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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

SITIO UNITARIO

Para todos aquellos deseosos de encontrar sólo información de temas cristológicos unitarios, he iniciado un nuevo blog que se llama "Unitarismo Verdadero".

Por favor, hacer clic en:

www.unitario.bloghostal.com

Bienvenidos todos vuestros comentarios.

Apologista

viernes, 5 de septiembre de 2008

LA RESTITUCIÓN DE TODAS LAS COSAS

¡La aurora de un nuevo amanecer!

Dice Hechos 3:21 “…a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”.

Ahora nosotros podemos preguntar, ¿Qué “restitución” es esa que los santos profetas de Dios han estado profetizando todos aquellos años transcurridos del AT?”
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Como declara Hechos 3:21, este anuncio comenzó “desde que el mundo (edad) comenzó”. ¿Qué más podría ser aparte del restablecimiento de la autoridad de Dios sobre el hombre, y en el particular Israel, que se hace posible a través de la implementación del “nuevo pacto” de Jeremías 31.

La palabra griega traducida, “restitución” (apokatastasis) conlleva una referencia para el restablecimiento de la Teocracia verdadera y original. No hay implicación de un universo “restaurado”. La “restitución de todas las cosas” no se trata del universo, sino del dominio de Dios sobre el hombre dentro del universo.

“todas las Cosas” como es usada en estos y muchos (no todos) versos del Nuevo Testamento son simplemente una referencia para la totalidad del gobierno, autoridad, y aun gobernantes, supeditándose a una autoridad como el Padre ha concedido para su hijo primogénito en la “ edad ” por venir y en Su Reino, el Reino de Dios.

Debajo hay un listado de los versículos que hablan de “todas las cosas”

Mt 11:27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Mt 17:11 Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

Juan 3:35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.

Juan 13:3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba.

1Cor. 8:6 para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

1 Cor. 15:27 Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas.

1 Cor. 15:28 Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

2 Cor. 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas las cosas son hechas nuevas.

Efe 1:10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Efe 1:11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.

Efe 1:22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia.

Efe 3:9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas.

Fil. 3:21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

Col 1:16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

Col 1:17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.

Col 1:18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todas las cosas tenga la preeminencia.

Col 1:20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

Heb 1:2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, y por quien asimismo hizo el universo;

Heb 1:3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

Heb 2:8 Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
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Heb 2:10 Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

1Ped 4:7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.
Apo. 21:5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

Apo. 21:7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

jueves, 4 de septiembre de 2008

LOS TÍTULOS DE JESÚS

Por Ing°. Mario A Olcese (Apologista)

Conociendo al Padre y al Hijo

En colosenses 1:9 descubrimos que Pablo oraba con Timoteo para que la iglesia en Colosas fuese llena del conocimiento de la voluntad de Dios. Notoriamente para Pablo, conocer a Dios era conocer Su voluntad. No es una cuestión de conocer la apariencia de Dios, sino más bien, Su carácter y voluntad. Conocer a Dios es saber qué piensa y exige Él de sus criaturas humanas. Millones andan a ciegas porque no conocen a Dios, y no entienden el porqué de su existencia en esta tierra. Es por esta infausta situación que Cristo vino a dar a conocer a Su Padre a los hombres, a través de sus hechos y enseñanzas (Juan 1:18, Juan 14:6-10). Él vino a liberarnos del diablo y de sus mentiras, pues recordemos que Jesús y Pablo señalaron a Satanás como el Padre de la mentira, y el obstructor de la verdad (Juan 8:44; 2 Corintios 4:4).

Jesús, por tanto, dio mucha importancia al conocimiento o ciencia que lleva a la inmortalidad. Es una ciencia o conocimiento espiritual que debe ser aceptado con fe y humildad; sin objeciones ni burlas. Y en 1 Timoteo 2:4, Pablo le escribe a Timoteo lo siguiente: “el cual (Dios) quiere que todos los hombres vengan al conocimiento de la verdad”. Aquí Pablo habla del conocimiento de la verdad, verdad ésta que se encuentra en Jesucristo mismo (Juan 14:6). El conocimiento de Dios y de Cristo equivale al conocimiento de la verdad. Conocer a Dios y a Su Hijo es conocer la luz, la verdad, la salvación, y la vida eterna. Todos estos puntos se concentran en el Padre y Su Hijo. Jesús y el Padre son UNO (Juan 10:30), pues ambos están unidos en voluntad y propósito. Esto significa que ambos concuerdan perfectamente y no se contradicen. Si dos no estuvieran de acuerdo, no podrían andar juntos. Lo que Jesús enseñó era la doctrina de Su Padre, y él la enseñó con mucha fe y seguridad a mucha gente.

Si uno se pregunta cuál es la voluntad de Dios para con nosotros, diríamos dos cosas básicas: 1).- Nuestra santidad de vida (1 Tesalonicenses 4:3), y 2).- Que creamos en su Hijo (Juan 6:40, Juan 1:12). El primer aspecto se refiere a nuestra vida limpia y consagrada a Dios, y el segundo se refiere a nuestra creencia en el nombre del Hijo de Dios. Pero: ¿Qué significa exactamente creer en el Hijo de Dios? Este es un punto crucial que muchos no entienden. ¿Acaso es creer que él es la Segunda Persona de la Trinidad?¿O acaso que él fue un “buen hombre” o un “Abatar”?

Creyendo en Su Nombre---Jesucristo

La Biblia dice que debemos creer en el nombre del Hijo. Se lee en el evangelio de San Juan con respecto a Jesucristo, así: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron, mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. ( Juan 1:11,12 --Ver También; Hechos 3:15,16; 1 Juan 5:13). Creer en su nombre es creer en su persona mesiánica, pues su nombre es Jesús, el Cristo (o Jesucristo). Cristo significa en hebreo Mesías (=el rey de Israel), o sea; Jesús, el Mesías o Jesús el Rey. Algunos, no obstante, creen que Jesucristo es sólo un nombre personal, y punto. Pero la verdad es que Jesu-Cristo es un nombre + un cargo o rango. El punto es éste: ¿Creemos que Jesús es el Mesías o rey de Israel prometido? En Mateo 16:15,16 vamos a encontrar a Pedro reconociendo a Jesús como el Cristo ( ó Jesu-Cristo). Dicen así los versículos bíblicos: “El (Jesús) les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: TÚ (Jesús) ERES EL CRISTO, EL HIJO DEL DIOS VIVIENTE”. En otras palabras, Pedro creyó que Jesús era el Cristo ó Jesu-Cristo. Él había creído en el nombre de Jesús, es decir, que Jesús era el Mesías de Dios. En otra ocasión Jesús tuvo que soportar la deserción de muchos de sus seguidores porque dejaron de creer en él debido a sus duras declaraciones. Entonces Jesús les dice a sus apóstoles: “¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente” (Juan 6:66-69). Nuevamente nótese que los apóstoles habían creído que Jesús era el Cristo, el Hijo de Dios. O sea, habían creído que Jesús era el Cristo, o Jesu-Cristo. Habían creído en su nombre completo: JESUCRISTO (o Jesús el Cristo), EL HIJO DE DIOS. Esto significa, en buena cuenta, que Cristo es el REY DE ISRAEL, el Mesías o Cristo esperado. Desgraciadamente, millones de cristianos nominales no saben realmente qué significa el nombre y título: Jesucristo--- ¡Pero Ud. ya lo está comprendiendo!

