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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

viernes, 17 de abril de 2009

¿SON DISTINTOS EL EVANGELIO DEL REINO Y EL DE LA GRACIA?



Para las escuelas de teología comprometidas a la creencia en la palabra autoritativa de la Escritura, hay otras formas de evadir el Evangelio del Reino. Una tradición popular del Evangelio ha erigido un esquema por el cual el Evangelio del Reino no es específicamente el Evangelio de salvación para ser ofrecido ahora a los creyentes potenciales. Es un sistema conocido como “dispensacionalismo”. Todos los estudiantes de la Biblia reconocen que Dios destinó diferentes acomodamientos o “dispensaciones” para los diferentes períodos de la historia. La dispensación Mosaica, por ejemplo, hizo distintas exigencias en los fieles de aquellas requeridas bajo el Evangelio del Nuevo Testamento. Pero el “dispensacionalismo” va más lejos. Sostiene que el Evangelio del Reino fue predicado por Jesús sólo a los judíos, hasta que ellos rehusaron la oferta del Reino; después de lo cual un Evangelio diferente, el Evangelio de la gracia, fue introducido por Pablo. La teoría sostiene luego que el Evangelio del Reino será reinstalado siete años antes del regreso de Cristo, un tiempo cuando, de acuerdo también con el dispensacionalismo, la Iglesia habrá sido removida de la tierra por el así llamado “rapto pretribulacional.”

El sistema dispensacionalista ha sido impuesto a la fuerza en el texto de la Escritura en los intereses de una teoría ajena a la Biblia. Como hemos señalado, Lucas hizo todo lo posible para demostrar que el Evangelio de Pablo no era diferente al de Jesús. Ambos hombres predicaron el Evangelio acerca del Reino. Pablo, en contra del dispensacionalismo, no supo nada de una diferencia entre “el Evangelio de la gracia” (Hechos 20:24) y “predicando el Reino” (Hechos 20:25). Él deliberadamente los iguala. Como dice F.F. Bruce: “es evidente de una comparación de Hechos 20:24 con el siguiente verso que la predicación del Evangelio de la gracia es idéntica con la proclamación del Reino.” Esta prueba incontrovertible es rotundamente contradicha por el dispensacionalismo contemporáneo. Dr. Erwin Lutzer, de Radio Moody Church Ministries, afirma: “creo que el evangelio del reino es diferente al evangelio de la gracia de Dios… el evangelio de la gracia de Dios no tiene nada que ver con el Reino per se.” Pero esta confusión del único Evangelio de la salvación fue aprendida de la tradición no examinada, no de la Biblia. Por medio de presentar “dos formas del Evangelio,” los dispensacionalistas han inventado una muy desafortunada distinción que no existe en el texto bíblico.

El dispensacionalismo formalmente cancela el Evangelio como Jesús lo predicó. ¿Pudo haber sufrido la iglesia un mayor desastre que este acortamiento sistemático del propio Evangelio de Jesús que El predicaba? A.C. Gaebelein fue un exponente destacado de la teoría del “evangelio dividido”. En lo referente a las palabras de Jesús en Mateo 24:14, “Este Evangelio del Reino será predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones,” él escribió:

La predicación que es mencionada es aquella del Evangelio del Reino, pero ese Evangelio no es ahora predicado, pues predicamos el Evangelio de la gracia…Con la lapidación de Esteban la predicación del Evangelio del Reino cesó. Otro Evangelio fue predicado. El Señor se lo dio al gran Apóstol. Y Pablo llama a este Evangelio “mi Evangelio”. Es el Evangelio de la Gracia gratuita de Dios para quienes crean, el evangelio de la Gloria de Dios…Ahora, durante el tiempo en que el Reino fue predicado como que estaba a la mano, el Evangelio de gracia no se oyó, y durante el tiempo en que el evangelio de gracia es predicado, el Evangelio del Reino no es predicado.

Por este extraordinario disparate exegético, el Evangelio Cristiano del Reino fue descartado de la corte —descartado como suspendido, y decretado inaceptable para el tiempo actual. La situación parecería demandar un arrepentimiento profundo y el restablecimiento del Evangelio completo de Jesús en el corazón de evangelismo. ¿Puede haber tal cosa como una evangelización que no sostiene en el más alto honor y énfasis el mismo Evangelio anunciado por Jesús y ordenado por la Gran Comisión hasta el fin de la era? Si Pablo hubiera predicado de hecho, como Gaebelein dice, “otro Evangelio”, él se habría puesto bajo su propia maldición (Gál. 1:8, 9). Él habría estado violando las instrucciones de Jesús de que Sus enseñanzas debían ir al mundo entero.

El artículo sobre “el Evangelio” en el Diccionario de la Biblia de Unger representa la misma tendencia común dispensacionalista de desviarse del Evangelio como Jesús lo predicó. Esta clase de pensamiento acerca del Evangelio y de la salvación ha tenido una inmensa influencia, particularmente en América, pero sus efectos son sentidos a todo lo largo del mundo evangélico: Las formas del Evangelio a ser diferenciadas.


Muchos maestros de la Biblia hacen una distinción en lo siguiente:

(1) El Evangelio del Reino. Las Buenas Nuevas de que el propósito de Dios es establecer un reino terrenal de un intermediario en el cumplimiento del pacto Davídico (2 Sam. 7:16). Dos proclamaciones del evangelio del reino son mencionadas, una, pasada, comenzando con el ministerio de San Juan Bautista, llevado a cabo por nuestro Señor y Sus discípulos, y que termina con el rechazo Judío del Mesías. La otra predicación es aún futura (Mat. 24:14) durante la gran tribulación, y que presagia el Segundo Advenimiento del rey.

(2) El Evangelio de Gracia de Dios. Las Buenas Nuevas de la muerte, sepultura y la resurrección de Cristo como fue provista por nuestro Señor y predicado por Sus discípulos (1 Cor. 15:1-4).

La trágica supresión del Evangelio del Reino es evidente en la Nueva Biblia de Referencia de Scofield en Revelación 14:6. El sistema de la definición del Evangelio descrito en esta nota ha afectado la totalidad de la presentación evangélica de la salvación, aun donde Scofield no está específicamente reconocido. Scofield empieza por definir el Evangelio salvador como el Evangelio de la gracia de Dios, el cual, él sostiene, está recluido a los hechos acerca de la muerte y la resurrección de Jesús. Scofield luego procede a hablar de “otro aspecto de las buenas noticias”, el “evangelio del Reino”. Somos informados de que Cristo predicó este Evangelio del Reino en Su primera venida, y “será proclamado durante la gran tribulación”. Scofield así descarta el Evangelio del Reino del mensaje presente de salvación manifestando que el Evangelio Cristiano se trata ahora sólo de la muerte expiatoria de Jesús y Su resurrección. De esta manera Jesús es cortado de Su propio Evangelio que El predicó. Bien podemos observar que el truco maestro de Satanás es separar a Jesús de Su enseñanza. Uno puede proclamar a “Jesús” con toda seriedad, ¿pero puede el Jesús verdadero ser dado a conocer aparte de Su Evangelio y enseñanza completa? Jesús supo bien el peligro que representaba predicar la “fe en Jesús” sin realmente informarle al público acerca de las “palabras de Jesús”. Sólo aquellos cuya fe está fundada en la roca sólida de la enseñanza /evangelio de Jesús están en tierra sólida (Mat. 7:24-27; Mar. 8:35-38; y ver todo el Evangelio de Juan con su constante insistencia en la palabra /palabras / enseñanza de Jesús).

