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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

domingo, 5 de septiembre de 2010

TRABAJAN PARA CREAR COMPUTADORAS QUE RECONOZCAN LAS EMOCIONES HUMANAS

Expertos trabajan para que las computadoras reconozcan los sentimientos humanos y reaccionen a cada emoción

01/09/10 (ABC)

Que las máquinas se adapten a las expresiones humanas, ése es el fin último. El consorcio World Wide Web (W3C), principal encargado de los estándares de la red, está trabajando para regular la computación afectiva a través de la especificación Emotional Markup Languaje. La computación afectiva está formada por los sistemas y dispositivos que pueden reconocer, interpretar y procesar emociones humanas. Este campo del conocimiento está en continuo avance, tanto en tecnologías de reconocimiento como de interpretación y de interactuación. W3C propone un lenguaje dentro de un marco regulatorio estandarizado en su documentación.

“Emotion Markut Languaje 1.0 tiene como objetivo encontrar el equilibrio entre la aplicación práctica y el orden bien fundamentado científico. El lenguaje es concebido como un lenguaje “plug-in” válido para su uso en tres áreas distintas: anotación manual de los datos; reconocimiento automático de los estados emocionales del comportamiento del usuario; y generación de un sistema de comportamiento emocional”.

Se pueden lograr metas como que los avatares reflejen los gestos de las personas a quienes representan, que los servicios de atención al cliente detecten cuando la persona al otro lado está realmente enfadada, que la máquina ajuste los patrones a las reacciones del jugador de videojuegos o, simplemente, que sepa cuando le dices sí y cuando no con la cabeza. En general, que la máquina sea capaz de discernir cómo actuar en función de las sensaciones del humano que tiene delante.

Grados de felicidad

La comunicación entre la persona y la máquina debe ir más allá de los emoticonos e incluso del reconocimiento facial o del de las sensaciones básicas como felicidad, tristeza o enfado, explica el doctor Marc Schröder, líder del proyecto. “¿Cuán intensa es una emoción? ¿qué tipo de sentimiento es? ¿activo o pasivo? ¿positivo o negativo? ¿poderoso o asistencial?”, ese es el tipo de cuestiones que esperan responder.

Además del problema tecnológico que supone hacer una correcta lectura de cada persona o dar una respuesta acertada, en la comunidad científica no hay acuerdo sobre las categorías emocionales, por lo que EmotionML no incluye posiciones predefinidad. Cada cual debe fijar explícitamente sus parámetros.

A través de la piel

Aunque sigue siendo experimental, la computación afectiva no está tan lejos. Rosalind Picard, una de las mayores expertas en este campo, ha levantado una startup llamada Affectiva que vende el dispositivo Q Sensor, un biosensor inalámbrico capaz de detectar en emociones como la ansiedad, la emoción o la atención a través de la piel.

Probablemente con más sencillez, la compañía de videojuegos Nintendo también está explorando el campo. Hace más de un año que presentó su producto Wii Vitality Sensor, capaz de incorporar a los videojuegos diversas sensaciones humanas. No está a la venta ni se conoce qué software hará uso de él, pero un gigante como Nintendo tiene potencial para llevar algo tan innovador al público general.

Que las computadoras aprendan a entender a los humanos, que se adapten a ellos, es el primer paso para una mayor integración. Pero no son pocos los riesgos que entraña que una computadora pueda controlar incluso los sentimientos humanos, desde los sociopoliciales a los comerciales la evolución de la computación afectiva es un camino hacia lo desconocido aunque mil veces imaginado.

Aumento de la ciencia Dn.12:4

Dn.12:4 “Pero tú Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin.Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará”

EL EVANGELIO PREDICADO A ABRAHAM DE ANTEMANO (En ti seran benditas todas las naciones: Gal. 3:8).

