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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

domingo, 5 de julio de 2009

CHACRAS ¿RECEPTORES DE ENERGÍA?


Uno de los muchos sitios de Internet dedicado a los “chacras” explica:


“Los CHACRAS son los puntos energéticos por medio de los cuales se alimenta el ser humano…. El ser humano cuenta con Siete Puntos Energéticos Básicos, a través de estos siete puntos energéticos, el Cuerpo Astral le da energía al cuerpo físico, definiéndole las diversas facetas de su salud y su destino.


Estos siete puntos han sido denominados con diferentes nombres a través de las culturas y la épocas, su referencia esotérica más citada les concede el nombre de Chacras según la influencia oriental de los últimos siglos, mientras que su referencia científica los ha descubierto como Glándulas Endocrinas.


Esta alimentación energética tiene que estar compensada en el ser humano con la respiración y la comida, que son los pilares del mantenimiento del ser vivo.


Según los “bioenergéticos”, adeptos a la “Medicina Alternativa”, las chacras son receptores para diferentes tipos de energía, situados en lugares específicos o “meridianos” del cuerpo humano. Entre los tratamientos que pretenden estimular estos chacras o receptores están la homeopatía (medicina con plantas), la acupuntura (tradicional china o electrónica).


¿Que hay de cierto?


Hay que distinguir entre lo natural y lo sobrenatural. La buena medicina puede curar el cuerpo y hacernos sentir mejor, pero no puede sanar el alma. La medicina alternativa, sea con plantas o terapia puede ser valiosa dentro del campo natural. Este potencial se debe investigar y probar por medio de estudios imparciales para evitar los frecuentes fraudes. Estos estudios corresponden a la ciencia.


Pero es un error creer que las plantas, los cristales, las pirámides u otros objetos tengan poderes mágicos o espirituales. El alma solo la sana Dios por medio de la gracia. Nadie ni nada puede remplazar a Cristo. En el mercado esotérico de la Nueva Era se encuentran también cuarzos, pirámides, budas, la Cruz de Caravaca (¡la verdadera no tiene nada que ver con estas prácticas!>>>, la espada del ángel, el ángel solar dorado, la Estrella de David, el dragón rojo, el unicornio o pulseras de plata, oro y bronce.


Lo esotérico puede utilizar referencias naturales verdaderas, pero las lleva a falsas conclusiones. Por ejemplo, es cierto que existen puntos vitales en el cuerpo (Ej. El corazón). Pero no por eso se puede concluir que por estos puntos el Cuerpo Astral da energía al cuerpo físico, o que por ellos se define el destino y muchos otros mitos.


Es particularmente peligrosa la intervención sobre la mente. Evite la manipulación de su mente que puede ocurrir por medio del uso de mensajes subliminales, sesiones de hipnosis, meditaciones con palabras desconocidas, poner la mente en vació, luces y otras prácticas de la Nueva Era.

viernes, 3 de julio de 2009

LOS 144.OOO Y LA GRAN MULTITUD, ¿QUÉ SON EN REALIDAD?



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados. De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados. De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de Isacar, doce mil sellados. De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados» (Ap. 7:4-8).

Evidentemente en todo tiempo han surgido altercados y debates teológicos con la finalidad de dilucidar la verdadera identidad de los 144.000 (hekaton tesserakonta tessares chiliades, gr.). Estos 144.000 son los individuos sellados que aparecen en el capítulo 7 del libro de Apocalipsis («El número de los sellados», ton arithmon tön esphragismenon, gr.). Es claro suponer que esta cantidad es realmente un número en toda la extensión de la palabra porque Juan «oye el número de los sellados» que son 144.000, los cuales pertenecen a todas las tribus de los hijos de Israel («De todas las tribus de los hijos de Israel», ek päsës phulës huiön Israël, gr.). Quienes apoyan el método simbólico de interpretación llegan al punto de aceptar que el número 144.000 representa una incontable cantidad de personas de todas las naciones, pueblos y etnias del mundo. Esto no es lo suficiente para alegar de manera convincente que tal número sea un símbolo sin otra opción o alternativa interpretativa, porque es un resultado aritmético bien especificado de la suma total de los hijos de Israel por cada tribu: 12.000 y 12 respectivamente. Por otro lado, otros estudiosos de las escrituras entienden que el número 144.000 representa la «Iglesia de Cristo», llamándola también «el Israel Espiritual». Cabe decir que la «Iglesia de Cristo» nunca ha sido identificada en la Biblia con la nación de Israel. El término «Israel» no es usado en ninguna parte del Nuevo Testamento como sinónimo de «Iglesia de Jesucristo». La palabra «Israel» fue un título conferido a Jacob que significa «Príncipe de Dios», palabra que señala a los descendientes físicos de este patriarca exclusivamente; por lo tanto, nada tiene que ver este término conferido especialmente a él con la «Iglesia de Cristo». Hay tres condiciones importantes para ser un «hijo de Abraham». La primera: La descendencia física o natural, la cual está limitada a la descendencia física de Jacob y nos referimos a la nación de Israel. A esta nación de Israel, el Señor Jehová le prometió ser su «Dios». Fue el Israel natural el que recibió la Ley: «el decreto plasmado por el dedo divino en la piedra». Al que se le dio la tierra: «la de Cannán prometida». La segunda: Hay un linaje o descendencia espiritual dentro del natural. Este linaje es «el que guardó la Ley con celo, sujetándose a sus mandatos con temor de Dios». Es para este linaje «la promesa de la herencia terrenal» (Gn. 17:9), ya qué: «no los que son hijos según la carne son los hijos de Dios»:

«No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes» (Ro.9:6 -8).

Y la tercera: Hay una descendencia espiritual de Abraham que no pertenecen al Israel natural. Para tal es la promesa que dice: «y serán benditas en ti todas las familias de la tierra» (Gn. 12:3). Esta «descendencia espiritual» de Abraham o hijos de Abraham está compuesta por individuos de las naciones gentiles ajenos a la promesa hecha en un principio a la nación de Israel, al pueblo físico, pero que han sido acercados a esta promesa por la sangre de Cristo para ser «hijos o descendencia de Abraham»:

« En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo» (Ef. 2:12-13).

« Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa» (Ga. 3:29).

«Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo…» (Ro. 11:17).

El olivo natural, el olivo silvestre, y las ramas desgajadas:

Ramas (kladön, gr.), fueron desgajadas (exeklasthësan, gr.), refiriéndose a los judíos naturales que no son israelitas, ni hijos de Abraham por ser extraños a la promesa, porque Cristo, «a lo suyo vino, y los suyos no le recibieron» (Jn. 1:11). Estos judíos naturales que no han creído en el Cristo del Nuevo Testamento, han sido desgajados del tronco del árbol natural. Este árbol representa el verdadero Israel espiritual que involucra tan sólo a las personas de nacionalidad judía y no a los gentiles, porque de este olivo natural han sido desgajadas las ramas naturales, la descendencia natural judía por el motivo de la incredulidad. El gentil convertido, es el «olivo silvestre» (agrielaios ön, gr.) injertado. Pablo utiliza aquí la figura o el ejemplo de las personas de la antigüedad que injertaban el olivo silvestre en un olivo viejo y natural para darle el suficiente vigor, aunque las aceitunas que se producían no fuesen de la misma calidad que las del tronco original. Pablo enfatiza que es en «contra la naturaleza» (para phusin, gr.) injertar el olivo silvestre en el olivo natural (el Israel espiritual). Este proceso trae como consecuencia que el olivo silvestre injertado, el gentil convertido, venga a ser descendencia espiritual de Abraham pero no una parte del Israel espiritual que nada más incluye la línea judía genuina que ha creído en Cristo. El olivo silvestre injertado, es uno que participa de la raíz y de la rica savia del olivo natural, traduciéndose esto telescópicamente en las futuras bendiciones terrenas, según la promesa hecha por Dios a Abraham antes del establecimiento de Israel como nación. El olivo silvestre representa en este símil a cada uno de los creyentes de los demás linajes nacionales fuera del Israel físico; son los que formalizan o componen «a todas las familias de la tierra» como atrás dijimos. El olivo silvestre injertado en el olivo natural, es cada uno de los hijos de Abraham acercados por la fe en Cristo a la ciudadanía de Israel, herederos según la promesa.

El pacto que Dios hizo con Abraham recae en su descendencia física que es Israel, no en otros linajes o razas de la tierra. Este pacto le incumbe además al primero la tierra prometida, la de Canaán. Este pacto, es uno hecho por Dios al caldeo Abram (procedía de la Ur de los Caldeos. Véase Gn. 11:31), antes que fuese llamado «padre de muchas naciones» (Abraham). Miremos a continuación:

«Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido (Gn. 12:7).

«Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada» (Gn. 13:15-16)

«En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates; la tierra de los ceneos, los cenezeos, los admoneos, los heteos, los ferezeos, los refaítas, los amorreos,
los cananeos, los gergeseos y los jebuseos (Gn. 15:18-21).

«Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos» (Gn. 17:7-8).

Sin duda esto nos señala que los creyentes han venido a establecerse como «una» descendencia de Abraham, en el sentido espiritual: son sus hijos por la fe en Jesucristo (Ga. 3:28), porque «Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa» (Ga. 3:29). Hay una notable línea de separación entre el Israel natural y los gentiles en el Nuevo Testamento (véase por favor Hech. 3:12; 4:8; 21:28; Ro.10:1). Existe una clara e irrefutable diferencia entre judíos creyentes o judíos cristianos y gentiles creyentes por lo que vemos en Ro. 9:6. Pablo contrasta la promesas que son de Israel natural con las que pertenecen al Israel espiritual que ha entrado en ellas a través de la fe (Ro. 9:6-.8). Cualquier semejanza o proximidad que tengan lo individuos que componen la Iglesia es porque han alcanzado la preciosa promesa del pacto de Dios hecho con Abraham en su posición como creyentes en Cristo en el «nuevo nacimiento» porque: «…De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios» (Jn. 3:5). Así que, por medio de la fe de Cristo, los cristianos gentiles son bendecidos con el creyente Abraham al ser justificados en esta fe (Gal. 3:8-9), «para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu» (Gal. 3:14).

