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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

martes, 19 de mayo de 2009

MANUEL LACUNZA Y EL RAPTO PRETRIBULACIONAL

Por el Dr Javier Rivas Martínez (MD)
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El cristianismo de la actualidad, en su mayor parte, está muy lejos de aquel antiguo y verdadero que era santo y puro, dónde la doctrina fundamental de Cristo era llevada de una manera sencilla y práctica. En estos días, que cada vez están peor y que conducen con bastante seguridad al conflicto mayor de la historia humana, de acuerdo a lo descrito en la Biblia (Mr.13:19), percatamos un mover satánico muy notable y que anuncia la muy próxima manifestación del misterio de la iniquidad, que en cualquier momento, asomará su tétrica cabeza en la superficie terrestre para abrumar al mundo pecador en diferentes formas (2 Ts.2:7) Este mover satánico, no sólo está confinado al mundo seglar, también los cristianos profesantes han caído en sus redes infernales. Los fuegos extraños (Lev.10:1-2) que son guardaos en los corazones de los creyentes, y muchos de ellos sinceros, son marcadamente visibles ante los ojos de los que escrutan las Escrituras y las entienden correctamente bien, pero los creyentes que no se toman la molestia de escrutarlas, los pasivos y desinteresados, los ojos les son cegados por el velo de la ignorancia, y cómo a manera zombis, son llevados dócilmente por el camino de la herejía y de de la perdición. El cristiano verdadero está obligado a conocer las diferentes doctrinas básicas que las Escrituras presentan, porque mucho de allí depende tener el pie entre lo santo o lo profano, entre la vida sempiterna o la condenación eterna. La Doctrina del Rapto Pretribulacional, es una herejía formalizada en el siglo XVIII por la Iglesia romanista católica, cuyo autor intelectual fue un jesuita chileno de nombre Manuel Lacunza. Bajo un nombre falso (Iben Ezra), se hace pasar por un rabino judío y logra introducirse en mundo -cristiano protestante- para depositar la semilla de maldad de la doctrina del Rapto Pretribulacional y que hoy sigue haciendo estragos entre los que profesan el cristianismo. Está documentado, que antes del siglo XVIII, los reformadores y la Iglesia de Jesucristo de los primeros siglos, jamás proclamaron tamaña mentira. La idea empieza con los romanistas para terminar infiltrada, paradójicamente, en las Iglesias que se hacen llamar –evangelistas- o –protestantes- y que tanto han injuriado con desdén (y no las culpo) a la Iglesia Papal por su condenable idolatría. Edward Irving, ministro presbiteriano escocés, aceptó la teoría de Lacunza, después, el movimiento de los –Hermanos- en Irlanda, la aprobó de la misma manera; y por último, el Padre del Dispensacionalismo, John Darby, la abrigó para regarla con toda la libertad en las -Iglesias Evangélicas o Protestantes- que la aceptaron también erradamente. La Doctrina del Rapto Pretribulacional contradice con error craso lo que dice en 2 Ts.2:1-4. Veamos el punto a discutir a continuación:
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«Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, no os conturbéis, ni por espíritu, no por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto del culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios» (2 Ts.2:1-4).
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Pablo advierte a los cristianos de esa época, el no dejarse engañar por aquellos que trataban de hacerles creer que la venida del Señor era próxima. La segunda venida en gloria del Señor será después de la tribulación de aquellos días (Mt.24:29; Mr.13:19). Pablo escribe que la aparición de Cristo no será sino antes que venga la apostasía (1 Tim.4:1), y aparezca el hijo de pecado, de perdición el Anticristo Final (2 Ts.1, 3). Los Pretribulacionalistas colocan una venida invisible al mundo (que la llaman la primera fase de la segunda venida, según ellos), que no concuerda con lo que Pablo dice, que habrá de aparecer primero el Anticristo, luego se daría la segunda venida de Jesús, visible para el mundo, arribando del cielo en gloria y en poder (Mt.13:26; Ap.1:7). Jamás Pablo refiere un Arrebato antes de la Gran Tribulación. Creemos que Pablo lo mencionaría con seguridad de haber sido una verdad Escritural, porque sería importante. Él previene con énfasis a los creyentes para que no fueran confundidos por los falsos maestros que vaticinaban que en ese tiempo El Día del Señor estaba cerca. Esto era imposible, debido a que la Iglesia estaba recién erguida y Pablo sabía que para extender el evangelio al mundo perdido no era factible en unos cuantos años. Se necesitaba mucho más tiempo, de otra manera, solo un –puñadito- de creyentes se hubieran salvado.
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Para concluir, Ireneo de Lyón, uno de los más grandes padres de la Iglesia primitiva, discípulo de Policarpo, y éste ultimo del apóstol Juan, afirma que la Iglesia de Jesucristo pasará por la Gran Tribulación Final, sin considerar nunca algo que se parezca a un Rapto Pretribulacional: .«Más claramente aún Juan, discípulo del Señor, escribió en el Apocalipsis acerca de los últimos tiempos y de de los diez reyes que se dividirán el reino que ahora impera. Cuando explica el significado de los diez cuernos que Daniel vio, dice que esto le fue revelado: «Y los diez cuernos que viste son diez reyes a los que aún no se les ha dado el reino, sino que por una hora recibirán el poder junto con la bestia. Estos tienen una sola idea en su mente, la de entregar a la bestia la fuerza y el poder. Estos lucharán con el cordero, y éste los vencerá porque es el Señor de los señores y Rey de los reyes» (Ap 17,12-14). También se declara que aquel que viene matará a tres de ellos, los otros le quedarán sometidos, y el mismo será el octavo de ellos. Y devastarán Babilonia y la quemarán a fuego, le entregarán su reino a la bestia y perseguirán la Iglesia. Una vez acaecidas estas cosas, quedarán destruidos con la venida de nuestro Señor"» (Ireneo de Lión, Contra las Herejías, Libro V, 26:1).
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Dios les bendiga siempre, mis hermanos y amigos que nos visitan y leen.
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FALSOS PROFETAS