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Una increíble Ignorancia generalizada

Es sorprendente, pero millones de cristianos aún desconocen el contenido exacto del verdadero evangelio (o ‘buenas noticias’) de Jesucristo. Estos “creyentes” suponen que el evangelio es Cristo mismo, o bien el perdón de Dios, o el llamado al arrepentimiento, o el llamado a la salvación de nuestras almas, e incluso la torá, la Palabra de Dios, la prosperidad, etc. Y aunque cada uno de estos conceptos tiene que ver con el evangelio de Cristo, no son, individualmente, el evangelio de Cristo.

El evangelio anunciado de antemano a Abraham

Jesús es el primero que viene a anunciar el evangelio a los hombres, aunque ya antes Dios lo había anunciado al patriarca Abraham, según Gálatas 3:8. Este texto paulino nos dice lo siguiente: “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, DIO DE ANTEMANO LA BUENA NUEVA A ABRAHAM, DICIENDO: EN TI SERÁN BENDITAS TODAS LAS NACIONES”. Nótese que el mismísimo Abraham conoció el evangelio de Dios, ¡y muchos cristianos aún no saben esto!

Creo que nosotros podemos decir que evangelio de Dios puede ser resumido como el anuncio o buena noticia de que a través de Abraham, “serán benditas todas las naciones de la tierra.” –¿Pero cómo?

Esta promesa Abrahámica se remonta desde el mismo llamado de Dios a Abraham para que salga de su tierra, Ur de Caldea, a una tierra que Él le mostraría y que le daría como herencia perpetua a él y a su descendencia después de él. Recordemos que en Génesis 12:1, Gén 13:15 y Gén 15:18, Dios le dice a Abraham que lo bendeciría y que haría de él una gran nación. Le dice que le daría una tierra para él y su descendencia para siempre. Dicha tierra sería desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates. Esta tierra, obviamente, no se localiza en otro planeta, o en el cielo, sino en el actual Oriente Medio de nuestro planeta, donde está ubicado Israel, y por supuesto, sus vecinos musulmanes. Más adelante Pablo explicará que Cristo, y todos los que por la fe son de Cristo, son también la simiente de Abraham, y por tanto, los beneficiarios del pacto Abrahamico. Estas son sus palabras: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a SU SIMIENTE. No dice: Y a tus simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es CRISTO. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y HEREDEROS SEGÚN LA PROMESA” (Gál. 3:16.29).

Hasta aquí podemos resumir que el evangelio o buena noticia anunciado a Abraham es la promesa divina de que a través de él (Abraham) serían benditas todas las naciones de la tierra. Esta promesa vendría a ser conocida como el Pacto Abrahámico.

El pacto que Dios hizo con el rey David

Más adelante, cuando el pueblo de Israel se convirtió en una monarquía a pedido del pueblo mismo, el Eterno hizo otro pacto importante, pero esta vez con el rey David. En este pacto, resumido en 2 Samuel 7:11-17, Dios le promete a David que “tu casa y tu reino será afirmada para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente” a través de un descendiente suyo. No obstante, y para sorpresa de muchos, la monarquía del rey David dejó de existir en Israel con la caída del rey impío Sedequías, quien en 586 AC fue depuesto de su trono por Nabucondonosor, y siendo el pueblo fue llevado cautivo a Babilonia para servir al rey invasor como esclavos. Entonces nos preguntamos, ¿incumplirá Dios su promesa porque Él interrumpió la monarquía davídica en 586 AC por la impiedad del rey Sedequías y su pueblo? La respuesta está en Ezequiel 21:25-27, que dice: ”Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho Jehová, el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, HASTA QUE VENGA AQUEL CUYO ES EL DERECHO, Y YO SE LO ENTREGARÉ”. Pues bien, la decisión de Dios de terminar con la monarquía de David no sería para siempre o definitiva, sino sólo hasta que viniera aquel cuyo es el derecho de heredarlo, y a él Dios mismo se lo entregará.

