Datos personales

Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

martes, 13 de enero de 2009

¿ESTÁ LA TRINIDAD EN EL ANTIGUO TESTAMENTO?



“No hay en el Antiguo Testamento ninguna indicación de distinciones en la Divinidad; Es un anacronismo encontrar ya sea la doctrina de la Encarnación o aquella de la Trinidad en sus páginas ” (”Dios,” Enciclopedia de Religión y éticas, Vol. 6, p. 254).


“Los teólogos hoy están de acuerdo de que la Biblia hebrea no contiene una doctrina de la Trinidad” (La Enciclopedia de Religión, ed. Mircea Eliade, Compañía de publicación Macmillan, 1987, Vol. 15, p. 54).

“La doctrina de la Trinidad no es enseñada en el Antiguo Testamento”(La Nueva Enciclopedia Católica, 1967, Vol. XIV, p. 306).


“El Antiguo Testamento no nos cuenta nada explícitamente o por implicación necesaria sobre un Dios Triuno que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.… No hay prueba de que algún escritor sagrado aun sospechara la existencia de una Trinidad dentro de la Divinidad.… Incluso el querer ver sugerencias del Antiguo Testamento de prefiguraciones o señales de la Trinidad de personas, es ir más allá de las palabras e intenciones de los escritores sagrados ” (Edmund J. Fortman, El Dios Triuno, Casa de libro Baker, 1972, pp. xv, 8, 9).

“El Antiguo Testamento es estrictamente monoteísta. Dios es un ser personal único. La idea de que una Trinidad debe encontrarse allí, está completamente sin fundamento alguno”.

“No hay un quiebre entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. La tradición monoteísta es continuada. Jesús fue un judío, adiestrado por padres judíos en las Sagradas Escrituras del Antiguo Testamento. Su enseñanza fue judía hasta la médula; Un nuevo evangelio ciertamente pero no una teología nueva…Y él acogió como su creencia el gran texto del monoteísmo judío:Oíd, Oh Israel, el Señor nuestro Dios es un Dios ” (L.L. Paine, Una Historia Crítica de la Evolución del Trinitarianismo, Houghton Mifflin y Co., 1900, p. 4).

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¿ESTÁ LA TRINIDAD EN EL NUEVO TESTAMENTO?



Concilio de Nicea

“Ningún Apóstol habría soñado con pensar que hay tres personas divinas” (Emil Brunner, Doctrina Cristiana de Dios, Dogmática, Vol. 1, p. 226).

“Los teólogos también están de acuerdo de que el Nuevo Testamento no contiene una doctrina explícita de la Trinidad” (la Enciclopedia de Religión, Vol. 15, p. 54).

“Los escritores del Nuevo Testamento… no nos dan una doctrina formal o formulada de la Trinidad, ninguna enseñanza explícita de que en un Dios hay tres personas divinas iguales... En ninguna parte encontramos alguna doctrina trinitaria de tres distintas personas divinas en la misma Deidad” (Fortman, El Dios Triuno, pp. xv, xvi, 16).

“Ni la palabra Trinidad ni la doctrina explícita aparecen en el Nuevo Testamento” (La Nueva Enciclopedia Británica, 1985, Vol. 11, p. 928).

“En cuanto a lo que concierne al Nuevo Testamento, uno no encuentra en él una doctrina real de la Trinidad” (Bernard Lohse, Un Compendio de Historia de la Doctrina Cristiana, Filadelfia: La prensa de la fortaleza, 1966, p. 38).

“El Nuevo Testamento no contiene la doctrina desarrollada de la Trinidad” (El Nuevo Diccionario Internacional de la Teología del Nuevo Testamento, ed. Colin Brown, Zondervan, 1976, Vol. 2, p. 84).

“A La Biblia le falta la declaración expresa de que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son de igual esencia” (Karl Barth, citado en el Nuevo Diccionario Internacional de la Teología del Nuevo Testamento, de arriba).

“Jesucristo nunca mencionó tal fenómeno, y en ninguna parte del Nuevo Testamento aparece la palabra Trinidad. La idea fue sólo adoptada por la Iglesia trescientos años después de la muerte de nuestro Señor” (Arthur Weigall, El Paganismo en nuestra Cristiandad, G.P. Putnam y los Hijos, 1928, p. 198).

“La Cristiandad primitiva no tuvo una doctrina explícita de la Trinidad como fue subsiguientemente elaborada en los credos” (el Nuevo Diccionario Internacional de la Teología del Nuevo Testamento, Vol. 2, p. 84).

“Los cristianos antiguos, sin embargo, al principio no pensaron acerca de aplicar la idea de TRINIDAD a su propia fe. Pagaron sus devociones a Dios el Padre y a Jesucristo, el Hijo de Dios, y reconocieron...al Espíritu Santo; Pero no hubo pensamiento de que estos tres fueran una Trinidad real, coiguales y unidos en Uno” (Arthur Weigall, El Paganismo en Nuestra Cristiandad, p. 197).

“Al principio la fe cristiana no fue Trinitaria… no fue así en las edades apostólicas y subapostólicas, como están reflejadas en el Nuevo Testamento y otras escrituras cristianas primitivas” (la Enciclopedia de Religión y éticas, ed. James Hastings, 1922, Vol. 12, p. 461).

“La formulación ‘Un Dios en tres Personas ‘ no fue sólidamente establecida, ciertamente no asimilada plenamente en la vida y en la profesión de fe cristianas” antes del final del siglo cuarto… entre los padres Apostólicos no hubo nada remotamente aproximado a tal mentalidad o tal perspectiva” (la Nueva Enciclopedia Católica, 1967, Vol. 14, p. 299).

‘El Nuevo Testamento no da ninguna noción de la enseñanza de Calcedonia. Aquel concilio no sólo reformuló en otro lenguaje los datos del Nuevo Testamento sobre la constitución de Jesús, sino que también lo reconceptualizó a la luz del pensamiento filosófico Griego. Y aquella nueva conceptualización y nueva formulación van más bien mucho más allá de los datos del Nuevo Testamento’ (un Catecismo Cristológico, Prensa Paulista, p. 102).

EL LENGUAJE DEL REINO EN EL SEGUNDO SIGLO


Justino Mártir



1.- “Los apóstoles fueron hacia adelante en la seguridad del Espíritu Santo predicando las buenas noticias de que el reino de Dios va a venir”(1 Clem. 42:3).

2.- “Aquellos que han sido perfeccionados en el amor según la gracia de Dios tienen un sitio entre los piadosos que se manifestarán en la visita del reino de Cristo” (1 Clem. 50:3).

3.- “La promesa de Cristo es grande y maravillosa y es el descanso del reino entrante y de vida eterna” (2 Clem 5:5).

4.- “si nosotros no conservamos nuestro bautismo puro e impoluto, ¿con qué confianza entraremos en la casa real (reino) de Dios? (2 Clem 6:9).

5.- Amémonos para que todos nosotros podamos entrar en el reino de Dios”(2 Clem 9:6).

6.- hacemos justicia ante Dios, entraremos en su reino y recibiremos las promesas ‘ que ningún oído ha oído ni ojo ha visto ni ha entrado en el corazón de hombre (2 Clem 11:7).

7.- “Papías dice que habrá un milenio después de la resurrección de los muertos, cuándo el reino de Cristo será establecido en forma material en esta tierra” (Eusebio, Historia de la iglesia 3.39.12).

8.- “Cerinto… dice que después de la resurrección la casa real de Cristo estará en tierra” (Gayo de Roma de la Historia de la iglesia de Eusebio 3.28.2).

9.- “Trifo dijo, ‘ Estas y análogas Escrituras, señor, compélanos a esperar por él quien, como Hijo del Hombre, recibe del Anciano de días el reino eterno El Diálogo del Justino 32.

10.- “Tripo contestó… ‘Que el Cristo debe venir otra vez en la gloria y recibir el reino eterno de todas las naciones cuando cada reino es supeditado a él es suficientemente mostrado por las Escrituras relatadas por usted (Diálogo 39).

11.- “Él levantará a todos los hombres de la tumba y nominará unos para ser incorruptibles, inmortales, y liberar del pesar en el reino eterno e imperecedero…” (Diálogo 117).

12.- “(A los nietos de Judas, el hermano de Jesús según la carne) se les preguntó (por las autoridades) concerniente al Cristo y su reino, su naturaleza, origen, y su tiempo de aparición, y ellos explicaron que no es de este mundo ni terrenal, sino Celestial y angélico, y estará en el fin de mundo, cuándo él vendría en gloria para juzgar a los vivos y los muertos” (Hegesipo de Eusebio, Historia de la Iglesia 3.20.4).

13.- “Díganle a mi pueblo que les daré el reino de Jerusalén que le habría dado a Israel. … El reino está ya preparado para ustedes: ¡Estén atentos”! (4 Esdras 2:10-13).

