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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

LA CAÍDA DEL EVANGELIO DE LA PROSPERIDAD

He sostenido durante algún tiempo que el evangelio de la prosperidad es un evangelio falso y cualquier cosa que afirme ser de Dios, pero que resulta en una mentira, está condenada a desaparecer. El evangelio de la prosperidad es primordialmente un evangelio del continente americano. Aunque es predicado hasta cierto punto en Europa, la mayor parte de las personas que viven en ese viejo continente ni siquiera van a la iglesia.

“Recuerden las palabras que les dije: ‘Ningún siervo es mayor que su amo.’ Si me persiguieron, os perseguirán a ustedes también. Si han guardado mi enseñanza, guardarán las vuestras también”. Juan 15:20

Jesús nos dice que si le seguimos a él y Sus enseñanzas seremos odiados por el mundo. Los predicadores de la prosperidad de hoy en día nos dicen que pidamos y reclamemos. Nos dicen que si nosotros los cristianos sólo enviáramos nuestro dinero a su ministerio, rebosaremos de gran abundancia de bienes materiales. Estos mismos predicadores que leen de todas las adversidades y peligros que afrontó Pablo tendrían que concluir que él no pudo haber sido un cristiano auténtico.

¿Qué le está ocurriendo al evangelio de prosperidad en Norteamérica a consecuencia de la crisis económica que padece? Las mega iglesias de evangelio de la prosperidad ven una fuerte disminución de miembros en sus cultos dominicales. Y es que las cosas materiales que muchos de ellos ganaron u obtuvieron como “resultado” de sus generosas ofrendas al ministerio del evangelio de la prosperidad, hoy las están perdiendo por la crisis económica de la nación.

Ahora comprenderán que algo no funcionó bien con el cuento del evangelio de la prosperidad. Por fin podrán entender que nuestro trabajo como cristianos es simple: ir a todo el mundo y predicar el evangelio del reino. Decirle al mundo las buenas noticias que Jesucristo restaurará el reino de Dios y que para ello él murió por nuestros pecados y que resucitó al tercer día y ascendió al cielo victorioso para recibir dicho reino y más adelante volver ha establecerlo en la tierra.

Ahora debemos convencernos de que todos los fieles obtendrán la prosperidad duradera cuando el Señor regrese como el rey que restaurará el reino davídico glorioso y resplandeciente.

Algunos cristianos rebosan de mayores cosas materiales, pero la mayor parte de cristianos trabajan todos los días con gran mpeño para obtener riquezas mayores que las que pueden obtener acá hoy.

Usted no puede servir a ambos, a Dios y al dinero. Y esto es lo que envuelve el evangelio de la prosperidad, utilizar a Dios para obtener dinero.

El sitio web http://fireinmybones.com tiene algunos artículos que revelan la caída de las iglesias modernas de hoy en América que predican el evangelio de la prosperidad. Aquí está lo que dicen:

En Tampa, Florida, la Iglesia Internacional sin Paredes se está enfrentando a su defunción. La megaiglesia, que una vez atrajo 23,000 creyentes y fue presagiada como una de las congregaciones que crece más rápido en la nación, se vino abajo drásticamente después de que el co-pastor Randy y Paula White anunciaron en 2007 que se divorciaban. En Noviembre. 4 su banco archivó los procedimientos de exclusión y exigieron el pago inmediato de un préstamo de $12 millones sobre la propiedad.

En Duluth, Georgia – al noreste de Atlanta – los delegados del sheriff llegaron a los Ministerios de Destino Global y le ordenó al obispo Thomas Weeks II a dejar la propiedad. Según documentos archivados en el tribunal del estado, Weeks – quien se divorció de la popular predicadora Juanita Bynum en junio – debía más de $511,000 en rentas atrasadas a los dueños del edificio. Él fue escoltado del edificio en noviembre 14 mientras un oficio religioso estaba en curso.

En el caso de la Catedral en la Capilla de la Colina, muchos parroquianos se salieron 16 años atrás cuando trascendió que Earl Paulk y otros miembros de la administración fueron involucrados en intercambios de esposas haciendo. Paulk creó una cultura bizarra de secretismo para cubrir la inmoralidad, la cual incluyó su aventura con una cuñada – y resultó en el nacimiento de Donnie Earl (quien pensó que él era sobrino de Earl Paulk hasta el año pasado). La iglesia sólo ha tenido a varios centenares de miembros en estos últimos años.

Hoy, Donnie Earl ha abrazado las doctrinas inclusionistas del pastor de Oklahoma Carlton Pearson, quien dejó la fe en 2003 y fue señalado como un hereje por un grupo de obispos afro- americanos el año subsiguiente. El joven Paulk ahora predica que todas las personas, no simplemente todos cristianos, son salvos. Él dijo todo la semana última que la Catedral “se ha expandido para incluir toda la creación de Dios – budistas, cristianos, gays, hindúes, etc.” Y este mensaje deformado es emitido por radio.

Aun antes de que Weeks fuese acusado de asaltar a Bynum en un lote de estacionamiento del hotel en agosto del 2007, el pastor de Ministerios de Destino Globales profanó su púlpito durante una conferencia de matrimonio titulada “Enséñame a Amarte”. Él les dijo a los hombres casados que deberían usar profanidad durante el sexo para aumentar su experiencia, y él trajo a a las parejas de casados al escenario para jugar un juego en el cual se le pidió a los hombres nombrar las partes favoritas del cuerpo de sus propias mujeres.

Como usted puede ver, las iglesias de evangelio de la prosperidad se están derrumbando porque dejaron de predicar la Palabra de Dios. Todd Bentley, quien había guiado al Lakeland Revival en Florida ha huido de la escena. Su corrupción ha quedado al descubierto. La corrupción de estos otros ministerios ha quedado al descubierto.

De repente la megaiglesia de Carlos “cashier” Luna será la próxima en derrumbarse…

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TAN CLARO Y SIMPLE

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
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¿Están ustedes siguiendo la enseñanza fundamental de Jesús?

Si en algo nuestro Señor no pudo ser de ningún modo intrincado fue cuando dio a conocer al único Dios verdadero. Sus palabras sobre la persona de Dios son tan simples que hasta un niño de 2 añitos puede entenderlas. Sería ilógico que Jesús diese a conocer a un Dios que nadie pudiese entender. Pero los Trinitarios, Binitarios y los modalistas han complicado la sencilla declaración de nuestro Señor en Juan 17:3, cuando dice: “Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado”. Si en estas declaraciones alguno de ustedes cree encontrar a un Dios Trino o Binitario, entonces yo debo estar loco cuando interpreto que aquí Jesús está enseñando que Su Padre es el ÚNICO Dios verdadero. ¿Pero estoy loco realmente? Hasta ahora creo que no, pero si termino en un manicomio, entonces quién sabe. De lo que sí estoy seguro es que si tratara de profundizar en el dogma Trinitario, quien sabe terminaría en un hospicio para dementes por lo confuso que es. Si para alguno el vocablo ÚNICO es DOS o TRES PERSONAS entonces esa persona debe estar con una camisa de fuerza.

