Datos personales

Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

martes, 9 de febrero de 2010

LLAMADOS A SER GOBERANTES O SIMPLEMENTE SUBDITOS EN EL REINO DE CRISTO?


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Esta es una pregunta que se suscita inmediatamente cuando se enseña que existen pocas vacantes disponibles para gobernar con Cristo, es decir, 144,000 personas selladas de entre la humanidad.

Nuestro amigo, el Sr. Armando López Golart, está convencido de que las 144,000 personas que son selladas de Apocalipsis 7 es un número literal, redondo, completo de los que reinarán lado a lado con Jesús, y luego nos dice que habrá una Gran Multitud de personas (millones) que serán los que serán súbditos de dicho reino. Uno de los argumentos que nos presenta el Sr. López para “probar” el error de los que enseñan que habrá millones de gobernantes en el reino milenario de Cristo, es como sigue: “Pero es que además ¿cómo explicaría Ud., amigo lector, el sistema gubernamental de un Reino? ¿Diciendo que el tal está compuesto de cientos de miles, de miles de más miles de gobernantes asociados? ¿Qué es lo que Ud. está viendo en los que actualmente aún existen, como España, Holanda, Suecia, Inglaterra, Jordania, etc., etc., citados anteriormente? ¿Qué idea cree Ud. que tenían los israelitas del tiempo de Jesús, acerca de la composición del antiguo reino de su antepasado David? Saque conclusiones, le rogamos de nuevo y pregúntese si el resultado obtenido cuadra con un gobierno milenario compuesto de “millones, miles de millones” de gobernantes asociados y que sería el resultado lógico, si fuera cierto que desde Cristo, todos los bautizados como cristianos accedieran a ese privilegio.” Pues bien, tal vez tenga razón el Sr. López al decir esto, aunque se olvidó agregar que el reino de Cristo, si bien tendrá una sede o localidad específica, su alcance e influencia será mundial, un aspecto crucial que no sólo justificaría los 144,000 asociados, sino un número aún mucho mayor. En todo caso dejemos allí el número 144,000 como los predestinados de Dios para reinar con Jesús. Ahora bien, sin querer discutir lo que Dios dispuso para los 144,000 sellados, me parece una cifra tan sui géneris para los elegidos, que me obliga a preguntarme: ¿Por qué no simplemente 100,000, 150,000, ó 200,000? En fin, sólo es una inquietud, aunque ciertamente los números bíblicos 12, 144 (12X12), y 1000, que aparecen en el libro de Apocalipsis, pueden haber dado origen al número 144,000 (12×12x1000=144,000). Por tanto, el número simplemente vendría a ser una cantidad simbólica de una cifra más grande de coherederos con Cristo en el reino venidero.

Por otro lado, Apocalipsis 7 no es único capítulo del libro en que se menciona un “número específico”. Por ejemplo, en Apoc. 9:16 se habla de “200 millones”, y Juan agrega categóricamente: “yo oí su número”. Y aunque esto es así, nadie ha sugerido que éste número indique “una información en cuanto a la cantidad precisa de los ejércitos del mal”. En todo caso, si es literal el número 144,000, también debería ser literal la afirmación de que todos estos sellados son “vírgenes” y que no se han contaminado con mujeres (Apo. 14:4). Es decir, todos los 144,000 deberían ser castos y solteros. Esta condición dejaría fuera de la gobernación a Abraham, al mismo David, a los apóstoles que eran casados, incluyendo al viudo de Pablo.

Sobre los Súbditos

Un hecho importante que me hace pensar que los súbditos no son necesariamente convertidos, es que éstos serán regidos con “vara de hierro” (Apocalipsis 2:27; 12:5). Alguien que necesita ser regido con vara de hierro no puede ser un individuo totalmente sumiso al Señor, obediente (creyente practicante), y mucho menos, manso. En cambio, los que son mansos (los que tienen el espíritu santo) heredarán la tierra como gobernantes, es decir, como coherederos con Cristo de su reino (Mateo 5:5).

Sin embargo, mi amigo, el Sr. López, dice esto de los súbditos del reino: “Como podemos ver y al igual como en el caso de Noé después del Diluvio, la tierra de nuevo verá a una humanidad que, aunque continuando de momento en estado de imperfección, en su totalidad será conocedora y obediente de Sus disposiciones reglamentarias y por eso Jehová, les ha concedido el pasar con vida a través de tan dramáticos acontecimientos”. Sinceramente pongo en duda lo dicho por el Sr. López en el sentido de que los súbditos serán conocedores y obedientes de Dios antes de entrar al reino. Recordemos que los súbditos son los sobrevivientes de las naciones, los cuales serán enseñados y adoctrinados en el camino del Señor en el milenio, pues dice la Biblia: “De Sion saldrá la ley y de Jerusalén la Palabra de Yahweh”. “Y los errados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina” (Isa. 29:24). “Todos tus hijos serán enseñados de Jehová; y multiplicará la paz de tus hijos” (Isa. 54:13).

Hijos del Reino e Hijos del malo

Como le he indicado a mi amigo, el Sr. López, uno puede ser, o hijo del reino, o hijo del malo. En la Biblia hay un contraste sumamente claro y definitivo de estas dos clases de hijos. En Mateo 13:38, Jesús dice: Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. Con esto podemos decir que hay hijos del reino e hijos del malo. Los hijos del reino es una clase, y los hijos del malo, otra. Los hijos del reino (los justos) finalmente resplandecerán como el sol en el reino de su Padre (Mat. 13:38-43). Es decir, ningún hijo del reino dejará de resplandecer en el reino del Padre. Esto indicaría que todos los que hereden el reino tendrán su gloria resplandeciente (debido a la transformación producida en la parusía). Pero si los súbditos no son los hijos del reino, ¿de quién son hijos, entonces? ¡Del malo!