La incertidumbre acerca del Evangelio Cristiano no es sorprendente cuando semejante evidente lectura errónea de la Biblia se forja en un sistema con una influencia masiva en los púlpitos y en la literatura Cristiana. Seguramente las palabras de Pablo en Hechos 20:24, 25 deberían descartar la distinción artificial propuesta por el Diccionario de la Biblia y la Biblia de Scofield. Pablo evocó su carrera y reparó en que él había “terminado su carrera, el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar testimonio solemnemente del Evangelio de la gracia de Dios para todos ustedes entre quienes pasé predicando el Reino”. Claramente no hay diferencia entre el Evangelio de la gracia y el Evangelio del Reino. Es cierto, claro está, que Jesús inicialmente no predicó Su resurrección como parte del Evangelio. La muerte y la resurrección de Jesús fueron más tarde elementos críticos en la proclamación de Pablo. Ellos, sin embargo, no reemplazaron la predicación del Reino, el cual permaneció tanto como el corazón de Evangelio de Pablo tal como había sido el centro del propio Mensaje de Jesús.

Cuando Jesús se embarcó en su intensiva campaña evangelizadora en Galilea aproximadamente el de 27 dC, él convocó a Su audiencia para un cambio de parecer radical basado en la creencia nacional de que Dios iba a conducir el Reino mundial prometido por Daniel y todos los profetas. La creencia inteligente en la promesa del Reino es el primer paso del discípulo, acoplado con un viraje importante en U en el estilo de vida. De este modo los hombres y las mujeres se pueden poner en línea ellos mismos con el gran propósito de Dios para la tierra.

La naturaleza de la actividad de Jesús fue aquel de un heraldo haciendo un anuncio público en nombre del único Dios de Israel. El empuje del Mensaje fue que cada individuo debería emprender una redirección radical de su vida ante la certeza del Reino venidero de Dios. Esto fue, y aún lo es, la esencia del Evangelio Cristiano. ¿Cómo puede ser de otra forma, cuando es el mensaje del Evangelio que viene de los labios de Cristo Mismo?

Es cuestión de sentido común reconocer que usando la frase “reino de Dios” Jesús habría evocado en las mentes de Su audiencia, empapados como estaban en la esperanza nacional de Israel, un gobierno mundial divino en tierra, con su capital en Jerusalén. Esto es lo que el Reino de Dios ciertamente habría significado para Sus contemporáneos. Las escrituras de los profetas, las cuales Jesús como judío reconoció como la Palabra de Dios divinamente autorizada, habían unánimemente prometido la llegada de una nueva era de paz y prosperidad. El Reino ideal dominaría por siempre. El pueblo de Dios sería victorioso en una tierra renovada. La paz se extendería a lo largo del globo.

Así, anunciar la llegada del Reino involucró ambos una amenaza y una promesa. Para aquellos que respondieron al Mensaje creyéndolo, y consecuentemente reordenando sus vidas, había una promesa de un lugar en las glorias del gobierno divino futuro. Para el resto, el Reino amenazaría destrucción, cuando Dios ejecute juicio en cualquiera no hallado digno de entrar en el Reino cuando éste llegue. Este tema gobierna todo el Nuevo Testamento. En la luz de este concepto primario, la enseñanza de Jesús llega a ser comprensible. Es una exhortación para ganar la inmortalidad en el Reino futuro y escapar de la destrucción y de la exclusión del Reino.


jueves, 16 de abril de 2009

EL DÍA DE JEHOVÁ O EL DÍA DEL SEÑOR



La opinión del Dr. Javier Rivas Martínez (MD)


«Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta…» (Ap. 1:10).

Algunos expositores teológicos consideran que en este texto Juan se está refiriendo en la locución «En el Día del Señor» (en ho kuriakos hemera, gr.) al día domingo en el que recibió la visión apocalíptica de «las cosas que deben de suceder pronto» (Ap.1:1). Esto no puede ser, porque bíblicamente el día domingo es menionado como «el primer día de la semana», como veremos en los siguientes textos:

«El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro» (Jn. 20:1).

«Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros» (Jn. 20:19).

«El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche» (Hech. 20:7).

«Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas» (1 Co. 16:2).

No fue sino hasta después que el Nuevo Testamento quedó escrito (Se ha dicho que a finales del siglo I y a principios del II siglo, la colección del Nuevo Testamento variaba de una Iglesia a otra, aunque se estipula que para la última parte del siglo II el reclutamiento de los libros que lo conformaban era casi el mismo en Oriente que en Occidente) cuando se aplicó el término «EL Día del Señor» para designar el día domingo con la finalidad de celebrar el triunfo de Cristo sobre la muerte en su resurrección (1 Co. 15:54-55), que festeja la Nueva Creación de Dios en Cristo (Ro. 8:17-23), que se centra en el glorioso Reinado Venidero Milenial (Ap. 20: 4, 6), y en el que serán coherederos juntamente con el Mesías y Rey (Ro. 8:17) todos aquellos que habrán de hacerse partícipes de la naturaleza divina (2 P. 1:4), ya sea en su resurrección o en su transformación gloriosa, en el caso de esto último, si es qué viven en el manifiesto de la Parusía (Lc. 21:27; 1 Ts. 4:16-17).

Un ejemplo fuera de las Escrituras del siglo II en el que se menciona «El Día del Señor» como el día domingo, lo encontramos con Ignacio de Antioquía, discípulo del apóstol Pablo:

«Los que vivían según el orden de cosas antiguo han pasado a la nueva esperanza, no observando ya el sábado, sino el día del Señor (domingo) en que nuestra vida es bendecida por Él y por su muerte» (Ignacio de Antioquía, a los Magnesios 9:1).

«En el día del Señor reuníos y romped el pan y haced la Eucaristía, después de haber confesado vuestros pecados, a fin de que vuestro sacrificio sea puro» (La Didaché de los Apóstoles, cap. 14:1, escrita entre el 65 y 80 d. C.).

Se tendrá en cuenta que la expresión «del Señor» es una traducción del vocablo «kyriakê», un adjetivo griego que significa «imperial». Puede ser que esta palabra esté involucrada con el día de la autoridad suprema de Dios a través de Jesucristo, cuando venga éste al mundo a gobernarlo con esplendor y largura de días, con poderosa vara de hierro (véase Sal. 2; Is. 9:7; Zac.14:9; Mt. 25:31; Ap. 2:26-27), entre otras cosas.

«El Día del Señor» es la expresión novo testamentaria que corresponde a «El Día de Jehová» del Antiguo Testamento, y por lo que veremos, será un día de juicio, de oscuridad, de tinieblas y desolación, y por su naturaleza, escatológico:

«El Día de Jehová» en el Antiguo Testamento:

« ¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no de luz…» (Am.5:18).

«Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones» (Jl. 2:1-2).

«Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido… (Is. 2:12).

«He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos » (Zac.14:1).

«El Día del Señor» en el Nuevo Testamento:

«Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán» (1 Ts. 5:2-3).

«…que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca» (2 Ts. 2:2).

« Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas» (2 P. 3:10).
Modificación del hebreo al griego:

No existe diferencia alguna entre «El Día de Jehová» del Antiguo Testamento y «El Día del Señor» del Nuevo Testamento, porque Pedro en Hech. 2:20 utiliza el texto profético de Jl. 2:31 donde se ha modificado la frase «El Día grande y espantoso de Jehová (Jehová: Ieue, Yahweh) » por la de «El Día del Señor, grande y manifiesto», es decir, la expresión hebraica «ium ieue e- gdul u- e- nura » por la griega del texto original que es «hemera kurios ho mega kai epiphanes»:

Veamos:

«El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová» (Jl.2:31).

«El sol se convertirá en tinieblas, Y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto…» (Hech. 2:20).

