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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

viernes, 7 de agosto de 2009

LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ Y LA RESURRECCIÓN DE CRISTO


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Muchas veces, para ganarnos nuestro daño, los agentes de las tinieblas nos dicen la verdad».

Los Testigos de Jehová niegan la resurrección corporal de Cristo. Pasan por alto la realidad de este asombroso hecho históricamente genuino, relevante para los que se asientan en la fe cristiana. Sin la resurrección corporal de Cristo, es vana la predicación apostólica, es vana también la fe en el creyente. Si la resurrección de Cristo no fue, entonces los apóstoles son falsos testigos, unos mentirosos. Sin la resurrección corporal de Cristo nosotros estamos todavía en pecados, lo que durmieron en Cristo han perecido sin remedio, y como cristianos, somos las más míseras de las criaturas por creer que Cristo se levantó de entre los muertos (1 Co. 15:12-19), pero a la verdad, «mas ahora Cristo ha resucitado los muertos…» (1 Co. 15:20).

No cabe duda que Dios levantó a Cristo de la muerte, al resucitarlo corporalmente (Hech. 2:24: Ro. 4:24; 1 Co. 6:14; 2 Co. 4:14; Gal. 1:1; Ef. 1:20; Col. 2:12; 1 Ts. 1:10; 1 Tim. 2:8; 1 P. 1:21). Sin la resurrección corporal de Cristo, no es posible por lógica pueril que «seamos semejantes a él cuando se manifieste», cuando venga por segunda vez al mundo. Puesto que los cuerpos de los creyentes serán trasformados en la resurrección de los que murieron o de los que estén vivos (1 Ts. cap 4), significa que Cristo hubo de resucitar corporalmente. Los Testigos han distorsionado sagazmente la verdadera doctrina de la resurrección corporal de Cristo. Las escrituras no mencionan que los cuerpos físicos de los creyentes serán “espiritualizados” literalmente. Una cosa es un “espíritu”, que no tiene cuerpo, y otra cosa es un «cuerpo espiritual». Véase por favor 1 Co. 15:44 para confirmar este punto. Este es el «cuerpo espiritual» que se tendrá en la resurrección o en la transformación en vida, «semajnte al del Hijo del Hombre»:

1 Jn. 3:2 «Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es».

1 Co.15:51 «He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados…».

1 Co.15:52 «…en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados».

Los Testigos de Jehová, por efecto del engaño religioso, afirman que Cristo se “disolvió en gases” después de su muerte; otra, porque no se ponen de acuerdo, que fue “escondido” por el Padre en un lugar incógnito, no determinado, quién sabe dónde. Arguyen que la resurrección del Señor fue como un “agente espiritual”, como un “ser incorpóreo”. La resurrección de Cristo tuvo que ser obligadamente corporal, ya que su anatomía humana estaba ausente en el sepulcro en ese día glorioso en que venció a la muerte. El sudario que fue puesto en su cabeza fue visto por Simón Pedro enrollado, y en otro lugar aparte reposaban los lienzos que amortajaron el cuerpo del Señor cuando murió. Es evidente y racional que Cristo se deshizo del sudario y de los lienzos que cubrían su cuerpo:

Jn. 20:5 «Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró».

Jn. 20:6 «Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí…».

Jn. 20:7 «…y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte».
Jn. 20:8 «Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó».

Jn. 20:9 «Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos».

María cuestionó a Cristo pensando que era el «hortelano que había tomado el cuerpo del Señor» del sepulcro para llevárselo. En ese momento, María no se percató que charlaba con el mismo Señor Jesucristo con un «cuerpo restituido y vivo por la potencia de Dios». Clara evidencia es esta, además, de la resurrección corporal de Cristo:

Jn. 20:15 «Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré».

Cristo le ordenó María para que «no lo tocase porque no había subido aún al Padre» (Jn. 20:17). Si el Señor hubiese sido un espíritu incorpóreo, no existiría ninguna posibilidad de tocarlo. Entonces el mandato de Cristo hecho María, no dejaría de ser un absurdo innecesario:

Jn. 20:17 «Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios».

