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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

EL ESTABLECIMIENTO DEL REINO DE DIOS

A la mentira dominante que Satanás ha impuesto a la humanidad está la creencia de que el alma va al cielo después de la muerte. Muchas personas suponen que la expresión Reino de Dios es sinónimo de cielo, pero la Biblia nos enseña que cuando Jesucristo regrese, el Reino de Dios se establecerá en la tierra!

En primer lugar, observe cómo la Biblia refuta completamente la noción de “ir al cielo” después de la muerte. Pedro le dice a la multitud el día de Pentecostés, “Varones hermanos, quisiera hablar con ustedes libremente del patriarca David, que está muerto y sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy …Porque David no subió a los cielos “(Hechos 2:29, 34). Este “hombre conforme al corazón de Dios” no está en el cielo, sino aún en la tumba! Nuestro Salvador confirma en Juan 3:13: “Nadie ha subido al cielo sino el que descendió del cielo, es decir, el Hijo del Hombre que está en los cielos.”

Los santos muertos del Antiguo y Nuevo Testamentos por igual están durmiendo en sus tumbas, en espera de la resurrección, sin conciencia (Eclesiastés 9:5, 10). Job describe la espera de la resurrección de esta manera: “Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi edad esperaré, Hasta que venga mi liberación. Entonces llamarás, y yo te responderé; Tendrás afecto a la hechura de tus manos” (Job 14:14-15).

Muchos versículos se refieren a los muertos como que “duermen”, y esta analogía viene del hecho de que cuando una persona duerme profundamente, muchas horas pueden pasar. Asimismo, durante el tiempo que están muertos, no tendremos más conciencia, no hay conciencia. Muchos años pueden transcurrir entre el momento en que morimos y nuestra resurrección, pero no vamos a ser conscientes del paso del tiempo.

Pablo enseña en I Corintios 15 que la resurrección no se produce hasta el regreso de Jesucristo, momento en el que los “muertos en Cristo” resucitarán con cuerpos espirituales, y los santos revividos pasarán a ser inmortales “en un abrir y cerrar de ojos” (versículo 52). Si los santos van a ir al cielo de forma automática después de la muerte, ¿qué necesidad habría para una resurrección? En el versículo 53, Pablo incluso dice que lo “mortal” tendrá que “ser vestido de inmortalidad”, lo que significa que no la tienen ahora mismo (véase también Romanos 2:7). Sólo Dios tiene inmortalidad ahora (I Timoteo 6:15-16).

En las Bienaventuranzas de Mateo 5, Jesús dice que los pobres de espíritu recibirán el “reino de los cielos”, mientras que los mansos “heredarán la tierra” (Mateo 5:3, 5; véase también el Salmo 37:11). Dividirá Dios a los santos “pobres de espíritu” de los santos “mansos”, enviándolos a lugares distintos? Si un santo es a la vez manso y pobre de espíritu, ¿va a heredar el cielo y la tierra? No! Este dilema aparente se disuelve cuando nos damos cuenta de que Mateo usa la frase “reino de los cielos”, mientras que los otros escritores del evangelio se refieren al “reino de Dios”. Obviamente, el “reino de Dios” no significa que el Reino se encuentra en Dios, sino que pertenece a Dios. De la misma manera, el “reino de los cielos” significa simplemente que el Reino es propiedad de “cielo”, donde está el trono de Dios. Los pobres de espíritu heredarán el reino mismo que los mansos, y que el reino se creará en la tierra.

Gálatas 3:29 dice que si pertenecemos a Cristo, entonces se considera que somos simiente de Abraham, y por tanto los potenciales herederos (aunque todavía no herederos) de las promesas hechas a él. Lo que sea que Abraham herede en la resurrección, también nosotros vamos a heredar. Génesis 13:15 dice que la herencia es eterna, y Romanos 4:13 explica que la promesa se ha ampliado para incluir a todo el mundo. El “cielo”, sin embargo, no era una parte de las promesas hechas a Abraham, Isaac y Jacob, o para nosotros.

La Biblia nos enseña que el Reino de Dios será establecido sobre la tierra: “Y nos has hecho un reino (raza real) y sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra!” (Apocalipsis 5:10, la Biblia Amplificada). Note igualmente Apocalipsis 11:15, que profetiza que el Reino de Cristo se hará cargo de los reinos de este mundo:

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, diciendo, “Los reinos de este mundo se han convertido en el reino de nuestro Señor y de su Cristo, y él reinará por siempre y para siempre!”

Tres veces en el libro de Apocalipsis, el apóstol Juan describe la “ciudad santa”, la nueva Jerusalén, descender del cielo, en lugar de estar en el cielo (Apocalipsis 3:12, 21:2, 10). La Nueva Jerusalén se establecerá en la nueva tierra limpiada y purificado. Dios mismo morará con los hombres, no en el cielo, sino en la Nueva Jerusalén en la tierra:

Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido. Además no había más mar. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos como su Dios. Y Dios enjugará Dios toda lágrima de sus ojos, no habrá más muerte, ni llanto, ni clamor. No habrá más dolor, porque las primeras cosas han pasado. … El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo “. (Apocalipsis 21:1-4, 7)

Muchos siglos de tradición pagana han convencido a la gente que el cielo es su “casa” y su recompensa cuando mueran. Sin embargo, el registro bíblico es claro: el Reino de Dios será establecido sobre la tierra que Él ha creado, y que será un reino eterno. (Para más ejemplos del Reino que se establece en la tierra, ver Salmo 2:6-8; 47:1-9, Jeremías 23:5, Ezequiel 37:21-28, Daniel 2:44-45; 7:17-18 , 27; Miqueas 4:1-5; Zacarías 9:9-10, 14:9, 16-17, Apocalipsis 2:26-27.)
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EL EVANGELIO DEL REINO: LA PALABRA DE DIOS


La mayoría de los eruditos concuerdan que el Reino de Dios fue el mensaje central de Jesús. En el desarrollo narrativo de los cuatro Evangelios podemos observar que entre un 80 y 90% del texto se refiere al Reino de Dios y el resto, en el final hablan del sufrimiento de Cristo, su muerte y resurrección. Luego, una vez que resucitó estuvo cuarenta días con sus discípulos enseñándoles acerca del Reino[1]. Así de central fue para el ministerio de Jesús el Reino de Dios.

El hecho que Cristo sea el hijo de Dios es también su designación como líder gubernamental como en el caso de un monarca y su hijo que le continua en la línea sucesoria.

El Evangelio de Juan usa la expresión Reino de Dios solamente cinco veces[2].

Juan 20: 30 y 31:

30 Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 31 Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Hay muchas cosas documentadas en Juan, pero no son todas las cosas que hizo Jesucristo. Estas que sí están documentadas, lo están con un claro propósito: “que creáis que Jesús es el Cristo (el ungido de Jehová para ser Rey), el hijo de Dios…” Al creer este mensaje singular tendremos vida en su nombre.

Jesucristo es el hijo de Dios por simiente y por “designación política” porque su descendencia es contada también como de David con quien tenía consanguinidad y era quien lo sucedería como rey. El Reino de Dios se encuentra documentado y mencionado a lo largo de toda la Escritura y fue el interés más grande de la prédica de Jesucristo.

Si estamos confundidos acerca del futuro y lo que las Escrituras enseñan acerca del Reino, entonces también estaremos confundidos acerca del Evangelio que Jesucristo enseñó porque este era su tema central. ¿Cómo podremos andar en sus pasos si no reconocemos sus pisadas?

Vemos la continuidad de este Reino por venir a lo largo de las Escrituras.

Lucas 1:26-33:

26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. 29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. 30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. 31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. 32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

He aquí la “ecografía espiritual” de nuestro señor:

•Será grande
•Será llamado hijo del Altísimo
•Dios le dará el trono de David
•Reinará sobre la casa de Jacob
•Su reino no tendrá fin.

María sabía exactamente de lo que le estaba hablando Gabriel porque los santos del Antiguo Testamento (María entre ellos) sabían lo que era el Reino de Dios y sabían lo que el rey iba a hacer y esperaban con anhelo la llegada del Rey que iba a ser también hijo del Altísimo.