«El Día del Señor», va más allá del milenio. En 2 P. 3:10, el apóstol refiere que en «El Día del Señor (hemera kurios, gr.) los cielos pasarán con terrible estruendo, que los elementos serán desechos, y que la tierra y sus obras que están en ella serán quemadas además» (véase Ap. 20:11, texto que alude este hecho posmilenial: «De delante del cual huyeron la tierra y el cielo»: hou apo prosopou ephugen he ge kai ou ouranos, gr. Lo perecedero de la materia en una enseñanza mostrada en el AT: Sal. 97:5; 102:27; Is. 56:6). El propósito de este acontecimiento es para dar paso a un nuevo orden universal de fundamento divino: la aparición de nuevos cielos y nueva tierra, en que la justicia divina será eterna norma. Es evidente el carácter cosmológico de «El Día del Señor» (véase también Is. 66:22; 2 P. 3:13; Ap. caps. 21, 22).

«El Día de Jehová» o «El Día del Señor» involucra el juicio de las naciones después de que finalice la gran tribulación escatológica. No hay nada en la Biblia que nos muestre que ese «Día» tenga alguna afinidad con la gran tribulación final. Los prodigios en el cielo y en la tierra, el fuego, y las columnas de humo, son fenómenos sobrenaturales de parte de Dios que se darán en la gran tribulación final, «antes que venga el día grande y espantoso de Jehová», de acuerdo a Jl. 2:31.

El oscurecimiento del sol y el enrojecimiento de la luna son fenómenos celestes que preceden la venida de Cristo y la manifestación de «El Día del Señor»:

«E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria» (Mt. 24:29-30).

Por lo tanto, se puede inferir de modo correcto, que «El Día de Jehová» o «El Día del Señor», según Jl. 2:31 y Hech. 2:20, no vendrá sino antes de la conmoción cosmológica que afectará con visible claridad la luna y el sol, un poco después «de la tribulación de aquellos días», la grande, la final; en ese momento Cristo entonces aparecerá ante los hombres en gloria y en poder para descender en el Monte del Olivet (Zac. 14:4). Después, juzgará con equidad en su trono las naciones de la tierra (véase cap. 25 de Mt.).

El juicio de las naciones es ya antes mencionado en el Antiguo Testamento por profeta Joel. Dicho juicio se efectuará en el «valle de Josafat» (el Señor es el Juez), que formaba parte del valle de Cedrón, llamado también «el valle de la decisión», lugar futuro del veredicto judicial y final de parte de Dios para todos los pueblos del mundo (véase además: Jl. 3: 1-2):

«Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor. Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos. Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión, lugar del veredicto final de parte de Dios para todos los pueblos del mundo» (Jl.3:12-14).

«El Día del Señor» es un concepto definido sin artículo. «Manifiesto» (epiphane, gr.), que viene de la raíz epifanía (epiphaneia, gr.), palabra empleada para la segunda venida de Cristo, para el caso, como Juez (véase: 2 Ts. 2:8; 1 Ti. 6:14; 2 Ti. 4:1; Tit. 2:13). Aquí es la traducción del término hebreo «espantoso». Está relacionado con el juicio terrenal de las naciones del mundo, no hay nada en la Escrituras que afirme o diga que los juicios de la gran tribulación final, simbolizados por siete sellos, por siete trompetas y siete copas estén involucrados en este trascendente e importante «Día», de eternas y patéticas consecuencias para los infieles:

«Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra; y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber» (JL.3:1-3).

«Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartarálos unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles» (Mt. 25:31-41).
Así sea.

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EL MITO DEL JESÚS ZEUS




Una de las acusaciones comunes en contra del nombre Jesús en el movimiento del Nombre Sagrado es que la forma Griega IhsouV (pronunciada Iesus), del cual se derivada finalmente el nombre castellano "Jesús", es una corrupción Griega que invoca a Zeus. La discusión principal en apoyo de esta aseveración es la similitud en el sonido entre la última sílaba de la forma castellana "Je-sús" y el sonido del nombre Zeus. La teoría es propuesta en un número de publicaciones del Nombre Sagrado incluyendo el diccionario al final de las Escrituras, una versión "restaurada" de la Biblia publicada por el así llamado Instituto para la Investigación de la Escritura, y el éxito editorial las Costumbres Fosilizadas "de Lew White.


Cito de Las Costumbres Fosilizadas. p.18 donde Lew White, en aparente aprobación, cita de un libro llamado Diccionario de Tradición y Leyenda Cristiana por J. C. J. Metford:

"Se sabe que los nombres Griegos que terminan en sus, seus, y sous, (que son pronunciaciones fonéticas para Zeus) fueron aplicados por los Griegos a nombres y áreas geográficas como una manera dar honor a su deidad suprema, Zeus. Ejemplos son…Parnaso (Parnassus en inglés, una montaña sagrada en Grecia; La deidad Griega del vino y el hijo de Zeus, Dionisio (Dionisius, en inglés); El héroe Griego de la Guerra Troyana fue Odiseo (Odysseus, en inglés). Hay un montón de otras palabras Griegas que terminan con "sus" como la ciudad de Tarso (Tarsus en inglés) que significa ("sudor de Zeus") y Pegaso (Pegasus en inglés).

La anteriormente cita también aparece en el libro Las Escrituras, una versión "restaurada" de la Biblia publicada por el así llamado Instituto para la Investigación de la Escritura. Antes de que nos veamos un poco más cerca a las afirmaciones anteriormente citadas, primero veamos cómo es pronunciado el nombre Zeus en Griego, porque, después de todo, son los Griegos los que están supuestos haber complicado todo completamente. En inglés Zeus es pronunciado como "züs" porque la - eu toma el sonido de - u o el sonido de uno -oo como "zoológico".

En Griego, sin embargo, el nombre Zeus está escrito y es pronunciado como "Zefs" (con una e firme y un sonido fuerte) como sigue:

Z Suena como la - z de zapato
e Suena como - e de eso
u Suena como la – u de uno
V Suena como la - s en salsa

Ahora, puedo oírle pensando, ¿cómo podría en el mundo la letra "u" sonar como una "f". Es muy simple. En el Griego cuando la letra ""u"" sigue a la letra ""e" o la letra ""a"" suena como una "f" o como una "v" (a menos que dos puntos sean colocados encima de ella como éste: ϋ). Esta combinación eu o au es llamado un diptongo y es una de las reglas más simples de pronunciación en el lenguaje Griego. Cada Griego lo sabe.

Además, mientras la letra s en español puede sonar casi como una z como en el caso con la primera ‘s’ en la palabra Jesús, en el Griego –s/V siempre tiene una pronunciación suave claramente distinguible del sonido de la z. Otra vez, ésta es una regla muy simple de pronunciación Griega de la que cada Griego está al tanto.¡Si usted juntara los dos pedazos de información de arriba se hace evidente que en el lenguaje Griego ZeuV y IhsouV no suenan del mismo modo en absoluto!
.

ZeuV tiene un fuerte sonido de la z; Un sonido fuerte de la e; y un sonido claro de la f; todo de lo cual falta en IhsouV.


IhsouV Tiene un sonido suave; Y un sonido de la u (ou en Griego concuerda con el español - u y es pronunciada como la u de unidad); Ambos de los cuales falta en ZeuV.

¡De hecho, la única similitud de sonido entre las dos palabras en Griego es el sonido final de la s, lo cual resulta ser el final más común en el idioma Griego!