Cristo dijo a sus paisanos que el reino de Dios sería quitado de ellos y que sería dado a la gente que produjera los frutos de él, hablando de los gentiles:

«Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él» (Mt. 21:43).

En el capítulo 11 a los romanos (Ro. 11:26-27) Pablo nos explica que Israel será restaurado en su salvación venidera. Israel tomara su lugar prometido desde la antigüedad cuando las ramas naturales desgajadas sean injertadas «de novo» en el olivo natural (Ro. 11: 23-24). Pablo les pide a los creyentes gentiles de Roma que no sean «arrogantes en cuanto a ellos mismos» por tener el lugar de honor y privilegio que les correspondía a los del pueblo judío y que les fue quitado por su incredulidad. Esta situación nos lleva a pensar y creer que no es probable que este «Todo Israel» tenga algún nexo con la Iglesia de Cristo. «Todo Israel» (päs Israel, gr.). Es interesante por otro lado admitir que el empleo de «päs» en contraste con «apo merous», plëröma aquí en contraste con plëröma en Ro. 11:12, arguye a favor de que se trate, no de la Iglesia, sino del pueblo judío «como un todo», cuyo «Libertador» (ho ruomenos, gr.) será en los últimos días el Señor Jesucristo «Que apartará de Jacob la impiedad» (Ro. 11:26).

Pablo escribe en su carta a los efesios que de los dos pueblos, tanto del judío como del gentil, «ha sido derrumbado el muro, la pared intermedia que un día los separó (to mesotoichon tou phragmou lusas, gr.), para hacer uno solo, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo por la sangre de Cristo» (en töi haimati tou Christou, gr.). No hay la menor duda que el apóstol Pablo habla aquí de la Iglesia del Señor.

«Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades» (Ef. 2:13-16).

Los 144.000 tampoco es el número de los judíos que serán hechos salvos durante el período de la gran tribulación final. Si bien el libro del profeta Zacarías narra que «dos terceras partes» del pueblo de Israel serán cortadas, es decir destruidas, y «una tercera parte» conservada, es imposible que esta «tercera parte» esté integrada por un número herméticamente cerrado de 144.000 persona judías, para el caso, salvas, si consideramos que Zacarías está hablando de los individuos de la nación judía en general pero expresados en «partes» para ese tiempo futuro (Zac.13:8-9). Aunque esta profecía es escatológica, no abarca a los santos judíos de todos los tiempos, en este caso, a los que han perecido (Dn 12:13). Es absurdo concebir, por así mencionarlo, una nación de Israel de menos de “500.000” personas judías en total, tomando en cuenta que las «dos terceras» partes de los individuos judíos se perderán y «una tercera parte» judíos será salva, es decir, 144.000, si fuese esto verdad. Esta «tercera parte» es tan sólo una porción del «remante» mencionado por el apóstol Pablo en el capítulo 9 de su epístola a los romanos. Esta profecía de cumplimiento aun futuro, no contempla a ninguno de los judíos creyentes de la vieja dispensación que es la de la Ley, ni a todos los que pertenecen a la nueva dispensación que es la de la Gracia (Ro. 9:27; Ro. 11:3-4; Ro. 11:15).

Hemos dicho que no todos los que descienden de Israel son «israelitas», sino los que son hijos de la promesas son contados como «descendientes». Nuevamente los mismos textos ya leídos un poco más arriba:

«…En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes» (Ro. 9:7-8).

Los144.000 hijos de Israel formarán parte de un grupo muy singular y especial para la obra de Dios, seleccionado para predicar el evangelio de Jesucristo a los malvados e incrédulos en la gran tribulación final porque: «guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo» (véase Ap.12:17). Vale la pena recordar que el capítulo 12 de Ap. describe la mortal y satánica persecución de la nación israelita y de «el resto de su descendencia», además de su provisión de parte de Dios. Lo más seguro que el grupo de los «144.000» israelitas se sellará para garantizarle una efectiva protección contra una naturaleza iracundamente convulsionada, contra los grandes y temibles disturbios cosmológicos que serán manifestados en la faz del mundo a causa del justo juicio de Dios, activado por la orgullosa rebeldía del hombre. En Ap. 7:2, 3 vemos que el ángel que sale del Oriente se le ha ordenado sellar primero a los hijos de Israel antes de provocar estragos en el ecosistema terrestre:

«Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios» (Ap. 7:2-3).

No obstante, este sello en la frente no le conferirá una protección garantizada contra la incansable persecución asesina del «hijo de perdición» (el Anticristo escatológico, véase caps. 12 y 13 de Apocalipsis). En teología el acto de «sellar» esta relacionado con «protección» y «propiedad» («hayamos sellado», sphragísômen, gr.). Cuando Cristo fue sepultado por la autoritaria sugerencia de los fariseos, pensando con malicia que tal vez los discípulos pudieran sustraer el cuerpo del Señor de la tumba, la boca de ésta fue ocluida y sellada por orden de Poncio Pilatos. Por este hecho la tumba donde el Señor Jesucristo yacía inerte fue establecida como una propiedad bajo la protección del gobierno romano:

«…diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero. Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis. Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia» (Mt.27:63-66).

El Señor tiene grandes y hermosos propósitos para la nación de Israel en los últimos tiempos, antes del fin de los fundamentos terrenales que han inducido a miles ha dejar o rechazar el principio divino sin temor ni conciencia. Los 144.000 judíos, 12.000 de cada tribu, serán convertidos a Cristo en la época de la gran tribulación final. El texto expone con mucha claridad esta verdad soberana. El detalle preciso de la lista es tan contundente e innegable al respecto.

La omisión de Dan y Efraín

Por otra parte se cuestiona «el porqué» de la excusión de las tribu de Dan como la de Efraín. Tendremos en mente, ante todo, que la tribu de Judá aparece al principio de la lista porque de tal procedió el Mesías Salvador, el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo:

«Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos» (Ap. 5:5).

«Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos» (Mt.1:1-2).

La mayoría de los expositores bíblicos acuerdan que la tribu de Dan no aparece en la lista a causa de su acentuada actividad idolátrica (Jue. 18:1-31; 1 R. 12:28:30):

«Y llamaron el nombre de aquella ciudad Dan, conforme al nombre de Dan su padre, hijo de Israel, bien que antes se llamaba la ciudad Lais. Y los hijos de Dan levantaron para sí la imagen de talla; y Jonatán hijo de Gersón, hijo de Moisés, él y sus hijos fueron sacerdotes en la tribu de Dan, hasta el día del cautiverio de la tierra. Así tuvieron levantada entre ellos la imagen de talla que Micaía había hecho, todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo» (Jue.18:29-31).

Otros han elucubrado para concluir, en base a una leyenda tradicional histórica y a un texto del libro del profeta Jeremías, que la tribu de Dan no se encuentra incluida en la lista porque de ella habrá de proceder el Anticristo Final, según palabras de Ireneo de Lyón. Veamos, pues:

«Desde Dan se escucha el resoplar de sus caballos; toda la tierra temblará ante el relincho de sus corceles. Vendrá a devorar el país y todo cuanto hay en él: sus ciudades y sus habitantes»
(Jer. 8:16).

«Por este motivo el Apocalipsis no enumera dicha tribu entre las que se han de salvar» (Ap. 7,5-8)" (Ireneo de Lión, Contra las Herejías, Libro V, 30:2).

Es cierto que de una forma u otra las demás tribus de la nación de Israel participaron en actividades idolátricas seguidamente. El punto es, que, la tribu de Dan, sobrepasó los límites de la adoración pagana, tan repudiada por Dios. Tal vez por esta aborrecible y absurda conducta de adorar «lo que está muerto, lo que no oye, ni ve, ni siente, ni huele» (Sal. 115), el Señor no la consideró para agregarla en la lista.

La tribu de Efraín, si observamos, tampoco aparece en la lista apocalíptica analizada. Así como la tribu de Dan, Efraín también se adulteró con prácticas idolátricas paganas (véase por su grande importancia, Jue. 17:13; 1 R. 12:25:29; Os. 4:17; 5: 3-5). Tal vez sea este uno de los motivos de su “no presencia en la nómina sagrada”. Efraín y Manasés fueron los Hijos de José adoptados por Jacob antes de su muerte (por favor, véase Gn. 48: 5-6). Efraín y Manasés, como los otros líderes de cada tribu, también les fue otorgada a la debida hora «heredad». No está clara la razón de la inclusión de la tribu de Manasés, ni la causa precisa de la exclusión de la tribu de Efraín en la lista de Ap. cap. 7. Otra probable causa de la exclusión de la tribu de Efraín, fue por no seguir al rey David, abandonándolo. Únicamente la casa de Judá siguió al hijo de Isaí en aquel histórico tiempo ya pasado. Miremos en el Antiguo Testamento:

«…y lo hizo rey sobre Galaad, sobre Gesuri, sobre Jezreel, sobre Efraín, sobre Benjamín y sobre todo Israel. De cuarenta años era Is-boset hijo de Saúl cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. Solamente los de la casa de Judá siguieron a David» (2 S. 9-10).

No significa que por su omisión de la lista citada hayan quedado las dos tribus fuera de las bendiciones terrenales milenarias. Claro que no hermanos y amigos que nos visitan y leen. En Ez. 48 el Señor Dios nos muestra que Dan y Efraín recibirán con enorme seguridad una futura «heredad», cuando el mundo sea restituido para el beneficio de muchos, el día en que Cristo se siente en su trono glorioso para gobernarlo con santa equidad y teocracia.

Llama la atención que la lista de las tribus de los «hijos de Israel» de Ap. 7:4-8 es inconsistente con «las diferentes listas» que se encuentran en el Antiguo Testamento, mejor dicho, entre ellas. Pienso que Dios tuvo un propósito muy razonable y trascendental para mostrarlas diferentes durante el transcurso de la historia de Israel, por lo que apreciamos en los escritos del Antiguo Testamento, como un propósito tiene para mostrarla de forma distinta en el libro de las Revelaciones.