14.- Gen 49:10f., “Para quien está guardada una monarquía en el cielo… Él es la expectación de las naciones… porque esperamos que él restablezca el reino ” (La Prueba de la Predicación Apostólica 57).

15.- Cristo ha recibido de su Padre un reino eterno en Israel (En contra de las Herejías 3.12.13).

16.- “Esos que traman la idea de otro Dios además de él quién hizo que las promesas para Abraham están fuera del reino de Dios … acometer contra nada y blasfemar a Dios, quien introduce a través de Jesucristo a Abraham para el reino de los cielos” (En Contra De las Herejías 4.8.1).

17.- “Abraham creyó en cosas del futuro como si fuesen ya consumadas, por la promesa de Dios; Y asimismo nosotros también, por la promesa de Dios, contemplamos a través de la fe esa herencia en el reino ” (En Contra De Herejía 4.21.1).

18.- “Él en su segunda venida primero despertará de su sueño a todas las (personas justas) y los levantará, así como también el resto que serán juzgados, y les da un lugar en su reino” (En Contra De las Herejías 4.22.2).

19.- Salomón “prefiguró de antemano el reino de Cristo”. “debemos tener miedo no sea que… no obtengamos más perdón de pecados sino que nos quedemos fuera de su reino” (En contra de Herejías 4.27.1,2, refiriéndose a un “cierto presbítero”.).

20.- “Introducir para los justos los tiempos del reino, eso es el descanso, el día séptimo consagrado, y restaurar para Abraham la herencia prometida (el reino) ” (En Contra De las Herejías 5.30.4).

21.- “La bendición prevista, por consiguiente, pertenece incuestionablemente a los tiempos del reino, cuando los justos gobernarán después de su resurrección de la tumba” (En Contra De las Herejías 5.33.3).

22.- “Los justos reinarán en la tierra… y se acostumbrarán a compartir la gloria de Dios el Padre, y gozarán en la asociación del reino y comunión con ángeles santos” (En Contra De las Herejías 5.35.1; llamado “los tiempos del reino” en 5.35.3).

23.- “Porque en los tiempos del reino el hombre justo que está en la tierra se olvidará entonces de morir”. (En Contra De las Herejías 5.36.2).

24.- “Juan previó la primera resurrección del justo y la herencia en el reino de la tierra. … Pues el Señor también enseñó estas cosas, cuando él prometía que él prometió beber de la copa con sus discípulos en el reino. … El mismo Dios el Padre… cumple en la resurrección de los justos las promesas para el reino de su Hijo ” (En Contra De las Herejías 5.36.3).
“Porque dos advenimientos de él son predichos: Uno en la humillación, el cual él ha logrado; El otro en la gloria, que se espera sea consumado, cuándo él vendrá a darle el reino a aquellos que creen en él y que observan todas las cosas que él ha mandado…” (Ps. Clemente, Reconocimientos 1.69).

domingo, 11 de enero de 2009

¿ACASO LLAMÓ DAVID AL MESÍAS, DIOS, EN EL SALMO 110:1?




Un pasaje Común que es a menudo citado por Trinitarios para tratar de probar la divinidad de Jesús es el Salmo 110:1. Los cristianos trinitarios consideran que este verso claramente prueba que Jesús es Dios debido al hecho que David le llama su Señor. El pasaje dice:“El Señor dijo a mi señor, Siéntate a mí diestra, hasta que haga a tus enemigos tu banquillo”.

Después de leer este pasaje, el cristiano trinitario común dice que aquí está la prueba de que Jesús Mesías es Dios, puesto que David le llama su señor. Los Trinitarios también consideran que este verso prueba la Trinidad misma igualmente, puesto que el verso dice ‘y el Señor dijo a mi señor’, básicamente tenemos a Jehová, así como también al Mesías.
¡En contra del reclamo trinitario, el Sal 110:1 es la máxima prueba y evidencia de que el Mesías no es Dios!

Como todos nosotros sabemos, la Biblia Hebrea fue escrita en Hebreo, y fue oralmente transmitida en el lenguaje Hebreo. Por eso debemos ir al lenguaje Hebreo y debemos encontrar las palabras señor en Hebreo, y recién entonces podremos correctamente comprender este verso que para algunos es polémico.

Cuando uno va y lee al Hebreo, uno se encontrará con que la palabra señor que es usada con atención al Mesías es llamado Adoni. Básicamente aquí está el verso otra vez excepto que esta vez pondré las palabras hebreas entre corchetes:

“El SEÑOR (Yahweh-Jehová-Adonai) dijo a mi Señor (ADONI), Siéntate a mi diestra, hasta que haga a tus enemigos tu banquillo”.

La primera cosa que todos deberían notar son las claras distinciones, el verso dice: ‘y Jehová dijo a mi Adoni’. Si David realmente hubiese creído que el Mesías era Dios, entonces él le pudo haber hecho aun más claro, diciendo: “y Jehová le dijo a mi Jehová”.

Ahora viene el problema principal para el trinitario, y básicamente el clavo en el ataúd. La palabra Adoni en la Biblia Hebrea nunca es usada con atención a Dios, más bien la palabra Adoni es siempre usada en lo referente a hombres! Adoni es siempre usada en lo referente a líderes y jueces en medio de los hombres.

La gente no debe hacérseles un lío ahora; en el lenguaje hebreo existe la palabra Adoni, la cual es la que tenemos aquí, y la palabra Adonai. Sin embargo, éstas son dos palabras diferentes, de hecho en la Biblia Hebrea la palabra Adonai es algunas veces usada en lo referente a Dios, así es que eso nos hace preguntar, ¿por qué David no diría Adonai en vez de Adoni? ¡Pero aun si David llamara al Mesías Adonai, no haría al Mesías Dios porque la palabra Adonai sirve también para hombres igualmente!

El hecho de que David llame al Mesías Adoni es una indicación evidente que David no creyó que el Mesías fuese Dios, ya que la palabra Adoni no sirve nunca para Dios, excepto más bien para líderes y jueces. Por lo tanto David no creyó que el Mesías fuese Dios, más bien él creyó que el Mesías era un líder, un profeta y siervo justo de Dios.

Esta es también una razón porqué los judíos nunca creyeron que el Mesías fuera Dios igualmente, y este verso aquí es uno de los principales motivos para esta creencia!

Así que, para resumir, tenemos:

- David llama al Mesías Adoni
- La palabra Hebrea Adoni nunca es usada en lo referente a Dios
- La palabra Hebrea Adoni es siempre usada en lo referente a hombres
- Por eso David creyó que el Mesías sería un hombre
- El Mesías no es Dios

Muy simple!

Hay una bella ironía para esta discusión, porque como más temprano indiqué en este artículo, este verso es una gran prueba y una evidencia de que el Mesías no es Dios. La ironía es preciosa. Un verso que es usado por los trinitarios para “probar” la divinidad de Jesús es de hecho un verso que prueba todo lo contrario, a pesar de las rabietas del Sr. Santomauro. Definitivamente Jesús NO es Dios sino más bien un hombre majestuoso, el Señor Mesías de Israel!
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sábado, 10 de enero de 2009

LA INCONCEBIBLE TRINIDAD


¡Uno, y nada más!

Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Y conozcan que tu nombre es Jehová;Tú solo Altísimo sobre toda la tierra» (Sal.83:18).

«…En las palabras de un clérigo británico, él mismo siendo Trinitario, dice: “la razón es insultada y la fe se queda medio estupefacta frente a la Trinidad”».

«Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios» (Mr.12:28-33).

En un principio, el pueblo judío fue enseñado en una doctrina monoteísta.

«Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto» (Is.45:5-7).

En los Evangelios, Cristo jamás discutió que fuera parte de un Dios compuesto por tres personas distintas, co iguales en tres sí, sin faltar mencionar, eternas. La pregunta esmaltada de fina ironía y formulada por aquel escriba conocedor del Dios presentado y develado en el Antiguo Testamento, es contestaba con simple obviedad que el escriba no se sorprende de la respuesta dada por el Hijo de Dios, al decir que: «El Señor es nuestro Dios, el Señor uno es». Esto no genera conflicto, al contrario, se aprecia el claro apruebo cuando el escriba exclama: «Bien, maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él…». Si Cristo hubiese dicho ser parte de una Deidad trinitaria, estamos seguros que el escriba sin tardanza refutaría correctamente la presunción del Mesías de hacerse igual a Dios. Cristo nunca alegó ni insinuó tampoco ser una persona distinta pero inherente a la Deidad. Esta absurda cohesión, únicamente la conciben las mentes confundidas por la ignorancia bíblica y por el error doctrinal que agitan aguas sucias y turbulentas para ahogar la razón, dejándola puspa, macilenta y desnutrida.

