haya podido elegir el mal…

–Cardenal Cottier: Cuando hablamos de un ángel caído a causa del pecado afrontamos un tema muy grave y por lo tanto debemos tratarlo con gran seriedad. En la tentación del hombre tenemos casi un reflejo de lo que fue el pecado mismo del ángel. He aquí la seducción suprema: ponerse en el lugar de Dios. Incluso Satanás no reconoció su condición de criatura.

–¿Por qué el demonio es llamado príncipe de este mundo?

–Cardenal Cottier: Es una expresión del Evangelio de Juan. Significa que el mundo, cuando olvida a Dios, es dominado por el pecado. La acción del demonio está guiada por el odio hacia Dios y puede hacer graves daños cuando seguimos sus tentaciones. El mal principal del demonio es el mal espiritual, el del pecado. Esta acción toca tanto al individuo como a la sociedad.

–¿Dios no habría podido impedir todo esto?

–Cardenal Cottier: Sí, pero ha permitido que tanto el demonio como el hombre tuvieran la libertad de actuar y, a veces, de pecar. Es un misterio tremendo. San Pablo dice: «Todo es para bien de los que aman a Dios». Cuando por lo tanto estamos con Dios, incluso el mal contribuye a nuestro bien.

–Difícil de aceptar…

–Cardenal Cottier: Pensemos en los mártires. En el extraordinario bien espiritual que, a la luz de la fe, se deriva de una tragedia como un martirio. San Agustín, comentando a Pablo, dice: «Dios no habría permitido el mal si no hubiera querido hacer de este mal un bien mayor». Hay bienes que la humanidad no habría conocido si no hubiera estado la presencia del pecado y del mal. Es difícil afirmar esto, pero es la verdad.

–¿Cómo actúa el diablo en la realidad de todos los días?

–Cardenal Cottier: Lo podemos comprender por algunas expresiones del Evangelio de Juan, allí donde se dice que el demonio es homicida desde el principio. O sea, es destructor y hace morir, tanto en sentido propio como espiritualmente. Por esto es llamado el gran tentador.

–¿Nos referimos al diablo cuando en el «Padre Nuestro» decimos «no nos dejes caer en tentación»?

–Cardenal Cottier: Sí, pedimos a Dios resistir la tentación. Es erróneo pensar que toda tentación venga del demonio, pero las más fuertes y más sutiles, las más espirituales, tienen ciertamente su impronta. Y son tanto tentaciones individuales como colectivas. El demonio actúa sobre la historia humana. Su influencia es negativa. La muerte, el pecado, la mentira son signos de su presencia en el mundo.

–Dice que no todas las tentaciones vienen del demonio. ¿De qué otra cosa debemos guardarnos entonces?

–Cardenal Cottier: La tradición cristiana nos dice que las fuentes de tentaciones son tres. La más terrible, cierto, es la del demonio. Después está el mundo, la sociedad, los «otros» en la acepción joánica. Y finalmente está la «carne», esto es, nosotros mismos. San Juan de la Cruz dice que de estas tres tentaciones la más peligrosa es la última, o sea nosotros mismos. Para cada uno de nosotros el enemigo más pérfido es uno mismo. Antes de atribuir las tentaciones al demonio y al mundo, pensemos en nosotros mismos. Aquí encontramos también la importancia de la humildad y del discernimiento. El Espíritu Santo nos da el don del discernimiento y nos preserva de la soberbia de confiar demasiado en nosotros mismos.

–¿Cuál es la actitud más correcta que el cristiano debería observar frente al misterio del maligno?

–Cardenal Cottier: No olvidar jamás que la pasión y la muerte de Jesús han triunfado para siempre sobre el demonio. Esto es una certeza. Lo dice San Pablo. La fe es la victoria sobre el padre del pecado y de la mentira. Esto quiere decir que el demonio, siendo una criatura, no tiene un poder infinito. A pesar de todos sus esfuerzos el demonio nunca podrá impedir la edificación del Reino de Dios, que crece pese a todas las persecuciones. El cristiano, gracias a la fidelidad en la fe, vence el mal.

–En conclusión…

–Cardenal Cottier: Debemos tomar al demonio muy en serio, pero no debemos pensar que sea omnipotente. Hay gente que tiene un miedo irracional al demonio. La confianza cristiana, que se alimenta de oración, humildad y penitencia, debe ser sobre todo confianza en el amor del Padre. Y este amor es más fuerte que todo. Debemos tener conocimiento de que la misericordia de Dios es tan grande como para vencer todo obstáculo.