Los Testigos de Jehová han demostrado ser una organización religiosa falsa al fracasar reiteradamente en sus fechas para el armagedón. Esto, por sí solo, debería ser motivo suficiente para que millones de Testigos de Jehová activos abandonen la denominación para nunca más volver.

Ver el siguiente vídeo, haga -click- en el encabezado:

domingo, 17 de mayo de 2009

EL YESHIVA LE DIJO AL PAPA: JERUSALÉN ES NUESTRA PARA LA ETERNIDAD

Por Maayana Miskin

(IsraelNN com) Mientras algunos israelís tomaron las calles en protesta de las políticas del Papa Benedicto XVI, el Beit Orot yeshiva en Jerusalén ha encontró una forma creativa para hacerle saber al Papa su postura en los derechos de las personas judías. El yeshiva, hallados apenas 400 metros del hotel que ocupó el Papa, había colgado grandes estandartes proclamando la soberanía judía en Jerusalén.

Las señales de 20 metros estaban estratégicamente ubicadas para hacerlas visibles en las fotos y videos del Papa tomadas por periodistas extranjeros cerca de su morada temporal.

Una bandera leía, “Jerusalén – La capital Eterna de Israel y del pueblo Judío”, mientras otro le recuerda al Papa el verso Bíblico proclamando a los judíos como un pueblo escogido. El yeshiva también había colgado banderas israelís alrededor de su complejo.

Beit Orot yeshiva está ubicado en el Monte de los Olivos (Har Hazeitim), una parte de Jerusalén histórica que fue conquistada por Jordania en 1948 y mantenida por 19 años, durante el cual los árabes asumieron el control del área, desbaratando muchas estructuras judías históricas y casas judías asidoras.
El yeshiva, y un barrio judío adyacente pequeño, son actualmente la presencia Judía exclusiva y constante en el área ahora árabe en su mayoría.

Como explicaron aquellos que colgaron las señales, la posición única de yeshiva dio a sus estudiantes el impulso para protestar, “El yeshiva es una isla judía en medio de aquellos que lo odian. No podríamos guardar silencio durante la visita de la cabeza de uno de movimientos cristianos más grandes del mundo, un movimiento que reclama que el pueblo Judío como un todo es irrelevante, y no tiene apego a su tierra, la tierra de Israel, o para su capital, Jerusalén.”

"Le beneficiaría saber que estamos parados fuertemente en lo que se refiere a Jerusalén y para toda la tierra de Israel”, añadieron ellos. “Es nuestro, hemos regresado a casa.”

sábado, 16 de mayo de 2009

¿ES VERAZ LA DOCTRINA DE LA INMORTALIDAD DEL ALMA?


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente» (Gn. 2:7).