De modo que habría una persona de la descendencia de David que recibirá la tiara, la corona y el trono para restaurar el reino y la casa de David, que por ahora están caídos. Esta persona sería justa, recta, perfecta, y devota a Dios; impecable en todo aspecto de su carácter.

Un hombre singular e ideal que es descendiente de Abraham y David

El evangelista Mateo nos introduce a su evangelio diciéndonos de Jesucristo, lo siguiente: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham” (Mateo 1:1). Con esta sugerente introducción a su evangelio sinóptico, Mateo nos presenta a un interesante candidato para ser el heredero de Abraham y de David, tanto para heredar la tierra prometida, como para heredar el reino de David, sentándose en su trono, que por el momento está vacante.

Interesantemente, el evangelista Mateo empieza la biografía de Jesucristo destacando algo trascendental e importante para todos aquellos que ya conocen los pactos de Dios con los padres. El nos quiere convencer de que Jesucristo es aquel VARÓN designado por Dios para heredar las promesas hechas a los padres. Y nosotros sabemos que Jesucristo es el candidato ideal para heredar la tierra prometida y el trono de David porque él es un hombre recto, perfecto y temeroso de Dios. El es realmente un Hijo de Dios ejemplar, el ungido ideal y perfecto para hacerse cargo del dominio mundial y traer las bendiciones prometidas por el Padre celestial a todas naciones de la tierra. Aquí no hay ninguna promesa de heredar el cielo y vivir para siempre con Jesús como angelitos alados, tocando un arpa o una lira dorada frente al trono celestial. Aquí hay un promesa de bendición que se focaliza en esta misma tierra, pero renovada y purificada. Este es el verdadero mensaje que Cristo vino a predicar, y que llamó: “El Evangelio del Reino”.

El Evangelio del Reino

Jesús fue del todo claro cuando dijo que fue enviado por Su Padre para predicar el evangelio del reino de Dios. Estas son sus palabras: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, PORQUE PARA ESTO FUI ENVIADO” (Lc. 4:43). El apóstol Pablo luego dirá: “Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para CONFIRMAR las promesas hechas a los padres” (Romanos 15:8). Sí, mis amigos, Jesús fue enviado exclusivamente para anunciar el evangelio del reino de Dios, y a confirmar las promesas hechas a los padres. El llamó a la gente al arrepentimiento, para que por la fe en él, y en su mensaje del reino, viniesen a ser verdaderos hijos de Abraham, y hermanos suyos. Esto no sólo los convertiría en coherederos con él de la tierra prometida a Abraham, sino también en coherederos del reino eterno prometido a David para un descendiente suyo (“aquel varón”), ejerciendo como príncipes co-gobernantes. Si entendemos bien estos dos pactos importantes, podremos comprender cuál es la razón por la cual nacimos en este mundo, si somos verdaderamente los predestinados por Dios.

La ignorancia no acaba…¡más bien empeora!