El Significado de “Hijo de Dios”

Vimos arriba que Jesús es el Cristo o Mesías. Esto equivale al nombre y al título: Jesu-Cristo. Los discípulos habían creído en el nombre y título ‘Jesucristo’ en todo su alcance o extensión. Ahora bien, el título Hijo de Dios equivale igualmente a su rango de Cristo o Mesías. Esto quiere decir que la frase “Hijo de Dios” corresponde al título de Rey de Israel. Veamos algunas citas bíblicas:

1.- En Mateo 16:15,16 leemos que Pedro admite que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Es decir que el título Hijo de Dios tiene correspondencia con el título Mesías o Cristo, el futuro rey de Israel. No olvidemos que Dios le promete a David, que su hijo Salomón será su sucesor en el trono, y que se convertirá, al mismo tiempo, en Su hijo (de Dios) (1 Crónicas 28:5,6). De modo que un hijo de Dios tenía el rango de rey de la dinastía de David. El Hecho de que Cristo sea el Hijo de Dios tiene ese mismo parentesco dinástico ciertamente. Es decir, que Cristo tendrá, como Hijo de Dios, y de David, el derecho de heredar su trono y reino (de David) en un futuro. En Mateo 1:1 encontramos la verdad inobjetable de que Jesucristo desciende del rey David, su padre ancestral.

2.- La relación Hijo de Dios y Rey de Israel se deja ver en las siguientes palabras de Natanael a Jesús: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel” (Juan 1:49). Creer, por tanto, en el Hijo de Dios, es creer en que él es el futuro Rey de Israel. Desafortunadamente, son pocos los cristianos hoy que creen realmente que Jesús será el futuro rey del reino de David, en Israel. Aquí hay definitivamente un asunto que los cristianos de hoy deben meditar seriamente. Y es que creer en el Hijo de Dios, llamado Jesucristo ( o Jesús el Cristo), es creer que él, como Mesías, volverá en persona a Israel para restaurar el reino de rey David, el cual está temporalmente suspendido todavía desde 586 a.C. (Leer Lucas 1:31-33). Esto significa que Israel será una monarquía como la Jordana (su vecina), pero además, será teocrática.

3.- En Marcos 15:32 encontramos nuevamente la relación Cristo/ Rey de Israel en las palabras de los escribas y sacerdotes. Dice así el versículo en cuestión: “El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos...”. Es claro, entonces, que cuando Pedro admitió primero que Jesús era el Cristo, el Hijo de Dios, lo que estaba aceptando era que Cristo es el Rey de Israel, el prometido Mesías esperado. En buena cuenta, Pedro había mostrado su fe en el rey de Israel, Jesucristo, a pesar de que éste no vino con ejércitos o con un poder militar bien armado. Su fe fue grande en realidad, porque aceptar a Jesús como el Rey esperado, siendo pobre, y sin poder militar, sería muy difícil en circunstancias tan especiales. Pero hoy, los que niegan esta verdad de un Cristo que reinará en Jerusalén, no se dan cuenta que están torciendo el correcto sentido hebreo-cristiano de la palabra Mesías o Cristo, y no comprenden la confesión de fe de Pedro registrada en Mateo 16:16.

El Significado de “Señor”

Nosotros usamos frecuentemente el titulo “Señor” para los hombres. Decimos: “el Señor Juan”, “El Señor Pérez”, “el Señor Presidente”, “el Señor Alcalde”, “Su Señoría”, etc. Pero en el caso de Jesús, el título “Señor” tiene una connotación hebrea muy particular. San Pablo dice que hay efectivamente muchos señores, así como hay muchos dioses. No obstante, Pablo concluye que sólo hay UN SEÑOR y UN DIOS VERDADEROS (Véase 1 Corintios 8:5-6). Preguntémonos, ¿en que sentido Jesús es el único Señor?¿Qué significa “Señor” en su caso? Necesitamos saber de qué se trata su señorío en el sentido hebreo. Felizmente la Biblia nos da mucha luz al respecto. En Lucas 2:11 se nos habla del nacimiento de Cristo, de este modo: “que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”. Aquí hay un anuncio celestial del nacimiento de un bebé que es Salvador, Cristo y Señor. Acá el señorío de Jesús está relacionado con su mesianismo. Es decir, Cristo es el Señor porque es el príncipe que está llamado a ser el rey de Israel. Señor, en su caso, implica más que Amo, implica Majestad y Soberanía. Él es el Rey esperado para tomar el trono de David, su ancestro, en Jerusalén. Nótese que el profeta Zacarías, hablando sobre la futura gloria de Sión, dice: “Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de jubilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna...y hablará paz a las naciones, y su SEÑORÍO será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra” (9:9,10). Observemos que el Señorío de Cristo tiene que ver con su poder y autoridad sobre el mundo entero. Acá se habla del futuro reino de Cristo, cuyo poder y dominio será mundial, y él será el Soberano sobre los reyes de la tierra ( Ver Apocalipsis 1:5).

Además, es interesante lo que dice el profeta Miqueas sobre el nacimiento de Cristo, y su posterior señorío sobre Israel, con estas interesantes palabras: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será SEÑOR EN ISRAEL, y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (5:2). Nótese que el profeta Miqueas habla de “UN SEÑOR EN ISRAEL”. Esta es una profecía que no sólo anuncia el nacimiento de Jesús en Belén, sino su futuro reinado sobre la nación de Israel. El evangelista y apóstol Mateo se refiere a la misma profecía de Miqueas de arriba, y la cita en su evangelio, así (compárelo por favor): “Y Tu Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un GUIADOR (ó REGIDOR) que apacentará a mi pueblo Israel” (Mateo 2:6). Entonces: ¡Señor es igual a Guiador o Regidor de Israel!

