Datos personales

Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

lunes, 26 de octubre de 2009

LAS ALMAS BAJO EL ALTAR

“Cuando abrió el quinto sello, vi bajo del altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos” (Apo 6:9-11).

“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años (Apo 20:4).
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Si comparamos ambos textos, veremos que Juan ve sólo las almas de los mártires, de aquellos que fueron asesinados por la Palabra y el testimonio de Jesús. Nos preguntamos si Juan sólo vio a los mártires asesinados en el periodo de la gran tribulación final y no a los de las otras épocas (especialmente a los que fueron martirizados por el romanismo en la Edad Media). Y qué hay de aquellos cristianos que murieron en buena vejez, ¿acaso no aparecen sus almas bajo el altar?¿Qué pasó con esas almas? En fin, ese es un asunto para otra conversación.

Lo de Apocalipsis 6:9-11 lo explica el teólogo anglicano E.W. Bullinger, un creyente en la doctrina de la inmortalidad del alma, de la siguiente manera: “En Apoc. 6:9, este tiempo de persecución no ha llegado todavía, y aquellos que han sido decapitados son representados, por prosopopeya, como si hablaran y preguntaran… Tienen ropas blancas que les fueron dadas, y así se mantiene la prosopopeya. La palabra almas se pone aquí por sinécdoque. Además los muertos no pueden hablar. Véase Sal. 115:17; 146:4, etc” (Figuras de dicción usadas en la Biblia).

Se dice en la Biblia que la sangre de Abel clama. Es evidentemente que es una figura literaria, pues la sangre de nadie clama realmente. Del mismo modo, las almas que Juan ve bajo el altar, es una figura literaria, pues lo que hay debajo del altar es sangre, y las almas no están confinadas bajo el altar literalmente. Y así como la sangre de Abel clamaba, así mismo clamaba la sangre de los decapitados por Cristo. Todo es un cuadro simbólico que no debería confundirnos, si estamos familiarizados con la narrativa bíblica. La respuesta es que claman por venganza en la misma forma como la sangre de Abel clamaba por venganza después de que su hermano Caín lo asesinó. Dios le dijo a Caín: “Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo” (Génesis 4: 10).

Los mártires, por sí mismos, no están pidiendo venganza. En la hora de su supremo sufrimiento posiblemente murieron perdonando a sus perseguidores tal como lo hicieron Jesús y Esteban. (Véase S. Lucas 23: 34; Hechos 7: 60.) Es la monstruosa falta de humanidad de sus asesinos la que demanda castigo, que “clama a Dios” por venganza. El mero hecho de que alguien obligó a esas almas a permanecer “bajo el altar” reclama justicia.

Finalmente, si esas almas eran realmente las almas inmortales de los mártires de Cristo, ¿debemos suponer que esas almas estaban ya en el cielo y en la gloria con Dios y con Cristo?¿bajarán nuevamente para la tierra, tomando sus cuerpos humanos para luego dejarlos y volver al cielo como almas desencarnadas?… ¿A round trip ticket?

EL PURGATORIO Y LA VENTA DE LAS INDULGENCIAS

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Dinero mayor, misa mayor; dinero menor, misa menor; no dinero, no misa». Dicho irlandés.

Es lo bastante preocupante saber que la obra magistral y engañadora del diablo se ha extendido con rotundo triunfo en esa grey que se hace llamar cristiana y que le encanta discutir con infladas ínfulas, bajo un deteriorado disfraz de erudición teológica, en los foros donde se defiende con ferviente e impuro amor doctrinas foráneas a la Biblia y que hemos rechazado sin temor a equivocarnos en santa cordura, como son la de “la trinidad”, la de “la divinidad de Cristo” y la de “la inmortalidad de alma”, para no hacer tan larga la carrera, entre otras más. Puedo ver hasta ahora con harta tristeza y enojo, cómo es posible qué se critique con elevada ligereza lo que se desconoce personalmente, pero que histórica y bíblicamente está asentado como un hecho real. La apologética bíblica se caracteriza por presenta pruebas fehacientes que sostienen como un buen cimiento de edificio lo que se defiende. Para que esto pueda ser posible, se tendrá que tener un aceptable conocimiento bíblico y de su entorno histórico, se deberá tener nociones fundamentales de interpretación bíblica, habrá de comprenderse las doctrinas teológicas básicas de la Biblia en general, habrá de contarse con la ayuda de interlineales bíblicas, ya sean griegas o hebreas, con el apoyo de Biblias de estudio, y con libros de autores serios que hablen de eventos proféticos pasado y futuros, y con literatura que descubra el engaño dogmático de las diferentes sectas anticristianas que se encuentran enraizadas en todos los puntos de la tierra.

Ni se le ocurra a nadie pensar que aprenderá buena teología bíblica con esos libritos de tercera o cuarta calidad que han escrito autores como Benny Hinn y Marcos Witt, como Rick Warren y Kenneth Haggin, o con los libros del impío Kenneth Copeland y del apóstata Joel Osteen. Estos libros no son más que una copia de la psicología motivacional camuflados de cristianos. Lo único que obtendrá con esta literatura corriente e inicua es el camino seguro a la perdición.