Lucas 2:8-11:

8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. 9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. 10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

El ángel les anunciaba que había nacido el ungido, el Cristo, el Mesías. El Reino de Dios fue anunciado por los ángeles antes y después del nacimiento del Señor Jesucristo.

Mateo 2:1 y 2:

1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, 2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

Esto sabios del Oriente sabían esto por datos astronómicos y venían a buscar al rey del reino. Es decir que estaba escrito en las estrellas[3].

Mateo 3:1-3:

1 En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, 2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Si dice que el reino de los cielos se ha acercado; quiere decir que no estaba antes. En este registro habla del Reino del cielo que es lo mismo que decir Reino de Dios[4]. Aquí Juan predica llamando a que la gente se arrepienta porque el Reino de los cielos se había acercado. Juan tuvo un ministerio relativamente corto y uno podría pensar que lo que sea que tenía que decir era muy importante. Efectivamente ese mensaje era importante.

3 Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas.

Una cosa a tener en cuenta es que cuando Juan hablaba del Reino de los cielos no había nadie que le preguntara de qué se trataba. Eso demuestra que no solamente Juan sabía acerca de ello sino que la gente también.

Mateo 4:1,17 y 23:

1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.

En este momento de la vida y ministerio de Jesucristo, los acontecimientos se dieron así: Juan bautizó a Jesús, inmediatamente el salvador es tentado por el diablo y justo después de este encuentro, el redentor principia su ministerio. Lo que hace en la apertura misma de su ministerio es predicar que el Reino de los cielos se había acercado.

Bautismo Tentación Predicación del Reino

17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

¡Qué importante será la predicación del Reino que Jesús lo hizo aún antes de elegir a sus doce apóstoles! Así empezó Jesucristo su ministerio. No hay mención alguna que la gente le preguntara de qué estaba hablando. Eso es porque la gente sabía de lo que hablaban. ¿De donde obtuvieron este conocimiento? Del Antiguo Testamento. Juan, la gente y Jesús todos tenían conocimiento previo del Reino de Dios directamente de las Escrituras del Antiguo Testamento. La predicación del Reino de los Cielos siempre está asociada a la liberación de Dios a Su gente:

23 Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Una vez más. Jesucristo siguió moviéndose en su ministerio predicando el Reino de Dios.

Mateo 5:1-3:

1 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2 Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: 3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Marcos 1:14 y15:

14 Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, 15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

¿Qué Evangelio se suponía que debían creer? El Evangelio del Reino.

Jesús demostró que el Reino de Dios estaba allí sanando toda clase de enfermedades y toda dolencia en el pueblo.

Mateo 6:9-13:

9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Dios es Rey sobre todo[5]: el cielo y la Tierra. Aquí Jesucristo expresa que sea hecha Su voluntad también aquí sobre la Tierra que es justamente donde será el Reino de Dios.

11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

En esta oración Jesús mencionó el Reino dos veces: ”venga tu reino”, “tuyo es el reino”.

Mateo 6:33:

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Este es el Evangelio que él enseñó durante todo su tiempo de servicio.

Mateo 9:35:

Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Lucas 4:43:

Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.

¡Para esto he sido enviado!

Mateo 10:5-7:

5 A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, 6 sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. 8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

¡Observe las instrucciones – asociadas a la predicación del Reino de los cielos – en el versículo ocho!

•Sanad enfermos
•Limpiad leprosos
•Resucitad muertos
•Echad fuera demonios.

Mateo 12:28:

Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.

Los milagros que Jesucristo hacía eran la prueba que el Reino de Dios que él predicaba estaban presentes en el rey del Reino. Es maravilloso ver la íntima asociación que hay entre el Reino de Dios y la liberación de Dios para Su gente.

Mateo 13:31 y 33:

31 Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo.

Es como el grano de mostaza porque puede pasar desapercibido como cualquier grano pero cuando es sembrado y crece entonces se transforma en un árbol y ya no pasa más desapercibido. Puede ser pasada por alto aún dentro de la Iglesia del cuerpo de Cristo. Siendo una semilla puede no ser percibida a menos que uno busque primeramente el Reino de Dios. Cuando se concrete al momento del retorno no será pasada por alto, no será desapercibida. Nadie podrá decir que no ve al grano de mostaza una vez que se volvió un árbol. Ahora tiene que ser llevado a nuestros corazones y ser cultivado.

33 Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.

Como la levadura, inadvertido, desapercibido, pequeño, insignificante pero si la dejás crecerá y cubrirá toda la masa y seguirá hasta cubrir todo el mundo lo cual será en el Reino del milenio.

Mateo 13:44-47:

44 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. 45 También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, 46 que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.47 Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; 48 y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. 49 Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, 50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Cuando el pescador arroja la red no sabe que va a atrapar en ella. Cuando la saca y la coloca sobre la borda del barco entonces comienza la selección, dejan los peces buenos y echan al mar los peces malos. El Reino es como la red. Toma todo pero luego se selecciona porque no todos son hijos e hijas de Dios. Los ángeles seleccionarán.

Mateo 7:21-23:

21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Habrá una selección pues no toda la gente es hijo del Reino.

Mateo 18:23:

Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.

Mateo 22:2:

El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo

Mateo 25:1:

Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.

Cuando el Mesías vino como un siervo sufriente algunos de Israel no quisieron escucharlo. Ellos querían redención del poder gubernamental de Roma. Ellos querían aquel reino y lo querían ahora.

Mateo 24:14:

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Nosotros como hijos de Dios que somos con Dios en Cristo en nosotros, que buscamos el Reino de Dios y su justicia tenemos que seguir predicando el Reino hasta el fin porque aun la gente está invitada a entrar. ¿Cómo predicarlo si no lo conocemos?

Marcos 14:22-26:

22 Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. 23 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. 24 Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada. 25 De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios. 26 Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.

Jesucristo habló acerca del Reino aún en la última cena que tuvo con sus discípulos.

Lucas 23:50 y 51:

50 Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo. 51 Este, que también esperaba el reino de Dios, y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos.

José sabía y esperaba el Reino.

Hechos 1:1-3, 6:

1 En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, 2 hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; 3 a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.

¡Durante cuarenta días después de su resurrección les habló acerca del Reino de Dios!

6 Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?

Qué pregunta tan inteligente por parte de los discípulos. Ellos querían saber. Hechos comienza con el mismo tema con el que Jesucristo empezó su ministerio, con el Reino de Dios.

Hechos 8:12:

Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

Felipe era un ministro y los dones de ministerio son para enseñar y predicar el Evangelio de la liberación de nuestro Señor Jesucristo del Reino de Dios.

Hechos 14:19-22:

19 Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. 20 Pero rodeándole los discípulos, se levantó y entró en la ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe. 21 Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, 22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

¿Qué Evangelio anunciaban (versículo 21)? El del Reino de Dios (Versículo 22).

Hechos 19:8-10:

8 Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios. 9 Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno. 10 Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús.

La palabra del Señor Jesús es el Evangelio del Reino de Dios. ¡Dos años!

Nota del Autor

Toda la Escritura utilizada en este artículo es de la Versión Reina Valera 1960[6] a menos que se especifique algo en contrario.

La Bibliografía para esta clase figura en el sitio web en un aparte especial junto a la Guía de Estudio.

Toda vez que se utilice una palabra de origen Griego será escrita en minúscula cursiva (Ej.: atomos). Y si se usara una palabra hebrea o aramea será escrita en mayúscula cursiva (Ej.: YARE). En ambos casos se puede utilizar la palabra raíz como cualquier otra forma gramatical de esa palabra en representación de la familia de palabras.

Debido a que los paréntesis se utilizan en el texto Bíblico; cada vez que exista una nota del autor estará colocada entre corchetes para diferenciarla.

Todas las citas de fuentes externas se notarán en esta otra tipografía para diferenciarlas del resto. Asimismo cuando la cita de la fuente sea de mayor longitud que la presentada en este artículo; se resumirá usando “…” indicando que hay mas información disponible para consulta en dicha fuente.