Evidentemente, Jesús no ejerció su función de regidor del pueblo de Israel, ya que los suyos (los judíos) no le recibieron cuando se presentó ante ellos personalmente hace dos milenios (Juan 1:12). Sin embargo, esta función la tendrá que cumplir cuando regrese nuevamente a la tierra, con sus ángeles de su poder (Mateo 25:31,34). Pablo dice que el reino de Jesucristo está indefectiblemente asociado con su manifestación en gloria ( Ver 2 Timoteo 4:1).

El Reinado de Jesucristo en Israel: Su Trascendencia

¿Qué importancia tiene el hecho de que Cristo será el regidor de Israel?¿Afectará este gobierno de Cristo sobre su pueblo, el mundo entero? La Respuesta la encontraremos en la misma Palabra de Dios, la Biblia. El profeta Daniel vislumbró una Era o Edad gloriosa en la cual un Rey y su reino cambiarían el mundo, y traerían la paz y la justicia a los pueblos. Es necesario leer todo el capítulo dos de Daniel, y en especial, el verso 44, que dice: “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”. Sí, Dios levantará un gobierno monárquico y teocrático que dominará sobre los demás reinos o gobiernos de la tierra, y que se hará prominente y duradero por mil años. Esta es la última escena del drama de la historia de la raza humana. Un solo gobierno mundial dominante en la persona del Hijo de Dios... ¡y la destrucción de los malvados e incorregibles! (Salmo 37).

Es indiscutible que el hombre es esencialmente político; pues éste ha buscado siempre el bienestar para él y los suyos. Sí, por milenios los hombres han luchado por su supervivencia, y han anhelado una justicia social para todos. Otros han buscado hacerse poderosos, y dominar sobre los débiles; erigiendo pueblos y naciones prósperas que dominan sobre otros pueblos más débiles para explotarlos. Los resultados han sido las revueltas, los descontentos, los derramamientos de sangre, y mil males más. Aún hoy, los pueblos más oprimidos buscan que no se les explote más, y desean el cambio radical del orden de cosas imperantes, y una justicia social auténtica. Los bancos y grupos económicos poderosos se enriquecen más y más a costa de los más pobres de las naciones más endeudadas del planeta. Desgraciadamente, las deudas de los países más pobres se hacen impagables, y año a año se acrecientan más y más hasta oprimirlos demasiado. Los políticos ya no saben cómo salir de este problema, y los pueblos ya no pueden soportar las cargas fiscales que pesan sobre ellos. Los pobres exigen un cambio, y por eso el reino de Dios es para ellos (Santiago 2:5).

Sin una justicia real y global, jamás podremos esperar que haya una paz verdadera en la tierra. Parece que esta justicia social jamás se producirá, porque los ricos son cada vez más codiciosos de dinero y poder, y no les interesa para nada el sufrimiento de los desposeídos. Estos ya están de antemano condenados por Dios, a menos, claro, que se arrepientan a tiempo. Dice Santiago 5:1-6 de los ricos: “¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla, vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros. He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia”. Lo que se condenó hace dos milenios, se condena aún hoy. Además, el socialismo también fracasó en sus intentos de cambiar esta injusta situación social, porque el problema está en el hombre mismo, quien desgraciadamente se encuentra alejado de Dios y de Su voluntad, y además, está sumido en sus bajas pasiones. Así lo revela Santiago 4:1 con estas palabras: “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?¿No es de vuestras pasiones, los cuales combaten en vuestros miembros?”. Entonces, La tarea consiste en cambiar al hombre para que se rinda a Dios y le obedezca. La separación del hombre de su Dios lo ha llevado a la ruina y al fracaso. Jesús dijo que apartado de él el hombre nada podía hacer (Juan 15:5).

En la profecía de Isaías, el profeta nos anuncia una era maravillosa en donde todos los males e injusticias de la tierra desaparecerán, cuando Dios mismo tome las riendas del poder de este mundo a través de su Cristo. Dice así el profeta Isaías: “Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén. Acontecerá que en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (2:1-4).

Aquí el profeta nos habla de una era maravillosa en donde los conflictos bélicos desaparecerán por completo. Será una edad en donde Dios dominará sobre los pueblos a través de su Cristo, el futuro rey de Israel. Sobre este Cristo venidero, el profeta Hageo nos dice lo siguiente: “Y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos” (2:7). Efectivamente, vendrá el Deseado de todas las naciones, el hombre ideal para gobernar a los pueblos con equidad. Además, véase que Dios llenará de gloria su casa, o sea, el nuevo templo que habrá en la ciudad de Jerusalén.

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MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO

¡Una Meditación muy Breve!

Juan 18:36

Jesús contestó, " Mi reino no es de este mundo. Si Mi reino fuera de este mundo, entonces Mis servidores estarían peleando a fin de que yo no fuese entregado a los judíos; pero en su estado actual, Mi reino no es de este mundo".
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Este texto se usa comúnmente para enseñar que el reino de Dios no va a estar en la tierra sino más bien en el cielo. Quizá el gnosticismo de los primeros siglos del Cristianismo nunca fue exitosamente evitado por la iglesia. Parece que persiste la antigua idea de que la materia es mala y que más bien debe ser preferida la existencia "espiritual" incorpórea. Desafortunadamente, esta forma de pensar está completamente en desacuerdo con la Biblia, la cual habla de una buena tierra que fue diseñada por Dios para ser habitada por personas transformadas. Aquí están los comentarios de Albert Nolan en este verso.

El texto muy citado, "mi reino no es de Este mundo" (Jn 18:36) no quiere decir que el "reino" no es, o no será, en este mundo o en esta tierra. La locución es Joánica y debe ser comprendida en términos del uso de las palabras de Juan. En Juan 17:11, 14-16 cuando se dice que Jesús y sus discípulos están en el mundo pero no son del mundo, el significado es lo suficientemente claro. Aunque viven en el mundo no son mundanos, no se inclinan a los valores y estándares presentes de mundo. Si en el mismo evangelio se dice también que el "reino" no es de este mundo, lo debemos interpretar igual. Los valores del "reino" son diferentes de, y opuesto a, los valores de este mundo. No hay razón para pensar que quiere decir que el "reino" flotará en el aire a alguna parte encima de la tierra o que será una entidad abstracta sin ninguna estructura tangiblemente social y política.

De éste se habla como "el reino" de Dios, pero no significa que sea menos político, sino que meramente se opone al "reino" humano o mejor aún, al "reino" de Satanás.

