Datos personales

Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

jueves, 26 de marzo de 2009

CURIOSAS ICONOGRAFÍAS CATÓLICAS DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD



¡En la iconografía superior hay una Trinidad de Ancianos!






¡Curiosamente en la iconografía superior aparece una Trinidad de edad mediana!



En las iconografías que aparecen a continuación sólo una de las 3 Personas de la Santa Trinidad aparece como un Anciano de días (el Padre)

































































¡Caracoles, a mí me habían enseñado que las Tres Personas de la Trinidad son eternas y por tanto, Ancianas de días! ¿Pero enseña Daniel 7:13 que hay más de un Anciano de días?

LA IGLESIA NO ES EL REINO DE DIOS, PERO SÍ SU HEREDERA


Por Ing° Mario Olcese (Apologista)

Muchos confunden el Reino de Dios con la Iglesia, y creen que el reino de Dios comenzó en el 33 DC en Pentecostés… ¡Pero esta creencia es falsa! ¿Cómo lo sabemos? Simplemente sustituyendo la palabra ‘reino’ por ‘iglesia’ en los textos bíblicos más importantes donde aparecen el vocablo reino.

Si reino e iglesia son equivalentes o sinónimos como sostienen muchos, no tendría porqué cambiar el sentido de los textos bíblicos que nos hablan del reino. Veamos algunos ejemplos:

Lucas 19:11:
Texto original: “Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano para recibir UN REINO y volver.

Texto cambiado:“Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano para recibir UNA IGLESIA y volver.

Comentario:
Notemos que al cambiar la palabra ‘reino’ por ‘iglesia’ en este pasaje, obtenemos un absurdo. ¿Recibió Cristo una iglesia en el cielo? o ¿Se instituyó la iglesia en el cielo? ¿Hemos bajado del cielo como “la iglesia de Cristo”?

Lucas 12:32:
Texto original: “No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros EL REINO”.

Texto cambiado: “No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros LA IGLESIA”.

Comentario:
Aquí hemos sustituido la palabra ‘reino’ por ‘iglesia’ y hemos obtenido algo absurdo. En primer lugar, Jesús se dirige a sus apóstoles—¡a los cuales se les DA EL REINO! Aquí Jesús NO les dice a sus seguidores que al Padre le ha placido “HACEROS EL REINO”, sino “DAROS EL REINO”. El sentido es diferente. Si la iglesia es el reino, y ella está compuesta por los apóstoles y demás discípulos, ¿cómo podrían SER ellos “el reino de Cristo” y RECIBIR al mismo tiempo el reino? ¿Cómo podían los apóstoles recibir un reino y ser parte de él al mismo tiempo? Si la iglesia es verdaderamente el reino, entonces Jesús debió decirles a sus apóstoles que al Padre “le ha placido HACEROS el reino o iglesia”. Pero no fue así, sino que dijo: “Le ha placido DAROS EL REINO”!

Mateo 6:10:
Texto Original: “Venga tu REINO, hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”

Texto cambiado: “Venga tu IGLESIA, hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”

Comentario:
Los que creen que la iglesia es el reino tendrán que mutilar esta parte del “Padre Nuestro”, pues si el reino ya vino en el 33.d.C, ¿para qué seguir pidiéndolo? Pero lo cierto es que esta parte de la oración está tan vigente como el resto de las peticiones en dicho “Padre Nuestro”. Así, pedir por la venida del reino es tan importante como pedir el perdón por nuestras ofensas, o por el pan diario.

Por otro lado, si reemplazamos ‘reino’ por ‘iglesia’ tendríamos: “Venga tu iglesia, hágase tu voluntad…” Sí, “Venga tu iglesia”—¿De dónde?¿Cómo? ¿Por qué tendría que pedir la iglesia por la venida de la iglesia? ¡No tiene mucho sentido que digamos!

Mateo 25:31,34:
Texto original: “Cuando el Hijo del Hombre venga…entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre HEREDAD EL REINO preparado para vosotros desde la fundación del mundo.”

Texto cambiado: “Cuando el Hijo del Hombre venga…entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre HEREDAD LA IGLESIA preparada para vosotros desde la fundación del mundo.”

Comentario:
Aquí hemos reemplazado ‘reino’ por ‘iglesia’ y encontramos algo muy extraño. Es un asunto muy importante que no podemos pasar por alto, y es que hay un reino (iglesia para los amilenialistas) que se preparó desde la fundación del mundo, y que será heredado por la iglesia en la ‘parusía’ o Segunda Venida de Cristo. ¿UNA IGLESIA que hereda UNA IGLESIA?¿Cómo es posible esto? Por eso creemos que la iglesia y el reino son dos cosas muy diferentes.

Juan 3:3:
Texto Original: “Respondiendo Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no puede ver EL REINO de Dios.”

Texto cambiado: “Respondiendo Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no puede ver LA IGLESIA de Dios.”