Alguien por allí, de quien creo que nada tiene que hacer más que perder el tiempo en vomitar imprudencias y sandeces, fue tan osado en criticar sin fundamento alguno un estudio que un servidor editó hace meses con relación a la falsedad católica romanista del purgatorio y de la venta de indulgencias. Este escrito fue elaborado bajo la supervisión de la Palabra de Dios y con harta evidencia histórica convincente, válgame la redundancia, y aun de tal modo se atrevió a cuestionarlo con palabras fugadas de su macilenta y vacua mente “a-espiritual”, y lo peor de todo, nada relevante aportó para el beneficio de los foristas… todo quedó tal como empezó. Palabras, sólo palabras sin vida y sin trascendencia exhaló. Para esta persona, un servidor es visto como una “amenaza para el pueblo cristiano”, pero escrito está que «por causa de su bendito nombre seríamos vituperados», inclusive, por los que se dicen ser “hijos de dios”, pero que en verdad no lo son, por los que creen que le sirven, pero que desconocen que no es a él a quien veneran, sino a otro “dios”, uno que es terrenal y letalmente religioso.

Para que no le quede la menor duda a este “cristiano descreído” (y no dudo yo que pudiera ser un católico encubierto), presento casi el mismo escrito de «El Negocio del Purgatorio» que escribí tiempo atrás, pero con otros agregados que complementarán el primero. Adelante, pues:

La doctrina del purgatorio no brotó directamente con la iglesia católica romanista. Su fundamento histórico principia con el paganismo, mucho tiempo antes de la formación de la Iglesia de Cristo. La doctrina del purgatorio católico viene a cristalizarse a partir de las religiones y filosofías paganas. Platón (427-347 a.C.), al respecto, habló de los maestros Órficos que iban de casa en casa de las personas pudientes para convencerlas de que tenían un poder impuesto por el cielo y que les permitía por medio de sacrificios (obras) y encantamientos enmendar los crímenes cometidos por sus antecesores muertos y queridos. Este es un claro ejemplo que nos dice que tres siglos antes de Cristo la doctrina del purgatorio no era algo que se desconocía y que la iglesia católica hizo posteriormente parte de sus singulares y retorcidas ideas, en un nuevo matiz pseudocristiano.

En el primer estudio escrito por un servidor hace “bastante lunas y auroras” explico que ciertos pueblos paganos de la antigüedad creían en un lugar “purificador” que precedía al “paraíso”. Entre los pueblos que mencioné estaba el persa, el griego, el musulmán y el chino. Hice ver cómo los sacerdotes musulmanes cobraban altas sumas de dinero a los familiares de las personas muertas “purgadas” para “extraer” a sus seres queridos del susodicho “lugar purificador”. Se sabe, y no es raro para el cristiano que investiga, que los chinos budistas compraron “indulgencias” para esquivar el indescifrable lugar de la “purificación ígnea”.

Y lo reitero, porque es necesario decirlo otra vez, porque con esta palabra muchos tendrán la curiosidad de saber si realmente lo que han adherido es verdad o no, que la doctrina del purgatorio es completamente «anti bíblica». Sus raíces, que son las evidencias históricas ya presentadas, dan paso a la cabalidad indiscutible.

Con la doctrina del purgatorio se origina la de “la venta de las indulgencias” para “el perdón de los pecados”. El concebir que una persona sea capaz de comprar pecados pasados, presentes y futuros con dinero, deja mucho que desear, ya que la Palabra de Dios no sostiene semejante y desequilibrada fábula del corazón humano y perverso. La doctrina del purgatorio enseña con formalidad que los católicos que mueren en pecados veniales irán inexorablemente a ese sitio a “purgarlos en quemante sufrimiento”. Cuando haya concluido este sufrimiento, entonces “podrán ir al cielo como alma que lleva el diablo”.

Según los teólogos de iglesia católica romanista, los pecados se dividen en dos categorías o clases: Los mortales y los veniales. Los mortales, los que son más graves, no pueden ser perdonados o expiados por ninguna “obra buena”. Quienes los hayan cometidos, no obtienen el perdón por los sacramentos y las buenas “disposiciones” de la iglesia católica: “El sufrimiento será inevitablemente en el infierno… y para siempre”. Con los pecados veniales, por otra parte, que no son mortales, “se podrá salir volando del purgatorio al cielo para vivir una gloriosa y maravillosa estancia con el Señor Dios”, eso sí, “previo pago de la indulgencia que redime la pena en su totalidad”.

Para los que no lo saben, y para los que no lo les conviene saberlo, la Biblia no hace distinción entre un pecado y otro. Para Dios, el pecado, «pecado es». La Biblia nos muestra que los pecados son «hechos limpios por la sangre de Cristo», y no por “sufrir o experimentar cierta purificación en el purgatorio”, cosa que no deja de ser tan sólo una tradición inconveniente para las personas inconversas. Tampoco se logra limpiar los pecados por “obras buenas” ni por “pagar indulgencias”. Los sacramentos católicos, de acuerdo a la Biblia, no sirven sin lugar a dudas para limpiar o para librar anticipadamente a la gente del “fuego purificador” del supuesto purgatorio. Vemos la prueba:

1 Jn. 1:7-9 «…pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad».

La salvación de un individuo depende de la fe en el Hijo de Dios, en su obra expiatoria, en creer que Cristo es el Mesías esperado, el enviado por el Padre para la salvación de muchos. La salvación jamás podrá darse por “creerse” en otra cosa diferente (véanse: Jn. 3:16, 36; Ro.10:9-10). Por eso exclamó el Señor antes de morir: «Consumado es», entendiéndose con esto que el fue el sacrificio único para el perdón de los pecados, perdón que llevó a cabo por medio de su obra expiatoria en la cruz del Calvario (Jn. 19:30). Es por eso que Cristo es «el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn. 1:29). Ir a otra parte a “purgar pecados”, a “purificarlos”, es como considerar inconclusa y de poca valía la obra salvadora de Cristo en su muerte vicaria. La doctrina del purgatorio, no es más que una vil y deshonesta mentira con fines de lucro y de poder eclesiástico.

