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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

martes, 5 de enero de 2010

ES EL INFIERNO PARTE DE LA JUSTICIA DIVINA?


Por Dr. Jason Navarro, Apologista Unitario (República Dominicana)
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¿Ha visto alguna vez una persona torturar a otra? Esperemos que no atormentar a propósito a un ser humano, pues es un acto repugnante y aborrecible. Ahora bien, ¿y si el torturador es DIOS?¿Puede concebirlo? Pues bien, eso es exactamente lo que implica la enseñanza del fuego del infierno, la doctrina oficial de muchas religiones.
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Imagínese por un momento esta escena: Están quemando a una persona en una plancha de hierro caliente. Desesperada de dolor, suplica a gritos que se compadezcan de ella, pero nadie la escucha. La tortura continúa sin parar hora tras hora y día tras día.

Independientemente del delito que hubiera cometido, ¿no sentiría lastima de ella? ¿y qué decir de quien ordenó el tormento?¿Sería posible afirmar que se trata de alguien amoroso? De ningún modo. El amor es misericordioso y compasivo. Los padres amorosos tal vez castiguen a sus hijos, pero jamás los torturarían.

Pese a todo, muchas religiones enseñan que DIOS atormenta a los pecadores en las llamas del infierno. Dicen que esta es la justicia divina. Si eso es verdad, ¿Quién creó ese horrible lugar de tormento eterno? ¿Y quién es el responsable de los atroces suplicios allí infligidos? La respuesta es obvia. Si existe un lugar así, DIOS es su creador y, por tanto, responsable de lo que en el sucede.

¿Le es imposible aceptar esa idea? La biblia dice que DIOS es amor (1Juan4:8). ¿Aplicaría un DIOS de amor una tortura que repugne a cualquier persona con un mínimo de decencia? Claro que no.

A pesar de todo, mucha gente cree que los malvados irán al infierno, donde se le torturará por la eternidad. ¿Tiene sentido esta enseñanza? Los seres humanos no viven más que 70 u 80 años. Aun en el caso que una persona fuera extremadamente malvada durante toda su existencia, ¿sería justo castigarlo con suplicio eterno? No. Sería muy injusto atormentar para siempre a un hombre en pago por la cantidad limitada de pecados que cometió durante su corta vida.

¿Quién conoce la verdad sobre lo que sucede cuando morimos? Sólo DIOS puede revelárnosla, y lo ha hecho en su palabra escrita, la BIBLIA, a la que hicimos referencia antes. Esto es lo que dice: ”Como muere (la bestia), así muere (el hombre); y todos tienen un solo espíritu. Todos van a un solo lugar. Del polvo han llegado a ser todos, y todos vuelven al polvo” (Eclesiastés 3:19,20). Aquí no se menciona el infierno. Al morir, los hombres vuelven al polvo, a la inexistencia.

Para que alguien se atormente, debe estar consciente. ¿Están conscientes los muertos? No. Los vivos tienen consciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto, ni tienen ya mas salario, porque el recuerdo de ellos se ha olvidado”(Eclesiastes 9:5).

Es imposible que los muertos que no tienen conciencia de nada en absoluto”, sufran los tormentos del fuego del infierno.

Algunas personas afirman que la doctrina del infierno, sea verdadera o no, es útil, ¿porque? porque según dicen, sirve para disuadirnos de hacer lo malo. ¿Es cierto? Pues bien, ¿Hay menos delito en los lugares donde la gente cree en el infierno? Claro que no. De hecho, la doctrina del infierno es muy nociva. ¿Aborrecerá la tortura quien cree que DIOS atormenta a la gente?¿por qué debería hacerlo? Los que creen en un Dios cruel suelen ser igual de crueles que su Dios.

¿Significa lo que hemos explicado que no se nos sancionara por los pecados? No, no queremos decir eso. Nuestro SANTO DIOS castiga a los pecadores, pero no los tortura. La vida es un regalo divino. Cuando pecamos, dejamos de merecer esa dádiva y morimos.

Aunque todos somos pecadores, DIOS perdona a los que se arrepienten con sinceridad y luchan por cambiar. Recompensa nuestro empeño por rehacer la mente y obrar bien (Romanos 12:2). Estas verdades son la base de una esperanza maravillosa.

Que DIOS le bendiga.

lunes, 4 de enero de 2010

EL SACRIFICIO SUSTITUTIVO DE CRISTO



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)
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Vicario, ria. (Del lat. vicarĭus).
1. adj. Que tiene las veces, poder y facultades de otra persona o la sustituye. U. t. c. s.

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La Biblia muestra que Cristo, como el Cordero de Dios inmolado, tomó nuestros lugar para morir por nuestros pecados, padeciendo la pena que merecíamos. Cristo dio su vida por el rescate de muchos pecadores que estaban bajo el juicio de la condenación eterna. La Palaba de Dios da testimonio innegable de sus sacrifico sustitutivo o vicario. Veamos:

Ro. 5:8-9 «Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira».

Ga.1:4 «…el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre…».

1 P. 2:24 «…quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados».

1 P 3:18 «Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu…».

En este sentido, la muerte de Cristo fue efectiva, y sirvió para vindicar la santidad de Dios que una vez fue agraviada por el pecado del hombre. La manera única de vindicar la santidad de Dios que había sido injuriada, era aplacando su Ira con un castigo justo y completo. La Ira de Dios, en sí, va dirigida o enfocada sobre el pecado, por tal motivo, el Señor Jesucristo pudo tener un nexo con el pecado de la humanidad, pero «sin pecado». Así que Cristo sufrió el castigo por los hombres perdidos, por aquellos que en realidad lo merecían; por eso la Palabra de Dios dice:

2 Co. 5:21 «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él».

Cuando Cristo «fue hecho pecado» por el designio divino, la Ira de Dios fue arremetida sobre su Ser: «el justo por los injustos para llevarnos a Dios». Dios imputó con su Juicio e Ira el pecado de la humanidad que Cristo cargó, soportando el vituperio, la muerte y la vergüenza para que Dios pudiera emendar su santidad envilecida en un principio por Adán y su consorte. Cristo, al sufrir la pena, el pecador fue hecho propicio y justo delante de Dios, y su Ira mitigada definitivamente.