EL METODO LITERAL Y SUS VENTAJAS



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Prefiero hacerme de enemigos para seguir siendo amigo de Dios».

El método literal se define como:

«el método de interpretación que da a cada palabra el mismo significado básico y exacto que se le daría en su uso normal, ordinario, acostumbrado, bien sea empleado en escrito, al hablar o al pensar. Se le denomina método gramático-histórico para hacer hincapié en el hecho de que el significado debe determinarse tanto por sus consideraciones gramaticales como históricas».

Hay poderosos argumentos que demuestran que el método literal es el más indicado para la interpretación bíblica. Bernard Ramm nos los simplifica como sigue:

«Que el significado literal de las oraciones es la forma normal de todos los idiomas».

«Que todos los significados secundarios de documentos, parábolas, tipos, alegorías y símbolos dependen para su propia [existencia], del significado literal de los términos».

«Que la mayor parte de la Biblia tiene sentido adecuado cuando se interpreta literalmente».

«Que el enfoque literal no descarta ciegamente las figuras de dicción, símbolos, alegorías y tipos; sino, que, si la naturaleza de la oración así lo requiere, fácilmente acepta el segundo sentido».

«Que este método es el único obstáculo cuerdo y seguro para las imaginaciones del hombre».

«Que este método es el úncio cónsono con la naturaleza de la inspiración. La inspiración plenaria de la Biblia enseña que el espíritu santo guió a los hombres a la verdad y los apartó del error. En este proceso, el espíritu santo uso el lenguaje y las uniades del lenguaje (como significado, no como sonido) que son las palabras y los pensamientos. El pensamiento es el hilo que hilvana las palabras unas con otras. Por lo tanto, nuestra exégesis misma debe comenzar con un estudio de las palabras y gramática, los dos fundamentos de todo discurso significativo».

Teniendo en cuenta esta [definción], se comprenderá que las cuestiones espirituales auténticas tendrán como producto un significado literal para que puedan consolidarse como tales. La Biblia está saturada de simbolismos y de figuras literarias que auxilian al estudiante serio a entender mucho mejor el mensaje de Dios en su Palabra. Cuando se alegorizan las figuras literarias y los símbolos hallados en la Biblia se pierde el significado correcto de lo que Dios desea trasmitir. Si somos atentos, en el libro de Apocalipsis el ángel celestial descifra él mismo los símbolos llana y objetivamente para que sean entendidos de modo fácil. Para esto, mírese para que no le quepa la menor duda al amable lector Ap. 1:20; 11:8; 12:9; 17:12, 15.
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La efectividad del simbolismo se hace manifiesta cuando la interpretación se efectúa literalmente y no simbólicamente, porque de ser de esta última manera el mensaje permanecerá en su totalidad nublado y confuso. En en libro de Apocalipsis se utilizan números para esclarecer un misterio. En éste libro de revelaciones del porvenir encontramos los números 2, 3, 3½, 4, 5, 6, 7, 10, 12, 24, 42, 144, 666, 1000, 1260, 1600, 7000, 12000, 100.000, y 200.000. El significado de dichos números se expone con literalidad. No es posible alegorizarlos, al menos de que exista una indiscutible y evidente razón para tomar otro camino interpretativo. Hay reglas precisas para el caso.

Habrá de tenerse en mente que la interpretación bíblica se realizará de acuerdo al ambiente literario, histórico, cultural y teológico de lo que se intenta o desea [interpretar]. Por ejemplo: el libro de Apocalipsis está destinado a «las siete iglesias de Asia» que aparecen simbolizadas por «siete candeleros». «Los ángeles» o mensajeros humanos que presiden estas iglesias, lo están por «siete estrellas». Son «siete mil personas» las que mueren en el terremoto de Ap. 11:3. Son «dos testigos» los que profetizarán por «1260 días», es decir, por «tres años y medio» de los «siete» que componen la gran tribulación final. Estos tres años y medio es «el tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo» que Juan menciona en Ap.12:14, los «42 meses» de Ap. 13:4 (véase además Dn. 7:25). En el libro de Daniel la gran tribulación escatológica corresponde a la «septuagésima semana» o última semana de las «setenta» profetizadas por el ángel (Dn. 9:24-27). El anticristo final romperá con el pacto hecho con Israel en los últimos tres años y medio de la gran tribulación, es decir, en la «mitad de la septuagésima semana» (mírese para esto Dn. 9:27). «La bestia (que representa en esta figura grotesca la persona del anticristo y su reinado de tinieblas) que sale del mar» tiene «siete cabezas». Cada «cabeza» representa un «reino terenal» (ver Ap. 13:1; 17:9), así como los «diez cuernos» que están en la cabeza de la bestia representan literalmente «diez naciones» del mundo, «naciones» que serán coalicionadas políticamente en un súper imperio por el anticristo escatólogico un poco antes del derrumbamiento de los sistemas mundiales, en la parusía del Señor (Ap. 17:12, 13; Ap. cap. 19). Es importante que el amable lector lea los textos para que corrobore con certeza lo que se escribe en este interesante artículo. Aunque hay más ejemplos, éstos pocos nos ofrecen una idea muy transparente que la numerología habida en la Bblia es una que comúnmente posee un significado literal.