Ahora, una palabra acerca de la ‘s’ final y la cita que di arriba del libro Costumbres Fosilizadas. ¿Es cierto que los Griegos sumaron a nombres que terminan en sus, seus o sous para hacerles sonar como a Zeus? La respuesta es un rotundo NO. La persona que escribió esto (y aquellos que los citan) obviamente saben poco del lenguaje Griego.

Ante todo, algunos de los nombres a los que él se refiere como Parnaso y Tarso No son aun Griego. ¡Cada lingüista Griego digno de respeto sabe que a la toponimina y las palabras Griegas que terminan en ‘sus’ como a Parnaso (parnasus en inglés), son de hecho pre-Griegas, o sea estaban funcionando antes de que los Griegos llegaran y antes de que Zeus viniera en la escena!


En segundo lugar, Parnaso (parnasus en inglés), Tarso (Tarsus en inglés), Odiseo (odysseus, en inglés), pegaso (pegasus, en inglés) y las otras palabras a las que él se refiere como los ejemplos de finales parecidos a Zeus, en el Griego no terminan en sus, eus o sous.

Parnaso (Parnasus, en inglés). En Griego es deletreado y pronunciado como Parnassos.

Tarso (Tarsus, en inglés). ..Es deletreado y pronunciado como Tharsos.

Odiseo (Odysseus, en inglés) es deletreado y pronunciado como Odysseas.

Pegaso (pegasus, en inglés) es deletreado y pronunciado como Pegasos.

Es evidente que ninguno de estos, o cualquiera de los demás que él menciona suena o se parece a la pronunciación Zefs que vimos arriba, es la forma que los Griegos pronunciaron Zeus.


Finalmente, es digno de notar que cualquier sugerencia de que la ‘s’ final en la palabra Jesús se agregó para hacer que el nombre sonara más como el nombre Zeus es una pura mentira. La letra ‘s’ es simplemente el final más común no sólo de nombres masculinos sino que también de sustantivos masculinos en general, y también de adjetivos y pronombres. Su propósito no es recordarles a las personas de Zeus sino simplemente facilitar la variación de la declinación (variación de la forma del sustantivo, adjetivo, pronombre, o verbo).

Hemos visto arriba que en el lenguaje Griego no hay similitud de sonido u ortografía entre Zeus y Jesús. Alguien que sabe aun un poco de Griego conoce esto. La pregunta por consiguiente que se levanta es ésta: Si no hay similitud en Griego entre Zeus y Jesús, ¿por qué hacen esta asociación J. Metford, Lew White, el Instituto para Investigación de la Escritura y muchos maestros del Nombre Sagrado? ¿Por qué persiste este mito entre los grupos del nombre Sagrado?


Hay dos opciones. Ya sea estas personas saben que la asociación no es válida pero prefieren usarla puesto que satisface sus propósitos, en cuyo caso manifiestamente mienten; O, no saben casi nada acerca del idioma Griego. Me gustaría pensar que las personas del nombre Sagrado son lo suficientemente honestas para no mentir. Esto nos deja sólo la segunda opción, a saber, que no saben casi nada acerca del idioma Griego.

Esta ignorancia de su parte no es excusable. Cuando dicen que el nombre que Jesús está relacionado con Zeus, es una acusación muy seria. Ellas deberían hacer alguna investigación SERIA antes de que hagan tal afirmación. Digo, ¿acusaría alguien a su vecino de robar un millón dólares si él no tuviese alguna evidencia sólida para respaldar la acusación? Si nosotros no nos atrevemos a radicar una acusación y condenar a los humanos asociados sin una prueba tangible, ¿cómo pueden hacer tales reclamos acerca del nombre del Salvador sin primero hacer alguna investigación básica?


El hecho que el así llamado Instituto para la Investigación de la Escritura también regurgite este mito hace una farsa del reclamo de que ellos son un Instituto de Investigación. Digo, ¿qué clase de investigación hicieron en este asunto? ¿Se molestaron aun en preguntarle a un griego acerca de eso? ¿Inspeccionaron para ver la pronunciación Griega? Cualquier Griego les pudo haber dicho qué tan tonta es la aseveración. Realmente, ¿qué clase de investigación hicieron antes de publicar tal basura?

Una de las cosas que aprendí desde la infancia es que la verdad puede pasar por la prueba del escrutinio. Los invito a las buenas personas involucradas en el movimiento del nombre Sagrado a estudiar bien antes de publicar tales acusaciones superfluas y tontas porque al fin, no es sólo su registro que deslustran; también cargan al hombro la responsabilidad por los pobres almas que conducen al engaño.




miércoles, 15 de abril de 2009

¿JESÚS= ZEUS?


Muchas personas del movimiento del nombre sagrado creen y abiertamente propagan el mito de que el nombre de Jesús está de algún modo vinculado o derivado etimológicamente con el nombre Zeus. Algunos lo creen, pero saben que no puede ser substanciado por la investigación y son silenciosos acerca de ello. Las personas más informadas dentro del movimiento abiertamente niegan la verdad de eso. Algunos de estos parecen querer fingir que el mito nunca fue enseñado por los antiguos agitadores y hombres de acción del movimiento y no está ahora siendo enseñado dentro del movimiento.


Se me ha dicho burlonamente e insultantemente, que por afirmar “que Eeyaezus [Jesús?] no tiene nada que hacer con Zeus” es mi máximo obstáculo intelectual”. Esto vino de un hombre inteligente que quiso tratar la doctrina de la revelación del nombre sagrado conmigo en un nivel más alto. Algunas personas del nombre sagrado enseñan esta doctrina falsa; Algunos no lo hacen. A pesar de la posición que una persona individual del Nombre sagrado pueda tomar, queda este hecho: Un segmento grande del movimiento todavía cree esta mentira. Promover el mito Jesús= Zeus a los nuevos conversos es una forma fácil para apartarlos de mencionar el nombre de Jesús. Les da una razón para mirar por encima del hombro, aun odiar, el nombre de Jesús. Los maestros del movimiento usan esta mentira como un anzuelo por la necesidad que muchas personas tienen de poseer un conocimiento esotérico que les dé una superioridad sobre otros. Ellos podrían decir: “Sabemos más de lo que usted sabe y si usted supiese dónde se originó el nombre de Jesús, usted no lo estaría usando”.


Excepto en las mentes de numerosas personas del nombre sagrado, no hay absolutamente conexión alguna entre el nombre Jesús y el nombre Zeus. Es fácil, sin embargo, que maestros del nombre sagrado saquen este conejito doctrinal del sombrero del movimiento del nombre sagrado y conduzcan a las personas con engaño a pensar que es real. No es de cualquier sustancia. Es especialmente fácil engañar a las personas que están deseosas de creer algo. Muchos de ellos no están interesados en ir más allá y están adiestrados para no pedir documentación de investigación. Usted puede estar seguro de una cosa, cuando esta conexión mítica entre Jesús y Zeus es antepuesto a un grupo de gente, el maestro del nombre sagrado emite calumnias y desdén sobre el nombre de Jesús.


Sea establecido primero y con énfasis que no todas las personas del nombre sagrado creen que el nombre Jesús es derivativo del nombre Zeus. Es, después de todo, una mentira. No tiene fundamento en alguna investigación legítima. La enseñanza es denegada por algunos; debería ser denegada por todas las personas del nombre sagrado. Esta enseñanza es el producto de las imaginaciones fértiles de maestros del nombre sagrado.


Primero, esta doctrina ha sido enseñada y reproducida en diversas publicaciones del nombre sagrado desde los tempranos días del movimiento del nombre sagrado. Podemos tener la seguridad de que fue enseñado desde los púlpitos del nombre sagrado mucho antes. Está todavía siendo enseñado ambos oralmente y en impresión por numerosos grupos. Una mayoría grande de creyentes del nombre sagrado se inclina a esta enseñanza falsa y lo promueven como si fuera un hecho.