En 2Co. 5:14, «Uno murió por todos» (heis huper pantön apethanen, gr.). Aquí la palabra griega «huper», se emplea en el sentido de «sustitución». «Luego todos murieron» (ara hoi pantes apethanon, gr), siendo la conclusión lógica, que el «uno» murió por los «todos», y así «los todos» murieron cuando Cristo lo hizo. Por eso la escritura dice que «…el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados» (Is. 53:5b).

La muerte de Cristo fue apropiada y suficiente para resarcir al hombre del pecado y de la muerte, de su culpabilidad que los encaminaba a la condenación eterna, justificándolo y estableciéndolo como nueva criatura, y para vida eterna. En el sacrificio vicario del Hijo de Dios, en su muerte eficaz, fueron satisfechas las requisiciones y demandas exigidas de una Ley trasgredida por la rebeldía y desobediencia, y Cristo se dio a sí mismo para reivindicarla:

Heb. 9:14 «… ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? ».

Cristo con sacrificio vicario se adjudicó una contundente derrota sobre «los principados y potestades de las tinieblas, quitándoles el derecho del poder de la esclavitud del pecado y de la muerte que tenían sobre los perdidos, exhibiéndolos públicamente, y triunfando sobre ellos en la cruz de madera» (Col. 2:15). Cristo «vino a destruir con su muerte al que tenía el imperio de la muerte», indudablemente, al «diablo», «y liberar a los que estaban siempre por el temor de la muerte sujetos a tenebrosa servidumbre» (Heb. 2:14-15). Con su muerte sustitutiva, Cristo condena al diablo con el fin de «ser lanzado y aniquilado para siempre en el Lago de Fuego que arde con azufre» (Ap. 20:10), junto con «sus huestes espirituales de maldad» (Mt. 25:41; Ef. 6:12).

La muerte de Cristo, fue un a ofrenda por el pecado, un sacrificio cruento y extremadamente doloroso que soportó en lugar del pecador para «llevarlo a Dios», «reconciliándolo con él» (2 Co. 5:18-20).

Cristo «se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad» (Tít. 2:14). Sin ser pecador ni culpable, el Santo Hijo fue «azotado, herido de Dios y abatido…herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados» (Is. 53:4, 5). El Señor Jesucristo, por su propia voluntad, fue a la cruz del Gólgota para cargar con la culpa y el pecado de los seres humanos de todo el mundo, librándolos de «la muerte eterna» (Ro. 6:23), y «para darles vida, y vida en abundancia» (Jn. 10:10), si es que «han creído en su precioso nombre» (Jn.1:12; 3:16; Ro.10:9-14).

Gracias Señor, por tu misericordia y bondad infinita.

Amén.

AGUSTIN DE HIPONA TENIA RAZON SOBRE LOS OTROS CRISTOS DE DIOS


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

TESTIMONIO DE AGUSTÍN DE HIPONA

Es muy interesante la explicación que nos ofrece San Agustín del Salmo 26. Escribe así: «David fué ungido rey. En aquel tiempo, se ungía sólo al rey y al sacerdote. En estas dos personas se encontraba prefigurado el futuro único rey y sacerdote, Cristo (y por esto “Cristo” viene de “crisma”). Pero no sólo ha sido ungida nuestra Cabeza, sino que también hemos sido ungidos nosotros, su Cuerpo (…). Por ello, la unción es propia de todos los cristianos; mientras que en el tiempo del Antiguo Testamento pertenecía sólo a dos personas. Está claro que somos el Cuerpo de Cristo, ya que todos hemos sido ungidos, y en Él somos cristos y Cristo, porque en cierta manera la cabeza y el cuerpo forman el Cristo en su integridad».

Una de las verdades fundamentales que muchos “cristianos” ignoran es que ellos han sido llamados para ser Cristos e Hijos de Dios. Y es que la mayoría supone que Cristo es un nombre y no un título de majestad real. Un Cristo o Ungido en el Antiguo Testamento podía ser un rey, un sacerdote, y un profeta. Así, David fue ungido para ser rey de Israel, y Samuel lo fue para ser profeta de Dios.

La Enciclopedia Wikepedia nos dice sobre los ungidos, así:

En la Biblia Hebraica, el Sumo Sacerdote y el rey eran a veces llamados «el ungido». Los profetas también eran ungidos. Ungir a un rey era equivalente a coronarlo: de hecho, en Israel no se exigía la corona De esta forma, David fue ungido rey por el profeta Samuel.

Samuel tomó el cuerno del aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. A partir de aquel día vino sobre David el espíritu de Jehová. Se levantó luego Samuel y regresó a Ramá.

La palabra “Cristo” que se usa actualmente como si fuese un apellido es en realidad un título procedente del Christos, (Gr. Χριστός) que significa aproximadamente ‘ungido’. Otra palabra equivalente a “Cristo” es “Mesías”, esta última es de origen hebreo.

Jesús, el Cristo

La Biblia nos presenta a Jesús como el Cristo de Dios, el ungido para ser el rey de Israel. Su ungimiento se produjo cuando fue bautizado por Juan en el Jordán, y el Espíritu Santo bajó sobre él (representado en el AT por el aceite del ungimiento) nombrándolo el Hijo amado de Dios (Mateo 3:16,17).

Al ser ungido por Dios, Jesús comenzó a predicar el evangelio del reino de Dios. Su misión como ungido en la tierra era proclamar las buenas noticias o evangelio del reino. Dice Lucas, así:

“Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha UNGIDO para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”. Lucas 4:17-21.

En Marcos 1:1,14,15 vemos que Jesucristo efectivamente predicaba esas buenas noticias del Reino: Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”.

Ciertamente Jesús fue enviado por Dios para predicar el evangelio, que fue la razón para la cual fue ungido; pero tenía una misión importante que era el morir por nosotros. Pero él les dijo: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado” (Luc. 4:43).