Los símbolos en la Biblia, como son los representados por animales, cosas y objetos, son propios de lenguaje figurado y cuya interpretación deberá ser completamente literal. Esto es igual para los números.

El símbolo es una figura de dicción, una forma literaria que quiere comunicar algo. Los símbolos representan situaciones materiales diferentes y conocidas por los hombres (oso, llaves, seres vivientes, bestia, cuernos, diademas, trueno, rana, granizo, león, mujer, montes, hierbas, langostas, leopardo, lluvia de fuego, cordero, etc.) con el propósito que se asimile una verdad ética, moral, y espirtual.

El éter pestilente de la escuela alegórica de Alejandría se escabulló con gran disimulo y discreción en el cristianismo. Esta escuela resguardó celosamente los mortales engendros dogmáticos de la filosofía griega, producto de las elucubraciones metafíscas de la mentes paganas e inconversas que vinieron a dar un sincretismo que prevalece exultante hasta estos días de la era moderna cuando se mezclaron desde un principio con la santas verdades escriturales. La distrosión fue terrible, y el catolicismo y el protestantismo se regocijaron entenebrecidos en ella.

La escela alegórica de Alejandría concibió pésimamente el simbolismo bíblico. El simbolismo fue despojado de su literalidad, siendo desbocado a una espirtualización extravagante, indecifrable y contradictoria. El método alegórico privó a la Biblia de sus realidad históricas más importantes, relegándolas con descuido a un plano de menor relevancia, desatendiéndolas con crueldad, degenerando su sentido literal al intentar buscar un signifcado más profundo en la espiritualización. Todo terminó en un fabuloso misticismo ilógico e inconsecuente.

La escuela de Alejandría fue escalonada hacia la cumbre del heretismo por Clemente de Alejandría y Orígenes. El pensamiento de Tyconio, donatista y alegorizador del siglo IV de nuestra era, fue asido por Agustín de Hipona que tergiversó el sentido literal del reinado milenario de Cristo en la tierra por uno espiritual (Sal. 2; Mt. 5:5; Ap. 20.4, 6). Con esto, la doctrina amilenarista se cristaliza con empecinada solidez, desalojando el premilenarismo de la Iglesia prístina. Su auge ha sido muy impresionante y su constancia duradera con el paso de los siglos. Los mil años para Agustín fueron “indefinidos” y no una cantidad númerica de [inicio y conclusión] (Ap. 20:2, 3, 7).

Agustín no concibió dos resurrecciones físicas venideras, para justos e injustos, sino una “general” (Ap. 20:11-15), ya que espiritualizó a su caprichoso antojo Ap. 20: 5, 6. De paso, “encerró al diablo en el abismo” mientras destruía y pervertía al mundo con magistral farsa (Lc. 22:3; Jn. 8:44; 10:10; 1 P. 5:8; 2 Co. 2:11; 4:4).

¡Qué pasmosa y desatinada contrariedad!

Los dejo con un excelente comentario de un reconocido teólogo:

«Por cuanto Dios dio su Palabra como revelación al hombre, es de esperarse que su revelación fuese dada en términos tan exactos y específicos que sus pensamientos fueron comunicados y comprendidos con exactitud cuando fuesen interpretados de acuerdo a las leyes de la gramática y dicción. Tal presunta evidencia favorece la [interpretación literal], ya que el método alegórico de interpretación nublaría el significado del mensaje dado por Dios a los hombres».