¿Pero es posible que en este importante pasaje Jesús esté diciendo que él y Su Padre son el Dios verdadero? ¿Y qué hay del Espíritu Santo? ¡No aparece para nada! Lo cierto es que para mí este pasaje es crucial y no debe ser ignorado. El Señor Jesucristo está diciendo que el único Dios verdadero es el que le envió a él al mundo. ¿Pero acaso alguien creerá que Jesús se mandó a sí mismo al mundo? Yo no. Si usted lo cree, allá usted, pero eso no es lo que el Señor dijo.

Pablo coincide con Jesús: ¿coincide también usted con ellos?

En 1 Corintios 8:4-6 Pablo es claro cuando nos dice: Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. 5 Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), 6 para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

Aquí Pablo es tan claro como nuestro Señor Jesucristo, y lo es para que no quede dudas sobre quién en verdad es el único Dios. El está diciendo que existen otros dioses, los llamados dioses, y en ese grupo celestial sobresale Jesús. El es uno de los llamados dioses, pero sólo UNO es el Dios verdadero, el que subsiste por sí mismo, el que es ETERNO, y la fuente de vida: El Padre. Si esta simple verdad no la quieren aceptar los Trinitarios, binitarios y modalistas, allá ellos. Pero esta verdad simple lo puede entender hasta un retrasado mental. Y perdonen la crudeza.

Si usted no le cree a Jesús y a Pablo, entonces usted no puede ser ni cristiano ni apostólico. ¡Así de simple es la cosa!

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LA MISERICORDIA DE DIOS EN EL AT

Se le ha acusado a Dios de haber sido cruel y sanguinario con sus enemigos, matando a niños, ancianos, y mujeres por igual…¡pero poco o nada se habla de los episodios de misericordia y perdón que Él manifestó hacia sus enemigos!
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El perdón de Nínive.
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Mientras Dios en particular trató a Israel y Judá como Su pueblo escogido, el Antiguo Testamento demuestra que Dios también honraba el arrepentimiento de los Gentiles quienes se humillaron hacía Él. El libro de Jonás nos da la historia del juicio de Dios contra la nación de Asiria y de su arrepentimiento cuando oyeron el aviso de Dios a través de Jonás. Viendo su arrepentimiento, Dios difirió la ejecución de Su juicio.
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“Y los hombres de Nínive [la capital de Asiria] creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.
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“E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos.
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“¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se aparta del ardor de su ira, y no pereceremos? Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo” (Jonás 3:5-10).
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Sí, el Señor Dios del Antiguo Testamento era un Dios de misericordia y amabilidad. Él extendió gracia y perdón a todos aquellos que se arrepintieron, Israelita, Judío o Gentil. Esta historia del libro de Jonás es muy significante porque demuestra que Dios ha siempre requerido que todas las naciones–no solamente Israel y Judá–guardar preceptos. ¡El carácter de Dios NUNCA cambia!
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El Rey Acab obtiene misericordia y Perdón de Dios
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Acab era uno de los pecadores más viles, malos en toda la historia de los reyes de Israel, él no tomó la advertencia de Dios ligeramente. ¡Note la reacción de Acab a la poderosa sentencia de Dios de condena y muerte por boca de Elías el profeta! (1 Reyes 21).
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“Y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos y puso cilicio sobre su carne, ayunó, y durmió en cilicio, y anduvo humillado” (Versículo 27).
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¡Qué arrepentimiento! ¡Qué cambio de opinión, acompañado ayunando y llorando! Como Acab se humilló y se arrepintió, Dios retrasó la ejecución de Su juicio:
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“Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita, diciendo: ¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante de mí? Pues por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus días; en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa” (Versículos 28-29).
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Este pasaje bíblico es el más instructivo porque esto muestra que cuando una persona decide arrepentirse, hasta uno tan malo como Acab, Dios honrará ese arrepentimiento. Después de los días de Acab, Dios también honró el arrepentimiento de Manasés, uno de los más malvados reyes de Judá, y lo restauró a su trono (II Crón. 33:1-13). El Antiguo Testamento muestra que Dios siempre honra el arrepentimiento verdadero del corazón.
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¿Hubiera Dios Detenido la Destrucción de Sodoma y Gomorra?He aquí el interesante diálogo que tuvo Abraham con Yahweh poco antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra:
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“Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta. Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte. Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez”.
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¡Y seguro que Dios tampoco las hubiera destruido si sólo hubiese un solo justo entre ellos!
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Aquí vemos que Dios hubiera detenido la destrucción de miles de impíos si tan sólo hubiese un solo justo entre ellos. El jamás destruiría al justo junto con el impío. Así que Dios era capaz de postergar el castigo por causa de un solo morador justo. Esto demuestra que el Dios de la Biblia no es un Dios iracundo, vehemente o violento. Simplemente Él vio que la maldad de las ciudades era ya mucha e insostenible que decidió ponerles fin de manera definitiva. Su paciencia simplemente se le agotó, por decirlo de alguna manera (Gén. 19:13).

martes, 16 de diciembre de 2008

LA CARNALIDAD Y DEPRAVACION PAPAL

Introducción:

A veinticinco kilómetros de Roma, en la cima de los montes Albanos, tenían su morada en el siglo X los célebres conti, los condes Alberico de Tusculum. Estos señores de la guerra fiscalizaron totalmente las elecciones papales. Siete papas fueron miembros de esta familia; tres lo fueron por herencia, y casi sin excepción ayudaron a fraguar la Roma Deplorabilis, “Una Roma de la deshonra”.

La historia explota el mito popularizado de los Borgia como la única manzana podrida del papado. Poco después de Carlomagno, a lo largo de más de un siglo y medio la hornada completa se había echado a perder. Eran menos discípulos de Cristo que de Belial, príncipe de las tinieblas. Gran número de ellos fueron libertinos, homicidas, adúlteros, belicistas, tiranos, simoníacos dispuestos a vender todo los sacrosanto.
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Debido a la incesantes maniobras políticas y la obsesión por los negocios temporales, debido al abuso de poder y a una inaudita malignidad, los papas, a quienes se suponían eran el factor de unidad, corrompieron toda la cristiandad. No fue la herejía sino el papado el que finalmente quebrantó a la Iglesia.

Hay un misterio en todo ello: cómo, a despecho de los papas, la Iglesia de Occidente pudo mantenerse incólume durante tanto tiempo.