Antes que se cristalizaran en los sucios rincones de las mentes oscuras y profanas los desquiciados credos de Nicea y de Atanasio que trasudan con descaro inmovible la perversidad trinitaria, para nadie era extraño saber en un inicio de la fundación de la Iglesia cristiana que el Dios de Abraham, de Moisés, de Isaac y Jacob, de reyes y profetas del pueblo de Israel siempre fue Uno. No hay indicios de un conocimiento previo por parte de los primeros cristianos de un Dios compuesto por tres personas co-sustanciales, raramente jerarquizadas.

El credo niceno exhala la trinidad, contrariamente de lo que piensa el Sr. Tito Martínez, que por ser henoteísta, declara que Cristo es “dios”, uno menor que el Padre, uno que es “segundo”, ignorando al Espíritu Santo. El credo niceno auspicia el pseudo misterio abigarrado trinitario, proclamando que el Espíritu Santo es una “tercera persona” co-igual al Padre y al Hijo. Se deduce por la secuencia y la tan clara pretensión:

«Y creo en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, procedente del Padre y del Hijo, el cual con el Padre y el Hijo juntamente es adorado y glorificado…».

¿Queda claro el asunto Sr. Tito Martínez?

El credo niceno y de Atanasio disturbian el concepto veraz de la unipersonalidad de Dios, de acuerdo al Antiguo Testamento. Para nadie era extraño saber que el Dios de Abraham, de Moisés, de Isaac y Jacob, de reyes y profetas del pueblo de Israel siempre fue Uno. No hay indicios de un conocimiento previo por parte de los primeros cristianos de un Dios compuesto por tres personas co-sustanciales entre ellas, aunque es merecido comentar por su importancia cronológica que el término «trinitas», que es el latín de «trinidad», fue utilizado por vez primera por el teólogo latino Tertuliano en el siglo II, pero no fue hasta en el Concilio de Nicea en el ańo 325 que se estableció oficialmente como Símbolo Niceno de la fe cristiana.

«Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios» (Is.44:6).

« No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno» (Is. 44:8).

Teniéndose en mente la singularidad en la que habla Jehová, el Padre: «…y fuera de mí no hay Dios», «No hay Dios sino yo», es sensato admitir que dos personas más de una supuesta trinidad no cabrían en la lógica de estas declaraciones hechas por el mismo Dios del cielo: saldrían sobrando, sin la menor duda.

En Nuevo Testamento apreciamos la misma línea veterotestamentaria acerca de la unipersonalidad de Dios:

«…para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él» (1 Co.1:8:6).

Es tan transparente la distinción que Pablo realiza en este texto entre el Padre, que es Dios, y Jesucristo, que es el Hijo de Dios, el Hijo del Hombre (O es Hijo de Dios, o es Dios, sencillo y punto). Éste último, Cristo, no está involucrado en la naturaleza propia de la Deidad y que le compete al Padre precisamente. Es racional y evidente por lo que Pablo escribe, que sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas. Con esto se resuelve que él, con exclusividad, es el creador de ellas en general. No hay nada que indique la participación de otros agentes deíficos para tal efecto. ¿No lo muestra de ese modo el versículo a tratar? Por lo tanto, es imposible que el Hijo sea «Dios» también. Exentamos incuestionablemente esta probabilidad.

«Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos» (Mt.23:9).

En este texto tan leído por tantos trinitarios, pero cuyo contendido real ha sido velado, en mucho, por el mismo diablo (2 Co. 4:4), el Señor declara que a nadie en esta tierra o mundo deberá llamársele Padre, y se entiende, con relación a la divinidad de Dios. Vimos en 1 Co.8:6 que Pablo afirma que sólo el Padre es Dios. Aquí se echa por tierra la mentira de que Cristo sea llamado en la tierra «Padre» o «Dios», en el sentido de la Deidad, como es costumbre que lo hagan los católicos y protestantes trinitarios que han sido amamantados con infecto calostro de dogmatismos extravagantes por la antigua madre fornicaria que surgió al mezclare el cristianismo con el paganismo religioso en los primeros siglos de nuestra era, y me refiero, a la apóstata Iglesia católica romanista. Si alguien piensa que nuestra posición es incorrecta, de manera automática haría de Cristo y de Pablo unos perfectos mentirosos, de primera clase y de calibre cósmico.

Se habrá de considerar con mucha seriedad que la palabra «dios» («Elohim», heb.) no siempre se relaciona con la Deidad, con el Dios Todopoderoso, Omnipresente y Omnisciente. Este término se ha utilizado en aquellos hombres mortales y fallidos cuando han representado al «Eterno Divino» en la tierra (Léase por favor: Ex.7:1; Sal. 82:1, 6-7).

Un autor cristiano unitario comenta al respecto con atinada y absoluta verdad. Esto, que me parece tan convincente, lo hemos plasmado en comentarios y escritos ya en otras ocasiones para que se logre entender... Es nuestro más vivo y ferviente deseo:

«…Dentro de las páginas del Evangelio de San Juan Jesús nunca se refirió a sí mismo como Dios. El hecho es que el Nuevo Testamento aplica la palabra «Dios» en su forma Griega «ho tehos» a Dios, el Padre solamente unas 1350 veces. Las palabras «ho tehos» (el único Dios), usadas absolutamente, no son aplicadas con certeza en ninguna parte a Jesús. La palabra que Tomás usó para describir en Juan 20:28 fue en efecto «tehos». Pero Jesús mismo había reconocido que el Antiguo Testamento llama a los jueces «dioses», cuando él se refirió en Juan 10:34 al Salmo 82:6: «…Yo dije, dioses sois?» «Tehos» (aquí en el plural «tehoi») aparece en la Septuaginta Griega del Nuevo Testamento como un título de los hombres que representan al único Dios verdadero».

Al igual que Moisés y los Jueces, Cristo también cae en la misma lista, aunque superior a todos por su especial propósito (véase Heb. 3:3), de dichos representantes:

«Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno,
Príncipe de Paz» (Is.9:6).

Por otro lado, se ha tratado de justificar con grande error, a través del siguiente texto espurio que fue introducido con forzada deliberación en la primera carta juanina, la existencia de un Dios trino:

«Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno» (1 Jn.5:7).

Para los que no lo saben, en este punto la Vulgata Latina da las palabras en el Textus Receptus, que no aparece en ningún Ms. excepto en dos cursivos tardíos (el 162 en la Biblioteca Vaticana, del siglo quince, y el 34 del siglo dieciséis en el Trinity Collage de Dublín). Jerónimo lo tenía. Cipriano aplicó el lenguaje de la trinidad, y prisciliano lo tiene, es evidente su inconstancia. De importancia suma, es vital comentar, que Erasmo no lo incluyó en la primera edición, pero se ofreció precipitadamente a insertarlo si un solo Ms. griego lo tuviera. Se le presentó el Número. 34, como si hecho bajo pedido. La edición espuria es: «en töi ouranöi ho patër, ho logos kai to hagion pneuma kai houtoi hoy treis hen eisin kai treis eisin hoy marturountes en tëi gëi» (en el cielo, el padre, el Verbo, y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y hay tres que dan testimonio en la tierra). Algún escriba latino se asió a la exégesis de Cipriano, y lo escribiría en el margen de su texto, y así se introdujo en la Vulgata latina, y finalmente en el Textus Receptus al plegarse Erasmo de las presiones sobre él ejercida (Comentario al Texto Griego del Nuevo testamento, de A.T., de Robertson, página 625).

En ningún lado de las Santas Escrituras se evidencía el más mínimo esbozo de la doctrina trinitaria, no encontramos ni tan siquiera una leve insinuación de ésta. Las malas apreciaciones exegéticas y sintácticas de la Biblia han puesto en el pedestal de la herejía y de la condenación a los que acariciado con ternura su maldad. ¿Cómo pude llamarse un cristiano verdadero a quien ha amado la magna mentira de la trinidad? Hemos visto, que el Shemá judío presenta con harta y diáfana clareza al Dios unipersonal, al verdadero único, sin jamás provocar en el pensar la abstrusa conceptualización de un Dios a manera de «Hidra griega de tres cabezas».

El credo de Atanasio, o símbolo Quicumque, que a pesar de no haber sido estructurado por algún concilio ecuménico, pero que armoniza con fidelidad asombrosa con el nicenico, alcanzó ancha autoridad que entró en el uso litúrgico, para tenerse como “verdadera definición de fe”. Esta es una parte de él:

«…Hay, consiguientemente, un solo Padre, no tres padres; un solo Hijo, no tres hijos; un solo Espíritu Santo, no tres espíritus santos; y en esta Trinidad, nada es antes ni después, nada mayor o menor, sino que las tres personas son entre sí coeternas y coiguales, de suerte que, como antes se ha dicho, en todo hay que venerar lo mismo la unidad de la Trinidad que la Trinidad en la unidad. El que quiera, pues, salvarse, así ha sentir de la Trinidad».

