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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.
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lunes, 21 de diciembre de 2009

EL ALIMENTO ESPIRITUAL A SU DEBIDO TIEMPO


Por Ingº Alfonso Orellana

Una de las ideas mas atrincheradas que tiene el testigo de Jehová común es que el único lugar de este mundo donde se puede encontrar “alimento espiritual” es dentro de los patios de la Organización de los testigos de Jehová y que hay solo una fuente: “El Esclavo Fiel y Discreto.”

Como muestran las palabras abajo citadas, todo aquel que crea que puede aprender algo fuera de estos ‘patios’ es considerado un ‘ingrato.’ Los párrafos anteriores al citado, presentan una larga lista de presuntas “verdades” que solamente podemos encontrar dentro de estos patios.

*** w80 1/8 15 Llenos de confianza en un mundo asaltado por las dudas ***

14 Si mantenemos una actitud positiva y recordamos todo lo que Jehová ha hecho para nosotros por medio de su Hijo Jesucristo y todo lo que hemos aprendido acerca de sus propósitos y promesas por medio del alimento espiritual provisto mediante el “esclavo fiel y discreto,” evitaremos hacernos ingratos como Israel, de quien Jehová dijo: “El buey reconoce a su dueño, y el asno el establo de su amo; pero Israel, mi propio pueblo, no reconoce ni tiene entendimiento.”—Isa. 1:3, Versión Popular.

*** w97 15/4 30 ¿Se alimenta bien espiritualmente? ***

Ciertamente, el buen alimento espiritual no escasea. Como profetizó Jesucristo, él dispone en la actualidad de la clase del esclavo fiel y discreto que se ocupa en proveer “alimento al tiempo apropiado” para cualquiera que lo desee. (Mateo 24:45.) Por medio del profeta Isaías, Jehová prometió: “¡Miren! Mis propios siervos comerán, pero ustedes mismos padecerán hambre. [...] Mis propios siervos clamarán gozosamente a causa de la buena condición de corazón”. De hecho, promete un banquete e invita a cualquiera que desee asistir. “Jehová de los ejércitos ciertamente hará para todos los pueblos [...] un banquete de platos con mucho aceite, un banquete de vino mantenido sobre las heces, de platos con mucho aceite, llenos de médula.” (Isaías 25:6; 65:13, 14.)

La pregunta es: ¿Son estas alegaciones verdaderas? Veamos.

La Sociedad cita constantemente de otras fuentes en sus revistas y libros de manera selectiva. Ellos tienen acceso a un caudal enorme de información para la preparación del material que después presentan ‘pre-digerido y enlatado.’ Ahora, su interés no es el que usted vaya por su propia cuenta a estas fuentes y verifique lo que dicen, sino que le baste la porción que ellos citan. Por ejemplo: en la Atalaya del 15 de Julio de 1980 se analizo el capitulo 10 ver. 16 del evangelio de Juan. En la pagina 14, presentan el siguiente argumento.

“6 Las iglesias de la cristiandad alegan que el “redil” del que habló Jesús allí había de contener solo cristianos judíos, mientras que las “otras ovejas” son los que llegan a ser cristianos de entre los no judíos o gentiles; y que tanto los judíos creyentes como los gentiles creyentes llegan a ser un “solo rebaño” bajo el “un solo pastor” en el único redil espiritual. Pero esa enseñanza no concuerda con otros textos bíblicos que tienen que ver con el asunto.”

Lo que vemos aquí es típico de la práctica de la Sociedad de usar los comentarios y referencias procedentes de la ‘cristiandad’ solo cuando apoyan sus ideas y las citan frecuentemente. En casos como este asumen que al lector le debe bastar con saber que las “Iglesias de la cristiandad” creen otra cosa diferente. (Sería interesante saber como estos comentaristas, en su mayoría eruditos, llegaron a una opinión ‘incorrecta’ sobre esta escritura). Luego hacen declaraciones como; “Pero esa enseñanza no concuerda con otros textos bíblicos que tienen que ver con el asunto.” Veamos un texto bíblico que pienso tiene mucho que ver con el entender Juan 10:1-16, Efesios 2:11-18.