Al igual que los Testigos, en una errónea apreciación, los discípulos creyeron que Cristo era un “espíritu” cuando por primera vez lo vieron después de su resurrección. Pensaron que se trataba de un «espíritu» (Lc. 24:37). Para convencerlos de su confusión, Cristo les mostró su cuerpo. Les dijo que era el mismo que habían conocido como persona: «Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy…» (Lc. 24:39 a), asegurándoles que no estaban ante un espíritu, porque «un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo» (Lc.24:39 b).

Es curioso que la misma incredulidad de Tomás el apóstol reafirme la resurrección corporal del Señor Jesucristo, porque Tomás dudaba que había sido resucitado de entre los muertos. Y para que no quedase la menor duda de su resurrección corporal, Cristo comió en la presencia de sus discípulos. ¿Puede hacer, acaso, un espíritu tal cosa?:

Lc. 24:41 «Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?».

Lc. 24:42 «Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel».

Lc. 24:43 «Y él lo tomó, y comió delante de ellos».

Cristo le mostró a Tomás el Dídimo (Jn. 20:24) su cuerpo resucitado y las lesiones que le infligieron en la cruz del Calvario con crueldad inimaginable. Cristo invitó a Tomás a que pusiera sus dedos en las heridas de los clavos y en la herida provocada por la agudísima y cortante lanza romana en el costado de su cuerpo:

Jn. 20:27 «Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Tomás, ya convencido de la resurrección corporal del Señor, únicamente pudo exclamar admirado:

« ¡Señor mió, y Dios mió!» (Jn. 20:28).

Para el conocimiento de los Testigos, el Señor no se esfumó como “por arte de magia”, como “ligera y volátil sustancia”, como el “gas metano de los pantanos”, ni tampoco fue escondido en un lugar “equis” por el Padre y Dios Todopoderoso, cosa que para los Testigos es una patética realidad. La Biblia jamás narra en su infalible contenido esta confabulada y semejante mentira de “decepcionante calidad”. Un “cuento chino” extremadamente alucinado (¿peyote?), inventado por las enfermizas y mitómanas mentes de los Testigos, que no deja uno de admirarles la genial habilidad que poseen para elaborar asombrosas fábulas que difícilmente un niño de cinco años las creería, pero que lo entretenerían emocionado con “viscosa baba en las comisuras”, y de las que testimonio damos de su fría iniquidad en este artículo, con base bíblica, sin rodeos, y que va al grano, y no con «sutiles y despistada mitologías huecas» como las que acostumbran los hijos del diablo adheridos como “cónicas lapas” al “sumergido casco” de la Watchtower.

Pablo dio fe que Cristo apareció primero a Cefas, después a los doce discípulos, luego a Jacobo, y después a más de quinientos hermanos después de su resurrección corporal. Por último, apareció al apóstol Pablo (Véase por favor 1 Co. 1:1-8).

Cristo fue visto resucitado y ascendiendo en el aire por sus fieles creyentes y hermanos (Heb. 2:11) con el propósito de sentarse a la «Diestra de Dios» en el tercer cielo. La Biblia que no miente, lo aclara con tanta sencillez. Sabemos a ciencia cierta a qué lugar el Hijo de Dios fue, y no fue exactamente a “un oculto escondrijo” como lo promulgan sin sentido los hijos malogrados de Russell, sino a un lugar «sublime y glorioso de santidad y pureza, en el que reina eternamente el Dios nuestro»:

Hech. 1:9 «Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos».

Hech. 1:10 «Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas…».

Hech.1:11 «…los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo».

Mr.16:19 «Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios».

Testigos de Jehová, vuelvo a preguntarles:

¿Están seguros qué su andar es por la resplandeciente senda de la eterna salvación?

Nuevamente, se los dejo de tarea.

miércoles, 5 de agosto de 2009

¿SON VÁLIDOS LOS ARGUMENTOS DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ PARA RECHAZAR LAS TRASFUSIONES DE SANGRE?


Si Cristo dijo que se hizo la ley para el hombre y no el hombre para la ley, ¿por qué los jefes de los testigos de Jehová les exigen morir antes que recibir sangre en una transfusión?