Los otros Cristos

La Biblia nos dice que los cristianos, los que hemos sido bautizados para el perdón de los pecados, hemos sido automáticamente ungidos por Dios para ser ‘Cristos’, y por lo tanto, coherederos con él del reino de Dios. En 2 Corintios 1:21, Pablo les dice a la hermandad corintia, lo siguiente: “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió (Gr.Χρισ), es Dios”. Así que si bien se nos amonesta contra los falsos cristos, también los hay de los genuinos, de aquellos que viven como Cristo vivió, soportando penurias y aflicciones por causa de Jesucristo y el evangelio del reino. Los falsos cristos no solamente viven del evangelio como reyes coronados, sino que predican un evangelio trucado, diabólico, y por lo tanto, engañoso.

También en 1 Juan 2:20,27, leemos: “vosotros TENÉIS la UNCIÓN del Santo”… “la UNCIÓN que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros“. En el capítulo 3:2 se nos revela que se los está diciendo a todos los que somos “hijos de Dios”, los que seremos semejantes al Señor. Aquí aclara en el capítulo 3:2 que se lo está diciendo a todos los que “ahora somos hijos de Dios”, a los que seremos semejantes a él.

Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo. Todos los cristianos fuimos ciertamente “ungidos por Dios”, pues sin este ungimiento no podríamos ser cristianos (Rom. 8:9). Y al tener el Espíritu Santo nos constituimos en hijos y herederos de Dios, así como coherederos con Jesús (Rom 8:17).

En 1 Cor. 12:13 dice: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a TODOS se nos dio a beber de un mismo Espíritu”. En este pasaje el bautismo con el Espíritu Santo tiene relación directa con nuestro ingreso al cuerpo de Cristo, el cual es su iglesia. Cada uno de nosotros pasamos a ser miembros con diferentes funciones, pero el cuerpo y la cabeza no se desunen, de lo contrario moriríamos todos. La cabeza es la que dirige, y el cuerpo obedece las órdenes. Por lo tanto, el Cristo completo es cabeza y cuerpo, y cuando Cristo se siente en su trono, se sentará él con su cuerpo completo. La cabeza y el cuerpo estarán juntos, y donde quiera que vaya la cabeza, allí estará su cuerpo. De modo que ambos: cabeza y cuerpo disfrutarán de todas las bendiciones de Dios Padre. Es por eso que Jesús promete a su iglesia participar de su propio trono, para que se sienten con él como sus cristos menores (Apo. 3:21). El desea que su cuerpo sea tan ungido como él lo es a través del Espíritu Santo. La cabeza no puede ser ungida con un cuerpo carente de ungimiento, pues el Espíritu es lo que da vida al cuerpo entero (Gál. 5.25). Tanto cabeza y cuerpo son santos y puros, y deben trabajar armoniosamente hacia una misma meta, pues respondemos al mismo llamamiento del cielo (Heb. 3:1). En consecuencia, debe existir una comunión total, la unidad que Cristo pidió al Padre para su iglesia (Juan 17:21). Los llamados preteristas extremos, y los amilenialistas en general, sostienen que Cristo empezó a reinar en el primer siglo al poco tiempo que se fue al cielo. Pero esto no es del todo cierto, ya que Cristo no puede reinar sin sus otros cristos menores que se van uniendo a su cuerpo progresivamente. Jesús prometió que nos sentaríamos con él en su trono, y que juntos con él reinaríamos el mundo (Apo. 2:26,27; 3:21; 20:4,5, Isa. 32:1).

Los Testigos de Jehová sostienen que la iglesia está compuesta únicamente por Cristo y 144,000 personas de su organización. El resto de sus miembros son las “otras ovejas”, o una “grande muchedumbre” sujeta a Cristo y su iglesia. Ellos enseñan que Cristo y su minúscula iglesia de 144,000 personas vivirán en el cielo, en tanto que el resto de los conversos de su culto se quedarán en la tierra. Esta es una blasfemia y una vulgar distorsión de la verdad bíblica. Jesucristo estará con sus seguidores a donde quiera que él vaya. Sus seguidores (los miembros) no pueden estar separados de la cabeza, pues eso los aniquilaría por completo. Desgraciadamente millones de Testigos de Jehová permanecen decapitados, ya que se les ha enseñado que no tienen ninguna posibilidad de pertenecer al cuerpo del Señor.

LOS CRISTOS SON HIJOS DE DIOS

Cuando Jesús preguntó qué pensaban los hombres de él, Pedro le respondió correctamente, y dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” (Mateo 16:16). Y en otra oportunidad Pedro le dice a Jesús: “Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:69). Por tanto, se hace evidente que tanto los títulos “Cristo” e “Hijo de Dios” van de la mano. Ser Hijo de Dios es ser un Cristo.

Ahora bien, el propósito de Dios es tener una familia grande, y para ello Él adoptó más hijos para llevarlos a su gloria, gloria que recibió Jesucristo primeramente de parte de Dios y luego nosotros. En Hebreos 2:10 leemos: “Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que HABIENDO DE LLEVAR A MUCHOS HIJOS A LA GLORIA, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.” Entonces se hace muy claro que Dios tuvo en mente llevar a más hijos a su gloria por su medio de la adopción. Dice Pablo: “Porque todos los que sois guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el Espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de ADOPCIÓN, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Rom. 8:14,15). Esto significa que al convertirnos en hijos de Dios (cristos), nos hacemos acreedores de los bienes del Padre, los cuales Jesús compartirá con nosotros. Dice Pablo nuevamente: “Y si hijos (cristos), también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, PARA QUE JUNTAMENTE CON ÉL SEAMOS GLORIFICADOS” (Rom. 8:17). Tome nota que juntamente con Jesús seremos glorificados, es decir que ambos: cabeza y cuerpo recibiremos una gloria semejante. Por eso también Jesús dijo: “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno” (Juan 17:22,23). Por tanto, es claro que los cristianos están llamados a ser como el Cristo Mayor, el Señor Jesucristo. Dios desea tener más cristos-hijos dentro de Su familia a fin de que ellos hereden el mundo venidero (Romanos 4:13).