11 Por lo tanto, sigan recordando que en otro tiempo ustedes eran gente de las naciones en cuanto a la carne; “incircuncisión” eran llamados por lo que se llama “circuncisión”, hecha en la carne con las manos… 12 que estaban en aquel mismo tiempo sin Cristo, alejados del estado de Israel y extraños a los pactos de la promesa, y no tenían esperanza, y estaban sin Dios en el mundo. 13 Pero ahora, en unión con Cristo Jesús, ustedes los que en un tiempo estaban lejos han llegado a estar cerca por la sangre del Cristo. 14 Porque él es nuestra paz, el que hizo de los dos grupos uno solo y destruyó el muro de en medio que los separaba. 15 Por medio de su carne abolió la enemistad, la Ley de mandamientos que consistían en decretos, para crear de los dos pueblos en unión consigo mismo un solo hombre nuevo, y hacer la paz; 16 y para reconciliar plenamente con Dios a ambos pueblos en un solo cuerpo mediante el madero de tormento, porque había matado la enemistad por medio de sí mismo. 17 Y vino y les declaró las buenas nuevas de paz a ustedes, los que estaban lejos, y paz a los que estaban cerca, 18 porque mediante él nosotros, ambos pueblos, tenemos el acceso al Padre por un solo espíritu. (negritas y subrayadas nuestras)

Un análisis honrado de estas dos escrituras paralelas señalan a los ‘gentiles’ como las “otras ovejas” del Señor.

El colmo de la arrogancia esta reflejado en las declaraciones hechas en 1984 en la Atalaya del 15 de septiembre, pagina 22, cuando un destello de “nueva luz” los iluminó en cuanto al significado de las palabras de Jesús:

”6 Estos ajustes se hacen necesarios de vez en cuando, porque Proverbios 4:18 nos dice que “la senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido”. Ah, los apóstatas que se oponen a la verdad ‘crujen los dientes’ contra esas revelaciones progresivas, pero esto no nos perturba (Hechos 7:54). Más bien, damos gracias a Jehová de que “luz misma ha relumbrado para el justo, y regocijo aun para los rectos de corazón” (Salmo 97:11). Confiamos en que a usted le regocijará saber precisamente qué significado tiene para usted y para todos los demás testigos de Jehová hoy día la ilustración de Jesús acerca de los apriscos de las ovejas.”

¡Ah, la famosa luz que nunca termina de manifestarse plenamente! Note la expresión: “Ah, los apóstatas que se oponen a la verdad…” ¡Eso se llama poner el vendaje antes de aparezca la llaga! Luego dicen: “a usted le regocijará saber precisamente qué significado tiene…” Es esta “precisión” de entendimiento, que estuvo oculta por casi dos mil años, lo que más jocoso me resulta. ¿Por qué? Porque luego, cuando hacen otro cambio radical de entendimiento, se excusan detrás de: ‘Nosotros nunca hemos dicho que somos inspirados.’

Una práctica común en el betel de Brooklyn y creo que en las sucursales alrededor del mundo es la de considerar el texto diario todas las mañanas. Varios betelitas son asignados a comentar y se espera de ellos una disertación que no sea meramente una repetición de lo que estaba escrito en el librito. Una advertencia que recibí de un betelita de experiencia es que no se me ocurriera citar de comentarios procedentes de la cristiandad. Otros lo habían hecho en el pasado y no les había ido muy bien. El famoso “alimento” tiene que ser esterilizado primero por el Dept. de Redacción antes de su publicación.

Este control de la información que llega a las congregaciones es un medio efectivo de educación selectiva. En la superficie, el publicador aprovechado parece poseer una medida de erudición que pudiera impresionar al amo de casa común y corriente. Pero, si lo sacamos del tema, por lo general se pierde y no sabe que contestar. Los que son más perspicaces, prometen volver en otra ocasión, después de investigar el tema. Por supuesto, usando la información pre-empacada del ‘esclavo.’

Una vez que me di cuenta de la manera en que se controlaba mi ‘dieta espiritual’, me fui más allá de los límites de la organización y encontré que había abundancia de alimento espiritual disponible. Por supuesto, no todo lo que esta disponible sirve. Pero una cantidad enorme de autores del pasado, como Matthew Henry y autores contemporáneos ofrecen un rico caudal de información e interpretaciones provechosas. Lo único que tiene que hacer es entrar en una buena librería “cristiana” y encontrara ‘alimento’ en abundancia y de alta calidad, en su mayoría.

Lo que me gusta de los autores cristianos es que, sea que este de acuerdo con lo que escriben o no, sé quienes son y no se esconden detrás de una sociedad anónima. Asumen la responsabilidad por lo que escriben, contrario al famoso “esclavo fiel y discreto” anónimo. Ellos dicen que la razón por la cual no revelan los nombres es la ‘modestia.’ En la Atalaya del 1ro. Mayo de 1975, sección “Preguntas de los lectores” encontramos la repuesta a la pregunta de porque los nombres de los traductores no aparecen en el prologo de la Traducción del Nuevo Mundo: “Estos traductores no estaban buscando eminencia; no deseaban atraer la atención a sí mismos. Con el espíritu de ‘hacer todas las cosas para gloria de Dios,’ querían que el lector basara su fe en la Palabra de Dios, no en su “idoneidad” mundana.”