Pablo nos comprueba que el sacrifico cruento de Cristo, aparte, no cuenta con otras alternativas diferentes para la expiación del pecado humano:

Col 2:13 «Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados…».

Heb.10:10-14 «En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados».

La doctrina del purgatorio y la de la venta de indulgencias son aborreciblemente malignas y esencialmente anti bíblicas, desde la perspectiva de la «salvación» revelada en el Nuevo Testamento.

La iglesia católica romanista ha tratado de justificar su “falso e indolente remedio” con la cita que se encuentra en Mt. 5:26 y que dice: «No saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante». Sus profanas y muy anguladas cabezas no tienen en cuenta que este verso habla literalmente de «una cárcel», de «una prisión», de «una celda», y no de “la vida después de la muerte”, en este caso, como lo conciben, en el “purgatorio”. Es necesario comprender bien el contexto de cualquier verso bíblico y de sus adyacentes para no caer en interpretaciones ominosas que nos desvíen del piadoso camino de luz.

La venta de las indulgencias fue una satanización que catapultó la Reforma protestante, la iniciada por Martin Lutero. Juan Teztel, hombre muy depravado, carnal y deshonesto, acusado por adulterio, fue juzgado con pena de muerte por sus terribles vicios y más tarde indultado gracias a la intervención del elector Federico. Teztel fue conocido como un perfecto barbaján pero también como un astuto y mordaz estafador por lo que el ambicioso y demoníaco “sumo pontífice” lo utilizó para fines de lucro y de riqueza, tomando como punto de partida para tal cosas la quimera del purgatorio y de la venta “misericordiosa” de las indulgencias. Teztel les aseguraba a los ignorantes que “tan pronto el dinero sonara en el cofre, saldría volando o saltando del purgatorio el alma de la persona”. Teztel les pregonaba con tremebundo descaro que “las indulgencias eran el regalo más precioso de Dios”. Por este motivo los ricos entregaban grandes cantidades de dinero al papado y los que no tenían, como los desgraciados trabajadores del campo, vendían todas sus propiedades con el fin de poder sacar las “pobres almas” de sus parientes fallecidos del purgatorio, “aprovechando el tirón” para pagar además, en la compra de indulgencias, sus propios pecados.

En la era actual las personas pagan “misas” para disminuir el tiempo que las almas de sus amigos o seres queridos pasan en el purgatorio para ser purificadas. Se sabe que en un tiempo atrás se había solicitado que se rezara por el alma de un cierto “Papa” que tenía ya muchas décadas de muerto con el propósito de sacarlo del purgatorio. ¡Vaya qué locura es esta! Uno piensa, si después de tantos años no se ha logrado poner fuera del purgatorio al “infalible” y máximo exponente de la religión católica romana, ¿qué se espera de aquéllos pecadores comunes y corrientes qué han muerto?

La Biblia dice que «nadie puede dar rescate por su hermano» (Sal. 49.7; 2 Co. 6:2; Heb. 2:3). Esto va en contra de la doctrina del purgatorio. Cuando una persona muere, tendrá que esperar en la más absoluta inconsciencia, en el sueño de la muerte, el día de la resurrección para dar cuentas ante Dios según sus obras, hayan sido buenas o malas:

Jn. 5:28-29 «No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación».

Dios les bendiga siempre.

Bibliografía:

Biblia Reina Valera, Versión 1960.

¿Cuál camino? Luisa Jeter de Walker.

Babilonia: Misterio Religioso Antiguo y Moderno.
Ralph Woodrow.

domingo, 25 de octubre de 2009

LA VERDAD DEL HALLOWEEN

No se puede negar que es divertido disfrazar a los pequeños de la casa y salir con ellos a pedir dulces por las calles, muchos de nosotros tenemos recuerdos gratos de las fiestas de Halloween en donde compartíamos dulces y echábamos mano de todo lo que estaba a nuestro alcance para confeccionarnos el mejor de los disfraces.

Halloween, ¿Lo debe celebrar un cristiano?

Pero no podemos pasar por alto que las fiestas que celebramos reflejan quiénes somos e influyen en nuestros valores. Desgraciadamente muchos cristianos han olvidado el testimonio de los santos y la importancia de rezar por los muertos y se dejan llevar por costumbres paganas para festejar con brujas y fantasmas. “Halloween” significa (All hallow’s eve), del inglés antiguo, all hallows eve, o Víspera Santa, pues se refiere a la noche del 31 de octubre, víspera de la Fiesta de Todos los Santos. La fantasía anglosajona, sin embargo, le ha robado su sentido religioso para celebrar en su lugar la noche del terror, de las brujas y los fantasmas. Halloween marca un triste retorno al antiguo paganismo, tendencia que se ha propagado también entre los pueblos hispanos.