LOS CRISTOS SON LOS ELEGIDOS DE DIOS

En Lucas 23:35 leemos: “…a otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, EL ESCOGIDO de Dios”. De modo que el Cristo era reconocido como alguien que era escogido de Dios. No obstante, las Escrituras nos dicen que Dios también escogió o otros hombres para que fueran sus ungidos o cristos menores al servicio del Cristo Mayor, Jesucristo. Dice Pablo en Efesios 1:4,5,11-13, así: “Según NOS ESCOGIÓ en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser ADOPTADOS hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad…en él asimismo tuvimos HERENCIA, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, FUISTEIS SELLADOS CON EL ESPÍRITU SANTO DE LA PROMESA.” Por su parte el apóstol Pedro dice sobre los escogidos lo siguiente: “Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo…mas vosotros sois linaje ESCOGIDO, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios…” (1 Pedro 2:4,5,9). ¿nos damos cuenta que Jesucristo y nosotros somos “piedras vivas”, y linaje escogido, para ser parte de la casa o templo espiritual de Dios, para ofrecer sacrificios de alabanza? Entonces es evidente que tanto Jesucristo, el escogido de Dios, y nosotros, los otros escogidos deL Padre, somos cristos de Dios para participar dentro de la familia divina. Por eso Pablo tiene razón cuando escribió en 2 Tes. 2:13,14, lo siguiente: “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que os haya ESCOGIDO desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar LA GLORIA de nuestro Señor Jesucristo”.

LOS CRISTOS SON REYES Y SACERDOTES

En Lucas 23:2 la muchedumbre acusa a Jesús de estar propagando la idea de que él era el Cristo, un rey. Dice el pasaje, así: “Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey”. Esto es interesante, pues aquí vemos que hay una asociación del título ‘Cristo’ con el cargo de ‘un Rey’. De igual modo, los Cristianos, o los otros cristos, están llamados a ser reyes asociados con el Rey mayor, Jesucristo. Dice Apo 5:10: “y nos has hecho para nuestro Dios REYES y SACERDOTES, y reinaremos sobre la tierra”. Como vemos, Jesucristo nos ha hecho reyes para Dios a través de su sacrificio expiatorio, al redimirnos de la condenación y la muerte eternas. Estamos llamados a ser como Su Hijo Unigénito, y coparticipar con él de sus riquezas como parte de Su familia. Esta era dorada fue vislumbrada por los profetas del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Isaías dice: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio” (Isa. 32:1). “Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Isa. 2:4). El profeta Daniel escribe sobre esa era del reino de Cristo y de sus santos, diciendo: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que vino hasta el Anciano de Días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido…y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán” (Daniel 7:13,14,27). De modo que todos los cristos tendrán dominio y gloria en el reino milenario de Dios.

LOS CRISTOS TIENEN SUS TRONOS

San Juan dice: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad para juzgar…y vivieron y reinaron con Cristo mil años.” (Apo. 20:4). Y en el Salmo 122:3-5 dice: “Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. Y allá subieron las tribus, las tribus de Yah, conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová. Porque allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David.” No es sorpresa, entonces, que Jesucristo les haya ofrecido a sus apóstoles tronos para que se sienten sobre ellos para que sean co-gobernantes con él en su reino venidero. Pero esos tronos serán ocupados cuando Jesucristo regrese en toda su gloria divina, pues así lo dijo el Señor en Mateo 25:31,34. Por tanto, ningún cristiano está reinando en estos momentos sobre las naciones (Apo. 2:26). Los que dicen que ya están reinando en el reino de Cristo están errados porque ignoran las dispensaciones de Dios. Recordemos que Pablo les había escrito irónicamente a los creyentes de Corinto para burlarse de sus creencias erradas sobre un supuesto “reinado” ya consumado sobre la tierra (1 Cor. 4:8).

LOS CRISTOS (UNGIDOS) TIENEN LA MISIÓN DE SALVAR A OTROS

El Señor Jesús es nuestro Salvador, ya que con su sangre nos redimió de la condenación eterna, y nos introdujo en su familia a fin de participar de los bienes de Su Padre. Es por eso que él es nuestro querido Salvador, porque nos dio vida estando muertos; nos abrió el camino para ser hijos y herederos de Su Padre, y coherederos con él del mundo de la era venidera (Romanos 8:17). Estamos llamados, pues, a recibir todo lo que Jesucristo recibió en su resurrección, sin excepción alguna. La gloria que Cristo recibió la recibimos nosotros también por la fe. Por eso Jesús pidió al Padre para que los suyos estuviesen con él en el mismo lugar en dónde él iba a estar. Sus palabras son como siguen: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde la fundación del mundo” (Juan 17:24). Y en Apocalipsis 3:21 Jesús dice: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.

De igual modo, todos los Cristianos deben hacer su parte como administradores de esa salvación, llevando el evangelio salvador a todo el mundo habitado. En buena cuenta, el Cristiano está llamado a salvar a otros con el evangelio de Cristo. Dice Judas 23 dice: “A otros salvad, arrebatándolos del fuego…” Y Pablo dice: “Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Cor. 9:22). A Timoteo le dice: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” ( 1 Tim. 4:16). De modo que los Cristianos salvan a otros a través de la administración del evangelio de Cristo, poniendo sus vidas al servicio y en sacrificio de los que son predestinados para la salvación. Por tanto, no es de extrañarse que Pablo dijera: “…fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio…” (1 Tes. 2:4)–¿y cuál es la razón para esto? Pues Jesús “sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Tim. 1:10).