Una respuesta similar la dio el entonces vice-presidente de la Watchtower, Frederick W. Franz, al fiscal en el caso del hno. Walsh en Escocia. (The Watchtower del 1ro. De junio de 1955 – caso Walsh v. The Lord Advocate). Como es de esperarse, la versión que dio la Atalaya fue acomodada. Ellos no publicaron la trascripción oficial del proceso. El asunto es que el fiscal le dijo a Franz que cuando una persona hace una obra, lo que recibe no tiene que ser necesariamente ‘gloria’. En otras palabras, también pudiera ser crítica.

Volviendo a mis días en Betel, recuerdo una ocasión en que un hermano comentó durante la consideración del texto diario, que la primera impresión que pudiera recibir el lector del relato de 1ro. Samuel 10:20 al 24 es que la modestia movió a Saúl a esconderse cuando fue llamado a ser rey. El hermano pasó a decir que, como mostró su conducta posterior, la evasión de responsabilidad pudo haber sido el móvil. Esto me hace pensar que la llamada ‘modestia’ del “esclavo” es precisamente eso; la evasión de responsabilidad.

Piense por un momento: Si usted tuviera libertad para escribir todo lo que quisiera y no tuviera que responder a nadie, porque esta escondido detrás de las ‘faldas’ de una sociedad anónima, ¿Cuan grande sería su sentido de responsabilidad? Ahora, si su nombre y reputación estuvieran en la arena pública, ¿Se sentiría igual de despreocupado? ¡De seguro que no!

Ahora que el cuerpo gobernante se ha desligado de la responsabilidad pública por haber renunciado a sus puestos en la corporación madre, se han distanciado más de la responsabilidad moral que supone condonar lo que otros escriben en su nombre y distribuyen bajo la etiqueta de “alimento espiritual al debido tiempo.” Pienso que, como casi todos los productos alimenticios traen una fecha de expiración, los “productos enlatados y pre-digeridos” de la Watchtower deberían decir algo así: “Antes de usar este “alimento” asegúrese de haber leído el número más reciente de la revista la Atalaya, pues su vigencia pudiera haber expirado.”

¡Buena salud a ustedes! (3 Juan 2)


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martes, 29 de septiembre de 2009