Comentario:
En este pasaje también hemos sustituido ‘reino’ por ‘iglesia’ y hemos obtenido un absurdo total. ¿Cuál es ése? Si el reino es la iglesia, y ésta sólo puede ser vista por hombres “renacidos”, ¿cómo es posible que cualquier hombre mundano o no convertido pueda ver e incluso entrar en la iglesia de Cristo? Muchos NO renacidos pueden ver con sus ojos y también entrar con sus pies en la iglesia de Cristo sin dificultad. Esto me lleva a la conclusión de que el reino e iglesia NO son sinónimos. Hay un reino futuro en el cual los impíos ni verán ni entrarán sino sólo los renacidos.

Hechos 14:22:
Texto original: “…es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en EL REINO de Dios.”

Texto cambiado: “…es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en LA IGLESIA de Dios.”

Comentario:
Aquí en este pasaje hemos sustituido la palabra ‘reino’ por ‘iglesia’ y hemos obtenido algo interesante. Notemos que Pablo se dirige a creyentes de Listra, Iconio y Antioquia. A estos hermanos de las iglesias de Cristo en esas ciudades les exhorta a que permanezcan fieles a pesar de las tribulaciones a fin de que puedan “ganar su entrada a la iglesia de Dios”. Esto es muy extraño, pues Pablo se dirige a iglesias cristianas ya constituidas. ¿Cómo entrarían las iglesias de Iconio, Listra y Antioquia a la iglesia misma?¡No lo entendemos! Aquí se vuelve a demostrar que el reino de Dios es diferente que la iglesia de Cristo.

1 Corintios 15:50:
Texto original: “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar EL REINO de Dios, ni la corrupción hereda a incorrupción.”

Texto cambiado: “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar LA IGLESIA de Dios, ni la corrupción hereda a incorrupción.”

Comentario:
Aquí, al reemplazar la palabra ‘reino’ por ‘iglesia’ nos hallamos con un serio problema. Y es que si a la iglesia no se puede pertenecer en la carne y en la sangre, ¿por qué aún están en la carne y la sangre los miembros de la iglesia de Cristo? Obviamente algo no anda bien con la interpretación ‘amilenialista’ del reino.

Hechos 1:6:
Texto original: “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor restaurarás EL REINO a Israel en este tiempo?”

Texto cambiado: “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor restaurarás LA IGLESIA a Israel en este tiempo?”

Comentario:
Aquí resulta una extrañeza al reemplazar ‘reino’ por ‘iglesia’. ¿Cómo puede la iglesia será restaurada a Israel? Es obvio que reino e iglesia son dos cosas diferentes. El reino fue antes que la iglesia.

Los ‘amilenialistas’ se encuentran en serios apuros cuando tienen que responder a toda esta argumentación bíblica consistente. El amilenialismo prácticamente ha anulado muchísimas profecías bíblicas del futuro. Para ellos casi todas las profecías bíblicas ya se han cumplido, y han dejado de comprender los acontecimientos mundiales del presente. Prácticamente está el medio del mar sin mapa ni brújula… ¡y están a la deriva!

Continuará…

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martes, 24 de marzo de 2009

¿SEÑALES O SEÑAL?



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse? Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos. Mas cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores son estos» (Mr.13:3-8).

Cristo nunca aludió que este tipo de eventos estaban relacionados con una pronta venida al mundo para gobernarlo con poderosa y visible gloria: «…porque es necesario que suceda así…», y enfatiza: «…pero aún no es el fin». En esa época lejana, se suscitó la rebelión de los judíos en Alejandría, en Seleucia, con el degollamiento de más de cincuenta mil, en Jamnia y en otras partes por igual. Calígula, Claudio y Nerón, emperadores de Roma, amenazaron en destruir Jerusalén, pero esto únicamente sucedió con Tito, hijo de Vespasiano, quien arrasó la ciudad y el templo en el año 70 d. C. matando casi un millón de judíos. Entre esta profecía establecida por Cristo en el año 29 o 30 de nuestra era y la destrucción de Jerusalén, Creta fue sacudida por un terremoto posiblemente en el año 46 o 47; Roma, en el año 51; Apamaia en Frigia, en el año 60; Campania, en el año 63. La historia reporta cuatro hambrunas importantes en el gobierno de Claudio, en los años 41 y 54 d. C. Una de estas hambres afectó Judea, en el año 44 d. C. En el libro de Hechos hay una referencia al respecto (Hech. 11:28). El historiador Cornelio Tácito relata los huracanes y tormentas que azotaron Campania en el año 65 d. C.

Durante el trascurso de la historia de la humanidad, los eventos cosmológicos y bélicos han estado presentes. Se pensó que muchos de estos terribles sucesos vaticinaban el inminente regreso de Cristo, pero nada sucedió y el Señor aún no desciende al mundo en visible presentación. La peste bubónica que flageló sin piedad la Europa medieval en el siglo XVI, reclamó para el reino de la muerte cerca de un tercio de la población del viejo mundo. La gripe española causada por el brote del virus de la influenza A, mató entre cincuenta y cien millones de personas en todo el mundo entre 1918 y 1919, siendo catalogada una de las más mortíferas pandemias que los hombres han experimentado. Qué decir de las guerras. Algunos reportan que en la primera guerra mundial, ocurrida entre 1914 y 1918 que dio como resultado la disolución del imperio alemán, austrohúngaro, ruso y otomano, se estimó el deceso de cuarenta millones de individuos, entre civiles y combatientes. La segunda guerra mundial, que se llevó a cabo entre 1939 a l945, tuvo un saldo aproximado de sesenta millones de personas muertas. Muchos identificaron a Hitler en esta cruenta súper guerra como el Anticristo del los postreros días, el bíblico, pero los ejércitos terrenales lo derrotaron y no Cristo en el Armagedón para que la profecía se cumpliese:

«Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos…» (2 Ts. 8-9).