Lo cierto es que somos llamados por el bautismo a ser parte del cuerpo de Cristo. Sólo basta analizar con la mente abierta Hechos 2:38-47. Aquí veremos que el bautismo es para el perdón de pecados y para recibir el espíritu santo (v. 38). Y el llamado no es sólo para los Judíos, sino también para todos aquellos que Dios llamare de lugares distantes (v.39). En el verso 41 se dice que los bautizados fueron añadidos—¿a dónde?— el verso 47 responde la pregunta diciendo que son añadidos a la iglesia. Es decir, los bautizados se unen al cuerpo de Cristo, que es su iglesia. Esto significa que Jesús (la cabeza) reina en su trono con su cuerpo (la iglesia), la cual está compuesta de Hebreos y gentiles conversos.

El problema de los que dicen que sólo un grupo pequeño de los bautizados reinarán con Cristo, están diciendo que Jesús sólo reina con una parte de su cuerpo en su trono, mientras que la otra parte de su cuerpo permanecerá sólo como súbditos (desmembrados prácticamente). ¿Pero puede esto tener sentido? Todos somos bautizados en un solo cuerpo, ¿pero sólo una parte del cuerpo reina?…¡extraño realmente!

La Biblia nos dice que los que “reciben a Cristo” es decir, los que creen en él y en su evangelio del reino, se convierten en hijos de Dios e hijos del reino. Estos pasan de ser “hijos del malo” a “hijos del reino” (o hijos de Dios)(Juan 1:12). Pero si sólo 144,000 son hijos de Dios, automáticamente el resto de creyentes no lo son. Y esto es grave, porque si no son hijos de Dios, entonces permanecen como parias, desheredados, y sin Dios y sin esperanza en este mundo. Dice Pablo: “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 2:12; 4:4-6).

Y como ya lo manifesté antes en otro estudio: Si sólo 144,000 están destinados a ser los coherederos con Cristo, y sólo ellos serán finalmente los hijos de Dios y hermanos de Cristo, llenos del Espíritu Santo; entonces los millones de creyentes que no serán reyes deberán trabajar duro y parejo para lograr ser dignos y merecedores de una vacante real. Creo que ahora todos los que hemos sido bautizados, y hemos creído en su mensaje del reino, estamos dentro de la familia de Dios, y somos todos hijos de un mismo Padre y los potenciales herederos de Su reino, ya que permanecemos unidos al cuerpo de Cristo. Sin embargo, de todos los millones que conformamos su cuerpo, no todos llegaremos a las puertas del reino, pues muchos se apartarán. Por tanto debemos permanecer firmes para que nuestros nombres no sean borrados del libro de la vida, el libro de los príncipes del reino.

Así que, para alinearnos con el hermano López, concordamos con él en que la cifra 144,000 es una cantidad literal de los salvos y de los coherederos del reino de Cristo. Esto, sin embargo, no deja de ameritar el hecho de que todos los que hemos recibido a Cristo y su mensaje del reino, y que hemos obedecido el mandato del bautismo, ya somos parte de su cuerpo por el ungimiento del espíritu santo que fue derramado sobre nosotros. Todo esto significa que somos hijos de Dios y hermanos de Cristo. Y aunque esto es inobjetable para mi, también es indisputable que sólo los que mantengan esta gracia hasta el fin serán dignos de heredar todas las cosas y reinar mil años con Cristo. El resto quedarán excluidos de todos estos privilegios y perderán sus coronas de gloria o de vida.

No deja de inquietarme, sin embargo, la grande muchedumbre que aparece en Apocalipsis 7: 9-15: “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén. Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos”. De este grupo incontable se dice que está frente al trono y frente al Cordero. Si esto es verdad, y no tengo razones para dudarlo, entonces hay salvos de entre los gentiles que salieron de la gran tribulación final y que estarán en el mismo lugar (aunque no en la misma posición de reyes) que los 144,000 sellados Hebreos. Esto implicaría que si bien 144,000 son los que reciben sus tronos de autoridad junto con Cristo, hay otros que están delante de los príncipes hechos reyes que colaborarán en la gobernación como asistentes. La característica primordial de esta grande muchedumbre es que está delante del trono y ellos han lavado sus ropas en la sangre del Cordero y las han vuelto blancas. Este último detalle es importante, pues el que vistan vestiduras blancas significa que ellos han vencido y retenido su nombre en el libro de la vida eterna. Dice apocalipsis 3:5, así: “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”. Es decir, esta grande muchedumbre goza de inmortalidad y están en presencia de Cristo y delante del trono. En el versículo anterior (verso 4) dice que los que vistan vestiduras blancas andarán con Cristo porque son dignos. Andar con Cristo, NO es andar como súbditos, sino como coheredero con Cristo de su reino, ejerciendo poder y autoridad de soberanos. Esa palabra “dignos” se aplica a los herederos del reino según Apocalipsis 4:11; y 2 Tes. 1:5) o también a los merecedores de vida eterna según Hechos 13:46.

El apóstol Pedro nos habla de participar de la naturaleza divina, ¿pero sólo para algunos cristianos y otros no? Veamos lo que él dice:

“Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa” (2 Pedro 1:4-11).