…CONTINUARÁ

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SATANAS, SUS DEMONIOS Y LOS PODERES DE LAS TINIEBLAS



“Y vi un ángel que descendía del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás … (que ) fue lanzado en el lago de fuego y azufre … y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. ” (Apocalipsis 20:1-3, 10)


Por Diane S. Dew Artículo relacionado: El infierno


I. Satanás – su origen y caída


A. Satanás es un ser creado. Ezequiel 28:13, 15


1. Fue creado perfecto y hermoso.Ezequiel 28:15, 17


2. Estuvo una vez en el cielo “, en el santo monte de Dios.”Isaías 14:12, Ezequiel 28:13, 14; Lucas 10:18, Apocalipsis 12:8


3. Tenía libre elección, y pecó.Ezequiel 28:15-16 (“… hasta que la iniquidad se halló en ti …. tú has pecado …”)


B. Muchos ángeles se unieron a Satanás en su rebelión contra Dios, y una guerra en el cielo resultó.2 Pedro 2:4, 1 Juan 3:8; Judas 6, 7, Apocalipsis 12:7-9


1. Satanás y sus ángeles fueron arrojados del cielo y la tierra.Isaías 14:15, Ezequiel 28:16; Lucas 10:18, Apocalipsis 12:7-12

2. Esta guerra espiritual está aún en marcha entre los poderes de la oscuridad y la luz.Daniel 10:13, 21; Efesios 6:11-17

II. Su persona.

Satanás es un ser, no una “influencia” o poder. El diablo y sus ángeles son seres espirituales reales.

A. Jesús no estaba hablando a sí mismo cuando reprendió a los malos espíritus y fue tentado por Satanás en el desierto.Mateo 4:1-10; 17:18; Marcos 5:8-13, 8:33, 9:25, 26

B. Satanás y sus ángeles pueden hablar y gritar.1 Reyes 22:20-22 (2 Crónicas 18:20-21), Job 1:6-12; 2:1-7;Zacarías 3:1, 2; Mateo 12:43, 44; Marcos 1:23, 24, 26; 3:11; 5:12, 8:31, 9:26, 12:43-45, Lucas 4:41, Hechos 8:7, 19:15

C. Tienen una memoria.Mateo 4:6

D. Tienen una libre voluntad. Isaías 14:12, etc

E. Tienen sentimientos y emociones.

1. Enojo. Apocalipsis 12:12,17

2. Miedo. Mateo 8:28, 29; Marcos 1:23, 24; 5:7; Lucas 8:28, 31, Santiago 2:19

F. Se pueden ver.Marcos 3:11

G. Caminan “de aquí para allá en la tierra” y buscan descanso.Job 1:7, 2:2; Ezequiel 28:14, Mateo 12:43, 44

H. Son acusadores y seductores.1 Reyes 22:21; Zacarías 3:1

I. Buscan y aceptan la adoración.Levítico 17:7, Deuteronomio 32:17, 2 Crónicas 11:15;Salmos 106:37, Mateo 4:8-10 (Lucas 4:5-7); 1 Corintios 10:20;2 Tesalonicenses 2:3, 4; Apocalipsis 9:20, 13:4, 8, 12

J. Tienen inteligencia.Ezequiel 28:3, 12

1. Conocen que el tiempo es corto.Apocalipsis 12:12

2. Reconocen quienes son los salvos. Hechos 16:16 17

3. Dan testimonio de quien es Jesucristo. Mateo 8:29; Marcos 1:23, 24, 34, 3:11, 5:7; Lucas 4:41, 8:28, Hechos 19:15

4. Creen que hay un solo Dios.Santiago 2:19

5. Son conscientes de su destino. Marcos 5:7, Lucas 8:31

K. Influencian al hombre para mentir. 1 Reyes 22:22 (2 Crónicas 18:20-22); Hechos 5:3

L. Tienen una gran fuerza para dominar al hombre.Marcos 5:4, Hechos 19:16

M. Han sido vistos por el hombre y dan miedo a la vista.1 Samuel 28:13; Job 4:15, Apocalipsis 16:13

N. La Escritura usa los pronombres personales en su referencia a Satanás y sus ángeles. Job 1:8, 2:1, 2; Mateo 12:26


III. Su carácter.


A. audacia.Job 1:6-12; 2:1-6; Zacarías 3:1, 2

B. Orgullo (la causa de su caída).Isaías 14:12-15, Ezequiel 28:17, 2 Tesalonicenses 2:3, 4

C. Usan la sutileza y la astucia, el engaño.Génesis 3:1-6; Mateo 4 (Lucas 4) “Si … si …”2 Corintios 11:3, 14, Apocalipsis 12:9, Apocalipsis 20:3, 8

D. Auto ambición, una fuerte auto voluntad. Isaías 14:12-15 “Subiré … me voy a exaltar … yo … yo …”Ezequiel 28:17

1. El mismo Satanás desea “ser como el Altísimo” (Isaías 14:14; 2 Tesalonicenses 2:3-4), y tentó al hombre con el mismo deseo(Génesis 3:4-5 ambición “seréis como dioses …”). Sin embargo,él mismo está sujeto a Dios.


a. Satanás no es eterno, como Dios. Él es un ser creado.Ezequiel 28:13, 15

b. Satanás no es omnisciente, sino que es conocedor de los hechos de Dios en la tierra.

(1) Él sabe que su tiempo es corto. Apocalipsis 12:12

(2) Los demonios saben quién es Jesús, y son conscientes de su destino.Mateo 8:29; Marcos 1:23, 24, 34; 3:11; 5:7Lucas 4:34, 41; 8:28, 31; Hechos 19:15; Santiago 2:19

c. Él no es omnipresente (en todas partes). Lucas 22:3; Juan 13:27

d. Él no es omnipotente.

(1) Él tiene poder (2 Tesalonicenses 2:9, Apocalipsis 2:10),pero su poder es limitado: Job 1:12; 2:6; Marcos 1:34; 5:12, 13; 1 Corintios 10:13-17).

(2) Los demonios están sujetos a DiosLucas 8:31, 32, Santiago 2:19

(3) Están sujetos a los que creen.Lucas 10:17, 19, 20, Romanos 16:20, Efesios 2:6,Colosenses 2:12-15, 1 Juan 2:13, 14; 4:4, 5:18; Apocalipsis 12:11

(4) Jesús vino para destruir las obras del diablo.Colosenses 2:15, Hebreos 2:14, 1 Juan 3:8

(5) Sin embargo, Satanás puede realizar señales y prodigios mentirosos. Éxodo 7:9-11; 8:17-19; Deuteronomio 13:1-5;Mateo 24:24, Marcos 13:22, 2 Tesalonicenses 2:9;Apocalipsis 13:13, 14; 16:14; 19:20

2. Ambiciona nuestra adoración (Mateo 4:8-10, Apocalipsis 13:4, 8, 12),que pertenece sólo a Dios (Éxodo 20:1; Mateo 4:10; etc.)