Para empezar, es muy esclarecedor consultar alguna de las nóminas papales desde el año 880 aproximadamente. Durante el siglo y medio siguiente se contabilizan treinta y cinco pontífices, cuyos pontificados duraron un promedio de cuatro años cada uno. En la primera época, el ritmo de los cambios fue muy parecido; ello se explicaría por el hecho de que los papas solían ser elegidos cuando ya eran ancianos y de salud delicada. Pero durante los siglos IX y X, muchos papas eran apenas veinteañeros, bastantes eran adolescentes. Algunos duraron veinte días, un mes o tres meses. Seis de ellos fueron depuestos, no pocos fueron asesinados. En verdad es imposible saber con exactitud cuántos papas y antipapas (impostores) se erigieron en la silla de San Pedro durante este período, ya que todavía no existía un procedimiento establecido para la elección ni se había determinado quiénes podían ser los candidatos.

Cuando un Papa desaparecía en forma repentina, ¿Había sido degollado y arrojado al Tiber?. ¿Lo habían recluido en una mazmorra? ¿Se hallaba durmiendo la borrachera en un burdel? ¿Le habían cercenado la orejas y la nariz como a Esteban VIII en 930, quien, comprensiblemente, jamás volvió a mostrar su rostro en público? ¿O bien había escapado como Benedicto V en 964 que, luego de “deshonrar” a una muchacha, salió huyendo de inmediato a Constantinopla con todo el tesoro de San Pedro, para reaparecer una vez que hubo agotado los fondos y causado estragos complementarios en Roma? El historiador de la Iglesia Gerberto llamó a Benedicto “el más inicuo de todos los monstruos del descreimiento”, pero su juicio resultó prematuro. Con el tiempo, este pontífice fue muerto por un marido celoso. Su cadáver, traspasado por cien puñaladas, fue arrastrado por las calles antes de ser arrojado a un sumidero.

Sin lugar a dudas, estos pontífices constituyen el más infame conjunto de dirigentes -clericales o laicos- que en la historia han existido. Fueron descarnadamente bárbaros. La antigua Roma no tuvo nada que rivalizar con su putridez.

Uno de los Papas, Esteban VII, fue presa de una total demencia. Desenterró a uno de sus predecesores, el corso Formoso (891-896), que había muerto hacía más de nueve meses. En lo que se llamó el Sínodo Cadavérico, vistió al hediento cadáver con galas pontificales, lo sentó en el trono lateranense y procedió a interrogarle personalmente. Formoso fue inculpado de ascender al solio pontificio recurriendo a medios espurios; siendo como era obispo de otro lugar, no podía ser elegido por Roma. Según el Papa Esteban, aquella circunstancia invalidaba todos sus actos, en especial sus ordenaciones. En nombre de Formoso, replicaba un gárrulo diácono adolescente. Una vez hallado culpable, el cadáver fue condenado como antipapa, despojado de todo lo que llevaba puesto, a excepción del cilicio adherido a sus ajados despojos y, menos los dos dedos con los cuales había impartido sus indebidas bendiciones apostólicas, arrojado al Tiber. El cuerpo, sujeto por el cilicio como una res muerta, fue rescatado por un grupo de admiradores de Formoso, que le dieron secreta sepultura. Tiempo después, fue reinstalado en su sepulcro de San Pedro. En cuanto a Esteban, no tardó en morir, estrangulado.

Los Papas mutilaban y, a su vez, eran mutilados, mataban y eran muertos. Sus existencias no guardaban ninguna relación con los evangelios. Unos debieron su elevación a su ambiciosa parentela, algunos a la influencia de hermosas amantes de alcurnia en lo que acabaría por conocerse como “la soberanía de las rameras”.

Un lugar prominente entre las cortesanas lo ocupó Marozia, de la familia de los Teofilato. Según un contemporáneo de ella, el obispo Liutprando de Cremona, Marozia fue bien adiestrada por su madre Teodora, quien tenía otra hija llamada también Teodora, nacida de su relación con el Papa Juan X (914-929). Quienquiera que haya dicho que las mujeres nunca influyeron en las directrices de la Iglesia es porque nunca tropezó con estas dos increíbles y decididas señoras. En menos de un decenio, crearon -y cuando les plació, destruyeron- no menos de ocho Papas. En su Decline and Fall, Gibbon afirma que fueron estas “papisas” las que darían nacimiento a la leyenda de la Papisa Juana. Durante siglos se creyó en la existencia de esta papisa, hasta la época de la reforma. Para los ingleses es un consuelo saber que la única mujer Papa fue una hermosa anglosajona. Revestida con sus atuendos pontificales, según narra la leyenda, trajo al mundo un niño mientras se dirigía desde el Coliseo a la iglesia de San Clemente, muriendo en el acto.

2-Marozia:

Marozia, origen básico de la leyenda de la papisa Juana, estuvo implicada en el primer pontificado del Papa Sergio III (904-911). Antes, León V intentó impedirle el acceso al trono pontificio. León fue sumo pontífice durante un mes antes de ser encarcelado por un usurpador, el cardenal Cristóbal. Sergio se libró de ellos dándoles muerte.
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Una vez más, Sergio exhumó al Papa Formoso, ya fallecido desde hacía diez años, y le hizo condenar de nuevo. Habiendo sido ordenado por Formoso, en puridad Sergio debiera haberse considerado en falso, pero las sutilezas teológicas no entraban en su modo de ser. Como buena providencia, decapitó el cadáver de Formoso; también le amputó tres dedos más antes de lanzarlo al Tiber. Cuando el torso acéfalo fue a enredarse en la red de un pescador, sus despojos lograron una nueva existencia de embeleso al ser devueltos por segunda vez a San Pedro.

Cuando Marozia se convirtió en la manceba de Sergio, tenía quince años y él contaba cuarenta y cinco. Tuvo un hijo del Papa a cuya carrera se consagró. Sergio moriría cinco años más tarde, tras siete de pontificado henchidos de derramamientos de sangre, intrigas y pasiones.

Marozia no olvidaría nunca su amor de juventud. El yacer con el Papa le había conferido una experiencia para actuar y un alborozo que tres matrimonios e innumerables aventuras no consiguieron difuminar. El Papa Sergio la sedujo por primera vez en el palacio de Letrán. Sus caminos se habían entrecruzado a menudo; dado que gran parte de la niñez de Marozia había transcurrido ahí, siendo como era su padre cabeza del Senado de Roma. Pero llegó un momento en que Sergio cayó en la cuenta de que esta asombrosa niña se había convertido en una lozana mujer de arrebatadora hermosura. Por lo que respecta a Marozia, lo que buscaba del Papa no fue tanto el placer como el éxtasis que emanaba del poder.