Se calcula que en las guerras el siglo XX hubo el triple de personas fallecidas que en todas las guerras habidas desde el siglo I d. C. hasta 1899. Se estima que más de ciento cuarenta y siete millones de personas han muerto desde 1914 hasta el año 2000. A pesar de esto, estas sangrientas orgías nunca fueron una señal precisa que marcara el retorno de Cristo al mundo, ni tampoco los grandes terremotos ocurridos a lo largo de toda las épocas lo han sido para su regreso. El terremoto del año 526 que afectó la costa del mediterráneo mató tal vez unas doscientas mil personas. El terremoto de 1201 en Oriente Medio mató un millón doscientos mil seres humanos, conociéndosele como el movimiento telúrico más antiguo y sombrío suscitado. El temblor de Shaanxi, en China, mató un millón de personas y se le conoce como el más mortal de los sismos de la historia reciente. El terremoto del 2001 en la India, acabó con la vida de veintitrés mil personas aproximadamente. El tsunami del año 2004, frente al norte de la isla de Sumatra, originado por un sismo, causó doscientas ochenta y nueve mil muertes, quizás cuatrocientas mil, según otra estadística (afectó: Sri Lanka, islas Maldivas, India, Tailandia, Malasia, Bangladesh y Myammar antigua Birmania, resultando afectado además el lado oriental de África). El sismo del 2008, en China, asesinó más de setenta y ocho mil seiscientas setenta y seis personas, con un reporte de casi veinte mil personas desaparecidas. Podemos ver que estos movimientos terrestres violentos y letales “no han gritado al cielo” para que Cristo descienda porque simplemente no son señal para el cumplimiento de la Parusía. Aplicamos la misma la misma fórmula para los falsos “cristos” y profetas de mentira que se han levantado para engañar al mundo desde la fundación de la Iglesia hasta el día de hoy. De los conocidos en la antigüedad está Montano, fundador y falso profeta del movimiento seudo carismático montanista. En el año 906 d. C. el alemán Bernard anunció el fin del mundo y nada pasó. En 1179 d. C. el astrólogo Juan de Toledo previó catástrofes naturales para 1186 que llevarían posiblemente al fin del mundo y al juicio final. En 1593 d. C. un astrólogo vaticino el fin del mundo para el 21 de Febrero de 1524. El anabaptista alemán Melchior Hoffman profetizó el regreso de Cristo para el año 1533 d. C. Hoffman dijo que el mundo sería destruido por fuego y que la ciudad de Estrasburgo sería la Nueva Jerusalén. En 1693, Jacobo Zimmerman calculó la destrucción del mundo para el Octubre de 1694 y fundó en Pensilvania una colonia para aguardar el juicio final. En 1806, una mujer inglesa llamada Mary Bateman proclamó que una de sus gallinas ponía huevos donde se leía: “Cristo está llegando”. Después de dos años de estudio bíblico, William millar de Estados Unidos, profetizó el fin del mundo para el año1843 (este hombre fue el precursor de la oscura y mortal secta de los Testigos de Jehová). Entre otros profetas y cristos de muerte y de mentira de hoy en día nombraremos a David Koresh (Waco Texas), Jim Jones (Guyana), Taze Russell (Estados Unidos), Cam Vam Liem (Vietnam), Luc Jouret de Canadá, Shoko Asahara, líder de la secta «Enseñanza de la Verdad Suprema» que decía ser la reencarnación de Buda. Wu Yangming se autoproclamó insolente como la reencarnación de Jesucristo, Marshall Applewithe, líder de la secta estadounidense «Portal del Cielo», creía ser un nuevo “cristo”, etc. Aunque Jesús advierte ante todo, en el principio de su discurso, contra estos falsos cristos y profetas de engaño, no sugiere en lo más mínimo que sean una señal indiscutible para su aparición inmediata.

« ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse» (Mr. 13:4).
En esta parte del texto, «las mismas cosas que han de cumplirse» no son tomadas como la señal (sëmeion, gr.) importante para el regreso de Cristo. La incógnita a despejar en el pensamiento de los discípulos es la «señal decisiva» para el regreso de nuestro Señor al mundo («Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida….» Mt.24:3), no se centra en los diversos y trágicos sucesos de los que Cristo habla en su discurso apocalíptico (véase: Mt. cap. 24, Lc. cap. 21, Mr. cap.13). Las señales (y también prodigios) plasmadas en Mr. 13:22, están ubicadas con el fin de advertir de los falsos profetas y de cristos impostores que las harían para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos de toda época. No señalan la pauta que fija el término para el regreso de nuestro Señor, de lo contrario, no es intrincado inferir, que el Reino de Dios hace largo tiempo se habría instalado ya en la tierra. Esto, del mismo modo, también se aplica a las señales cosmológicas que aparecen en Lc. 21:25: «Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas…». (Tales señales han sido manifestadas como cometas, eclipses, lluvias de aerolitos, Ovnis, conjunción de planetas, maremotos, tifones, etc.).