El creado de Atanasio, así como el nicenico, son seguramente incompatibles por sus contenidos con el del Shemá judío, que presenta al Dios único y eterno sin tener problemas de extraños “aderezos” místico-paganos como los que sí poseen los nombrados credos que han confundido en todos los tiempos a las gentes escasas en las Sagradas Escrituras. El rechazo que nació de los judíos para con Cristo, no fue porque estos creyeron que era Dios, viéndolo dentro de una perspectiva célica y divina, como una parte de la Deidad, como piensan muchos todavía por fatal desgracia, sino que jamás asumieron que fuera un enviado de Dios, el Mesías prometido que libraría a la nación de Israel del yugo del gobierno romano y que instalaría de inmediato el reino teocrático para regirlo con vara de hierro y con justicia (Sal. 2; Ap. 2:27). Rechazaron toda idea de que Cristo, como el intachable hombre que miraban (Jn.8:46), fuera un representante en el mundo del Perfecto Invisible (Jn.10:33), mas ahora, es, el supremo agente humano glorificado, el mediador entre Dios y los hombres terrenales (1 Tim.2:5), del que nosotros «somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos» (Ef.5:30).

Para concluir el escrito, lo dejo hermano y amigo mió que nos visita con las palabras uno de los más grandes eruditos de la teología unitaria del siglo veinte y veintiuno, Sir Anthony Buzzard:

«Cuando se cambia el verdadero fundamento de una religión, se requiere una explicación para ello. Semejante drástica revolución teológica no pasa inadvertida; nótese los volúmenes escritos y a las a veces a las sangrientas controversias disputadas por los defensores de la Trinidad contra las protestas de los estrictos unitarios. Hubiera sido razonable y aceptable una revelación divina para introducir la creencia en un Dios tri-personal. Pero donde ambas: la revelación está carente y la razón violada, existe poca base para aceptar una semejante idea extraordinaria como la Trinidad».

Amén.

LOS PROFETAS PREDIJERON EL FUTURO DE LOS PALESTINOS Y GAZA





Por Dr. Timothy J. Sakach, PhD

¿Qué está ocurriendo ahora en el Medio Oriente y Gaza? Podríamos estar viendo un cumplimiento de las profecías acerca de los palestinos (los filisteos)? Aquí están las profecías escritas hace mucho tiempo, pero que fueron dirigidas para nuestro tiempo.

Los palestinos o la OLP son los filisteos que se mencionan en las Escrituras y que existían antes de que el pueblo de Israel fuera una nación. Los iranís los llaman “los filisteos.” Del mismo modo los rusos. Pero fabricamos un icono del nombre “Palestina” sin saber de lo que hablamos. Tenga por entendido que las Sagradas Escrituras hablan de los filisteos, un pueblo que Sansón y otros pelearon, y contra quienes David combatió.

¿Quiénes son los filisteos?

Noé tuvo a tres hijos: Sem, Cam y Jafet. Fuera de ellos salieron toda la gente que vivió y murió en la tierra después del terrible diluvio. Los filisteos vinieron de una tribu designada los Casluitas. Éstos fueron descendientes de Mizraim, uno de los hijos de Cus, el hijo de Cam. No son semíticos, como algunos asumen.

Para un momento después del diluvio, los hijos de Noé y sus hijos establecen su campamento en dondequiera que ellos se sintieron a gusto. Pero un cambio se originó al poco tiempo. Los hijos de Sem también crecieron y establecieron una nación de tribus en lugares diferentes. Sem fue el ancestro de Eber del cual originó el nombre “hebreo”. Eber tuvo dos hijos: Peleg y Jotán. Referente a Peleg está escrito:

Dos hijos le nacieron a Eber: Uno fue nombrado Peleg (División) porque en su tiempo la tierra estaba dividida. Gén 10.25

La mayoría de lectores simplemente pasan por alto este vocablo y muy poco se dice acerca de eso. Ésta es una llave para comprender la Biblia: La Biblia levanta más preguntas de lo que responde. Una persona sabia saldrá a indagar el asunto. Este vocablo (“División”) está explicado en otro sitio, pero no en la Tora o los Profetas.

En los capítulos 8, 9 y 10, El Libro de Jubileos explica cómo fue la tierra dividida y quien recibió qué. Noé juntó a sus hijos y los hijos de sus hijos, y, en presencia de un ángel mensajero que sirvió como testigo, dividió la tierra por la rifa. Después de eso los hijos de Noé se dividieron, al azar, la tierra que habían recibido, para sus hijos. Luego hicieron un juramento para el efecto que si cualquiera de sus descendientes intentará tomar tierra que no le fue dada por el azar y la división de los lotes, caería bajo una maldición:

Y así los hijos de Noé dividieron para sus hijos, en presencia de Noé su padre, y él causó que ellos presten juramento, maldiciendo a quien intentara tomar una porción que no le había sido adjudicada. ¡Y todos ellos dijeron, “Así Sea! ¡Así sea!”. Para ellos mismos y para sus descendientes por la eternidad en sus generaciones, hasta el día del juicio en el cual el Señor Dios Eyahuwah Elahim los juzgará con una espada y con fuego por toda la maldad de inmundicia que cometieron en que llenaron la tierra de las transgresiones, la inmundicia, la fornicación, y el pecado. Jubileos 9:12

La región del norte más fría fue para Jafet. La región central caliente para Cam. Y la tierra moderada entre Egipto y Turquía fue asignada a Sem por la rifa (azar).

Pero Canaán, un hijo de Cam, se mudó de la tierra desde el Líbano a Egipto, a la tierra que le pertenecía a Sem. Cam y sus otros hijos, Cus y Mizraim vinieron a Canaán, y dijeron, “Tú te has acantonado en una tierra que no es tuya y no nos competió por el sorteo. Tú no deberías hacer esto. Pues si tú haces esto, tú y tus hijos caerán por la condenación en la tierra y como maldito por sedición. Por la sedición tú te has reacomodado y por la sedición tus hijos caerán y tú serás expulsado por la eternidad. No mores en el lugar de residencia de Sem, porque para Sem y sus hijos les fue esto dado por el azar. Maldito seas tú y maldito serás por encima de todos los hijos de Noé por la maldición que nosotros pactamos con un juramento entre nosotros en presencia del juez santo y ante Noé nuestro padre”.

Pero él no los escuchó y moró en la tierra de Líbano de Emat a la entrada de Egipto, él y sus hijos hasta en este mismo día. Y por esta razón esta tierra es llamada Canaán. Jubileos 10:23-27.
Posteriormente las tribus de Canaán fueron unidas por los descendientes de Mizraim incluyendo a los filisteos. ¡Así también se supeditaron a una maldición hasta el día de hoy!

Ahora aquí están las profecías concernientes a los palestinos (los filisteos) y “Filistea (Gaza) .”
No te alegres tú, Filistea toda, por haberse quebrado la vara del que te hería; porque de la raíz de la culebra saldrá áspid, y su fruto, serpiente voladora. Y los primogénitos de los pobres serán apacentados, y los menesterosos se acostarán confiados; mas yo haré morir de hambre tu raíz, y destruiré lo que de ti quedare. Aúlla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás toda tú, Filistea; porque humo vendrá del norte, no quedará uno solo en sus asambleas. ¿Y qué se responderá a los mensajeros de las naciones? Que Jehová fundó a Sion, y que a ella se acogerán los afligidos de su pueblo. Isaías 14:29-32 (NIV)

Y otro de Ezequiel:

Así ha dicho Jehová el Señor: Por lo que hicieron los filisteos con venganza, cuando se vengaron con despecho de ánimo, destruyendo por antiguas enemistades; por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo extiendo mi mano contra los filisteos, y cortaré a los cereteos, y destruiré el resto que queda en la costa del mar (litoral de Gaza). Y haré en ellos grandes venganzas con reprensiones de ira; y sabrán que yo soy Jehová, cuando haga mi venganza en ellos.” Ezequiel 25:15-17 las Sagradas Escrituras.

Jeremías también recibió un mensaje concerniente a los filisteos:

Así ha dicho Jehová: He aquí que suben aguas del norte, y se harán torrente; inundarán la tierra y su plenitud, la ciudad y los moradores de ella; y los hombres clamarán, y lamentará todo morador de la tierra. Por el sonido de los cascos de sus caballos, por el alboroto de sus carros, por el estruendo de sus ruedas, los padres no cuidaron a los hijos por la debilidad de sus manos; a causa del día que viene para destrucción de todos los filisteos, para destruir a Tiro y a Sidón todo aliado que les queda todavía; porque Jehová destruirá a los filisteos, al resto de la costa de Caftor. Gaza fue rapada, Ascalón (ex territorio palestino) ha perecido, y el resto de su valle; ¿hasta cuándo te sajarás? Oh espada de Jehová, ¿hasta cuándo reposarás? Vuelve a tu vaina, reposa y sosiégate (El mundo llama para el cese del fuego). ¿Cómo reposarás? pues Jehová te ha enviado contra Ascalón, y contra la costa del mar (litoral de Gaza), allí te puso.” Jer. 47:2-7
La profecía no depende de nosotros para creerlo o realizarlo. Ella no confía en nosotros y nuestro conocimiento sobre ella. ¡Estas profecías han permanecido sepultadas en las Escrituras durante años sólo para ser cumplidas ahora para mostrar lo que está a punto de ocurrir y lo que observaremos con nuestros propios ojos! Éstas son profecías del tiempo del fin que serán realizadas antes del final de nuestra edad.

viernes, 9 de enero de 2009

EL DIEZMO NO ES CRISTIANO


Un ensayo por Russell Earl Kelly, Ph.D.