Raíces paganas de Halloween

Ya desde el siglo VI antes de Cristo los celtas del norte de Europa celebraban el fin del año con la fiesta de Samhein (o La Samon), fiesta del sol que comenzaba la noche del 31 de octubre. Marcaba el fin del verano y de las cosechas. El colorido de los campos y el calor del sol desaparecían ante la llegada de los días de frío y oscuridad. Creían que aquella noche el dios de la muerte permitía a los muertos volver a la tierra fomentando un ambiente de muerte y terror. La separación entre los vivos y los muertos se disolvía aquella noche y haciendo posible la comunicación entre unos y otros. Según la religión celta, las almas de algunos difuntos estaban atrapadas dentro de animales feroces y podían ser liberadas ofreciéndole a los dioses sacrificios de toda índole, incluso sacrificios humanos. Sin duda Samhein no es otro sino el mismo demonio que en todas las épocas busca implantar la cultura de la muerte. Aquellos desafortunados también creían que esa noche los espíritus malignos, fantasmas y otros monstruos salían libremente para aterrorizar a los hombres. Para aplacarlos y protegerse se hacían grandes hogueras. Estas hogueras tuvieron su origen en rituales sagrados de la fiesta del sol. Otras formas de evitar el acoso de estos macabros personajes era preparándole alimentos, montando macabras escenografías y disfrazándose para tratar de asemejarse a ellos y así pasar desapercibidos sus miradas amenazantes. ¿Como sabía aquella gente la apariencia de brujas, fantasmas y monstruos?. Al no conocer al verdadero Dios vivían aterrorizados ante las fuerzas de la naturaleza y las realidades del sufrimiento y la muerte. De alguna forma buscaban desahogar aquella situación dándole expresión en toda clase de fantasías. Todo lo feo, lo monstruoso y lo amenazante que se puede imaginar en figuras de animales y seres humanos constituye la base para darle riendas libres a la imaginación del terror.

Mezcla con el cristianismo

Cuando los pueblos celtas se cristianizaron, no todos renunciaron a las costumbres paganas. Es decir, la conversión no fue completa. La coincidencia cronológica de la fiesta pagana con la fiesta de Todos los Santos y la de los difuntos, que es el día siguiente, hizo que algunos las mezclaran. En vez de recordar los buenos ejemplos de los santos y orar por los antepasados, se llenaban de miedo ante las antiguas supersticiones sobre la muerte y los difuntos. Algunos inmigrantes Irlandeses introdujeron Halloween en los Estados Unidos donde llegó a ser parte del folklore popular. Se le añadieron diversos elementos paganos tomados de los diferentes grupos de inmigrantes hasta llegar a incluir la creencia en brujas, fantasmas, duendes, drácula y monstruos de toda especie. Desde USA, Halloween se ha propagado por todo el mundo.

Algunas costumbres de Halloween Trick or Treat Los niños (y no tan niños) se disfrazan (es una verdadera competencia para hacer el disfraz mas horrible y temerario) y van de casa en casa exigiendo «trick or treat» (truco o regalo). La idea es que si no se les da alguna golosina le harán alguna maldad al residente del lugar que visitan. Para algunos esto ha sido un gracioso juego de niños. Ultimamente esta práctica se ha convertido en algo peligroso tanto para los residentes (que pueden ser visitados por una ganga violenta), como para los que visitan (Hay residentes que reaccionan con violencia y han habido casos de golosinas envenenadas).

La Calabaza Según una antigua leyenda irlandesa un hombre llamado Jack había sido muy malo y no podía entrar en el cielo. Tampoco podía ir al infierno porque le había jugado demasiados trucos al demonio. Tuvo por eso que permanecer en la tierra vagando por los caminos, con una linterna a cuesta. Esta linterna primitiva se hace vaciando un vegetal y poniéndole dentro un carbón encendido. Jack entonces se conocía como “Jack of the Lantern” (Jack de la Linterna) o, abreviado, Jack-o-’Lantern. Para ahuyentar a Jack-o-’Lantern la gente supersticiosa ponía una linterna similar en la ventana o frente a la casa. Cuando la tradición se popularizó en USA, el vegetal con que se hace la linterna comenzó a ser una calabaza la cual es parte de las tradiciones supersticiosas de Halloween. Para producir un efecto tenebroso, la luz sale de la calabaza por agujeros en forma del rostro de una carabela o bruja.

Fiestas de Disfraces

Una fiesta de disfraces no es intrínsecamente algo malo. Pero si hay que tener cuidado cuando estas se abren a una cultura desenfrenada como la nuestra. Detrás de un disfraz se pueden hacer muchas cosas vergonzosas con impunidad. Con frecuencia se hace pretexto para esconderse y aprovecharse de la situación. Como hemos visto, los disfraces de Halloween tienen origen en el paganismo y por lo general aluden a miedo y a la muerte. Hoy día con frecuencia los disfraces se burlan de las cosas sagradas. Vemos, por ejemplo, disfraces de monjas embarazadas, sacerdotisas, pervertidos sexuales, etc. Nada de eso es gracioso y solo puede ofender a Dios. Con el reciente incremento de satanismo y lo oculto la noche de halloween se ha convertido en la ocasión para celebrar en grande toda clase ritos tenebrosos desde brujerías hasta misas negras y asesinatos. Es lamentable que, con el pretexto de la curiosidad o de ser solo por pasar el tiempo, no son pocos los cristianos que juegan con las artes del maligno.

Jesucristo es la victoria sobre el mal

La cultura moderna, jactándose de ser pragmática y científica, ha rechazado a Dios por considerarlo un mito ya superado. Al mismo tiempo, para llenar el vacío del alma, el hombre de hoy retrocede cada vez mas al absurdo de la superstición y del paganismo. Ha cambiado a Dios por el mismo demonio. No es de extrañar entonces que vivamos en una cultura de la muerte en la que millones de niños son abortados cada año y muchos mas mueren de hambre y abandono. Es más fácil dejarse llevar por la corriente de la cultura y regresar al miedo, a la muerte y a un “mas allá” sin Dios porque, sin la fe, el hombre se arrastra hacia la necesidad de protegerse de fuerzas que no puede dominar. Busca de alguna manera con sus ritos exorcizar las fuerzas superiores. Como cristianos profesamos que solo Jesucristo nos libera de la muerte. Solo Él es la luz que brilla en la oscuridad de los largos inviernos espirituales del hombre. Solo Él nos protege de la monstruosidad de Satanás y los demonios. Solo Él le da sentido al sufrimiento con su Cruz. Solo Él es vencedor sobre el horror y la muerte.