«E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria » (Mt.24:29-30).

Es evidente aquí que la señal de Hijo del Hombre es su misma presencia gloriosa y visible en el cielo la cual se dará un poco después de la tribulación final de aquellos días. Si su regreso es postribulacional, es lógico pensar que el estar obsesivamente expectantes por su retorno resulta también una preocupación innecesaria, irracional e infructuosa: «…no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin» (Mr. 13:7).

Dios les bendiga hermanos y amigos míos.

miércoles, 18 de marzo de 2009

UNA EXTRAORDINARIA DEMOSTRACIÓN DE AMOR DEL DIOS VERDADERO


Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

Cuando Adán y Eva cayeron en pecado, Dios los condenó a la pena capital, pero no sin antes sufrir de dolores y fatigas físicas durante su existencia en la tierra. No obstante, tan grande era el amor de Dios, que en el mismo día de la caída humana Él estaba preparando la redención del hombre por medio de su Hijo Jesucristo. Leamos lo que dice Apocalipsis 13:8 “…del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.” Aunque Cristo sería inmolado muchos milenios después, su inmolación se produjo en el mismo momento de la creación del mundo, en los planes y propósitos insondables de Dios. La profecía de Génesis 3:15 señala una continua y prolongada lucha entre el bien y el mal. Y aunque aparentemente el mal saldría victorioso al comienzo, al final el verdadero vencedor sería el bien, representado por Cristo, su iglesia, y su “reino eterno”. Por fin Satanás y sus demonios serán derrotados por Cristo y arrojados a su lugar de tormento por la eternidad.

El permiso del mal claramente sirve a los propósitos de Dios, no sólo para probar a los hombres, sino también para enseñarles a ellos algo más importante aún: EL CARÁCTER AMOROSO Y MISERICORDIOSO DIOS PARA CON LOS PECADORES. Y es que a Adán y Eva les faltaba conocer a Dios. No sabían que Dios es infinitamente misericordioso. La creación del hombre, del planeta tierra, y del universo, DEMOSTRABA que Dios es Todopoderoso y Sabio, pero: ¿Mostraba su gran AMOR y MISERICORDIA para los infortunados pecadores? ¡No lo creo! En ningún momento los primeros padres apelan a la misericordia de Dios para obtener el perdón.

Según Pablo, a Dios se le “conoce” por las cosas que Él hizo (Romanos 1:19,20), pero él NO está diciendo que se pueden conocer los atributos morales y espirituales de Dios por las cosas que Él creó, sino más bien Su “ETERNO PODER” y “DEIDAD”. Definitivamente con la creación NO SE PUEDEN CONOCER LOS SENTIMIENTOS Y PROPÓSITOS MÁS RECÓNDITOS DE DIOS, ¡es imposible saberlo! Es como pretender conocer el carácter de un ingeniero por la casa que edificó, o el de un alfarero por la cerámica que hizo con sus manos. Lo máximo que podríamos saber es su inteligencia y buen gusto, pero: ¿sabremos si son buenos padres, fieles esposos, dóciles, sobrios, mansos, humildes, comprensivos, sabios, respetuosos, tolerantes, templados, etc? ¡ Es imposible saberlo! De igual modo, los hijos NO pueden conocer a sus padres si estos NO DEMUESTRAN A SUS HIJOS SU CARÁCTER O PERSONALIDAD CON ACTITUDES, como por ejemplo: El cariño que les brindan, la atención prestada, la manutención permanente, la instrucción que les inculcan, el buen ejemplo que les dan, etc. Un padre de familia no puede esperar que sus hijos le amen y obedezcan si antes éste no se SACRIFICA por ellos y los ama con buenas acciones. Los padres deben darse enteramente por su familia para que puedan cosechar buenos hijos, útiles a la sociedad.