Que Dios les bendiga siempre.

[ ] . . . énfasis míos.

Referencias:

«Eventos del Porvenir». J. Dwight Pentecost.

«Apocalipsis: La Consumación del Plan Eterno de Dios».
Evis L. Carballosa.

«La Enciclopedia Católica».

lunes, 14 de junio de 2010

MAS LUZ SOBRE LA FE DE JESUS


Un examen sobre la justificación a través de la fe de Jesús, que es la fe de Abraham.

¡Interesante estudio que usted no debe perderse!

Hach Robert

Los escritores del Nuevo Testamento (NT) llaman a sus lectores a creer, tener fe “en” Jesús, específicamente en lo que respecta a su ser Ungido de Dios (en Hebreo, Mesías, o el Mesías, Griego, Christos, o Cristo: aquel a quien Dios ungió para gobernar el reino de Dios), que murió por los pecados de todos y a quien Dios le resucitó de los muertos y le exaltó a Su diestra. Esto es de conocimiento común entre todos los que profesan ser cristianos. Lo que es mucho menos conocido, sin embargo, es que los textos clave en las cartas del apóstol Pablo explican que la justicia de Dios, una justicia de la fe, que incluye el perdón de los pecados y la esperanza de la salvación-se convierte no en la posesión de los creyentes por su propia fe en Jesús, sino debido a la fe de Jesús.

El Jesús del NT es, por tanto, no sólo el objeto de la fe del NT, sino también la fuente, así como el modelo de la fe del NT. Que es simplemente decir que creer en Jesús es creer en lo que Jesús creía y, por tanto, trató de persuadir a otros a creer: “el evangelio del reino de Dios” (Lucas 4:43). La fe de Jesús es a menudo llamado, por Pablo, “el evangelio de Cristo” (Romanos 15:19), por el cual él se refería a la proclama no sólo sobre Jesús, sino también por Jesús, confirmado por la mención de su doxología romana a “mi evangelio y la proclamación de Jesucristo “(Romanos 16:25).

Esto significa que la fe que está en el Jesús del NT es la fe que viene del Jesús del NT. Tener fe en el Jesús del NT, entonces, es tomar la fe de Jesús como si fueran propios.

Testimonio de Pablo para la fe de Jesús

Las versiones castellanas del NT suelen representar las referencias de Pablo a la justicia de Dios y la fe de Jesús, en Romanos 3:22 y 26, en Gálatas 2:16 (dos veces) y 3:22, y en Filipenses 3:09, como la fe “en” Jesús. En relación con estos textos, los traductores se han visto obligados a elegir entre “en” y “de” debido a la ausencia de cualquier preposición entre las palabras “fe” (Griego pistis), y “Jesús” (Griego, Iesous) y / o “Cristo” (Griego, Christos) en el idioma original. (El idioma original es pisteos Iesou Christou en Rom. 3:22 y Gal. 3:22; pisteos Iesou en Rom. 3:26; pisteos Iesou Christou en Gal. 2:16, y pisteos Christou en Gal. 2:16 c y Fil. 3:9; también, en Ef. 3:12 aparece autou pisteos, que suele ser traducida como “fe en él”, pero también puede ser traducida como “su fe”, es decir, la fe de Jesús).

El idioma original permite ya sea “en” (genitivo objetivo) o “de” (genitivo subjetivo) como posibles traducciones, lo que significa que el contexto inmediato debe determinar qué preposición es la más probable. Las versiones en español suelen insertar “en” y no “de,” al menos en parte, a la vista de otros textos de “fe” en los que la preposición “en” (Griego, eis o en) realmente no aparece en el idioma original (por ejemplo, Juan 3:16 y Gal. 2:16 b y 3:26, aunque Gal. 3:26 también puede ser traducido como “hijos de Dios en Cristo por la fe”, es decir, la fe de Cristo).

Probablemente lo que pesa aún más fuertemente contra una decisión de los comités hispanos para traducir el testimonio de Pablo a la fe de Jesús ha sido el sesgo trinitario de los traductores eclesiásticos, cuyo “Jesús” divino no habría tenido necesidad de su propia fe en Dios ya que él mismo fue “Dios en la carne” y “la segunda Persona de la Deidad.” La expresión clásica de este punto de vista trinitario vino del teólogo católico Tomás de Aquino, quien escribió que “desde el momento de la concepción, Cristo tuvo la visión completa de la naturaleza misma de Dios. . . Por lo tanto no pudo haber tenido fe”.