Cuando se haga referencia al texto griego o hebreo, ésta estará basada en dichos textos según sean presentados en ESword de Rick Meyer y/o de la Interlinear Scripture Analyzer de André de Mol y/o de En el principio era la Palabra de Costas Stergiou.Todos programas de estudio Bíblico que pueden ser descargados a su PC mediante el link correspondiente en Links Útiles >Programas para el estudio de las Escrituras en el sitio web. Todas las definiciones del griego o del hebreo provienen de Thayer o Strong según son presentadas en En el Principio era la Palabra.

Las notas al final son una parte integral y necesaria del Estudio. Tienen el propósito de documentar, respaldar, ampliar, aclarar, o reforzar el tema que se trate.

Esta enseñanza somete a consideración del lector el tema que trata. Es mas bien en algunos casos un punto de partida que propone, orienta y -desde ya- concluye con lo que el autor ha estudiado y debido a eso presentado de las Escrituras. No obstante, la Palabra de Dios es simplemente inagotable. El único que no necesita revisión es Dios mismo y Su Palabra según fue originalmente inspirada. Pero nuestro conocimiento y entendimiento de las distintas maravillas presentadas en la Palabra de Dios siempre pueden ser y debieran ser sometidas al escrutinio[7] del estudiante. Entonces, el presente trabajo es presentado al estudiante Bíblico como una ayuda, una fuente mas de consulta, de referencia y de estudio de la Palabra de Dios. La obra está lejos de pretender ser la única ni mucho menos la más sobresaliente obra de este tipo que exista. Ella no posee eminencia sobre ninguna otra ni es autoridad última sobre el tema. La autoría de la Palabra de Dios es la exclusividad del Padre Celestial y como tal es la fuente de conocimiento y autoridad única e inapelable.

Consulte si esta enseñanza se encuentra disponible en audio en el sitio web: www.palabrasobreelmundo.com.ar. Todas las solicitudes y los comentarios pueden ser dirigidas a palabrasobreelmundo@gmail.com. Asimismo para disfrutar artículos con una visión Bíblica, usted puede ingresar a la página web mencionada o al blog http://buenasnuevas.reallifelog.com/.

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[1] Hechos 1:3
[2] Juan 3:4,5; 18:35 y 36 dos veces
[3] Para mayores precisiones puede consultar: R. C. Zaehner, Las doctrinas de los magos, Introducción al Zoroastrismo, Ediciones Lidiun, Buenos Aires. y Linton and Phyllis Pitluga, The Christmas Star, Cygnus Publishing Company, Chicago, Illinois.
[4] Puede descargar la enseñanza ALGUNOS NOMBRES DEL REINO
[5] Salmos 115:15 y 16
[6] La Santa Biblia Antiguo y Nuevo Testamentos, Antigua Versión de Casiodoro de Reina (1569) Revisada por Cipriano de Valera (1602) Revisión de 1960. Sociedades Bíblicas Unidas, 1993
[7] Hechos 17:11

EL EVANGELIO DEL REINO

Parte Dos

Hechos 20:25:

Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.

Hechos 28:23, 30 y 31:

23 Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.

30 Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, 31 predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

El Reino estaba presente en la Ley de Moisés y en los profetas porque Pablo pudo persuadir a los discípulos utilizando esas Escrituras. Por eso hemos pasado tiempo en el Antiguo Testamento. ¡Dos años! Pablo sabía lo que habría en el futuro para él. El Reino de Dios es parte de nuestra esperanza. Poder estar ahí con nuestro señor y poder reinar en paz aquí sobre la Tierra restaurada.

2 Corintios 11:24-28:

24 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. 25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; 26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; 27 en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; 28 y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.

Había algo que Pablo sabía que lo mantenía ministrando a pesar de las penurias que tenía que pasar. El sabía acerca de las recompensas en el futuro que pesaban más que todas las presiones y tormentos que tenía que soportar. La esperanza de este reino venidero le dio a Pablo la fortaleza de ministrar a pesar de todos los palos en la rueda que le pusieron. Pablo tenía presente la esperanza del retorno y la reinstauración del Reino de Dios.

1 Tesalonicenses 1:10:

y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

1 Tesalonicenses 2:19:

Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?

1 Tesalonicenses 3:13:

para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.

1 Tesalonicenses 4:15-18:

15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

1 Tesalonicenses 5:23 y 24:

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 24 Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.

Evidentemente Pablo lo hizo. El mantuvo al tope de sus prioridades en su mente la esperanza del retorno del Señor Jesucristo lo cual también involucra la restauración del Reino de Dios sobre la Tierra.

Mateo 13:1, 2, 10, 11, 18, 19 y 24:

1 Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. 2 Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.

10 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? 11 El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.

18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: 19 Cuando alguno oye la palabra del reino [el tema es oir la Palabra del Reino] y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. 20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra [la Palabra del Reino], y al momento la recibe con gozo; 21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra [la Palabra del Reino], luego tropieza. 22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra [la Palabra del Reino], pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra [la Palabra del Reino], y se hace infructuosa. 23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra [la Palabra del Reino], y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Algunas personas escucharán la Palabra del Reino y la rechazarán. Esto puede ocurrirle a los hijos de Dios también. Algunos escucharán la Palabra del Reino pero no darán fruto, es decir la escucharán pero no al punto de creerla y vivir su vida a la luz del Reino venidero.

Proverbios 4:23:

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

Para escuchar la Palabra del Reino y aferrarnos a Ella y traer fruto debemos preparar el suelo de nuestro corazón para que sea fértil y la semilla del Reino prospere. Debemos estar vigilantes y guardar el Evangelio del Reino para no deslizarnos y caer de estas grandes y simples verdades. Es nuestra tarea preparar el suelo de nuestro corazón para recibir la semilla del Reino que nos es sembrada.

La misma parábola fue registrada también por Marcos y al final de la misma Jesús la explica.

Marcos 4:10-13:

10 Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce [no solamente los doce] le preguntaron sobre la parábola. 11 Y les dijo: A vosotros [los doce + los que estaban cerca] os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; 12 para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados. 13 Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola [del sembrador que salió a sembrar la Palabra del Reino]? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?

¡¿Cuántas veces Jesús enseñó por parábolas?! Decenas de veces. Son alrededor de cincuenta parábolas. En el versículo trece de este registro Jesús pregunta a esta gente que estaba presente ¿Cómo van a entender las otras 49 si no entienden esta? Así de importante es esta parábola de la Palabra del Reino.

Es imperativo estudiar este material y hacerlo propio, de uno, realmente internalizarlo, hacerlo “carne” para nosotros y una cantidad muy grande de Escritura aparecerá como en 3D y las veremos en todo su esplendor y plenitud. Hay ciertos segmentos de las Escrituras que no se abrirán para nosotros en la Biblia sin un entendimiento adecuado del Reino de Dios. ¿Cómo entenderemos otras parábolas si no entendemos la parábola de la Palabra del Reino?

El Evangelio del Reino es revelado como una semilla que es sembrada en la parábola del sembrador que salió a sembrar. La semilla crece secretamente, lo mismo con la semilla de mostaza y con la levadura, todas hablan del Evangelio escondido del Reino acerca del cuál Jesús instruyó a sus discípulos.

El hijo del hombre mismo investido con todo el poder de Dios, él, quien va a venir en las nubes es el sembrador que sembró la Palabra del Reino, la Palabra de Dios. Varias veces la Palabra de Dios es sinónimo de la Palabra del Reino. Jesucristo tiene que esperar para ver qué pasa con su sembrar la Palabra. El malo, los pedregales, la aflicción, la persecución, los espinos, los afanes de este mundo, el engaño de las riquezas, todo puede frustrar su siembra de la semilla de la Palabra del Reino.