Pero esta ignorancia del verdadero evangelio de Cristo que ya dura 17 siglos, se vio “coronada” cuando los teólogos Alejandrinos lo sustituyeron por un “reino espiritual” o como la iglesia militante. Uno de esos grandes teólogos responsables del cambio fue Agustín de Hipona, quien interpretó el reino como la iglesia. Es decir, el reino ha sido reinterpretado como un asunto que tiene que ver con un reinado presente de la iglesia en la supuesta presente era milenial. También los llamados “evangélicos” han apostatado de la esperanza original cuando comenzaron a enseñar que los cristianos están llamados para el “reino ahora”, que es un llamado a conquistar el mundo entero para Cristo antes de su regreso. Estos suponen que una vez que se haya convertido el mundo entero al cristianismo, el reino de Cristo habrá llegado, y con él, las bendiciones prometidas. Todo esto resulta inverosímil para quienes conocen a fondo los pactos y promesas de Dios, y además, las precisas enseñanzas de Jesús con respecto a su reino y reinado venideros. Realmente es sorprendente ver cómo muchos evangélicos han apostatado de la fe original tratando de construir el reino ahora en la tierra sin la misma presencia personal del rey del reino. Estos creen que están ayudando a Jesús a establecer su reino, cuando lo que en realidad están haciendo es engañar a la gente y conducirlas a su perdición, al hacerles creer en otro Jesús y otro evangelio que no se parece al original. Sin duda alguna, Satanás está haciendo un trabajo muy sutil para confundir a los potenciales creyentes, y también a los que dudan, o no creen, para que no se salven. Es por eso que Dios me llamó para corregir este error de las iglesias, tanto de la católica, de la evangélica, de la protestante, de los llamados cultos, especialmente los Testigos de Jehová, los Adventistas del Séptimo Día, y los Mormones, a través de mis blogs que muchos de ustedes ya conocen bien. Y esto lo digo con humildad, porque sé que mi mensaje no es humano, sino que emerge de las mismas Escrituras. Todo lo que he venido predicando del reino en los más de 200 artículos que he escrito no son de mi inspiración, sino que son fruto de años de estudio y escudriñamiento de las Santas Escrituras, la Biblia. Yo no soy ningún profeta, ni iluminado; soy simplemente un bereano que habla donde la Biblia habla, y calla donde la Biblia calla. Es decir, no voy más allá de lo que está escrito. Esta es la “fórmula” para no desviarse de lo que Dios quiere revelarnos. Pero muchos han olvidado estos principios para impregnar en la Biblia sus prejuicios, doctrinas y conceptos heredados del paganismo, a través de Roma y Grecia (Platonismo).

La Biblia es un libro escrito por Hebreos, y debe ser entendida bajo la mentalidad y el contexto Hebreos, no Griegos. Este es otro secreto del éxito de una exégesis sana.

Dios los bendiga!

www.apologista.wordpress.com

OTRO VIDEO DEMOLEADOR QUE PONE EN SERIOS APUROS A LA WATCHTOWER DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ


Este es otro video fulminante preparado por el genial Lavasori, y que presenta otra crasa mentira del “Cuerpo Gobernante”, o también llamado, “la clase del esclavo” de los Testigos de Jehová, y que demuestra terminantemente que esa organización no está guiada por Jehová y Su Hijo.

La idea es ésta:

¿Cómo pudo J.F. Rutherford enseñar que en 1918 Jesús inspeccionó a su organización, y la encontró fiel, limpia y enseñando doctrinas de alta calidad, si él mismo esclavo (del cual él era el Presidente) estaba claudicando en ese mismo año a sus principios DIVINOS de neutralidad total en la política y en la milicia, comprando bonos de guerra para que EU y sus aliados fueran los vencedores, un pecado que recién fue confesado y perdonado supuestamente por Dios en 1919?

Ver video en:


http://www.youtube.com/watch?v=CnYMhrexVd8

sábado, 4 de septiembre de 2010

EL -LLAMADO- Y LA -REGENERACION-

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Hech. 16:31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.

Los calvinistas (los hiper y los no tan hiper) discurren que la “regeneración espirtual antepone a la fe para que el nuevo nacimiento se logre efectuar”. Esto se desprende de la presunciosa opinión que sostiene que los hombres, a causa de su naturaleza corrompida y depravada, se hallan completamente incapacitados para acercarse a Dios, y vale decir para que no quepa la menor duda, en lo “más mínimo”. Por tal motivo, es preponderante que sean regenerados en un principio para que puedan “creer y salvarse”. Para el calvinismo el hombre inconverso se encuentra muerto total y espiritualmente en sus pecados, exiguo para ejercer una conducta de fe para que sea regenerado después, según la doctrina que proclama y que recibe el nombre de «la depravación total del hombre». Tal doctrina propone que el hombre inconverso por motivo de su entera y muy íntima depravación carnal no está apto en nada para tomar por sí solo la importante [decisión] para creer en Cristo que salva. Las Escrituras nos aluden que la «vida en Cristo» se adquiere por «creer» primero, y no al revés, como lo aseguran con ostentación los hijos de Juan Calvino. Miremos, pues, la prueba bíblica a este respecto (énfasis con corchetes):

Jn. 20:31 Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que [creyendo, tengáis vida en su nombre].