Notemos que Pedro dice que los que han huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia, participarán de la naturaleza divina; y si además añaden a su fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor, con mayor razón. Aquí nos preguntamos: ¿Ha respondido el Sr. López al llamado de huir de la corrupción que hay en el mundo debido a la concupiscencia y está procediendo a añadir a su fe virtud; a la virtud, conocimiento, etc? Si la respuesta es un sí, entonces mi hermano López participará de la naturaleza divina al igual que los demás que respondieron. Esto significa, además, reinar con Cristo, pues al adquirir la naturaleza divina nuestro hermano López se convertirá en un inmortal, resucitando en la primera resurrección, la resurrección de los justos.

Bueno, hay mucho más para opinar. Pero aquí me detengo para seguirla en otra oportunidad.


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lunes, 8 de febrero de 2010

LOS TESTIGOS DE JEHOVA Y SUS TRASTOCADAS IDEAS CON RELACION AL SERVICIO MILITAR Y A LAS FUERZAS ARMADAS

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Gracias a las fuerzas militares que existen en los países del mundo entero, podemos de cierta manera (porque los desmanes nunca terminarán hasta la Venida del Hijo del Hombre que pondrá en su lugar las cosas cuando se siente en su trono de gloria para regir la tierra) tener seguridad y tranquilidad social (¿que sería de nosotros si no existieran?). Es sabido que las fuerzas militares luchan tenazmente contra el lucrativo y mortal negocio de narcotráfico que promueve la venta de estupefacientes altamente tóxicos que envenenan la mente y el cuerpo, destruyendo cada vez más a una gran cantidad de personas que componen la juventud actual, a nuestros hijos e hijas; las fuerzas militares resisten, sin olvidarnos, la subversión de grupos de guerrilla y paramilitares que atentan contra la vida de los civiles inocentes y de políticos que no se anclan a sus ideales y pensamientos; las fuerzas militares instigan también la paz entre los pueblos de las naciones del planeta.

Por otro lado, los Testigos de Jehová rechazan con aversión rotunda todo lo que huela a milicia, negándose a cumplir con el servicio militar que es obligado porque las autoridades nacionales lo han decretado con oficial propuesta y para un buen propósito. La causa es que no conciben que «con el aprendizaje del uso de las armas pudieran asesinar a una persona que es al prójimo». Parece que ellos se han olvidado de forma conciente (se han hecho los occisos, mejor dicho) de los beneficios que brindan las fuerzas militares armadas, como observamos en los ejemplos antes citados. A decir verdad, la Biblia no está de acuerdo con su idea infundada. Veamos:

«También le preguntaron unos soldados, diciendo: y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: no hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario» (Lc. 3:14).

Sin darle mucho giro al asunto, Juan el Bautista no aconseja nunca a los soldados para que dejen su trabajo militar. Al contrario, Juan los anima a no ser corruptos y que consideren de buena gana el pago de su salario como soldados del ejército.

Esta es una prueba bastante contundente para desvalidar la absurda creencia de la secta de los Testigos de Jehová que rehúsa el sistema de milicia y el asignamiento de las personas para que lleven a cabo el servicio militar.

Pablo aclara que debemos sujetarnos a las autoridades superiores, porque éstas han sido propuestas por Dios. El apóstol de Tarso manifiesta que los magistrados, que presiden los gobiernos, están para infundir temor a los que hacen lo malo; es por eso que existen las fuerzas militares, la policía, porque de otra forma, el caos imperaría sin ningún control en las distintas partes del orbe terrenal (Ver por favor Ro.13:1-5).

Por si fuera poco, en la antigüedad, Israel contaba con ejércitos militares que muchas veces eran dirigidos por Dios en las batallas contra sus enemigos extranjeros, dándole así en varias ocasiones a su Pueblo rotundas y maravillosas victorias.

Veamos en el libro de Josué de los muchos ejemplos que están en la Biblia al respecto, cuando Dios le prometió entregarle la Tierra de Canaán:

«Y dijeron a Josué: Jehová ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los moradores del país desmayan delante de nosotros» (Jos. 2:24).

«Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra» (Jos.6:2).

«Y destruyeron a filo de espada (Josué y su ejército) todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos» (Jos. 6:21).

«Entonces se levantaron Josué y toda la gente de guerra, para subir contra Hai; y escogió Josué treinta mil hombres fuertes, los cuales envió de noche. Y les mandó, diciendo: Atended, pondréis emboscada a la ciudad detrás de ella; no os alejaréis mucho de la ciudad, y estaréis todos dispuestos» (Jos. 8:3-4).

«Entonces Jehová dijo a Josué: Extiende la lanza que tienes en tu mano; porque yo la entregaré en tu mano. Y Josué extendió hacia la ciudad la lanza que en su mano tenía. Y levantándose prontamente de su lugar los que estaban en la emboscada, corrieron luego que él alzo su mano, y vinieron a la ciudad, y la tomaron, y se apresuraron a prenderle fuego. . . . Josué y todo Israel, viendo que los de la emboscada habían tomado la ciudad, y que el humo de la ciudad subía, se volvieron y atacaron a los de Hai» (Jos. 8: 18-19, 21).