IV. Los nombres de Satanás en las Escrituras.


1.“El príncipe y el poder del aire“. Efesios 2:2


B. “Dios de este siglo“. 2 Corintios 4:4


C. “príncipe de este mundo“. Juan 12:31; 14:30; 16:11


D. “El príncipe (gobernante) de los demonios.” Mateo 9:34, 12:24; Marcos 9:34, Lucas 11:15


E. “acusador de los hermanos.” Zacarías 3:1, Apocalipsis 12:10


F. “Lucifer” ( “brillante”). Isaías 14:12; Lucas 10:18


G. “el malo“. Mateo 13:19, 38, 1 Juan 2:13, 14; 3:12; 5:18


H. “Dragón“. Apocalipsis 12:3, 4, 7, 9, 13, 17; 20:2


I. “Serpiente“. Génesis 3:1-4, 13, 14, Lucas 10:19, 2 Corintios 11:3, Apocalipsis 12:9, 15; 20:2


J. “adversario” (en hebreo, “Satanás” – Job 1:6, 7, 9-12). 1 Pedro 5:8, 1 Timoteo 5:14
K. “Belcebú“. Mateo 12:27; Marcos 3:22


L. “diablo“. Apocalipsis 12:9, etc


M. “homicida“. Juan 8:44


N. “Mentiroso“. Juan 8:44 (Génesis 3:4)


O. “El tentador“. Mateo 4:3, 1 Tesalonicenses 3:5


P. “El enemigo“. Mateo 13:38, 39; Efesios 6:11

Q. “león rugiente“. 1 Pedro 5:8


R. “El Destructor” (Apollyon, griega – o, Abaddon, “Destrucción”, en hebreo).Apocalipsis 9:11, Juan 10:10


S. “El ladrón“. Juan 10:10


V. La obra de Satanás en la tierra.


A. Él es un rey (Apocalipsis 9:11), y el suyo es un dominio de las tinieblas (Hechos 26:18;Efesios 6:12, Apocalipsis 16:10).


B. Sus motivos son destructivos. Juan 10:10 y 1 Pedro 5:8
1.Para dificultar la labor y la Palabra de Dios.Daniel 10:12, 13; Marcos 4:15, 1 Tesalonicenses 2:18


1.Para “engañar a las naciones“.


Apocalipsis 12:9, 20:3, 8

1.Para afectar al hombre. 2 Corintios 12:7


1.Físicamente. Job 2:1-8; Mateo 9:32, 33; 12:22; Marcos 1:26, 9:17, 20, 25 Lucas 9:42; 13:11


1.Mental y espiritualmente. Jueces 9:23; 1 Samuel 16:14; 18:9-11, 19:9; 1 Reyes 18:26-28, 22:22; 2 Crónicas 18:20-22, Mateo 4:24 17:15; Marcos 5:5, 15, 18, 9:22, Lucas 8:27, 35,36, 22:31, 32; Juan 8:44, 10:10, 13:27, Hechos 16:16, 19:16, 2 Corintios 11:3; 1 Timoteo 4:1

2.VI. Su fin.

Satanás y sus ángeles serán juzgados por su rebelión contra Dios (2 Pedro 2:4; Judas 6, 7).


Su fin será el lago de fuego.Mateo 25:41, Apocalipsis 20:10


VII. El discípulo de Jesucristo se le ha dado la autoridad y la victoria sobre toda fuerza del enemigo.Mateo 10:1, 8 (Marcos 6:7, Lucas 9:1); Marcos 16:17; Lucas 10:19, 20; Juan 14:12, Romanos 16:20, Santiago 4:7, 1 Juan 4:4


A. Dios no quiere que seamos ignorantes de las maquinaciones de Satanás (o “dispositivos”),”No sea que (él) obtenga una ventaja de nosotros …” 2 Corintios 2:11
B. Tenemos que resistirle!


Efesios 6:11, 13 “Pónganse toda la armadura de Dios, para que puedan estar firmes contra las asechanzas del diablo …. Por tanto, tomen toda la armadura de Dios, que os puede hacer capaces de resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. “
Santiago 4:7 “Someteos, pues, a Dios. Resistid al diablo, y huirá de vosotros”.


C. No darle una oportunidad! Efesios 4:27, 1 Timoteo 5:14


D. “Para esto apareció el Hijo de Dios fue manifestado, para deshacer las obras del diablo. “Génesis 3:15, Colosenses 2:5, Hebreos 2:14, 1 Juan 3:8

domingo, 3 de enero de 2010

LA APOLOGETICA


I.- ¿ Que es la apologética?

Definición:

En año 399 a.C. el filósofo griego Sócrates fue acusado de no creer en los dioses de la cuidad y de corromper al los jóvenes de Atenas, y se estableció una corte de 501 ciudadanos para someterlo a juicio. A diferencia de nuestro días, la decisión no fue la de un juez, sino de la mayoría de los votos ciudadanos. La votación fue en contra de Sócrates, quien fue encontrado culpable y se le invitó a proponer su propia pena, como una alternativa a lo propuesto por su acusador, quien solicitó la pena de muerte. A pesar de los alegatos y los planes de amigos y otros, los jueces decidieron finalmente que Sócrates debía ser enviado a prisión y guardar su ejecución. En ligar de aceptar la decisión de la corte, Sócrates tomó cicuta y murió. Tenía setenta años de edad.


Sócrates fue el mentor de un filosofo de menor edad llamado Platón, quien al parecer estuvo en el juicio y relató el discurso de defensa de Sócrates, conocido como la apología. En los momentos iniciales del discurso, Sócrates afirmó que lo que hacia era defenderse a sí mismo ante falsas acusaciones, y respondiendo a los cargos presentados por sus acusadores.