La muerte reciente de una testigo de Jehová
en Sevilla por negarse a recibir sangre ha reabierto el debate sobre esta secta. Sólo en el foro abierto en El País ha habido 165 mensajes y en el de ABC 76. Os dejo una discusión real de un católico preparado con un testigo de Jehová en la que el contradictor refuta los argumentos de éste.

LF: Así que vosotros afirmáis que la vida está en la sangre, ¿verdad?

TJ: Sí, lo dice la Biblia en Gen 9,4

LF: Y claro, como la Biblia, incluso en el Nuevo Testamento (Hch 15,20) prohibe el ingerir sangre, vosotros rechazáis las transfusiones de sangre, ¿verdad?

TJ: Efectivamente. Es una ley de Dios y no debemos quebrantar la ley de Dios en ningún caso.

LF: Ok, ¿has leído lo que Cristo dijo en Lucas 14,1-6?

TJ (tras haber leído la cita): Sí, ¿y? ¿Qué tiene que ver esto con lo que estamos hablando?

LF: ¿Tú crees que es justo el permitir que se quebrante una ley de Dios, la del sábado, para salvar la vida de un burro, a la vez que se prohibe quebrantar otra ley para salvar la vida de un ser humano? Pero antes de responderme, lee Juan 15,13.

TJ (tras leer Juan 15,13): silencio…

LF: Juan 15,13 dice "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos". Bien, pues si, como vosotros enseñáis, en la sangre está la vida de la persona, entonces el mayor acto de amor que nadie pueda hacer es donar su sangre, su vida, por sus amigos, en caso de necesidad. Y ya sabes que contra el amor, no hay ley que valga, ya que el amor es la ley superior a cualquier otra.
El TJ, tras balbucear mucho, dijo que iría a consultarlo con sus superiores. No volvió a aparecer. Más sobre las transfusiones,
aquí. Y un consejo sobre la manera en la que tratar a los misioneros:

"Todo el que se extravía y no permanece en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la doctrina, ése tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros y no lleva esa doctrina, no le recibáis en casa ni le saludéis, pues el que le saluda comunica en sus malas obras" (II Epístola de San Juan, versículos 9-11).

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EL FALSO PROFETA JOSÉ F. RUTHERFORD


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Continuando con la línea sucesiva de los falsos profetas que fundaron y moldearon a su mero gusto la asociación diabólica de los Testigos de Jehová, cabe mencionar al juez José F. Rutherford, que dirigió la nefasta organización desde 1916 hasta 1942. Entre sus obras escritas están cien libros que se publicaron nada más ni menos en ochenta idiomas. Prolifero el hombre con la pluma, y para mentir, ni se diga. Una de las cosas que afirmó este proxeneta de las escrituras, a parte de vociferar que todas las iglesias habidas y por haber pertenecían al diablo, que el cristianismo de la era apostólica era uno “apóstata”. Habremos de suponer con esto, que las epístolas dirigidas por el apóstol Pablo a las Iglesias que se señalan en el Nuevo Testamento “no eran de Cristo, sino de Satanás” (¿?), por lo que suponemos además que esta asociación es la “verdadera iglesia”, la cual surgió en la plenitud del Siglo XIX. Teniendo en mente la época en que emergió esta “divina asociación”, ignoro que habrá de esperarles a los buenos cristianos que vivieron antes del “glorioso nacimiento” de la organización Russsellista. Creo que fue una pérdida de tiempo de parte del apóstol Pablo enviarles cartas para su edificación espiritual.