Jn. 3:15 . . . para que todo aquel que en él [cree], no se pierda, mas tenga [vida eterna].

Jn. 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él [cree], no se pierda, mas tenga [vida eterna].

Juan declara con tanta sencillez que «el que cree en el Hijo tiene vida eterna» (véase por favor Jn. 3:36). Estos versos jamás nos inducen a pensar que la regeneración espiritual de los individuos sea primero para que la salvación se dé como resultado de haberse creído en Cristo. Los textos anteriores nos hacen ver que la perfecta secuencia establecida en la Palabra, inalterable como la perfecta y equilibrada secuencia del orden de los aminoácidos que componen el DNA biológico de los seres vivos que habitan en el mundo: «creer-vida».

Y para cerrar aquí con broche de oro:

Hech. 16:31 Ellos dijeron: [cree] en el Señor Jesucristo, y serás [salvo], tú y tu casa.

El calvinismo mira al pecador como una persona espirtualmente muerta que carece de toda iniciativa para salvarse, cual “cuadripléjico impedido para mover un solo dedo para rascarse la irritada punta de la nariz”. Esto surge de una apreciación torcida de Ef. 2:1. Esta mal lograda conceptualización emana de la analogía del hombre que ha muerto físicamente y que ha quedado sin ninguna función vital neurovegetativa, incapacitado en su pedurable inconciencia para moverse y pensar. Esta mentira es una del tamaño del universo, porque no hay otra cosa más grande con la que se compare, sin exagerar. En la [muerte espiritual] el hombre [no ha perdido su capacidad] para realizar una infinidad de cosas, incluyendo el llevar a cabo resoluciones independientes y apropiadas para con su vida. Su voluntad se encuentra íntegra, no ha dejado de concebir pensamientos razonablemente convenientes. Esto es lo suficiente para que sea capaz de tomar la decisión de [creer] para salvarse, pese a su condición extremadamente pecaminosa.

Todos los hombres del planeta tierra han sido hechos a [semejanza de Dios]. Poseen ciertos atributos del Divino Ser denominados como «trasmisibles» (Gn.1:26; 3:22; Stg. 3:9). El ser humano es un agente moral por naturaleza, potencialmente inclinable a la búsqueda sincera de Dios. Existen hombres malvados en exceso pero que en cierto momento de sus vidas creerán en Cristo y se salvarán; pero hay otros que ante los ojos de los hombres son un loable ejemplo de buena conducta moral pero que nunca experimentarán el privilegio de la salvación por la sencilla razón de no haber [querido] creer. Esta evasiva para «no creer» es deliberada en un cien por ciento. La naturaleza moral conjuntada con su libre albedrío, inherentes en todos ellos, hará la gran diferencia entre [rechazar] o [creer]. O se acepta a Cristo como el Mesías de Dios, o se le rehaza sin miramientos. Cualquiera de las dos situaciones se consolidarán por la voluntad individual de cada hombre de esta tierra. No hay más. Independientemente si se sujetan o no a las leyes cívicas impuestas en la sociedad.

La fe cristiana será «engendrada» en el instante preciso en que la persona, muy conciente de esto, escuche la Palabra de verdad y la acepte voluntariosamente. Será entonces que el proceso de la [regeneración] por el espíritu santo [ocurrirá] en el interior del hombre, ya que la [fe] «viene por el oír y el oír por la Palabra». La fe principia en la Palabra de Dios. (Ro. 10:17). «Nadie puede ser regenerado antes de oírla». Necesariamente, amable lector, la [fe antecede a la regeneración].