LUZ PSEUDOESPIRITUAL



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)
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El reflejo de la ignorancia y el timo doctrinal se hace patente en tantos individuos que se dicen ser cristianos pero que se encuentran cegados por una gruesa venda negra que los imposibilita para ver con nitidez las verdades de Dios escritas en su Palabra.
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La profecía bíblica da taxativa razón que en los últimos tiempos habría de venir al mundo un gran engaño de índole religiosa; que falsos Cristos y maestros de muerte hablarían heretismos condenables sustentados con un formidable embauco de milagros y portentos no procedentes de Dios, sino evocados por el propio Satanás y sus esclavos espirituales de maldad. Los sabios babilónicos fueron incapaces de interpretar la inscripción puesta por la mano celestial, en el encalado de la pared del palacio del rey pagano Belsasar: MENE, MENE, TEKEL, URPASIN, eran palabras de la lengua aramea. El arameo no era un idioma desconocido por el pueblo babilónico. Los sabios seculares quizás leyeron la inscripción como «mina, mina, siclo, y medio siclo», pero el problema que estas palabra escritas por la mano de Dios no tenía sentido alguno para ellos; imposible les era interpretarlas por su nulo discernimiento espiritual, como hoy muchos creyentes no entienden el verdadero sentido de los propósitos de Dios que están en su Palabra Santa. Su mente es tan carnal como la de los sabios babilónicos y la herejía es depositada fuerte y tranquilamente en sus corazones.
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Indudablemente, hemos sido agredidos constantemente en nuestros blogs a causa del orgullo espiritual y la incomprensión que se tiene de la Biblia, por esas personas que han creído tener con seguridad toda la razón bíblica. Emotivamente impulsivos y vaporosos, no se detienen a analizar nuestros escritos que están estructurados con una hermenéutica y exégesis correcta, adecuada.
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A causa de un tradicionalismo doctrinal errado en las iglesias denominacionales, la mentira es atesorada por no mostrase la verdad. Las cadenas doctrinales confusas se arraigan, y romperlas, a la verdad, bastante trabajo cuesta. Cuando alguien quiere corregirles las herejías que han creído en el amor de Cristo, no hay respeto ni cordialidad de parte de ellos para debatir razonablemente, y al no poder hacerlo, las injurias verbales no se hacen esperar. De esa manera, justifican su ignorante orgullo “espiritual”. ¿Es esto de buenos cristianos? No, pero sí de los tercos, de corazones carnales y de mentes cerradas, que no quieren ver en nada la realidad de su contradicción. Nuestros blogs (el de mi amigo y hermano Mario Olcese y un servidor) no persiguen propósitos lucrativos, ni de otra clase. Cada día nos esforzamos seriamente y con grande preocupación con el fin de despejar dudas dogmáticas y de limpiar de mentiras y heretismos a los que no están fundamentados en la Palabra de Dios, y que buscan con sinceridad el Rostro del Creador por medio de ella, pero qué, para su mala fortuna, se les ha enseñado con magno error en las congregaciones que frecuentan.
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La teología de la prosperidad de las cosas materiales es el tema principal en las iglesias que profesan una torcida cristiandad, cuyo principio espiritual está guardado en los sótanos polvorientos y obscuros de la incertidumbre, de la ignorancia y del absoluto olvido. Las iglesias de Cristo (¿?) se han hecho sensacionalistas, expectantes a todo mover que parezca sobrenatural, y la obediencia a los estatutos divinos deja de tener, simplemente, importancia. En tales iglesias, la mayor parte de los creyentes no escudriñan la Santa Palabra: ¿Cómo conocer el carácter de Dios, sus propósitos y su soberana voluntad si no somos capaces de leer un solo texto bíblico a diario? Por esta razón, el concepto real del Dios Escritural es trastocado y la salvación de no muy pocos es puesta en tela de juicio. La herejía condena, independientemente de la buena conducta moral que en las iglesias de Cristo (otra vez: ¿?) pueda practicarse. Como hijos de Dios, óigalo bien amado lector, tenemos la obligación a diario de escrutar las Escrituras y creerlas como debe ser. Esto nos da fortaleza espiritual contra las asechanzas del Diablo, que anda como león rugiente buscando a quien devorar. Se ha enseñado de extraña forma, y esto lo promueve los herejes de la teología de la prosperidad, que el cristiano podrá exigirle a Dios para poseer lo que él quiera, materialmente hablando. Como “hijos de Dios”, según ellos, el Padre está obligado a cubrir todas las demandas materiales solicitadas por «sus fieles hijos». En realidad, esto no es bíblico. Dios dá cómo quiere, y exige santidad y obediencia primeramente para que pueda ser agradado por el creyente. Cristo solicita a los creyentes «pedir al Padre por el pan nuestro de cada día», es decir, por una necesidad tan elemental como es la del alimento diario. La teología de la prosperidad promueve lo mismo que el mundo busca: las riquezas y las comodidades desmedidas; por otro lado, el sufrir la sana doctrina para esta jerga de creyentes y líderes religiosos es tan sólo un cuento de la antigüedad, algo sin importancia para el caminar con Dios. Pero cuando Dios “no les cumple sus encargos”, entonces muchos se decepcionan y dejan las iglesias para seguir buscando la “anhelada prosperidad” en otras doctrinas por demás antibíblicas y que además no dejan de encaminarlos al Lago de Fuego (Cabe aquí mencionar, la infame e ingrata Nueva Era).
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Los milagros y sanidades vistos en las iglesias de corte carismático no llenan el requisito indispensable para que la Biblia los apruebe como tales. He sido testigo de gentes que han sido “medio sanadas” por los “héroes espirituales” del pseudocarismatismo neopentecostalista y que se dicen ser “los ungidos de Dios”. Cuando Cristo sanaba milagrosamente, lo hacía completamente sin dar cabida a la duda: la evidencia era contundente. Cosa contraria sucede ahora con los desdichados maestros de la prosperidad que no tienen ni una pizca del poder de Dios para realizar proezas y maravillas supranaturales. Nadie quedaba a medio sanar con Cristo. De la misma manera ocurrió con los apóstoles del Señor. Muchas de las supuestas sanidades físicas hechas por los fraudulentos tele evangelistas son por el efecto de la manipulación psicológica. Los tele evangelistas son unos maestros consumados, unos astutos mentalistas de primera clase para llevar a cabo con tremendo éxito esta semejante farsa. La gente ha caído en las redes de la mentira por la ignorancia en la Palabra, en una caquexia espiritual por falta de conocimiento doctrinal que les ha truncado la capacidad para el discernimiento de cualquier cosa. Pablo confirma que muchos milagros y portentos serán originados por el mismo Satanás en los postreros tiempos:
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«. . . inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos» (2 Ts.2:9).
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Los milagros en un principio tuvieron razón de ser. Daban testimonio del poder de Dios y de su existencia. Ahora, con la consumación del canon bíblico hace casi veinte centurias es absurdo que continúen. Tenemos la Palabra de Dios completa, suficiente para darnos cuenta de la veracidad de un Dios vivo que salva por medio de su Hijo, de sus propósitos benevolentes para la vida eterna futura. Otra cosa, sale sobrando. El engaño de los maestros de la prosperidad, puede llevar a terribles e irreversibles consecuencias al no desistirse de su letal influjo:
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«. . . y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos, por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, al fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia» (2 Ts.2:10-12).
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Únicamente me resta decir a los creyentes sinceros pero enredados en esta perversidad, que despierten y se afirmen en la Palabra de Verdad, de Aquel que hizo todas las cosas.
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Dios les bendiga siempre, hermanos y amigos que nos visitan.

jueves, 9 de julio de 2009

EL PLACEBO ESPIRITUAL


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Placebo. (Del lat. placebo, 1.ª pers. de sing. del fut. imperf. de indic. de placēre).
m. Med. Sustancia que, careciendo por sí misma de acción terapéutica, produce algún efecto curativo en el enfermo, si este la recibe convencido de que esa sustancia posee realmente tal acción.

