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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

miércoles, 30 de julio de 2008

LA SECTA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ: LA PALABRA -DEDICACION-

¡Lo que la Watchtower reconoce!

Es interesante notar que en el pasado la Atalaya ha reconocido que la palabra "dedicación" con respecto a dar de uno mismo exclusivamente a Dios no se encuentra en las Sagradas Escrituras. Y que ni se relacionó con el bautismo ni con llegar a ser un discípulo de Cristo. La Atalaya, 15 de mayo, 1952, página 315 (edición en inglés), bajo el artículo de estudio "Dedicación para vida en el Mundo Nuevo", dice:

Buscando entre las Sagradas Escrituras Griegas Cristianas no encontramos ya sea la palabra dedicación o la palabra consagración usadas para designar este paso de darse uno mismo exclusivamente para Dios a través de Jesucristo. Al leer de los adoptadores antiguos de la Cristiandad meramente encontramos que se dice que creyeron o ejercitaron fe. La fórmula que aquellos usaron para instar a las personas a adoptar el Cristianismo fue, “Arrepentíos y convertíos,” o, “Arrepentíos y vuélvanse.” También, “Arrepentíos y sed bautizados”. En vista de esta evidencia, ¿por qué los más de los Testigos de Jehová consideran su bautismo como una dedicación a Jehová a través de una organización visible?

No dejen de visitar mi blog exclusivo contra los Testigos de Jehová en:

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LA PLENITUD DEL PECADO Y DE LA MALDAD

Por Javier Rivas Martínez (MD)
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En la Biblia no encontramos nada que diga y que dé a entender con literalidad que el hombre es portador de "un gran vacío en el corazón" por razón del pecado y que necesita de Cristo para poder "llenarlo de amor, paz y felicidad". Eso es una gran falsedad, una mentira excelsa que se ha extendido con notable fuerza y convicción en los círculos evangélicos, por la ignorancia que existe dentro de éstos. Poéticamente, sería aceptable, teológicamente, insostenible.

En el principio de los tiempos, Dios creó al hombre puro y santo. En esa época de paradisíaco mundo, la vergüenza, la maldad y la malicia no eran inherentes a su naturaleza sino que era tan límpida y diáfana como el más fino cristal cortado; no había conflictos de índole alguno en su mente como hoy los tenemos los seres humanos del mundo, aún los rescatados por la sangre del Cordero y trasformados por la Palabra de Señor. Había una perfecta comunión entre el Hacedor y él, y su estado psíquico era calmo y bien equilibrado, pero por desgracia, por propia voluntad, por ser un agente libre y animado por la traicionera y maligna seducción de Satanás, se rebeló contra Dios para pecar y morir, no sólo espiritualmente, sino también de modo físico. El hombre no murió de modo rápido, al instante de pecar, "ipso facto", porque Dios en su misericordia y bondad habría de redimir más tarde a quiénes habrían de creer en su Hijo Jesucristo, en el futuro, en el tiempo de la Gracia (Gn.3:15; Jn.3:16), y queda claro, según las palabras del apóstol Pablo, e inspiradas por el espíritu santo, que el pecado entró al mundo por un hombre y así el pecado y la muerte a todos los hombres además (Ro.5:12, 17, 18-19; 1 Co.15:21).

Realmente la prueba fue simple para el hombre en el Huerto del Edén: Dios le advirtió de no comer del árbol del bien y del mal, porque habría de morir con seguridad (Gn.3:1-8).

Eva no ignoraba como Adán de los resultados nefandos por la desobediencia; de todos modos, sin importarle poco, desafió deliberadamente y sin inocencia la soberanía de su Hacedor, desconfiando de Él y creyendo más a la Serpiente que la engañó con astucia, cediendo al apetito de la carne y los deseos de los ojos, por la ambición a un conocimiento a la que no estaba predestinada, fuera de su alcance por Voluntad Divina (ver también 1 Jn: 2:16):

"Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella" (Gn.3:6).