En otras traducciones de este verso, «un ser viviente» es sustituido por un «un alma viviente» (nefesh hayyah, heb.). El término «alma» en la Biblia carece de toda relación o afinidad con el concepto griego filosófico-religioso y ancestral del «alma inmortal», y de su “meta psique” o trasmigración, doctrina pagana introducida en Grecia por los orfistas y los pitagóricos, la que concientizó además Platón, extendiéndola.

El hombre vino a trasformarse en «un ser viviente», o «alma viviente», por medio del «aliento» de Dios soplado en el barro, en la arcilla orgánica. La palabra «aliento de vida» o «nefesh», tiene un significado variado: Significa «alma» en el sentido de la «psique» (gr.) o de la «mente» humana, también llamado «corazón»: la naturaleza emocional del hombre (Mt. 15:19). Significa «vida» y «persona». Se traduce además como «deseo», «apetito», «emoción» o «pasión». El barro recibió «vida» mediante un acto de Dios que lo convirtió en «un ser o alma viviente», «un ser pensante que no se puede dividir». Cristo dijo en el huerto del Gesemaní que su «alma estaba muy triste, hasta la muerte» (Mt. 26: 38). Sugiere aquí con exactitud que su carga emocional era terrible y muy pesada, trayéndole como consecuencia un fortísimo estado de ansiedad, al tener en cuenta en su mente el sacrifico vicario y salvífico que tenía pendiente en la imperturbable cruz de madera; a causa de tal motivo, pudo exclamar: «Padre mió, si es posible, pase de mi esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú» (Mt. 26:39).

«Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo» (1 Ts. 5:23).

Pablo no hace aquí ninguna distinción entre una cosa y otra (espíritu, alma y cuerpo), como si el hombre fuese una entidad que pudiera separarse por “esencias”: «Os santifique (hagiasai humäs, gr.) por completo» (holoteleis, gr. holos: entero; telos: fin, gr.). Esta referencia apunta más a cualidades que a cantidades, porque el hombre es una «inseparable totalidad»; ciertamente el hombre es un «agente indivisible». «Vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo» (humön to pneuma kai hë psuchë kai to söma, gr.), no es mencionado como aludiendo una trico o dicotomía objetiva y literal. Todos los seres humanos, conversos y no, buenos y malvados, poseen un «hombre interior»: «Alma» (psuchë; mente, nous, gr.), «corazón» (kardias); el «hombre interior» (ho esö anthröpos, gr.), y el «hombre exterior» (soma, ho exö antrhöpos), pero nosotros como creyentes, tenemos el «espíritu santo», y el «espíritu renovado» por el «paráclito» (véase 1 Co. 2:11; Ro. 8:9:11). El hombre, por lo visto, no es una «integridad compuesta» como se ha creído por muchos siglos. En la primera carta a los corintios, en el segundo capítulo, el apóstol Pablo hace una analogía entre el «espíritu de Dios» y el «espíritu del hombre». El «espíritu de Dios» (to pneuma tou tehou, gr.), no solamente escudriña nuestros «corazones», sino también «aun lo más profundo de Dios» (kai ta bathë tou tehou, gr.). «El espíritu de Dios», es por decir así, la conciencia de él mismo, su mente omnisciente. Dios conoce sus propósitos a través de su «santo espíritu». De forma semejante, el «espíritu del hombre que está en él» (to neuma tou anthröpou to en autöi, gr.), es su propia mente o conciencia auto analizadora:

«Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?» (1 Co. 2:11).

El «espíritu del hombre», es una condición inherente en cada individuo humano. “No es un agregado que se pueda desechar”. Cuando el cuerpo del hombre perece, su «espíritu» o «conciencia» también perece.

Tendrá que comprenderse, por los fundamentos ofrecidos, que el ser humano es «indiviso en su integridad»; es de ese modo como Pablo lo entendió siempre (Sea guardado entero, holoklëron terëthëië, gr.) El adjetivo «holoklëron» posee un significado «completo en todas sus partes» (holos, todo, klëros, parte, gr.). Es imposible, con esto, aún seguir admitiendo la doctrina del «alma inmortal» que elaboró el paganismo griego.

«Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno» (Mt. 10:28).