Jesús vino al mundo en la forma de esclavo pero Israel estaba esperando un líder militar. A fin de recibir todo él debió primero dar todo. El debió ser el siervo sufriente (Isaías 53) y dar su vida como rescate. El Reino ha venido a través del camino de la cruz antes que el hijo del hombre ejercite su autoridad sobre los reinos de la Tierra, el debió andar los caminos de la obediencia a su Padre a fin de completar toda justicia. La manifestación del Reino tiene por consiguiente una historia en este mundo. Debe ser proclamado a toda criatura. Como la maravillosa semilla debe germinar y brotar y crecer. Nadie sabe cómo pasa esto. La semilla tiene un poder inherente mediante el cual se abre paso a través de cualquier tipo de terreno hasta llegar a la superficie y crecer de manera notable, sin pasar desapercibida. El campo en el cual es sembrada esta semilla es el mundo. El Evangelio del Reino sale a todas las naciones. El rey del Reino es también señor y salvador. Pentecostés trajo una nueva era en la predicación del Reino y el rey que se extiende hasta los confines de la Tierra porque las fronteras de este Reino no terminan con los límites de Israel o con la historia. El Reino abarca todas las naciones y llena todas las edades.

Marcos 16:15:

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

¿Qué Evangelio hemos visto que predicó el Señor Jesucristo? El Evangelio del Reino de Dios. En Mateo 28 después de dar la instrucción de ir a las naciones y hacer discípulos en el versículo veinte les dice:

Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Si Jesús es su señor, entonces se supone que usted observe sus enseñanzas, que las guarde al punto de hacerlas. Que las atienda con cuidado.

Filipenses 2:5:

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús

¿Qué sentir hubo en Cristo Jesús? El habló acerca del Reino de Dios más que de ninguna otra cosa.

Lucas 22:29:

Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí.

Nos es asignado un reino como Dios se lo asignó a Jesús.

Génesis 15:18:

En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates

Dios dio esta promesa del Reino a la simiente de Abraham (singular). Tuvo un inmediato cumplimiento en Isaac y un último cumplimiento en la simiente de Cristo.

Levítico 26:42:

Entonces yo me acordaré de mi pacto con Jacob, y asimismo de mi pacto con Isaac, y también de mi pacto con Abraham me acordaré, y haré memoria de la tierra.

Jacob, Isaac, Abraham… la tierra

2 Crónicas 13:5:

¿No sabéis vosotros que Jehová Dios de Israel dio el reino a David sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos, bajo pacto de sal?

Dios lo hizo mediante pacto de sal ¡para siempre!

Lucas 1:32 y 33:

32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Aun no había nacido Jesús cuando esto fue declarado. ¡Este es parte del mensaje del ángel a María antes que concibiera!

Lucas 22:29 y 30:

29 Yo, pues, os asigno [diatithemai] un reino, como mi Padre me lo asignó [diatithemai] a mí, 30 para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.

En hebreo la palabra BERITH traducida pacto se usa más de 200 veces. La palabra griega para pacto es diatithemai. Muchas veces en la Septuaginta (que es la versión griega del Antiguo Testamento) pacto es la traducción de diatithemai. Pacto según la Real Academia es Concierto o tratado entre dos o más partes que se comprometen a cumplir lo estipulado[1]. Es muy singular porque decir “os asigno” no tiene la fuerza de hacer pacto. Jesús dijo que pactaba un Reino con ellos como Dios había pactado el Reino con él. Él tenía el derecho de hacerlo porque había sido pactado por Dios con él.

Gálatas 3:16, 17 y29:

16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. 17 Esto, pues, digo: El pacto [diatheke cuya raíz es diatithemai] previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.

29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Nosotros pertenecemos a Cristo, por consiguiente participamos del pacto. ¡Qué día glorioso será cuando compartamos las promesas! El pacto fue hecho por Dios a Abraham porque el estaba dormido[2] así que nadie puede romperlo.

Este fue el propósito original de Dios para el hombre, Su gente, gobernar la Tierra. Esta fue la bendición que Dios pactó con Abraham y su simiente, heredar la Tierra y vivir con el Mesías, el hijo de Dios. El Reino de Dios vendrá y nosotros compartiremos en la esperanza de Abraham el heredar la Tierra, vivir en paz con Abraham, Isaac, Jacob, el Mesías cuando los tiempos de restauración vengan. Hasta entonces los cielos deben recibir a Jesucristo. Este Reino, el Reino de Dios, el Reino del cielo, el Edén, el Reino celestial, el Reino del hijo amado, El Reino de Cristo y de nuestro Dios, el Reino de nuestro padre David ahora aguarda la segunda venida de su Rey y Señor. Según caminamos en los pasos de Jesucristo atesoramos tesoros en el cielo donde ni la polilla ni el orín corrompen donde los ladrones no minan ni hurtan. Nuestra ciudadanía está en el cielo desde donde viene nuestro salvador. Nuestros deberes de gobernar los asuntos del mundo están guardados en el banco del cielo en Cristo. Nuestra posición de autoridad está segura en el cielo. Las recibiremos en el retorno de Jesucristo y las ejerceremos no en el cielo sino aquí sobre la Tierra donde Cristo colocará su Reino. Hasta entonces predicaremos el Evangelio del Reino a todas las personas. Anunciaremos la Palabra al mundo que el Rey está regresando a restaurar junto con nosotros la Tierra a su estado original de esplendor y gloria.

Vimos que la semilla concerniente al Reino es la invitación a la vida en la era futura, eterna, la vida en el Reino eterno está abierta a todo el mundo. Una vez que hacemos a Jesús nuestro salvador necesitamos continuar honrándolo y haciéndolo nuestro señor. El Reino es la consolación de Israel, es la redención de Jerusalén.

Apocalipsis 22:12:

He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

Al final viviremos en la Tierra re creada en el paraíso justo como fue la intención de Dios desde el comienzo. El hombre una vez más vivirá del modo que fue la intención que viviera con nuestro Señor Jesucristo y nuestro Dios Todopoderoso, nuestro maravilloso Padre celestial en el Reino eterno aquí sobre la Tierra.

Nota del Autor

Toda la Escritura utilizada en este artículo es de la Versión Reina Valera 1960[3] a menos que se especifique algo en contrario.

La Bibliografía para esta clase figura en el sitio web en un aparte especial.

Toda vez que se utilice una palabra de origen Griego será escrita en minúscula cursiva (Ej.: atomos). Y si se usara una palabra hebrea o aramea será escrita en mayúscula cursiva (Ej.: YARE). En ambos casos se puede utilizar la palabra raíz como cualquier otra forma gramatical de esa palabra en representación de la familia de palabras.

Debido a que los paréntesis se utilizan en el texto Bíblico; cada vez que exista una nota del autor estará colocada entre corchetes para diferenciarla.

Todas las citas de fuentes externas se notarán en esta otra tipografía para diferenciarlas del resto. Asimismo cuando la cita de la fuente sea de mayor longitud que la presentada en este artículo; se resumirá usando “…” indicando que hay mas información disponible para consulta en dicha fuente.

Cuando se haga referencia al texto griego o hebreo, ésta estará basada en dichos textos según sean presentados en ESword de Rick Meyer y/o de la Interlinear Scripture Analyzer de André de Mol y/o de En el principio era la Palabra de Costas Stergiou.Todos programas de estudio Bíblico que pueden ser descargados a su PC mediante el link correspondiente en Links Útiles >Programas para el estudio de las Escrituras en el sitio web. Todas las definiciones del griego o del hebreo provienen de Thayer o Strong según son presentadas en En el Principio era la Palabra.

Las notas al final son una parte integral y necesaria del Estudio. Tienen el propósito de documentar, respaldar, ampliar, aclarar, o reforzar el tema que se trate.

Esta enseñanza somete a consideración del lector el tema que trata. Es mas bien en algunos casos un punto de partida que propone, orienta y -desde ya- concluye con lo que el autor ha estudiado y debido a eso presentado de las Escrituras. No obstante, la Palabra de Dios es simplemente inagotable. El único que no necesita revisión es Dios mismo y Su Palabra según fue originalmente inspirada. Pero nuestro conocimiento y entendimiento de las distintas maravillas presentadas en la Palabra de Dios siempre pueden ser y debieran ser sometidas al escrutinio[4] del estudiante. Entonces, el presente trabajo es presentado al estudiante Bíblico como una ayuda, una fuente mas de consulta, de referencia y de estudio de la Palabra de Dios. La obra está lejos de pretender ser la única ni mucho menos la más sobresaliente obra de este tipo que exista. Ella no posee eminencia sobre ninguna otra ni es autoridad última sobre el tema. La autoría de la Palabra de Dios es la exclusividad del Padre Celestial y como tal es la fuente de conocimiento y autoridad única e inapelable.

