6) Es curioso que éste singular pasaje se usa mas que todo en las sectas misteriosas y en la “nueva era” como prueba de las abducciones y mentiras semejantes.
¿Fue el profeta Elías llevado al cielo donde está Dios?
Otro pasaje inquietante en las escrituras es el encontrado en 2 Reyes 2:11:
Y aconteció que, yendo ellos hablando, he aquí, un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.
Lo que muchos lectores pasan por alto es que la palabra cielo se usa para el firmamento tanto como para el cielo donde habita Dios. Ya hemos visto que el Mesías declaró que nadie ha subido al cielo sino solo “el hijo del hombre” (el Mesías). Así que éste cielo donde fue llevado Elías es “el firmamento”. Otra prueba contundente que muestra la escritura es que Elías no desaparece de escena en éste momento, sino que fue apartado de su sucesor Eliseo, pero el lector constante se percata de que Elías aparece de nuevo más adelante, como consta en el libro de II Crónicas.
El episodio del torbellino y los carros de fuego fue en los tiempos en que reinaba el rey Josafat, descendiente de David, quien después, años mas tarde murió:
Y durmió Josafat con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David. Y reinó en su lugar Joram su hijo (II Crónicas 21:1)
Cuando Joram comenzó a reinar, hizo lo que no agradaba al Señor y el profeta Elías aparece en escena enviándole una carta:
Y le llegaron letras del profeta Elías, que decían así: El SEÑOR, el Dios de David tu padre, ha dicho así: Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat tu padre, ni en los caminos de Asa, rey de Judá…(II Crónicas 21:12)
Conclusión:
1) El profeta fue llevado a otro lugar de la tierra, para que Elías lo sucediera en su labor, pero no murió ni fue llevado al cielo de Dios en ése episodio.
2) El profeta Elías tuvo que haber muerto después, como todos los hombres, esperando la resurrección en el día final junto con todos los demás creyentes y con el profeta Daniel, el día que regrese el Mesías a reinar, como estamos viendo en el presente estudio, pues todos los hombres, sin excepción, estamos condenados a morir.
La parábola del rico y Lázaro
La parábola del rico y Lázaro encontrada en Lucas 16:19-31 ha sido también una piedra de tropiezo, y es que si la tomamos literalmente y la vemos aislada del contexto bíblico, podría concluirse que al morir, los hombres son inmediatamente juzgados, recompensados o castigados… pero las parábolas no son para ser tomadas literalmente, sino que son historias hipotéticas de donde se pueden desprender principios para la vida cotidiana y que encierran verdades profundas. La Biblia es clara cuando hace declaraciones acerca del juicio, que vendrá el día que venga el Mesías a reinar, miremos:
Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Y serán reunidas delante de él todas las naciones; y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. (Mateo 25:31-32)
Otra declaración del mismo Jesús dice:
Porque el Padre a nadie juzga, mas todo el juicio dio al Hijo. (Juan 5:22)
El apóstol pablo también concuerda con esto en varios versículos:
Requiero yo, pues, delante de Dios, y del Señor Jesús, el Cristo, que ha de juzgar a los vivos y los muertos en su manifestación y en su Reino. (1 Timoteo 4:1)
Para pablo es claro que el juicio será en la manifestación del reino, cuando venga el Mesías, y que éste juicio será hecho por Jesucristo.
Así que la parábola del rico y Lázaro debe ser leída bajo éste punto de vista, y así desaparecen las confusiones que se puedan presentar al respecto:
Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y deseando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Y aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el infierno alzó sus ojos, estando en los tormentos, y vio a Abraham de lejos, y a Lázaro en su seno. (Lucas 16:19-23)
La parte interesante de éste pasaje es ésta que dice que Lázaro fue llevado por los ángeles al seno de Abraham, pues bien, Jesucristo declara que esto será en el día final, cuando los ángeles recogerán a sus elegidos:
Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria. Y enviará sus ángeles con trompeta y gran voz; y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro. (Mateo 24:30-31)
El mensaje bíblico no se contradice, pero cuando pasamos por alto las declaraciones de Jesucristo, se forman inconsistencias. En este pasaje el Mesías habla del tiempo cuando serán recogidos sus elegidos, mas adelante también dice: “Uno será tomado y otro será dejado”, pues bien, la parábola del rico y Lázaro también debe ser vista bajo esta misma lógica que Jesús expone a lo largo de toda su predicación, teniendo en cuenta que en la parábola se puede brincar el tiempo y hablar del futuro como si fuera el pasado, ya que precisamente eso es lo que significa el movimiento parabólico.