Como Cristo había venido para instalar su reinado terrenal y para terminar con todos los sistemas de gobiernos, para Rutherford dichos gobiernos eran una fuerza antagónica infernal que estorbaba para la manifestación completa del Reino de Dios. De modo qué enseñaron a los “mansos súbditos” que no era lícito saludar las banderas de sus naciones, que evitaran todo compromiso y contacto con sus gobiernos, pues lo consideraban como adulterio contra el Dios del cielo. Esta conducta de vasto antipatriotismo les causó gran antipatía y hostigamiento en muchos países del mundo. Les trajo una drástica persecución por su injustificada desobediencia, por no querer cumplir con lo debido y obligado. Para los Testigos de Jehová, el llevar a cabo el servicio militar no era del agrado de Dios. Juan el Bautista nunca aconsejó a los solados que se le acercaron para que renunciaran a su trabajo. Nunca los forzó en lo más mínimo para que lo hicieran. El siguiente texto aclara el pasmoso error de los Testigos a este respecto, sin dificultad alguna:

Lc. 3:14 También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.

También los Testigos “se untaron como crema en el cuerpo” Ro.13:1-7; Tit. 3:1; Mt. 17:24-27 y 1 P. 2:11-17, textos que contradicen su «actitud antipatriótica».

Pero como el “dios” de la organización jehovista es demasiado camaleónico en su pensar y sentir, “cambió por medio de Rutherford” la actitud de contradecir las «buenas normas gubernamentales estipuladas al ras de la tierra», y qué de Dios han salido para qué los hombres estén sujetas a ellas, sino, qué colosal desorden (véase y revéase Ro. 13:1), cosa que los Testigos han pasado por alto, “haciéndose de oídos sordos”, continuando en su primera actitud de rechazarlas abiertamente. ¡Qué contradicción entre “esclavos y amos”!

Testigos de Jehová, les pregunto:

¿Qué les hace pensar qué se encuentran en la correcta dirección?

Se los dejo de tarea.

martes, 4 de agosto de 2009

AGUSTÍN DE HIPONA COMENTA SOBRE EL UNGIMIENTO DE LA IGLESIA


Éste es el título del salmo 26: Salmo de David antes de ser ungido. David fue ungido como rey (1 Re 16,13). Entonces solamente se ungían a los reyes y a los sacerdotes: en aquel tiempo eran las dos únicas personas ungidas. Y en ambas personas se prefiguraba el único rey y sacerdote futuro, el único Cristo dotado de ambas funciones. Por tanto, la palabra Cristo procede de «crisma», unción. No sólo fue ungida nuestra cabeza, sino también su cuerpo, es decir, nosotros mismos. Él es rey porque nos rige y guía, y sacerdote, porque interpela por nosotros (Rom 8,34). Y además él es el único sacerdote que es a la vez sacrificio. No ofreció a Dios un sacrificio distinto de sí mismo.


En efecto, no hubiera encontrado fuera de sí mismo una víctima racional purísima que, como cordero inmaculado, nos redimiese derramando su sangre y nos incorporase a él haciéndonos miembros suyos, para que también nosotros fuésemos Cristo en él. Por eso la unción pertenece a todos los cristianos. En los primeros tiempos, los del Antiguo Testamento, pertenecía sólo a dos personas. De aquí se deriva que nosotros somos cuerpo de Cristo, puesto que todos somos ungidos, y todos estamos en él siendo de Cristo y Cristo, porque de alguna manera el Cristo total lo forman la Cabeza y el cuerpo. Esa unción nos llevará a la perfección espiritual en aquella vida que se nos promete. Y ésta es la voz del que anhela aquella vida; es como la voz del que desea la gracia de Dios que alcanzará su plenitud en nosotros al final. Por eso se dijo: Antes de ser ungido. Ahora somos ungidos en figura, y por el mismo símbolo se prefigura algo de lo que hemos de ser. Ignoro qué es aquello, no sé qué, futuro e inefable, que debemos desear y por lo que debemos suspirar en la figura, a fin de llegar al gozo de aquella realidad figurada.


Comentario al salmo 26,2,2

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LA BUENA INTERPRETACIÓN DE LA BIBLIA


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

En la Biblia, no es igual utilizar el sentido figurado que interpretarla figuradamente. En el caso de la alegoría decimos que es "cualquier declaración de hechos supuestos que admite una interpretación literal, y que sin embargo requiere o admite precisamente una interpretación moral o figurada". Esto es alegoría (Angus y Green). La alegoría, es una narración metafórica, una representación simbólica de ideas que son abstractas por medio de figuras que tienen relación con dichas ideas que expresan una condición moral o espiritual profunda. Es frecuente encontrar en la Biblia símbolos o formas que pertenecen al lenguaje figurado como es la metáfora, el símil, la parábola y la metonimia. Un nítido ejemplo del lenguaje figurado lo tenemos en Jn. 6:41. Aquí, el Señor se declara a sí mismo como "el pan que descendió del cielo".