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www.elevangeliodelreino.org
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LA ADVERTENCIA OLVIDADA DE KENNETH HAGIN

Por: Lee Grady, editor de Charisma Magazinetraducción: Arturo Perales
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Antes de morir en 2003, el respetado padre del movimiento Palabra de Fe corrigió a sus hijos espirituales por haberse ido a los extremos con el mensaje de prosperidad.
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El maestro de la biblia carismático, Kenneth Hagin padre, Es considerado el padre del llamado evangelio de prosperidad. El folclórico, auto didacta “papá Hagin” comenzó un movimiento raíz que produjo un seminario Bíblico y una cosecha de famosos predicadores incluyendo a Kenneth Copeland, Jerry Savelle, Charles Capps, Jesse DuPlantis, Creflo Dollar y docenas de otros más –Todos los cuales enseñan que los Cristianos que dan generosamente deben esperar recompensas financieras de este lado del cielo.
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Hagin enseñó que Dios no se glorificaba por la pobreza y que los predicadores no debían ser pobres. Pero antes de morir en 2003 y dejar el Centro de Entrenamiento Bíblico Rhema en manos de su hijo, Kenneth Hagin hijo, reunió a muchos de sus colegas en Tulsa para reprenderlos por distorsionar su mensaje. No estaba feliz que algunos de sus seguidores estaban manipulando la Biblia para apoyar lo que él veía como codicia y egoísmo indulgente.
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Aquellos que estaban cerca de Hagin padre dicen que el era muy apasionado acerca de corregir estos abusos antes de morir. De hecho, el escribió un libro crudamente honesto para tratar con esto que le preocupaba. El Toque de Midas fue publicado en el año 2000, un año después de aquella infame reunión en Tulsa.
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Muchos ministros Palabra de Fe ignoraron el libro. Pero en la luz de la reciente controversia sobre las doctrinas de prosperidad, sería bueno desempolvarlo y leerlo otra vez.Aquí pongo algunos de los puntos que Hagin hace en El Toque de Midas:
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1. La prosperidad financiera no es una señal de la bendición de Dios. Hagin escribió: “si la riqueza por si sola fuese señal de espiritualidad, entonces los narcotraficantes y capos del crimen serúan gigantes espirituales. La abundancia material puede estar relacionada a las bendiciones de Dios o puede que no tenga nada que ver con las bendiciones de Dios.
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2. La gente nunca debiera dar para poder obtener. Hagin fue crítico con aquellos que “tratan de hacer el plato de la ofrenda una especie de maquina tragamonedas”. El denunció aquellos que relacionan el dar con el obtener, especialmente aquellas que dan autos para obtener autos nuevos o que dan trajes para conseguir nuevos trajes. El Escribió “no hay una formula espiritual para sembrar un Ford y cosechar un mercedes”.
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3. No es bíblico “nombrar la semilla” en una ofrenda. Hagin se horrorizó por esta práctica, que fuera popularizada en las conferencias de fe de los 1980’s. Los predicadores de fe en ocasiones le dicen a los donantes que cuando ellos den en una ofrenda deben reclamar un beneficio específico para recibir una bendición de vuelta. Hagin rechazó esta idea y dijo que enfocarse en lo que vas a recibir “corrompe la actitud misma de nuestra naturaleza dadora”.
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4. El “ciento por uno” no es un concepto bíblico. Hagin hizo las matemáticas de la formula y calculó que si esto fuera cierto “habría cristianos caminando no con billones o trillones de dólares ¡sino con cuatrillones de dólares!” El rechazó la enseñanza popular que el creyente debiera reclamar un retorno monetario especifico.
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5. Los predicadores que reclaman tener una unción para romper deudas, no debieran ser confiados. Hagin estaba perplejo por los ministros que prometían “cancelación sobrenatural de deudas” a aquellos que dan ciertas ofrendas. El escribió en El Toque de Midas: “No hay una sola escritura que conozca que valide tal práctica. Me temo que solo es una trampa para recaudar dinero para el predicador, y al final puede convertirse en algo peligroso y destructivo para todos los involucrados”.
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(Muchos evangelistas que aparecen en la televisión Cristiana hoy usan esta afirmación falsa. Generalmente insisten que la cancelación de deudas milagrosa ocurrirá solo si la persona “da ahora mismo”, como si la unción para este milagro de repente se evaporara después de la hora del programa. Este reclamo manipulador tiene más que ver con brujería que con la fe cristiana).
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Hagin condenó otras chapuzas diseñadas para embaucar las audiencias a que vaciaran sus billeteras. El se encolerizaba especialmente cuando un predicador de radio le decía a su audiencia que llevaría sus oraciones a la tumba vacía de Jesús en Jerusalén para orar por ellas allí –Si los donantes incluían alguna ofrenda de amor especial. “Lo que ese predicador de radio realmente quería era que más personas le mandaran ofrendas” Hagin escribió.
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Gracias al resurgimiento de los fraudes de donaciones aberrantes promovidas por los carismáticos americanos, el evangelio de la prosperidad está de nuevo bajo el microscopio de la nación. Es tiempo de repasar aquellas cosas que preocupaban a Hagin para encontrar un balance bíblico.
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Hagin le dijo a sus seguidores: “Sobre enfatizar o añadir a lo que la biblia realmente enseña invariablemente hace más daño que bien” Si el hombre que fue pionero en el concepto de prosperidad bíblica sonó el silbato sobre su propio movimiento, ¿no tendría mucho sentido para nosotros hacer caso a su amonestación?

LA SECTA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ Y SU INFIDELIDAD

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TOMADO DE:
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Estimados compañeros que padecemos la crisis económica mientras los de Governing Body Bank viven de película con nuestro dinero:
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El periodista, David Van Biema, en el enlace de arriba, escribe un artículo –basado en una encuesta por Pew Forum por encargo del Departamento de Estado de EE.UU.– sobre la “infidelidad de los fieles” en este país. La encuesta la califica como: “tal vez la mayor encuesta jamás hecha sobre las diferentes confesiones religiosas” que poblan EE.UU.

Habla de cómo la sociedad estadounidense no sólo cambia de: empleo, lugar de residencia, cónyuge… y también de religión. La esencia destilada de macroencuesta es un mensaje dirigido a los líderes de los diferentes grupos religiosos: “Al menor descuido… se te cambian de religión”. O, “como te duermas en los laureles… se pegan el piro”.