Su madre, Teodora, ya había hecho y deshecho a dos Papas cuando, contraviniendo el derecho canónico, tomó de la mano a su favorito galanteador, lo elevó primero de obispo de Bolonia a arzobispo de Rávena y, por fin, lo colocó en la silla de San Pedro como Papa Juan X. Liutprando, obispo de Cremona, escribió: “Teodora, como una perdida, temiendo que le faltarían oportunidades de acostarse con su galán, le forzó a abandonar su obispado y se apropiara -¡Oh, crimen monstruoso!- del papado de Roma”. Esto tenía lugar en Marzo de 914, cuando Marozia tenía veintidós años. A Marozia no le importaba demasiado; su hijo era demasiado joven para el papado, incluso para aquellos tiempos.

En esos momentos, irrumpió en el escenario la familia de los Alberico, originarios de Toscana, en el norte. El Papa Juan X sugirió a su compañera de lecho, Teodora, que el enlace entre Marozia y Alberico podría ser beneficioso para todos. Marozia detectó la estrella ascendente y de esa unión nacería Alberico hijo. Alberico padre, quizá instigado por su esposa, intentó un golpe prematuro para apoderarse de la dirección de Roma y perdió la vida. El Papa Juan obligó a la joven viuda a contemplar su cadáver mutilado. Fue un error. Una mujer que había dormido con el Papa Sergio conocía todos los resortes de la venganza.

Tan pronto murió Teodora, en 928, Marozia encarceló al pontífice antes de ordenar que fuese ahogado. Su hijo mayor contaba ahora diecisiete años. Pronto, muy pronto, tendría la experiencia suficiente para ocupar el papado. Había sido preparado para ello gracias a una existencia plena y sensorialmente inmoral. Los dos papas siguientes tuvieron un breve pontificado, uno y otro desaparecieron en misteriosas circunstancias. A la edad de veinte años, el hijo de Marozia y del Papa Sergio se convirtió en el Papa Juan XI:

Pero las ambiciones de Marozia iban todavía más lejos. Al fallecer Guido, su segundo esposo, contrajo matrimonio con su hermanastro, Hugo, rey de Provenza. Hugo ya estaba casado, pero su esposa fue apartada con gran facilidad. Marozia tuvo mucha suerte de que su hijo fuera Papa; pudo dispensar a la feliz pareja de todo impedimento, tal como el incesto. ¿Qué podía impedir a su nuevo esposo convertirse en emperador y a ella en la nueva emperatriz? Era algo que Sergio habría deseado. En la primavera de 932, Juan Xi ofició la boda de su madre en Roma.

Entonces todo se vino abajo a causa del segundo hijo de Marozia, el celoso Alberico, dieciocho años de edad. Se apoderó de Roma para convertirse en hacedor de Papas. Hugo de Provenza abandonó a su mujer y cayó en desgracia. Alberico puso a Juan XI, su hermanastro e hijo del Papa Sergio, bajo arresto permanente en Letrán -donde moriría cuatro años después- y, desafección todavía peor, metió en prisión a su propia madre.

Agostada la flor de su juventud, Marozia seguía siendo una mujer de distinción cuando holló por primera vez el mausoleo de Adriano, conocido popularmente por Castel Sant’ Angelo. Permanecería en ese terrible lugar junto al Tiber, sin que se le perdonase un día, durante más de quince años.

Contaba más de sesenta años cuando, en la mazmorra, le llegó la noticia de la muerte de su hijo Alberico, a los cuarenta años de edad, y el ascenso de su nieto (hijo de Alberico), Octaviano, dentro de la Iglesia hasta imponerse como Papa. Fue el primer pontífice que cambió su nombre, llamándose a sí mismo Juan XII. Esto sucedía en el curso del invierno de 955.

En la primavera de 986, el Papa Gregorio V, que contaba con veintitrés años de edad y su primo el emperador Otón III, decidieron que la pobre anciana ya había languidecido suficiente tiempo en prisión. En aquellos momentos Marozia contaba con más de noventa años de edad y, si bien arrinconada, nunca fue realmente olvidada en las altas instancias. El Papa mandó a un sumiso obispo para que la exorcizase de sus demonios y levantara su pena de excomunión. Fue absuelta de sus pecados y a continuación fue ejecutada.

3-Juan XII:

La mocedad del nuevo Papa puede explicar en parte su comportamiento irreligioso, puesto que contaba solamente con dieciséis años cuando asumió las responsabilidades de su función. Monasterios enteros dedicaron días y noches a orar por su pronto fallecimiento.

Incluso para su época, fue un Papa tan nefasto que la ciudadanía anhelaba su pérdida. Según los testimonios, inventó pecados desconocidos desde la creación del mundo. Al igual que Nerón cometió incesto con su madre. Formó un harem en el palacio de Letrán, se jugaba las ofrendas de los peregrinos, mantenía una cuadra de dos mil caballos a los que nutría con almendras e higos remojados en vino. Premiaba a los compañeros de sus noches de amor con cálices de oro de San Pedro. No hizo nada en pro del más provechoso tráfico turístico del momento, es decir, las peregrinaciones. En secreto, las mujeres eran advertidas para que no entraran en San Juan de Letrán; el Papa se hallaba siempre al acecho. Incluso brindó por Satanás ante el altar mayor de la iglesia madre de la cristiandad.

El Papa Juan XII despertó tales odios que, temiendo por su vida, tras expoliar San Pedro, huyo a Tívoli.

Cuando llegó a oídos del quincuagenario Otón de Sajonia -fue coronado en San Pedro en 961- lo que estaba ocurriendo, ordenó al joven que regresase a Roma en el acto; no se adecuaba a sus designios tolerar la ausencia del pontífice; era un mal asunto para el imperio.

Se convocó un sínodo para ventilar la cuestión. Acudieron dieciséis cardenales, todos los obispos italianos, que formaban un grupo numeroso, y muchos otros que fueron reclutados en Alemania. El obispo de Cremona ha dejado un informe exacto sobre los cargos inferidos al Papa. Había celebrado misa sin efectuar la comunión. Había copulado con una interminable lista de señoras, incluyendo la antigua amante de su padre y su propia sobrina. Había causado la ceguera de su director espiritual. Había castrado a un cardenal, provocándole la muerte. Todas estas inculpaciones fueron ratificadas bajo juramento.

En consecuencia, Otón escribió a Juan una carta que cabe clasificar entre las mayores curiosidades de todos los tiempos.

Santidad, todos, tanto los clérigos como los seglares, os acusan de homicidio, perjurio, sacrilegio, incesto con vuestros familiares, incluso con dos de vuestras hermanas, y por haber invocado a Júpiter, Venus y otros demonios, como si fuerais un pagano.

Juan replicó dictando una epístolas, de mal fondo y peor gramática, dirigida a los obispos. Les advertía que si trataban de destituirlo, los excomulgaría a todos, con lo que se verían privados de ordenar y celebrar misa. Seguidamente, saltó sobre un caballo y se fue de cacería.