A partir de ese momento, el "ser" del hombre, su "haber" o "existir", su constitución que lo definía como una persona completamente espiritual , fue "llenado", saturado con toda plenitud, por la esencia mortal del pecado al desobedecer a Dios, para corromperse y degradarse en él su naturaleza original que era inmaculada. De esa manera habrían de manifestarse en el resto de los seres humanos más tarde (porque sin excepción, todos ellos son concebidos en pecado, no habiendo ninguno justo ni bueno hasta el día de hoy) las maldades e iniquidades potenciales en virtud del «peccatum originale originatum»:

"He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre" (Sal.51:5).
"Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; Su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; Quebranto y desventura hay en sus caminos; Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos" (Ro.3:10-18).

Por la entrada del pecado al mundo, el desastre fue universal y las consecuencias vinieron a darse en un amplio y devastador alcance. Ahora el hombre, porque el pecado es parte de sí mismo como ya dijimos atrás, se enferma y pude morir. Ese es el castigo por el pecado (Ro.6:23).

Dios dijo con advertencia enfatizada a Adán que si desobedecía volvería al polvo de la tierra donde fue creado (Gn.3:19); pero al fallarle a Dios, no sólo aseguró su retorno al polvo de la tierra cuando muriera, sino que la misma tierra de donde fue tomado sería maldita por su alevosa rebelión (Gn.3:17-19), así como el resto de la creación (Ro.8:21).

La idea equivocada de que el hombre posee un "gran vacío en el corazón" está determinada desde una base absolutamente subjetiva del pensamiento en un considerable número de ovejas de las congregaciones llamadas cristianas y promovida en gran parte por sus líderes espirituales que se han encargado de regarla como "agua sobre la mesa", "como pólvora sobre el piso" (tiene el hombre un enorme "vacío" dentro de él y por tal razón se siente "vació, piensan). Ese "estar vacío" es un anti-escriturario concepto de las emociones inestables y mal logradas, de las emociones desequilibradas, que se originan por trastornos psicológicos en la mente pecadora y caída de las personas en general. Así que en realidad, esa "desagradable sensación" es provocada por el remordimiento, por la angustia y culpa desmedida, producidas también por la incapacidad de las personas para gobernar sus vidas correctamente, llevándolas, en alguna forma, al fracaso, y todo, por efecto del pecado que reboza en el corazón de cada una de ellas.

El hombre no puede estar "vacío" de ningún modo, al contrario, el Señor Jesucristo expone que del corazón del hombre salen una variedad inmensa de perversidades (Es decir, está lleno de ellas), y conocemos que el pecado es que les ha dado estructura y vigencia:

"Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre" (Mt.7:21-23).

Por otro lado, Pablo escribe también que el hombre está atestado de iniquidades y de otras más malignidades:

". . . estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades. . ." (Ro.1:29).

Pablo les llama a estas malignidades o maldades evocadas por causa del pecado, "las obras de la carne":

"Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios" (Ga.5:20-21).

Las personas no necesitan llenar su vida de Cristo para llenar ese supuesto "vació" que los ahoga de culpa y de ansiedad, de remordimientos y de depresión. Lo que necesitan es de la Palabra de Dios para que puedan salvos por medio de Jesucristo, para que sean libres de ideas y pensamientos terrenales oscuros y errados que abaten sus emociones, de doctrinas religiosas torcidas y de malos hábitos y conductas carnales y aberrantes que ofenden a Dios:

«…y conoceréis la verdad (La Palabra de Dios), y la verdad os hará libres» (Jn.8:32).

Requieren de una nueva forma de vida, en Cristo, como nuevos hombres, como nuevas criaturas, andar como Cristo caminó en el mundo para agradar a Dios, en una renovación mental que es francamente espiritual:

"El que dice que permanece en él debe andar como él anduvo" (1 Jn. 2:6).

"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Co. 2:17).

"En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad" (Ef.4:22-24).