La acción del placebo únicamente será efectiva si la persona que lo recibe cree que le habrá de funcionar para la enfermedad, cualquiera que sea, que esté padeciendo. El efecto del placebo no es directamente fisiológico sino psicológico. Personalmente he tratado a pacientes con grandes tensiones emocionales que los han hecho somatizar, por ejemplo, severos dolores de cabeza generalizados y del pecho, convenciéndolos que están cursando con un infarto cerebral o cardiaco. Otros arriban a las salas de urgencias con taquicardia y sudoraciones, con incontrolables temblores por la liberación adrenérgica ocasionada por el «stress» y no por causa de un grave problema clínico de base. El placebo bien manejado les ayuda a mejorar de notable manera la muy abundante sintomatología originada por el «stress». La mente juega un papel muy importante en la enfermedad psicosomática, requiriéndose de una terapéutica médica precisa y combinada para hacer desparecer los molestos síntomas que la provoca. El placebo ayuda a disminuir el florido cuadro de la somatización del paciente, cuando se trata con prioridad el disturbio mental que la hace emerger. También existe un placebo que no es por medio de sustancias inertes. Una acción verbal bien dirigida “hace milagros” además, como veremos en el ejemplo de abajo:

En un hospital de Pennsylvania, en Pittsburgh, un sanador de fe oraba por tres pacientes enfermos para sanidad. Estas tres personas enfermas no sabían que el sanador de fe oraba por ellas de tiempo atrás, sin verse alguna mejoría en sus cuerpos. Por tal motivo, el sanador de fe fue despedido del hospital por “ineptitud espiritual”. Cuando se les contó a las tres personas enfermas que el sanador de fe había orado para que sanaran, desde ese mismo momento empezaron a referir una objetiva mejoría de sus enfermedades. La esperanza de que Dios pudiera curarlos fue el detonante efectivo y seguro para que el cuadro clínico empezara a disminuir. Únicamente hasta que los enfermos supieron que alguien oraba para que sanasen pudieron entonces constatar una «aparente remisión» del sindromático que adolecían.


No hay duda que el Señor Jesucristo realizó asombrosos milagros por el poder de Dios en el transcurso de su ministerio terrenal. Cristo sanó gente con lepra (Mt. cap. 8), sanó un ciego (Mt. cap. 9), sanó una mano seca (Mt. cap 12), de forma milagrosa alimentó una multitud gigantesca de personas (Lc. cap. 9), resucitó a Lázaro de los muertos (Jn. cap. 9), y a otros más (Lc. cap. 7 y Mr. cap. 5), convirtió el agua en un vino de excelencia (Jn. cap. 2), sanó un paralítico (Jn. cap. 5), sanó cojos, mudos y mancos (Mt. cap. 15), desalojó de las personas demonios de modo milagroso (Mt. cap. 15, véase también Mr. cap 5). El mismo fue un «milagro de Dios» en su resurrección (Mr. cap. 16). Hoy en día, esto ya no es posible, por razones bien estipuladas y que más adelante miraremos. Por desgracia, los sanadores de la fe han hecho creer a los aturdidos ignorantes que son capaces de realizar actos milagrosos como los de hace dos mil años y que la Biblia, en el Nuevo Testamento, describe. El movimiento que promociona semejante blasfemia de embrollo y ofensa se le conoce como el de la «súper fe» y el cual ha sido inspirado hace ya buen tiempo por la nociva y mortal Nueva Era. Dios deja en esta situación su infinita y perfecta soberanía y el hombre viene a tomarla como quitarle un dulce a un infante de “cuatro abriles”, para hacer y deshacer como le plazca, regularmente, conforme su voluntad natural que está más decompuesta que una extremidad diabética gangrenada por bacteroides anaeróbicos. Dios termina siendo un esclavo y sirviente del hombre y éste ocupa el lugar de Dios. Es evidente que la deificación del hombre ha sido instigada desde el huerto del Edén (véase Gn. 3:5). Margot Adlert, famosa hechicera dice: “Nosotros somos dioses y podemos llegarlo a hacerlo muy bien”. Apreciamos claramente que el trabajo de Satanás no ha sido en vano en todo. La fe para estos insolentes y arrogantes hombres es tan sólo un «accesorio mixturado» para adquirir lo que se les pegue en gana, según las vanas exigencias de la mente podrida y carnal. No es esta fe la que nos hace esperar con paciencia la corona victoriosa del mundo venidero y restituido, la que nos enseña a soportar las tentaciones y las pruebas más atractivas y difíciles para merecerlo cuando el fin llegue. No, no, hermanos y amigos queridos, no es esta la fe que Dios nos enseña en la Biblia, sino una fe extraña y polvorienta que ha sido manipulada para alcanzar lo que el sistema terrenal anti-Dios ha puesto en su sensual y ófrico “aparador”, innegablemente, condenatoria para los que la abrazan y acicalan como perro faldero. Esta fe promueve y promete salud física y riquezas materiales, comodidades para el solaz del corazón mundano. La Biblia posee, obviamente, una directriz espiritual antiterrena y vertical. Sus expectativas no concuerdan con los insanos intereses del mundo marchito y perverso. La fe verdadera es la que conduce al creyente a una mejor y excelente vida que emanará cuando Cristo retorne al mundo por segunda ocasión, visible y en poderosa gloria. El apóstol Juan anima al creyente a «no amar las cosas del mundo, a que se desentienda de la vanagloria de la vida, y de todo lo que los ojos y la carne pudieran llegar a desear» (1 Jn. 2:15-17). Adversamente, los maestros de de la súper fe empujan a los deplorables profesantes del falso cristianismo a buscarlas con tesón. Por lo visto, aman demasiado las “virtudes letales” del mundo moderno y no quieran pagar el sacrificio por «otro» desmedidamente mejor y que está «prometido para los que aman y honran a Dios», en las buenas y en las malas, pase lo que pase (Stg. 1:12).