En segundo lugar, el nombre Jesús tiene una sana historia etimológica, fácilmente investigable, y bien establecida. No es ahora, ni ha sido alguna vez conectado etimológicamente con el nombre Zeus. Las personas del nombre sagrado fácilmente podrían encontrar esta etimología, si ese fue su deseo. Algunos han hecho eso.


EL NOMBRE DE JESÚS TIENE UNA HISTORIAL ETIMOLÓGICA REAL


A pesar de una preponderancia de la ficticia tontería presentada por el movimiento del nombre sagrado, el nombre Jesús tiene una historia muy distinta y trazable. El hecho de que muchas personas del nombre sagrado no parecen poder averiguar la raíz del nombre de Jesús, de ninguna manera disminuye la verdad sobre el nombre. No tenemos que confiar sobre trabajo de conjetura y suposición para averiguar sobre su nombre.


CREER LA MENTIRA DE JESÚS= ZEUS: NO TODAS LAS PERSONAS DEL NOMBRE SAGRADO LA CREEN


Algunas personas del nombre sagrado han hecho investigación con una mente abierta y están convencidas que ellos no deberían ya promover la falsedad de Jesús = Zeus. Un antiguo creyente del nombre sagrado que no es un cristiano y aún tiene mucho amor por la gente en el movimiento, me comentó de esta manera sobre el mito Jesús = Zeus: “como probablemente sabes, esta doctrina simplemente no es verdadera.” Él anima a los editores de movimiento del nombre sagrado a quitar esta enseñanza falsa de su literatura.


Otro maestro del nombre sagrado que es conocido entre la comunidad de Internet del nombre sagrado, dice que él ha venido a creer que Jesús no es sacado de Zeus. Él ahora piensa que IhsouV, Jesús, es una tentativa muy pobre de transcribir el nombre Yahshua en el griego.


Estos hombres y otros dentro del movimiento han venido a darse cuenta que la promoción de esta mentira simplemente los hace, el movimiento mismo, y otras enseñanzas del movimiento, sospechosas. Esto muestra que ellos no han hecho y quizás no saben hacer una investigación de calidad. La gente del nombre sagrado más astuta e informada y mejor ha parado o está en el proceso de parar la propagación de esta mentira.


¿DE DÓNDE VINO EL NOMBRE JESÚS?


Un poco de investigación nos informará en cuanto a la derivación del nombre de Jesús. Los diccionarios ayudarán a aquellos que tienen una buena voluntad de aprender. Estas clases de libros están a la mano para la mayor parte de las personas. No hay ninguna excusa. No hay absolutamente ninguna excusa para la propagación continuada de esta mentira.


Podemos investigar el Antiguo Testamento, escrituras apócrifas, el Nuevo Testamento, y escrituras seculares a partir del período de tiempo relevante a nuestro estudio.


El DICCIONARIO


Jesús: [a. L. Iesus, a. Gr. 'IhsouV, ad. Jeshua Heb. tardío o Aramaico, para Jehoshua o Joshua temprano (explicado como ‘Jah [o Jahveh] es la salvación’), un nombre personal judío frecuente.”


Guillermo Little, et al., editores., el Diccionario Oxford Universal sobre Principales Históricos. (Londres: Prensa de la Universidad de Oxford, 1955).


Aquí, puede verse que el castellano Jesús se ha derivado del latín, Iesus. Iesus entonces, es del griego IhsouV, que es por su parte del Jeshua hebreo tardío o Aramaico. Jeshua fue sacado del hebreo más temprano Jehoshua - nuestro Josué en español.


EL DICCIONARIO DE LA BIBLIA


Del Diccionario de Westminster de la Biblia, sobre Jesús:


“(je’zus) [Lat. Del Gr. Iesous, que es para el Heb. Jeshua, una forma tardía de Jehoshua o Joshua ...]“


John D. Davis, el Diccionario de Westminster de la Biblia, (Filadelfia, la Prensa de Westminster, 1944).


El maestro promedio del nombre sagrado puede citar nueve clases de la investigación intentando demostrar su doctrina. Por qué no pueden ellos simplemente leer el diccionario sobre la derivación del nombre de Jesús. No es derivada de la palabra Zeus.


LA ORTOGRAFÍA CAMBIÓ CON LOS AÑOS


En vista del hecho que el Nuevo Testamento no fue escrito en hebreo o en Arameo, ningún manuscrito antiguo del Nuevo Testamento en estas lenguas existen. Por lo tanto los maestros del nombre sagrado están compelidos a ir al Antiguo Testamento en una tentativa de recuperar un nombre hebreo que podría haber sido llamado nuestro Salvador. Ellos van, por supuesto, al nombre de Josué.


Desatendiendo los aproximadamente cuatrocientos años de lapso entre la escritura del último libro del A.T. y el nacimiento del Mesías estos maestros esperan que nosotros creamos que la ortografía hebrea y la pronunciación del nombre de Josué permanecieron estáticas durante estos años. A ninguno le importa ocuparse de las tres ortografías y pronunciaciones para el nombre de Josué durante el tiempo del A.T


Hay tres ortografías diferentes para el nombre Josué en el Antiguo Testamento. Yeshua en ambos el arameo temprano como el hebreo moderno es hwhy. La ortografía para este nombre evolucionó, junto con la lengua hebrea, por el período de aproximadamente mil años, el tiempo de la escritura del Antiguo Testamento.


Las variaciones en la ortografía del nombre de Josué han llegado a nosotros en letras hebreas convencionales. Las letras hebreas convencionales son en verdad el alfabeto Aramaico. Este se parece bastante al alfabeto castellano que es simplemente el alfabeto romano con variaciones leves. Los Judíos abandonaron su propio alfabeto y comenzaron a usar el Aramaico después del cautiverio babilonio.


Las ortografías son escritas hyiwvhy, iwhy, e ivwvhy. Las referencias bíblicas para estas tres formas bíblicas para saber escribir correctamente y pronunciar el nombre de Josué el hijo de Nun, son:


* Nehemiah 8:17 iwhy
* Número 13: ¿16 c? ¿x c w? h y u c w h y
* Juzga 2: 7 ivwvhy


Sería una buena idea, para alguien suficientemente interesado, comprobar el texto hebreo del A.T. para estas referencias. No es comúnmente reconocido entre la gente de movimiento del nombre sagrado que hay tres ortografías para el nombre de Josué. La razón de esto es que para el nombre del Mesías, muchos de ellos arbitrariamente picotean una ortografía y pronunciación en la exclusión de las otras dos.

LA TRANSCRIPCIÓN DEL NOMBRE JOSUÉ EN LA VERSIÓN DE LOS SESENTA


Quizás, el primer uso registrado del nombre griego Jesús, IhsouV, entre la gente judía es una transcripción para el nombre hebreo iwvhy - Joshua - está en la Versión de los sesenta. La Versión de los sesenta es a veces referida como los LXX. Esta traducción del Antiguo Testamento hebreo al griego comenzó aproximadamente 270 A.C. y siguió durante algunos años después. Cuando el nombre hebreo está en el texto, sin falta, es transcrito en el griego como IhsouV, Jesús.


La cuestión que los maestros del nombre sagrado, que propagan esta mentira de Jesus=Zeus, deben dirigirse es cómo y por qué los eruditos judíos habrían elegido una palabra que significa al hijo de Zeus para ponerle como nombre al gran héroe de su pasado.


Estos Rabinos no convirtieron el nombre de aquel gran héroe israelita en el Hijo de Zeus, Curando Zeus, y seguramente no Ie-Zeus. Este parece obvio a cada uno excepto a la gente de nombre sagrado que todavía propaga esta mentira. Muchos de ellos la han dejado.