El periodista hace un repaso por las principales grupos religiosos allá y explica en qué porcentajes se cambian de religión los estadounidenses. Pero, lo sobresaliente… –¡como no podía ser de otra manera!– es cuando llega a los testigos de Jehová… ¡otra vez nos llevamos la palma! ¿En qué concretamente? Cito textualmente:

“Un ejemplo aún más extremo de lo que pudiera llamarse “masked churn” (algo así como el porcentaje de personas que abandonan o cambian a otra religión) lo encontramos en el relativamente pequeño grupo de los testigos de Jehová, con unos porcentajes de rotación de las dos terceras partes. Esto significa que las dos terceras partes de los encuestados que crecieron como testigos de Jehová… dejan de serlo, menos mal que el grupo consigue captar más o menos el mismo número de conversos. El director de la agencia Pew Forum, Luís Lugo, dijo: ‘No me extraña que tengan que ir de casa en casa buscando gente’”.

La encuesta completa la podéis encontrar en el siguiente enlace:
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Queridos Governing Body Bank… ¡os crecen los enanos! ¡No sabéis “convencer” a vuestros miembros para que se queden en esta gran familia que somos los testigos de Jehová! ¡A lo mejor cinco reuniones semanales no son suficientes… y tenéis que poner diéz.. quién sabe! O, ¿y si hiciésemos una asamblea de distrito al mes… ayudaría? ¿Dónde está nuestro error sin solución… fuiste tú el culpable… o lo fui yo? ¿Dónde dice la Biblia que un superintendente que no sabe presidir su casa… no puede servir como tal? ¿Este principio os aplica también a vosotros… o eso sólo a nosotros los mortales? Con el lavado intensivo de cerebro que hacéis… ¡a mi me preocuparía el que dos de cada tres de mis hijos se fueran de casa… a pesar del adoctrinamiento intensivo teocrático!

¿Cómo lleváis la autocrítica… que tanto recomendaba Mao? ¿A lo mejor vosotros tenéis algo de culpa… no? ¡Es que es mucha gente la que se nos marcha cada año! ¡Habrá que hacer algo para corregir este flujo migratorio… adonde sea menos con nosotros! Se me ocurre una idea, ¿y si gran parte de la culpa la tienen los que nos dirigen, o sea, vosotros? ¿No habéis pensado en cambiar de metodología? ¿No habéis pensado que a lo mejor el problema sois vosotros? No sé, ¡yo lo pensaría! Sólo sé una cosa… ¡si estuviéseis en la empresa privada, estábais todos en la p. calle! ¿Qué empresa se puede permitir el lujo de tener unos directivos que ocasionan la pérdida de las dos terceras partes de los clientes… cada año? ¿Conocéis alguna? ¡Por que yo no!

ACCIONES PARA HOY:

Pero, esto no es excusa para que dejemos de participar en nuestra campaña a favor de la transparencia económica, ¡ya sabéis… “nosotros ponemos el dinero, nosotros queremos saber dónde va o en qué se gasta”!

El que lo desee, puede escribir a la siguiente dirección. La teneís debajo junto con un enlace donde hay una carta modelo… ¡los hermanos os lo agradecerán!:

TESTIGOS CRISTIANOS DE JEHOVA
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Refugio 22
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23200 La Carolina - Jaén

miércoles, 3 de septiembre de 2008

EL DIABLO Y SU PERSONA: ERROR CRISTADELFIANO


PRIMERA REFUTACIÓN DEL SR. MARTINEZ:

Sr. Olcese (Apologista): He leído detenidamente su estudio sobre el diablo, que Ud. tuvo la gentileza de hacerme llegar. A primera vista, los pasajes de las Escrituras que Ud. usa parecerían respaldar su punto de vista, pero al examinarlos más de cerca, el mensaje que surge muestra una historia diferente. Su estudio es muy extenso y recopila casi todos los textos que usan aquellos que como Ud. creen en la existencia literal del diablo de la creencia popular.

¿Qué clase de naturaleza se supone que posee este ángel caído? Se dice que tiene la clase de naturaleza que asociamos con los ángeles; una naturaleza espiritual. Esto inmediatamente crea un problema. Según el Señor Jesús, los ángeles no mueren. Hablando de “los hijos de la resurrección”, él dice que “no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles” (Lucas 20:36). Por lo tanto, si el diablo posee la naturaleza de un ángel, debe ser inmortal. No obstante, las Escrituras, como en Hebreos 2:14, hablan de la destrucción del diablo.

El problema no termina aquí. Aunque los ángeles no mueren, ellos no son inmortales por derecho propio, por decirlo así. Ellos derivan su inmortalidad de Dios. El apóstol Pablo expresa esta verdad esencial cuando dice que Dios es “el único que tiene inmortalidad” (1 Timoteo 6:16). ¿Es concebible entonces que Dios, la única fuente de inmortalidad, permitiría que un archienemigo derivara vida de él y se convirtiera en inmortal? Robert Roberts ha dicho aptamente que “un rebelde inmortal es una imposibilidad…. El diablo de la Biblia es un pecador (1 Juan 3:8), por consiguiente, el diablo no puede ser inmortal”. Algunos protestan, diciendo que no creen que el diablo vivirá para siempre. Pero el Señor Jesús dijo que los ángeles no mueren.

Respuesta de apologista:

Estimado Sr. Martínez, voy a responderle por partes, ya que es algo extensa su refutación. Primero, percibo que usted quiere vincular al dIablo con alguno más que no sea un ángel caído. Debo decirle, sin embargo, que yo creo que todo ángel caído es un espíritu, y como tal, es un enemigo que se mantiene invisible mientras no se materialice. Con relación a su texto de Lucas 20: 35, 36 hay que estudiarlo con cuidado. En la Versión Reina-Valera 1995, dice: “Pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni se dan en casamiento, porque ya no pueden morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios al ser hijos de la resurrección. Nótese que dice que los resucitados no se casan porque ya no pueden morir (antes, en la carne, los hombres eran mortales y debían mantener su raza por la reproducción). ¡Esta es la razón por la cual no se casarán los que resuciten! Por eso me pregunto: ¿Son los resucitados iguales a los ángeles porque ya no se casan ni mueren o simplemente porque no se casan? En todo caso, si admitimos que se refiere a ambos aspectos, debemos asentir al mismo tiempo que acá no dice que los resucitados serán inmortales como los ángeles, sino que simplemente no pueden morir como los ángeles. Ahora bien, lo curioso del caso es que ni Mateo, ni Marcos, que registran el mismo acontecimiento, mencionan la supuesta inmortalidad de los ángeles. Leamos por ejemplo Mateo 22:30: “Pues en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo”. ¿Dónde está la supuesta inmortalidad de los ángeles acá? ¿Por qué lo omite el evangelista Mateo? Es evidente que para él la igualdad de los resucitados con los ángeles de Dios reside en que no contraen nupcias matrimoniales porque ya no morirán. ¿y qué diremos del registro de Marcos? Pues él escribe lo siguiente: “Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino que serán como los ángeles que están en los cielos” (Marcos 12:25). ¿Dónde está la inmortalidad de los ángeles en el testimonio de Marcos? Pues simplemente no existe! Parece que Marcos consideró, al igual que Mateo, que la similitud entre los resucitados y los ángeles reside en el celibato de ambos, sin incluir la supuesta “inmortalidad” de los ángeles. No olvidemos el peso del testimonio de dos o más testigos.