El «alma» y el «cuerpo» son tomados aquí como un todo: el hombre. El «alma» es la «mente» de donde nacen las emociones y los sentimientos; es donde reside la razón, la inteligencia y la locura; es de donde surgen el trémulo cavilar y las firmes decisiones. El «alma», es la vida del «cuerpo», la chispa o el «hálito de vida» que de Dios proviene, que insufló; él lo ha dado (Ec. 12:7). «Cuerpo, alma y espíritu»: Unidad indisoluble conocida como «ser humano», cuya propiedad no puede separarse sin que su esencia se destruya o altere. En este texto, el «cuerpo» y el «alma» son expresados como si constituyesen todo el hombre. «Destruir el alma y el cuerpo en el infierno» (kai psuchën kai söma apolesai en geennëi, gr.), no incita a pensar que la unidad posea la capacidad de disgregarse en «dos partes», sino que es, exclusivamente, «una sola cosa»: el hombre, de nuevo. La destrucción del «alma» y el «cuerpo» acontecerá cuando «los muertos grandes y pequeños» (tous nekrous tous megalous kai tous mikrous, gr.) sean despertados de su muerte prolongada en la segunda resurrección (La primera resurrección es la de los justos, véase Ap. 20:4-6, y deduzca), para ser juzgados en el Juicio del Gran Trono Blanco (Ap. 20: 11-13), y después lanzados, en «cuerpo entero», es decir, en «cuerpo y alma», en el Lago de Fuego que arde con azufre (Ap. 20:15). En 1R.17:21, la mujer suplica a Elías por el hijo que ha muerto prematuramente: «…te ruego que hagas volver el alma (la vida: nefesh, heb.) de este niño a él». Es decir, «…te ruego que hagas volverle la vida de este niño a él». No hay relación aquí con un cuerpo místico-espiritual, tal como lo concibió la religión pagana antiquísima. El «alma», definitivamente, es la «chispa vital» que hace del hombre un agente dinámico, animado, que lo trasforma en un «alma viviente».

Por ningún lado la Biblia explica que inmediatamente después de la muerte una supuesta «alma inmortal etérea» emprenda rápido “vuelo” al tercer cielo de Dios, por obras buenas, o que vaya al infierno, por obras malas. Mucho tienen que ver en esta falsa creencia, el no considerarse la parábola del «rico y Lázaro» como tal. En nuestros blogs existen estudios muy claros al respecto. Búsquelos amable lector. Estos sensatos y racionales estudios eliminan “limpiamente” la literalidad de dicha parábola. Su interpretación es alegórica, en forma figurada, sin la menor duda. No es hasta después de la resurrección de los muertos cuando se logrará definir qué persona irá en «cuerpo completo» a su lugar merecido, no antes: «Para vida eterna, o para condenación eterna». Veamos esta sólida realidad:

«No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación» (Jn. 5:28-29).

Prosigamos:

«Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos» (Ap. 6:9-11).

Esta imagen de la visión, no es literal, sino alegórica. El altar que aparece ubicado en el cielo es simbólico, el antitipo del altar del tabernáculo en la tierra ordenado a Moisés, de acuerdo a Heb. 8:2-5:

«… ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer. Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte» (Heb. 8:2-5).