Las promesas para la salud física y de las ganancias materiales por medio de la fe que los maestros de la prosperidad manejan, es una carnada muy atractiva para ganar “gordos y suculentos adeptos” que un día dejarán bastantes dividendos económicos en las congregaciones en las que se han de incorporar. No buscan a Dios por lo qué es, sin por lo qué Dios puede hacer por ellos. Si esta fe no funciona, lo más probable que estos bandidos vociferen que no fue la suficiente de parte de la persona enferma para sanar o que la persona merece estar enferma (Muy parecida a la idea farisaica en enfermedad). «Para un roto, un descosido hay», dice el viejo refrán. Como las sectas de la «escuela de la unidad del cristianismo» y de la «ciencia de la mente», los sanadores de la súper fe del movimiento neo-pentecostalista (quienes han sido influenciados, sin saberlo, por el pensamiento de las nombradas sectas que principian con Phineas Quimby y después con Mary Baker Eddy) como Cash Luna, Benny Hinn, César Castellanos, y otros más de la misma extirpe “underground”, niegan la enfermedad en el cristiano. Sostienen que Dios desea ver por siempre a sus hijos con rebosante y maravillosa salud física y con dinero a granel en el bolsillo, aparte. No hay cabida para el más leve resfrío ni para la más insignificante diarrea en el creyente: “Sanos, hasta la muerte” (¿usted cree amigo neo-pentcostalista qué morirá por la enfermedad de “estar sano”?).


Tanto Phineas Quimby como Mary Baker Eddy, creían que los desordenes físicos eran producto de la mente, una “mera ilusión y no una realidad”. Así surgió el falso concepto de sanar las enfermedades con el “poder de la mente”, es decir, “la mente controla las enfermedades para hacerlas desaparecer de la economía corporal como si se tratase de humo o nieve”. Este pensamiento ha influenciado al mundo religioso neo-pentecostalista al cual se le adoctrina hasta estos instantes presentes para negar la enfermedad física: “Yo declaro en el nombre de Cristo que no estás enfermo varón de Dios”, mientras que este “varón de Dios” muere, y morirá, por un adenocarcinoma de la cabeza del páncreas avanzado y sin remedio oncológico. Si esto es verdad, entonces no existen virus ni bacterias que causen neumonías, bronquitis, encefalitis, meningitis, abscesos, gastroenteritis, y septiciemas; no hay nematodos ni helmintos que causen desnutrición en las personas por infestación entérica, ni amibas capaces de perforar el intestino grueso del ser humano. Todo lo que me enseñaron en la facultad de medicina con respecto a las enfermedades, no es más que una mentira crasa del tamaño del sistema solar.


Los maestros de la prosperidad pasan por “desapercibido”, porque les conviene, lógicamente, que el cuerpo humano no dejará de estar naturalmente corrompido hasta el día de su gloriosa transformación, ya sea que viva o que esté muerto (1 Ts. cap. 4 y 1 Co. cap 15, véanse por favor). Por esta razón sencilla los hijos de Dios tenemos tendencia a la muerte por enfermedades con pronóstico reservadamente incierto o de evolución sombría.