La secta watchtoweriana, es una secta muy peligrosa e inconsecuente en sus declaraciones, sobre todo, por sus profecías fallidas. Sus malas interpretaciones bíblicas ha consecuentado, entre otras cosas, con la muerte de miles de sus miembros por no aceptar por fallos inconcebibles las transfusiones sanguíneas que salvan vidas. Secta de errores crasos, la cual tendrá que dar cuenta ante Dios por tantas mentiras abigarradas y que ha establecido como verdades santas y sanas, y lo peor, creyendo que han surgido del mismo Dios bíblico, pero sabemos que el Dios nuestro, no es ningún mentiroso. La secta, pasmosamente, sí lo es.

Dios les bendiga, hermanos míos y amigos que nos visitan siempre.

CARACTER DE LOS HOMBRES EN LOS POSTREROS DIAS

2 Timoteo 3

1 También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.

2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,

3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,

4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,

5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

6 Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias.

7 Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.

8 Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés,(A) así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.

9 Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos.

EL LADRILLO ERA DE USO CORRIENTE EN EGIPTO

Desde principios de la historia de Egipto los ladrillos de barro se utilizaron como material básico para la construcción. En el curso del período dinástico temprano (alrededor de 3100-2613 aC) y el Reino Antiguo (alrededor de 2613-2160 aC) el ladrillo siguió siendo el material básico de construcción para palacios y casas sencillas. La piedra no apareció hasta una fecha posterior, y sólo para los templos y las tumbas de la élite.

Ladrillos utilizados para la construcción fueron hechos de barro del Nilo mezclado con arena y paja, que le dio la fuerza a los ladrillos de barro.

Los ladrillos utilizados para proyectos de construcción específicos a menudo eran sellados con el nombre del rey para el cual se estaba construyendo. Muchos de los ladrillos descubiertos llevan el sello soberano del faraón Ramsés II que se obsesionó con el deseo de crear recuerdos de sí mismo para la posteridad.

Se nos recuerda el relato bíblico en Éxodo capítulos 1 y 5, porque eran los israelitas esclavos los que llevaron a cabo muchos trabajos de construcción para el Faraón en condiciones extremadamente duras y difíciles.

En general se cree que Ramsés II fue el gobernante que usó el trabajo de los esclavos israelitas para construir las ciudades de Pitón y Ramsés (Éxodo 1:11 – Cap. 2) y también el que gobernaba en el momento en que Moisés condujo el éxodo de su pueblo de Egipto hacia la tierra prometida. El ladrillo nos recuerda del pasado de los tiempos históricos, cuando Dios usó su poder para salvar a su pueblo, una hazaña que se repetirá para el establecimiento del reino de Dios en la tierra (Jeremías 30:10-11).

LOS 144.000 COHEREDEROS CON CRISTO EN EL REINO DE DIOS


Un excelente estudio de mi hermano y amigo Ingº Mario A Olcese (Apologista)


Mucho se ha discutido en los círculos cristianos si el número de los 144,000 sellados de Apocalipsis 7 es, en efecto, una cifra literal de todos aquellos que serán dignos de gobernar con Cristo en su reino. Nuestro amigo y objetor, el Sr. Armando López Golart, nos ha venido enfrentando con ardor, diciendo, a diferencia de nosotros, que los 144,000 salvos de Apocalipsis 7 es un número definitivamente literal, y no simbólico. Para el Sr. Armando López, nosotros estamos fatalmente errados y adversos a la clarísima revelación dada por el Señor mismo a Juan. Sin embargo, cuando analizamos sus argumentos con imparcialidad, podría ser que el hermano Armando tenga razón para sostener lo que dice. El único problema que yo veo en la posición de mi amigo López es que de igual manera deberíamos tomar literalmente el origen étnico de estos 144,000 individuos, que como el mismo Apocalipsis 7 nos dice, todos estos provienen de las tribus de Israel. ¿Será posible, acaso, que el Dios que no hace acepción de personas haya escogido sólo a Hebreos naturales para ser sus coherederos del reino? ¿Será que los gentiles (no hebreos) sólo podrán ser súbditos de ese reino glorioso, y no reyes y sacerdotes?


Cuando nos ponemos a pensar en Dios, él suele colocar la disyuntiva para escoger dos caminos: el camino que lleva a la vida, o el camino que lleva a la perdición. Y cuando se trata del tema de los hijos, él llama a los hombres para que sean parte de su familia como hijos adoptivos o seguir permaneciendo como parias en el mundo. Según Jesús (ver Mateo 13:38), los hijos de Dios (o del reino) son contrastados con los hijos de las tinieblas (o del malo). También Jesús contrasta los hijos de luz con los hijos de este siglo malo (ver Lucas 16:8). Siguiendo esta línea, si sólo Dios tiene 144,001 hijos dentro de su familia, los demás simplemente quedarían como hijos de las tinieblas, del malo, o de este siglo. Entonces nos preguntamos, ¿podría ser que Dios pueda tener sólo 144,001 hijos de luz que gobernarán con él, y a la vez tener una gran multitud de otros salvos/súbditos, que por no ser sus hijos de luz, permanecen irremediablemente como hijos de las tinieblas o del malo? Este, creo, es el gran error de mi querido hermano y amigo, el Sr. Armando López Golart, cuando sostiene que Dios sólo tiene 144,000 hijos (de luz) que coheredaran con Cristo todo lo que el Padre ha prometido, y que son, a su vez, los únicos reyes y sacerdotes en el reino milenario de Cristo.