El apóstol Pedro llama a todos los cristianos a estar preparados para presentar defensa de la esperanza que hay en ellos ( 1 Pedro 3:15). La palabra que utiliza para "defensa" es la palabra apología, que es la palabra que usa Sócrates. La palabra apología significa un "discurso de defensa" o bien "una repuesta". Su forma moderna es "apologética". Por lo tanto, cuando los cristianos hablan de apologética hablan de la misma actividad a la que se dedicaba Sócrates, en año 399 a.C. ellos defienden el evangelio cristiano, repondiendo a las objeciones del evangelio y demostrando la verdad de lo que dice. De acuerdo con el nuevo diccionario de teología, la apologética es consecuentemente "una actividad de la razón cristiana que persigue mostrar que el mensaje del evangelio es cierto en sus afirmaciones", y un apologista cristiano es alguien que está preparado para defender el mensaje contra la critica y la distorsión, para brindar prueba de su credibilidad.


El Nuevo Testamento entrega una serie de ejemplos para este tipo de actividad. Por ejemplo, en libro de Hechos, los cristianos debaten y argumentan sobre la veracidad del evangelio cristiano (ver Hechos 17:2-4; 19: 8-10). A si mismo algunos libros del Nuevo Testamento, como el libro de Hebreos, parecen haber sido escritos para exhortar a los cristianos a continuar en la fe cristiana y no desviarse al judaísmo.


Por anterior podemos apreciar que la apologetica tiene dos fuerza de presión:


1.- Para los extraños: explicar la base de la fe cristiana para los que preguntan y a los críticos, buscando romper las barreras en torno a la fe.


2.- Para quienes pertenecen a la fe: fortalece la fe de los creyentes ante el critisismo hostil de quienes no están en la fe (y a veces de quienes se consideran parte de ella).

MAS ALLA DE LA RAZON



Por Keith Relf, New Zealpor Keith Relf,

Nueva Zelanda

Es más allá de la razón dada por Dios y la revelación bíblica, dada a nosotros en el lenguaje lógico, encomendar nuestra inteligencia y lealtad a una idea que no puede describirse con la gramática normal y viola la lógica. El rendirse a una lógica absurda es el sello distintivo de la decepción experimentada por Eva. Me refiero a la proposición de que Dios es uno y tres al mismo tiempo. Si el Padre es Jehová y Jesús también es Jehová esto hace a dos Jehová. Pero la Biblia afirma que hay un solo Jehová.

Una vez que aceptamos una propuesta que desafía las leyes del lenguaje, automáticamente suspendemos nuestras funciones críticas mentales, en efecto, cauterizando la capacidad de pensar lógicamente dada por Dios. Esto a su vez nos permite leer y discutir o imaginar que podemos resolver ideas chocantes, mientras creer realmente en completas tonterías. Como Peter Berger sabiamente observó: “La capacidad de las personas que aceptan tonterías evidentes aumenta, en lugar de disminuir, con la educación avanzada”. Esta tendencia extraña, creo, se produce haciendo lo que Jesús aconseja en contra—ofreciendo a otras personas una actitud de respeto intelectual indebido. Esto simplemente demuestra nuestra propia pereza mental o el temor de ser diferentes. A menudo, miedo a las represalias o el rechazo deshabilita nuestra integridad intelectual. Voltaire (1751) observó: “Es peligroso estar correcto en asuntos en los que las autoridades establecidas están equivocadas.”

A veces es el sentido de misterio que nos abruma y nos convence. En la doctrina de la Trinidad, Tertuliano, teólogo cristiano primitivo y moralista (150-c.225) dijo: “Creo porque es absurdo.” Mucho más después, la brillante mente de Isaac Newton nos dio este comentario sobre la Trinidad: “La raza humana es propensa a los misterios, y sostiene nada mas santo y perfecto como aquello que no puede ser entendido”. Llegó a decir que él optó por la interpretación bíblica, que “sin esfuerzo reducen las cosas a la mayor simplicidad…La verdad siempre se encuentra en la simplicidad, y no en la multiplicidad y la confusión de las cosas”.

El sabio comentarista británico Henry Alford, hablando sobre el reporte de Lucas que María no había consumado su matrimonio hasta después del nacimiento de su primogénito, tomó nota de cómo prejuicios y ideas preconcebidas podían bloquear la comprensión de un lector a lo obvio: “La impresión a primera vista del lector (Mat 1:25) sin duda es que “José no la conoció hasta que…” fue confinada al período de tiempo que aquí se menciona…No hay nada en la Escritura que tiende a eliminar esa impresión…En general me parece que nadie nunca hubiera pensado de interpretar el verso de cualquier otra manera, más que en su significado de primera vista, excepto para forzarle una noción preconcebida de la perpetua virginidad de María.” Un billón de católicos romanos ha sido persuadido a torcer este hecho evidente y creer en la virginidad perpetua e incluso la impecabilidad de María. Podemos observar que nadie podía haber malinterpretado Juan 17:3: “Tú, Padre, [eres] el único verdadero Dios” hasta que el concepto de la Trinidad intervino para destruir la lógica y lenguaje normal.

Moisés nos asegura que, “Lo secreto le pertenece a Jehovah nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre” (Deu 29:29). Tenemos que decidir si nuestra doctrina verdaderamente es “revelado” o si es una construcción complicada sobre la base de la tradición post-bíblica.

Tal vez, como Pablo hizo en la Colina de Ares, podemos utilizar alguna filosofía secular para ayudar hacer nuestro punto. Arthur Schopenhauer dijo: “No hay ninguna opinión, por más absurdo que sea, cual los hombres no será más fácil abarcar en cuanto sean convencidos que sea generalmente adoptado.” Winston Churchill observó que, “La mayoría de las personas, en algún momento de sus vidas, tropiezan sobre la verdad. La mayoría la saltan, se sacuden, y siguen apresurados en sus negocios como si nada hubiera pasado.” George Orwell dijo: “Ahora nos hemos hundido a una profundidad en la cual reafirmación de lo obvio es el primer deber de hombres inteligentes”. Orwell dijo “obvio” no “obtuso”.