El Sacrificio de Jesucristo

Lo mismo ocurre con Dios, el PADRE. Él se había propuesto DEMOSTRAR, de manera clara y contundente, Su carácter amoroso y misericordioso para con los hombres a través de un ACTO extraordinario y ÚNICO. Dios daría en SACRIFICIO a su propio Hijo Unigénito para la salvación de la humanidad. El texto clave es Romanos 5:10 que dice: “Mas Dios MUESTRA (o “DEMUESTRA”, según otras versiones) SU AMOR CON NOSOTROS, en que siendo pecadores, CRISTO MURIÓ POR NOSOTROS”. Por su lado, el mismo Señor Jesucristo dijo: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). ¿Entiende ahora que la única forma de poder saber que Dios tiene un “corazón de oro” es por medio de la entrega que Él efectuó de Su amado Hijo Unigénito, Jesucristo, para su inmolación en la cruz del Calvario a favor de los pecadores? Dios DEMOSTRÓ que realmente amaba al hombre y que quería redimirlo. Ahora nadie podría alegar que Dios era severo, duro e inflexible. Imaginémonos por un momento cómo se habrá sentido Dios al ver a Su Hijo muriendo en la Cruz. Pero Él nos dio a Su Hijo para salvarnos y así arrebatarnos de las garras del Diablo. ¡Qué extraordinario acto de amor y desprendimiento por todos nosotros de parte de Dios y de Su Hijo!¡Ambos nos amaron! (Ver Efesios 5:2). Si la primera pareja humana no hubiera caído en desgracia, entonces no hubiera sido necesario que Dios mandara a su Hijo al mundo, y en consecuencia NUNCA HUBIERAMOS CONOCIDO EL AMOR DE DIOS Y DE CRISTO POR TODOS LOS HOMBRES. ¿Se imagina usted si Cristo no hubiera muerto por nosotros?¿Amaría usted realmente a Dios y a Su Hijo? ¡Piénselo un rato! Tal vez usted sólo le tendría un respeto reverente al Creador, pero no necesariamente amor. Dios permitió la caída humana para demostrar su AMOR a los hombres. También Dios permitió la REBELIÓN satánica, porque sin este maligno espíritu, ¿quién habría tentado a la primera pareja humana? El diablo, sin saberlo, ¡sirvió a los propósitos de Dios!

La Vida Eterna: La Consumación del Amor de Dios

El apóstol Judas dice: “Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para VIDA ETERNA”. Nótese que dice que conservemos el amor que Dios nos tiene, pues haciéndolo así ganaremos la vida eterna. Es decir, la consumación del amor de Dios para con nosotros es la herencia de la vida eterna. Esta vida eterna está con Su Hijo, la cual traerá en su segunda venida en gloria.

El amor de Dios se traduce en salvación. Salvación es ganar la vida eterna, y la vida eterna es vivir en el reino de Dios (Leer Mateo 19:16-25) Ahora somos hijos de Dios, y tenemos una comunión estrecha con el Dios Creador, implicando con ello que somos sus herederos de Sus riquezas. Dice Pablo: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos 8:17).

Conclusión

Sólo el Dios de la Biblia ha demostrado Su amor por los hombres haciendo un gran sacrificio nunca antes visto para redimirlos o salvarlos de su condición caída. Ningún otro Dios de las religiones del mundo ha podido hacer semejante acto supremo de dar lo más importante que puedan tener para DEMOSTRAR Su carácter de amor y misericordia infinitos por sus adoradores. He aquí una prueba mayúscula de la superioridad de la religión cristiana sobre las otras religiones del mundo. Los cristianos tienen toda la razón del mundo para amar a Su Dios, porque Su Dios los amó primero a ellos, y como respuesta, Dios se “ganó” el recíproco amor de Sus adoradores. ¿Pueden realmente amar a sus dioses los creyentes de otras religiones cuando en realidad esos dioses no hecho ni demostrado nada simple o extraordinario por ellos? Lo máximo que podrán sentir es un temor reverente a sus dioses, pero no necesariamente un amor verdadero hacia ellos.

www.yeshuahamashiaj.org
www.elevangeliodelreino.org

¿QUÉ ES METANOIA?



μετανοῖεν, metanoien


Muchas personas nos preguntan sobre la palabra Metanoia. Literalmente, esta es una palabra Griega que significa “cambio de mente”. No obstante el sentido pleno es algo más. En el Nuevo Testamento, la palabra metanoia a menudo es traducida como “arrepentimiento”. Pero esta clase del arrepentimiento no es sobre una pena o culpa o vergüenza; esta palabra implica tomar una decisión de girar, afrontar una nueva dirección. Dar vuelta hacia la luz.


Esta maravillosa explicación nos fue dada por un amigo:


Imagine que usted está de pie en un círculo de gente. En el centro del círculo hay una fuente de luz. Pero en vez de mirar el centro y la luz, usted está de pie con su espalda a la luz, mirando hacia fuera. Cuando usted para de esta forma, volviéndose lejos de la luz, todo lo que usted puede ver es su propia sombra. Usted no puede ver la luz. Usted sólo puede examinar su sombra. Usted no puede ver a los demás en el círculo con usted. Por lo que usted puede ver, usted está desconectado y solo en la oscuridad. Ahora imagine que usted gira para dar la cara a la luz que está en el centro del círculo. Cuando usted se da vuelta hacia la luz, usted ya no ve sólo la oscuridad. Cuando usted da vuelta hacia la luz, su sombra está detrás de usted. Cuando usted da vuelta hacia la luz, usted puede ver ahora a la otra gente que está de pie con usted. Usted puede ver que la luz brilla en cada uno y que usted está todo relacionado en su resplandor. Tomar la decisión de girar, para dar vuelta lejos de la sombra, para dar la cara a la luz: esto es metanoia.