La transfiguración
La transfiguración ha causado también gran revuelo puesto que aparecen Moisés y Elías hablando con Jesús, de donde deducen los “lectores ligeros” que Moisés y Elías viven ahora. La clave para entender la transfiguración es tal vez, verla tal como los apóstoles y Jesús mismo la vieron:
Ocurrió como ocho días después de haber dicho esto, que Jesús salió con Pedro, Juan y Santiago, y fue a una montaña a orar. Mientras oraba, la apariencia de su rostro se alteró, y su vestido se hizo blanco y brillante. Dos hombre estaban hablando con Él, ellos eran Moisés y Elías. (Lucas 9:28-30)
La clave para entender éste relato es mirar lo que había dicho Jesús en el versículo 27:
Y os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que vean el Reino de Dios.
¡Jesús les había dicho que algunos iban a ver el reino de Dios! y en el monte lo que vieron fue precisamente una visión en éxtasis de lo que será el reino de Dios y la gloria que tendrá el Mesías. Por lo menos así lo explica el mismo apóstol Pedro en una de sus cartas:
Porque nosotros no os hemos dado a conocer la potencia y la venida de nuestro Señor Jesús, el Cristo, siguiendo fábulas por arte compuestas; sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Porque él había recibido de Dios el Padre honra y gloria, cuando una tal voz fue a él enviada de la magnífica gloria: Este es el amado Hijo mío, en el cual yo me he agradado. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos juntamente con él en el Monte Santo. (2 Pedro 1:16-18)
Si leemos todo el capítulo 1 de la carta de Pedro nos damos cuenta que el tema central del que se está hablando es de la segunda venida del Mesías en su reino. Para Pedro la experiencia en el monte servía de prueba de la gloria que tendrá el Mesías en su parousía, además, para Jesucristo la experiencia en el monte había sido una visión, un éxtasis:
Y como descendieron del monte, les mandó Jesús, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos. (Mateo 17:9)
Conclusión:
1) Moisés y Elías están muertos en el polvo de la tierra pero serán resucitados en la segunda venida del Mesías y eso fue precisamente lo que vieron los apóstoles aquí. Por esto Jesús les dijo que “no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios”. Esto quiere decir que solo después de la experiencia ellos estarían dispuestos a morir por el reino, puesto que lo habían visto en una visión o éxtasis.
El ladrón que fue crucificado con Jesús
Otro texto que ha servido para perpetuar la confusión se encuentra en Lucas 23:42-43:
Y dijo a Jesús: Señor, acuérdate de mí cuando vinieres en tu Reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso.
Sobre éste tema en particular se han elaborado innumerables teorías, las más importantes, sin embargo, son dos o tres: Dicen los eruditos bíblicos que aquí la coma está puesta en el lugar incorrecto, es decir, ya que en el griego no hay comas, es decisión de los traductores el lugar donde se coloca la coma y el sentido del texto cambiaría totalmente, miremos: De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso. Vemos que al cambiar la coma de lugar, cambia radicalmente el sentido del texto. Otros comentaristas alegan que ésta forma de hablar de Jesús, no pareciera a su manera cotidiana de expresarse vista en los evangelios sinópticos. Hay otro grupo de creyentes que afirman que éste comentario de Jesús no tiene nada de sobre natural, ya que la palabra paraíso significa literalmente “jardín” y los muertos eran sepultados en jardines, así que Jesús le estaría declarando que estarían juntos en el jardín sepultados. Para hacer honor a la verdad, hay que decir que los evangelios no nos dicen que éste ladrón fue sepultado con Jesús, antes bien, los ladrones y criminales eran echados fuera de la ciudad en un basurero con fuego, llamado gehena. Creo personalmente que para entender bien lo que Jesús quiso decir aquí, muchos estudiantes han seguido la pista equivocada, ya que no toman en cuenta que lo que declaró Jesús, lo hizo como una respuesta a la declaración del ladrón, y ¿qué dijo el ladrón?