Cuando Otón se hartó de esperar se volvió a Sajonia, la familia de Juan organizó un ejército para brindarle salvaguardia en su viaje de retorno. Juan volvió a Roma para hacerse cargo de sus funciones. No satisfecho con nada que fuese tan suave como la excomunión, mandó mutilar o ejecutar a todo aquel que hubiera contribuido a su exilio.

Una noche, un marido celoso, uno de los muchos, sorprendió a su santidad con su mujer en flagrante delicto, y no dudó en proporcionarle las exequias, asestándole un martillazo en la nuca. Tenía veinticuatro años. Los romanos conocidos por su ingenio implacable, comentaron que había sido afortunado en morir en la cama, aunque fuera la de otra persona.

Con un monstruo fuera de escena, los romanos eligieron a Benedicto V para reemplazarlo. Otón, viéndose suplantado, se encolerizó. “Nadie puede se Papa sin la venia de emperador -declaró- siempre ha sido de este modo”. Mantuvo su elección en la persona de León VIII. Cuando León y Benedicto fallecieron Otón sentó a Juan XIII en la silla de San Pedro. No fue una elección sensata. Muy pronto los romanos lo echaron con cajas destempladas. Otón lo trajo de nuevo, para constatar en definitiva que el instinto local no se había equivocado. El nuevo Papa llevó a cabo actos de increíble crueldad. Como testimonia Liutprando en sus crónicas, arrancó los ojos de sus enemigos y pasó a cuchillo a la mitad de los habitantes.

A Juan XIII le sucedió pronto Benedicto VII, otro que moriría en un acto de adulterio a manos de un encolerizado marido.

JUICIO A UN PAPA MUERTO

Por sus papas los conoceréis: Juicio a un papa muerto
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En la historia del Vaticano como Sede Papal, se han sucedido hechos insólitos, intrigantes y misteriosos, y qué duda cabe uno de ellos fue el que vamos a narrar. Los incidentes se produjeron sobre el año 897, siendo entonces Papa Esteban VII, que acababa de suceder a Bonifacio VI, que sólo estuvo como Papa apenas 15 días, falleciendo nada mas habiendo accedido al Papado. Anteriormente había ocupado el trono papal, Formoso, nacido en Ostia y elegido como Papa de la Iglesia Católica, el 6 de Octubre del año 891. Su papado duró apenas 6 años, ya que falleció el 4 de Abril del 896. Toda su carrera religiosa estuvo plagada de incidentes y se tiene constancia, que siendo ya cardenal había sido excomulgado por el Papa Juan VIII, por haber coronado como Rey de Italia a Arnolfo, que posteriormente llegó a ser Emperador de Alemania. Entre su corta biografía se puede encontrar el detalle que gracias a sus gestiones se logró la conversión del pueblo búlgaro.

Así las cosas, el Papa Esteban VII hizo exhumar el cadáver del Papa Formoso, y por orden papal se revistió al putrefacto cadáver de las ropas pontificias, y se le sentó en un trono papal. Sobre la calavera se colocó una corona y el Cetro del Santo Oficio fue colocado entre los cadavéricos dedos del difunto pontífice.

En la sala del Juicio, inundaba el ambiente el putrefacto hedor del cadáver. El Papa Esteban interrogó al cadáver y al no recibir respuesta, procedió a condenarlo. Se le cortaron los tres dedos de la mano derecha que son los que utilizan los Papas para bendecir, y después de despojar al cadáver de sus sacros ropajes, este fue arrastrado por una carroza papal por las calles de Roma y luego tirado su mutilado cadáver a las aguas del Tíber. Los cargos de que el Papa Formoso fue encontrado culpable eran de “Haber usurpado la Silla de San Pedro”. Eran tiempos que la Sede de San Pedro estaba en poder de los grandes feudatarios de Italia.

EL LÓBREGO PAPADO

El anuario oficial del Vaticano registra un total de 263 papas hasta la muerte ayer del último pontífice, Juan Pablo II.

El Papa Esteban ha sido excluido de la lista oficial de máximos dirigentes de la iglesia católica porque murió a las pocas horas de su elección. Urbano VII fue Papa 12 días y otros ocho no superaron el mes de reinado.

El pontificado más largo es hasta hoy el de San Pedro, con 34 años, seguido por el de Pió IX que reino más de 30 años, de junio de 1846 a febrero 1878. En total, trece de ellos han prolongado su cargo más de 20 años, pero la media se sitúa en torno a los 8 años.

Juan Pablo II pasa a ocupar la tercera posición por su longevidad, con 26 años 4 meses y 17 días exactamente de ejercicio del poder.

Entre los papas más singulares de la historia figura Benedicto IX, elegido tres veces. El 21 de octubre de 1032, fue elegido Papa con tan sólo 12 años, depuesto poco después para contraer matrimonio, volvió a ser elegido. El 10 de marzo de 1045 abdicó, tras ser acusado de la venta de la sede papal a un familiar. Consiguió ser nombrado, por tercera vez, el 8 de noviembre de 1048, cuando no había cumplido 30 años.

Siete Papas han sido depuestos del cargo. Silverio fue el primero de ellos (536-537). Ha habido cinco abdicaciones. Un total de 21 papas han sido reconocidos mártires de la iglesia católica y a otros nueve se les “presume” como tales. Cuatro han muerto en exilio y uno en la cárcel. Nueve papas murieron de muerte violenta, seis de ellos asesinados, dos fallecieron durante motines y uno pereció a causa del hundimiento de un techo. Pablo II en 1471 y Clemente XIV en 1774 fallecieron de glotonería, uno de los pecados capitales (gula) condenados por la iglesia católica. Un total de 85 papas ha sido santificados y a 35 se les apostilla la condición de “antipapa”, entre ellos San Hipólito.

La elección del Papa en “conclave” data de 1274, según consta en los anales recopilados en los archivos de la población de Viterbo (centro de Italia). Encerrados bajo llave (en latín “cum clave”), 17 prelados eligieron a Gregorio X, tras 2 años y 9 meses de deliberaciones. Desde entonces se ha reformado el sistema electoral 53 veces.

Pablo VI fijó a 120 la cifra máxima de cardenales con derecho a voto, con el requisito de que no superen la edad de 80 años.

El nombre más utilizado por los papas es Juan (23), seguido de Gregorio (16), Benito (15), Clemente (14), Leoncio e Inocencio (13) y Pío(12).

De los 262 papas, 210 han sido italianos y 99 nacidos en misma ciudad de Roma.
Otros 16 han sido franceses, 12 griegos, 6 sirios, 3 palestinos, 5 alemanes, 3 españoles, 3 africanos y tan sólo uno de Inglaterra, Portugal, Holanda y Polonia.

Dos miembros de una misma familia, han alcanzado el papado. A Esteban II (752-757) le sucedió su hermano Pablo I (757-767) al frente de la iglesia católica.

lunes, 15 de diciembre de 2008

LA PARÁBOLA DEL RICO Y LÁZARO

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos» (Lc.16:19-31).