Consulte si esta enseñanza se encuentra disponible en audio en el sitio web: www.palabrasobreelmundo.com.ar. Todas las solicitudes y los comentarios pueden ser dirigidas a palabrasobreelmundo@gmail.com. Asimismo para disfrutar artículos con una visión Bíblica, usted puede ingresar a la página web mencionada o al blog http://buenasnuevas.reallifelog.com/.

Dios lo bendiga

Eduardo Di Noto

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[1] Diccionario de la Real Academia Española, Tomado de Internet. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=cultura, 2 de junio de 2009.
[2] Génesis 15:12
[3] La Santa Biblia Antiguo y Nuevo Testamentos, Antigua Versión de Casiodoro de Reina (1569) Revisada por Cipriano de Valera (1602) Revisión de 1960. Sociedades Bíblicas Unidas, 1993
[4] Hechos 17:11

www.apologista.wordpress.com

lunes, 2 de noviembre de 2009

BREVE HISTORIA DEL UNITARISMO


Los precursores: de Arrio a Servet

Los orígenes del Unitarismo cabe encontrarlos en los primeros siglos del Cristianismo, con figuras tales como Arrio, que rechazaba la idea de la Trinidad como contraria a las enseñanzas originales de Jesús. La imposición del Credo católico y del dogma trinitario en los Concilios de Nicea (325) y Constantinopla (381) supuso la condena como herejías de estas ideas y la persecución de sus seguidores. (En España, el Arrianismo sobrevivió hasta la conversión del rey visigodo Recaredo al Catolicismo en 587.)

Al estallar la Reforma contra los abusos y la corrupción vigentes entonces en Roma, numerosos intelectuales publicaron sus propios puntos de vista acerca de la doctrina cristiana sin esperar el beneplácito de la Santa Sede, dentro del espíritu protestante de libre examen de la Biblia. Uno de ellos fue Miguel Servet, el famoso médico y teólogo español. En su libro De Trinitatis Erroribus ("Sobre los errores de la Trinidad"), cuestionó la base bíblica y racional de la doctrina trinitaria. Estas ideas se consolidaron en su obra cumbre posterior, Christianismi Restitutio ("Restauración del Cristianismo"). Sus opiniones heterodoxas y su libertad de espíritu, que Servet defendió siempre con la pluma y el diálogo frente al dogmatismo de católicos y reformados, le convirtieron en un proscrito en toda Europa, siendo perseguido tanto por la Inquisición como por el reformador Calvino y sus partidarios, quienes le apresaron en Ginebra y condenaron a morir en la hoguera (1553).

Hoy en día, las Iglesias Unitarias ven en Servet a su pionero y su primer mártir.

Las primeras Iglesias Unitarias: Polonia y Transilvania

La vida, obra y sacrificio de Servet sirvieron de guía a muchos. Sebastian Castellio reprochó duramente a Calvino su intolerancia y su fanatismo y proclamó la libertad de conciencia en asuntos de fe, un principio que luego ha sido fundamental en la tradición Unitaria y Universalista.

Por su parte, el italiano Fausto Socino (Sozzini) publicó una obra en la que tomaba a Cristo como modelo humano de vida y rechazaba el dogma de su naturaleza divina (Socinianismo). Socino, perseguido también por sus creencias, encontró refugio en Polonia, donde se unió a otros reformadores liberales y antitrinitarios de aquel país, en el grupo denominado Hermanos Polacos (después aniquilado por la Contrarreforma Católica).

Entretanto, el húngaro Ferenc Dávid predicaba el Cristianismo Unitario en Transilvania (región dividida hoy entre Rumania y Hungría). El rey Segismundo de Transilvania aceptó el Unitarismo y dictó el primer Edicto de Tolerancia religiosa en la historia moderna de Europa en 1568. Tras la muerte del rey Segismundo llegó la Contrarreforma a Transilvania. Ferenc Dávid fue condenado a cadena perpetua y murió en prisión en 1579, sin que se conozcan las causas de su muerte ni el lugar donde fue enterrado su cadáver, pero la Iglesia Unitaria que él fundó ha logrado sobrevivir con grandes dificultades hasta nuestros días en la región de habla húngara de la actual Rumania.

El Unitarismo en Inglaterra y Estados Unidos

En Inglaterra, el impulso religioso radical de la Reforma permaneció entre los "Dissenters" (no conformistas), nombre que englobaba a las Iglesias Libres opuestas a la hegemonía de la Iglesia Anglicana. Bajo la influencia de la filosofía empirista de Locke y de las corrientes librepensadoras y racionalistas de la Ilustración, un número creciente de congregaciones dissenters adoptaron la teología unitaria a lo largo del siglo XVIII, encabezadas por la Essex Church fundada por Theophilus Lindsey en Londres (1774).

Una evolución similar se produjo entre los protestantes que habían emigrado a Norteamérica en busca de libertad religiosa, a cuyo frente estuvo W. E. Channing. A ambos lados del Atlántico, las congregaciones unitarias se organizaron como denominaciones independientes en 1825.

Aquellos cristianos unitarios negaban la divinidad de Jesucristo y la Trinidad, pero seguían viendo en el rabino de Nazaret al verdadero emisario de la voluntad de Dios a los hombres. Basaban su doctrina en el análisis racionalista de los textos bíblicos. El resultado de esta ardua tarea fue una teología rigurosa e intelectual.

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www.elevangeliodelreino.org

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VIDA ETERNA EN LA TIERRA Y NO EN EL CIELO


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

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Una cosa que llama poderosamente la atención es que la Biblia no nos dice prácticamente nada de nuestra supuesta “vida en el cielo” en la eternidad. Sí, es increíble descubrir que nada se dice de la vida de los salvos en el cielo, a pesar de que este “lugar” es considerado por muchos cristianos como su paradero final después de morir. ¿Pero no extraño de que la Biblia no nos diga nada de lo que harán los justos allá, si en verdad ese es el lugar o el destino final y eterno para ellos? La Biblia dice que Dios trabaja, e igualmente su Hijo, por tanto los cristianos estarán también trabajando en la eternidad, y no tan solo tocando un arpa o una lira dorada. ¿Pero en qué podrían estar trabajando los salvos en el cielo? La Biblia no lo dice. Lo que sí nos dicen las Escrituras es lo que harán los salvos EN LA NUEVA TIERRA.


Los salvos en el reino de Dios


La Biblia, en cambio, sí nos dice lo suficiente sobre lo qué estarán haciendo los que ganen la vida eterna en el reino de Dios. La palabra de Dios nos da muchísima información de la labor de los salvos en la nueva tierra de justicia. Esto se explica fácilmente porque la tierra, y no el cielo, u otro lugar supra mundano, es la promesa de Dios para los salvos.


Veamos los pasajes más importantes que nos indican cuál será la tarea de los salvos en el reino de Dios:


En Lucas 19:11-19 Jesús nos da la siguiente pista:


“Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. 13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo:

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Negociad entre tanto que vengo. 14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. 17 El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. 19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades”. 20


Si leemos con cuidado estos versos, podremos ver que los salvos recibirán del Señor el pago correspondiente por haber cumplido con la tarea que él les encomendó, y ese pago no es un eterno descanso en un paraíso celestial, tocando el arpa, y rodeado de bellas doncellas, sino, más bien, el ejercicio de la autoridad sobre las naciones. ¿Qué significa esto?


El Reino de Cristo es un gobierno


Siendo que el reino de Cristo es un gobierno con un monarca supremo (el Mesías escogido), es lógico concluir que éste tenga un territorio, leyes, y súbditos. Para que el gobierno funcione, el Mesías Jesús deberá contar con asistentes de confianza en su régimen mundial, hombres probos y santos que administrarán en su reino con equidad y justicia. ¿Y quiénes mejores que los miembros de su iglesia que han mostrado probidad en esta vida? Es por eso que la iglesia ha sido llamada para recibir el reino (Lucas 12:32) para que ejerza autoridad sobre las naciones (Apo. 2:27, “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones”). De modo que acá tenemos la función que desempeñará la iglesia en el reino milenario de Cristo.