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jueves, 22 de octubre de 2009

ALGUNAS PREGUNTAS QUE DEBERAN CONTESTAR LOS CAMPBELITAS


Por Ingº Mario A Olcese (ex-campbelita feliz)

La denominación “Iglesia de Cristo” (Campbelita) enseña, entre otras cosas, que la iglesia cristiana es el reino de Dios. Esta tesis, que proviene del Padre del Romanismo llamado Agustín de Hipona, quien, a mi entender, ha hecho mucho daño al verdadero evangelio del reino predicado por Cristo y sus discípulos, pues ha oscurecido el mensaje salvador original de Jesucristo. Sin duda alguna Satanás está detrás de este complot maléfico para que la gente se pierda creyendo en un evangelio falso. Es hora de advertir a la gente del error de equipar la iglesia de Cristo con su reino que él predicó insistemente como su evangelio salvador, y que él inaugurará gloriosamente sólo en su segunda venida. En este magno evento sus discípulos finalmente lo heredarán con él.

Para advertir a la gente de este craso error de un “reino eclesiástico”, yo quisiera formular las siguientes preguntas a sus defensores y partidarios:

1.- Si el reino es la iglesia, y ésta ya está en la tierra, ¿por qué Jesús dijo en Mateo 25:31,34 que su reino lo heredarían sus seguidores sólo en su segunda venida o parusía?

2.- Si el Reino es la iglesia, y ésta está compuesta por hombres de carne y sangre, ¿por qué entonces Pablo dijo que “carne y sangre no pueden heredar el reino” (1 Cor. 15:50)? ¿Acaso ahora nos van a decir que la iglesia no está compuesta por hombres de “carne y sangre”?

3.- Si el reino es la iglesia, y ésta se inauguró en la tierra con los creyentes de Jerusalén en el 33DC, ¿por qué dice Jesús (el hombre noble) que primero debe irse a un país lejano (el cielo) para recibir un reino y volver?¿Acaso Jesús se fue al cielo para recibir una iglesia y luego bajó de allá con ella para inaugurarla en Jerusalén en el 33DC? (Ver Lucas 19:11,12).

4.- Si el reino es la iglesia, y ésta tiene como fundamento a los profetas y a los 12 apóstoles, ¿por qué Jesús les dijo a sus apóstoles que Dios le ha placido DAROS el reino?¿No debió Jesús decir, más bien, que a Dios le ha placido HACEROS parte importante del reino? (Ver Lucas 12:32).

5.- Si el reino es la iglesia, ¿por qué Pablo les dice a las iglesias de Listra, Iconio y Antioquía que permanezcan en la fe, y que soporten las muchas tribulaciones para que puedan así entrar en el reino?¿Acaso ya no estaban esos creyentes de Listra, Iconio, y Antioquía en el reino o la iglesia?¿Cómo podían ser ellos iglesia y esperar heredar el reino, si de éste se dice que es sinónimo de la iglesia? (Ver Hechos 14:22).

6.- Si como dice Pablo en Col. 1:13, todos los creyentes renacidos ya hemos sido trasladados literalmente al reino (o iglesia según los campbelitas), ¿debemos suponer entonces que también los renacidos estamos ya resucitados y sentados con Cristo en los lugares celestiales, como claramente lo afirma el mismo Pablo en Efesios 2:6?¿Por qué ustedes, campbelitas, toman literalmente Col. 1:13 como un hecho consumado, y no así Efesios 2:6, que interpretan simplemente como un visión para el futuro de los salvos?

7.- Si la iglesia es el reino, ¿por qué Pablo pluraliza la iglesia como “las Iglesias de Cristo” (Rom. 16:16) y no el reino como “los reinos de Cristo”?

8.- Los campbelitas dicen que el reino ya había llegado en los tiempos de Juan porque él dijo que era copartícipe del reino en Apo.1:9. Sin embargo, pregunto: ¿el coparticipar de algo significa que ya estamos disfrutando de ese algo? ¿Acaso vamos a pensar que Pedro estaba en la gloria porque dijo que era copartícipe de la gloria en 1 Pedro 5:1? Creo que la respuesta está en la parte final del mismo versículo 1.

9.- Los campbelitas dicen que el reino-iglesia se estableció en el primer siglo y para probarlo citan Marcos 9:1, que dice: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder?” Si el reino-iglesia vino en el primer siglo, como afirman ellos, pregunto: ¿volvió también Jesús en el mismo primer siglo (la parusía), dado que él mismo dijo en Mateo 16:28: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre venido en su reino?”.

10.- Según Apocalipsis 20:1-3, cuando Jesús establezca su reino él atará al diablo y sus demonios para apresarlos para que no engañen más a las naciones. Si Jesús ya estableció su reino en el 33 DC, según sostienen los campbelitas, ¿debemos suponer entonces que el diablo y sus demonios ya no están engañando a las naciones desde el año 33 DC porque fueron atados?¿Cómo explican entonces el aumento de la maldad, del ateísmo, del materialismo, del satanismo, de las guerras, y de los falsos maestros y profetas, etc, en todo el mundo?

11.- Los campbelitas dicen que no habrá un reino davídico milenario restaurado en la tierra, pues ahora el reino es espiritual, es decir, la iglesia cristiana. Si esto es verdad, ¿por qué los discípulos le preguntan al Jesús resucitado si AHORA restauraría el reino a Israel?¿Estaban acaso ellos errados creyendo en un reino monarquico davídico restaurado en Jerusalén? Y si este fuera el caso, ¿por qué Jesús no los corrigió inmediatamente, y más bien les respondió que a ellos no les correspondía saber los tiempos o las sazones que Dios puso en su sola potestad?¿Pero podrían estar TODOS los discípulos errados al hacer esa pregunta que incomoda para los campbelitas después de asistir a un seminario intensivo sobre el reino de 40 días de duración?¿Serían realmnte TODOS los discípulos tan torpes como para entender al revés su enseñanza del reino? (Ver Hechos 1:3.6.7).