La Conversión cristiana


El proceso de conversión del cristiano, es una metamorfosis del hombre viejo al nuevo hombre. Como dice Jesús: En la Biblia se habla muy claramente y puntualmente sobre aquello del “vino viejo y el vino nuevo”. Como nos dice Jesús, a nadie se le ocurriría echar, por ejemplo “vino nuevo en odre viejo”, por la sencilla razón de que los odres viejos se romperían. Por lo tanto, que para el vino nuevo se requieren odres nuevos. También nos dice el Señor Jesús que a nadie se le ocurriría remendar o poner remiendos en ropa vieja con pedazos, dijéramos, de ropa nueva. En otras palabras, romper un traje nuevo para remendar uno viejo, eso es ridículo, ¿no es verdad? Del mismo modo también esta nueva enseñanza es como el vino nuevo que necesita un odre nuevo. ¿Cuál es este odre? ¡Nuestra mente! Una mente sin Cristo anda manchada con el pecado. Si no despedimos las formas obsoletas de razonar o pensar, si persistimos pensando en las prácticas que antes teníamos, francamente estamos perdiendo el tiempo. Se precisa cambiar la manera de pensar o razonar. Se necesita odre nuevo para vino nuevo.


La metanoia ocurre cuando nos entregamos por completo a las instrucciones de Jesucristo, haciendo nuestro todo aquello que se dice en los Santos Evangelios. Esta también es una de las formas en las que podemos entender la enseñanza de “convertirnos” como niños nuevamente para recibir la palabra como avidez.

…………………

¿POR QUÉ PARECE ESTAR DIOS ESTAR TAN OBSESIONADO CON LOS JUDÍOS?


Por David Reagan


Esta es una pregunta frecuente durante los foros proféticos. La respuesta es que El los ama, así como ama a toda Su creación. Pero hay ciertamente un sentido en el que la profecía bíblica parece enfocarse sobre el pueblo judío. Eso es debido a que Dios llamó a los judíos a ser Su “pueblo escogido”, a través del cual El cumpliría Su plan maestro para la historia (Dt. 7:6). Fue a través del pueblo judío que Dios dio al mundo Su Palabra. Y fue a través de los judíos que El envió al Mesías.


Las Escrituras Hebreas dicen que los judíos también fueron escogidos para ser testigos de Dios – de lo que significa tener una relación con El (Is. 43:10-12). La historia de Israel atestigua el hecho de que cuando alguien es fiel a Dios, El bendice; cuando alguien es infiel, El disciplina; y cuando alguien se arrepiente, Dios perdona y olvida y empieza a bendecir una vez más. Actualmente, los judíos están bajo la disciplina de Dios, pero la profecía bíblica nos dice que se acerca un día cuando un gran remanente de ellos se arrepentirá y recibirá a Jesús como su Mesías (Zac. 12:10). Cuando eso suceda, Dios los hará la nación más exaltada del mundo (Is. 60 – 61:5). Jesús vivirá entre ellos como Rey de reyes (Ez. 43:7) y todas las bendiciones de Dios para las naciones, fluirán a través de ellos (Zac. 8:22-23).

Los judíos también son el reloj profético de Dios. Con esto, quiero decir que El a menudo relaciona futuros eventos importantes con cosas que les ocurrirán a los judíos como nación. La profecía de las 70 semanas de años de Daniel es un buen ejemplo. Daniel dice que había que esperar un decreto que permitiría la reconstrucción de Jerusalén. Luego él declara que 483 años después de que el decreto fuera emitido, el Mesías vendría y moriría (Dn. 9:24-26).

En el Nuevo Testamento, tenemos otro buen ejemplo. Jesús les dijo a Sus discípulos que vendría un día cuando los judíos serían dispersados entre todas las naciones del mundo y que Jerusalén sería pisoteada por los gentiles. Pero luego El añadió que cuando Jerusalén no esté más bajo control gentil, El regresaría (Lc. 21:24). Jesús simplemente estaba enfatizando un punto que se hace repetidamente en las Escrituras Hebreas – a saber, que cuando los judíos sean restaurados a su tierra y a la ciudad de Jerusalén, el Mesías vendrá (Zac. 12:3, 6, 8-10; 13;1).

Otra razón para el enfoque profético sobre los judíos es debido a que Dios ha prometido que El traerá un gran remanente a la salvación durante los años finales de las 70 semanas de años de Daniel. La Biblia aclara que durante la última mitad de la Tribulación, Dios centrará la ira del Anticristo sobre los judíos, trayéndolos al final de sí mismos y motivándolos a volverse a Dios en arrepentimiento (Zac. 12:10, Ro. 9:27; 11:25-26).

¿No ha invalidado la desobediencia de los judíos las promesas de Dios hacia ellos?

Absolutamente no. O, para ponerlo en las palabras del apóstol Pablo, “¡En ninguna manera!” (Ro. 11:1).