Estas listas las encontrará el amable lector en: Gn. 35:22; 46:8 ss., 49; Ex.1:1; Nm. 1:2; 13:4; 26:34; Dt. 27:11; 33:6; Jos. 13-22; Jue. 5; 1 Cr. 2-8 ; 12:24; 27:16; Ez. 48.

Nota: En 1 Cr. 7:12 tanto la tribu de Dan como la de Zabulón han sido excluidas. José aparece en vez de Efraín. La distribución es la misma para cada tribu, es decir, 12.000 («número literal»).

«Después de esto miré, y he aquí una gran multitud,
la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus
y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono
y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas,
y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz,
diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está
sentado en el trono, y al Cordero» (Ap. 7:9-10).

Esta, sin lugar a dudas, es una visión diferente de la visión de los 144.000 hijos de Israel. La expresión «Después de esto miré» (metá taûta eîdon, gr.), implica algo, en lo absoluto, distinto a lo anterior. Los hijos de Israel sellados por Dios están determinados por un número concreto de 144.000 individuos, mientras que la «gran multitud» es aritméticamente incontable: «La cual nadie podía contar» (hon arithmësai auton oudeis edunato, gr.). No hay en este caso una razón exegética justificable para darle un valor caprichosamente infinito a los 144.000, mientras que por otro lado Juan es claramente explícito en mencionar que la «gran multitud de todas las naciones y tribus y lenguas» no es posible numerarla. En Ap. 9:16, Juan escucha el número de los «ejércitos de los jinetes» que serán desatados para destruir a la tercera parte de la humanidad impía en la época de la tribulación grande y futura (Ap. 9:18): «doscientos millones» (dismyriádes myriádôn, gr.). Cuando Juan expresa que «oyó su número» («Yo oí su número», éikousa ton arithmòn autôn, gr.), se refiere a que él literalmente escuchó una cantidad bien definida y real. Si este número representa simbólicamente una cantidad enorme e indefinida, ¿qué más o qué menos daría si fuesen «trescientos», «cuatroscinetos», o «quinientos millones»? Es lógico inferir que esta cantidad no es una alegorización. «Doscientos millones» no es un número surgido al azar en la mente del escritor inspirado, ni tampoco es “una espontánea puntada cuantitativa del Dios del cielo”. «Doscientos millones», es, con exegética certeza, un número literal, como lo es también el número «144.000». Aunque no se identifica el origen de «los ejércitos» (tôn strateumáton, gr.), algunos expositores los relacionan con «seres humanos», especialmente con «agentes militares». Por otra lado otros piensan que se trata de «entes espirituales demoníacos y bestiales», por la extraña y terrible descripción que Ap. 9:17 ofrece de éstos.

Es importante inspeccionar meticulosamente el entorno de los textos para no caer en interpretaciones incoherentes, ambiguas y confusas. Por ejemplo, tenemos que el libro de las Revelaciones va dirigido a las «Siete Iglesias de Asia», las cuales están alegorizadas por «Siete Candeleros». Aunque el número «siete» representa de modo simbólico la «plenitud» de Dios, es claro que para el caso de las «Siete Iglesias» este número tenga un significado literal y no simbólico. El libro de Apocalipsis nos aclara sin problemas que estas primitivas Iglesias se ubican en un lugar geográfico, para ser exacto, en Asia. Es más, el último libro del canon bíblico revela las «ciudades» en las que se fundaron estas importantes Iglesias cristianas en la antigüedad:

«Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea» (Ap. 1:9-11).

«La gran multitud», la cual «ha salido de la gran tribulación» (teîs thlípseôs teîs megáleis, gr.), no tiene en su concepto la más mínima relación con los 144.000 sellados que son los hijos de Israel. Son dos grupos diferentes pero ambos afines por la sangre del Cordero. Deberá entenderse que los 144.000 son una parte de Iglesia de Cristo porque el texto dice que «fueron redimidos de entre los de la tierra» (Ap.14:3). «De entre», indica o infiere a «más» de 144.000 personas o individuos, por lo tanto, el número 144.000 no denota una cantidad «absoluta» con relación a «un todo». Por tal cosa habrá de disentirse que se trate de la «Iglesia Universal de Cristo». El número «144.000» es una cantidad real, un número literal que se traduce como «una parte de la Iglesia de Cristo». «La gran multitud incontable» es «un más aparte» de los 144.000 que «fueron redimidos de entre los de la tierra». «La gran multitud» es este «de entre», aparte de los «144.000» contados e identificados como judíos. «La gran multitud» es una mixtura racial multinacional porque procede «de todas naciones, tribus y pueblos» (Ap. 7:9). Recordemos que un grupo es sellado en la gran tribulación y el otro ha salido de la gran tribulación: Ambos pertenecen a la Iglesia por su íntima relación con Cristo.

No es posible que «la gran multitud» sean los santos de la Iglesia de Cristo de todos los tiempos. Ap. 7:14 revela que «la gran multitud ha salido de la gran tribulación» y no de «otras tribulaciones anteriores por las que ha pasado la Iglesia del Señor» (véase por favor 2 Ts. 1:4 para que se entienda, sin faltar de leer Ro.5:3). La «gran tribulación» de la que Juan hace mención es la «tribulación grande de los últimos tiempos». Es el terrible preludio que marca el próximo e inmediato fin de los sistemas terrenales impíos («la tribulación grande», teîs thlípseôs teîs megáleis, gr.). Indudablemente, es, la «gran tribulación escatológica» de la que habla el Señor Jesucristo, la que será antes de su venida:

«… porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá» (Mt. 24:21).

«E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria» (Mt.24:29-30).

«La gran multitud» son los gentiles que se encuentran en la gran tribulación final convertidos a Cristo, «vestidos con vestiduras blancas que están de pie ante el trono». Es imposible que los «144.000», «la gran multitud, y los 24 ancianos», representen simultáneamente la Iglesia de Cristo. Tal idea resulta descabellada, ya que exegéticamente es inadmisible. En Ap. 14:1- 2, los 144.000 y los 24 ancianos aparecen como dos grupos separados; los 144.000 «cantan un himno nuevo delante del trono y en presencia de los cuatros seres vivientes y de los 24 ancianos». Los «144.000 » y «la gran multitud» de Ap. 7:1 y de Ap. 7:9 son dos grupos que representan, cada uno, una idea o concepto diferente. Los «144.000» son los hijos de Israel sellados, y «la gran multitud» son los gentiles redimidos e incontables que han salido de la gran tribulación final. Entre un grupo y otro, hay un amplio abismo que los separa. La locución que dice «Después de esto miré… «Metà taûta eîdon», gr., lo fundamenta sin obstáculo de tal modo (Ap. 7:9).

Los 144.000 hijos de Israel son judíos que se han convertido en «nuevas criaturas» por reconocer a Jesús como su Mesías y Salvador en la gran tribulación final que viene. En una visión triunfante, los 144.000 hijos de Israel aparecen con Cristo en el «monte de Sion». Ellos tenían el nombre de Cristo y el de su Padre en la frente:

«Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente» (Ap. 14:1).

«El monte de Sion», es una locución encontrada en el Antiguo Testamento que indica el lugar donde el Cristo de Dios reinará (véanse además los siguientes textos: Sal. 48:1-2; Is. 24:23; Jl. 2:32):

«Pero yo he puesto mi reySobre Sion, mi santo monte.Yo publicaré el decreto;Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú;Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones,Y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro;Como vasija de alfarero los desmenuzarás»
(Sal. 2:6-9).

En esta visión del reinado milenial, Cristo aparece como gobernante victorioso junto a sus súbditos de nacionalidad israelita. La expresión «el Cordero estaba de pie sobre el monte santo» (tô arníon hestòs epì tò òros Zión, gr.) tiene una relación directa con Cristo como Rey de Israel y con su gobierno teocrático mundial futuro. «Estaba de pie», propone el reinado firme del Mesías en «el monte de sion terrenal». Después que Cristo entregue el cetro al Dios Padre, cosa que se efectuará después de su reinado milenario (Ap. 20:4, 6-7), ese «estar de pie sobre el monte de Sion», este «gobernar por Cristo», ya no podrá ser posible en su continuidad. Por esta razón, Juan no implica aquí la «Jerusalén de Arriba», la que «descenderá del lugar celestial donde habita Dios». Cuando la Nueva Jerusalén descienda, Cristo ya habría dejado de reinar por la consumación del tiempo establecido para el milenio terrenal (véase también Ga. 4:26; Ap. 21:2):

«Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies» (2 Co. 15:24-25).

La expresión «el monte de Sion» en Ap. 14:1 no se aplica como una condición meramente espiritualizada. Es un lugar geográfico, situado en el mundo, y hablo de la «ciudad de Jerusalén» en la futura tierra restituida. Es la sagrada ciudad de Dios en la que Cristo regirá universalmente con ferrosa vara «cuando se siente en su trono de gloria» (véase por favor Sal. 2 y Mt. 25:31-32):

«Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia» (Zac.14:16-17).

«Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey» (Mt. 5:34-35).

«La gran multitud» estudiada está compuesta por creyentes salvos, por nuevas criaturas en Cristo («vestidos de ropas blancas», peribebleiménous stolàs leukás, gr.), porque tienen sus «ropas emblanquecidas por la sangre el Cordero» (Ap. 7:14), y provienen de todo el mundo gentil («de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas»). «La gran multitud» es un grupo cosmopolita y políglota, por lo tanto, se exime la pretendida familiaridad o igualdad con el «Pueblo de Israel.

Los «144.000» son con seguridad personas judías, salvas por medio de Jesucristo, porque «fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero » (Ap. 14: 4-5). Los «144.000» y «la gran multitud» son dos grupos diferentes que pertenecen a la «Iglesia de Cristo». Los «144.000» son fieles creyentes judíos de la nueva dispensación porque «siguen al Cordero por dondequiera que va» (Ap. 14:4), porque se someten a los mandamientos y designios de su Señor y Mesías en la tierra inicua (Jn. 1:17).