Miremos la definición de parábola en el diccionario de la RAE:

Parábola. (Del lat. parabŏla, y este del gr. παραβολή). f. Narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral.

Así que, la parábola, aún siendo una historia no verídica, una narración ficticia, deja una importante enseñanza moral práctica y verdadera. Cristo enfrentó con vehemencia a los fariseos de esa época por su notoria religiosidad hipócrita. Por medio de parábolas el Señor les mostró con gran sencillez los fundamentos de la doctrina de su Padre que se centran en las verdades del reino escatológico, que develan su persona mesiánica, pero que no quisieron comprender por su fanática y altanera necedad. El Señor les llamó «sepulcros blanqueados». Parecían justos y santos, pero en realidad, muy dentro de ellos, reinaban con diademas de hierro el egoísmo y la impiedad; eran falsos y rigurosamente legalistas.

« ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad» (Mt.23:27-28).

En la parábola del gran banquete, que es el futuro reino mesiánico, en el capítulo 14 de Lucas, Israel, el pueblo escogido de Dios, no ha aceptado la invitación de Cristo que es el anfitrión del gran banquete, del reino milenario y teocrático, pero los que están afuera del templo, los que están en las plazas y en las calles (el mundo), que son reconocidos como los goyims o gentiles (los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos), son forzados a entrar a ese bendito lugar donde: «…Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman» (1 Co.2:9):

« Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena» (Lc.14:18-24).

La parábola del rico y Lázaro, se encuentra relacionaba con la parábola anterior. Ambas compaginan en sus contenidos con el rechazo judío del reino de los cielos por su incredulidad al Mesías que vieron cara a cara. Encontramos en ellas a dos personajes centrales con la salvedad que jamás existieron, pero, por sus características, de suma importancia para entender el significado de la parábola. Uno de estos personajes, es una persona rica. Ésta persona representa a la nación judía que ha rechazado abiertamente la oferta de la gracia por medio de Jesucristo. No es difícil saber que la oferta de la gracia apunta hacia la teocracia venidera y terrenal, dónde culmina la salvación; el otro personaje, es Lázaro, y representa a los gentiles, a los que se les ha «forzado» a entrar en el reino de Dios.

«Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez».

La vestimenta de «púrpura» (porphuran) y «lino» que portaba o vestía (enedidusketo) el personaje rico, se empleaba en los mantos de los príncipes y también de las gentes poseedoras de riquezas (púrpura azul). La «púrpura» y el «lino» en esta parábola se manejan como un simbolismo de la realeza y el sacerdocio judío:

«Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel» (Ex.19:8).

« Mas tú y tus hijos contigo guardaréis vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar, y del velo adentro, y ministraréis. Yo os he dado en don el servicio de vuestro sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá» (Nm.18:7).

«Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos» (Os.4:6).

« Las vestiduras que harán son estas: el pectoral, el efod, el manto, la túnica bordada, la mitra y el cinturón. Hagan, pues, las vestiduras sagradas para Aarón tu hermano, y para sus hijos, para que sean mis sacerdotes.Tomarán oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, y harán el efod de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, de obra primorosa. Tendrá dos hombreras que se junten a sus dos extremos, y así se juntará. Y su cinto de obra primorosa que estará sobre él, será de la misma obra, parte del mismo; de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido» (Ex.28:4-8).

El «rico» representa a los fariseos que pertenecían a la nación de Israel, los que con ánimo marcado fueron muy inclinados a amar el dinero, dándole un mal empleo. Su servicio a Dios era sin amor, pero sí fingido, sólo había en ellos una engañosa apariencia religiosa (Mt. 23:1-5). Un ejemplo claro está, en Mt. capítulo 23, que habla de la explotación abusiva (devorar) de las viudas indefensas y necesitadas por este indolente y sectario grupo:

« ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación» (Mt.23:14).

Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.

Por el otro lado, tenemos a la persona de «Lázaro, «Eleazaros», cuyo nombre significa «Al que Dios ayuda». En la parábola, Lázaro representa a los gentiles que vivían en un momento dado sin Cristo, apartados de la ciudadanía de Dios, ajenos a los pactos de la promesa, viviendo sin luz y sin esperanza, como Pablo comenta en su carta a los efesios (Véase, Ef. 2:12).

Vemos en la parábola la presencia de «perros». Los gentiles fueron comparados por los judíos como «perros», animales que para ellos eran inmundos. Cuando Cristo denunció la falsedad de los fariseos en público, éstos creían que Dios los había escogido tan sólo a ellos con especial y entera exclusividad. Además creían que los gentiles no tenían oportunidades para recibir y gozar de alguna bendición de parte de Dios, que se tenían que conformar únicamente con las «migajas» del pan, lo que no cambiaba su situación para nada. Pensaron que Dios los había olvidado para siempre. ¡Pero qué equivocados estaban! Los fariseos se jactaban de practicar una fulgurante santidad y una justicia perfecta, pero eran orgullosos y menospreciaban a otros. Su espiritualidad fue según sus egocéntricas conveniencias (Véase Lc.18:9-14).

Un autor es preciso en decir, qué, si creyésemos que esta historia narrada por el Señor fuera literalmente real, tendríamos que admitir la doctrina de la inmortalidad del alma como veraz. De tal modo, aprobaríamos también la idea de una recompensación inmediatamente después de la muerte, es decir, de gozo o de sufrimiento eterno. Para empezar, la Biblia jamás menciona de recibirse una determinada recompensación después de la pronta muerte, pero si habla que los cristianos genuinos aguardan la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de Jesucristo, el Salvador del mundo (Tit. 2:13). ¿Por qué se espera o se aguarda esta esperanza de la manifestación gloriosa y visible de Hijo de Dios? Cuando Cristo venga en gloria al mundo por segunda vez, los muertos en Cristo serán resucitados primero. La prueba, aquí la tenemos a continuación:

«Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras» (1 Ts.4:13-18).

Pablo exhorta a los creyentes de su época para que no se entristecieran por los fieles cristianos que habían fenecido ya, porque Cristo en su retorno visible y en las nubes del cielo, los traería a una vida nueva por la resurrección de los muertos, en llamada primera resurrección, la que es únicamente para los hijos de Dios:

«Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años» (Ap.2:6).

Pablo jamás insinúa o afirma a sus contemporáneos correligionarios que estos creyentes fallecidos se encontraban gozando en un lugar maravilloso y paradisíaco. Si esto habría sido verdad, es muy seguro que el apóstol Pablo se los hubiera dicho sin rodeos. El texto anterior aclara que será bienaventurado el que tiene parte en la primera resurrección, la que se efectuará cuando finalicen los sistemas del mundo, y no en el momento preciso de morir, porque al morir, quedamos en una total inconsciencia, nuestras emociones han desaparecido, no sabemos nada de nada, nuestra memoria se encuentra en el más oscuro olvido, por lo tanto, no hay recuerdos de ninguna clase….Por este hecho, no podemos estar despiertos en otro lado, nivel o esfera, en el mal llamado «más allá», como alegan los que defienden esta posición y que la Biblia no sostiene en ningún lado de sus 66 libros:

«Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol» (Ec. 9:5-6).