Desde el IV Siglo, cuando la Iglesia adoptó el Amilenialismo y empezó a divorciarse de su herencia judía, el enfoque cristiano prevaleciente con relación a los judíos ha sido de que “Dios se lavó Sus manos con ellos” en el I Siglo cuando derramó Su ira sobre Jerusalén y permitió que los judíos fueran dispersados mundialmente. Una doctrina acompañante que se ha desarrollado durante los años se llama “teología del reemplazo”. Es la idea de que Dios sustituyó a los judíos con la Iglesia, que la Iglesia ha venido a ser el “nuevo Israel” y que la Iglesia ha heredado todas las bendiciones que previamente fueron prometidas a los judíos. No es necesario decir que estas ideas han servido como una fuente de mucho del Antisemitismo que ha caracterizado a la Iglesia durante los pasados 1600 años.

La idea de que Dios se ha “lavado Sus manos de los judíos” es completamente antibíblica. En Jeremías 31:36 Dios dice que el pueblo judío continuará siendo “una nación delante de Mí eternamente”. El enfatiza el punto al decir que seguirán como una nación especial de gente hasta que el orden fijado del universo cese o hasta que todos los cielos y profundidades del océano hayan sido medidos (Jer. 31:36-37). En Isaías 49:14-16 Dios usa una metáfora diferente para enfatizar Su devoción hacia Israel. ¡El dice que tiene a la nación inscrita en las palmas de Sus manos!

Hay tres capítulos en el Nuevo Testamento que enfatizan fuertemente el continuado amor de Dios por los judíos. Estos tres capítulos han sido despreciados e ignorados (o espiritualizados hacia la insignificancia) a través de mucha de la historia cristiana. Los capítulos son Romanos 9-11. En Romanos 9:4 Pablo escribe que Dios aún tiene pactos con los judíos los cuales El promete cumplir. Luego él aclara que los judíos que recibirán las bendiciones son un gran remanente que será salvado en los tiempos del fin (Ro. 9:27).

Pablo incluso aborda específicamente la cuestión de si Dios ha rechazado o no al pueblo judío. Él pregunta, “¿Ha desechado Dios a Su pueblo?” (Ro. 11:1). Durante 1600 años la Iglesia ha respondido a esta pregunta con un incompetente, “¡Sí!” Pero Pablo la responde diciendo, “¡En ninguna manera! ...Dios no ha desechado a Su pueblo, al cual desde antes conoció” (Ro. 11:1-2).

Pero, ¿qué acerca de su desobediencia? ¿Qué acerca de su rechazo a Dios como rey de su nación y a Jesús como rey de sus corazones? ¿No ha anulado su desobediencia las promesas de Dios? Otra vez, Pablo trata específicamente con este asunto. El pregunta, “¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios?” (Ro. 3:3). Y otra vez, durante siglos la Iglesia ha respondido, “¡Sí!”. Pero no Pablo. El responde diciendo, “¡De ninguna manera! Antes bien sea Dios veraz y todo hombre mentiroso” (Ro. 3:4).

Pablo llega a estar tan abrumado por la gracia de Dios al nunca darse por vencido con los judíos, que finalmente prorrumpe en una exclamación extática: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios, e inescrutables Sus caminos!” (Ro. 11:33).

Cuando empecé a predicar acerca del amor de Dios hacia el pueblo judío y de Su determinación absoluta de traer a salvación a un gran remanente, a pesar de su terquedad y rebelión, mi esposa me dijo: “¡Me haces querer ser un judío!”. Yo le respondí diciendo: “No cariño, no querrías ser un judío, porque las posibilidades abrumadoras son de que tendrías un velo espiritual que impediría que reconocieras a Jesús como tu Mesías” (2 Cor. 3:14-16).

Luego le señalé que Dios no está haciendo algo por el pueblo judío que El no esté dispuesto a hacer por cualquiera. Los judíos, de nuevo, son simplemente un testigo del deseo de Dios de que todas las personas vengan al arrepentimiento y sean salvas (2 P. 3:9). Dios no se “lava Sus manos” de cualquiera. El persigue y persigue, intentando traernos al final de nosotros mismos para que nos volvamos a El en arrepentimiento y seamos salvos. Eso es exactamente lo que le va a pasar al remanente judío al final de la Tribulación. Aquí está como lo puso el profeta Malaquías en Malaquías 3:2-4: “¿Y quién podrá soportar el tiempo de Su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando El se manifieste? Porque El es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se asentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia. Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos”.

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martes, 17 de marzo de 2009

¿DEBE ENSEÑAR LA MUJER EN LA CONGREGACIÓN CRISTIANA?



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio» (1 Co.2:11-12).