La línea dispensacionalista que defiende la falsa y religiosa idea jesuita del “rapto pretribulacional invisible” que fue maquinada con fina y mordaz astucia por el católico Manuel Lacunza, defiende en su cuestionable y refutable postura que tan cuantiosa conglomeración, «la gran multitud», no es la Iglesia de Cristo, sino “una totalmente distinta que se ha convertido al Señor en la gran tribulación final («La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero», hei sotería toî kaì toî arníoi, gr.), ya qué la fiel y verdadera iglesia fue tomada por el Señor Jesucristo para trasladarla invisible y en secreto hacia el tercer cielo juntamente con él” (una muy pero muy deplorable interpretación de 1 Ts. 4:13-18). Evidentemente la Biblia jamás establece una doctrina que hable de un presunto “rapto pretribulacional invisible”. Pablo revela que Cristo no «vendría» hasta que el «hombre de pecado», el «hijo de perdición», el «anticristo escatológico», se halla manifestado:

«Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios» (2 Ts. 2:1-4).

Cuando Cristo venga por segunda vez al mundo, lo hará visible y acompañado con sus angélicas miríadas celestiales, nunca “invisible”. El mismo Señor dijo que aparecería en el cielo, «visible sobre las nubes del cielo, en gran gloria y poder»:

«Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria» (Mt. 24:30).

Los ángeles de Dios lo confirman:

« Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo» (Hech.1:10-11).

El apóstol Pablo:

«… aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo…» (Tit. 2:13).

Judas, siervo de Jesucristo, en su carta:

«De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino (prolepsis) el Señor con sus santas decenas de millares («en gloria y visible», mírese también Mr. 13:26-27), para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él» (Jud. 1:14,15).

Y el apóstol Juan:

« He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén» (Ap. 1:7).

El gran apologista cristiano Ireno de Lyón, comenta que la Iglesia de Cristo habrá de pasar por la gran tribulación final:

3.2. La definitiva victoria de Cristo
26,1. Más claramente aún Juan, discípulo del Señor, escribió en el Apocalipsis acerca de los últimos tiempos y de de los diez reyes que se dividirán el reino que ahora impera. Cuando explica el significado de los diez cuernos que Daniel vio, dice que esto le fue revelado: «Y los diez cuernos que viste son diez reyes a los que aún no se les ha dado el reino, sino que por una hora recibirán el poder junto con la bestia. Estos tienen una sola idea en su mente, la de entregar a la bestia la fuerza y el poder. Estos lucharán con el cordero, y éste los vencerá porque es el Señor de los señores y Rey de los reyes» (Ap 17,12-14). También se declara que aquel que viene matará a tres de ellos, los otros le quedarán sometidos, y el mismo será el octavo de ellos. Y devastarán Babilonia y la quemarán a fuego, le entregarán su reino a la bestia y perseguirán la Iglesia. Una vez acaecidas estas cosas, quedarán destruidos con la venida de nuestro Señor. Que el reino será dividido [1193] y así acabará, lo dice el Señor: «Todo reino dividido perecerá, y toda ciudad o casa dividida no durará» (Mt 12,25). El reino, la ciudad y la casa se dividirán en diez partes. Ya el Señor preanunció esta división y partición («Contra los Herejes»).

Jesús le dijo a Pedro que él era la «roca», la «piedra», el «fundamento» en el cual su Iglesia sería edificada (Mt. 16:18). La Iglesia verdadera, categóricamente, está formalizada por quienes han creído en Jesucristo (Jn. 3:16, 36; Ro. 10:9-10).

Es desquiciadamente antitético «ser de Cristo y no pertenecer a su Iglesia». Los verdaderos creyentes que forman la «Santa Iglesia», vienen a componer irrevocablemente todo el «Cuerpo de Cristo»:

«…y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo» (Ef. 1:22-23).

«Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo» (1 Co. 12:14-20).

«Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular» (1 Co. 12:27).

El pronunciado error dispensacionalista de no identificar a «la gran multitud» salida de la gran tribulación como una parte de la Iglesia de Cristo, surge del calculado pretexto dogmático para justificar y sustentar el injurioso engaño de la doctrina del “rapto pretribulacional invisible” cuyo padre fue Manuel Lacunza el jesuita chileno y que Irving, Darby, y los “Hermanos de Plymouth” en el pasado proclamaron y que los teólogos y expositores del «Seminario Teológico de Dallas Texas» en la actualidad esparcen como letal cianuro por los “cuatro ángulos” del mundo caído. Esta doctrina no deja de ser únicamente una «hueca y espantosa sutileza» que sigue causando mucho, pero mucho daño en un vasto número de congregaciones denominadas como “cristianas protestantes”.

«Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios» (Ap.14:3-5).

El pronombre demostrativo «estos» (hoûtoí, gr.), señala con énfasis que los «144.000» es una cantidad fija de individuos no un número de alegórica interpretación. Este pronombre aparece tres veces en Ap. 14:4. «Estos son los que no se contaminaron, pues son vírgenes». Quizás esto apunte a un estado de pureza espiritual en los 144.000 sellados. Quizás se refiera que en ellos no hubo contaminación sexual por adulterio o por fornicación, ya que en la Biblia las relaciones sexuales dentro de la vida matrimonial jamás se han considerado como una falta pecaminosa delante de Dios (Hech. 13:4). Otra interpretación sostiene, en el sentido figurado, que estos 144.000 individuos no se han contaminado con la escoria tan diversa del mundo. No pocos creen que estos 144.000 son individuos que nunca estuvieron casados por el hecho de vivir en la peor época de la historia de los hombres en la tierra, donde la imperiosa necesidad espiritual de los hombres los ha consagrado en «tiempo completo» para evangelizar con urgencia y seguidamente al mundo que se pierde por causa del pecado, porque Cristo pronto viene y las oportunidades de salvación acabarán con su retorno (Ap. 1:7).

Aunque Pablo no desalienta el matrimonio, en 1 Co. 7:26 muestra de cierta forma los beneficios espirituales de mantenerse soltero. En este caso, el soltero estará mayormente dispuesto al servicio de la obra divina. Tal vez, en el tiempo de la gran tribulación final, la «virginidad» sea un requisito en este grupo de 144.000 judíos redimidos por la sangre del Cordero para la tarea que se les ha encomendado: predicar a toda criatura el evangelio del Reino porque «el que da testimonio de estas cosas dice: ciertamente vengo en breve» (Ap. 22:20).

Los 144.000 judíos, hijos de Israel, son una pequeña parte de la Iglesia de Jesucristo porque «Estos fueron redimidos» (eigorástheisan, gr.), de «agorádso» (gr.), aoristo indicativo, voz pasiva que significa «comprar», «redimir». «De entre los hombres» (apò tôn antrópôn, gr.). Esto último no muestra «separación» sino «extracción». Extraídos de «entre otros redimidos», es decir, de «la gran multitud incontable», «de entre las personas salvas de las naciones y pueblos gentiles de toda la tierra que han salido de la gran tribulación escatológica» (Ap. 7:9-10). «Primicias para Dios y para el Cordero». El sustantivo «primicias» (aparchè, gr.), es encontrado además en Ro. 16: 5 y en 1 Co. 16:15. Estos versículos nos muestran a los «primeros» convertidos al Señor en Acaya («primicias»). En 1 Co. 15: 20, 23 es utilizado el mismo sustantivo para señalar que la resurrección de Cristo de entre los muertos confirma la resurrección postrera del creyente fiel en él (véase 1 Co. cap. 15). En la Septuaginta (AT) indica una «contribución» u «ofrenda» que se entregaba para el sustento de los sacerdotes y levitas que servían en el culto levítico (véase por favor Ex. 25:2-9; Dt. 12:11, 17; 2 Cr. 31:10, 12, 14). Estos 144.000 han ofrendado sus vidas para predicar el Reino de Dios, a pesar del peligro que ofrece la persecución anticristiana, de las tentaciones y los deleites carnales que los pudieran llevar a apostar de la fe, en caso de acceder a las peticiones del «engañoso corazón» (Jer. 17:9).

Bien podemos decir, por lo tanto, que los «144.000» sellados componen un grupo seleccionado muy especial que ha seguido valiente y fiel al Cordero de Dios. Es un grupo que ha sido «comprado», «redimido por la sangre de Cristo», un grupo extraído de entre «la gran multitud», pero no adherido a ésta por su nacionalidad hebrea, ya que «la gran multitud» está formalizada por personas salvas de las naciones del mundo gentil y los 144.000 por individuos de la nación de Israel. Los 144.000 son una ofrenda a Dios, consagrados y separados para el servicio de predicar el evangelio al mundo perdido en la tribulación grande, donde no existen agregados porque las «primicias» son, en el todo el sentido de la palabra, «un absoluto» (léanse por favor los siguientes textos: Nm. 5:9; Dt. 18:4; 26:2; Jer. 2:3; Stg. 1:18).

El problema de los mal llamados
“Testigos de Jehová”

Los teólogos jehovistas y malos hijos por adopción de Charles Taze Russell aseguran con desventurada actitud que los «144.000» son un grupo muy selecto al que llaman “Hermanos de Cristo”. A continuación presentaremos los versos que han trastocado para fundamentar, en parte, su extraviada opinión:

«Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos. Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos…» (Heb. 2:10-11).

Esta mentira propuesta y eyectada por los “sabios” de la Watchtower, no acuerda en lo más mínimo con la condición expuesta por el Mesías cuando dice que aquellos «hacedores de la voluntad de su Padre», los que se someten a sus mandamientos, son en realidad sus verdaderos «hermanos». La Biblia no estipula que los verdaderos “Hermanos de Cristo” sean únicamente «144.000» personas, de la manera que lo admiten los Testigos de Jehová, ya qué, si el resto de los Testigos, que no son tenidos como “Hermanos de Cristo”, por el hecho de no estar incluidos entre los «144.000», pero suponiendo que sean “fieles hacientes de la voluntad del Padre”, ¿no deberían ser llamados también por esta razonable causa “Hermanos”? No se requiere de ser un genio para responder con un «sí» esta pregunta por demás obvia.