La alegoría muestra que estas «almas» se encuentran debajo (hupokato, gr.) del altar. Recordaremos que la sangre de los sacrificios ofrecidos en el Antiguo Testamento, según el culto levítico, era derramada hacia el fondo del altar (véase Lv. 4:7). Las mártires mencionadas o «almas» que son «vidas humanas» y no en el sentido de ser «sustancias inmortales» que fueron parte una vez de un cuerpo palpable o «soma», imperceptibles para el ojo humano común, como los espíritus demoníacos (Las almas, tas psuchas, gr.). Estos «mártires» han dado sus «vidas» o «almas» como su Señor que ha sido «inmolado» (Porque fuiste inmolado, hoti esphagës, gr.) para la redención y el rescate de muchos (Mt. 20:28; Ap. 5:9). En Ap. 5:6 existe un simbolismo que señala el invaluable sacrificio de Cristo, representado como «un Cordero como inmolado». «Los siete cuernos y siete ojos del Cordero», revelan el magno poder y la plenitud perfecta de Dios en Cristo por medio del espíritu santo. Es obvio y evidente que en la humanidad de Cristo no aparece en realidad este número de «cuernos» y de «ojos». Este simbolismo tiene un propósito preciso: mostrar lo que Cristo hizo por los hombres pecadores en la cruz del Calvario y la unidad habida entre éste con el Padre (Jn. 17:11, 21-22). Los mártires que aparecen debajo del altar y que claman con voz potente y vocativa (¿Hasta cuándo…? heös pote, gr.) por justicia y venganza al Dios del cielo por sus sangrientas muertes (Vengas nuestra sangre de manos de los que moran en la tierra, ekdikeis to haima hëmön ek tön katoikountön epi tës gës, gr.), son al parecer en esta representación simbólica, porque no se especifica, los siervos de Dios que han sido muertos en todas las edades, desde la persecución de los cristianos que empezó con el cruel Domiciano, que continuó notablemente a lo largo de la edad media por el nefando y lóbrego catolicismo, y que continúa con odio desmedido en ciertos países del mundo hasta hoy en día, «a causa de la Palabra de Dios». Estos textos estudiados ahora, por desgracia y desventura, han sido mal comprendidos, al aplicar, en este caso, de modo incorrecto, el método de interpretación literal, muy «abusado y venerado» por los trinitarios dispensacionalistas. Si el método de interpretación literal es el correcto para comprender Ap. 5:6, no cabe duda entonces que Cristo es “un animal de la especie del género «Ovis», con una gran cantidad de «ojos» y «cuernos», semejante a un monstruoso error biológico”; tendríamos que aceptar rotundamente también como “almas inmortales separadas de los cuerpos de los mártires que murieron por causa de Jesucristo, y que están en estos momentos en el cielo, en la misma presencia santa de Dios”; “almas inmortales que yacen descarnadas en la base del altar de los sacrificios”. Esto, amigos míos, no puede ser nunca.

Pablo considera la «muerte» como el «dormir profundo y natural» (véase 1 Ts. 4:13-14). De los que murieron en Cristo en su época el apóstol dice: «Acerca de los que duermen» (peri tön koimömenön, del antiguo koimaö, poner a dormir, gr.). Los griegos y los romanos empleaban esta figura del sueño para la muerte; Cristo la usa en Jn.11:11. «El sueño de la muerte, es la inconciencia absoluta de la mente en ese estado». Es el «no saber nada de aquí, ni de ningún otro lado». Por lo tanto, el “más allá”, es inexistente.

Cuando Caín mató a su hermano, a Abel el justo (Mt. 23:35), en sentido figurado, metafóricamente, Dios le dijo que «la voz de la sangre de su hermano clamaba a él desde la tierra» (Gn. 4:10), entendiéndose que Dios no estaba muy contento con el acto homicida perpetrado por Caín, por lo que Dios habría de juzgarlo con enorme severidad. El texto jamás menciona que el “alma de Abel clamaba a Dios desde el cielo por el macabro asesinato hecho contra su persona”. ¿Seguiremos considerando aún con tan tangibles prueba presentadas la existencia de un «alma inmortal»?

La Biblia no establece la enseñanza de la doctrina de la «inmortalidad del alma»; con remarcada notoriedad es incompatible con ella. El rey Salomón describe el «estado o condición inconciente» de las personas después de la muerte, sin dejar huecos o pautas de oportunidad para pensar y admitir otra cosa:

«Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol» (Ec. 9:5-6).

El predicador pone de manifiesto que los individuos finados, «nada saben», «porque su memoria ha sido puesta en olvido». Es lógico suponer con semejante declaración, que nadie está conciente o despierto después del evento de la muerte, en un “equis” lugar, nómbrese «cielo», «limbo», o «infierno». Ninguna persona muerta puede «amar», «odiar» o «envidiar»; por este motivo, es imposible alabar a Dios inmediatamente después de morir:

«No alabarán los muertos a JAH, ni cuantos descienden al silencio…» (Sal. 115:17).

Termino diciendo, como recordatorio, que el hombre consiste en tres elementos indivisibles y diferentes, «cuerpo», «alma» y «espíritu». El «cuerpo» es la parte material que constituye físicamente al hombre; el «alma» es el principio de vida animal en el hombre; y el «espíritu» es el principio de la vida racional del hombre. Tomaremos en cuenta, por su importancia, que «vida» (alma) y «espíritu» se utilizan de forma intercambiable en la Biblia (véase por favor: Job. 27:3; 33:18), como también «alma» y «espíritu» (véase por favor: Sal. 42:6; Jn. 12:27; He. 12:23).