Pero los hechos son otros. El Señor Jesús, como todos sabemos, vino a buscar a los suyos, y sólo a los suyos (Juan 1:11,12). Es decir, el vino a llamar a su pueblo para el arrepentimiento y ser herederos de su reino. Sin duda, un buen número de ellos le aceptó, empezando con los doce apóstoles, y los que vinieron luego por la predicación de éstos. ¿Pero se completó el número de coherederos con la predicación de Jesús y sus apóstoles? Pues no! Jesús encontró resistencia y animadversión a su mensaje del reino, y él tuvo que dar una sentencia de que su reino sería quitado de ellos (los Judíos incrédulos) y dado a un pueblo que diera frutos. Esto, por sí sólo, nos hace entender que el número de coherederos no se completó con el trabajo de Jesús y sus íntimos discípulos entre los Judíos, sino que continuaría en el mundo gentil a través de Pablo. Este apóstol de los gentiles, por ejemplo, hizo muchos discípulos entre los incircuncisos, entre los llamados paganos, a los cuales él les predicó la promesa de heredar el reino y ser reyes con Cristo si padecían por la fe (Romanos 8:17; Hechos 14:22). El hecho de que muchos conversos corintios se creyeran ya “reyes” en función, denota que ellos entendían que fueron llamados para ser reyes y no meramente súbditos del reino (ver 1 Corintios 4:8). Además, si estos creyentes corintios fueron llamados a reinar con Cristo, y eran gentiles, ¿cómo concuerda esto con los 144,000 hebreos que supuestamente son los únicos que reinarán con Cristo en su reino? La respuesta, a manera de ayuda para Armando, podría ser que estos conversos “gentiles” eran hebreos que habían perdido su identidad. Esta sería la única posibilidad para explicar esta supuesta incoherencia.


Ahora bien, si Don Armando López tiene razón cuando sostiene que el número de coherederos es literal (es decir 144,000 exactamente), entonces también estos futuros reyes convertidos en esta dispensación son todos hebreos, de las diferentes tribus de Israel, o de entre “las ovejas perdidas de la casa de Israel”, y entonces la teoría de las “dos casas” dejaría de ser una hipótesis. Tal vez el mismo Hermano López, y yo, sin saberlo, somos hebreos, pues estamos respondiendo al llamado del Señor para conformar su reino como coherederos y reyes, sobre una humanidad verdaderamente gentil.


Algunos, sin embargo, continuarán preguntándose cómo es posible que sólo 144,000 personas deban reinar con Cristo, y créanme que yo mismo me hago la misma pregunta. ¿Realmente cómo es posible que tan pocos sean hijos de Dios y tan pocos los coherederos del reino con Cristo? Por eso mi negativa a tomar la cifra de manera literal. En todo caso, si Dios así lo propuso, y yo no lo discutiré, habrá que aceptarlo a regañadientes pero con humildad. De todos modos, si verdaderamente es literal el número, entonces tendremos que resignarnos a tan pocas vacantes para tan grande número de postulantes. Esto significa que habrá que perseverar como locos y “serruchar el piso” a nuestros competidores, madurando en la fe, y haciendo más buenas obras, hasta llegar a la perfección. Así, tal vez, obtendremos una corona y un sillón. Esto me recuerda Apocalipsis 3:11, que dice: “He aquí, yo vengo presto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”). Esto me suena a serruchada de piso, pero en fin, así lo manda el Señor.


Por otro lado, mi amigo Armando López debe hacer cálculos matemáticos para sacar algunas conclusiones importantes. Sólo los evangélicos suman hoy unos 100 millones de miembros o algo más en el mundo. Si sólo el 0.1% fuera digno de la corona, allí tenemos ya 100,000 coronados. Quedarían 44,000 coronas y sillones por repartir. Y si sumamos a todos los creyentes de todas las épocas, y de todos las denominaciones, creo que las vacantes se quedarían muy, pero muy cortas, y entonces habría que reajustar las vacantes de manera considerable; salvo claro, que muy poquitos fieles fueron realmente auténticos cristianos durante los últimos dos mil años de historia de la iglesia.


Finalmente, si concedo aceptar de buena gana la literalidad del número de los coherederos (144,000) del reino, deberé concluir también que TODOS los que han aceptado el evangelio, y se han bautizado, son TODOS hechos hijos de Dios, hermanos de Cristo, y miembros de su cuerpo. Sin embargo, TODOS ESTOS HIJOS deberán permanecer fuertes, firmes, y fieles a su compromiso hasta el fin (Mat. 24:13), dedicando su tiempo y energías para la causa del evangelio para que sus nombres, ya inscritos en el libro de los inmortales, no sean borrados finalmente por su inconstancia o por alguna desviación moral o espiritual de su parte. Así que mi hermano Armando López y yo podemos muy bien concordar en esto, sin contravenir la enseñanza de los 144,000 elegidos:


1.- Sólo 144,000 (probablemente todos Hebreos) serán inmortales y reyes en el reino de Cristo, aunque también hay una grande muchedumbre que supuestamente asistirá a los príncipes en su gobernación, pues están frente a ellos y frente al trono.


2.- Que Cristo ha llamado a los hombres para que sean todos hijos de Dios, y sus hermanos, aunque sólo 144,000 llegarán fieles hasta el fin para ser coronados como reyes.


3.- Que todos los creyentes bautizados son miembros del cuerpo de Cristo que es su iglesia, pero sólo 144,000 obtendrán su corona de reyes. El resto simplemente no fueron idóneos o dignos o tal vez obtengan puestos menores.


