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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.
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lunes, 23 de agosto de 2010

NI EL TRINITARISMO NI EL MODALISMO FUE PRESENTADO POR PABLO A LOS ATENIENSES EN EL AREOPAGO


LECTURA DE HECHOS 17:22.31


22. Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos . . .


23. porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.

.

24. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas . . .


25. ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.


26. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación . . .


27. para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.


28. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.


29. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.


30. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan . . .


31. por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.


Es obvio que Pablo NO presentó al “DIOS DESCONOCIDO” como una Trinidad, sino como un Deidad única que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo EL SEÑOR (Nótese el singular “EL SEÑOR”, no TRES SEÑORES) DEL CIELO Y LA TIERRA. Luego Pablo habla de ese Dios nuevamente en singular, diciendo: “Pues ÉL (singular) es el que da vida a todos y aliento y todas las cosas… y finalmente, Pablo hace un deslinde entre ese Dios único y aquel VARÓN que Él designó para juzgar al mundo y que levantó de los muertos. Claramente Pablo no veía a Jesús como la Segunda Persona de la Trinidad, sino como aquel varón designado para juzgar al mundo y que estuvo muerto y fue resucitado por Dios. No creo que con esta presentación del apóstol los Atenienses pudieran haber creído que Jesús era Dios, si fue llamado por Pablo como “aquel varón”, y que murió y fue resucitado por Dios.


Tampoco creo que nadie diría que Pablo era un MODALISTA, puesto que él presentó a los atenienses a sólo un Dios Soberano que llamó “Señor” el cual designó a un varón para que juzgue al mundo, y a quien resucitó de los muertos. Claramente Pablo ve a Dios y al varón designado (El Hijo) como dos seres separados, siendo éste último resucitado de la tumba por aquel a quien Pablo llama Dios. Quien no vea aquí a dos entidades distintas, una mayor que la otra, está ciego.

miércoles, 14 de julio de 2010

PORQUE LA TRINIDAD ES UN MISTERIO O ARCANO IRRESOLUTO?


La razón por la que la doctrina de la Trinidad se convirtió en un misterio, va más allá de la comprensión intelectual, pues surgió a raíz del combate de la Iglesia con las dos herejías del monarquianismo en el siglo III.

El Monarquianismo, al describir las relaciones del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, trató de defender la unidad de Dios y su único rol o monarquía (monarchia). Al hacerlo, tuvo como motivo loable luchar contra los errores del politeísmo pagano. Por desgracia, tal vez incluso debido a su buen motivo, el monarquianismo terminó siendo una herejía. En el Monarquismo había dos escuelas diferentes: el Monarquianismo Modalista y el Monarquianismo Dinamístico. Sus posiciones se pueden describir de manera concisa como sigue: el Monarquianismo Modalista defendió la unidad de Dios al sostener que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres modos diferentes y sucesivos de un mismo Dios. Como modos de Dios los tres son uno y lo mismo y divinos por igual. Por el contrario, el Monarquianismo Dinamístico defendió la unidad de Dios al considerar sólo el Padre como Dios y decidir que el Hijo y el Espíritu Santo no son más que criaturas, aunque muy cercas de Dios. El Monarquianismo Modalista, a causa de su enseñanza del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo como tres modalidades sucesivas de un mismo Dios, sostuvo que Dios el Padre sufrió como el Hijo en el momento de la crucifixión. Por lo tanto esta escuela también se llama Monarquianismo patripasianismo. El Monarquianismo Dinamísitico afirmó que el Hijo, un hombre creado subordinado a Dios el Padre, recibió un poder (dynamis) del Padre en el momento de su bautismo para ser adoptado como el Hijo de Dios. Por lo tanto esta escuela también se le llama subordinacionismo o adopcionismo.

Estas dos escuelas Monarquianistas tenían un propósito loable de defender la unidad de Dios, pero sus puntos de vista sobre el Hijo sonaba extrema para muchos en la Iglesia. El primero considera al Hijo como un modo de Dios mismo, dejando de lado su naturaleza humana, mientras que el segundo visto al Hijo como un mero hombre, sin tener en cuenta su supuesta naturaleza divina. Los líderes cristianos como Hipólito se opusieron vigorosamente a ambas escuelas.

Históricamente, el Monarquianismo Modalista se hizo más popular que el Monarquianismo Dinamístico. Aun así, el anterior era aún una herejía a los ojos de la Iglesia, que por lo tanto trató de refutarlo. La refutación de Tertuliano era excepcional y aceptado por la Iglesia. En pocas palabras, su impugnación rechazó ambas escuelas Monarquianistas, yendo allá de sus dos posiciones extremas de los pioneros de una posición intermedia que no pertenece a ninguna de las dos escuelas. Como se verá, esta posición intermedia resultó ser poco clara y difícil (tal vez profunda, si se toma de manera positiva). En nuestra opinión, esta es la razón por la cual la doctrina cristiana de la Trinidad se convirtió en un misterio más allá de la comprensión intelectual.

lunes, 22 de marzo de 2010

LA HEREJIA DEL MODALISMO



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD).

«Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió» (Jn. 7:16).

Fue en el tercer siglo de nuestra era, cuando Sabelio, un presbítero cristiano que vivió en el Norte de Africa, empezó a promulgar que Jesús era el mismo Jehová del Antiguo Testamento. Para Sabelio, Jesús era el único “dios” pero identificado con “nombres diferentes”. De tal manera que el Padre y el espíritu santo muestran ciertos rasgos de la naturaleza o del carácter de Jesús. Este pensamiento o domga, vino a conocerse como «modalismo», por los distintos nombres o “modos” que se han utilizado para identificar a Jesús. Este pensamiento herético fue tan fugaz en su presentación (antes de concluir el siglo IV, dejó de ser), pero resurgió en el siglo XX (1913) con perjudicial y formidable potencia. Son Iglesias modalistas, la Iglesia Pentecostal Unida, la Iglesia Apostólica de Fe en Jesús, Luz del Mundo y otras más, que son libres o autónomas.

No es complicado para el avezado en las cuestiones fundamentales de la Biblia, el percibir que Dios, el Padre, y Jesús, el Hijo, poseen personalidades bien definidas y peculiares, absolutamente diferentes, adversando con lo que el modalismo afirma, según lo que hablamos en párrafos anteriores. Cuando Jesús era apenas un jovencito de doce años, hace una notoria distinción entre su Padre y él: «¿No sabéis que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?» (Lc. 2:49). Jesús nunca jámas se adjudicó ser el Padre. En su alusión precisa sin ninguna incertidumbre que los «negocios» donde se involucraba pertenecían a su Padre y no a él. Esta situación tiene una relación coherente e indiscutible más adelante, y es cuando Jesús menciona que las palabras que él hablaba no eran suyas, sino del Padre que lo había enviado. Las pruebas podrá verlas querido y amable lector en Jn. 5:19, 30, 36; 6:38; 7:16.

Entre Jesús y Dios existen distintas particularidades como seres individuales, aunque implicados en un próposito común y espiritual para con los hombres pecadores: el de su salvación. La Biblia muestra la enorme desigualdad que los identifica como dos personas aisladas y no como un solo agente o sujeto. Ejemplos, los siguientes:

El Padre ha «entregado» todo juicio al Hijo (Jn. 5:22).

El Padre «conoce» el retorno del Hijo al mundo. Jesús el Cristo «desconoce» su venida (Mr. 13:32).

El Padre «glorifica» al Hijo, pero el no se “autoglorifica” por su propia cuenta (Jn. 8:50, 54).

El Padre «ama» al Hijo, y el Hijo «ama» al Padre (Jn. 3:35; 5:20; 10:17; 14:31; 17:23, 24).

Dios le «entergrará» a Jesús el Cristo el Trono de David, su padre (Lc. 1:32).

El espíritu santo de Dios «concibió» (engendró) a Jesús el Cristo en el vientre de la virgen María (Mt. 1:18, 20).

Jesús el Cristo hace una nítida diferenciación entre su ubicación «terrenal» con la «celestial» del Padre. Es improbable por tal cosa, identificar a Jesús con la persona de Dios:

«Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre» (Mt. 6:9).

Jesús el Cristo «ruega» al Padre para que «perdone» a sus injuriadores. ¿Es posible con la próxima y tan evidente prueba qué los modalistas continuen aun creyendo neciamente qué el Padre y Jesús el Cristo sean la misma persona?

«Y Jesús decía: Padre, «perdónalos», porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes» (Lc. 23:34).

Jesus el Cristo en su «pluralización» resuelve que Dios es una persona y él otra («vendremos»; «haeremos»):

«Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y «vendremos» a él, y «haremos» morada con él» (Jn. 14:23).

Hay otros textos más que enseñan que Jesús el Cristo y Dios «son dos personas distintas», siendo muy dificultoso para un servidor, por su cuantioso número, colocarlos todos aquí. Creo que este esrito por demás sencillo, basta para derrumbar cualquier argumento modalista que trate injustificadamente de identificar a Jesús el Cristo con Dios y con el espírtu santo.

¿Es usted “modalista”, amigo que nos lee?

¡Qué espera entonces para cambiarse al “bando correcto”, el del unitarismo bíblico y verdadero!; el que enseña que Dios es Uno, y Jesús el Cristo, su Hijo Amado y Señor:

«. . .para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él» (1 Co. 8:6).

Gracias honorables lectores. Dios les bendiga siempre.