EL NOMBRE JESÚS EN LOS LIBROS APÓCRIFOS DE LA BIBLIA


El libro apócrifo de Eclesiástico, también llamado la Sabiduría de Jesús el hijo de Sirac, fue probablemente escrito a principios del tercer siglo A.C. Al principio escrito en el hebreo por un Josué hijo de Sirac, fue traducido en el griego aproximadamente 132 A.C.


Lea este pasaje corto de la introducción escrita por el nieto de Josué que tradujo el trabajo en el griego.


“Alguien que valora el aprendizaje debería ser capaz de ayudar a otros por lo que él mismo dice y escribe. Por eso mi abuelo Jesús se dedicó a la lectura de la Ley, los Profetas, y los otros libros de nuestros antepasados.”


El nombre del abuelo es iwvhy, Josué. Su nieto tradujo el libro en el griego, la lengua que muchos de los Judíos aprendieron de la infancia. Al mismo tiempo, él transcribió el nombre de su abuelo en el griego como IhsouV, Jesús. Debería ser entendido que en este tiempo en la historia, no todos los Judíos hablaron hebreo. Quizás sería bueno leer del capítulo de dos de Hechos.


Hechos 2:5. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. 6 Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. 7 Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? 8 ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?9 Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, 11 cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.


Como hoy, así también en aquel día, no todos los Judíos hablan Hebreo. De hecho la mayor parte de Judíos no hablan Hebreo. El Hebreo no era la lengua de los Judíos de la Diáspora. El Hebreo no era la lengua de los Judíos de Judea. Esto había dejado de ser tantos años antes de que Josué, hijo de Sirac, escribiera su libro de la sabiduría. Por lo tanto, su nieto vio la necesidad de traducir su trabajo en el Griego. El Antiguo Testamento Hebreo había sido traducido ya en el griego por la misma razón.


La gente del nombre sagrado que todavía se agarra a la doctrina Jesús=Zeus, espera que nosotros creamos que el traductor eligió una palabra griega que significa Hijo de Zeus y lo usó para el nombre de su abuelo.


Que alguien debiera creer tales tonterías, es absurdo y simplemente no es el caso. Él realmente transcribió el nombre Hebreo completamente bien. Este ha sido usado durante siglos desde entonces. [NOTA: traducir significa traer, tan aproximadamente como sea posiblemente, el sentido de una palabra de una lengua a la otra. Un ejemplo es la palabra Griega ballw, ballo. La traducción castellana de esta palabra es el TIRAR.
Transcribir significa traer, tan cerca como sea posiblemente, el sonido de una palabra de una lengua a la otra. Por ejemplo, la palabra castellana Bautizar es una traducción de la palabra Griega baptizw, baptizo (La traducción sería inmersión). De Modo que en la nueva lengua la palabra suena lo mismo o casi lo mismo.]


Una observación interesante consiste en que mientras la gente del nombre sagrado es rápida para informarnos que ellos no creen en una traducción inspirada de la Biblia, ellos seguramente creen en las transcripciones inspiradas de los nombres sagrados. Éstas, por supuesto, son siempre sus propias traducciones y unas aprobadas por ellos.


EL NOMBRE DE JESÚS EN EL NUEVO TESTAMENTO


El nombre de Nuestro Salvador le fue dado del cielo aproximadamente cuatro a ocho años de la Era Cristiana. Parece obvio que le dieron el mismo nombre que llevó el gran líder de Israel, Josué, él el hijo de Nun. No sabemos y no podemos saber cómo su nombre fue escrito o dicho en el Hebreo. El nombre puede nunca puede sido escrito en el hebreo en absoluto, sino en Aramaico.


Sin embargo, aun si su nombre fue escrito en el Hebreo o Aramaico, no tenemos ningún registro de ello. Los maestross del nombre sagrado nos dicen que su nombre tuvo que haber sido dicho en el Hebreo. Más probablemente éste era Aramaico. Ya sea uno o el otro, no hay aún ningún registro de ello.


Tenemos realmente el registro histórico. Este es el Nuevo Testamento. En cada caso donde los escritores de este libro transcribieron el nombre del Mesías en el griego ellos eligieron IhsouV, Jesús, como la transcripción correcta.


Cuando Jesús nació dentro de la cultura mezclada Hebrea, Griega, y cultura romana de Judea y Galilea, se conocía ya cómo su nombre debería ser transcrito en el Griego. Este había sido establecido aproximadamente trescientos años antes. Aquel Jesús que vivió en una cultura variada se muestra, entre otras cosas, en el letrero encima de él en su muerte. Este estaba en tres lenguas, Hebreo, Griego, y Latín. Tenga en cuenta que Galilea, debido al dominio Gentil (griego), es llamada en la Escritura, Galilea de los Gentiles. El área había estado en la dominación griega desde Alejandro el Grande, siglos antes de que Jesús naciera.


La transcripción de iwvhy (independientemente de la ortografía del nombre del Mesías que pudo haber sido usado entonces), hecha por los apóstoles y hombres apostólicos cuando ellos escribieron el Nuevo Testamento, es IhsouV, Jesús. No Zeus. Ningún hijo de Zeus. No Ie-Zeus. Sólo Jesús.


Aquí está una pregunta para todos nosotros. ¿Confiaremos que la transcripción hecha por los maestros del nombre sagrado o confiaremos en la transcripción hecha por los hombres que escribieron el Nuevo Testamento? Creo que me sujetaré al libro del Nuevo y sus escritores. Uno es capaz de ver que en este punto así como en numerosos otros, los maestros del nombre sagrado son dejados en una posición de vergüenza.


EL NOMBRE JESÚS EN DOCUMENTOS SECULARES


La transcripción del nombre Hebreo y Aramaico de Josué el hijo de Nun en el Griego como IhsouV durante el tiempo tanto antes como después del Salvador vivió es certificada por las pruebas de manuscritos. Éstos están disponibles para el estudio en cualquier biblioteca de universidades principales. En éstos también no podemos encontrar ninguna conexión de Zeus en el nombre de Jesús.


Yo Podría sugerir un manuscrito para la consideración. Este es 5/6 Hever Babatha Archivo, el Documento 2 griego (5/6 HevBA 2).


Una copia del manuscrito en película, con todos sus rasgones, daño, y otras imperfecciones, puede ser encontrada en el E. L Sukenik Volumen Conmemorativo (1889 - 1953), redactores N. Avigad, y. Al-., Sociedad de Exploración de Israel, Jerusalén, 1976.


Un juego de copia no manuscrito en el tipo moderno (es más fácil leer) puede ser visto en el libro, Eretz-Israel, Estudios Arqueológicos, Históricos y Geográficos, Volumen Ocho, la Universidad hebrea de Jerusalén, el Santuario del Libro, et. al., pg. 50. Esta copia tiene tanto textos Aramaicos como Griegos.


Otra copia en el tipo moderno está en la página 162 de un Manual de Textos Palestino Aramaico, (Segundo siglo A. C.—Segundo siglo A. D.), editor Joseph A. Fitzmyer, S.J., et.al., Prensa de Instituto Bíblica, Roma, 1978. Esta copia tiene sólo la sección de Aramaico, líneas 11, 12, y 13. Esta tiene una traducción inglesa agradable en la página opuesta.


Este interesante manuscrito si algo inusual fue encontrado en Nahel Hever. Seguramente es conmovedor a nuestra discusión de la transcripción del nombre de nuestro salvador en el Griego en los siglos primero y segundo de la era común.