Ahora bien, yo creo que los ángeles no mueren mientras éstos no pequen. Y es que si los ángeles de Dios (ojo: DE DIOS, no los de Satanás, quien también tiene sus propios demonios o ángeles caídos que le siguen—ver estos dos grupos de ángeles en Apo. 12:7) no mueren es porque no pecan. Y si no pecan no es porque no puedan pecar, sino porque no quieren pecar. Por otro lado, usted bien dice que “el único que tiene inmortalidad (es Dios), que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén”. Si esto es verdad, lo cual no dudo, entonces los ángeles de Dios (ojo: “DE DIOS”), si bien no mueren, no son inmortales, porque sólo el Eterno es inmortal (vea Mateo 22:30 y comprobará que sólo los ángeles de Dios— ojo: ‘DE DIOS’ — son los únicos que no mueren…¡no todos los ángeles existentes, tanto de Dios como de Satanás!). Este punto es importante por considerar y no olvidar toda vez que hagamos un análisis de la supuesta inmortalidad de los ángeles.

Así que a mí entender, los ángeles DE DIOS no pueden morir mientras mantengan una relación impecable con el Creador (aquí está en funcionamiento el libre albedrío). Yo, por ejemplo, no puedo morir (digamos, de SIDA) mientras yo mantenga el virus del VIH lejos de mí por medio de llevar una vida impecable de pureza y rectitud según los dictados del Eterno. El hecho de que los ángeles no puedan morir no quiere decir que sean inmortales. No hay ningún pasaje que diga que los ángeles son inmortales o que fueron creados inmortales. También Adán y Eva no estaban sujetos a la muerte mientras conservaran una relación impecable con el Creador. Y de hecho los primeros padres hubieran estado vivos aún hoy con nosotros si no hubieran pecado. El pecado trae la muerte, y si los ángeles DE DIOS no mueren es porque no han pecado. Si pecan, mueren. ¿O es que la paga del pecado no es la muerte? El diablo y sus ángeles, en cambio, están condenados a la muerte o a la destrucción (Heb. 2:14) precisamente porque pecaron (ver 1 Juan 3:8, “el diablo peca desde el principio”). Recuerde, la paga del pecado es la muerte, y muerte implica mortalidad, no inmortalidad en el infierno. El problema con usted, y con los cristadelfianos en general, es que quieren siempre asociar al diablo, no con un ángel caído, sino con un humano mortal malvado, y es allí donde comienza la confusión.

SEGUNDA REFUTACIÓN DEL SR. MARTÍNEZ

Entonces, ¿quién o qué es el diablo, Sr. Olcese?

No puede haber duda de que el concepto popular del diablo se debe en gran medida a la obra de John Milton, Paraíso Perdido. Pero cuando pedimos evidencia bíblica que apoye esa idea, se nos dirige a diversas partes de la Biblia. Así que empecemos por el principio:

La Serpiente de Edén

Primero se nos guía hacia el huerto de Edén. Ahí leemos el relato acerca de la tentación y la caída. Preguntamos en dónde hemos de encontrar al diablo de la creencia popular en ese episodio. Se nos señala al tentador. Lo miramos, pero sólo vemos a una serpiente, un animal. Decimos: “Aquí está el tentador, pero, ¿dónde está el diablo? Se nos dice que la serpiente era el diablo en forma de serpiente, o que el diablo había tomado posesión de ella, y hablaba a través de ella. Pedimos prueba de esto, pero no se nos da ninguna, excepto la afirmación de que es improbable que una serpiente hable por sí misma. La idea de que la serpiente era el diablo de la creencia popular en forma de animal es totalmente gratuita. No tiene respaldo ni siquiera de una sola insinuación de esta idea en toda la Biblia. Es un genuino ejemplo de la tradición. Y la única clara alusión al episodio de Edén desaprueba la idea de una “posesión”. Se halla en 2 Corintios 11:3, donde, expresando sus temores de que los creyentes pierdan su constancia al enfrentarse a pruebas, dice: “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo”. Aquí Pablo reconoce única y exclusivamente a la serpiente como el tentador, y él atribuye su poder a su “astucia”.
Sin duda es un sentimiento natural que sintamos aversión ante la idea de que una serpiente haya desempeñado la parte inteligente del tentador de Eva en el huerto de Edén. Pero dejemos que actúe la razón, y ese sentimiento desaparecerá. Aparte de Adán y Eva, la narrativa no acepta nada más que a la serpiente. Añadir el diablo a la serpiente es ir más allá del relato. Es cierto que una serpiente con la facultad de hablar no se ha descubierto en los anales de la historia natural; pero esto no excluye la posibilidad de semejante criatura en aquella ocasión, si las circunstancias lo requerían. Es una simple cuestión de un mecanismo de la garganta, y los nervios de voluntad propia necesarios. Por supuesto, no está en el poder humano producir semejante mecanismo, pero sólo un necio limitaría el poder divino para hacerlo. Está auténticamente consignado (y Pedro nos da garantía de que podemos confiar en el relato), que un asno mudo recibió la facultad de hablar a fin de reprender la locura de Balaam (Números 22:28), y no hay ni más ni menos dificultad en que haya hablado una serpiente. El loro nos ofrece el caso de una criatura que habla sin ideas. La serpiente edénica tenía tanto las ideas como la facultad para expresarlas.

En esto no hay ningún detalle del caso que sea imposible de aceptar. Había necesidad de poner a prueba la obediencia de Adán y Eva, y esto requería la plausible seducción de un tentador externo, y la serpiente proporcionó la prueba. Si se les hubiera dejado a su criterio, la obediencia habría sido por costumbre; pero no es esta clase de obediencia lo que complace bien a Dios. La obediencia bajo probación es lo que agrada a Dios. La probación fue una disposición divina con un objetivo divino. El mismo principio quedó ilustrado muchos años después, cuando “probó Dios a Abraham” (Génesis 22:1), es decir, lo sometió a prueba, requiriéndolo que realizara algo que en la superficie parecía incompatible incluso con los propósitos de Dios en el caso.