Cristo jamás hizo excepciones semejantes y atravesadas durante su ministerio terrenal para con sus seguidores. Únicamente los Testigos de Jehová han sido capaces de dictaminar tan temerarias y egocéntricas “tomaduras de pelo”. Únicamente los faltos de cordura y de buen entender serían incapaces de no percibir este garrafal engaño tan fácil de distinguir de entre la verdad esplendorosa (vea con mucha franqueza Mt.12:50, y valore lo que decimos). Estos 144.000 «como primicias (aparchë, gr.) para Dios y para el Cordero» pone de manifiesto que los 144.000 es sólo una parte, una pequeña porción de la gran cosecha venidera de la Iglesia de Cristo compuesta por individuos de nacionalidad judía, porción conocida como «los hijos de Israel» (Ap. 7:4-8).

Así como una muy pequeña parte de la Iglesia de Cristo, los 144.000 predicarán en el futuro, en los peores años de la humanidad (Mt. 24:21) el evangelio de Cristo que anuncia el Reino de Dios en la tierra a los hombres que se arrastrarán en los días últimos en los más adherentes fangos pantanosos del pecado y de la impiedad. Es sensato que los 144.000 no podrán excluirse de la obligación comisionada hace casi dos mil años por el Señor Jesucristo a todos los santos y obedientes creyentes para el alcance de los inconversos por medio del evangelio de la eterna salvación:

«Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura» (Mr. 16:15).

Cuando el evangelio de Cristo se predicado hasta el más recóndito lugar de la tierra, entonces vendrá el fin de los sistemas malignos y de las personas que los llegaron a controlar. El mismo Cristo dará cuenta de ellos en su visible y glorioso retorno:

«Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin» (Mt. 24:14).

«Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos» (Ap. 19: 19-21).

Para los “Testigos”, “la gran multitud infinita”, son una clase de indignos creyentes a los que no se les puede llamar “hermanos”. Son una especie de “gatos lame-botas” de los “144.000 hermanitos celestiales” a quienes se les ha considerado como unos “ungidos especiales y de alto honor”. ¡Por favor, qué no estamos para chistes malos! Es de mucho interés comentar que esta secta se ha adjudicado de modo particular y egoísta, y hablo sobre todo de sus ventajosos líderes, extraños privilegios que no deja de ser una ficticia perversión, tan incongruente como sus doctrinas, muy desacordadas con las que la Biblia enseña y demanda para una vida agradable y pura delante del Señor. Por tal motivo, no es honesto ni ortodoxo decir que sean “hijos de Dios”:

«…porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios. Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones» (2 Co. 1:20-22).

Pablo declara en su segunda carta a los «santos hermanos» de Corinto (1 Co.1: 10-11) que Dios los ha «ungido». La palabra «ungió» (Chrisas, gr.,), de «chirö», «ungir», es un antiguo verbo que significa «consagrarse», y esto es por el «espíritu santo de Dios» (Jn. 2:20). De tal manera, todo creyente «nacido de nuevo», «ungido por el espíritu santo», será «convencido de pecado, de justicia y juicio». De esa manera, «el ungimiento por medio del espíritu santo guiará al creyente a toda verdad gloriosa encontrada en la Palabra de Dios» (mire por favor Jn. 16:8, 13). El creyente será enseñado, edificado y trasformado por el poder de las Escrituras:

«Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra» (2 Tim. 3:16-17).

Si los 144.000 son exclusivamente los individuos a los que se les puede llamar “ungidos”, refiriéndome yo a las profanas cabezas de la secta jehovista, y no al sobrante de las personas de la misma religiosa y fanática contradicción, yo me pregunto, ¿por qué el resto de los “Testigos” han perdido el derecho de poder ser “ungidos”, si el apóstol Pablo revela con clara luz que la «unción del espíritu santo» ha sido establecida para cada miembro que existe dentro de la Iglesia de Cristo? No cabe la menor duda, qué, si el presunto “creyente en Cristo” no ha recibido el «ungimiento del espíritu santo», es imposible que pueda ser guiado o dirigido a toda verdad contenida en la Biblia. Por lo tanto, a ustedes “Testigos de Jehová” les digo que no podrá ser jamás llamado un creyente genuinamente convertido, por no llenar el requisito imprescindible de la «unción espiritual personal», acto soberano de Dios que lleva al verdadero creyente por infalible regla a ser «fortalecido con poder en su interior por el espíritu santo de Dios» (Ef. 3:16).

Los Testigos de Jehová, ¿la verdadera Iglesia?

La secta de los “Testigos de Jehová” fue estructurada en el año 1879 para estar al mando de su falso profeta y creador de nombre Charles Taze Russell. Los “Testigos de Jehová” aseguran jurando con aferrada obstinación que fuera de ellos “nadie podrá ser salvo”. Ellos admiten ser los “verdaderos cristianos” en todo el planeta tierra. Si los “Testigos de Jehová” son el verdadero grupo cristiano, la indiscutible Iglesia del Señor, es lógico pensar que todos los santos hombres de Dios que vivieron antes del erguimiento de esta “gloriosa y retorcida agrupación”, jamás lo fueron. Los “Testigos de Jehová” es una secta moderna que no ha poseído alguna vez equilibrados vínculos con la anterior y genuina Iglesia Jesucristo. Desde la fundación de la Iglesia de Cristo hasta ahora se ha distinguido de entre otras por sus extrañas y engañosa doctrinas notablemente peculiares. Para empezar, su mismo fundador declaró “profecías” que nunca se cumplieron, ridículamente pasmosas. Cada uno de sus líderes sucesivos jamás acordaron entre ellos mismos en diversas doctrinas, asegurando que éstas provenían del mismo Dios (El “dios” de los TJ, es uno tan parecido a los hombres: contradictorio, egoísta y cambiante. Niegan furiosamente la resurrección corporal de Cristo, profiriendo que el cuerpo se “gasificó” para ser desechado por el Padre y Dios nuestro. El mismo Charles Taze Russell dijo que “Jesús, el hombre, había muerto para siempre”, contradiciendo lo que la Biblia dice acerca de su histórica resucitación:

«Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor» (Mt.28:5-6).

«Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán» (Mt. 28:9).

«Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí» (1 Co. 15: 3-8).

«Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies» (Lc. 24:36-40).

«Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos» (Ef. 5:29-30).

Los jefes de la mafiosa secta watchtoweriana, porque es «una» extremamente organizada y peligrosa que defiende “a capa y espada” sus perversos intereses de lucro y poder en base a la mentira, han enseñando que únicamente los 144.000 “súper elegidos” que ellos conciben, de “divino privilegio” excepcional, vivirán en el cielo por toda la eternidad y que el resto se quedará en la tierra. Evidentemente, los 144.000 son los jefes de la secta y los demás que no lo son sus fervientes esclavos mendicantes y de remate atolondrados. Esta idea fuera del contexto bíblico real, emanó de una catastrófica y paupérrima interpretación de los versos que presentamos y estudiamos en un principio del escrito. Muchos tienen en sus empañadas mentes la falsa y torcida idea, por eso nos critican sin madurez, que nuestros blogs están con el único fin de atacar a “diestra y siniestra” los diversos grupos religioso que se desempeñan con mortal error en la desfigurada cara de la infatuada y monstruosa tierra que hiede por tanto pecado, por tan cuantiosa y vil mentira, entre otras cosas. Si lo han creído de tal modo, temo decirles que están muy equivocados. Nuestro trabajo consiste únicamente con corazón honesto y abierto en «hablar la verdad sublime y salvadora», sin duda, «lo que la Biblia pretende mostrar», “sin rodeos americanos ni vueltas ciclistas en la cumbre del Chimborazo innecesarias”, para alertar a los torpes y embrollados que han caído en las condenables redes de del sectarismo anticristiano. En estos tiempos de tanta necesidad espiritual, no es posible reprimir el «santo enojo» contra aquellos que con burla proclaman a “los cuatro vientos”, “aquí”, “allá”, y “acullá”, las mentiras y blasfemias que un día llevarán a miles y miles al estado “plasmático” del Lago de Fuego. ¡Por favor detractor!: Lo que no está bien, hay que denunciarlo con valentía, y a la voz de ¡ya! Así como la fe vino a acomodarse al ambiente greco-romano en el tiempo antiguo, hoy en día esta fe ha sido encadenada a las destructivas normas de los hombres amadores de sí mismos y sin juicio, fe que han “desvestido” para ceñirle un grueso y engañosos ropaje de “falsa y celestial verdad”.

Dios les bendiga siempre.

Referencias:

«Lavasori»: Página en la Web.

«Apocalipsis: La Consumación del Plan Eterno».
Evis L. Carballosa.

«Eventos del Porvenir».
J. Dwight Pentecost.

«Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento».
De A.T. Robertson.

«Biblia de Estudio Siglo XXI».
Reina Valera 1909.

«Reina Valera 1960».



jueves, 2 de julio de 2009

¿UNCIÓN O MESMERISMO?


Por Doryan Iván Acevedo


Les paso esta información a mis amigos pastores y cristianos en general, mientras leía mis libros de historia del cristianismo, empezando por la iglesia primitiva de los Hechos y posteriormente con los Padres de la Iglesia, noté algo que no se encuentra redactado y que la iglesia moderna de nuestros días la práctica, me refiero al famoso show de la tumbadera, retorcedera y revolcadera, pero bueno me imaginé que esos hombres no tenían la unción moderna, pero un día leyendo mis libros de medicina especialmente los de psiquiatría, mi espíritu se estremeció al estudiar una ya famosa técnica de hipnosis llamada mesmerismo, y me impactó ver, que no tiene ninguna diferencia con el show de la retorcedera y lo más sorprendente del caso es que los grandes avivamientos de las tumbaderas y retorcederas son después de que se descubre el mesmerismo y es por eso que los padres de la iglesia, jamás mencionan nada al respecto, por lo tanto me decidí a profundizar en el tema y les comparto parte de el estudio que estoy realizando y juzguen ustedes lo que investigué.