“Señor, acuérdate de mí cuando vinieres en tu Reino.”
Pocos se han puesto a meditar bien en ésta declaración de fe tan grande que hizo el ladrón. Tomando en cuenta que hasta los mismos apóstoles de Jesús dudaron de él cuando fueron confundidos por su crucifixión, aunque el maestro les había advertido muchas veces que el hijo del hombre tenía que morir, ellos no lo podían entender:
Y comenzó a enseñarles, que convenía que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar después de tres días. (Marcos 8:31)
Sí mi amado hermano, nuestro Señor Jesucristo enseñó públicamente que tendría que morir, puesto que estaba escrito en los profetas, que antes de venir a reinar, debía padecer y ser desechado. Pero éste ladrón está le declara la revelación mas grande de todas las que se encuentran en el evangelio, implícitamente está diciéndole a Jesús:
Señor, cuando resucites y vengas en tu reino, acuérdate de mi y resucítame. Es decir, éste hombre estaba haciendo la declaración de fe que el apóstol Pablo dice que salva:
Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le resucitó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, mas con la boca se hace confesión para salvación. (Romanos 10:9-10)
¡Éste ladrón está declarando precisamente que Jesús es el Mesías esperado, el rey de Israel que tiene que morir y que luego resucitará de entre los muertos, ser ascendido al cielo como dijo el profeta Daniel para recibir el reino y luego volver a la tierra a reinar!
Y he aquí, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y le dará el Señor Dios el trono de David su padre: Y reinará sobre la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin. (Lucas 1:31-33)
"Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido"(Daniel 7,13-14)
Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios: Tú eres el Rey de Israel. (Juan 1:49)
Esta declaración de fe que hizo el ladrón es tal vez, la declaración mas grande que hay en la Biblia, y la luz de ésta declaración, la respuesta de Jesús es nítida y diáfana:
“De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso”
Jesús le está respondiendo que por ésa fe que mostró con su declaración, sería resucitado para vivir en la tierra restaurada o paraíso como hemos estado viendo en éste estudio. En el Génesis vemos que Dios tuvo que expulsar al diablo, el hombre y la mujer de el jardín de Edén, y también en el génesis nos dan una descripción muy clara de el lugar donde estaba ubicado el paraíso o jardín de Dios, en una zona que actualmente es desértica porque Dios tuvo que llevarse ése paraíso para el cielo, pues nos dice que puso unos querubines alrededor para que el hombre no pueda entrar:
Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados para guardar el camino del árbol de la vida. (Génesis 3:24)
Luego en Apocalipsis nos dicen que el paraíso bajará a la tierra, aunque también vimos que el Isaías que el desierto se volverá otra vez el paraíso:
Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una novia ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos, y será su Dios. (Apocalipsis 21:2)
Y me mostró un río puro de agua de vida, límpido como el cristal, que provenía del trono de Dios y del Cordero. En el medio de la calle de ella, y de uno y de otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que lleva doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán. (Apocalipsis 22:1-3)
Si mi amado lector, la nueva Jerusalén es la ciudad que viene del cielo y es la misma ciudad que esperaban los patriarcas de la antigüedad. Esa ciudad es el paraíso que vendrá del cielo a la tierra puesto que dice que las hojas de los árboles del árbol de la vida son para la sanidad de las naciones. Isaías 35 describe el futuro del desierto que se convierte de nuevo en un jardín de Edén, y eso ocurrirá queridos lectores, cuando el cielo venga a la tierra, cuando se cumpla la oración de Jesucristo: “Venga tu reino para que se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo…”
Conclusión:
Jesucristo vio la fe de aquel “ladrón justo” que aún viendo morir al rey, creyó que resucitaría y que vendría a gobernar las naciones de la tierra y a restaurar todo como al principio… Esa declaración de fe fue suficiente para hacerse acreedor a la resurrección de entre los muertos y la vida futura en el reino de Dios, gobernado por el Mesías Jesús de Nazaret.