12.- ¿Creen los campbelitas que la oración del Padre Nuestro debe ser rezada de manera parcial, dado que el reino ya vino, y se hizo la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo hace dos milenios?

13.- Creen ahora los campbelitas que no tiene significado alguno para la iglesia el texto de Mateo 6:33, donde Jesús dice: ”buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura”, dado que ya están en el reino o iglesia? Y si su respuesta es positiva, ¿significa entonces eso que a ellos NO les vendrá nada más por añadidura?¿tendrán entonces que padecer sin remedio de comida, de vestido, y de falta de refugio hasta el fin de los tiempos?

14.- Les pregunto a los campbelitas: Si el reino se estableció en el 33 DC, en los tiempos de mayor poderío y cohesión del Imperio Romano, ¿por qué Daniel lo ve establecerse en el periodo en donde el imperio romano se encuentra en su condición menos cohesionado y más frágil que nunca como se lo representa por el barro y hierro mezclados (Daniel 2:44)?

15.- Si el reino es la iglesia, y ésta (la iglesia) se formó con hombres conversos en la tierra, ¿por qué Daniel ve al Hijo del Hombre resucitado en el cielo recibiendo un reino de Su Padre (Daniel 7:13,14)?¿Es que el Padre le dio una iglesia en el cielo a su Hijo?¿Bajaron los primeros cristianos del cielo después de que fueron entregados por el Padre a Su Hijo en el cielo?

16.- Si el reino no aparecería con advertencia alguna, ¿cómo es que Jesús mandó a sus discípulos a permanecer en Jerusalén para recibir el poder del Espíritu Santo en Pentecostés (33DC), supuestamente el día indicado según el campbelismo para que viniera a existir la iglesia-reino?¿No es esto acaso una advertencia de cuándo vendría el reino?¿No contradeciría lo dicho por Jesús en otra ocasión cuando dijo que su reino no vendría cn advertencia o señales?

Estaré esperando las respuestas de los campbelitas con mucho gusto!

Más sobre el verdadero reino en:


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miércoles, 21 de octubre de 2009

LA TRINIDAD NO ES BIBLICA


Según muchos trinitarios, “la Trinidad es una doctrina bíblica”, y el dogma de la Trinidad se presenta como supuestamente una doctrina que enseña la Biblia. En realidad, no hay absolutamente ningún concepto de una trinidad presentada en cualquier sitio en la Biblia. La idea tiene que ser añadida y leída en cada escritura que se presenta para apoyar el dogma.
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Sí, los trinitarios presentan una serie de escrituras, tanto de las Escrituras hebreas, así como las Escrituras Griegas para supuestamente apoyar a sus dogmas. Tras un examen minucioso de esos pasajes, sin embargo, uno tiene que darse cuenta de que en cada escritura que se presenta, los trinitarios ven en ellas la doctrina preconcebida de la “trinidad”. Por ejemplo, cuando ellos leen en las Escrituras que el hombre está compuesto de alma, espíritu, y cuerpo, ellos suponen que estas tres partes del hombre equivalen a las 3 Personas del único Dios. Y cuando leen que Dios es Santo, Santo, Santo, ellos creen ver en esas palabras al Dios Trino. Estos son sólo dos ejemplos bíblicos de cómo sus mentes prejuiciadas los llevan a torcer los pasajes bíblicos donde aparecen el número 3 como si fuera equivalente a la Trinidad.

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La verdad es que las escrituras pueden verse total y plenamente armoniosa sin la adición de la filosofía trinitaria a la Biblia.

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“Debe ser admitido por todos que la doctrina de la Trinidad, como una doctrina, no formaba parte del mensaje original. Pablo no la conocía, y habría sido incapaz de comprender el significado de los términos utilizados en la fórmula teológica en la que la Iglesia finalmente concordó”. (Dr. WR Matthews, Decano de la Catedral de San Pablo, “Dios en el pensamiento y la experiencia cristiana”, p.180 ).
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Mi creencia en la Trinidad se basa en la autoridad de la Iglesia: no hay otra autoridad suficiente. Ahora voy a mostrar de la razón, que el credo de Atanasio y la Escritura se oponen unos a otros.

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La doctrina de la Trinidad es la siguiente:

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- Hay un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. El Padre es una persona, el Hijo es otra persona, y el Espíritu Santo es otra persona. Ahora, según todos los principios de las matemáticas, la aritmética, la sabiduría humana, y la política, debe haber tres dioses, porque nadie podría decir que hay tres personas y tres dioses, pero solo un Dios. . . .
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El Credo de Atanasio da la opinión universal de la Iglesia, que el Padre es increado, el Hijo increado, y el Espíritu Santo increado – que existía desde toda la eternidad. Ahora, el Hijo nace del Padre, y, si nace, debe haber sido engendrado. El Espíritu Santo también debe haber salido de Dios, como Jesús salió del Padre. Y, si es así, debe haber habido un momento en que no existían. Si no existían, debe haber TENIDO UN COMIENZO, y por lo tanto, afirmar que son eternos es absurdo, y golpea sin sentido. Cada uno tiene su personalidad distinta: cada uno tiene su propia esencia.