De esta única manera podrán encontrar infinita paz, y abrigarán con confianza una esperanza para vida eterna gloriosa, a pesar de la las agitadas y turbulentas marejadas y de las recias e impetuosas tormentas que puedan enfrentar en este mundo perverso y caótico que pasará, un día, ya no tarde.

Dios les bendiga siempre, hermanos y amigos míos.

El ÁNGEL DE YAHWEH

La Biblia ciertamente nos habla del “ángel de Jehová” que hablaba a los siervos de Dios en el AT. El Apóstol Pablo, sin embargo, nos dice en Hebreos lo siguiente: “Dios (no Jesucristo), habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas (AT), 2 en estos postreros días (NT) nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;” (Heb.1:1,2). Así que fue Dios, y no su Hijo, quien habló a los padres por los profetas en el AT. Y nótese que lo hizo de muchas maneras, incluyendo seguramente la de un ángel, “El Ángel de Jehová”. Luego, Pablo es enfático al decir que en los postreros días, que empezaron en sus tiempos, nos ha hablado por Su Hijo. Esto quiere decir que antes de los últimos días el Hijo no habló a ningún humano.

Podemos afirmar que algunas de las numerosas manifestaciones del “ángel de Jehová” en las Escrituras parecen ser lo que se conoce por teofanías. Por ejemplo, La Biblia nos dice que el ángel de Jehová se apareció al profeta Moisés en la zarza ardiente, pero después dice que Dios habló con Moisés en aquella ocasión (Éxodo 3; Hechos 7:30-38). También el ángel de Jehová se le presentó a Agar, la esclava, y habló como si fuera Dios mismo, y ella se dirigió a él como Dios (Génesis 16:7-14). Si leemos Éxodo 13:21 veremos que dice que Jehová iba delante del pueblo de Israel en una columna de nube, mientras que Éxodo 14:19 nos informa que el ángel de Dios estaba con la columna de nube. El ángel de Jehová se le apareció a Israel en Jueces 2:1-5 y habló como si fuera Dios mismo. Jueces 6:11-24 describe la apariencia del ángel de Jehová a Gedeón y luego dice que Jehová miró a Gedeón. Nuevamente, el ángel de Jehová apareció a Manoa y a su esposa, y ellos creyeron que habían visto a Dios (Jueces 13:2-23).

Otras visitas del ángel de Jehová no señalan si eran manifestaciones de Dios mismo o no, aunque la gente supone a menudo que lo eran. Algunos ejemplos son las aspectos a Abraham en el Monte Moría y a Balaam (Génesis 22:11-18; Números 22:22-35). A veces el ángel de Jehová claramente no es una manifestación de Dios. Algunos ejemplos son las apariencias a David y a Zacarías (I Crónicas 21:15-30; II Samuel 24:16; Zacarías 1:8-19). El ángel del Señor en el Nuevo Testamento supuestamente no es más que un ángel, y por cierto que no es Jesucristo, el Hijo de Dios (Mateo 1:20; 2:13; 28:2; Hechos 8:26).

Al estudiar todos estos versículos de la Biblia, algunos sostienen como vehemencia más que con razón que el ángel de Jehová siempre es una manifestación directa de Dios. No obstante, algunas de las instancias citadas arriba no apuntalan esta idea y dos de ellas realmente la contradicen a raja tabla. Otros cristianos afirman, sin embargo, que el ángel de Jehová es en algunos casos una manifestación de Dios, y en otras definitivamente no. Esta segunda idea parece armonizar con la Biblia.