4.- Que todos los hijos de Dios (los bautizados hechos miembros de su iglesia) están llamados permanecer firmes hasta el final para que sus nombres no sean borrados del libro de los inmortales.


5.- Que los súbditos del reino son todos aquellos de las naciones que sobrevivieron al holocausto final y entraron en su gobierno de buena voluntad, o por la fuerza. Estos no son inmortales, ni necesariamente mansos. Deberán ser reeducados en el reino de Cristo, a través de las normas que saldrán de Sión.


Palabras finales:


Creo que me resulta de todos modos difícil tomar literalmente el número 144,000, porque eso implicaría que todos los esfuerzos del Señor no dieron como resultado un buen fruto “salvífico”, sino una cosecha escasa. En todo caso este problema quedaría resuelto cuando vemos en otra visión apocalíptica una masa de salvos que nadie podía contar de toda nación, pueblo, tribu y lengua, que igualmente estaban frente al trono y frente al Cordero. Esto me llevaría a pensar que si bien 144,000 individuos reinan con Cristo, hay una infinidad de otros salvos vestidos de blanco que estarán colaborando en la gobernación mundial, tal vez como asistentes de los príncipes (Apo. 7:9-11). Esto, claro, es una conjetura, pues hay quienes creen aún que los 144,000 son los mismos individuos que aparecen como una gran muchedumbre incontable.


Sitio de Armando López Golart


(www.labiblianodiceesto.blogspot.com)

domingo, 7 de febrero de 2010

LAS DOS RESURRECCIONES RETRIBUTIVAS..O SOLO UNA?


Por Mario A Olcese (Apologista)


En Juan 5:28,29 el Señor Jesús dijo lo siguiente: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”.


En los versos de arriba Jesús está diciendo que vendrá la hora cuando TODOS los que están en sus sepulcros oirán su voz y saldrán; los bienhechores irán a la vida, y los malhechores a la condenación. Para algunos de nuestros corregidores, como el Sr. Armando López Golart de www.labiblianodiceesto.blogspot.com, aquí Jesús está enseñando que TODOS (justos e injustos) serán resucitados simultáneamente o al mismo momento, en este caso, en la parusía de Jesús. ¿Pero tendrá razón nuestro querido hermano López?


El “cronograma” de las Resurrecciones retributivas


Pablo y Juan juntos nos dieron un “cronograma” de resurrecciones retributivas que comienza con Cristo, las primicias (1 Corintios 15:20), luego los que son de Cristo, en su venida (1 Corintios 15:23), y los otros (los impíos) hasta que se cumplan los mil años (Apo. 20:6). Pero como para Dios un día es como mil años, estos impíos resucitarían prácticamente (a la vista de Dios) en el mismo día que lo harán los justos.


¿Pero existe entonces una garrafal contradicción entre lo que Jesús dijo y lo que Pablo y Juan revelaron con relación a la resurrección retributiva? Definitivamente no. Jesús definitivamente no dijo que todos los muertos resucitarían en su parusía, más bien él dijo que el tiempo o momento para la resurrección de vida sería para la era venidera, la era del reino. Dice Jesús así: “…y en el siglo venidero la vida eterna” (Lc. 18:30). Ojo que él no dice que en el siglo venidero se les dará la vida eterna a los justos y la condenación a los injustos. Simplemente él habla de que en la era venidera, la era del reino, se les otorgará la vida eterna a los justos y punto. Repito: Nada nos dice el Señor que en la era venidera los injustos serán condenados. ¿Entonces por qué Jesús dijo vendrá “hora” cuando TODOS los que están en sus sepulcros oirán su voz y saldrán?¿No implica esto una resurrección general simultánea?


El asunto, creo, es entender lo que se quiere decir por “hora”. Por ejemplo, si un ingeniero urbanista dice que “llegó la hora de levantar un par de centros comerciales en un determinado distrito o colonia”, esto no quiere decir que ambos centros comerciales serán levantados o construidos en el mismo momento, ni terminados en el mismo día o año. El ingeniero simplemente está diciendo que ya llegó la hora o el tiempo para que estos dos centros comerciales, previamente diseñados o proyectados, sean finalmente construidos. También recuerdo cuando el Presidente de mi país prometía en su campaña para la presidencia de la nación, lo siguiente: “Ya es hora de que todos los ciudadanos tengan agua potable y luz en sus hogares”…y esto lo ha venido cumpliendo paulatinamente nuestro presidente en estos cuatro años que lleva en el poder. Por supuesto que nadie pensó en ese momento que el candidato (hoy presidente) cumpliría esa promesa en un santiamén. Tendría que hacerse de a pocos hasta que todos, a su debido momento, pudieran tener agua y luz en sus hogares.


Del mismo modo, si aplicamos este criterio a lo dicho por Jesús en Juan 5:28,29, podríamos transcribir los versículos, así: “No os maravilléis de esto; porque vendrá el tiempo o el debido momento cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”. Tiempo o debido momento, sin embargo, no significa forzosamente que todos los muertos oirán su voz al mismo instante o dentro de un periodo de 60 minutos (ni más ni menos). En Lucas 14:14 Jesús parece separar la resurrección de los justos en un momento especial y muy distinto a la de los injustos, cuando dice: “y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos” (aquí el Señor curiosamente omite, aunque no sin razón, la resurrección de los injustos). Recordemos nuevamente el ejemplo de la construcción de los dos centros comerciales que mencionamos antes. El ingeniero dijo que había llegado la hora para la construcción de los dos centros comerciales, pero seguramente un centro comercial empezaría a ser construido primero, y luego el otro, un poco más tarde. Y finalmente, los dos centros comerciales, con toda seguridad, no estarían listos o terminados en la misma hora o incluso en el mismo año.