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¿Cómo, entonces, pueden ser eternos? ¿Cómo pueden todos ser Dios? Absurdo.
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El Credo Atanasio dice que son tres personas, y aún un solo Dios. Absurdo, extravagante! Esta idea es rechazada por los arrianos, socinianos, presbiterianos, y todos los hombres que usan la razón humana. El Credo además dice, que nuestro Señor Jesucristo es el Hijo de Dios y del hombre, no por la conversión de la Divinidad en carne, sino por la toma de la humanidad en Dios». Ahora, yo pregunto, ¿Absorbió la Divinidad la humanidad? El no podía ser al mismo tiempo una persona y dos personas. He probado que la Trinidad se opone a la razón humana.
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Algunos otros sitios en línea que examinar la doctrina de la trinidad falsa:

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http://godandson.reslight.net
http://clearblogs.com/jesusandhisgod/
http://groups.google.com/group/jesus-and-his-god
http://reslight.net/forum/index.php?board=6.0
http://sonofyah.wordpress.com

EL REINO QUE VIENE




Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Nada hay en la Biblia que señale, aluda, insinúe o diga que “acabaremos morando para siempre” en el sacro y glorioso cielo del Señor. La promesa de Dios hecha a Abraham posee un cumplimiento concreto para el futuro, en esta misma tierra que será sanada totalmente de los efectos deletéreos provocados por la entrada del pecado en ella, desde un principio de su creación. La Biblia no detalla que nuestra última habitación será en la “Invisible Eternidad”, donde Dios reina con poder acompañado de sus incalculables miríadas de ángeles sirvientes.

La iglesia de Alejandría, empapada siempre de paganismo religioso y filosófico griego, fue declarada triunfante en el concilio de Nicea auspiciado por Constantino en los albores de la era común y en el que se formalizó legalmente el dogma luxado de la supuesta divinidad de Cristo; dogma que terminó siendo admitido mortalmente dentro del protestantismo y del catolicismo romano de todos los tiempos. Pero no sólo esto: También la iglesia de Alejandría se adjudicó otra victoria rotunda, y fue con la fatídica doctrina de la inmortalidad del alma que emanó como un fantasma negruzco y horrible por una mala interpretación de ciertos textos bíblicos, bajo las sombra del platonismo griego. Su maligna influencia ha quedado bien asentada en la mayor parte de las “iglesias cristianas” del mundo entero. En el Antiguo Testamento se relata como Dios escogió a Abraham para hacer un pacto con él. En este pacto, el Señor le promete al «padre de la fe» multiplicar su descendencia para convertirla en una grande nación, la de Israel; y la coloca en la tierra de Canaán. Con este acontecimiento ya cumplido, la nación de Israel se convierte, por llamarlo así, en una “rampa” o “puente” para que «todas las familia de la tierra sean bendecidas por Dios» (Gn. 12:3), que es el cumplimiento de la promesa del Reino celestial en el mundo, en la teocracia terrena y futura (Sal. 2: Mt. 5:5; 25:34; Ap. 20:4, 6). Para este efecto, el Cristo obediente sufriría el castigo y vituperio para llevarnos hasta allá gloriosamente (Is. cap. 53).

Es importante comentar que si «aguardamos» la consumación literal de «la esperanza bienaventurada» en el mundo, que es la «manifestación» visible de Cristo en su retorno, en su Parusía, según Tito 2:13, ningún alma inmortal podría estar “aguardándola” (o “esperándola”) en el tercer cielo del Padre y Dios. O la aguardamos arriba o aquí abajo. La Biblia no menciona en sus vitales y preciosas páginas que Dios haya prometido heredar la eterna y célica habitación a sus fieles y santos seguidores. Mucho error hay en esto. Esta infame versión de la limitada mente humana, no deja de ser algo tan extraño y contradictorio, ferozmente ambiguo y absurdo con respecto al verdadero contexto de Tito 2:13 y de otros textos bíblicos más (Estúdiese con seriedad 1 Ts. 4:13-18). Después del ascenso visible de Cristo al cielo, el día en que abandonó la tierra corporalmente, los ángeles les anunciaron a los discípulos del Señor que «de la manera que le vieron partir, de esa misma manera regresaría al mundo». No hay duda que el sentido de estas palabras es completamente literal (Hech. 1:9).


No es razonable suponer o pensar que los apóstoles de Jesucristo pudieran estar consientes en el cielo como “almas inmortales” mirando a Dios en su sublime trono y a Cristo a la diestra de su Padre, debido que los ángeles les habían anunciado que lo verían viniendo “tal como se fue”. Cuando Cristo regrese por segunda vez al mundo perdido «todo ojo le verá» (Ap. 1:7), incluso lo mirarán descender sus apóstoles quienes en estos precisos instantes de la actualidad «duermen en el polvo de la tierra» (Dn. 12:1), «esperando», en el matiz poético de la palabra, el ser despertados del sueño de la muerte para recibir, como el profeta Daniel, «su heredad al fin de los días» (Dn.12:13). Tantos creyentes como descreídos que han muertos, «aguardan» la resurrección para recibir, unos, la corona de vida en el Reino de Cristo, y otros, su merecido castigo en el Lago de Fuego (Jn. cap. 5).

De los tantos que hay, escogí estos hermosos versos bíblicos para mostrar la literalidad terrenal del futuro Reino de Dios. Empecemos, pues:

«Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén. Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra. Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová» (Is.2:2-5).