La redención es espiritual y no corporal en el preciso momento de la conversión (Is. cap. 53). ¿Dónde existen cristianos qué tengan más de doscientos años de edad, “falsos maestrillos de la prosperidad mundana”? Acuérdense:


«Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás» (Gn. 2:15-17).


Muchas de las muertes en verdaderos cristianos son por enfermedades incurables, otras por accidentes, hasta inducidas por terceros, por descuido o deliberadas.
En la Biblia, los milagros tuvieron una finalidad cronológica bien establecida, como a continuación veremos:


Los milagros bíblicos se agrupan en tres categorías, a saber:


1. Los manifestados en el éxodo israelita:


Los hechos por medio de Moisés. Moisés hizo señales y milagros maravillosos que dieron testimonio de la presencia de Dios. Por ejemplo, la separación de las aguas del mar rojo, la alimentación del pueblo de Israel con el maná comestible proporcionado por Dios, la provisión de agua en el desierto.


2. Los manifestados en el tiempo de Elías y Eliseo:


Dios a través del profeta Elías hizo descender fuego delante de los profetas de Baal. El fuego de Dios vino a consumir el altar empapado con agua, las piedras y su fundamento. Este milagroso suceso mostró al pueblo israelita la falsedad de la adoración baálica en la que se encontraba sumergido. Fue una manera de parte de Dios para hacerlo despertar de su abominable práctica idolátrica. Elías profetizo una sequía de tres años y medio que finalizó con la oportuna intervención del Señor (véase 1 de R. cap. 18).


3. Los manifestados en el tiempo de Cristo y sus discípulos:


En los evangelios existe una buena cantidad de milagros realizados por el Señor Jesucristo. Uno de los propósitos de los milagros fue dejar un testimonio genuino al mundo seglar, al pueblo judío y a la Iglesia que el Dios verdadero obraba de modo sobrenatural a través de su Hijo y Mesías. Otro, glorificar a Dios y su nombre. Otro, establecer el fundamento de la sobrenaturalidad del mensaje divino. Otro, para terminar, cubrir las necesidades de los hombres en aquel tiempo antiguo.


En base a este testimonio de milagros y portentos plasmados en las escrituras, el creyente fortalece su fe para seguir adelante en una vida correcta de obediencia y santidad delante de Dios, sin olvidarnos, imprescindiblemente, del conocimiento individual por su Palabra que trasforma al creyente que antes de su conversión estaba acurrucado en la profundidad abismal de las más brunas tinieblas pero que ahora ha sido trasladado y erguido en el reino de luz gloriosa. Por tal motivo, en esta época actual, en la que el canon bíblico continúa “todavía cerrado y sin agregados”, no necesitamos de milagros y portentos para edificarnos espiritualmente. Sobra y basta con la Palabra inspirada divinamente.


Los “milagros” que se han adjudicado los patéticos maestros de la prosperidad, no reúnen la condición necesaria para que lo sean. Por todos los ángulos revisados concienzudamente.


Es sabido que los supuestos milagros reclamados por el hereje de Benny Hinn ha sido un rotundo fiasco. Hinn se jactó cierta vez de haber sanado a un hombre con un tumor cancerígeno localizado en el colon, pero después se investigó que tal tumor maligno fue extraído quirúrgicamente por los médicos. Un vasto número de gentes que acuden desesperadamente a las “cruzadas de sanidades y milagros” de Benny Hinn, regresan tristes y aún desesperadas a sus hogares, de la misma forma en que llegaron: paralíticas, ciegas, sordas. Vuelven a sus casas con las mismas enfermedades mortales y dolencias severas. Inconsolables por la decepción. «Parece oro, mas es oropel». Esto es suficiente para que los enfermos dejen de creer en Dios por el errado y torcido concepto que se les ha dado de su verdadero carácter amoroso e inquebrantable voluntad. Muchas de las personas que Hinn admitió haber sanado milagrosamente, en realidad, no lo fueron. Se cuenta el caso de una mujer de la ciudad de Orlando que fue curada al parecer por el macabro Hinn de una retinopatía diabética que le trajo como consecuencia ceguera. Después se pudo comprobar por boca de esta mujer que ella continuaba diabética y con la vista nublada. Bastantes personas fallecen porque han dejado sus medicamentos alopáticos por instigación de los sanadores de la súper fe. Gracias a Dios por la medicina científica porque millones se han salvado con su noble benevolencia, y de cierto modo, nos atrevemos a decir, que es un «milagroso instrumento» que Dios nos ha otorgado para que su bondad y misericordia sean manifestados para con los hombres que cargan sufriendo sin descanso tan variados males físicos y mentales. No dudo que un sanador de la fe que aconseja a dejar la medicina alópata acuda a un médico ortodoxo en una emergencia familiar. ¡Hasta se le olvidará orar por el ser querido enfermo!