El documento lleva la fecha 19 de agosto, A. D. 132. Este es un recibo dado por Babatha al guarda judío de su hijo para el pago de seis denarios para el alimento y vistido para su hijo, Jesús. Está escrito tanto en Aramaico como en Griego.


En la línea 12, en la porción Aramaica, dos veces repetido está el nombre del muchacho, iwhy. Este es la forma acortada del nombre comúnmente usado durante este período. En la línea 16 de la porción Griega, está la transcripción, IhsouV. En documentos seculares, el nombre Jesús es la transcripción para el nombre Josué.


La información entomológica con relación al nombre JESÚS está bien documentada. Y la documentación está fácilmente disponible. No hay excusa para que las personas del movimiento del nombre se revuelquen en el error en el que ellos están. No hay excusa que los maestros del nombre sagrado continúen en este fraude.


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EL RAPTO....¿CUÁNDO?

Por Anthony Buzzard

Todos nosotros creemos en el “RAPTO” — el acontecimiento por el cual los cristianos vivos serán cogidos desprevenidos en el aire (”raptados”) para encontrarse con Cristo mientras él baja hasta la tierra en Su venida. (1 Tes. 4:13-18). Sin embargo, en los 1830s surgió una opinión completamente nueva de la Segunda venida. Fue sugerido por algunos de los hermanos del (Plymouth Brethren) que la Segunda venida ocurrirá en dos etapas bien definidas:

1) Cristo llegará a quitar (raptar) a la iglesia por siete años.
2) Cristo llegará siete años más tarde con la iglesia para castigar el mundo y establecer el Reino de Dios en tierra.

Desde el principio esta nueva opinión de la Segunda venida causó una aguda división. Sobre los pasados 150 años ha creado una gran cantidad de conflicto. Los exponentes principales del así llamado “rapto pretribulación” está la facultad del Seminario Teológico de Dallas. La enseñanza se ha propagado en muchas iglesias fundamentalistas americanas.

Un número de eruditos ha escrito libros para refutar el rapto pre tribulacional que les fue enseñado cuando niños. Puesto que la pregunta tiene que ver con el horario de Dios, es un asunto importante. Somos urgidos para hablar unánimemente en estos asuntos (1 Cor. 1:10).

Cuando el rapto pre tribulacional fue introducido en el movimiento de Hermanos en Inglaterra en el último siglo, no debe suponerse que todos los hermanos aceptaron los nuevos puntos de vista. El siguiente extracto de las escrituras de George Muller, el “apóstol” de la fe y fundador de orfanatos en Inglaterra, es significativo. Preguntado poco antes de su muerte si los cristianos debían esperar el regreso de nuestro Señor de un momento a otro, o si ciertos acontecimientos deben cumplirse antes de que él venga otra vez, Muller contestó como sigue:

“Sé que en este tema hay una gran diversidad de juicio, y no tengo el deseo de forzar en otras personas la luz que tengo para mí mismo. El tema, sin embargo, no es nuevo para mí; Porque habiendo sido un estudiante cuidadoso, diligente de la Biblia por cincuenta años, mi mente por mucho tiempo ha estado decidida en este punto, y no tengo la menor sombra de duda acerca de ella. Las Escrituras dan explícitamente fe de que el Señor Jesús no vendrá hasta que la Apostasía haya tenido lugar y el hombre de pecado (el anticristo) haya sido revelado, como se ve en 2 Tes. 2:1-5. Muchas otras porciones de la Palabra de Dios claramente enseñan que ciertos acontecimientos deben cumplirse antes del Regreso del Señor Jesucristo ” (citado en El Advenimiento Venidero de Cristo, por Alexander Reese, Gran Rapids: Publicaciones Internacionales, p. 27).

Un predicador londinense destacado, Cambell Morgan, el “Dwight Moody” de Inglaterra, le preguntaron lo siguiente durante el curso de una conferencia pública:
“Después de su largo estudio y exposiciones extensivas de la Biblia, Dr. Morgan, ¿encuentra usted alguna autorización para las distinciones que muchos maestros de la Biblia provocan entre la segunda venida del Señor por los suyos (El rapto) y la venida del Señor con los suyos (El Apocalipsis), con un lapso de tiempo de tres y medio o siete años entre estos dos acontecimientos “? ¡”Enfáticamente no”!, contestó el Dr. Morgan. “Sé a fondo esa opinión, pues en anteriores años de mi ministerio lo enseñé y lo incorporé en uno de mis libros titulado el Método de Dios con el Hombre. Pero un estudio adicional me convenció del error de esta enseñanza que yo en realidad me metí a comprar las placas de ese libro a mi propio editor publicista y las destruí. La idea de una venida separada y secreta de Cristo para raptar a la iglesia antes de su venida en poder y gloria es un capricho de interpretación profética sin ninguna base bíblica del todo” (el Trasfondo para el Dispensationalism, por clarence Bass, la Cámara del Libro Baker, p. 17, énfasis añadido).

Ningún estudiante de la Escritura necesita tener alguna duda acerca del orden de los acontecimientos descritos por Pablo:

1) La Apostasía (desviándose de la fe) (2 Tes. 2:1-3).
2) El hombre de Pecado (el anticristo) revelado. (2 Tes. 2:1-3).
3) Cristo viene a recoger a la iglesia (2 Tes. 2:1, 8).

Contradiciendo a Pablo, el Dispensacionalismo y la teoría del rapto pre tribulacional desde 1830 enseña:

1) Cristo viene en secreto a recoger a la iglesia.
2) El hombre de Pecado está revelado.
3) Cristo viene públicamente con la iglesia.

Pablo específicamente advirtió en contra de los maestros que prometieron que el día del señor y nuestro encuentro juntos con Jesús antecederían al anticristo y la tribulación (vea a 2 Tes. 2:1-3). En los intereses de una comprensión evidente de la Biblia, el lector es urgido para releer a Mateo 24 y 2 Tesalonicenses 2:1-10:

Primero el anticristo y la tribulación (Mat.24:15ff.)

Después de la gran tribulación, la venida de Jesús para congregar a los santos (Mat. 24:31).

Note también: Los cristianos continuarán experimentando problemas hasta la venida pública y espectacular de Jesús para castigar el mundo. Pablo difícilmente pudo haber escrito 2 Tesalonicenses 1:7 si él hubiese creído en una “venida” anterior. En ese verso él manifiesta que a los cristianos les será concedido alivio del sufrimiento, “cuando el Señor sea revelado del cielo en fuego llameante tomando venganza en aquellos que no obedecen el Evangelio”. Hasta que Cristo venga en poder para establecer el Reino de Dios en la tierra, los creyentes deben resistir las adversidades que acompañan la vida como un cristiano. No hay alivio de la angustia siete años antes de la llegada pública de Jesús.

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lunes, 13 de abril de 2009

EL APÓCRIFO 1 Jn. 5:7


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Apócrifo, fa. (Del lat. apocryphus, y este del gr. ἀπόκρυφος, oculto).
Adj. Fabulosa, supuesto o fingido. 2. Dicho de un libro atribuido a autor sagrado: Que no está, sin embargo, incluido en el canon de la Biblia.

Espurio, ria. (Del lat. spurĭus). adj. Bastardo (ǁ que degenera de su origen o naturaleza). 2. Falso (ǁ engañoso). V. hijo ~.

«Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno» (1 Jn. 5:7).

Debemos recordar necesariamente, por la exigencia de la ignorancia empedernida en querer encumbrase sobre la verdad, a pesar de nuestros claros y bien intencionados escritos anteriores del tema a tratar nuevamente aquí ahora, que 1 de Jn. 5:7 es en realidad un texto espurio, es decir, uno no inspirado divinamente sino por hombres imperfectos y mortales que han buscado en todo tiempo sus propios beneficios personales, en medio de una religión torcida y maligna como es la del catolicismo romanista, ya qué los manuscritos originales, los MSS. griegos, carecen de él con completa seguridad.