Revisión 4 de marzo de 2007



El siguiente ensayo es un resumen de mi libro, ¿Tiene la iglesia la obligación de enseñar a diezmar? Las conclusiones de un teólogo tocante a una doctrina tabú. El libro en sí es una versión mayor de mi tesis de cátedra Ph.D. Insto a los educadores bíblicos a ser valientes, que abran sus niveles de investigación en sus seminarios y promuevan estudios sobre este tema en los niveles de mágister, doctorado y catedrático. Esta doctrina sencillamente es demasiado importante para pasarla por alto.

En muchas iglesias de hoy la doctrina del diezmo se ha convertido en todo un escándalo. Por un lado, la mayoría de los libros de texto a nivel de seminario referente a la teología sistemática y la hermenéutica escritos por eruditos de mucha preparación omiten el tema del diezmo, y por otro lado, la práctica rápidamente se está convirtiendo en un requisito para ser feligrés en las mismas denominaciones que insisten en doctrinas fundamentadas en la Biblia. También hay más y más pruebas que laicos que cuestionan la legitimidad de diezmar bajo el Nuevo Pacto por lo general son criticados y despreciados como busca pleitos o cristianos débiles. Líderes cristianos sinceros siempre deben estar dispuestos a un diálogo abierto en torno a la Palabra de Dios. La indisposición por hacerlo sugiere duda e inseguridad. Más “valentía santa” sería necesaria.

El diezmo moderno se fundamenta sobre muchas
falsas premisas

Lo que enseñan muchas denominaciones del diezmo se resume en la declaración de cierta denominación en cuanto a la mayordomía. Dice que “el diezmo es la mínima norma bíblica y que el punto de partida establecido por Dios no debe ser sustituido o comprometido por ninguna otra norma.” Añade que el diezmo es de la ganancia neta pagadero a la iglesia antes que se calcule el impuesto público sobre la ganancia.

Las siguientes pautas en este ensayo delinean un contraste entre las falsas enseñanzas que se utilizan para apoyar el diezmo con lo que la Palabra de Dios dice verdaderamente.

Pauta #1: Los principios de la dadivosidad en 2 Corintios 8 y 9 tienen que ver con el diezmo.

La falsa enseñanza es que el diezmo es una expectativa divina obligatoria la cual siempre precede la dadivosidad de libre voluntad.

La dadivosidad de libre voluntad existía antes del diezmo. Los siguientes principios del Nuevo Pacto tocante a la dadivosidad de libre voluntad se encuentran en 2 Corintios, capítulos 8 y 9: (1) La dadivosidad es una “gracia.” Estos capítulos usan la palabra griega para “gracia” ocho veces en torno a la ayuda para los santos pobres. (2) Primero hay que hacer la dádiva de uno mismo a Dios (8:5). (3) Hay que darse a conocer la voluntad de Dios (8:5). (4) Hay que dar en respuesta al don de Dios (8:9). (5) Hay que dar por razón de un deseo sincero (8:8, 10, 12; 9:7). (6) No hay que dar porque lo manda algún mandamiento (8:8, 10; 9:7). (7) Hay que dar más de lo que se pueda (8:3, 11, 12). (8) Hay que dar para producir igualdad. Esto quiere decir que los que tienen más deben dar más a fin de suplir la incapacidad de los que no pueden dar tanto (8:12-14). (9) Dar con gozo (8:2). (10) Hay que dar por el deseo de crecer más espiritualmente (9:8, 10, 11). (12) Hay que dar porque se está escuchando la predicación del evangelio (9:13).

Pauta # 2: En la Palabra de Dios el diezmo siempre es ¡en comida!

La falsa enseñanza es que los diezmos bíblicos incluyen TODO tipo de
ganancia.

Utilice la Palabra de Dios para definir lo que es “el diezmo.” ¡No utilice un diccionario secular! Abra una concordancia bíblica completa y descubrirá que la definición que usan los promotores del diezmo está equivocada. En la Palabra de Dios el “diezmo” no aparece por sí solo sin forma alguna. Aunque ya el dinero existía antes del diezmo, la forma original del “diezmo” de Dios nunca fue en dinero. Era el “diezmo de alimento.” Esto es muy importante: El verdadero diezmo bíblico siempre fue solamente en forma de alimento de las granjas y de las manadas de solamente los israelitas quienes vivían solamente dentro de la Tierra Santa de Dios, dentro de la frontera nacional de Israel. El aumento se recogía de lo que Dios había producido y no por la habilidad o pericia humana.

Hay 15 versículos tomados de 11 capítulos y 8 libros desde Levítico 27 hasta Lucas 11 que describen el contenido del diezmo. Y el contenido jamás (una vez más), jamás incluyó dinero, plata, oro o cualquier otra cosa que ¡no fuera alimentos tomados dentro de Israel! Sin embargo la definición equivocada del “diezmo” es la que se sigue predicando como ¡el más grande error tocante al diezmo hoy! (Véase Lev. 27:30, 32; Núm. 18:27, 28; Deut. 12:17; 14:22, 23; 26:12; 2 Cró. 31:5, 6; Neh. 10:37; 13:5; Mal. 3:10; Mat. 23:23; Luc. 11: 42).

Pauta #3: El dinero era un bien indispensable no diezmado

La falsa premisa es que el trueque de alimentos generalmente
reemplazaba el dinero.

Un argumento a favor de diezmar con bienes no alimenticios es que el dinero no era universalmente disponible y para la mayoría de los intercambios se usaba el trueque de alimentos. Este argumento no es bíblico. Génesis de por sí utiliza la palabra “dinero” en 32 textos y la palabra ocurre 44 veces antes que se mencione el diezmo por primera vez en Levítico 27. La palabra shekel también aparece a menudo desde el Génesis hasta Deuteronomio.

De hecho siglos antes que Israel entrara a Canaán y comenzara a diezmar los alimentos de la tierra santa de Dios el dinero era un bien indispensable diariamente. Por ejemplo había dinero en forma de shekels para el pago por esclavos (Gén. 17:12+); tierra (Gén 23:9+); libertad (Éxo. 23:11); multas judiciales (Éxo. 21; 22); recargos del santuario (Éxo. 30:12+); votos (Lev. 27:3-7); impuestos del censo (Núm. 3:47+), bebidas alcohólicas (Deut. 14:26) y la dote matrimonial (Deut. 22:29).

De acuerdo a Génesis 47:15-17 el alimento se usaba en trueque solamente después que se había agotado el dinero. La palabra de Dios en Levítico define leyes bancarias y de usura aun antes del diezmo. Por tanto el argumento que el dinero no prevalecía lo suficiente para el uso diario es falso. Sin embargo el diezmo en sí nunca incluía dinero en efectivo de bienes no alimenticios, como otros productos y negocios.

Pauta #4: El diezmo de Abraham a Melquizedec manifestaba una tradición pagana.

La falsa enseñanza es que Abraham daba libremente de sus diezmos porque era la voluntad de Dios.

Por las siguientes razones no se puede usar a Génesis 14:20 como un ejemplo para que los cristianos diezmen. (1) La Biblia no dice que Abraham dio “libremente” este diezmo. (2) La dádiva de Abraham NO fue un diezmo santo de la tierra santa de Dios recogido por el pueblo santo de Dios de acuerdo al santo pacto antiguo de Dios. (3) El diezmo de Abraham fue solamente del botín de la guerra y era de rigor en muchas naciones. (4) En Números 31, Dios solamente exigió el 1% del botín de la guerra. (5) El diezmo de Abraham a Melquizedec fue un evento que se registró solamente una vez. (6) El diezmo de Abraham no fue de sus bienes personales. (7) Abraham no guardó nada para sí mismo; él devolvió todo. (8) El diezmo de Abraham no se usa como ejemplo en ningún lugar de la Biblia en apoyo del diezmo. (9) Génesis 14, versículo 21 es el texto clave. Ya que la mayoría de los comentarios bíblicos explican al versículo 21 como un ejemplo de una tradición árabe pagana, es una contradicción explicar 90% del versículo 21 como pagano, y al mismo tiempo insistir que el 10% del versículo 20 era la voluntad de Dios. (10) Si Abraham es un ejemplo para que los cristianos le den 10% a Dios, entonces también debe ser ejemplo a los cristianos para que le den el otro 90% a ¡Satanás, o al rey de Sodoma! (11) Ya que ellos mismos eran sacerdotes, ni Abraham ni Jacob tenían que mantener un sacerdocio levítico; por lo tanto probablemente dejaban alimentos para los pobres en sus altares.