Filipenses y las creencias de Pablo
Uno de los textos más malinterpretados de todos los que hemos visto hasta ahora es el siguiente:
Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir, un beneficio. Aunque es evidente que si vivo tendré aún oportunidad de seguir trabajando por el evangelio. En realidad no sé qué es preferible, si vivir o morir. Unas veces quisiera vivir, y otras veces no, pues mi verdadero anhelo es irme para estar con Cristo, lo cual es mucho mejor que quedarme aquí. (Filipenses 1:21-23)
Aquí la mayoría de personas leen que Pablo quiere decir que al morir se iría a estar con Cristo. Lo que interpretan es que al morir, uno sigue vivo como un fantasma y se va donde está Cristo… como hemos visto en este estudio, la muerte en el contexto bíblico es inexistencia, inconsciencia. El mismo Pablo dice en Tesalonicenses:
«Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. 14 ¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará con Jesús a los que han muerto en unión con él. 15 Conforme a lo dicho por el Señor, afirmamos que nosotros, los que estemos vivos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, de ninguna manera nos adelantaremos a los que hayan muerto. 16 El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. 18 Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.»
Para Pablo, la esperanza era la resurrección en el día final, en la venida del Señor… así que ¿cómo iba a contradecirse? En ninguna parte de la Biblia encontramos a Pablo diciendo que los muertos están con Cristo, sino mas bien dice que estarán, en el futuro reino de Dios, y como hemos visto, esto concuerda con lo que Jesucristo predicó. Así que la frase: “pues mi verdadero anhelo es irme para estar con Cristo, lo cual es mucho mejor que quedarme aquí” Bien podría significar que para Pablo, la muerte es un estado inconsciente, como un sueño donde no hay conciencia de nada, tal como creía Salomón, Isaías, Daniel y todos los escritores bíblicos que anhelan la resurrección y el paraíso en la tierra, antes que anhelar un cielo fuera de este mundo. Pablo era un hebreo y tenía la forma de pensar de los escritores hebreos y los profetas, como hemos visto.
Conclusión final:
Podríamos quedarnos mirando una por una todas las demás malas interpretaciones y malas traducciones hechas por personas que se apegaron a sus creencias antes que rendirlas a la verdad revelada de la palabra de Dios. Espero que este estudio le haga reflexionar sobre que tipo de evangelio está usted creyendo y quiera Dios que le dé curiosidad por leer la Biblia antes que creer a cualquier predicador de mentiras… Como hemos visto, el mensaje bíblico es claro:
-El hombre desobedeció y fue condenado a muerte
-La tierra fue maldita y llena de corrupción
-Dios ideó la redención y la resurrección de entre los muertos para los fieles
-El Mesías esperado vino y enseño sobre el reino de Dios, murió, resucitó y está en el cielo, esperando el día de venir a reinar con poder y vara de hierro.
-Los creyentes en este reino, se bautizan y lo anuncian, Dios les da su Espíritu Santo, los unge.
-Ellos resucitarán cuando venga el Señor a reinar, junto con todos los creyentes de todas las épocas.
-El reino de Dios comenzará con Jesús, pero después Jesús entregará el reino a Dios (1 Corintios 15:24-26)
Hoy en Día se está predicando un mensaje que aparenta ser espiritual pero que es confuso y maligno, se predica que los muertos van al cielo, o que nuestra meta es ganar el cielo. Ésta falsa esperanza no da el fruto correcto, pues es un engaño del diablo, sería como decir que al morir no morimos, lo que es una falsedad, puesto que todos tenemos que morir, ya que está establecido a los hombres, que mueran una vez; y después, el juicio. (Hebreos 9:27) Claro que este juicio no ocurre después del hombre morir, sino como enseña la escritura en la segunda venida del Mesías y al final frente al trono blanco, cuando todos serán juzgados por Dios mismo en persona.
¡Gracia y Bendiciones para Todos!