El feminismo no ha quedado conforme dentro de las sociedades del mundo seglar y por esta causa se ha trasportado a las congregaciones de bandera cristiana para levantar mujeres con “pantalones bien puestos y de potencial imperante masculino”, desplazando a los hombres de sus deberes principales y obligaciones que les corresponden en las citadas congregaciones. Bien dice el refrán: «No hagas cosas malas que parezcan buenas». El cristianismo moderno ha relativizado con remarcada notoriedad la enseñanza de apóstol Pablo que habla de la sujeción de la mujer dentro de las Iglesias cristianas, que incluye «el callar» y «el no enseñar» dentro de ellas, ignorándose que estos mandatos son absolutos e invariables, no moldeables, no locales ni relativos, sino generales. Muchas de las enseñanzas y prácticas de las modernas Iglesias cristianas no proceden de la Palabra de Dios, sino del espíritu del mundo, del ideal satánico y de la mente humana, contrariando la gloriosa y perfecta verdad. En estos tiempos tan difíciles, las mujeres han tomado la delantera en las congregaciones, y el varón por no conocer ni imponer su lugar como hombre de Dios en las mismas, ha sido arrastrado y colocado un lado de la brecha vertical, haciéndose cómplice junto a la religiosa e impelente mujer, porque «tanto peca el que mata la vaca como el que le toma la pata». Ahora, las mujeres predican y ordenan, «llevan la batuta» en las escuelas dominicales, etc. Bajo esta condición, el varón, abismalmente pusilánime, falto de dinamismo y de determinación, aprueba la trasgresión, de la manera en que el hombre incurrió a ésta en la antigüedad, incitado de una forma u otra por la mujer en el huerto del Edén antiguo:

Gn. 3:12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

1 Tim. 2:14 y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.
Iniciemos nuestro estudio, corto pero vitalmente sustancioso:

1 Tim. 2:11 La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción.
La mujer, refiere el texto, deberá aprender en las congregaciones «En silencio» (en hësuchiâi, gr). «Con toda sumisión» (en pasëi hupotagëi, gr.). Deberá callar, y se comprende que no habrá de opinar ni tomar decisiones de índole alguna, propias o sugeridas, en la Iglesia en que se congrega; por eso dice la Escritura, en 1 Co. 14:35: «Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación». El apóstol Pablo, de modo contundente, escribe que es indecoroso (aischron, gr.) que la mujer hable (lalein, gr.) en las congregaciones, que si algo necesita saber o aprenderlo, deberá preguntárselo a su marido fuera de la Iglesia en que la que asiste con él. Las preguntas se harán de parte de la mujer en la privacidad del hogar, «en casa» (en oiköi, gr.).

1 Co. 14:33-34… Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.

Es texto da por hecho que en las congregaciones la mujer carece, por decirlo de esta forma, de “voto para hablar”, y qué quede bien claro, qué esto no es el resultado impuesto por una actitud meramente machista, sino de un mandato impuesto por la voluntad de Dios, porque: «el marido es cabeza de la mujer, y Cristo de la Iglesia», no la mujer de su marido. Entiéndase por favor. No podemos quebrantar las leyes ni los decretos de Dios porque los tiempos han cambiado. La Palabra de Dios es la misma de ayer y de hoy, y por siempre será, porque es eterna, porque Dios no cambia, él «no tiene mudanza ni sombra de variación» (Stg. 1:17). Dios no ajusta su pensar a los sistemas del mundo tridimensional en que vivimos. ! Qué barbaridad si fuese así! Tendríamos entonces un Dios alcahuete, consecuente a las razones de los espíritus del mundo. Más nos vale ajustarnos a su pensar, por nuestro propio bien.

«Calle en las congregaciones» (en tais ekklësiais sigatösan, gr.). Existe la creencia que esta ordenanza era exclusiva para la Iglesia de Corinto, pero en el manuscrito antiguo «congregación» no existe como tal, como vemos al principio de este apartado, sino que está en plural. Esto propone más de una «congregación» o «localidad»; su universalidad está bien establecida, aunque el punto de partida fue la Iglesia de Corinto (1 Co. 1:1-2). El texto apunta, con plena seguridad, a todas las Iglesias: «Como en todas las iglesias de los santos…».

1 Tim. 2:12 Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.

«No permito» (ouk epitrepö, gr.), permitir, «Enseñar» (didaskein), y esto es, en público. Contrariamente, las mujeres enseñan hoy en las congregaciones lo que violenta la ordenanza paulina. «Ni ejercer dominio sobre el hombre» (oude authentein andros, gr.), significa, que no le es permitido mandar sobre el varón u ordenarle. Y otra vez, como en 1 Co. 14:34, deberá la mujer guardar «silencio» en la Iglesia.

Mencionaremos por último y por su gran importancia, que el apóstol Pablo no impidió nunca a las mujeres la manifestación de los dones espirituales (1 Co. caps. 12 y 13). Recordemos que las hijas de Felipe podían profetizar:

Hech. 21:8 Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él.

Hech. 21:9 Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban.
Es lógico pensar con esto que los dones espirituales no rivalizaron jamás nunca con el mal llamado “sexo débil”.

El propósito de Pablo en los textos estudiados fue que las mujeres no se convirtieran en cabezas doctrinales, en autoridades religiosas por encima de los hombres, situación que pasa en estos tiempos, donde las mujeres han tomado la iniciativa en diversas esferas, y la religiosa, no es la excepción: error craso, y aún, sin el más pequeño argumento bíblico justificable, los varones las han permitido presidir con mucha comodidad en las Iglesias por no querer asumir con carácter de verdadero cristiano las responsabilidades que Dios les ha delegado como agentes masculinos, y no a las mujeres, en las congregaciones cristianas.

En este caso:

«El orden de los factores, si altera el producto».