Los santos juzgarán el mundo


En 1 Corintios 6:1-3 Pablo dice algo sumamente interesante: “¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? 3 ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?


Aquí Pablo amonestaba a los creyentes por su incapacidad para juzgar cosas pequeñas de esta vida, y máxime, considerando que ellos tenían por delante una tarea aún más difícil e importante que desempeñar y que consistía en el futuro juicio y gobernación del mundo entero.

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Daniel vislumbró el dominio de Cristo y los santos en el Reino de Dios
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En Daniel 7 leemos:


“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido…y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”.


Así que el pueblo de los santos del Altísimo recibe el reino, el dominio, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo. Entonces es fácil ver que los salvos, los santos, tendrán una gran responsabilidad en el reino venidero de Jesucristo. Serán los asistentes y los cogobernantes del reino de Cristo por espacio de mil años.


En el milenio descansaremos de nuestras obras para hacer las obras de Dios en el reino de Cristo. Estaremos edificando una nueva sociedad donde realmente exista la justicia y la rectitud. Será una sociedad donde el diablo y sus demonios estarán ausentes, sin que causen las desgracias y maldades que ahora están ocasionando en la tierra y en los hombres.


Desgraciadamente son pocos los cristianos que anuncian estas buenas noticias de un mundo de paz y justicia gobernado por Cristo y su iglesia. Los más de ellos predican evangelios trucados o adulterados que nada tienen que ver con el reino de Cristo y el destino final y glorioso de su iglesia en dicho gobierno divino. Los textos que arriba hemos citado son poco o nada citados por los evangélicos y católicos por igual. Simplemente no los creen literales y para la iglesia.

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Es hora de retomar el anuncio verdadero (el evangelio del reino) de Cristo para dejar de estar esperanzados en una creencia errónea de escapar algún día de este mundo caótico y perverso como almas inmortales en dirección al cielo.




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DEFINICION DE SUPERSESIONISMO


Por Michael J. Vlach, Ph.D.

En esta sección vamos a intentar una definición precisa de supersesionismo. Varios títulos han sido usados en la identificación de la opinión de que la iglesia ha reemplazado permanentemente a Israel en el plan de Dios. Como Marten H. Woudstra observa: “La cuestión de si es más adecuado hablar de un reemplazo de los Judíos por la iglesia cristiana o de una prórroga (continuación) del pueblo de Dios del Antiguo Testamento en la de la iglesia del Nuevo Testamento es respondida variadamente. “[i] La denominación más común usada en la literatura académica reciente para identificar esta posición es” supersesionismo. “Comentando este término, Clark M. Williamson escribe:” ‘El supersesionismo “proviene de dos palabras latinas: súper (o sobre) y sedere (sentarse), como cuando una persona se sienta en la silla de otro, desplazando a la segunda. “[ii] Además, el título “la teología del reemplazo” se considera a menudo como un sinónimo de “supersesionismo. “[iii]

Varios teólogos han ofrecido definiciones sobre el “supersesionismo” o “la teología del reemplazo”. Según Walter C. Kaiser, ” la teología del reemplazo. . . declaró que la Iglesia, semilla espiritual de Abraham, había reemplazado a la nación de Israel, ya que había trascendido y cumplido los términos del pacto dado a Israel, cuyo pacto Israel había perdido por la desobediencia. “[iv] Ronald E. Diprose define como teología de la sustitución la opinión de que “la Iglesia completamente y permanentemente sustituyó al Israel étnico en la elaboración del plan de Dios y como recipiente de las promesas del Antiguo Testamento a Israel.” [v] R. Kendall Soulen sostiene que supersesionismo está vinculado con la manera cómo algunos opinan de la venida de Jesucristo: “De acuerdo a esta enseñanza [supersesionismo], Dios eligió al pueblo judío después de la caída de Adán, a fin de preparar al mundo para la venida de Jesucristo, el Salvador. Después de que Cristo vino, sin embargo, el papel especial de los judíos llegó a su fin y su lugar fue tomado por la iglesia, el nuevo Israel. “[Vi] Herman Ridderbos afirma que hay un elemento positivo y negativo a la opinión supersesionista: “Por un lado, en un sentido positivo, presupone que la Iglesia nace de, nace fuera de Israel; por otra parte, la iglesia ocupa el lugar de Israel como el pueblo histórico de Dios.” [vii]

Estas definiciones de Kaiser, Diprose, Soulen, y Ridderbos parecen coherentes con las declaraciones de aquellos que afirman explícitamente que la iglesia es la sustitución de Israel. Bruce K. Waltke, por ejemplo, declara que el Nuevo Testamento enseña la “dura realidad de que la nación de Israel y su ley se han reemplazado definitivamente por la Iglesia y la Nueva Alianza.” [Viii] Según Hans K. LaRondelle, el Nuevo Testamento afirma que “Israel ya no sería el pueblo de Dios y sería sustituido por un pueblo que aceptaría el Mesías y su mensaje del Reino de Dios.” [ix] LaRondelle cree que este “pueblo” es la iglesia que sustituye a “la nación que rechazó a Cristo.” [x] Loraine Boettner, también, escribe:” Puede parecer duro decir que “Dios terminó con la Judios.” Pero el hecho de la cuestión es que Él está con ellos como un grupo nacional unificado no teniendo nada más que ver con la evangelización del mundo. Esa misión ha sido tomada de ellos y dado a la Iglesia Cristiana (Mateo 21:43). “[Xi]

Cuando se comparan las definiciones de Kaiser, Diprose, Soulen y Ridderbos con las declaraciones de aquellos que abiertamente promueven la visión de la sustitución, parece que el supersesionismo se basa en dos convicciones principales: (1) Israel nacional de alguna manera ha completado o perdido su condición de pueblo de Dios y nunca más tiene un papel único o función, aparte de la iglesia, y (2) la iglesia es ahora el verdadero Israel que ha reemplazado definitivamente o supersedido al Israel nacional como el pueblo de Dios. El Supersesionismo, entonces, en el contexto de Israel y la iglesia, es la opinión de que la iglesia del Nuevo Testamento es el nuevo Israel que ha sustituido para siempre a la nación de Israel como el pueblo de Dios. El resultado es que la iglesia se ha convertido en la única heredera de las bendiciones del pacto de Dios originalmente prometido a Israel nacional en el Antiguo Testamento. Esto excluye cualquier futura restauración de Israel nacional.————————————————– ————-
[i] Marten H. Woudstra, “Israel y la Iglesia”, en la continuidad y la discontinuidad: Perspectivas sobre la Relación entre los Testamentos, ed. John S. Feinberg (Wheaton, IL: Crossway, 1987), 237. Woudstra considera que los términos “de reemplazo”, y “continuación” son aceptables y coherentes con la enseñanza bíblica. Véase también GB Caird, la teología del Nuevo Testamento (Oxford: Clarendon, 1994), 55.

[ii] Clark M. Williamson, un invitado en la casa de Israel: la Teología post-Holocausto (Louisville, KY: Westminster / John Knox, 1993), 268, n. 9.

[iii] Diprose opina de los títulos de “teología de reemplazo” y “supersesionismo” como sinónimos. También señala que el título de “teología de reemplazo”, es “un término relativamente nuevo en la teología cristiana.” Ronald E. Diprose, Israel en el desarrollo del pensamiento cristiano (Roma: Istituto Italiano Bíblico Evangélico, 2000), 31, n. 2. En el presente trabajo, vamos a utilizar el título “supersesionismo” y la “teología de reemplazo” como sinónimos. Reconocemos, sin embargo, que estas designaciones no pueden ser del todo satisfactorias para aquellos que ven a la iglesia más que la continuación o el cumplimiento de la nación de Israel. Véase Herman Ridderbos, Paul: un esbozo de su teología, trad. John Richard De Witt. (Grand Rapids: Eerdmans, 1975), 333-34; Millard J. Erickson, Christian Theology, 2d. ed. , (Grand Rapids: Baker, 1999), 1058-59.