¿QUÉ ES EL MESMERISMO?


Nacido en Alemania en 1734, Franz Antón Mesmer estudió medicina en la Escuela de Viena y obtuvo su diploma en 1766. Por esta época ya era doctor en filosofía. Abre su consulta en Viena y, en 1772, comienza a experimentar con el método magnético en sus pacientes. Se apoya en el postulado de que existe un fluido universal que interactúa con los cuerpos celestes y otros cuerpos animados. Esta influencia mutua tiene como resultado un flujo y un reflujo que actúan sobre los hombres, insinuándose en la sustancia de los nervios. De acuerdo con esta teoría, todas las enfermedades provienen de una mala repartición de este fluido al interior del cuerpo. Al ser la unión entre el hombre y el universo del mismo tipo que aquella existente entre los objetos imantados, sólo se necesita drenar dicho fluido por medio de un imán (magnetismo mineral) para restablecer el equilibrio en el organismo. Mesmer trata a sus pacientes aplicándoles, en primer lugar, imanes que hace fabricar por los obreros del Observatorio de Viena, a fin de que se adecuen a las diferentes partes del cuerpo. Luego, utiliza la imposición de las manos y abandona los imanes. Pasa así del “magnetismo minera al “magnetismo animal”.


Controversias y éxitos

La terapéutica de Mesmer consiste en una imposición de las manos o “traspaso” localizada o general, dependiendo de la enfermedad. Esta debe devolver la tonicidad nerviosa a los pacientes y eliminar dolores y tics nerviosos. El primer relato sobre este tratamiento se refiere a un tal Osterwald, miembro de la Academia de Baviera, a quien Mesmer habría sanado casi milagrosamente de una parálisis y de una ceguera total. Pero el hospital general de Viena rehúsa autentificar esta curación. Es la primera confrontación entre Mesmer y la medicina oficial, la que negará siempre toda legitimidad a sus prácticas. Mesmer parece, sin embargo, obtener resultados. El gran duque de Baviera, Maximiliano José, le invita dos veces a Múnich para que exponga su método. Y se vuelve realmente famoso con la curación del barón Horka, que sufría de espasmos en la faringe y a quien ningún médico había podido sanar hasta entonces. Pero en 1775, la Academia de Berlín publica una carta en la que trata al magnetismo de mistificación. De todos modos, Mesmer continúa con sus tratamientos. Sin embargo, después de muchos fracasos y de la continua oposición de los médicos, abandona Viena en 1778 y se instala en Pans. Al año siguiente, la publicación de su Memoria sobre el descubrimiento del magnetismo animal despierta una enorme curiosidad y le asegura el éxito.

La “cubeta” de Mesmer

Al observar que las propiedades del imán pueden transmitirse a otros objetos, por ejemplo a la barras de fierro, Mesmer piensa que el magnetismo animal podría también transmitirse, en particular, al agua. Es así que inventa su famosa “cubeta” y desarrolla experimentos de «magnetismo colectivo”. Este magnetismo colectivo puede alternarse con el “magnetismo individual que puede practicarse en el domicilio del enfermo. Entonces, Mesmer se lanza a practicar manipulaciones que se limitan al órgano enfermo del paciente. En general, prescribe muy pocos medicamentos. Entre los años 1783 y 1784, el mesmerismo se transforma en la curación “de moda” y es entonces que la Facultad de Medicina obtiene que se dicte una prohibición de las sesiones, lo que despierta la cólera de‑ los pacientes y de la opinión pública. Debido a este asunto, Luis XVI decide crear dos comisiones para que se encarguen de estudiar el fenómeno. Su veredicto no tiene apelación. Su conclusión es que el fluido universal no existe e insisten sobre el papel que juega la imaginación en la práctica del magnetismo. Un último informe señala que el mesmerismo puede ser peligroso para las costumbres por sus connotaciones sexuales (debido al contacto que se requiere para la imposición de las manos).

Del magnetismo al hipnotismo

Desengañado y en vista de que la práctica del magnetismo le estaba prohibida a pesar de las curaciones atestiguadas por los enfermos, Mesme
r se retira a Constancia, donde vive apaciblemente hasta su muerte, en 1815. Pero sus discípulos, entre ellos el marqués de Puy segur, continúan con su obra. En 1784, Puy segur se sorprende al ver que sus pacientes se duermen cuando les hace la imposición de las manos. Es así como descubre el fenómeno del sonambulismo artificial, el que llama “sueño espasmódico”. El cirujano inglés James Braid reemplaza en 1843 la palabra sonambulismo por hipnotismo. Finalmente, el profesor Charcot (1825‑1893), un neurólogo que ejerce en el Hospital de la Salpetriere, utiliza a su vez el hipnotismo en sus terapias. El mesmerismo, fuertemente atacado por los médicos durante la vida de su creador, conoce entonces una larga descendencia en el seno de la medicina oficial.
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La teoría del fluido universal

Mesmer postula la existencia de un fluido universal. Según él, existe una influencia mutua entre los cuerpos celestes, la Tierra y los cuerpos vivientes. Esta influencia se ejerce por medio de un fluido que se extiende por el universo sin dejar vacío alguno. En esta teoría se muestra heredero de varios autores y filósofos como Platón, con sus ideas de¡ alma de¡ mundo y de la materia prima; también de Aristóteles, con su doctrina M quinto elemento llamado “éter” o “primer cuerpo”. Estas teorías, retornadas por el hermetismo, dan origen a la noción alquimista de fluido. Para los alquimistas, la materia prima es un caos, una sustancia absoluta y omnipresente. La energía universal, al unirse a ella, forma al mundo y a todos los seres que lo habitan y se transforma en el principio vital único. El médico y alquimista suizo Paracelso (1493‑1541) estima de este modo que la luz tiene actividad y su acción se ejerce sobre el caos primitivo y ve en el aura, desdoblamiento síquico del cuerpo humano, una manifestación del principio vital universal. La doctrina espiritista otorga un lugar importante a la noción de fluido, ya que éste llega a ser el agente intermediario del que se sirven los espíritus para manifestarse al mundo sensible. El espiritismo moderno le da un nombre más científico, utilizando el término de onda o de radiación. Satanás conoce muy bien todo esto por eso el mezcló lo científico con lo oculto y surgió la antigua técnica de hipnosis llamada Mesmerismo fundada por el francés Medico Ocultista Frank Antón Mesmer de donde viene el nombre de mesmerismo, yo honestamente cuando empecé a estudiar esta técnica me quede sorprendido y triste de mirar cómo está metida dentro de las iglesias evangélicas, Satanás es experto en tratar de querer minimizar a Dios haciendo creer a la gente que una técnica antigua de magnetismo es el Espíritu santo, muy poca información cristiana existe sobre este tema y muy pocos pastores han levantado la voz, yo no sé ustedes queridos hermanos pero mi celo por lo santo se enciende al ver a Satanás dentro de los templos evangélicos y mas tristeza mirar como toda la gente quiere ese fascinante toque, como el mesmerismo es una mezcla de hipnosis con magnetismo, las personas experimentan sensaciones de corriente eléctrica por el cuerpo, que las hace contorsionarse, temblar o revolcarse, físicamente existe tal magnetismo, es por eso que en las cruzadas de falsos profetas como Beni hinn, Cash Luna, Cesar Castellanos las personas a veces tocan a otras y esa corriente se transmite (leer la ley del magnetismo) otra faceta es perder el conocimiento ya que la persona está bajo un trance hipnótico y puede quedar en catalepsia.


En lo personal yo tengo una prima de 15 años de edad la cual fue a un encuentro de la secta g12 la cual la tumbaron y la revolcaron en esos famosos encuentros, pero cuando llego a su casa ella caía en trance y gritaba por las noches, su madre no podía calmarla, ella desarrollo un desequilibrio mental tremendo gracias al Señor ella no está en un hospital psiquiátrico, pero esto no sale a la luz que mucha gente tocada por esa supuesta ¨unción¨ está reclutada en hospitales psiquiátricos.

La música suave, el ambiente en un auditorio, y la necesidad de la gente de recibir algo de “Dios’ es justo lo que estos hipnotistas evangélicos necesitan para controlar la mente de miles de personas, “recordemos que Antón Mesmer descubrió esta técnica para sanar a las personas” y tales personas eran sanadas de sus enfermedades, y hoy en día el Mesmerismo maquillado evangélicamente para hacerlo pasar como el Espíritu Santo para practicar sanaciones, solo que hoy le ponen la frase bíblica¨ reciba su milagro departe del Señor¨ , cruzada de milagros o ¨Noches de Gloria¨.


Quiero dejar en claro que yo creo en el Espíritu Santo y creo en el Derramamiento de él, pero en su contexto bíblico real, como dice el libro de Hechos.


Otra de las cosas que me encontré es, que ya existen Escuelas y Universidades de mesmerismo en todo el mundo, por si les, solo van unos meses, aprenden como tumbar gente y así empiezan a anunciar que llegó una visitación sobrenatural a sus iglesias, se compran su traje blanco con una palomita en el pecho, claro tienen que vestirse como angelitos de luz,,, o que les parece decir que Dios les dio una nueva revelación de juntar gente de doce… hummmm ! esa ya nos la ganó otro brujo! Hay por si no puedes asistir a una de esas escuelas te pueden mandar la “unción” por correo.

¿Para reflexionar no?