Pauta #5: El diezmo no era un mínimo obligatorio de todos los israelitas del Antiguo Pacto

La falsa enseñanza es que todos tenían que comenzar su nivel de dadivosidad al diez por ciento.

Pero solo los israelitas que ganaban su sustento de la agricultura y de los animales del campo tenían la obligación de diezmar según la ley de Moisés. Sus creces venían de la mano de Dios. Los que recibían creces de su propia mano de obra o habilidad no tenían la obligación de diezmar productos o dinero. Los pobres y necesitados que no diezmaban y recibían apoyo del diezmo, daban ofrendas de su propia libre voluntad.

Pauta #6: El primer diezmo llegaba a las manos de los siervos de los sacerdotes.

La falsa enseñanza es que los sacerdotes del Antiguo Testamento recibían
todo del primer diezmo.

El diezmo “entero”, el primer diezmo, de ninguna manera llegaba a los sacerdotes. De acuerdo a Números 18:21-24 y Nehemías 10:37b, iba a los siervos de los sacerdotes, los levitas. Y de acuerdo a Números 18:25-28 y Nehemías 10:38, los levitas daban el mejor “diezmo de este diezmo” (1%) de lo que recibían a los sacerdotes que ministraban el holocausto por el pecado y servían en los lugares santos. Los sacerdotes no diezmaban.


También es importante darse cuenta que por cambio del recibo de estos diezmos, tanto los levitas como los sacerdotes renunciaban a todo derecho de recibir tierras por herencia dentro de Israel (Núm. 18:20-26; Deut. 12:12; 14:27, 29; 18:1, 2; Jos. 13:14, 33; 14:3; 18:7; Eze. 44:28). Aun si en el nuevo pacto existieran los diezmos primeramente irían a los diáconos (levitas) para que ayudaran a los predicadores y para el mantenimiento de los edificios.

Pauta #7: “Será santo al Señor” no designa al diezmo como una norma moral eterna.

La falsa enseñanza es que Levítico 27:30-33 comprueba que el diezmo es una “norma moral eterna” porque “es santo al Señor.”

Las frases “será santo al Señor” y “será santísimo al Señor” son de uso común en Levítico. Sin embargo, casi cada otro uso de estas mismas dos frases en Levítico han sido descartadas por los cristianos desde hace mucho. Estas frases se usaban para describir todos los días de fiesta, las ofrendas de los holocaustos, los alimentos limpios, los sacerdotes del pacto antiguo y el santuario del pacto antiguo. Léase particularmente los versículos 28 y 29 del mismo capítulo. Aunque el “diezmo del diezmo” (1%) que era entregado a los sacerdotes era lo “mejor” de lo que recibían los levitas, el diezmo que recibían los levitas era solamente “una décima parte” y no era de lo “mejor” (Lev. 27:32,33).

Pauta #8: Las primicias no son lo mismo que los diezmos

La falsa premisa es que los diezmos son lo mismo que las primicias.

Las primicias era una cantidad muy pequeñas de la primera cosecha y el primogénito era el primer nacido de los animales. Las primicias era tan pequeñas que cabían dentro de un canasto de mano (Deut. 26:1-4, 10; Lev. 23:17; Núm. 18:13-17; 2 Cró. 31:5a).

Las primicias y la ofrenda del primogénito iban directamente al templo para el consumo único de los sacerdotes quienes tenían la obligación de consumirlas en su totalidad dentro del templo (Neh. 10:35-37a; Ex. 23:19; 34:26; Deut. 18:4).

Todo el diezmo levítico iba primero a las ciudades de los levitas y ciertas porciones iban al templo para alimentar tanto a los levitas como a los sacerdotes que ministraban allí por turno (Neh. 10:37b-39; 12:27-29, 44-47; Núm. 18:21-28; 2 Cró. 31:5b). Aunque los levitas se alimentaban con el diezmo, los sacerdotes podían comer también de las primicias, de las ofrendas del primogénito y otras ofrendas.

Pauta #9: La Biblia describe cuatro diferentes tipos de diezmos.

La falsa doctrina ignora todos los otros diezmos y se enfoca en una interpretación errónea del primer diezmo religioso.

El primer diezmo religioso, llamado el “diezmo levítico” tenía dos partes. Nuevamente, el primer diezmo por entero se entregaba a los levitas quienes eran solamente los siervos de los sacerdotes (Núm. 18:21-24; Neh. 10:37). Los levitas a su vez, daban una décima parte de todo el diezmo a los sacerdotes (Núm. 18:25-28; Neh. 10:38). De acuerdo a Deuteronomio 12 y 14, el segundo diezmo religioso, llamado el “diezmo de la fiesta,” era consumido por los adoradores en las calles de Jerusalén durante los tres festivales anuales (Deut. 12:1-19; 14:22-26). Y de acuerdo a Deuteronomio 14 y 26, un tercer diezmo, llamado el “diezmo para los pobres”, se guardaba en los hogares cada tercer año para alimentar a los pobres (Deut. 14:28,29; 26:12,13). Además, de acuerdo a 1 Samuel 8:14-17, el gobernante recogía el primer y el mejor diez por ciento para el uso político. Durante el tiempo de Jesús Roma recogía el primer diez por ciento (10%) de casi todo el alimento y el veinte por ciento (20%) del fruto de las cosechas como su botín de vencedor. Uno se pregunta qué es lo que las iglesias están tratando de esconder cuando escogen al diezmo religioso que más les conviene para sus fines y descartan los otros dos diezmos religiosos importantes.

Pauta #10: Jesús, Pedro, Pablo y los pobres ¡no diezmaban!

La falsa enseñanza es que todo el mundo en el Antiguo Testamento tenía la obligación de dar a Dios al nivel del diez por ciento.

¡Los pobres no tenían obligación alguna de diezmar! Ni tampoco se diezmaba de los resultados de la mano de obra del trabajador, artesano, o por habilidad alguna. Solamente los agricultores y ganaderos recogían el diezmo de lo que Dios producía en aumento. Jesús era un carpintero; Pablo era un fabricante de tiendas y Pedro era un pescador. Ninguna de estas labores los calificaba para diezmar porque no cosechaban de la tierra ni cuidaban del ganado para subsistir. Por lo tanto es incorrecto enseñar que todos pagaban al menos el diezmo de rigor y por lo tanto que en el Nuevo Pacto los cristianos tienen la obligación de al menos comenzar con el mínimo de lo que daban los israelitas en el Pacto Antiguo. Esta falsa premisa se repite muy a menudo y desconoce por completo la definición tan sencilla del diezmo como alimento recogido de los productos del aumento de la siembra o del aumento del ganado.

También es un error enseñar que los pobres de Israel tenían la obligación de pagar el diezmo. De hecho, ¡ellos mismos recibían el diezmo! Una gran parte del diezmo de la segunda fiesta y ¡todo el diezmo especial del tercer año era para los pobres! Había muchas leyes que protegían a los pobres de abuso y de sacrificios costosos que no podían costear (véase también Lev. 14:21; 25:6, 25-28, 35, 36; 27:8; Deu. 12:1-19; 14:23, 28, 29; 15:7, 8, 11; 24:12, 14, 15, 19, 20; 26:11-13; Mal. 3:5; Mat. 12:1, 2; Marcos 2:23, 24; Lucas 2:22-24; 6:1, 2; 2 Cor. 8:12-14; 1 Tim. 5:8; Santiago 1:27).

Pauta #11: A menudo el diezmo se usaba como un impuesto político.

La falsa enseñanza es que los diezmos nunca se pueden comparar a los impuestos o a la tasación.

En la economía hebrea, el diezmo se usaba de una manera totalmente diferente a lo que se predica hoy. Otra vez, los levitas que recibían todo el diezmo ni siquiera eran ministros o sacerdotes – ¡eran solamente los siervos de los sacerdotes! Números, capítulo 3 describe a los levitas como carpinteros, obreros en metalúrgica, curtidores y artesanos quienes cuidaban del mantenimiento del pequeño santuario. Y de acuerdo a 1º de Crónicas, capítulos 23-26, durante el tiempo del rey David y el rey Salomón los levitas todavía eran diestros artesanos encargados de la inspección para dar el visto bueno a toda la obra del templo: 24.000 trabajaban en el templo como obreros y capataces; 6.000 eran oficiales y jueces; 4.000 eran guardias y 4.000 eran músicos. Como representantes oficiales del rey, los levitas usaban sus ingresos del diezmo para fungir como oficiales, jueces, recaudadores de impuestos, tesoreros, guardias del templo, músicos, panaderos, cantantes y soldados profesionales (1 Cró. 12:23, 26; 23:2-5; 26:29-32; 27:5). La razón por la que estos ejemplos del uso de los ingresos del diezmo no se usan como ejemplos hoy para la iglesia es obvia.