La Vulgata Latina, en el Textus Receptus, explica que dicho texto no aparece en ningún MS. griego, pero si en dos cursivos tardíos, el 162 en la Biblioteca Vaticana, del siglo quince, y en el 34 del siglo dieciséis en el Trinity Collage de Dublín. Se sabe que en la primera edición de la Vulgata Latina, Erasmo de Rótterdam no lo incluyó. Erasmo consideró dejarlo si un solo MS. griego lo presentaba. Así, qué, para el cumplimiento de condicionante propuesta, le fue otorgado un manuscrito, el número 34, cumpliéndosele el sugerido “pedido”, agregándolo a la Vulgata bajo fuerte presión ejercida por el sistema romanista católico.

La edición espuria, quedó establecida en aquel momento de esta manera:

«En töi ouranöi ho patër, ho logos kai to hagion neuma kai houtoi hoi treis hen eisin kai treis eisin hoi marturountes en tëi gëi» (en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo: y estos tres son uno).

El texto espurio, también conocido como la Coma Juanina, Paréntesis Juanino, Apócrifo Juanino, se encuentra en la mayor parte de las traducciones bíblicas que datan desde 1522 hasta la parte final del siglo XIX, y esto se debió al uso ampliamente difundido de la tercera edición del Textus Receptus, realizado por el mismo Erasmo.

Sin la menor duda, no son tan pocos los que desconocen el origen espurio de 1 Jn. 5:7, creído y etiquetado erróneamente como inspirado por Dios y que ha sido manipulado hasta hoy mismo para debatir y justificar la abominable doctrina de la Trinidad que surgió de las corrientes tenebrosas del paganismo religioso y filosófico y que vino a instalarse oficialmente como dogma “cristiano” bajo las demandas de los concilios de Nicea y de Constantinopla, en un principio de nuestra era, afectando no tan sólo al “mundillo” católico religioso sino además al denominado como cristiano protestante.

El dogma trinitario, es un falso y mórbido concepto de un Dios constituido por tres personas distintas y coliguales entre sí, extraño al fundamento monoteísta revelado desde el Antiguo Testamento, que afirma un Dios Unipersonal y no una deífica quimera tricefálica:
«Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios» (Is. 44:6).

Referencias: Wikipedia, la enciclopedia libre.
Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento,
A.T. Robertson, pag. 695.

viernes, 10 de abril de 2009

CASH LUNA, UN TRUHÁN ANTICRISTIANO


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Dales lo que quieren y te harás famoso»

Se queda uno atónito y con el “ojo cuadrado” por tantas herejías y blasfemias escuchadas en estos días en todo sitio de parte de los falsos profetas “encamisetados” como súper ungidos cristianos y que se autoproclaman como hombres especiales para el servicio de Dios, apóstoles, pero no del Santo, sino del diablo perverso y burlador que se carcajea de ellos en sus propias y perdidas narices. Uno de estos, Cash Luna, se ha “volado la barda” (aunque su fuerte es el golf, que practica en lugares donde se codean los hombres millonarios y también los “hijos de papi”) al dirigir una reunión de varones para hacer el ridículo con barato sarcasmo, hablando una sarta de palabras inadmisibles para el Dios de la Biblia, estando un servidor casi seguro que el Señor de la gloria se ha puesto de Pie, increpo delante del trono de su gracia por las ofensas propinadas a su limpio corazón por este hiper hereje sin par y sin medida en el pensamiento.

En esta reunión, con una autoridad únicamente fomentada por la soberbia y el orgullo, qué ni espiritual es, insulta a la mujer como lo saben hacer con abominable “excelencia” los machistas ignorantes, marginándola como si ésta fuese un mero objeto sin valor, olvidándose que ella es la ayuda idónea para el hombre, y como persona, en todo aspecto, invaluable.

En esta tertulia atroz y diabólica, Cash porta un uniforme de solado, y quienes asisten a glorificar y festejar con risotadas maliciosas su infernal y gigantesca verborrea aparecen como Cash uniformados de militares (¿soldados de Cristo?... ¡por favor!), “dándole la suave” como dicen en mi terruño mexicano a su atrevido y mordaz maestro, que a la verdad es un condenable ídolo de trapo de tercera calidad, porque buscan y honran a los hombres primeramente y no al Dios que les ofrece salvación, el que rechazan por la vanagloria fugaz de la vida y por las formas mortalmente tendidas al ras de los suelos, como las que Cash ofrece en su inmunda y maldita congregación, «mal llamada como le nombran».

Miremos como un vanaglorioso Cash sin vergüenza ni reparo vine a darse infulas muy “infladas” de santidad y de recato sexual, haciendo alarde de “fiel cónyuge” con palabras obscenas y truhanerías de gusto anticristiano y denigrante, contradiciendo al apóstol Pablo en sus palabras siguientes:

«… ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias» (Ef. 5:4).

Truhán, na o truhán, na. (Del fr. truand).
adj. Dicho de una persona: Sin vergüenza, que vive de engaños y estafas. U. t. c. s. 2. Dicho de una persona: Que con bufonadas, gestos, cuentos o patrañas procura divertir y hacer reír. U. t. c. s.

En otra versión, la palabra «truhanerías» ha sido sustituida sin alertar el sentido por «chistes groseros»:

«Tampoco debe de haber palabras indecentes, conversaciones necias ni chistes groseros….» (BNVI).

Truhanería (eutrapelia, gr.), es una vieja palabra que proviene de «eutrapelos», y significa: vivacidad de ingenio, rapidez, agudeza en las respuestas, pero en un sentido absolutamente bajo. Es una bellaquería, una chocarrería condenada por Dios en su Palabra. Cash, a manera de los léperos y sagaces comediantes de las programaciones de medianoche y clasificadas como para “adultos”, pero que todo el mundo ve como su fueran “familiares”, para “chicos y grandes” (¡qué les importa!), hace gozar “de lo lindo” a sus “fans” y seguidores que no alcanzan a valorar ni medir con seriedad por su marcado desinterés en el conocimiento las doctrinas básicas y elementales que la Biblia ofrece las horrendas consecuencias de lo que con júbilo aceptan, que no logran darse cuenta por su ceguera espiritual que esta clase de “casherianada” es copia fiel del mundo. Para el caso, Cash tiene el innoble y morboso modo de matizar con Biblia su “peladeces” para que parezcan santas y que únicamente a los muy estúpidos han conseguido quitar la comezón de los oídos para hacerles soltar con impulsiva lengua y mundano conformismo una retahíla de “glorias a dios” y “aleluyas” al por mayor.

Cash Luna es un truhán, un marrullero de primera, un hombrecillo grosero que es tolerado por su imagen de siervo de Dios intachable, por su carismatismo hipnótico, pero que en realidad deja mucho que desear cuando es examinado detenidamente por la Palabra de Dios.

Cash Luna es un pastor de cabras que a lo malo le dice bueno, que distrae con estafa y timo paridos de su ambiciosa inteligencia con el propósito de culminar con éxito rotundo sus anhelos de lucro y de riqueza, complaciendo y afirmando a sus religiosos miembros en una falsa posición de estable y espiritualidad.

Los dejo, para terminar, con estos versos bíblicos para reflexión intensa:

«Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras» (véase en: 2 Co. 11:13-15).

Vea el video relacionado con el tema en:

http://www.youtube.com/watch?v=dMMAjPXlmyU