Concluimos sin miedo ni sospecha a equivocarnos que los hombres no se acercan a Dios, no “porque no estén regenerados”, sino porque en realidad [no quieren hacerlo]:

Jn. 5:40 . . . y [no queréis] venir a mí para que tengáis [vida].

Muchos son «llamados» (klëtoi, gr.) a salvarse por medio de la Palabra de verdad, pero «pocos» son los que la considerarán en forma volitiva para recibir vida eterna, y estos son los verdaderos «escogidos» (eklektoi, gr.), según Mt.22:14. Cuando la Biblia dice que «pocos son los escogidos», no significa que Dios ha tomado una postura indiferente para cierto número de individuos de estos «muchos». Las Escrituras nunca mencionan que “no serán regenerados por él para que no comprendan el mensaje de vida”. Tal cosa es antibíblicamente proterva. «Llamar» significa, dar [señales], [citar], [invocar], [atraer]. El que «llama» está [interesado] en el que es «llamado». Se dan voces para «llamar» la atención para un fin o propósito. Esto es [llamar]. Se predica el Evangelio para «llamar» la atención de los oyentes con el deseo de que [escuchen] y reciban la buena «vida eterna». El que [escucha] y [cree] correctamente, será [salvo]; el que no, será [condenado] (Mr.16:16). Infortunadamente, la mayoría de las gentes [no escucharán por no quererlo], y por tal motivo se perderán para siempre. En el «llamado» hay de por medio siempre un «interés». Poco o mucho, siempre lo hay. Usted llama a sus hijos para que coman, para que se duchen, para que cenen, para que se sienten en la mesa para que cumplan con sus tareas escolares exigidas donde estudian, para advertirles de los peligros que otorga jugar en la calle en medio de un fluido tráfico de autos, etc. En esto hay un interés inegable. O por un conveniente interés usted [llama] a una persona por demás confiada para sacarle con marrullerías un buen fajo de billetes verdes. Yo no «llamo» a nadie si no hay razón para hacerlo. Dios «llama a muchos» para que se salven; la cuestión estriba en que cada uno estabelce un resultado diferente por su propia voluntad. Si es verdad que Dios regenera a «algunos» antes de creer, entonces estos [algunos] habrían de ser los «pocos escogidos» que menciona Mt. 22:14b. No tendría motivo que Dios [llamara a muchos] y acordara selectivamente escoger con previedad y con capricho a pocos para salvarlos. Esta es una terrible contradicción que el calvinismo ha abrigado. Le será muy complicado safarse de ella, mientras continue considerando esta clase de descabelladas extravagancias.

El [llamado] de Dios implica ese acto de la [Gracia Divina] en el cual el Señor propone antes de que el hombre sea regenerado a que acepte por medio de la fe la salvación provista por su Hijo Jesucristo. La Biblia arguye que la salvación es ofrecida a [todos]. Es brindada a los «predestinados» (Ro.8:30), a los que están «trabajados y cansados» (Mt.11:28), a «todo el que cree» (Jn.3:15, 16; 4:14; 12:26; Ap. 22:17), a «todos los términos de la tierra» (Is. 45:22; Ez. 33:11; Mt. 28:19; Mr.16:14; Jn.12:32; 1 Ti. 2:4; 2P. 3:9), y por último, a «todos los que encontréis» (Mt. 22:9).

Dios anhela que cada ser humano se salve, y propone ayudar a quienes optan por buscarlo. El desea que cada persona del mundo se salve. El principal impedimento que hay para la salvación es la voluntdad intrínseca del hombre. Dios no ayuda a algunos “regenerándolos” previamente para que crean y luego se salven; él no abandona a otros a su suerte para que se pierdan inexoralemente. Los mecanismos de la salvación calvinista son «arbritarios y monstruosamente crueles».