Otra evidencia de que TODOS los muertos no resucitan juntos la encontramos en Apocalipsis 20:7,12, donde leemos lo siguiente: “Cuando los mil años se cumplan… vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”. Esta escena ocurre después del milenio, por tanto podemos con razón afirmar que no todos los muertos fueron resucitados en la parusía, antes del reinado de Cristo.


¿Seremos probados una hora?


En Apocalipsis 3:10 leemos lo siguiente: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra”. Nótese que acá se habla de la hora de la prueba que vendrá sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. ¿Es que todos serán probados en el mismo momento y sólo un instante o una hora? Si este versículo es una referencia a la gran tribulación, entonces estamos hablando de 42 meses o tres años y medio. Durante ese lapso, el mundo entero será probado, es decir, los que moran sobre la tierra. Definitivamente esta “hora” se extiende por 42 meses, lo cual no es poco tiempo. Un grupo podrá ser probado al inicio del periodo de 42 meses, otro grupo a la mitad del primer año, otro grupo al finalizar el primer año, y así sucesivamente.


Creo que la Biblia no se contradice, y menos, en un tema tan fundamental e importante como es la resurrección. Me parece que por las ideas preconcebidas de algunos teólogos, las verdades prístinas del Señor son trastocadas, haciéndose ininteligibles para el estudiante sincero de las Escrituras.

sábado, 6 de febrero de 2010

LA CONVERSION Y EL NUEVO NACIMIENTO SEGUN JESUS


Por Anthony F. Buzzard (Trad. Por Apologista)

Un error sistemático plaga los intentos contemporáneos de llevar el Evangelio que salva al público. Es todo una cuestión de qué textos de la Biblia son colocados ante el potencial de converso. Usted puede hacer que la Biblia diga casi cualquier cosa si usted selecciona sus versos de una manera que sólo produce algunas de las evidencias – en particular si se omite por completo la evidencia primaria.

He aquí cómo funciona. Tome unos versos de Romanos (no escritos para gente no conversa sino para aquellos que ya habían escuchado el Evangelio) y usted puede dar la impresión de que ser salvo significa creer que Jesús murió por tus pecados y resucitó de entre los muertos. Un tratado muy ampliamente distribuido que ofrece la salvación declara que “Jesús vino a hacer un trabajo de tres días: morir, ser sepultado y resucitar otra vez”.

Pero ¿por qué empezar con Pablo y los Romanos? ¿Qué acerca de Jesús? ¿No era él el prototipo del predicador y maestro de la salvación y de cómo obtenerla? Según Hebreos 2:3 “El Evangelio comenzó a ser predicado por el Señor Jesús.” Este no comenzó a ser predicado por Pablo o Pedro. Regla número uno en nuestra búsqueda de la fe es comenzar con Jesús. ¿Cómo predicó él la salvación? La respuesta es muy clara. Él no vino a Galilea y dijo: “Arrepentíos y creed que yo morí por tus pecados y voy a resucitar de entre los muertos.” Jesús dijo: “Arrepentíos y creed en el Evangelio” (Marcos 1:14, 15), pero el Evangelio en cuestión fue no fue positivamente en ese momento la información sobre su muerte expiatoria o su resurrección. Se trata de creer en la Buena Noticia (Evangelio), perteneciente al reino de Dios.

“El Reino de Dios” no significa la muerte de un salvador en la cruz. El Reino de Dios no significa la resurrección de los muertos. El Reino de Dios y la resurrección están conectados, sin duda, en el sistema teológico del Nuevo Testamento, pero nunca son sinónimos. “Arrepentíos y creed en el Evangelio del Reino” (Marcos 1:14, 15) es el primer imperativo registrado, el primer mandamiento del Señor y Salvador. Sin embargo, curiosamente, nunca se obtiene una mención en tratados que ofrecen la salvación y casi nunca en las campañas de evangelización de hoy.

Curiosamente y tristemente el Evangelio se ha truncado, de hecho privado de su elemento principal. Jesús puso el fundamento del Evangelio, y salió ofreciendo la salvación, buscando a los pecadores e instándolos a reconciliarse con Dios. Y su herramienta de salvación, durante su ministerio en la tierra, era el Evangelio / Palabra / Mensaje sobre el Reino de Dios (Mateo 13:19).

Tres relatos independientes y concordantes de la técnica de evangelización de Jesús no son ofrecidos por Mateo, Marcos y Lucas. Sin embargo, éstas son ignoradas. ¿Ha leído alguna vez algún folleto que comienza preguntando ¿Qué dijo Jesús que tiene que hacer para ser salvo? ¿Cómo codujo él su misión? ¿Qué dijo él acerca de la conversión?