También es importante saber que los diezmos del Pacto Antiguo jamás fueron usados para la evangelización de los que no eran israelitas. ¡El diezmo fracasó! Véase Hebreos 7:12-19. Los diezmos jamás fueron el móvil para que los levitas o sacerdotes del Pacto Antiguo establecieran misión alguna o movieran a un solo gentil a convertirse en israelí (Éxo. 23:32; 34:12, 15; Deut. 7:2). El diezmo del Antiguo Pacto fue motivado y dado por mandato de la ley, y no por el amor. De hecho, durante la mayor parte de la historia de Israel los voceros de Dios fueron los profetas – y no los levitas y sacerdotes que vivían del diezmo.

Pauta #12: Los diezmos levíticos por lo general se llevaban a las ciudades de los levitas.

Falsos maestros quieren que pensemos que así como en el Antiguo Testamento los diezmos se llevaban al templo ahora deben ser llevados al “alfolí del edificio de la iglesia”.

¡El diezmo “entero” NUNCA se llevaba al templo! En realidad, la gran parte de los diezmos levíticos ¡jamás llegaba al templo! Los que enseñan otra cosa ignoran las ciudades levíticas y las 24 clases de los levitas y sacerdotes. De acuerdo a Números 35, Josué 20, 21 y 1 Crónicas 6, los levitas y sacerdotes vivían en tierra prestada como Jericó y Hebrón que rodeaba las ciudades levíticas donde ellos labraban las tierras y criaban ganado (diezmado). También es claro a partir de 2 Crónicas 31:15-19 y Nehemías 10:37 que la gente del pueblo tenía que llevar sus diezmos a las ciudades levíticas. ¿Por qué? Porque allí es donde vivía el 98% de los levitas y sacerdotes con sus familias la mayor parte del tiempo. Véase también a Josué 20, 21; Núm. 35; 1 Crónicas 6:48-80; 2 Crónicas 11:13-14; Neh. 12:27-29; 13:10 y Mal. 1:14 para las ciudades levíticas.

Pauta #13: El texto del diezmo que ha sido más abusado es Malaquías 3.

La falsa enseñanza de los diezmos a partir de Malaquías 3 ignora cinco hechos bíblicos importantes.

(1) Malaquías está en el contexto del Pacto Antiguo y jamás se cita en el Nuevo Pacto para avalar el diezmo (Lev. 27:34; Neh. 10:28, 29; Mal. 3:7; 4:4). (2) En 1:6; 2:1 y 3:1-5 Malaquías claramente se dirige a los sacerdotes que no tienen honradez sino están bajo maldición debido a que habían robado las mejores ofrendas de Dios. (3) Se debe tomar en cuenta que los levitas vivían en sus ciudades y Jerusalén no era una ciudad levítica (Josué 20, 21). La enseñanza que el 100% del diezmo era traído al templo no tiene sentido porque la mayoría de los levitas y sacerdotes no vivían en Jerusalén. (4) En Malaquías 3:10-11 los diezmos todavía tienen la forma de alimentos (Lev. 27:30-35). (5) Las 24 clases de levitas y sacerdotes también deben tomarse en cuenta. Comenzando con el rey David y Salomón, se dividían en 24 familias. Estas divisiones seguían vigentes durante el tiempo de Malaquías según lo requerido por Esdras y Nehemías. Ya que solo una familia servía en el templo por solo una semana a la vez, no había razón alguna para enviar TODO el diezmo al templo cuando el 98% tenía como finalidad la alimentación de los que quedaban en las ciudades levíticas (para las clases véase 1 Cró. capítulos 23-26; 28:13, 21; 2 Cró. 8:14; 23:8; 31:2, 15-19; 35:4, 5, 10; Esdras 6:18; Neh. 11:19, 30; 12:24; 13:9, 10; Lucas 1:5).

Por tanto, al analizar el contexto de las ciudades levíticas, las 24 familias de sacerdotes, los niños menores de edad, las esposas, Números 18:20-28, 2 Crónicas 31:15-19, Nehemías 10-13, y todo Malaquías, solamente como el 2% del diezmo normalmente se requería en el templo de Jerusalén.
Tanto la bendición como la maldición de Malaquías 3:9-11 estuvo en vigencia hasta que el Pacto Antiguo caducó en la cruz. Los que escucharon a Malaquías por voluntad propia reafirmaron el Pacto Antiguo (Neh. 10:28,29). "Maldito el que no confirme las palabras de esta ley, poniéndolas por obra." Y todo el pueblo dirá: "Amén." (Deu. 27:26 citado en Gál. 3:10). Pero Jesús puso fin a la maldición. “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición; (porque está escrito: Maldito cualquiera que es colgado en madero)” (Gál. 3:13).

Hoy las personas de los ingresos más bajos son los que pagan la mayor cantidad a las agencias de caridad. Sin embargo la mayoría sigue en pobreza. Ni la lotería, ni el diezmo es la respuesta mágica que sustituye a la educación, determinación y el arduo trabajo. Si Malaquías 3:10 de veras funcionara para los cristianos del Nuevo Pacto, entonces los millones de cristianos pobres que pagan el diezmo ya hubieran escapado la pobreza y ya sería el grupo más adinerado del mundo en vez de seguir entre el grupo más pobre. No hay prueba alguna que la mayoría de gente pobre que “paga el diezmo” jamás recibe bendición financiera sencillamente porque paga el diezmo. Las bendiciones del Pacto Antiguo no son las bendiciones del Nuevo Pacto (Heb. 7:18, 19; 8:6-8, 13).

Pauta #14: El Nuevo Testamento no enseña el diezmo.

La falsa doctrina es que Jesús enseñó el diezmo en Mateo 23:23, lo cual según dicen ellos, es evidente en el Nuevo Testamento.

El Nuevo Pacto no comenzó cuando Jesús nació sino cuando él murió (Gál. 3:19, 24, 25; 4:4, 5). El diezmo no es enseñanza para la iglesia ¡después de la cruz! Cuando Jesús habló del diezmo en Mateo 23:23, el “ustedes” se refería a la obediencia judía a la ley del Pacto Antiguo el cual el apoyó y endosó hasta la cruz (véase “de la ley” en 23:23). En Mateo 23:2 y 3 (el contexto de 23:23) Jesús le dijo a sus seguidores judíos que obedecieran a los escribas y fariseos “porque se sientan en la cátedra de Moisés”. Sin embargo él no mandó que los gentiles que él sanó se presentaran a los sacerdotes y que obedecieran la ley de Moisés (compárese con Mat. 5:23, 24 y 8.4). Y las iglesias de hoy no recaudan diezmos de las hierbas de las hortalizas tal como Jesús ordenara.

Después de la cruz no hay ni un solo texto bíblico en el Nuevo Testamento que enseña el diezmo – ¡punto! Hechos 2:42-47 y 4:32-35 no dan el ejemplo del diezmo para el sostén de los líderes de la iglesia. De acuerdo a 2:46 los cristianos judíos seguían adorando en el templo. Y de acuerdo a 2:44 y 4:33,34 los dirigentes de la iglesia compartían por igual con los feligreses de lo que recibían (lo que no se hace hoy). Finalmente Hechos 21:20-25 comprueba que los cristianos judíos seguían observando celosamente la ley mosaica 30 años después – y eso debe haber incluido el diezmo – de otra manera no los hubieran permitido entrar al templo para adorar. Por lo tanto, cualquier diezmo recogido por los primeros cristianos judíos llegaba al templo y no iba para el apoyo de la iglesia.

Pauta #15: El sacerdocio limitado del Antiguo Pacto fue reemplazado por el sacerdocio de todos los creyentes.

La falsa enseñanza es que los ancianos y pastores del Nuevo Pacto sencillamente siguen la misma línea del sacerdocio del Pacto Antiguo mereciendo el diezmo.

Compárese a Éxodo 19:5,6 con 1 Pedro 2:9, 10. Antes del incidente del becerro de oro, la intención de Dios había sido que cada israelita fuera un sacerdote de tal modo que el diezmo jamás se hubiera establecido. Los sacerdotes no diezmaban pero recibían una décima parte del primer diezmo (Núm. 18:26-28; Neh. 10:37,38).

La función y el propósito del sacerdocio del Pacto Antiguo fue reemplazado, no por los ancianos y pastores, sino por el sacerdocio de todos los creyentes. Al igual que todos los reglamentos de la ley, el diezmo era tan solo una sombra provisional hasta que llegara Cristo (Efe. 2:14-16; Col. 2:13-17; Heb. 10:1). En el Nuevo Pacto cada creyente es hecho un sacerdote hacia con Dios (1 Pet. 2:9, 10; Rev. 1:6; 5:10). Y como sacerdote, cada creyente ofrece sacrificios a Dios (Heb. 4:16; 10:19-22; 13:15, 16). Por tanto, cada ordenanza que previamente sostenía relación con el antiguo sacerdocio fue borrada en la cruz. Puesto que Jesús tampoco era de la tribu de Leví, hasta él mismo no calificó. Por tanto el propósito original del diezmo ya no existe (Heb. 7:12-19; Gal. 3:19, 24, 25; 2 Cor. 3:10-18).