[iv] Walter C. Kaiser, Jr., “una evaluación de la” teología del reemplazo”:La relación entre el Israel de la del pacto Abraham-davídico y la Iglesia cristiana”, Mishkan 21 (1994): 9.

[v] Diprose, Israel en el desarrollo del pensamiento cristiano, 2.

[vi] R. Kendall Soulen, El Dios de Israel y la Teología Cristiana, (Minneapolis: Fortress, 1996), 1-2.

[vii] Herman Ridderbos, Paul: un esbozo de su teología, trad. Richard John de Witt. (Gran Rapids: Eerdmans, 1975), Pablo, 333-34.

[viii] Bruce K. Waltke, “promesas del Reino como espiritual”, en la continuidad y discontinuidad, 274. También afirma: “El pueblo judío no tiene un lugar especial como el pueblo de Dios, ese lugar ha sido tomado por la comunidad cristiana que cumple con el propósito de Dios para Israel” (275). Énfasis en el original.[ix] Hans K. LaRondelle, el Israel de Dios en la profecía, los principios de interpretación profética (Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 1983), 101. Énfasis en el original.[x] Ibíd.

[xi] Loraine Boettner, El Milenio (Philadelphia: Presbyterian & Reformed, 1957), 89-90. Según Bright, “El Nuevo Testamento triunfante celebra la Iglesia como Israel. . . el verdadero heredero de la esperanza de Israel. “John Bright, El Reino de Dios (Nashville: Abingdon, 1953), 226.

Fuente:


http://www.theologicalstudies.org/articles/article/1546226/17515.htm

www.apologista.wordpress.com

domingo, 1 de noviembre de 2009

UNO, Y NADA MAS


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)
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En el AT hay 5500 versículos que hablan de la singularidad de Dios, y escasamente 4 que indican una supuesta "pluralidad" de Dios, y me refiero, en el aspecto cuantitativo, es decir, "un dios en tres personas y que son distintas entre una y otra". Hay dos explicaciones porqué esta última parte no tiene consideración de ser:
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1. La manera de redactar de los judíos.
2. Dios habla a la congregación de huestes celestiales.

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Si se discute sobre estos cuatro versículos una aparente "pluralidad" de Dios, creo que debiera discutirse obligadamente de la manera que lo comenta mi hermano Mario Olcese Sanguineti en uno de sus estudios, los 5500 versículos que hablan de la singularidad de Dios (Is. 44:24; 45:11-12).
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La doctrina del AT. es monoteísta sin dar cabida a duda alguna, y eso se le pude preguntar a cualquier rabino judío conocedor de la ley mosaica que responderá con positiva rapidez. El Mismo Señor Jesucristo, así lo reafirmó en el NT. (Mr. 12:29).Cristo jamás pronunció que fuese "Dios", el vino a presentar al Padre como el Hijo del Dios viviente, según la revelación sobrenatural dada a Pedro por el Padre, por lo que declaró el apóstol: «Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente». Cristo afirmó sin ambages confusos ni circunloquios que el Padre era su Dios: «Subo a mi Padre y a vuestro Padre y a vuestro Dios» (Juan 20:17).
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El Shema (El Verdadero «Credo Cristiano») hebreo dice:«Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová Uno (Heb. «echad») es» (Deut. 6:3).
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De esa manera, hemos visto con diáfana luz, que Dios es Solo Uno, y nada más.En Gn. 1:1, la palabra «Dios» es «Elohim» y es una palabra en plural en cuanto a forma y no en cuanto a número; esto último es aceptado con error grande de parte de los conciliadores Trinitarios, entre ellos, muchos cristianos, y por todos los católicos que hay esparcidos en el globo terráqueo: "Un Dios en Tres Personas Distintas". La palabra «Elohim» es conocida como «plural de majestad», y expresa honor, dignidad e intensidad:
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«Y dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza". . . » (Gn. 1:26).
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La palabra «Elohim» no sugiere en las Escrituras ni muestra ni da vestigios de un dios que sea "trino". La Biblia presenta al Señor Dios y Padre que es Jehová como Único y Soberano (Det. 6:4; Is. 4:6; Ef.4:4-6; Jn.17:3).
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Cuando Arrio erigió el dogma que hablaba de Cristo como un ser "creado", la iglesia romanista católica en defensa condena su postura y etiqueta el arrianismo como herético, en los Concilios de «Nicea» (325 d.C) y de «Constatinopla» (381 d.C), quedando instituida con legal oficio la peligrosa y pagana doctrina de la «Trinidad» que formaliza un Dios que es representado en tres personas distintas, "cohesionadas en un igual en la Deidad" (El Credo Niceno dice: «Credo in Spiritum Sanctum qui ex Patre per Filium procedit»: Creo en el Espíritu Santo, que procede del Padre a través del Hijo) y que podemos apreciar con notable claridad en uno de los famosos «Credos Católicos» (torcidos y paganos que también enseña la fatal doctrina de la vida después de la muerte por medio del alma), para ser exacto, en el Credo Atanasio (léalo hermano y amigo que nos visita, aprenda a estudiar si no está acostumbrado hacerlo):
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Credo de Atanasio
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"Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe Católica; el que no la guarde íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre.Ahora bien, la fe católica es que veneremos a un solo Dios en la Trinidad, y a la Trinidad en la unidad; sin confundir las personas ni separar las sustancias. Porque una es la persona del Padre y el Hijo y otra (también) la del Espíritu Santo; pero el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo tienen una sola divinidad, gloria igual y coeterna majestad. Cual el Padre, tal el Hijo, increado (también) el Espíritu Santo; increado el Padre, increado el Hijo, increado (también) el "Espíritu Santo; inmenso el Padre, inmenso el Hijo, inmenso (también) el Espíritu Santo; eterno el Padre, eterno el Hijo, eterno (también) el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno, como no son tres increados ni tres inmensos, sino un solo increado y un solo inmenso. Igualmente, omnipotente el Padre, omnipotente el Hijo, omnipotente (también) el Espíritu Santo; y, sin embargo no son tres omnipotentes, sino un solo omnipotente. Así Dios es el Padre, Dios es el Hijo, Dios es (también) el Espíritu Santo; y, sin embargo, no son tres dioses, sino un solo Dios; Así, Señores el Padre, Señor es el Hijo, Señor (también) el Espíritu Santo; y, sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor; porque así como por la cristiana verdad somos compelidos a confesar como Dios y Señor a cada persona en particular; así la religión católica nos prohíbe decir tres dioses y señores. El Padre, por nadie fue hecho ni creado ni engendrado. El Hijo fue por solo el Padre, no hecho ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo, del Padre y del Hijo, no fue hecho ni creado, sino que procede.
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Hay, consiguientemente, un solo Padre, no tres padres; un solo Hijo, no tres hijos; un solo Espíritu Santo, no tres espíritus santos; y en esta Trinidad, nada es antes ni después, nada mayor o menor, sino que las tres personas son entre sí coeternas y coiguales, de suerte que, como antes se ha dicho, en todo hay que venerar lo mismo la unidad de la Trinidad que la Trinidad en la unidad. El que quiera, pues, salvarse, así ha sentir de la Trinidad.
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Pero es necesario para la eterna salvación creer también fielmente en la encarnación de nuestro Señor Jesucristo. Es, pues, la fe recta que creemos y confesamos que nuestro Señor Jesucristo, hijo de Dios, es Dios y hombre. Es Dios engendrado de la sustancia del Padre antes de los siglos, y es hombre nacido de la madre en el siglo: perfecto Dios, perfecto hombre, subsistente de alma racional y de carne humana; igual al Padre según la divinidad, menor que el Padre según la humanidad. Mas aun cuando sea Dios y hombre, no son dos, sino un solo Cristo, y uno solo no por la conversión de la divinidad en la carne, sino por la asunción de la humanidad en Dios; uno absolutamente, no por confusión de la sustancia, sino por la unidad de la persona. Porque a la manera que el alma racional y la carne es un solo hombre; así Dios y el hombre son un solo Cristo. El cual padeció por nuestra salvación, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos, está sentado a la diestra de Dios Padre omnipotente, desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, y a su venida todos los hombres han de resucitar con sus cuerpos y dar cuenta de sus propios actos, y los que obraron bien, irán a la vida eterna; los que mal, al fuego eterno.
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Esta es la fe católica y el que no la creyere fiel y firmemente no podrá salvarse."
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La doctrina de la Trinidad, que ha hecho tanto daño al pueblo cristiano hasta estos momentos, se remonta a los griegos paganos, y fue desconocida por la Iglesia Prístina antes del Siglo IV d.C. Tertuliano de África era estoico, y fue el primero en mencionar el nombre de «Trinidad» dentro del ámbito cristiano, creyéndola además. Escribió en apoyo al dogma Trino: "una sustancia" y "tres personas".
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La Biblia no apoya para nada la mitología Trinitaria. Estas son las pruebas bíblicas que refutan su esencia oscura, pagana y, por supuesto, satánica:
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«La Biblia dice que hay un solo Dios» (1 Tim: 2:25).«La Biblia afirma que únicamente el Padre es Dios» (1 Co. 8:6).«El Dios de Jesucristo es el Padre, por lo tanto, Cristo no puede ser Dios porque solo el Padre lo es» (Jn. 20:17; 1 Co. 8:6; 1 P. 1:3).«Cristo dijo tener un Dios» (Mt.27:46; Ap. 13:2).«Hay una diferencia clara entre el Padre y Jesucristo. Cristo admitió que su Padre era el Único Dios Verdadero y fue Él que lo envió al mundo» (Jn. 3:16; 6:29; 17:4).«Jesucristo es Mediador y Hombre, mas no es Dios» (1 Tim. 2:25).«La co-substancialidad ("igualdad") de la Deidad como lo delineó la iglesia católica romanista es antibíblica porque Cristo dijo»: «. . . el Padre Mayor es que yo» (Jn.14:28).«Cristo no es "omnisciente", Dios sí, eso lo excluye ser Dios» (Lc.8: 43-46; Mr. 13:32; Hech. 1:6, 7; Ap.1:1).«A Dios nadie lo ha visto jamás, a Cristo, muchas personas lo vieron » (Jn.1:14, 18; 1 Jn. 1:2).«Cristo es el representante de Dios en el mundo (Jn.14:9).«Cristo dijo que Dios moraba en él, con esto, es imposible que sea Dios Mismo» (Jn. 14:9).
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Hay muchos más, pero creo, que para ahora, es suficiente con lo anterior.
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Gracias.
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Dios les bendiga siempre hermanos y amigos que nos visitan de buena gana.