En Daniel, capítulo 12, dice que los que están en el polvo de la tierra serán despertados del sueño de la muerte para recibir vida o muerte eterna. No hay nadie consciente después de la muerte:

«Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua» (Dn.12:2).

Y despertarán al escuchar la voz de Cristo:

«De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán» (Jn.5:25).

Los creyentes en Cristos, despertarán en la primera resurrección, en la segunda venida del Señor, como antes dijimos; los pecadores no arrepentidos, serán despertados en la segunda resurrección, después que desparezca la antigua y primera creación (Ap. 20:11-15):

«No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación» (Jn.5:28-29).

Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.

En la parábola a estudiar, pareciera que Abraham se encontrara gozando tranquilamente de su recompensa o galardón en ese lugar o seno que lleva su nombre, en infinita paz y dicha. Pero la epístola a los Hebreos nos hace ver otra cosa muy diferente:

«Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra» (Heb.11:8-13).

Los textos hablan que Abraham esperaba la promesa venidera por ser coheredero de ella, como son de la misma manera Isaac y Jacob, y los que han creído en Cristo: «…y así estaremos siempre con el Señor» (véase: 1 Ts. cap. 4). Es importante hacer notar que esta promesa no fue recibida cuando este hombre de Dios, nombrado correctamente el padre de la fe, murió. Él sabía que este cumplimiento era para el futuro, por eso dice el texto: «mirándolo de lejos». El Nuevo Testamento revela que este asunto se llevará a cabo en la era milenaria, en el reino de Cristo, cuando la tierra sea restituida, hecho limpia de los efectos del pecado (Ro.8:19-23; Ap. 20:4.6).

Pablo especifica que la gloria para los herederos y coherederos de Cristo será futura, venidera, y no instantes después de la muerte:

«Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse» (Ro.17-18).

¿Qué es en sí el Seno de Abraham?

Figura de lenguaje utilizada por Jesús en la parábola de *Lázaro y el rico (Lc. 16.22–23), como ilustración de la “gran sima… puesta” entre la felicidad del paraíso y el sufrimiento de Hades (cf. Mt. 8.11–12). A Lázaro, ya muerto, se lo representa reclinado al lado de Abraham en la fiesta de los bienaventurados, según la costumbre judaica por la cual la cabeza de una persona quedaba ubicada prácticamente en el seno de la persona que se encontraba a su lado, y colocaba al invitado más privilegiado en dicha relación con su anfitrión (p. ej. Jn. 13.23). Estar sentado en el seno de Abraham significaba, en lenguaje talmúdico, estar en el *paraíso (cf. 4 Mac.13.17). Estas metáforas orientales no deben tomarse como pruebas de que los judíos creyesen en un estado intermedio.

«El seno de Abraham», cuyo sentido real es metafórico, significa el lugar de honor y privilegio que los gentiles han recibido por medio de Jesucristo, y que una vez los judíos lo consideraron exclusivamente de su propiedad, pero las cosas cambiaron y ahora el seno de Abraham, el lugar de honor y privilegio, ha sido transferido a las personas ajenas al pueblo de Israel, a los gentiles, y Dios, a través de Cristo, se encargó de este problema…Por medio de la gracia, esto se pudo lograr: Cristo vino a separa el muro que había entre judíos y gentiles, haciendo de ellos un pueblo, un solo cuerpo, que es la Iglesia suya:

«Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades» (Ef.2:14-16).

En otra parte:

«Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios» (Jn.1:12-13).

La Biblia comenta que Cristo vino a lo suyo, pero que los «suyos» no lo recibieron. El texto se refiere al gran número de personas que han integrado la nación de Israel desde el tiempo de la nueva dispensación y que hasta la fecha lo han seguido rechazando, que no lo han reconocido como el Mesías enviado por Dios:

«A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron» (Jn.1:11).

Pablo describe la destitución de los judíos del lugar de honor y privilegio por causa de su incredulidad hacia el Hijo de Dios. Menciona que por la trasgresión de Israel vino la salvación a los gentiles. La exclusión de Israel dio pie a la reconciliación del mundo gentil para con Dios (Ro.11:15). Ahora, éstos ocupan ese lugar y que Jesús lo refiere en su parábola como «el seno de Abraham»:

« ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, En tropezadero y en retribución; Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, Y agóbiales la espalda para siempre. Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su trasgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos» (Ro.11:7-11).

Pablo compara a Israel como las ramas desgajadas y al mundo gentil como el olivo silvestre que ha sido injertado en el lugar de ellas para recibir la rica y excelente bendición (participante de la raíz y de la rica savia del buen olivo). Al fin y al cabo, Israel será restituido nuevamente a su lugar honorífico y estimado lugar:

«Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?» (Ro.11:17-24).

Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.

El «hades» (häidëi, gr.) que Cristo menciona en la parábola, no es ese lugar en el que se supone van las almas inmortales de los hombres para sufrir un espantoso y llameante castigo por causa de sus iniquidades y maldades que practicaron cuando estaban vivos en este mundo tridimensional y palpable. El Paraíso y la Gehena en el pensamiento judío nunca se definieron como dos lugares místicamente invisibles: uno, en el cielo, y el otro, en el inframundo, de acuerdo a la concepción helénica pagana. Cada uno de ellos, en realidad, adquiere una connotación diferente y escatológica. El Paraíso, en realidad, como el futuro reino terrenal y milenario del Mesías, y la Gehena, como el lugar confinado para la destrucción futura de los impíos, llamado también Lago de Fuego (véase: Ap.19:20; Ap.20:10, 14-15). Para los cristianos antiguos, el hades significaba exactamente lo mismo que el sheol hebreo, lugar en que todos los hombres van al morir, dónde no existe un sufrimiento consciente e inmediato, ni tampoco eterno como por tradición se supone (ese lugar se compara con: fosa, sepulcro, tumba, etc). El sheol judío, que es el mismo hades novotestamenatrio (sinónimos), es para la Biblia un lugar o tierra de oscuridad y de silencio, y si hay silencio en ese lugar, entonces es imposible que se escuchen gemidos o lamentos, y si no hay lamentos ni gemidos audibles, ni gritos desesperantes por causa de dolor quemante, lógicamente no puede haber castigo en él, como tantos por error creen (véase Job10:2; Sal.115:17). La palabra «hades» se deriva de la palabra «idein» y significa con regularidad «invisible». Cristo usa en la parábola esta palabra para indicar que los judíos incrédulos a él como el Mesías prometido a Israel fueron quitados ante los ojos de Dios. Se tornaron invisibles para el Divino y los gentiles (= a Lázaro), por medio de Jesucristo (1Jn.1:17), obtuvieron la preciada posición que una vez perteneció a los hijos de Israel.

Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.

El significado de «estando en tormentos», «atormentado en esta llama», en la parábola, no se refiere necesariamente que el rico esté siendo castigado con alguna clase de fuego en el inframundo. «En tormentos» (en basanois, gr.), es la piedra de toque por lo que eran probados el oro y otros metales (Interlineal: Al Texto Griego del Nuevo Testamento, de A.T. Robertston), por fuego, como la plata es «probada» para su depuración (Prov.25:4):

«Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios» (Zac.13:9).

Israel no se libró de ningún modo de la «prueba del fuego». Cristo les había profetizado que no pasaría aquella generación para que fueran asediados y asolados (una generación equivalía para los judíos 40 años, véase Mr. 13:30). Por causa de su rebeldía e incredulidad, por desconocer el día de su visitación, visitación, que tuvieron sin percatarse enfrente de sus religiosas y ostentosas narices en la persona del Hijo del Hombre (Lc.19:43-44), el 10 de agosto del 70 d. C., el ejército de Tito, hijo de Vespasiano, logra hacer una brecha y las murallas y el templo caen estrepitosamente. Cientos de judíos son llevados cautivos a la ciudad de Roma y los objetos del templo son tomados como botín de incalculable precio. Se estima que casi un millón de judíos perecieron por los ataques despiadados del ejército romano, otros más, fueron con humillación esclavizados. Pero esto no es todo, en el futuro, en la gran tribulación, seguirán siendo «probados con fuego»: el Anticristo los perseguirá con la intención de exterminarlos para siempre (Dn. 7:21; Zac.14:1, 2; Ap. cap. 12), hasta que puedan decir: «Bendito el que viene en el nombre del Señor» (Mt. 23:39).

Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua…

En la parábola miramos que el rico, yaciente en el hades, llama a Abraham como su Padre. No hay otra nación fuera de la judía que tuvieran a Abraham como Padre. Los fariseos que eran de origen judío, se consideraban descendientes de Abraham, hijos del patriarca de la fe. La parábola va dirigida contra ellos, y el rico, es su más fiel representante:

«Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? (Jn.8:33).

«Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais» (Jn.8:39).

…para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua…
A nadie se le ocurriría pedir a alguien mojar la yema o punta de su dedo para refrescarse la lengua mientras se consume físicamente en un fuego literal. Es una locura monstruosa y absurda pensarlo así. Este «llama de tormenta», en realidad, es más bien, una expresión que muestra la angustia síquica provocada en el hombre rico la destitución del lugar de honor. Una llama, un fuego que consume el corazón por la pérdida de una estimada posesión, de un bien invalorable en precio. Además, ¿cómo es posible encontrar «agua» en un lugar qué es diferente a este mundo?

Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.

La palabra «sima» (chasma) en la parábola a estudiar, es una antigua palabra de «chainö», «una abertura extendida». «Está puesta» (estëriktai), perfecto pasivo de indicativo de «stëizö», un viejo verbo (véase por favor Lc.9:51). Una grieta permanente. «No pueden» (më dunöntai), presente de subjuntivo, voz media de «dumamai». El significado de esto, es figurado, indicando que existe un abismo de separación entre gentiles, que han sido bendecidos por la gracia, y los judíos, que fueron aislados e incomunicados por su postura negativa al Hijo de José y María, al que no reconocieron como el Mesías verdadero enviado por el Padre. Los papales se invierten, y los gentiles pasan a tener un lugar importante en la presencia de Dios. La Biblia afirma que el entendimiento de los judíos se hizo ineficaz para comprender que la ley antigua, que no salva, fue abolida por Cristo, que él fue su fin definitivo (Ro.10:4). Pero en la conversión al Señor, al reconocerlo, el velo no descubierto que está en los ojos de su razón podrá ser quitado entonces (Ro.10:4; 2 Co.3:13-16). Mientras, en su incredulidad y rechazo, estarán apartados de la presencia de Dios hasta que se conviertan al que por su muerte, sin excepción, hace idóneos a los hombres para entrar al reino terrenal venidero, es decir, si es que creen en él, como condición necesaria (Jn.3:16; 3:36).

Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.

Un autor identifica razonablemente al rico y a sus cinco hermanos con el pueblo judío. El rico representa a la tribu de Judá. Judá, después de la deportación de 70 años en tierras babilónicas, que dio principio con el rey Nabucodonosor (Jer. 20:10) y que termina con el rey Ciro, el Grande (Esd.1:1-4), continuó teniendo una apegada relación con Dios en el tiempo de Cristo. Los cinco hermanos del rico, es decir, de Judá, en la parábola, son: Rubén, Simeón, Leví, Isacar y Zabulón, comenta además.
Cristo siempre enseñó muchas de las más profundas verdades espirituales con parábolas. Los mismos discípulos confirman lo dicho antes. Jamás veremos por el carácter de sus narrativas que hayan sido sucesos reales o historias verídicas.
Cristo utilizó la parábola con regularidad para mostrar con suma sencillez los propósitos divinos que se centran en el escatológico y teocrático reino terrenal. A pesar de esto, los fariseos, los petulantes y orgullosos maestros de la ley, no quisieron oír y entender el claro y congruente mensaje proclamado por el Hijo de Dios para su bien. Esto trajo el desarraigo del valioso lugar que tenían como pueblo escogido delante de Dios. Fue sin duda el resultado de su tonta negativa y patética actitud, por razón de su malogrado celo religioso, por su envidia asesina y altivez desmedida y enfermiza.

Pero llegará el tiempo que una gran parte de Israel se perderá, y únicamente una pequeña parte será restaurada para que logre salvarse (Zac. 13:8-9). Cristo librará a Israel de la impiedad y de su pecado, en su retorno al mundo en gloria, en poder, y visible para el ojo humano (Ro. 11:26-27; Ap.1:7). Entonces se cumplirá la promesa de Dios hecha a Abraham desde la antigüedad, que abarca, no solo a los judíos, sino a los gentiles de todo el mundo que aman a Dios y que han creído en Jesucristo como Señor y Mesías:

«Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra» (Gn.12:3).

«Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada» (Gn.13:16).

«He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti» (Gn.17:4-7).

Para terminar, los mismos discípulos exponen en la Biblia que su maestro siempre enseñó con parábolas los misterios del reino de Dios: una prueba más que sin duda descarta la parábola del rico y Lázaro como un acontecimiento veraz:

«Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane» (Mt.13:10-15).

Dios les bendiga siempre, hermanos que nos visitan con mucho agrado.