Jn. 6:41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo".

Para el buen conocedor de la Biblia, es obvio qué el Señor se presenta en un sentido figurado y no literal como el "alimento espiritual" (Griego, "houtos estein ho artos":

"éste es el pan") que proporciona vida eterna a los hombres pecadores al librarlos de la condenación ineluctable por otros medios, como el alimento que fortalece el espíritu y alumbra el caminar de los ahora convertidos en este mundo maligno y perverso (Jn.6:33). Contrariamente, en un símil que podríamos llamarlo "antagónico", Cristo es muy superior al maná caído del Cielo cuando se le compara a ambos. El maná descrito en Éxodo únicamente proporcionó a Israel bienestar físico temporal y nunca un aporte espiritual trascendental y duradero:

Jn. 6:58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.

Cuando Cristo dice que "descendió del cielo", no devela con sus palabras que vino o bajó de "allá arriba" para encarnarse en un cuerpo humano. Simplemente nos hace comprender que es el indiscutible Hijo del Dios verdadero, que posee el carácter del Divino, que está sujeto a su célica voluntad (Jn.6:38-40), y que es capaz de extraer por su naturaleza humana perfecta e inmaculada, según los designios y propósitos de Dios para salvación del mundo caído, a los individuos perdidos en las oscuras tinieblas para trasladarlos a su Reino (Col. 1:13).

En el capítulo 17 del evangelio de san Juan, Cristo dio a entender que no pertenecía al mundo, que no era de él. En estas palabras del Señor, parecería que es fácil pensar y deducir que literalmente y con infalible seguridad arribó del mismísimo Cielo. Si aprobamos que sea así, inferimos que los discípulos, como Cristo, tendrían que haber venido de la "gloriosa esfera", cosa que no es posible por lo que conocemos de ellos, ya que fueron hombres imperfectos, nacidos en la Tierra y que en un tiempo de sus vidas pecaron contra Dios como usted y yo lo hicimos en tiempo atrás, de una forma u otra. Sino, véalo en los evangelios en el mover del apóstol Pedro, que "se dio vuelo" haciendo y evocando tremendas barbaridades durante el ministerio terreno del Señor Jesucristo.

Jn. 17:15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. Jn. 17:16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Siguiendo el mismo curso pero con otro ejemplo, en el libro de Apocalipsis, en el capítulo 13 verso 1 logramos ver que el Anticristo final, sabiéndose de antemano que es una persona, aparece representado simbólicamente como una bestia por razón del carácter impío y asesino que posee en su naturaleza, y cuando dice que "sube del mar", no es porque emerga en realidad de las aguas marinas que componen el océano, sino que el "mar" representa el mundo turbulento y confuso del que saldrá..En Ap.17:8 dice que la bestia, es decir, otra vez, la persona del Anticristo final, "está por subir del abismo", y no significa que partirá de allí para manifestarse a los moradores de la Tierra, sino que surgirá de modo sobrenatural después de que su "herida mortal haya sido sanada" (Ap.13:3) para establecer un gobierno mundial de cualidades satánicas.

La Biblia expresa que en el "abismo" se encuentran confinados los demonios para el día del gran juicio:

Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al *abismo, metiéndolos en tenebrosas cavernas y reservándolos para el juicio (Jud.4).

Satanás será aprisionado además en el "abismo" por mil años, cuando principie el Reinado de Cristo en la Tierra restituida (Ap.20:1-3).

