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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.
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miércoles, 25 de noviembre de 2009

AGUSTIN DE HIPONA Y LA TRINIDAD


En su tratado sobre la Trinidad, Agustín de Hipona comenta que “en ningún otro tema es el error más peligroso, o la investigación más laboriosa, o el descubrimiento de la verdad más gratificante”. 1 Agustín tiene razón sobre la dificultad del tema de la Trinidad, y yo también lo creo, aunque por razones que no habrían sido en primera instancia, las suyas, que el tema es uno en el que es especialmente importante distinguir la verdad de la falsedad.

La principal preocupación de Agustín era religiosa: sobre la cuestión de la Trinidad, la diferencia entre la creencia verdadera y la falsa creencia era la diferencia entre la vida espiritual y la muerte espiritual. Es evidente, sin embargo, que gran parte de la investigación laboriosa a la que Agustín se refiere es filosófica.

Su propio tratado pone de manifiesto su reconocimiento de que los que aceptan la doctrina de la Trinidad deben afrontar fundamentales y difíciles problemas de la lógica filosófica.

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martes, 11 de agosto de 2009

AL TRINITARIO AGUSTÍN DE HIPONA NO LE GUSTÓ Jn. 17:3


Agustín de Hipona, un expositor Trinitario, pasó mucho tiempo considerando la doctrina recién desarrollada de la Trinidad, y por eso él trabajó concienzudamente en su obra sobre la Trinidad por espacio de veinte años. Aquí está lo que él tuvo que escribir de Juan 17:3, un pasaje que seguramente le quitaba el sueño:


“Y esta— añade Él— es la vida eterna, que ellos puedan conocerte a Ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.” El orden apropiado de las palabras es, “que ellos puedan conocerte a Ti y a Jesucristo, que tú has enviado, como único Dios verdadero.” (Agustín, Tractates sobre el Evangelio de Juan, Tractate 105).


Obviamente, a Agustín no le gustó mucho el mensaje claro de Juan y tuvo que refundir el pasaje para satisfacer sus propias fantasías.


Pero el orden apropiado de las palabras de Juan difiere radicalmente de las de Agustín, pues el apóstol dice: “Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, único Dios verdadero y a Jesucristo a quien tú has enviado”. Por consiguiente, por arte de magia, y un poco de imaginación, Agustín incluye al Hijo de Dios dentro de la locución “único Dios verdadero”. ¿Pero puede alguno, en su sano juicio, aceptar semejante acomodo?


La verdad de la historia es que el Verbo se hizo carne para enseñarle al mundo que Su Padre es el único Dios verdadero (Juan 1:1, 17:3)…¿¿¿qué les parece, amigos “trinotercos”???


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martes, 4 de agosto de 2009

AGUSTÍN DE HIPONA COMENTA SOBRE EL UNGIMIENTO DE LA IGLESIA


Éste es el título del salmo 26: Salmo de David antes de ser ungido. David fue ungido como rey (1 Re 16,13). Entonces solamente se ungían a los reyes y a los sacerdotes: en aquel tiempo eran las dos únicas personas ungidas. Y en ambas personas se prefiguraba el único rey y sacerdote futuro, el único Cristo dotado de ambas funciones. Por tanto, la palabra Cristo procede de «crisma», unción. No sólo fue ungida nuestra cabeza, sino también su cuerpo, es decir, nosotros mismos. Él es rey porque nos rige y guía, y sacerdote, porque interpela por nosotros (Rom 8,34). Y además él es el único sacerdote que es a la vez sacrificio. No ofreció a Dios un sacrificio distinto de sí mismo.


En efecto, no hubiera encontrado fuera de sí mismo una víctima racional purísima que, como cordero inmaculado, nos redimiese derramando su sangre y nos incorporase a él haciéndonos miembros suyos, para que también nosotros fuésemos Cristo en él. Por eso la unción pertenece a todos los cristianos. En los primeros tiempos, los del Antiguo Testamento, pertenecía sólo a dos personas. De aquí se deriva que nosotros somos cuerpo de Cristo, puesto que todos somos ungidos, y todos estamos en él siendo de Cristo y Cristo, porque de alguna manera el Cristo total lo forman la Cabeza y el cuerpo. Esa unción nos llevará a la perfección espiritual en aquella vida que se nos promete. Y ésta es la voz del que anhela aquella vida; es como la voz del que desea la gracia de Dios que alcanzará su plenitud en nosotros al final. Por eso se dijo: Antes de ser ungido. Ahora somos ungidos en figura, y por el mismo símbolo se prefigura algo de lo que hemos de ser. Ignoro qué es aquello, no sé qué, futuro e inefable, que debemos desear y por lo que debemos suspirar en la figura, a fin de llegar al gozo de aquella realidad figurada.


Comentario al salmo 26,2,2

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