En esto no hay contradicción con la desaprobación de Santiago para aquel que diga que “es tentado de parte de Dios” (Santiago 1:13), porque en el caso del discurso de Santiago, es un asunto de seducir para hacer el mal por el mal. Dios nunca hace esto a un hombre justo; él lo prueba, y es en este sentido que lo “tienta”, lo cual es bien diferente.

Este enfoque del caso armoniza con el hecho de que la serpiente estaba clasificada con “los animales del campo que Jehová Dios había hecho”. También armoniza con la sentencia que se aplicó a la serpiente: “Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias… polvo comerás todos los días de tu vida” Génesis 3:14). Una sentencia inexplicable si aceptamos la hipótesis de que la serpiente o era el diablo en forma de serpiente, o que la serpiente fue un instrumento pasivo y sin responsabilidad en manos del poder del diablo. La sugerencia de que el adversario sobrenatural de Dios y del hombre haya podido, con malévolas intenciones, entrar en el feliz entorno de Edén, se debe descartar como una anomalía; un injerto pagano a una narrativa sencilla, razonable y divina.

Estoy consciente de que los ‘diableros’ tienen todo un catálogo de textos que ellos creen que apoyan sus pretensiones. (Sé que la palabra ‘diablero’ no existe en nuestro idioma, pero a falta de un término que represente bien a todos aquellos que creen en la existencia del diablo de la creencia popular, tuve que acuñar esta palabra. Por supuesto sin intención de ofender a nadie, sino más bien por comodidad idiomática. ¡Que don Miguel de Cervantes y Saavedra me perdone por esta ‘diablura’!). Pero contestarlos todos ahora convertiría esta respuesta en un librito. Por ahora unos pocos bastará:

1 Juan 3:8 –”El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”.
Entendiendo que la palabra diabolos (que en la mayoría de los caso se ha transliterado como ‘diablo’), expresa el estado de la mente acusadora o carnal, la declaración de Juan es convincente: “El que practica el pecado es del diablo”, es decir, del falso acusador, el cual actúa en armonía con su naturaleza animal sobre la que el espíritu no tiene control (por lo tanto, es carnal).

“Porque el diablo [diabolos] peca desde el principio”. Sí, pero ¿qué principio? En el versículo 11, Juan dice que aquellos a quienes él escribió habían oído el mensaje “desde el principio”. De modo que la palabra “principio” se debe interpretar a la luz del contexto, que en este caso se refiere al principio de la predicación del evangelio inaugurada por el Señor Jesús, “para deshacer las obras del diablo”.

Efesios 4:27 — “Ni deis lugar al diablo [falso acusador]“. Este pasaje, donde ocurre la palabra “al diablo”, sería más entendible para el público en general, si se vertiera conforme a la interpretación correcta, o sea, como ‘calumniador’ o ‘falso acusador’. El apóstol Pablo está recomendando a los efesios que realicen todos los deberes sociales de manera tal que no den causa alguna de queja a nadie. “Ni deis lugar al diablo”, es decir, no den oportunidad a ninguno que se alegraría de acusarlos de haber ofendido a la ley. Y que Pablo se refiere a un humano, y no a un enemigo invisible, queda demostrado por el contexto, donde las ofensas serían reportadas al magistrado civil, no por el “diablo” sino por un falso acusador que estaría feliz de llevar a los creyentes a los tribunales.

Réplica de Apologista a este segundo Argumento:

En realidad como usted dice, no es extraño que los animales puedan hablar, y si la Biblia lo dice, así será. El asno que usted menciona que reprendió a Balaam por su locura, demuestra que esto pueda suceder. En el Nuevo Testamento, el propio Pablo habló, no sólo del relato de Adán y Eva, sino que también de la serpiente tentadora (2 Cor. 11:3). Y Juan en Apocalipsis habla de la serpiente antigua como el diablo y Satanás (Apo. 20:2). Sin duda alguna este diablo y Satanás no pudo ser un hombre común, porque no había nadie más que Adán y Eva en ese entonces en el paraíso. Tampoco pudo ser el mismo Dios, quien, por principio, NO TIENTA A NADIE, ni Él puede ser tentado por alguno (Santiago 1:13). Necesariamente, entonces, tuvo que ser el ángel adversario, o Satanás.

Ahora bien, analicemos el texto de 1 Juan 3:8. En la primera parte dice “el que practica el pecado es del diablo” y luego usted comenta que el que peca es del diablo, o sea, del falso acusador que puede ser cualquier hombre. Sin embargo, esto no tiene sentido, pues si Juan Pérez me hace pecar, de ningún modo seré de Juan Pérez, o una suerte de esclavo o pelele de Juan Pérez. Pero si fuera un poderoso ángel caído el que me hace pecar, entonces sería de él, porque Dios me abandonaría, y quedaría a la merced de este maléfico ser. Con respecto a la siguiente afirmación de que el diablo “peca desde el principio” en el mismo texto de 1 Juan 3.8, usted dice que “principio”·se refiere al principio de la predicación del evangelio inaugurada por el Señor Jesús. Para esto usted se apoya en 1 Juan 3:11, es decir, en un versículo posterior. Francamente su interpretación parece improbable, pues Juan da por sentado que sus oyentes entenderán lo que quería decir por "principio", por 1 Juan 1:1, y no por un versículo posterior como es 1 Juan 3:11. Entonces, es evidente que hasta 1 Juan 3:10, los que leen su epístola captarán que Juan estaba refiriéndose por "principio", el principio de la creación del mundo, y no el principio de la predicación del evangelio. No sé si me explico. Creo que su interpretación es muy forzada, pues no se ciñe al contexto. Por tanto, el diablo peca desde el principio, es el principio cuando el Verbo (Logos) era (Juan 1:1 Comp. 1 Juan 1:1). Entonces podemos afirmar que el diablo pecador “Joánico” existía y tenía miles de años de vida, pues ya estaba desde el mismo comienzo de la creación hasta el momento en que Juan escribió su primera epístola en cuestión. También esto significa que el diablo de Juan no es ningún hombre, pues nadie puede vivir tanto desde la misma creación hasta Juan, salvo que sea un ser angélico.