Pauta #16: La iglesia del nuevo pacto ni es un edificio ni es un alfolí.

La falsa enseñanza es que en el cristianismo los edificios llamados “iglesias” “tabernáculos” o “templos” reemplazan al templo del Antiguo Testamento como la morada de Dios.

La palabra de Dios jamás designa a las iglesias del Nuevo Pacto como “tabernáculos”, “templos” o “edificios” en ¡los que mora Dios! La iglesia de Dios, la morada de Dios, está dentro de los creyentes. Los creyentes “no van a la iglesia” – sino que los creyentes se “congregan para adorar”. Además, ya que los sacerdotes del Antiguo Testamento no pagaban el diezmo, entonces no es lógico seguir con esa práctica. Por lo tanto, es un error llamar a un edificio “el alfolí de Dios” para los diezmos. (1 Cor. 3:16, 17; 6:19, 20; Efe. 1:22, 23; 2:21; 4:12-16; Apo. 3:12). Para “el alfolí” o “mi casa” compárese a 1 Corintios 16:2 con 2 Corintios 12:14 y Hechos 20:17, 32-35. Durante varios siglos después del calvario los cristianos ni tenían sus propios edificios (para llamarlos alfolí) ya que el cristianismo era una religión prohibida.

Pauta #17: La iglesia crece al par que ejerce los principios del nuevo pacto.

La falsa enseñanza implica que los principios de la gracia no son tan buenos como los principios de la dadivosidad en el antiguo pacto.

En el Nuevo Pacto: (1) De acuerdo a Gálatas 5:16-23, no hay ninguna ley física que controle el fruto del Espíritu. (2) 2 Corintios 3:10 dice que el Pacto Antiguo “no tiene gloria” cuando se compara con la “sobreabundante” gloria y libertad del Espíritu. (3) Hebreos 7 es la única mención después del calvario del diezmo y explica la razón por la que el sacerdocio levítico debe ser reemplazado por el sacerdocio de Cristo porque el primero era débil e infructuoso. Al estudiar Hebreos 7 se nota una progresión desde el versículo 5 al versículo 12 hasta el 19. (4) La manera como se enseña el diezmo hoy manifiesta el fracaso de la iglesia de creer y actuar sobre los mejores principios del amor, la gracia y la fe. Las normas de dar por obligación no pueden, no han resultado y no prosperarán a la iglesia más que los principios guiados por el amor a Cristo y a las almas perdidas (2 Cor. 8:7,8).

Pauta #18: La preferencia del apóstol Pablo fue que los líderes de la iglesia fueran de sostén propio.

La falsa enseñanza es que Pablo enseñó y practicó el diezmo.

Como rabino judío, Pablo se contaba entre los que persistían en trabajar para su propio sostén (Hechos 18:3; 1 Tes. 2:9, 10; 2 Tes. 3:8-14). Aunque Pablo no condena a los que pueden recibir todo el apoyo, tampoco enseña que el apoyo financiero total es la voluntad de Dios obligatoria para el avance del evangelio (1 Cor. 9:12). De hecho, dos veces, en Hechos 20:29-35 como también en 2 Corintios 12:14, Pablo urge a los ancianos de la iglesia que trabajen para prestar apoyo a los creyentes necesitados de la iglesia.

Para Pablo, “vivir el evangelio” significaba “vivir por los principios del evangelio de fe, amor y gracia” (1 Cor. 9:14). Aunque Pablo entendía que él tenía cierto “derecho” a algún apoyo, él concluyó que su “libertad”, o el sentirse libre de predicar sin impedimentos le era más importante en el cumplimiento de su llamamiento para con Dios (1 Cor. 9:12, 15; 2 Cor. 11:7-13; 12:13, 14;1 Tes. 2:5, 6). Mientras trabajaba fabricando tiendas, Pablo aceptó un apoyo limitado pero se jactaba que su paga, o salario, era que él podía predicar el evangelio voluntariamente, sin ser carga para otros (1 Cor. 9:16-19).

Pauta #19: El diezmo no fue ley para la iglesia hasta el 777 a.d.

La falsa enseñanza es que la Iglesia siempre ha enseñado el diezmo.

Los primeras congregaciones cristianas se formaron siguiendo el patrón de las sinagogas judías dirigidas por los rabinos que como Pablo, se negaban a recibir ingresos de la predicación y la enseñanza de la palabra de Dios. Hay muchos libros en torno a la vida social de los judíos que explican este detalle.

Desde la muerte de Cristo hasta que el cristianismo llegó a ser una religión con reconocimiento legal 300 años después, la mayoría de los grandes líderes de la iglesia se impusieron votos de pobreza. ¡Este es un hecho histórico con apoyo en documentos históricos! Tomaron literalmente las palabras de Jesús al joven rico en Lucas 18:22 “vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme”. La mayoría de los historiadores de la iglesia están de acuerdo que estos primeros líderes de la iglesia al menos por los primeros 200 años trabajaban en sostén propio. Un líder cristiano no podía decirle a un oficial del censo romano que su trabajo era de tiempo completo en la predicación de una religión “prohibida”.

Clementino de Roma (c95), Justo el Mártir (c150), Irineo (c150-200) y Tertulio (c150-200) todos se oponían al diezmo por ser estrictamente una tradición judía. El Didache (c150-200) sancionaba a los apóstoles itinerantes que se quedaban más de tres días y luego pedían dinero. Los viajeros que decidían quedarse con ellos se veían obligados de aprender un oficio. Los que enseñan el diezmo no citan las declaraciones de estos padres de la iglesia que se oponían al diezmo.

Ciprio (200-258) fracasó cuando intentó imponer el diezmo en Cartago, África del norte alrededor del 250 a.d. Sin embargo, cuando se convirtió, Ciprio entregó su gran riqueza personal a los pobres y tomó un voto de pobreza. Y – debemos recordar – sus ideas del diezmo no fueron adoptadas.

Cuando los maestros del diezmo citan a Ambrosio, Crisóstomo y Agustín como los así llamados “padres de la iglesia” por pura conveniencia no incluyen los primeros 200 años de la historia de la iglesia. Aun después que el cristianismo fue legalizado en el siglo cuarto muchos de los grandes líderes espirituales tomaron votos de suma pobreza prefiriendo vivir vida de solteros en monasterios. Si es que van a citar a estos maestros del diezmo, entonces la iglesia también debe escuchar el tipo de vida que ellos vivían.

Aunque están en desacuerdo con sus propios teólogos, la mayoría de los historiadores de la iglesia escriben que el diezmo no llegó a ser una doctrina aceptada en la iglesia por más de 700 años después de la cruz. De acuerdo a los mejores historiadores y enciclopedias, no fue sino hasta después de 500 años que el concilio local de la iglesia de Macón en Francia, en el año 585, intentó sin éxito de imponer diezmo sobre sus miembros. No fue sino hasta el año 777 que Carlos el Magno permitió que la iglesia por aval de ley pudiera recoger los diezmos. Tal cual, amigo mío, es la historia del diezmo según la Enciclopedia Británica, la Enciclopedia Americana, y la Enciclopedia Católica Romana para que todos la lean. Estos hechos históricos debieran servir como prueba para alguien.

Conclusión

En la palabra de Dios, el “diezmo” no aparece por sí solo. Es el diezmo de los ALIMENTOS.” El diezmo bíblico fue limitado dentro de un marco estrecho por el mismo Dios. El verdadero diezmo bíblico siempre tuvo estas características: (1) solamente lo que era alimento o comida, (2) solamente de las granjas y el ganado, (3) dado solamente por israelitas, (4) quienes solamente vivían dentro de la tierra santa, dentro de la frontera de Israel, (5) solamente de acuerdo a las condiciones del Pacto Antiguo y (6) el aumento solamente se podía recoger de los que Dios había producido.

Por lo tanto, (1) objetos que no eran de alimento no podían ser diezmado; (2) animales de caza silvestre y de pesca no podían ser diezmados; (3) los que no eran israelitas no podían diezmar; (4) alimento fuera de la tierra santa de Dios no podía ser diezmado; (5) cuando ya no había sacerdocio levítico no había ley en rigor que obligara el diezmo; y (6) el diezmo no provenía de lo que había producido la mano del hombre o capturado por sus propias manos en la pesca o en la cacería.

Invito a los líderes de la iglesia a mostrar apertura a dialogar en torno a este tema. El estudio atento y cuidadoso de la palabra de Dios es indispensable para el crecimiento de la iglesia. Que Dios le bendiga al participar en este estudio.

(Le insto a reimprimir y distribuir este artículo).