La Biblia jamás menciona que el "abismo" sea un lugar de condena y sufrimiento para aquellas personas que han muerto sin Dios ni arrepentimiento. La Biblia afirma que los pecadores serán arrojados en el Lago de Fuego y Azufre, después que el Cielo y la Tierra hayan desaparecido («huido»), antes del Gran Juicio del Trono Blanco que será exclusivo para las personas protervas e incrédulas (ver por favor: Ap. 20: 11-15).

La palabra "enviado" que se utiliza en la Biblia muestra en ocasiones que Dios ha encomendado a alguien en la Tierra para un cierto ministerio, por alguna razón o propósito de acuerdo a su perfecta voluntad, y no necesariamente que ese alguien haya partido o descendido desde el Cielo para llevarlo a cabo en el mundo. Algunos ejemplos de "enviados" desde el "Tercer Cielo" lo encontramos con el ángel que apareció al profeta Daniel, a Zacarías, y a María la virgen (Dn. cap. 9; Lc. 1:11-13; 1:26-27).

Ejemplo de personas "enviadas" para fines celestiales de parte de Dios:

Con Juan el Bautista:

Jn. 1:6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

Con los discípulos:

Jn. 17:18 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.

Con Isaías:

Is. 6:8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.

Con Elías:

2 R. 2:2 Y dijo Elías a Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado a Bet-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Descendieron, pues, a Bet-el.

2 R. 2:4 Y Elías le volvió a decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado a Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Vinieron, pues, a Jericó.

Y por supuesto, con el Señor Jesucristo:

17:8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Prolepsis. (Del gr. πρόληψις). f. Fil. En la doctrina de los epicúreos y los estoicos, conocimiento anticipado de algo. 2. Ret. Figura de dicción en que anticipa el autor la objeción que pudiera hacerse..Un caso claro de prolepsis lo observamos sin ninguna objeción en Ap.18:2:

Ap. 18:2 Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

Un expositor cristiano comenta que la repetición del verbo « ha caído» (Griego, épesen) es el aoristo indicativo de «pípto», palabra griega que significa «caer». Comenta este autor que el aoristo contempla el acontecimiento en su totalidad y el modo indicativo sugiere la realidad histórica del mismo. El anuncio es proléptico, dice, es decir, anticipatorio o profético, dando por cierto hecho de la caída de Babilonia. Más adelante, el suceso de la destrucción de Babilonia tiene cumplimiento, para ser exactos en Ap. 18:21-24.

En Isaías encontramos otro ejemplo proléptico:

Is. 9:6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Aquí Isaías pareciera decir que el Hijo de Dios hubiese nacido ya, pero resulta que esto se dio muchos siglos después de la anunciación de estas palabras proféticas que hablan del nacimiento del Señor Jesucristo y que develan algunos de nombres; la prolepsis, lo explica todo.

Agur, no solo utiliza la prolepsis en Prov.30:4, sino también la forma retórica:

Retórica. (Del lat. rhetorĭca, y este del gr. ῥητορική). f. Arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover.

Prov.30:4 ¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?

Es claro que las primeras cuatro preguntas, y de la última, la primera parte, se contestan con obviedad por s í solas, ya que el personaje central que se cuestiona es el mismo Dios del cielo. En la última parte de la cuarta pregunta, se pregunta por el nombre de su «hijo», como sabemos es Cristo, pero no significa que este «hijo» necesariamente preexista, al menos que tengamos en cuenta la prolepsis que descarta sin duda alguna su preexistencia.

La pregunta del nombre del «hijo» de Dios al que se refiere Agur en el libro de los Proverbios recae en la persona de Cristo; algunos de sus nombres se dan a conocer en Isaías 9:6, como lo observamos un poco más arriba.

Otro buen ejemplo de prolepsis en el Antiguo Testamento, en esta profecía mesiánica en el libro de Zacarías:

Zac. 9:9 Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.

Siglos después, el cumplimiento en la entrada triunfal en Jerusalén:

Mat. 21:1-10 Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos, diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos. Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una asna, Sobre un pollino, hijo de animal de carga. Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó; y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima. Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino. Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste?
Otro caso de prolepsis, entre otros más que hay, lo vemos en Isaías 61:1-2. Aunque su contenido aparenta estar conjugado en verbo presente por la manera proléptica del texto, a la verdad este cumplimiento se consumó con la primera venida de Cristo al mundo, un poco antes que principiará su ministerio evangélico de tres años y medio:
En Isaías:

Is. 61:1-2 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová . . .

Siglos después, en el Nuevo Testamento con Cristo:
Lc. 4:16-21 Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.
Espero que el Señor Tito Martínez lea el presente estudio para que comprenda que la Biblia no estas sujetas interpretaciones propias y carnalmente racionales. No es posible dogmatizar peligrosamente con el peso de un solo texto, o tal vez dos, para acreditar una doctrina que no es verdadera pero que lo parece a causa de un sincretismo a la que ha sido sometida por los necios e indoctos. El conocimiento teológico básico y concienzudo es de suma importancia para quienes defendemos la fe, bajo la tutela de una correcta sistematización y de una exégesis no confusa y extraña, jamás azarosa, con el fin de estructurar argumentos bien fundamentados en la Palabra de Dios para que sean sanamente creíbles, y no oscuros, bajo las expectativas de un corazón que es «más engañoso y perverso que todas las cosas» (Jer.17:9).

Sr. Tito Martínez, tenga en cuenta que "la imaginación es un puente entre la locura (izquierda) y la razón (derecha)". Yo le exhorto en el amor de Dios y de Cristo que corrija más su caminar a la "derecha", en lo que podríamos llamarle "la segunda opción".
Dios bendiga siempre a las personas de buen corazón que desean comprender formalmente la sana doctrina bíblica.

Me despido, así, con palabras del apóstol Pedro, muy adecuadas para la ocasión:
2 P. 3:15-16 Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.




lunes, 3 de agosto de 2009

SECTAS ANTICRISTIANAS


LA MENTIRA MÁS GRANDE DE LA WATCHTOWER: ¡NOSOTROS VENDEMOS NUESTRA LITERATURA A PRECIO DE COSTO!

Si usted es Testigo de Jehová, seguro que estará convencido de que debe llevar una vida sencilla y humilde como enseñó Jesucristo. Y seguro que también usted creerá que los hermanos del Cuerpo Gobernante de la Sociedad en Brooklyn, Estados Unidos, viven una vida humilde y ejemplar, pues usted ha supuesto que ellos han hecho un “voto de pobreza”.


A usted le han enseñado reiteradamente que la Sociedad Watchtower vendía (…y vende) su literatura a precios de costo y que no busca ganancias materiales en todos los impresos producidos. Por supuesto que todo esto usted lo ha aprendido sólo a través de la literatura de la Sociedad, y a través de sus ministros que le repiten lo mismo como cotorras.


La pura verdad es que todo lo que le han dicho la jerarquía Watchtoweriana sobre su literatura producida en sus imprentas son sólo mitos y mentiras para mantenerlo a usted engañado, y para que usted les done a todo el dinero que pueda a la “obra” y siga pagando por toda la literatura que le provee la Sociedad. Usted se ha convertido en un vendedor ambulante (sin pago, sin seguro, sin beneficios) de una de las mayores casas editoras de todos los tiempos… “La Sociedad Watchtower” ( o mejor dicho, “La Suciedad Much Power, blabla, & Truco” en Brooklyn, N.Y) .


Ver los siguientes vídeos (parte I y II).

Haga -click- en el encabezado para este efecto.

LOS CRISTIANOS Y LA UNCIÓN DE CRISTO


En los primeros días de su ministerio, Jesús llegó a Nazaret, entró en la sinagoga durante el día de sábado y leyó del rollo de Isaías. “El Espíritu del Señor DIOS está sobre Mí, porque el SEÑOR me ha ungido para predicar buenas noticias a los pobres; Él me ha enviado para curar al traspasado de dolor, proclamar la libertad a los cautivos, y apertura de la prisión a aquellos que están presos.” (Isaías 61:1)

Jesús había sido bautizado ya por Juan en el Jordán y había sido validado por Su Padre de que Él era el Hijo de Dios. Este día en Nazaret no sugiere que algo fuera añadido en la vida y ministerio de Jesús. Ya Le habían dado el Espíritu sin medida, como Juan 3:34 declara. Él comunicaba simplemente el hecho de que Él era de quien Isaías habló. El tiempo había venido y Él fue ungido por Dios para cumplir Su misión Mesiánica. Literalmente, el Mesías y Cristo ambos quieren decir ‘ungido’.