Al morir el hombre, el «cuerpo» vuelve a la tierra y el «alma» deja de existir. Pertenece la «imaginación», la «memoria», la «comprensión» al «alma» humana. El poder de «razonar», la «conciencia» y el «libre albedrío» al «espíritu» del hombre. El hombre es una unidad de «cuerpo y alma», inesperable en su sustancia que espera la resurrección, si ha muerto, o la trasformación en vida, para obtener un «cuerpo espiritual», si es fiel creyente, como el de Cristo en su resurrección, que no era un «espíritu incorpóreo», un «espectro», una «apariencia» humana, según la errada creencia de los gnósticos docetistas (véase por favor: 1 Co. 15:44; 1 Jn. 4: 2-3 «… porque un espíritu no tiene carne y huesos como yo tengo». Lc. 24:39).

Los muertos serán despertados en el futuro del polvo de la tierra, cuando Cristo venga en gloria y visible al mundo para juzgarlo (Mt. caps. 24 y 25). La doctrina de la «inmortalidad del alma», es una mortal mentira pagana que no pocos deberán desalojar de sus mentes por ser herética y comprometedora para sus vidas espirituales. Su sinceridad personal, no los justificará en el día del juicio.

«Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua» (Dn. 12:2).

Tengan cuidado en lo que están creyendo.

Gracias hermanos y amigos míos que nos visitan con agrado y deseos de aprender.

LLAMAMIENTO DE PARTE DEL PAPA PARA LA CREACIÓN DE UN ESTADO ISRAELITA-PALESTINO


Benedicto XVI concluyó hoy su peregrinaje a Tierra Santa con un llamamiento a que la creación de un Estado palestino deje de ser un "sueño" y se convierta en una "realidad".

"Permitidme hacer este llamamiento a toda la gente de estas tierras: ¡No más sangre derramada!. ¡No más luchas!. ¡No más terrorismo!. ¡No más guerra!. Dejadnos romper el círculo vicioso de la violencia. Dejad que haya paz duradera basada en la justicia y una genuina reconciliación", exclamó el Papa en el aeropuerto de Tel Aviv, justo antes de volar de regreso a Roma.

El Pontífice pidió tanto el "reconocimiento universal de que el Estado de Israel tiene derecho a existir, y a gozar de paz y seguridad en fronteras internacionalmente reconocidas" como el "derecho del pueblo palestino a un hogar nacional soberano e independiente, a vivir con dignidad y a viajar libremente".

"Dejad que la solución de dos Estados (israelí y palestino) se convierta en una realidad y no siga siendo un sueño", dijo frente al presidente de Israel, Shimon Peres, y al primer ministro, Benjamín Netanyahu. En su discurso en el aeropuerto, el Papa repasó la visita a Tierra Santa "fértil para el ecumenismo y el diálogo inter-religioso" que comenzó el pasado día 8 en Jordania.

"Una de las visiones más tristes para mí fue el muro (israelí en Cisjordania). Cuando pasé a su lado, recé por un futuro en el que los pueblos de Tierra Santa puedan vivir juntos en paz y armonía sin la necesidad de tales instrumentos de seguridad y separación, sino respetando y confiando uno en el otro y renunciando a toda forma de violencia y agresión", resaltó.

El Obispo de Roma también tuvo palabras para su visita al Yad Vashem de Jerusalén, "uno de los momentos más solemnes" de su estancia en Israel, en el que tuvo "conmovedores encuentros" con supervivientes del Holocausto.

Fuente: Aurora

Breve Comentario:
Es evidente que el “Santo Padre” no cree en las promesas de Dios para Su pueblo elegido de una Jerusalén indivisible y en poder de los Judíos. Se hace evidente que el Papado será un gran impulsador de la tan ansiada división de Jerusalén exigida por los árabes y la ONU, y apoyará al futuro dictador árabe (¿Abdullah II?) para que se haga realidad este sueño.

UNA PREGUNTA INOCENTE DE HIJO A PADRE


Oye, papito, me han dicho por allí que tú y yo tenemos la misma edad, y que ambos nacimos el 3 de Enero de 1965, ¿es posible eso? Mi cabecita no lo entiende! …Bueno, hijo, quien te haya dicho eso es un retrasado mental, porque siempre un padre es mayor o antes que su hijo. Pero entonces papi, ¿por qué crees tú en la Trinidad?¿Acaso no enseña esa doctrina que el Padre Celestial y Su Hijo son eternos, es decir, de la misma edad?…Uyuyuy, hijo, me atrapaste…esteeeeee…bueno…los polllitos dicen, pío, pío, pío… ¡Me volveré unitario hoy mismo, hijo mío!…Bien hecho, papá, tú sí eres un nerd!