Una tercera idea, no obstante, es que el ángel de Jehová nunca es Jehová, sino un ángel literal. Para fundamentar esta última idea, uno destacaría que los ángeles son portavoces, mensajeros, y agentes de Dios. Es decir, esta idea contiende que es correcto decir que “el Señor dijo” o “el Señor hizo” aunque El lo dijo o lo hizo mediante la agencia de un ángel. Bajo este criterio, una descripción de un hecho de Dios en la narración de una apariencia angelical es simplemente una forma de decir en breve que Dios obró a través del ángel. Ya que los escritores bíblicos esclarecen al principio de los relatos que un ángel era el agente directo, no tiene que existir ninguna incertidumbre o divergencia. En esta idea, las personas que reconocieron la visita de Dios o estaban equivocadas en su creencia que habían visto a Dios mismo, o, más razonablemente, reconocieron que Dios estaba usando un ángel para hablarles y entonces se dirigieron a Dios mediante el ángel. Hay otra forma de armonizar esta tercera idea con los versículos de la Escritura que identifican al ángel de Jehová con Jehová mismo: a saber, que el ángel apareció visiblemente, pero que el Señor también estaba presente invisiblemente. Entonces, las referencias al Señor como actuando o hablando podrían significar literalmente el Señor y no el ángel.

En resumen, es innegable que el ángel de Jehová en el Antiguo Testamento no era siempre el Señor mismo. Una persona puede sostener plausiblemente que el ángel de Jehová jamás era una teofanía real, pero no puede sostener con seriedad que el ángel de Jehová era siempre una teofanía. La explicación más sencilla es que la frase, “el ángel de Jehová,” a veces se refiere a una teofanía de Dios pero en otras ocasiones denota nada más que un ángel ordinario.

Un erudito trinitario resume la idea predominante de la siguiente manera:

“En el Antiguo Testamento el ángel de Jehová podría ser solamente un mensajero de Dios (la misma palabra hebrea significa mensajero), distinto de Dios mismo (2 Samuel 24:16), o podría ser identificado con el Señor mismo hablando de Sí mismo . . . el hecho de que Dios no puede ser ilustrado con claridad es típico de las teofanías del Antiguo Testamento . . . Dios tiene la libertad de mostrar Su presencia, al mismo tiempo que los humanos tienen que ser protegidos de Su presencia inmediata.”

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martes, 29 de julio de 2008

CRISTO Y EL TRONO DE DAVID

Escudriñad las Escrituras...

Los dispensacionalistas progresivos enseñan que cuando Cristo subió a la mano derecha de Dios, Él se sentó en el trono de David. Así ellos enseñan que 1) Cristo se sienta ahora en el trono de David, el reino de David que ha sido ya inaugurado; 2) el trono de David está localizado ahora en el tercer cielo.

Busquemos ahora las Escrituras para ver lo que Dios dice sobre el trono de David, dónde está localizado y cuándo se sentará el Mesías en él.

“En verdad juró Jehová a David, Y no se retractará de ello: De tu descendencia pondré sobre tu trono Si tus hijos guardaren mi pacto,Y mi testimonio que yo les enseñaré, Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre”.

El paso arriba habla del trono de David. ¿Dónde estará localizado el trono de David?

“Porque Jehová ha elegido a Sion; La quiso por habitación para sí. Allí haré retoñar el poder de David; He dispuesto lámpara a mi ungido” (Salmo 132:13,17).

El trono de David estará localizado en Sion (Jerusalén), no en el tercer cielo. Es allí en Sion que Dios hará que el cuerno de David aparezca.

“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Isaías 9:7).

¿Cómo serán las condiciones cuando el Mesías se siente en el trono de David? En aquel tiempo el gobierno de la tierra estará sobre Sus hombros (Isaías 9:6) y la tierra disfrutará de paz cuando el Príncipe de Paz se siente sobre el trono de David. Tales condiciones no son seguramente encontradas durante esta edad de la presente iglesia.

“Entrarán por las puertas de esta ciudad, en carros y en caballos, los reyes y los príncipes que se sientan sobre el trono de David, ellos y sus príncipes, los varones de Judá y los moradores de Jerusalén; y esta ciudad será habitada para siempre” (Jeremías 17:25).

El único modo de llegar al trono de David es por vía de las puertas de la ciudad de Jerusalén (ver también versos 19-24).

“Y di: Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá que estás sentado sobre el trono de David, tú, y tus siervos, y tu pueblo que entra por estas puertas. Así ha dicho Jehová: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni robéis al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar. Porque si efectivamente obedeciereis esta palabra, los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono, entrarán montados en carros y en caballos por las puertas de esta casa; ellos, y sus criados y su pueblo” (Jeremías 22:2,4).