«En los últimos días» en el primer texto, es una locución que señala comúnmente la «era mesiánica». Ésta clausurará en su devenir «los tiempos de los gentiles», para finalizar con los sistemas inicuos del mundo caído (Lc. 21:24), cuando Cristo destruya sus enemigos, reyes, príncipes, capitanes y vasallos, en el Armagedón (Ap. 16:14). En esta era de Paz y de «conocimiento universal de Dios» (Hab. 2:14), de nuevo orden mundial, será manifestada una época incomparable de bendición, de amor, de bondad y de justicia a través de la persona de Jesucristo que regirá las naciones de la tierra con carácter célico, con «vara de hierro» (Sal. 2:8; Ap. 2:26-27). Este es el Reino teocrático prometido en antaño al rey David por el Señor, cuando le fue declarado que «su casa, trono y reino serían afirmados para siempre» (2 S. 7:16). Le corresponderá a Cristo, el hijo de David, «sentarse en su trono de gloria» para regir el mundo renovado con armonía y autoridad davídica (Mt. 25:31):

«Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto» (Is. 9:7).

En Is 2:2, «el monte de la casa de Jehová», es una referencia al «Monte de Sion», a Jerusalén. No indica tan sólo un lugar ubicado geográficamente, sino también el punto principal de convergencia cúltica mundial para la adoración divina, el centro mismo del gobierno de Dios donde Cristo tomará función legal como Rey de la tierra milenaria, en el que estarán implicados en un mover espiritual único el Pueblo de Israel y las naciones del mundo para venerar a Jehová de corazón año tras año, a parte de las hartas bendiciones materiales que recibirán como producto de la «tierra regenerada» (Mt.19:28), la cual es anhelada hoy por los genuinos hijos de Dios que comprenden bien los propósitos futuros y verdaderos de su Dios y Padre:

«Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos» (Zac. 14:16).

« Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes» (Is. 61:6).

En Is. 2:3 no se precisa, en este caso, la ley ritualista o ceremonial, sino la que Dios implantará en su Reino de justicia. En este Reino, los valores éticos y morales tendrán alta estima, no como ahora, que han sido hollados y corrompidos por la naturaleza depravada de los seres humanos. La paz mundial será establecida y habrá justicia social para aquellas personas que ingresen al Reino teocrático y milenial (Zac. 9:10; Is. 2:4; 9:7; 42:3; 65:21; Sal. 72:1-4, 12-14; Sof. 3:9). La tierra renovada será asombrosamente fértil y productiva. Habrá abundancia de alimentos: la pobreza será abolida en lo absoluto (Is. 32:14; 35:5-6; 65:20-22; Zac. 14:3-4; Am. 9:13; Is. 11: 6-9; 32:15-16).

El mundo en general sufrirá notables y benéficas modificaciones morfológicas. El propósito de Dios en esto es de restaurar la creación como era en el principio, antes de la caída edénica. La antigua creación será libertada del pecado, de la maldad, de los implacables efectos de las enfermedades, de los desastres naturales, de las guerras (Is. 2:4), de la muerte, del dolor, de las fronteras, del prejuicio del racismo y del egoísmo humano:

«Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios» (Ro. 8:20-21).

Para terminar, concluyo diciendo que el Reino de Emanuel, «Dios con nosotros», el de Cristo, será establecido en la tierra y no en el cielo de Jehová (Sal. 2:8; Is. 11:9: 42:4: Jer. 23:5). El Reino de Cristo se centrará en la Ciudad Amada, en Jerusalén (Is. 2:1-3; 62:1-7; Zac. 8:20-23), y alanzará todas las naciones del mundo (Sal. 72: 11, 17; 86:9; Is. 55:5; Dn. 7:13-14; Zac. 8:22).

La prueba es clara e irrefutable.

Un verso para reflexión:

«El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos» (Ap. 11:15).

Dios les bendiga hermanos y amigos que nos visitan con agrado.





LA ESPERANZA DE LOS PROFETAS PARA UN IMPERIO MUNDIAL BAJO DIOS


Isaías dijo:


“El lobo vivirá con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león y el novillo juntos, y un niño pequeño los conducirá. Las vacas se alimentan con el oso, sus crías se echarán juntas, y el león comerá paja como el buey. El niño jugará cerca del agujero de la cobra, y el niño metió la mano en el nido de la víbora. No harán ningún daño ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mar. “(Isaías 11:6-9).


Daniel también tuvo una visión:


“En mi visión de la noche miré, y he aquí uno como un hijo de hombre, viene con las nubes del cielo. Se acercó al Anciano de Días y fue conducido a su presencia. Le fue dado dominio, gloria y reino, para todos los pueblos, las naciones y los hombres de cada lengua, le sirvieran. Su dominio es un dominio eterno que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido. (Daniel 7:13,14).


Este reino es lo que se conoce como el “reino de Dios”.

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Daniel continúa:

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“Luego la soberanía, el poder y la grandeza de los reinos debajo de todo el cielo serán entregados a los santos, el pueblo del Altísimo. Su reino será un reino eterno, y todos los dominios le servirán y le obedecerán. “(Daniel 7:27).


Como usted podrá ver, no hay ningún indicio aquí de una promesa de un cielo para cuando usted muera. Los santos están destinados a reinar con el Mesías en su reino. Los Judíos regresaron a la Tierra en el año 539 aC, pero este no era en absoluto la restauración prometida del reino.


Nehemías, después de haber regresado a la Tierra, oraba:


“He aquí que hoy somos siervos; henos aquí, siervos en la tierra que diste a nuestros padres para que comiesen su fruto y su bien. Y se multiplica su fruto para los reyes que has puesto sobre nosotros por nuestros pecados, quienes se enseñorean sobre nuestros cuerpos, y sobre nuestros ganados, conforme a su voluntad, y estamos en grande angustia” (Nehemías 9:36-37).


Todavía estaban esperando al Mesías y su reino por venir. No es extraño que hubiese tanto entusiasmo cuando llegó Jesús diciendo: “Arrepentíos porque el Reino de Dios está cerca.” (Mateo 4:17).


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