Sin embargo, agregar la preposición “de” en lugar de “en” a aquellos textos en los cuales no aparece la preposición se convierte en la alternativa más convincente cuando los textos en cuestión se comparan con la referencia de Pablo en Romanos a “la fe de Abraham” (Rom. 4: 16). También en este caso, ninguna preposición aparece entre las palabras “fe” y “Abraham” (Griego, pisteos Abraau). Todas las versiones NT en español, naturalmente vierten la frase “la fe de Abraham”, porque “la fe en Abraham” no tendría sentido.

El hecho de que el tema de Pablo es “la justicia de Dios” en todos los textos que se refieren a pisteos Iesou o pisteos Christou, así como en su única referencia a “la fe de Abraham” (pisteos Abraau) hace que la traducción de los textos relevantes en términos de la fe “de” en lugar de la fe “en” Jesús sea aún más probablemente correcta. Un examen de los textos relevantes en Romanos 3-4 apoya esta conclusión.

En primer lugar, Pablo se refirió a “la justicia de Dios a través de [Griego, dia] la fe de Jesús Cristo [Griego, pisteos Iesou Christou] a [Griego, eis] todos los que creen” (Romanos 3:22). Es decir, “todos los que creen” en Jesús reciben “la justicia de Dios” por medio de “la fe de Jesús.”

Para Pablo, la fe de Jesús es el medio por el cual la justicia de Dios viene a los creyentes en él, es decir, a aquellos cuya fe es instruida y modelada tras la fe de Jesús.

Para Pablo, Habacuc 2:4 es probablemente una profecía mesiánica: Jesús, como el Ungido de Dios, es la profetizada venida del “justo” que, por lo tanto, “vivirá por fe” y, al hacerlo así, servirá como el instrumento mediante el cual Dios había de justificar a los creyentes. Como Pablo explica, y apoya con la cita de Habacuc, el Evangelio revela “una justicia de Dios a partir de [Griego, ek] fe por [griego, eis] fe” (Rom. 1:17 a). Es decir, la justicia de Dios viene “de” la fe de Jesús “a” la fe de los creyentes.

En consecuencia, la justificación de Dios de los pecadores es una cuestión de perdón en que, perdonando a los pecadores, Dios cumplió su promesa de Abraham para bendecir a todas las naciones, mostrándose “ser justo [es decir, fiel a su promesa Abrahamica] y justificando [es decir, contando como justicia la fe de] a aquel de la fe de Jesús “(Romanos 3:26).

Pablo estableció la conexión entre la fe de Abraham y la fe de Jesús: La justicia “[no de la ley, sino] de la fe”, ejemplificado inicialmente, y de manera imperfecta, por Abraham, y ejemplificado por último, y perfectamente, por Jesús, es el instrumento a través del cual lap promesa Abrahamica de Dios se cumplió y, por tanto, llega a todos los que ajustan su propia fe con la fe de Abraham, cuya fe fue perfeccionada por Jesús, la simiente de Abraham.

El punto de Pablo de que la promesa de Dios de bendecir a todas las naciones fue dada a Abraham y a su descendencia ” – a quien Pablo dejó claro en su primera carta a los Gálatas “es Cristo” (Gálatas 3:16)- es la clave para entender la relación entre “la fe de Abraham” y “la fe de Jesús.” Así como la justicia de Dios vino a Abraham por la fe de Abraham en la promesa de Dios-de darle un hijo, por quien Dios haría de Abraham una gran nación, a través del cual Dios bendeciría todas las naciones (véase Gn 12:1-3; 15:1-6; 18:18; Gal. 3:8)- y por la fe de Abraham la justicia de Dios llegó a Israel, así la justicia de Dios llegó a Jesús por la fe de Jesús en la promesa de Dios hecha a Abraham, y a través la justicia de la fe de Jesús la justicia de Dios viene a los creyentes de todas las naciones.

Jesús, entonces, es la verdadera “simiente” de Abraham porque él, al igual que Abraham antes que él, creyó en la promesa de Dios hecha a Abraham y así recibió la justicia de Dios. Y así como la justicia de Israel vino a través de la fe de Abraham en la promesa de Dios (y eventualmente se perdió el debido a la incredulidad nacional/ idolatría), así la justicia de la comunidad internacional de la fe viene por la fe de Jesús en la promesa de Dios de bendecir a todas las naciones en la simiente de Abraham.