Con respecto al texto de Efesios 4:27 (“…ni deis lugar al diablo”), es cierto lo que dice usted en el sentido de que ‘diablo’ equivale a un ‘falso acusador’. Sin embargo, más apropiado hubiera sido que Pablo dijera: “…ni deis lugar a los acusadores, de manera general, pues los creyentes no suelen tener sólo un acusador sino varios. Por eso, pareciera que Pablo en Efesios 4:27 estuviera refiriéndose a una persona en particular al hablar de un singular diablo. En cambio, a Timoteo Pablo le dice: “Y en nada intimidados de los que se oponen”. Aquí Pablo habla de manera general, como debe ser, pues muchos son los que se oponen a los creyentes. No sé si me explico.

TERCERA REFUTACIÓN DEL SR. MARTÍNEZ

Sobre Efesios 6:11-13 — Después de citar esta referencia, Ud. pide a “los que niegan a los espíritus angélicos caídos” que expliquemos qué quiso decir Pablo con ‘huestes espirituales de maldad en las regiones celestes’. Con gusto lo haré:

Los ‘diableros’ citan esto para indicar que en el cielo hay espíritus malignos que hace que el mundo sea pecaminoso, y contra los cuales tenemos que luchar. Ellos piensan que estos espíritus angélicos tienen poderes sobrehumanos. Pero el pasaje no hace mención de ángeles, y aunque enumera diversos elementos contra los cuales luchan los cristianos, no dice que tales cosas están tratando de entrar en los hombres para hacerlos pecar. El mundo está bajo el control de Dios, no de seres malignos del cielo (Daniel 4:32). Dios ha dado a Jesús (Apoc. 3:21; Lucas 22:29) “todo poder” tanto en el cielo como en la tierra (Mateo 28:18) ; así que no puede al mismo tiempo haber seres malignos en el cielo que posean este mundo. En el cielo no pueden haber seres pecadores (Salmos 5:4, 5; Habacuc 1:13; Mateo 6:10).

La traducción de Lamsa nos aclara este pasaje: “Porque vuestro conflicto no es sólo contra carne y sangre, sino también contra…”. ¿Contra quiénes? ¿Contra “poderes maléficos”, como dice Ud.? El texto dice que la lucha era contra “los gobernadores de las tinieblas de este mundo”, que en aquel tiempo era el Imperio Romano. El término “principados” se traduce en Lucas 12:11 como “magistrados. Y las “potestades” se traducen en Lucas 20:20 como la “autoridad” del gobernador romano en Lucas 20:20. Se nos manda que estemos sujetos a “los gobernantes y autoridades” (Tito 3:1), refiriéndose a gobiernos terrenales, siempre y cuando no nos exijan cosas que sean contrarias a la ley de Dios (Hechos 5:29; 4:19; Mateo 19:17). Si los “principados” y las “potestades” son seres malignos que se hallan en el cielo a los cuales debemos resistir, ¿por qué se nos dice que nos sujetemos a ellos? Si aceptamos que se refieren a gobernadores humanos y autoridades humanas, entonces esto queda fácilmente entendible.

Respuesta de Apologista:

Mi contestación para su explicación sobre Efesios 6:12 es ésta:

Es interesante que el mismo Pablo que escribió Efesios 6:12 en otra parte escribe así: “Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sustilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme á los elementos (stocheia) del mundo, y no según Cristo… Y despojando los principados y las potestades, sacólos á la vergüenza en público, triunfando de ellos en sí mismo. ” (Col. 2:8,15). Este es un pasaje que guarda directa relación con Efesios 6:11-13, donde aparte de los principados y potestades, se mencionan a los elementos (stoicheia). Si definimos quiénes son los elementos, podremos vincularlos con los principados y potestades.
El Diccionario de Pablo y Sus Cartas tiene esto para decir sobre los "elementos" (stoicheia) como los poderes espirituales:

“Varios intérpretes, quizás incluso una mayoría, ha concluido que 'ta stoicheia tou kosmou' se refiere a los poderes espirituales de alguna clase. . . . La más temprana evidencia extrabíblica Judía existente para stoicheia que está asociada con ambos, los espíritus y las estrellas, es muy posterior que el primer siglo (segundo y terceros siglos D.C.), pero está muy bien confirmado y puede muy bien representar las creencias contemporáneas de Pablo ( cf. Lohse, 99 n.41). El Testamento de Salomón, una obra Judío-Cristiana, normalmente fechada en el tercer siglo D.C., pero que contiene posiblemente material que data al primer siglo, testifica una creencia en los espíritus de las estrellas llamados stoicheia. Siete espíritus atados aparecen ante Salomón y revelan su identidad: "Nosotros somos los stoicheia, gobernantes de este mundo de oscuridad [el skotous (potestades) de tou de kosmokratores, el cf. Efesios 6:12]. . . nuestras estrellas en el cielo se ven pequeñas, pero nosotros somos llamados como dioses" (T. Sol. 8:2-4). ( pp. 231, 232, “Elementos/espíritus Elementales del Mundo")”.

La mayoría de los estudiosos sostienen que Pablo está refiriéndose por stoicheia a los demonios satánicos que han originado las enseñanzas falsas que el apóstol de los gentiles está refutando. Pablo los llama "los principios elementales del mundo" porque los herejes estaban refiriéndose a ellos como los seres espirituales que gobiernan sobre los cielos. Lejos de ser una revelación superior de Dios que les traerá liberación espiritual, Pablo da a entender irónicamente que esta enseñanza se origina de los demonios y sólo les traerá, por consiguiente, la esclavitud. Entre los estudiosos que sostienen esta opinión están Boice, F. F. Bruce, Vaughn, Guthrie y Carson.

Se encuentra apoyo para esta interpretación de varios fuentes. El hecho más citado por los autores anteriores es que "los principios" elementales es usado en la literatura extra bíblica para referirse a los espíritus estelares que también se identificaron con los cuerpos celestiales Ambos pasajes también hacen la referencia a los ángeles en alguna relación a la frase. En Gál 3:19, Pablo se refiere a los ángeles como los mediadores a través de los cuales Dios dio la Ley. En Gál. 4:8, él habla de "aquellos que no son por naturaleza dioses" que los Gálatas anteriormente adoraron, y luego, al parecer, aplica "los principios elementales" a ellos en vs. 9. En Col. 2:18, Pablo habla del "culto de ángeles" como la parte de la herejía asociada con "los principios elementales". Así que Si los “elementos” (stoicheia) mencionados por Pablo en Colosenses 2:8 son, por las razones expuestas arriba, los demonios o espíritus elementales cósmicos, lo tienen que ser también los principados y potestades de Colosenses 2:15 y de Efesios 6:12. Tome nota, que Pablo menciona cuatro cosas en Colosenses 2: elementos, principados, potestades y también a los ángeles (2:8,15,18) como si fueran lo mismo.

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