Dios «llama» a los hombres pecadores por medio de su Palabra (Ro.10:16, 17; 2 Ts.2:14), los incita, los persuade por medio de su espíritu santo para que crean en Cristo mucho antes de que sean regenerados (véase por favor Jn.16:8; Gn.6:3; He. 3:7, 8), los llama por medio de sus siervos (2 Cr. 36:15; Jer.25:4; Mt. 22:2-4, 9; Ro.10:14, 15).

La regeneración es vista en la Biblia como una obra de Dios. Por su «voluntad somos nacidos» (Jn.1:14), y por tal motivo venimos a ser «nuevas criaturas» en Cristo (2 Co.5:17). «Dios por su voluntad nos hizo nacer por la Palabra de verdad» (Stg. 1:18). El nuevo nacimiento está determinado en la fe del que fue crucificado (Jn.3:14-16), nuestra regeneración se establece en la resurrección de Cristo (1 P.1-2). La Palabra de Dios es imprescindible para nuestra regeneración (mírese por favor Jn.3:5; 1 P.1:23).

De tanta importancia es mencionar, como un complemento infaltable de lo que se ha tratado, por su relación que tiene con la regeneración que se instituye al creer en Cristo, que nosotros como hijos de Dios [estamos] en la mente de Dios y [somos] en Cristo [antes] de que se sucitará la [elección]. Sólo en Cristo se viene a dar la [elección y la predestinación]. En su «presciencia» Dios conoció a los que aceptarían (creerían) a Cristo para estar en él (énfasis mios con corchetes):

Ef. 1:4, 5 . . . según nos [escogió] en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos [predestinado] para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad . . .

1 P. 1:2 . . . [elegidos] según la [presciencia] de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.

La palabra «predestinar» no está vinculada, como el calvinismo cree de manera equivocada, con la «selección» que Dios ha hecho para que una cantidad limitada de personas se salven, dejando al margen a otras en nada privilegiadas para que se pierdan. Cuando un individuo llega a convertirse al creer, es en ese trascedental instante que viene a ser un «escogido» de Dios, «adoptándolo» el Señor Dios como «hijo suyo» (Jn.1:12). Esto acontece exclusivamente después que la persona cree en Jesucristo. La predestinación se cristalizará con efectividad cuando una persona viene a Jesucristo, solamente. El cristiano vendrá a ser uno «elegido» (eklectos, gr.), porque « . . . habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad . . .» (Ef.1:5).

La palabra «predestinación» proviene del término griego «proorizo» y cuyo significado es «marcar límites», o «delimitar anticipadamente». Dios es su «presciencia» conocía antes a quienes recibirían a Cristo. Al recibir a Cristo, llegan a ser sus «escogidos». «Dios trazó los límites para la vida de aquel como un hijo, la de una vida sin mancha delante de él, en amor».

La [elección] se fundamenta, por lo tanto, en el [preconocimiento] de Dios, no se basa en una regeneración prevista en las personas incrédulas que les ayudará a creer. El próximo texto, sustenta lo anterior así:

Ro.8:29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

Dios ha «prefijado los límites», los ha «predestinado» para las vidas de los que ha «escogido» antes con la finalidad de que «sean hechos conforme a la imagen de su Hijo» (Ro.8:29).


Gracias.

Dios les bendiga siempre.

Reina Valera 1960.

Manual de Teología Bíblica. Dr. Stanton Richardson.

Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamnto. A.T. Robertson.

La Regeneración Precede a la Fe? Iglesia Bíblica de Middletown.

Testigos de Jehová(Carta de un lector del Blog de LAVASORI)

LAS CONTRADICCIONES DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ CON RESPECTO A LA FORMA EN QUE MURIÓ JESÚS

LA WATCHTOWER PROHIBE A SUS FELIGRESES ESTUDIAR LA BIBLIA POR SU PROPIA CUENTA, SALVO QUE ESTÉN GUIADOS POR ELLA