El Jesús del NT inauguró el nuevo pacto entre Dios y todas las naciones por medio de creer en la promesa de Dios hecha a Abraham de bendecir a todas las naciones a través de una simiente suya. Jesús manifiesta su fe en la promesa de Dios por medio de su proclamación de las buenas nuevas del reino de Dios, que condujo a su crucifixión en las manos de las autoridades religiosas (judías) y políticas (Romanas) a (la Iglesia y Estado “) de Judea del primer siglo.

Es decir, porque Jesús creía— estaba convencido— de que su buena noticia del reino de Dios constituye el anuncio de Dios sobre el cumplimiento de la promesa de Dios hecha a Abraham de bendecir a todas las naciones, Jesús trató de persuadir a sus oyentes a creer la misma buena noticia para su justificación. Y porque el internacionalismo implícito de su buena noticia del reino (que posteriormente se extendería a todas las naciones a través de sus apóstoles) amenazó el nacionalismo de las autoridades Judías y romanas, el mensaje de Jesús-su fe- lo condujo a su ejecución por crucifixión.

El anuncio de Jesús y la crucifixión, entonces, manifestó su fe en la promesa de Dios, que tanto reivindicó Jesús (es decir, lo declaró justo / fiel) con haberle levantado de los muertos y exaltándolo a la diestra de Dios en el reino venidero. Y al hacerlo, Dios le reveló que él cumpliría su promesa de Abraham para bendecir a todas las naciones mediante la resurrección de la muerte a la vida de la comunidad internacional de la fe en el reino de Dios en la parusía de Jesús, al final de la época actual.

artículo completo en inglés en:

http://www.focusonthekingdomagazine.com/2010/05/faith-of-jesus.html

EL DEPRAVADO Y HOMICIDA PAPADO CATOLICO



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

La historia marca claramente que el papado católico cayó en un envilecimiento moral y en una degradación ética en los años que conformaron la edad media. Quienes buscaban pertenecer a la iglesia apóstata romanista, o quienes ya trabajaban en sus oscuros y satánicos garitos religiosos, lo único que les importaba era el hacerse de cargos importantes para tener respaldo económico, político, y mucho prestigio social. La que se conoce como la “sucesión apostólica” y la grotescamente llamada “infalibilidad papal” ciertamente han dejado mucho que desear como doctrinas católicas, porque algunos de los que fueron elegidos como “sumos pontífices” jamás dieron el ancho para que recibiesen justamente los títulos de “vicarios de Cristo” o de “santos y representantes de Dios en la tierra”. Etiquetarlos como «mediocres espirtuales», sería lo bastante “honroso” para ellos. Es conocido que entre los años de 1045 y 1047 después de Cristo, tres papas combatieron entre sí en cruentas y sanguinarias luchas por la supremacía papal; muy lejos estuvieron de mostrar el verdadero amor de Dios, sino tan sólo codicia, muerte, depravación, y egoísmo puro.

Para los que no están enterados y que han creído que los papas han sido hombres “santos” y ejemplares “cabezas cristianas”, les presentaré evidencia fidedigna que los delata como seres repugnantes y de una conducta abominable y corrupta, homicida ante los ojos del mundo, y principalmente, ante los de Dios.

Comencemos:

El papa Sergio II, que gobernó entre los años 904 y 911 después de Cristo, se hizo del poder papal a través del homicidio. Tuvo relaciones amorosas con una prostitua de nombre Marozia que le dio hijos ilícitos. Sergio II gobernó corrompido durante un tiempo de siete años, y junto a él, Marozia en entera depravación sexual y en lucro y pompa desmedibles.

Juan XII, nieto de la prostituta Marozia, subió a la silla papal siendo el año 955 después de Cristo. Su conducta fue tan degradada y viciada que los cardenales no tuvieron más remedio que presentar legal oficio en su contra. Poco lo soportaban ya. Ante el ataque, les advirtió “excomulgarlos” a todos en definitiva. Fue acusado de haber incendiado edificios y de celebrar un brindis para Satanás. También se le acusó de solicitar ayuda a los demonios. ¡Vaya papita de Dios! Fue tan depravado y sensual que no le ofreció el menor respeto a mujer casada, viuda o soltera. El palacio Laterano terminó convertido a causa de sus lujuriosos desesos en un sucio burdel público. Fue asesinado por un esposo indignado cuando lo halló fornicando sosegadamente con su mujer: «Porque la paga del pecado es muerte» (Ro. 6:23).