Jesucristo era El Ungido, sin embargo, los Cristianos tienen a Cristo dentro de ellos, espiritualmente hablando. “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.” (Col. 1:27) Es en este sentido que los Cristianos comparten el ungimiento de Jesucristo. Algunos creyentes se refieren al poder de Dios o el Espíritu de Dios que reside en el Cristiano como el ungido. Bíblicamente, esto es correcto. “Ahora Él que nos establece con vosotros en Cristo y nos ha ungido es Dios, que también nos ha sellado y nos ha dado el Espíritu en nuestros corazones como una garantía.” (2 Corintios 1:21, 22). “Pero el ungimiento que vosotros habéis recibido de Él reside en vosotros” (1 Juan 2:27). Esto no es adicional al regalo del Espíritu Santo que Dios da en el momento del nuevo nacimiento.

Pedro le dijo a la muchedumbre durante el Día de Pentecostés “Arrepentíos, y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo para la remisión de pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” (Hechos 2:38). Los Cristianos pueden decidir no utilizar el don que Dios ha dado, pero el don reside dentro de uno. Es “vida eterna” como Romanos 6:23 establece, “y semilla incorruptible” como dice 1 Pedro 1:23.

Unos creen que Dios derrama más de Su Espíritu para gente específica u ocasiones especiales. Esto puede ser debido a un par de secciones en el libro de Hechos. “Dios obró milagros inusuales por las manos de Pablo, de modo que hasta los pañuelos o los delantales fueran traídos de su cuerpo al enfermo, y las enfermedades los abandonaron y los espíritus malignos salieron de ellos” (Hechos 19:11, 12). Pablo y los creyentes en Efeso hablaban la Palabra de Dios como el fuego incontrolable. La intensidad de la fe era alta entre los creyentes. Jesús dijo en Marcos16, “Estas señales seguirán aquellos que creen.”

Este no era un derramamiento suplementario sobre Pablo, sino un tiempo de la gran comunidad creyente. Esto es similar al tiempo registrado en Hechos 5, cuando todos los apóstoles se movían con el poder del Espíritu Santo. “Y por las manos de los apóstoles muchas señales y maravillas fueron hechas entre la gente … de modo que ellos sacaron a los enfermos a las calles y los pusieron en camas y canapés, para que al menos la sombra de Pedro que pasaba pudiese curar a algunos de ellos” (5:12, 15). Éstos no son registros de poderes suplementarios especiales. La razón de estos aumentos de milagros y curaciones era la subida del nivel de fe. La fe complace a Dios y consigue resultados. (Hebreos 11:6) Si Dios diera más a una persona que el otra, Él haría acepción de personas, y Romanos 2:11 expresamente declara que él no hace acepción de personas.

Los cristianos no necesitan nada extra. Col. 2:10 declara que los Cristianos son completos en Cristo. Completos significa que no carecen de nada. Fil. 2:13 enseña que Dios “obra en vosotros, ambos para desear y hacer para Su placer bueno.” La palabra traducida ‘obra’ significar que Dios nos energiza por dentro. Esta misma palabra es usada en 1 Corintians 12:6: “y hay variedades distintivas de operación [del funcionamiento para llevar a cabo cosas], pero es el mismo Dios que los inspira y activa en conjunto. “(Biblia Amplificada)

La unción del Espíritu Santo es otro término para el don de Dios, como los vocablos Consolador (KJV), Ayudante (NKJV) o el Espíritu de Verdad del cual Jesús habló en Juan. Jesús también lo llamó la Promesa del Padre en Lucas 24:49 y Hechos 1:4. Cada Cristiano tiene la unción de Cristo dentro de él.

Escrito por Pete Miller

Traducido por Apologista.