“Así ha dicho Jehová: Escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia, hombre a quien nada próspero sucederá en todos los días de su vida; porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá” (Jeremías 22:30).

El trono de David está en Jerusalén de Judá, en la tierra, no en el cielo.

“He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra” (Jeremías 23:5-6).

¿Cuándo estará el Mesías sobre el trono de David? Este ocurrirá cuando el Mesías, el Rey, reine y ejecute justicia EN LA TIERRA. En este tiempo Israel morará sin peligro. Esto sólo puede significar que Cristo se sentará en el trono de David durante Su reinado milenario y no antes.

“En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra” (Jeremías 33:15).

“En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y se le llamará: Jehová, justicia nuestra” (Jeremías 33:16).

El TIEMPO cuando el Mesías asumirá el trono de David es aquí señalado, así como el LUGAR. EL TIEMPO: el reinado milenario de Cristo cuando la justicia caracterizará a la tierra y cuando la paz y la seguridad caracterizarán a Jerusalén. El LUGAR: "en el territorio," esto es EN LA TIERRA, en la ciudad de Jerusalén.

“Ni a los sacerdotes y levitas faltará varón que delante de mí ofrezca holocausto y encienda ofrenda, y que haga sacrificio todos los días. podrá también invalidarse mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas y sacerdotes, mis ministros” (Jeremías 33:18,21).

El trono de David aquí tiene que ver con sacerdotes Levíticos. Cristo no puede estar sobre el trono de David aparte de una asociación con los sacerdotes Levíticos. Durante esta edad presente no hay ningún funcionamiento de sacerdotes Levíticos. Durante el milenio los sacerdotes Levíticos /Zadociano tendrán estarán asociados con Cristo y sirviendo en el templo milenario (Ezequiel 40:46; 43:19; 44:15; 48:11).

“Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra. Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de ellos para siempre” (Ezequiel 37:24-25).

El David resucitado, que es llamado tanto REY como el PRÍNCIPE, estará directamente implicado en el gobierno milenario, que sirve bajo Cristo: "directamente bajo Cristo, teniendo autoridad sobre todo el Israel, estará el resucitado David, a quien le dan ambos títulos de rey y príncipe. Él será el rey porque él gobernará sobre Israel, pero él será un príncipe porque estará bajo la autoridad de Cristo" (Arnold Fruchtenbaum, las Huellas del Mesías, la página 282). Ver a Jeremías 30:9; Ezequiel 34:23-24 y Oseas 3:5.

Estos pasajes a menudo son explicados de un modo no literal como no refiriéndose a David mismo, sino al Hijo mayor de David, el Señor Jesucristo, aunque la interpretación literal debe ser preferida. Pero sin tener en cuenta esto, durante esta presente edad de la iglesia, nunca se nos dice que David reina como Rey o como el Príncipe. David, el futuro rey/príncipe, sólo es mencionado en un contexto milenario, terrenal, judío.

“Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines. Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días” (Oseas 3:4-5).

Hoy Israel está sin un rey y Cristo no gobierna en el trono de David. En lo venidero, Israel volverá y buscará al Señor. Entonces ellos no estarán sin un Rey. Su Rey estará en el trono de David en Jerusalén.

“En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto. He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán. Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo” (Amós 9:11-15).

“Nuestros pies estuvieron dentro de tus puertas, oh Jerusalén. Jerusalén, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí. Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová. Porque allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David. Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman” (Salmos 122:2-6).

El levantamiento de la tabernáculo caído de David tiene que ver con la restauración de Israel (v.14) cuando Dios "los plantará sobre su tierra, y ellos no van a ser lanzados más de su tierra" (v.15). Esto implica que antes del milenio el tabernáculo de David estaba en una condición de caído. Cristo, por lo tanto, no restauró el trono y el templo de David cuando Él se sentó en la mano derecha del Padre. El templo de David no ha sido todavía restaurado, pero será en lo venidero cuando Cristo asuma Su trono milenario.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lucas 1:32,33).