Otro papa infernal fue Bonifacio VII (984-985 después de Cristo). Este despreciable papa pudo sostenerse en su reinado eclesiástico gracias a las elevadas sumas de dinero que habia sutraído ilegalmente. Bonifacio fue conocido como un consumado y vil asesino. Se sabe que Bonifacio envenenó al papa Juan XIV. Luego de haberlo matado, dejó que una turbamulta arramblara el cuerpo hasta dejarlo como un sangriento y amorfo bulto. Antes que los perros de la calle devoraran aquel despojo cadavérico, unos sacerdotes lo sepultaron encubiertamente. Bonifacio hizo estrangular además al papa Benedicto VI.

Benedicto VIII (1011-1024), obtuvo con extorsión el trono papal. El papa que lo sucedió, Juan XIX (1024-1033), compró también de manera ilegal el título papal. Benedicto IX (1033-1045), fue puesto como papa con tan sólo doce años. La familia de jóven papa se encargó de comprale el cetro máximo del catolicismo con altas cantidades de dinero. Con el paso del tiempo, este papa que vivió en un entorno de maldad, terminó cosumando horrendos asesinatos y desvergonzados adulterios a toda hora. Su iniquidad excedió tanto que fue exiliado sin arrepentimientos de la ciudad de Roma.

No pocos papas fueron homicidas. De todos éstos, el que no tuvo rival como artero asesino, fue Inocencio III (1194-1216 después de Cristo). Este endemoniado in-humano asesinó, según los anales de la historia, a casi un millón de seres humanos a los que consideró como herejes. Fue el primero en promover la terrible maquinaria genocida denominada “la Santa Inquisición” y que durante más de cinco siglos martirizó hasta desprenderles la vida a miles y miles de inocentes con el fin de conservar el poder y las riquezas, para deshacerse cruel e injustamente de los buenos hombres que eran un estorbo en sus malévolos y fanáticos planes de conquista.

El papa Bonifacio VIII (1294-1303 después de Cristo), llevó a cabo el ejercicio infame de la brujería; se confesó ateo y dijo que Cristo era un “hipócrita” y “mentiroso”. Rechazó la vida venidera prometida por Dios a sus fieles, fue un asesino de primera categoría y un degenerado sexual notable. Su desviado concepto del bien y del mal lo llevó a declarar que el placer carnal entre mujeres y niños no era “más pecaminoso que frotarse las manos”. Bonifacio VIII fue el autor de la “Bula Unam Sanctum”, donde escribió con gran atrevimiento, a pesar de su conducta indecorosa y pervertida, que la “iglesia católica es solamente la verdadera y que fuera de ella no es posible la salvación”. Cuando Dante Alighieri visitó la ciudad de Roma, se refirió al Vaticano como “un alcantarillado de corrupción”, colcó a Bonifacio, a Nicolás III y a Clemente V, también estos dos últimos papas de Roma, en “las profundidades del infierno”.

Juan XXII (1410-1415), fue llevado al Concilio a causa de conducta pervertida. Treinta y siete testigos, entre los que se encontraban obispos y sacerdotes, lo acusaron de adulterio, incesto, de robo, y asesinato. Se le comprobó que había violado a unas trescientas monjas. Se supo que en Bolonia tenía un gineceo de por lo menos doscientas jovencitas a las que violaba en contra de su voluntad y con enorme vileza. Se le contó al nefando papa un total de cincuenta y tres crimenes terribles, y antes de que la condena le fuera impuesta, emprendió presta y no muy valiente huída que digamos. Entre estos cincuenta y tres crimenes está el haber realizado actos de depravación con la esposa de su hermano, haber consumado incesto con las enlclaustradas monjas, haber violado a mujeres vírgenes. Fue denunciado en el Concilio por adulterio y por perversiones sexuales de calibres indecibles. No es posible que estos desviados hombres puedan ser llamados “represtantes santos de Dios en la tierra”, “vicarios de Cristo”, o “sus santidades infalibles. Es hora que muchos conozcan esta asombrosa verdad. El Señor no dio ejemplo de semejantes actos bestialmente carnales y deformados. Dios en su Palabra, condena con severo juicio quienes los practican.