Es el propósito de este breve escrito recordarnos que tenemos que evaluar lo que creemos como verdad y, como dijo Isaac Newton sobre la lectura de las Escrituras, “sin esfuerzo reducen las cosas a la mayor simplicidad…La verdad siempre se encuentra en la simplicidad, y no en la multiplicidad y la confusión de las cosas.” Si los profetas, Jesús o los Apóstoles hubieran mencionado la Trinidad, ¿cómo es posible que sea tan importante? ¿Podría los escritores de la Biblia, leyendo las palabras de Dios alrededor de 11.000 veces, creído en un Dios trino cuando ninguna de esas 11.000 referencias a “Dios” nunca significa un Dios trino?

Hoy en día, muchos sostienen más tenazmente doctrinas de procedencia dudosa, ya que constantemente y a veces bajo amenazas aprobado por el púlpito, expuesta por una élite académica, o santificado por la historia y nombres famosos. Pocos hacen como los nobles de Berea. Quienes se tomaron el tiempo para pensar y escrudiñar “cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11). “Debido a esto,” Lucas añade, “se convirtieron en verdaderos creyentes”. Elogió y recomendó su enfoque noble a la verdad.

Hoy en día, muchos están cuestionando la autoridad de aquellos que dicen tener “conocimiento especial”. Eminentes y teólogos conservadores están señalando los errores doctrinales que han sido parte de la ortodoxia por más de 1600 años. Personas que dicen “conocer a su Dios” necesitan prestar atención y tiempo para examinar en oración lo que creen creer. Si en el proceso hay la primera “fe” es naufragada, como sin duda es muy posible, habrá una gran necesidad de enseñanza bíblica sólida para la reconstrucción de la fe genuina, remplazando el adoctrinamiento de la cual todos hemos sufrido.

Cuando nos enteramos que nuestra anterior convicción no era bíblica ni verdadera, puede venir como un choque devastador. Los que por la gracia de Dios saben mejor deben preparar sus corazones para ser servidores de los quebrantados de corazón. Aquellos que han amado teología, erudición y tradición de la Iglesia más que la verdad de la revelación de Dios en la Escritura y que no pueden imaginarse de la posibilidad que podrían estar equivocados, les espera una reorganización drástica de su fe. Se ha dicho muy bien que cuando un hombre que es honestamente equivocado escucha la verdad, o deja de seguir en error o deja de ser honesto. Esto bien puede ser la mejor opción para aquellos que honestamente examinan el credo de Jesús y la Trinidad. “¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable…reservada en el cielo para ustedes.”[1Pe 1.3-4] Un Dios, el Padre. Un hombre Mesías y un único Evangelio del Reino.

Esa herencia preciosa del Reino será nuestra, cuando regrese Jesús a darnos inmortalidad y asignarnos en su Reino mundial en una tierra renovada. En la mente muy Judía de Jesús, todas las cosas grandes del futuro son planeadas con anticipación en el cielo por Dios. Estos serán revelados en el futuro sobre la tierra, con el retorno del Mesías cuando se siente en el trono restaurado de Israel. Esta es una gran promesa lucida, simple y clara en Mateo 19:28 y Hechos 1:6. Los apóstoles entrenados por Jesús y entendiendo a fondo el Reino (Mateo 13:51; cp. Hechos 1:3; Mat 5:5; Rom. 4:13; Rev. 5:10) apropiadamente le preguntaron su ” última pregunta.” Ellos esperaban ansiosamente su destino cristiano en el venidero Reino.

Todo esto viene como un choque a aquellos creados en una dieta de “cielo” como un lugar vago para las almas incorporales en la muerte. ¿Por qué no intercambiar este lenguaje del “cielo” por el venidero Reino de Dios? Y por qué no abrazar el credo de Jesús, que el Señor Dios, Jehová, uno es (Marcos 12:29), y sin duda, no dos o tres.

sábado, 2 de enero de 2010

EL PORQUÉ EL ESPIRITU SANTO NO PUEDE SER UNA PERSONA


Hablando de las bendiciones que su pueblo recibirá, DIOS comparo’ el espíritu santo al agua. ” Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos” (Isaías 44:3). Y en Juan 3:34 Jesús dejó abierta la posibilidad de que el espíritu podía ser dado por medida o porciones: “Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. En esta última parte del pasaje Jesús parece insinuar que el Espíritu podría ser dado por medida o en porciones, pero Dios lo da íntegro.

Cuando DIOS derrama su espíritu sobre sus siervos, en la Biblia a menudo se dice que se llenan o están LLENOS de espíritu santo. Tal fue el caso de Jesucristo, Juan el Bautista, Pedro, Pablo y Bernabé. Así como a discípulos reunidos el día del Pentecostés del año 33 (Lucas1:15,4:1; Hechos 4:8; 9:17; 11:22,24; 13:9).

Ahora bien, ¿puede derramarse una persona sobre otras? ¿O puede un grupo de personas llenarse de alguien? No tiene ninguna lógica, ¿verdad? Según la Biblia, uno se puede llenar de sabiduría, de entendimiento e incluso de conocimiento, pero nunca se menciona que alguien se llene de otra persona (Éxodo 28:3; 1 Reyes 7:14; Lucas 2:40; Colosenses 1:9).

Otro punto: Las Escrituras igualmente nos dicen que el amor de Dios puede ser DERRAMADO en nuestros corazones. Veamos Romanos 5:5: “Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado (o derramado)”. Ahora bien, nadie en su sano juicio creerá que el AMOR es una persona sencillamente porque se dice que es derramado como lo es el espíritu santo (Hechos 2:18).

La palabra espíritu se traduce del término griego pneuma, que transmite la idea de una fuerza o poder invisible. De acuerdo con un diccionario especializado, esta palabra “denota en primer lugar el viento; también aliento; luego, de forma especial, el espíritu, que a semejanza del viento, es invisible, inmaterial y poderoso” (Diccionario Expositivo de la palabras del Antiguo y del Nuevo testamento exhaustivo, de W.E.Vine). Está claro que el espíritu santo no puede ser una persona.


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