
Las tinieblas y oscuridad en la Biblia son sinónimo de IGNORANCIA , dado que en la oscuridad precisamente es cuando uno ignora mas de lo que conoce. Uno anda a tientas, adivinando las cosas, sin tener una clara noción de lo que le rodea. Con entrenamiento puede reconocer y memorizar formas en la oscuridad, puede moverse, pero no termina de conocer colores, brillos ni datos concretos.
En parte porque han sido cegados por el dios de este mundo.
“esto es, entre los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les cegó el entendimiento, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.” (2 Corintios 4:4)
La mayoría de la gente cree CONOCER y ha sido engañada. Desde la escuela les han prometido enseñarles su origen , explicarles de donde han salido.. las religiones les han prometido por otra parte explicarles que hacen aquí, a donde van. Pero pregúnteles y verá que después de millones de libros bombardeando a la humanidad con las “respuestas” a estos temas, después de cientos de horas de televisión sobre estos temas, y con mas de 170,000 religiones aproximadamente reconocidas o reconocibles las personas no tienen la menor idea ni de dónde salieron, ni por qué ni que les esperá.
¡La mayoría de los ateos dice “la vida se formó al azar es un hecho” pero no pueden explicar cómo ni cuando ! Lo creen, porque es cómodo creerlo.
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¿Significa esto que la Biblia fomenta la ingorancia? NO. Rotundamente NO.
Solo nos dice la verdad que podremos comprobar a diario: que la ignorancia es cómoda, es engañosa-mente cómoda. Y el conocimiento es dolorosamente incómodo porque el conocimiento y la ciencia implican responsabilidades, esfuerzos. Esos son los dolores del conocimiento.
Hace poco me asombraba de ver en un noticiero a un grupo de obreros Chinos que habían quedado atrapados en una mina.Cuando los rescatistas los sacaban los sacaban con los ojos vendados y explicaban que, dado que habían permanecido mucho tiempo a oscuras , en las tinieblas, si fueran expuestos a la luz de forma repentina corrían el riesgo de sufrir intensos dolores e incluso daño en los ojos.
Así sucede cuando conocemos la verdad hermanos: venimos de mucho tiempo enterrados bajo tierras, en las tinieblas, ciegos. Y somos llevados a la luz… poco a poco, pues a medida que vamos abriendo los ojos esa luz lastima un poco. No porque sea mala, no hay “luz mala” , como creen algunos gauchos de mi tierra que dicen que la “luz mala” se aparece por las noches en los campos. NO . La luz siempre es buena, alumbra, revela , muestra. Pero al principio nos quita de la comodidad de la oscuridad.
Nacemos y lo primero que hacemos es llorar.. de la oscuridad del vientre materno nos traen a la luz de este mundo.
Y cuando nacemos por segunda vez, a la verdad y el conocimiento sentimos el mismo desamparo: la luz de la verdad nos lastima al principio, nos hiere: PERO ESTAMOS VIVOS.
Hermanos, cuando nacemos por primera vez.. generalmente lloramos, pero hay un médico que sabe lo que hace cuando nos quita de ahí, y unos padres o , una madre al menos (eso seguro) que nos está esperando para alimentarnos en esta nueva luz.
Cuando nacemos por segunda vez también tenemos una madre dispuesta a alimentarnos, la Iglesia de Dios donde nuestros hermanos compartirán su conocimiento , leche primero, alimento sólido después con nosotros.
Y tenemos por cierto a un médico que sabe lo que hace y se encargará de guiarnos a esa madre: nuestro señor Jesús, el Mesías.
Y tenemos sobre todo a un PADRE que nunca desaparecerá como los padres humanos. Que está ahí durante el parto sin desmayarse, y esperando a que nazcamos a la luz para mirarnos con ternura mientras el médico nos atiende y nuestra madre nos alimenta: nuestro Padre Yavé, el Dios de Israel.
Por eso hermanos aunque nacer a la luz nunca es fácil ni indoloro ,es la única forma de llegar a vivir. Cuando nacemos por primera vez, la vida que conocemos. Cuando nacemos por segunda vez,a la verdad.. de llegar a vivir la vida que lo es realmente con la esperanza de vivir el día que el Mesías regrese la vida eterna junto a él en esta TIERRA QUE PISAMOS, bajo el Reino de Yavé Dios nuestro Padre.
Amén


