“Y sigue la gota dando”: El papa Pío (¿?) II (1458-1464 después de Cristo), fue el ardiente y biológico autor de muchos vástagos que no los reconoció como legítimos. Todo un “supermacho” el hombrecillo. Enseñaba a los jóvenes procazmente las maneras de seducir a las mujeres. Su sucesor, Pablo II (1464-1471 después de Cristo), que parece que aprendió mucho de sus indecentes métodos, poseía una habitación repleta de barraganas para “darse animalesco vuelo”. La tiara que este papa usaba estaba tan atiborrada de joyas que se asegura que su valor era mucho más elevado que el de un lujoso palacio.

Sixto IV (1471-1484 después de Cristo). Engendró hijos con un mujer de mala nota de nombre Teresa y que fueron hechos convenientemente cardenales. Enriqueció sus familiares a expensas del papado. Ocho de sus sobrinos fueron hechos cardenales, a pesar de que algunos era niños todavía.

Inocencio VIII (1484-1942) tuvo dieciséis hijos con diversas mujeres. Vendió los oficios del clero en altas sumas de dinero, y se dijo que permitió corridas de toros en la plaza de San Pedro.

Rodrigo Borgia, que se autonombró Alejandro VI (1492-1503 después de Cristo). Obtuvo el papado, como otros, por medio del chantaje. Tuvo relaciones sexuales ilíctas con una mujer llamada Vanozza dei Catanei, posteriormente, con su hija Rosa. Con ésta engendró cinco hijos. Nombró a uno de sus hijos, inestable en su carácter y de costumbres bajas, arzobispo de Valencia. Rodrigo Borgia llevó una vida de incesto con dos de sus “queridas” hermanas, y por si fuera poco con una de sus hijas además. Fue padre y amante de su hija Lucrecia de la que concibió un hijo. El 31 de octubre de 1501 llevó a cabo una orgía sexual la cual no ha tenido comparación con otras en la historia de la humanidad.

La iglesia católica, aparte de ser apóstata, ha sido un nido de cantiles venenosos, de asesinos, de dementes, y de superlativos perturbados sexuales.

No sólo son los papas degenerados y asesinos en la historia de la iglesia católica los que han tendio “cola larga bien pisada”. En estos tiempos en que la maldad ha aumentado en sus diversas facetas, las demandas jurídicas no se dan a basto en muchos países en contra de los sacerdotes romanista que han sido acusado de pederastas y violadores compobados pero que la misma babilónica e idólatra iglesia católica ha tratado de encubrir y proteger para no perder adeptos, crédito y riquezas. Esto lo empeora el hecho de que la iglesia católica se ha manifestado al mundo como “la única y verdadera iglesia en la que alguien pude salvarse”. Por lo visto, tal promulgación se encuentra muy apartada de ser verdadera. Bien Cristo aludió que por los «frutos» dados llegaríamos a conocer a las personas (Mt. 7:16), y los “frutos” que los individuos pertenecientes a la iglesia han mostrado no son de ningún modo de santidad y de obediencia a Dios, sino de sujeción diabólica, de mentira, de engaño, de herejía, de lujuria, de ambición y de asesinatos premeditados. En realidad, la conversión a Cristo es un extraño enigma en los vacuos corazones de estos confundidos espirituales. Sería antitético que «de los espinos se recogieran uvas o de los arbojos higos» (Mt. 7:16, 17). La iglesia católica romanista nació del diablo y lo que defecará tan sólo y para siempre será inmundicia e iniquidad; y aunque afirme y jure que es “cristiana”, no lo es en poco ni en nada.

La iglesia católica romanista es una madriguera de hombres inconversos y traumados; un refugio de reprimidos y de frustrados sexuales que aflorarán en su momento preciso sus más bajos, torcidos y secretos instintos. Es cuestión de tiempo para que su verdadra naturaleza depravada los delate inexorablemente, como ahora lo estamos apreciando con demasiada frecuencia.

Dios no hace acepción de personas. Estos versos son también una advertencia para sacerdotes sodomitas y homosexuales, para papas impúdicos e incontinentes. Tampoco se escapan las monjas lividinosas y lesbianas:

«¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios» (1 Co. 6:9-10).

Gracias.

Que Dios me los bendiga siempre.

Datos históricos obtenidos de:

«¿Cuál Camino?». Luisa Jeter de Walker.

«Babilonia, Misterio Religioso Antiguo y Moderno». Ralph Woodrow.