Colorín colorado, este cuento se ha acabado.


Moraleja: No creáis a los “TRINITERCOS”

jueves, 14 de mayo de 2009

LA PARÁBOLA DE LAS DIEZ VÍRGENES Y USTED






”Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (Mateo 25:1-13).

Ahora mire a esta porción de Escritura con cuidado. El Señor no comparaba manzanas con naranjas aquí como algunos suponen; él no comparaba a creyentes con incrédulos. Ellas eran todas del mismo “género”; ¡ellas eran todas VÍRGENES! ¡En otras palabras, ellas eran todas CREYENTES! La diferencia entre estos dos grupos de vírgenes es que un grupo tenía el aceite para sus lámparas, y el otro grupo no. Además, no es como si el grupo cuyas lámparas salían al encuentro con el Señor no tuviesen ningún petróleo, o como más podrían ellas decir, “Nuestras lámparas han salido.” Obviamente, si sus lámparas habían salido, ellas habían estado encendidas en algún punto en el pasado; por otra parte, su declaración no tendría sentido.

Hay también otras dos cosas de las que deberíamos tomar nota aquí: Primero, aquellas que no tuvieron aceite para sus lámparas no lo podrían obtener de sus amigas; en otras palabras, esta clase de aceite no es algo que usted pueda obtener “gratis” o de otras personas. Usted tiene que comprárselo. En segundo lugar, una vez que la puerta para la fiesta matrimonial está cerrada para usted, no será reabierta. Si usted pierde su oportunidad para entrar con él, “usted se quedará fuera de la fiesta de matrimonio. Ahora, eso es lo que dice la Biblia. Por supuesto, hay aquellos que intentan MINIMIZAR esta porción de la Escritura y otras porciones de la Escritura muy análogas como ésta; por ejemplo, Mateo 25:14-30, donde el “siervo poco rentable”, que es análogo a las vírgenes sin aceite en sus lámparas, es expulsado para un lugar donde “… habrá llanto y rechinar de dientes”. (Mateo 25:30). ¡Bastante espeluznante! Obviamente, éste es un asunto muy serio – pero allí está, por escrito y en las páginas de la Biblia. Y recuerde, hablamos de un siervo del Señor aquí, no alguna clase de “persona ajena” al grupo familiar de Dios.
EL SEÑOR ESTÁ TRATANDO DE OBTENER SU ATENCIÓN
El Señor está desesperadamente tratando de transmitirle algo a usted, y aquello es esto: Si usted no tiene el valor de salir en defensa del Señor ahora, si usted no tiene el valor de obedecerle a Dios ahora, usted no tendrá el valor de obedecerle cuando AQUEL TIEMPO finalmente venga, y usted sea puesto a prueba”. Sobre esto es lo que estos versos tratan y MINIMIZARLOS acerca de su situación personal es una cosa muy peligrosa que usted pueda hacer. Lo digo nuevamente, la tribulación sola no produce carácter; sólo fortalece aquello que ya está allí. Finalmente, usted debería tener por entendido que hay un “elemento de tiempo” implicado aquí: Si usted no compra aceite para su lámpara en el tiempo asignado para que usted lo haga, no le hará ningún bien tratar de comprarle aceite a su lámpara “después del hecho”. Mire los versos aquí: No es como si las vírgenes que no tuvieron aceite en sus lámparas no quisieran comprarlo después de que se habían enterado de su situación peligrosa. Ciertamente lo hicieron – y salieron rápidamente para hacer eso, aparentemente con algo de pánico. Pero fue en vano. FUE MUY TARDE. A los cristianos no les gusta oír esto, pero esto es explícitamente lo que le enseñan las Escrituras. HERMANOS Y LAS HERMANAS, USTEDES NECESITAN SABER QUE PUEDE VENIR EN UN TIEMPO EN SU VIDA CUANDO SERÁ MUY TARDE PARA QUE USTED RESPONDA A DIOS! Y usted debería comprender algo más: Todo esto se dijo en relación ESPECÍFICA para el “fin de los días” – EN RELACIÓN ESPECÍFICA PARA LA SITUACIÓN QUE USTED AFRONTA AHORA MISMO EN SU VIDA.