DIOS LES BENDIGA

SECTAS ANTICRISTIANAS

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domingo, 28 de junio de 2009

OCHO PUNTOS DE LOS ENCUENTROS DEL G12

Primer punto:
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El completo hermetismo sobre la dirección o ubicación en donde se realizara el encuentro. El Encuentro es un retiro espiritual de 3 días, que se lleva a cabo después del Pre-Encuentro (1 mes después) Desde ese momento en que ninguno conoce o puede saber el lugar y se le mantiene en secreto, eso mismo ya huele mal, y de inmediato se vincula con el ocultismo. Jesús le respondió: —Yo públicamente he hablado al mundo. Siempre he enseñado en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto. San Juan 18:20. El secreto, el silencio, lo oculto, es una constante en los Encuentros.
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A ninguno de los nuevos participantes, se les permite, no solo conocer el lugar del retiro, sino que también se le priva de asistir en su propio transporte. Todos ellos deben de llegar a un lugar de contacto, que generalmente es la iglesia que está liderando el famoso encuentro, en ese lugar todas las personas dejan sus vehículos y son llevados con mucho hermetismo al lugar del encuentro, por lo tanto su familia, jamás podrá saber en qué lugar se encuentra su ser querido. Esta práctica es totalmente contraproducente y es abiertamente una práctica del ocultismo, y la misma palabra del Señor, rechaza totalmente este tipo de acciones, tal como ya lo leímos en San Juan 18:20 Donde el Señor Jesús, declara que él nunca ha hecho nada en oculto.
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Pero también el propio apóstol Pablo rechazó abiertamente cualquier práctica que tuviera que ver con lo oculto: “Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios. Por el contrario, manifestando la verdad, nos recomendamos, delante de Dios, a toda conciencia humana”. 2 Corintios 4:20.
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Segundo punto:
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Incomunicación con el exterior por tres días. Una vez que los encuentristas son puestos en un solo transporte, se procede a decomisar aparatos personales que los puedan distraer del lugar donde se llevará el encuentro. A las mujeres les ordena entregar sus bolsos, para poder quitarle cualquier cosa que ellos consideren que les pueda distraer, a todos se les decomisan sus teléfonos celulares y cámaras.
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De esa forma ellos quedan incomunicados con el exterior. Por tres días consecutivos se les obliga mantener un silencio profundo, siempre están vigilados por dos líderes, aun si van al baño deben de estar vigilados, tienen que seguir fuertemente el régimen de disciplina implantado, es decir, que tienen que repetir y hacer exactamente lo que ellos les indiquen.
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Tercer Punto:
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Regresión (bajo el pretexto de sanidad interior). Quise buscar textualmente el significado de la palabra en el diccionario y esto es lo que dice: (Del lat. regressĭo, -ōnis). f. Retrocesión o acción de volver hacia atrás. 2. Gram. derivación regresiva. 3. Psicol. Retroceso a estados psicológicos o formas de conductas propias de etapas anteriores, a causa de tensiones o conflictos no resueltos.
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Al analizar la práctica de las regresiones, la investigación me llevo al uso de la hipnosis, pues a la persona se le somete a un estado en el que va al pasado, para poder ella redescubrir la causa , por la cual él o ella ha sido un cristiano fracasado. Supuestamente a los encuentristas se les dice que esto es sanidad interior, pero esto es totalmente falso, y contradice las sagradas escrituras. La verdadera sanidad interior, que si existe, es la que comienza en el mismo momento en que la persona se entrega a Cristo Jesús, y prosigue hacia adelante en la nueva vida en Cristo Jesús, la verdadera sanidad interior no tiene nada que ver con la hipnosis.Hipnosis: Estado de conciencia alterado que se caracteriza por una reducción de la atención y un incremento de la sugestión. La hipnosis se deriva del hipnotismo. Lo que automáticamente lo lleva a la hechicería. En la regresión el individuo entra en un estado psicológico en el que pretende hacer una conexión con el pasado. La hipnosis es sumamente peligrosa, ya que la persona tiene que dejar su mente en blanco, para poder viajar a su pasado y procurar tener contacto con ese pasado, o con la persona que considere que es la fuente de su frustración, esto los lleva a la consulta con los muertos. La palabra del Señor condena totalmente este tipo de prácticas, para tal caso analicemos los siguientes pasajes de la Biblia.
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Cuando entres a la tierra que Jehová, tu Dios, te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominable para Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas cosas abominables Jehová, tu Dios, expulsa a estas naciones de tu presencia. Dt 18.9-15
Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Galatas 5:1.
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Los demás hombres, los que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos ni dejaron de adorar a los demonios y a las imágenes de oro, plata, bronce, piedra y madera, las cuales no pueden ver ni oír ni andar No se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus robos. Apocalipsis 9:20-21.
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Considero que los pasajes que estamos leyendo hablan por sí mismos. Lo que indica que las prácticas de las regresiones son totalmente abominables delante del Altísimo.
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Cuarto Punto:
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Psicodrama, técnica terapéutica que consiste en que el individuo interprete durante una representación teatral improvisada uno o más papeles relacionados con sus problemas existenciales, conflictos actuales o pasados, síntomas o fantasías. En esta práctica, al participante en el encuentro, se le lleva a un salón especial, en algunos casos, es un cuarto oscuro o a media luz, donde está un líder ya sea mujer u hombre. El participante se tiene que sentar en el regazo de este misterioso personaje, el cual representa el rol del ser querido, muchas veces ya fallecido. La práctica es supuestamente para levantar su autoestima, pero los psicólogos dicen que esto es sumamente peligroso, y puede haber daños irreversibles, sobre ambas personas; digamos que pueden haber invasiones de demonios de homosexualismo o de otras manifestaciones de pecado abominables. Supuestamente con esta práctica las personas quedan regeneradas, de allí que regresan diciendo que han tenido el verdadero encuentro con el Señor; recuerde que el 90% de los encuentristas son cristianos y pastores con muchos años de ministerio.
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Por lo tanto esta práctica es seriamente cuestionada por la Biblia, nadie puede suplantar el Espíritu Santo que es el Consolador, y nadie puede ser mediador entre Dios y los hombres, sino solo el Señor Jesús. Veamos que les dice la palabra del Señor a los que regresan hablando de un nuevo encuentro:
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Es imposible que los que una vez fueron iluminados, gustaron del don celestial, fueron hechos partícipes del Espíritu Santo y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndolo a la burla. He 6:4-6.
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Quinto punto:
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Programación neurolingüística. Esta práctica es sumamente peligrosa, ya que al encuentrista se le hace repetir y aceptar acciones de su pasado que pudieron haber sido sanados u olvidados por el Señor, al caer los encuentristas en esto están abriendo puertas para que los demonios vuelvan a entrar en ellos.Por ejemplo cuando se les obliga a los encuentristas a ser liberados de posesiones de demonios, recuerde que antes de que se les invite a pasar a adelante para ser liberado, ya se le ha dado toda una terapia, en la cual el participante se le hace creer que él está en alguna forma poseído; como dije esta práctica es sumamente peligrosa. Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho. .Jn 14.26.
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Debo de advertir a los líderes que se prestan para estas prácticas en los encuentros, a que tengan cuidado, pues están tratando de ocupar el lugar del Espíritu Santo, y esto les podría estar trayendo consecuencia eternales, les digo algo, “ESTAN BLASFEMANDO CONTRA EL ESPIRITU SANTO”.
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Sexto Punto:
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Quiebra de Maldiciones generacionales. Al encuentrista —que como dije el 90% son evangélicos de otras iglesias o de la misma iglesia— quien dirige el encuentro les hace creer que están acarreando maldiciones generacionales, esta es la principal causa por la que los llevan a la famosa regresión. Pero la palabra del Señor condena esta práctica:
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Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Ro 8.1-2.
“olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Fil. 3:13-14.
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Séptimo Punto:
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Indulgencias. A todos los participantes, al llegar al encuentro se les proporciona una hoja clínica con una lista de más de doscientos pecados, los cuales debe de marcar con un lápiz, los pecados que ellos consideran que no se les han perdonados, para que el final de su encuentro esos pecados estén borrados.
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También se les da martillo y clavo, para que claven en una cruz de madera papelitos en los cuales escriben pecados que jamás fueron confesados a sus conyugues, o padres o amigos. Estos papelitos, son reemplazados cuando los participantes están durmiendo, para cuando vuelvan a realizar el acto, en un momento emotivo, se le pide al participante que recoja su papelito donde lo clavo, al arrancarlo, el papelito viene con una frase:
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“Tus pecados ya fueron perdonados” dado el momento el participante queda impacto por este hecho, lo que no sabe la persona, es que esos pecados nunca antes confesado a su cónyuge o padres, ya están en boca del máximo líder de los encuentros, y estos podrán ser usados en forma de chantaje, para cuando el participante se quiera apartar de dicha iglesia. El origen de esta práctica es católico, y fue implantada en la edad media, cuando el vaticano ordeno que todo el pueblo tuviera que ir a confesarse con el cura de la ciudad, para que sus pecados fueran perdonados, incluyendo los pecados generacionales.Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. He. 12:2.
Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. Is. 43:25.
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Y no enseñará más ninguno a su prójimo… porque perdonaré la maldad de ellos y no me acordaré más de su pecado. Jer. 31:34.
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Octavo Punto:
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Ahora bien, en los encuentros hay un bautismo del Espíritu Santo, y las manifestaciones son llamadas “Borracheras en el Espíritu” o “Risa Santa”, que son risas a carcajadas con sonidos de animales parecido a los cerdos y leones, etc. Se puede experimentar toda clase de emoción cuando adoramos a Dios. En la verdadera alabanza y adoración, algunos incluso llegan a llorar mientras otros ríen. No existe nada malo con expresar emocionalmente nuestro amor hacia el Señor. Sin embargo, tales emociones son netamente personales y deben ser administradas por la persona que las experimenta para no obstaculizar o servir de tropiezo al resto de los creyentes, sino para edificar mientras se revela el Jesús a través de Su cuerpo que somos los creyentes. No hay sitio para aquellos que envueltos en sus propias obras y pareceres, no participan ordenadamente de la manifestación del Espíritu Santo y lo que hacen es un desorden total con chillidos de cerdos como se manifiestan las personas endemoniadas.
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26 ¿Qué significa esto, hermanos? Que cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene un salmo o una enseñanza o una revelación o una lengua o una interpretación. Todo se haga para la edificación. 27 Si es que alguien habla en una lengua, hablen dos o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. 28 Y si acaso no hay intérprete, que guarde silencio en la iglesia y hable a sí mismo y a Dios. 1corintios 14:26-28.
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La gesticulación o emisión de sonidos animales por parte de un creyente, no posee ninguna sustentación bíblica y, por lo tanto, no se debe ver entre el cuerpo de creyentes. ¿Pueden imaginarse a Jesús chillando como un cerdo delante de Sus propios discípulos? ¿O a Pedro y el resto de los apóstoles, ladrando como perros llenos de gozo en el aposento alto? En verdad confío que a ustedes también les suene como un total disparate. Absurda es igualmente esta manifestación de la “risa santa” en la iglesia de hoy.
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La “risa santa” es resultante de la búsqueda ansiada por lo “novedoso”. Muchas de las denominaciones cristianas carismáticas se encuentran basadas en el entretenimiento, en el evangelio de la prosperidad, en el G12. Hay sed por una “nueva” manifestación, hay hambre por “nuevas cosas”. Muchos abandonan sus congregaciones buscando ese lugar o agrupación que les promete algo nuevo. Por otro lado, en su afán de éxito muchos pastores abrazan sin dificultad cualquier nuevo movimiento o manifestación debido a que promueve la amplia asistencia a sus cultos. La “risa santa” es ahora lo “novedoso” que sirve muy bien para saciar este propósito. En otro articulo ampliaré más sobre estas manifestaciones.
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CONCLUSIÓN:
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Como dije al inicio del tema, no están incluidos todos los cuestionamientos, ya que solo hemos querido tocar los que consideramos más nocivos contra la sana doctrina. Hemos tratado de ser claros, sin la intención de ofender a nadie, solamente poner las cosas tal como nos las enseña la palabra del Señor.
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Características de un Encuentro de Verdad:
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En un Encuentro o “Retiro Espiritual” de verdad es cuando se realiza en cualquier orden lo siguiente:
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*Oración*Ayuno*Vigilia*Adoración y Alabanzas*Palabra de Dios (Turno por turno en cada uno de los asistentes, o con invitados especiales)*Más oración (de rodillas si es posible)*Santa Cena*En estos retiros espirituales el ESPIRITU SANTO hace como quiere y con quien quiere. Nunca un Hermano en la Fe, puede decidir a que hora, quien y cuando puede el Espiritu Santo Ministrar.