Puede ser que haya una excepción. El encuentro de Jesús con Nicodemo en Juan 3 recibe alguna mención. De esto nosotros deducimos que hay que “nacer de nuevo.” Nadie, afirmó Jesús, puede ver ni entrar en el reino de Dios si no es primero “nacido de nuevo” o “nacido de arriba.” Aunque el texto adolece de un mal uso popular cuando se le da al Reino de Dios un sentido anti- bíblico como “cielo.” Jesús no ofreció el “cielo” a nadie. El ofreció la herencia de la tierra como la recompensa de los fieles (Mateo 5:5), y prometió a sus seguidores que un día ellos funcionarían como los gobernantes reales “sobre la tierra” (Apocalipsis 5:10). “El lenguaje del “cielo” (p.e: “cuando llegue al cielo”, “él ha ido al cielo”, etc) tiene un efecto de interferencia en estos textos preciosos y claros. El cerebro se confunde cuando se enfrentan a las proposiciones contradictorias: “los mansos heredarán la tierra y reinarán sobre la tierra” (Mateo 5:5 y Apocalipsis 5:10) y “partiremos al cielo” o “está en el cielo. “

“El cielo en la Biblia es en ninguna parte el destino de los moribundos.” Así dijo el sabio profesor en Cambridge en los últimos años (Dr. JAT Robinson, en ‘En el Fin Dios’). ¿Pero ha asumido la iglesia el reto de ver si tal vez tenía razón? “Si te encuentras con algunos de los que niegan la resurrección y dicen que cuando mueran sus almas van al cielo, no los consideres cristianos.” Tal fue la protesta de un portavoz y mártir cristiano del siglo II (Justino Mártir, Diálogo con Trifón, cap. 80).En aquellos días, era abundantemente claro que la Biblia no dijo nada en absoluto sobre las almas disfrutando de una existencia post-mortem en el cielo en el momento de la muerte. Más bien se sabía, porque la Biblia ha sido tan clara en este asunto, que todos los muertos fueron al reino de la muerte, el Seol/Hades, de donde sólo la resurrección colectiva futura de todos los fieles muertos de todas las edades los rescataría y los devolvería a la vida. Fue del sueño de los muertos en la tumba que Jesús rescató a Lázaro (Juan 11:11, 14 – “Lázaro duerme, Lázaro ha muerto: voy a despertarlo de su sueño”). Jesús se alimentaba de las palabras de Daniel 12:2 (y 12:13), donde se dice que los muertos duermen en el polvo de la tierra. Eso dice lo que los muertos están haciendo y dónde lo están haciendo. Jesús fue instruido en las sabias palabras del Eclesiastés 9:5: “Los muertos no saben nada.”

Los muertos, según Jesús, están todavía en el mundo subterráneo de los muertos en espera de su llamada a la vida cuando la séptima trompeta, la trompeta de la resurrección en el regreso de Jesús, suene estrepitosamente para despertar y volver a los muertos a la vida (I Cor. 15:23, 50-55, Rev. 11:15-18; Matt. 24:31; I Tes. 4:16). Esa es una resurrección bíblica. La resurrección bíblica no es, positivamente, volver a unir “almas inmortales” que partieron en un nuevo cuerpo. Esa no es la resurrección como la Biblia lo presenta. La resurrección de la Biblia significa el regreso de todo el hombre que ha muerto, a la vida como una persona completa, recreada, equipada en su resurrección con el cuerpo espiritual descrito por Pablo en I Corintios 15:50-55. Nadie en la Biblia nunca recibió un cuerpo inmortal incorruptible en el momento de su muerte. La inmortalización de los seres humanos sólo sucederá en el regreso de Jesús para resucitar a los muertos. Hasta entonces, los fieles están muertos, como lo son también los infieles. Pablo esperaba que para ganar la corona “en aquel día,” el día de la reaparición de Cristo en la tierra (II Tim. 4:8).

Siguiendo a la resurrección destinada a suceder en la futura reaparición de Jesús (I Corintios 15:23) el Reino de Dios será restablecido en Jerusalén y el mundo estará bajo una nueva administración. Jesús será el primer gobernador exitoso del mundo (Mesías significa exactamente eso – el rey del mundo bajo la autoridad de Dios). En esos días maravillosos, el mundo será de hecho un pueblo bajo un Dios (Zacarías 14:9), aunque todavía diferenciados por grupos nacionales (Isaías 19:18-25), y estará verdaderamente “bajo Dios”. El mensaje del la evangelización apostólica coloca ante el converso un futuro glorioso y la posibilidad de ejercer como asistente inmortal en la buena gestión de los asuntos del mundo en compañía del Mesías Jesús. Ser cristiano es una invitación para entrenarse bajo condiciones de prueba en el “presente siglo malo” (Gálatas 1:4), con miras a la oficina administrativa con Jesús en la “futura tierra de la que hablamos” (Hebreos 2:5).

El germen del futuro glorioso del cristiano es la semilla sembrada en el corazón. Y la semilla es definida por Jesús como “el Evangelio /Palabra sobre el Reino de Dios” (Mateo 13:19; véase también el I Ped. 1:23-25, Santiago 1:18, I Juan 3:9; Gal. 4:28, 29). Satanás trabaja duro y largo para evitar que las semillas tomen raíz en sus corazones. Él sabe bien que contiene ésta contiene la chispa de la vida para siempre! (Lucas 8:12). El Evangelio creador de Dios a través de Jesús inicia el proceso de salvación que se completará en el futuro. Ahora estamos “más cerca de la salvación que cuando creímos” (Romanos 13:11). El Evangelio acerca del Reino establece ante el creyente una llamada a la acción de todo corazón, (incluyendo el bautismo para el perdón de los pecados, Hechos 8:12), una reorientación hacia el brillante futuro del Reino de Dios que viene del cielo, cuando Jesús regrese. Arrepentimiento significa volver atrás en el Pacto mediante la adhesión al gran esquema de Dios para la inmortalización del hombre mortal y el rescate del mundo de la dominación presente de Satanás.


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