ORIGENES Y EL SUPERSESIONISMO


Por Michael J. Vlach, Ph.D.

El padre influyente de la iglesia, Orígenes (c. 185-254), era importante para el desarrollo de supersesionismo. Él enseñó que Israel estaba permanentemente rechazado por Dios y que la iglesia era el nuevo Israel.

Sobre el rechazo de Israel, Orígenes promovió un enfoque supersesionista punitivo en el que el pueblo de Israel estaba para siempre “abandonado a causa de sus pecados.” [1] También declaró: “Y decimos con confianza que ellos [los Judíos] nunca serán restaurados a su condición anterior. Porque ellos han cometido un crimen de la forma más profana, en conspirar contra el Salvador del género humano en esa ciudad, donde ofrecieron a Dios un culto que contenía los símbolos de los misterios poderosos. “[2] Según Orígenes,” Los Judios estaban abandonados por completo, y no poseen ahora ninguna de lo que se consideraban sus antiguas glorias, de modo que no hay indicación de alguna Divinidad morando entre ellos. “[3]

Además de creer que Israel había sido siempre rechazado, Orígenes sostuvo que la iglesia era ahora el nuevo pueblo de Dios. En su debate con Celso, por ejemplo, Orígenes, declaró: “Nuestro Señor, viendo la conducta de los Judíos que no estaba en absoluto en consonancia con las enseñanzas de los profetas, inculcó por una parábola que el reino de Dios que sería quitada de ellos, y dado a los convertidos del paganismo.”[4] N.R.M De Lange resume la perspectiva supersesionista de Orígenes, así: “crucial para todo el argumento [de Orígenes] es la paradoja de que Judíos y gentiles sufren un cambio de papeles. Los israelitas históricos dejan de ser Israelitas, mientras que los creyentes de los gentiles convertidos vienen a ser el nuevo Israel. Esto implica una redefinición de Israel.”[5]

Además de hacer declaraciones supersesionistas específicas, Orígenes contribuyó a sentar las bases para el supersesionismo. Diprose señala que Orígenes “refuerza la base teórica de la teología de la sustitución fundándola en la exégesis bíblica.” [6] Esta “base teórica” está relacionada con el uso de la alegoría de Orígenes para comprender las Escrituras.

Orígenes dio a la alegoría cristiana su fundamento teórico y él fue fundamental en hacer el método alegórico el enfoque cristiano de la interpretación de textos de las Escrituras con respecto a Israel. En su De Principiis defendió un triple significado de cada pasaje de las Escrituras. [7] Aun reconociendo la importancia del sentido literal, a veces, Orígenes sostuvo que el significado espiritual detrás del sentido literal, era más importante. Por ejemplo, en referencia a la declaración de Jesús: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 15:24), Orígenes niega que Jesús tenía a la vista a los israelitas étnicos. Para Orígenes, el título de Israel se refiere a cualquier persona que realmente conoce a Dios: “No entendemos estas palabras [Mateo 15:24] como aquellos hacen que saborean de cosas terrenales. . . pero entendemos que existe una raza de almas que se denomina «Israel», como se indica por la interpretación del nombre mismo: porque Israel es interpretado como que significa una “mente”, o “el hombre que ve a Dios.” [8]

Orígenes también sostuvo una distinción entre Israel carnal y el Israel espiritual. El Israel carnal o físico, para Orígenes nunca se tuvo la intención de que heredara las promesas del Antiguo Testamento, porque era indigno y no los podía entender. En el mejor de los casos Israel físico funcionó como un tipo para el Israel espiritual, la iglesia, a quien las promesas encuentran su plena realización. [9] El resultado de este punto de vista, de acuerdo con Diprose, fue que “Orígenes efectivamente deshereda al Israel físico”. [10]
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[1] Orígenes, Contra Celso 4.22, ANF 4:506.

[2] Orígenes, Contra Celso 4.22, ANF 4:506.

[3] Orígenes, Contra Celso, 2.8, ANF 4:433.

[4] Orígenes, Contra Celso, 2.5, ANF 4:431.

[5] MRN De Lange, Orígenes y los Judios: Estudios de Relaciones Judeo-Cristianas en el tercer siglo de Palestina (Cambridge: Cambridge University
Press, 1976), 80.

[6] Ronald E. Diprose, Israel en el desarrollo del pensamiento cristiano (Roma: Istituto Italiano Bíblico Evangélico, 2000), 86.

[7] Véase Orígenes, De Principiis 4.1.11, ANF 4:359. Véase también “los primeros cristianos de Interpretación”, en The Oxford Companion a la Biblia, eds. Bruce M. Metzger y Michael D. Coogan (Nueva York: Oxford University Press, 1993), 311-12. Kaiser dice Origen “, defendió el sistema alegórico de la interpretación como la mejor manera de manejar la mayor parte del Antiguo Testamento.” Walter C. Kaiser, “una respuesta Epangélica”, en Dispensacionalismo, Israel y la Iglesia: La búsqueda de la definición (Grand Rapids: Zondervan, 1992), 363.

[8] Orígenes, en los primeros principios 4.1.22 ANF 4:371.

[9] Orígenes, dijo que “Israel corporal” [Judios] eran “tipo” para “Israel espiritual” [la Iglesia]. En los primeros principios 4,21 ANF 4:370; Véase también Diprose, Israel en el desarrollo del pensamiento cristiano, 89.

[10] Diprose, 89.
www.apologista.wordpress.com