lunes, 22 de junio de 2009

HOMENAJE A MIGUEL SERVET


Escrito por Miguel Matas

Tomado de:

www.elhumanista.info

Este articulo esta dedicado a Miguel Servet, por su notable y destacada contribución al humanismo universal. Su incondicional defensa de la libre conciencia y el derecho a exponer las ideas y creencias y no ser perseguido por ello lo hacen merecedor de un justo reconocimiento. Es muy destacable su honestidad como pensador y fiel a su conciencia y a Cristo, es superior a cualquier otra lealtad humana (grupos religiosos).


En la localidad francesa de Annemasse se erigió un monumento a Servet, con una inscripción que entre otras cosas afirmaba: — A Miguel Servet, apóstol de la libre creencia y mártir del libre pensamiento, nacido el 29 de septiembre de 1511 en Villanueva de Aragón, quemado en efigie por la Inquisición católica el 17 de junio de 1551, y quemado vivo en Ginebra por instigación de Calvino el 27 de octubre de 1553.


— Miguel Servet, helenista, geógrafo, médico y filósofo, debe recibir el aprecio de la humanidad por sus descubrimientos científicos, su abnegación en favor de los enfermos y pobres, y la indomable independencia de su inteligencia y su conciencia.


La inscripción arriba citada puede darnos una visión amplia y muy completa de quien fue y que aporto a la humanidad Miguel Servet. Su aportación en los campos científicos fue mas que notable. Medico, astrónomo, geógrafo, filólogo son adjetivos descriptivos de su valiosa aportación a la ciencia. En todas estas ramas del saber destaco como hombre erudito y sus escritos, que en mayor o menor medida nos han llegado así lo atestiguan. Sin embargo, el verdadero motor de la vida de Servet era el tema de la religión cristiana. Nada lo apasiono tanto, sin embargo esa pasión, lo llevo literalmente a su destrucción.


En los tiempos de Servet, Europa estaba agitada por una incontenible marea de criticas hacía el status quo de la iglesia católica. Hombres inteligentes de distintos orígenes cuestionaban las corruptas enseñanzas de quienes afirmaban hablar en nombre del dios de los cristianos. De forma intermitente diversos movimientos “herejes” como el pelagianismo, priscialismo y el vandismo y ordenes mendicantes, que revindicaban la pobreza. De todos estos grupos fue Jan Hus quien de forma mas explicita y clara proclamo la necesidad de un retorno a los orígenes del cristianismo. Para desgracia de Servet, sus ideas religiosas no encajaban lo suficiente con los distintos bandos religiosos.


Prácticamente Servet discutió de cuestiones teológicas con los principales lideres de la Reforma protestante. Servet, lejos de mostrar prudencia, tal vez llevado por los ímpetus propios de la juventud, exaspera con sus palabras a estos hombres. Año tras año, fue granjeándose multitud de enemigos, que algunos de ellos, deseaban su muerte.


Algo que contradecía las aparentes ideas pacificas de las que alardeaban los antes citados lideres “cristianos”. Uno de estos homicidas fue Juan Calvino, que encontró que la opinión de Servet sobre la Trinidad (opinión contraria a creer en ella) merecía la muerte, por lo tanto, no descanso hasta llevar a la hoguera a Miguel Servet. Cabe destacar que un humanista y teólogo como Erasmo de Rotterdam dijo acerca de la trinidad que no tenía explicación lógica. Agustín de Hipona, dijo que no se podía demostrar, pero si ilustrar. El problema era una falta de tolerancia, unos y otros creían tener la verdad absoluta en temas teológicos. El pretender imponer “su verdad” por parte de Calvino fue una muestra manifiesta de intransigencia. Al recurrir a la fuerza, perdió la fuerza moral que pudieran tener sus “verdades”. A Servet, jamás se le ocurrió que sus “verdades” tuvieran que triunfar por la fuerza.


Pudo evitar la muerte el 27 de octubre de 1553, solo debía adjurar de sus ideas, pero él decidió permanecer fiel a sus creencias. Murió encomendándose a “Cristo hijo de Dios eterno”. Tal vez le ayudó a sufrir el martirio el texto biblico de Juan 11: 25 que dice: “Yo soy la resurrección y la vida. El que ejerce fe en mí, aunque muera, llegará a vivir”.


Servet filólogo

Servet sabe leer griego y hebreo y escribe en latín. Para Servet, un teólogo que no sabe sobre todo hebreo y también griego esta poco cualificado para comprender a cabalidad el sentido y el espíritu de la Sagrada Escritura.

Su producción teológica se basa en la una fuerte defensa de la literalidad del texto bíblico, pero no es una literalidad ciega, sino contextual , es decir, una literalidad en la que cada palabra y expresión esta situada en su entorno linguistico-historico, un método que tardo siglos en ser usado.

Característica de Servet; meticulosidad y contextualidad. Para Servet la biblia es la revelación de Dios a los hombres. No le bastaba a Servet un conocimiento puramente intelectual y teórico, buscaba un resultado practico a sus conocimientos. Para él era de absoluta necesidad restituir el cristianismo primitivo, esto es, volver a la pureza y sencillez de las enseñanzas contenidas en la palabra de Dios, la biblia. Su evidente inquietud por la corrupción de las enseñanzas de Jesús y la vida disoluta e inmoral de quienes decían ser sus representantes en la tierra, eran evidentes.

Servet y la circulación de la sangre

Un hombre de la capacidad intelectual de Servet también produjo y aporto novedades en el conocimiento y comprensión de la circulación menor de la sangre. Durante sus estudios de medicina, que posteriormente ejercicio, pudo asistir y participar como asistente de los profesores que impartían clases de anatomía. Es de destacar que su descubrimiento lo dio a conocer en una obra de carácter religioso: “Restitución del Cristianismo” en 1553.

Servet y la Geografía de Ptolomeo.

La necesidad le hace trabajar de corrector de pruebas imprenta, donde viendo su valiosa formación en lenguas como latín, hebreo, y griego, le encargan la publicación de una nueva edición de la Geografía de Ptolomeo, que mejoró, añadiendo actualizaciones de los datos, añadiendo muchos comentarios explicativos. Por este trabajo se le considera el padre de la Etnográfica (Estudio descriptivo de las costumbres y de las tradiciones de los pueblos). También se le considera el precursor de la Geografía comparada. Destacaremos que fue publicado el trabajo de Servet cuando este tenia 23 años de edad.

Esta es una pequeña muestra de la capacidad intelectual de Servet. Durante sus 41 años de vida produjo muchas obras de distintos géneros. Realmente era una persona polifacética y trabajadora. dentro de sus limitaciones, defectos y errores inherentes a todo ser humano, merece ser estudiado, parte de nuestro escaso y valioso tiempo, lo podemos dedicar a conocer mas profundamente su obra. No quedaremos decepcionados y desde luego, nos enriquecerá intelectualmente y también en sentido espiritual.


Una forma de empezar podría ser visitando los sitios web que a continuación recomendamos, todos ellos poseen abundante y valiosa información sobre Miguel Servet. También destacamos algunos libros de gran valor biográfico.

EN INTERNET


www.servetus.org/es/michael-servetus/biography/bio1.htm
La misión de la Servetus International Society es fomentar el espíritu del Humanismo, la tolerancia de ideas y el respeto por los derechos del individuo, promoviendo y preservando el legado de Miguel Servet como genio intelectual, modelo de integridad y principal estandarte en la lucha por la libertad de pensamiento.


www.miguelservet.org
Centro de referencia para los estudios Servetianos

LIBROS


Miguel Servet – Historia de un fugitivo. Autor: Fernando Martinez Lainez. ISBN 84-8460-270-2. Una biografia del humanista español.