Yo reto abiertamente a los sanadores de la súper fe para que acudan a los centros hospitalarios del gobierno, a los manicomios y pabellones, a las periferias de sus ciudades donde hay tanta gente enferma y pobre, para que hagan “piadosa labor de sanidad sobrenatural”. Que sanen a quienes tengan amputaciones de sus extremidades, a las gentes desahuciadas por patologías crónicas y malignas, a los esquizofrénicos y psicóticos, como el Maestro lo hizo en el pasado con tan diversidad de enfermos, hasta ya muy tarde (Mr. 1:32). Yo le pido a Cash Luna que deje un día de perder el tiempo jugando golf como los magnates del rancio “jet set” para que se haga un “campito” y se presente en los lugares nombrados y de enorme necesidad humana, para que nos muestre en verdad el “poder sanador de Dios” del que hace colosal alarde. Lo más seguro es que se haga de “la vista gorda” y de “oídos de árbol”. Es seguro que no se arriesgará por el temor de ser olímpicamente descubierto. Los presuntos milagros de Cash Luna, dejan mucho que desar por lo que «he visto con mis propios ojos» (gracias a Dios por los pleonasmos). Los que no caminan, ahora “medio caminan” y los ignorantes aplauden el engaño. Esto es el producto de la fuerza esperanzadora de la mente que condiciona al enfermo a sentirse temporal y parcialmente liberado de su enfermedad. Esta es la falsa efectividad del «placebo espiritual» derrochado por Cash Luna y por otros sanadores del mismo infernal equipo.


La Biblia jamás muestra sanidades milagrosas “medio hechas”. Las escrituras narran que el poder Dios sanó por completo a los enfermos en ese mismo instante. Miremos dos ejemplos para este caso:


«Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados. Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema. Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa. Entonces él se levantó y se fue a su casa. Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres» (Mt. 9: 1-8).


«Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido. Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón. Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?» (Act. 3: 1-12).


Fredercik Price, sanador de la súper fe, dice que “orar para que los enfermos sanen por la voluntad de Dios es una entera estupidez”. Si es así, entonces «Sea hecha tu voluntad en la tierra como en el cielo» (Mt. 6:10) también es “una desmedida estupidez”. De no tenerse en cuenta la voluntad de Dios en la oración, el hombre viene a trasmutarse en «un soberbio y completo idiota», en un “burro” que coloca su destructiva e impía voluntad sobre la de Dios que es perfecta y benigna. ¿Puede usted creer esto? Juan explica que las cosas que se han de pedir a Dios deberán ser «conforme a su voluntad» (1 Jn. 5:14). Otra cosa, sería una pérdida de tiempo por no acoplarse al pensamiento infalible del Invisible y Eterno. Las oraciones de los maestros de la prosperidad colocan a Dios “entre la espada y la pared” para que les “cumpla” sus excéntricos anhelos que están relacionados con los gustos de las gentes inconversas y paganas. Vaya “evangelio de la muerte” que los pondrá en el centro mismo del candente Lago, si persisten en su locura.


Estos son los nombres de algunos sanadores famosos de la malograda teología de la prosperidad. Si usted simpatiza con uno, con dos o más de estos peligrosos y dañinos infames, temo decirle que usted ha “hecho maletas” junto con ellos en el viaje sin escalas ni retrasos que lleva a la aniquilación por siempre:


Benny Hinn, Cash Luna, César Castellanos, Marcos Witt, Dante Gebel, Dina Santamaría, Fernando Sosa, Luis Tovar, Kenneth Coppeland, Rick Warren, Morris Cerullo, Frederick K. C. Price, Kenneth Hagin, el clan de TBN Enlace, el clan TBN que comanda el depravado e impío Paul Crouch, Joel Osteen, Oral Roberts, Robert Tilton, Charles Capps, John Avanzini, Marilyn Hickey, David Cho, Jerry Savelle, y otros muchos más que se me escapan de la mente.


Amigos míos, si concilian con el neo-pentecostalismo, sálvense de la maldición religiosa y condenatoria del movimiento de la súper fe, cuya raíz es atinadamente novoerista. Sigan la Palabra del Dios vivo y verdadero y no la de los hombres orgullosos, profanos y perdidos de la teología de la prosperidad «que para engañar emplean con astucia las artimañas del error» (Ef. 4:14), «y que se han extraviado siguiendo el camino de Baalam, el cual amo el premio de la maldad, para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre» (2 P. 2:15, 17).

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Dios les bendiga siempre.