Note que Su sesión en el trono de David está claramente unida con Su reinado sobre la casa de Jacob (Israel). Hoy, Cristo es la Cabeza sobre la Iglesia, que es Su cuerpo. No es sino antes del futuro milenio que Cristo gobernará sobre la casa de Jacob. Es entonces que el reino será restaurado otra vez a Israel.

“Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:6-8).

Por favor observe lo que el Señor no dijo. Él no dijo esto: ¡"En no muchos días me sentaré en el trono de David y el reino será restablecido!" No, el reino sería restaurado a Israel, pero todavía no. El nuevo programa de Dios, la iglesia, estuvo a punto de comenzar. Cuando Dios restaure el reino a Israel, Jerusalén será el PUNTO CENTRAL. En el nuevo programa de Dios, la iglesia, Jerusalén es simplemente el PUNTO DE PARTIDA mientras los testigos de Cristo van a las partes más remotas de la tierra.

“Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hechos 2:29-36).

Este pasaje es usado por los Dispensacionalistas progresivos en su tentativa de demostrar que Cristo se sentó en el trono de David cuando Él se sentó en la mano derecha de Dios. Sin embargo, el pasaje no dice que Cristo está sentado ahora sobre el trono de David. Sí dice (v.30) que Dios levantó a Cristo para sentarse en el trono de David. Es obvio que la resurrección era un requisito previo para que Cristo pueda sentarse en el trono de David. ¿Cómo podría un Mesías muerto sentarse en el trono de David? Compare a Juan 12:32-34 donde los Judíos fueron dejados perplejos por el problema de cómo un Mesías muerto podría reinar por siempre y para siempre.

El reino prometido a David no comienza con la exaltación de Cristo y su asentamiento en el cielo. Comienza con la regreso de Cristo a la tierra. Esto está aclarado en Hechos 2:34-35. La palabra clave es "HASTA". Cristo no volverá a la tierra y no se sentará sobre el trono de David hasta que Sus enemigos sean hechos Su escabel.

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo” (Hechos 3:19-21).

En los primeros capítulos del libro de Hechos la nación de Israel le fue dada la oportunidad de ARREPENTIRSE. Si ellos se habrían arrepentido, el Señor Jesús habría dejado Su trono celestial y habría venido a Su trono terrenal, así restaurando el reino a Israel. Note otra vez nuestra palabra clave, "HASTA". Cristo se sienta en la mano derecha del Padre y el cielo lo recibe HASTA QUE el tiempo correcto venga para mandar de regreso A JESÚS a la tierra. Es sólo entonces que la restitución/restauración de todas las cosas ocurrirá y el reino será restaurado a Israel. Es entonces y sólo entonces que Cristo se sentará en el trono de David, en la tierra, en Jerusalén.

Para un estudio fascinante del ofrecimiento de Dios del reino a los Judíos en el libro de hechos, ver El Asimiento Estratégico de la Biblia por J. Sidlow Baxter (Zondervan).

“Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar, Para que el resto de los hombres busque al Señor, Y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, dice el Señor, quien hizo todas las cosas” (Hechos 15:14-17)

Este pasaje muy claramente pone adelante el programa de tiempo de Dios de cómo se relaciona Su programa presente (la Iglesia que es Su cuerpo) y Su futuro programa (el reino como prometido a Israel). Primero tenemos el programa presente de Dios que envuelve a Dios que visita a las naciones (los Gentiles), tomando de ellos un pueblo para Su Nombre. La Iglesia es la asamblea llamada de Dios, constituida de Judíos y Gentiles salvados, unidos juntos en un cuerpo, compartiendo una VIDA y SEÑOR en común. "DESPUÉS DE ESTO" (después de que el programa "de la iglesia" de Dios haya sido completado) Cristo volverá y el templo de David será construido otra vez y establecido. El reino será restaurado a Israel cuando Cristo se siente sobre el trono de David, todos en cumplimiento del pacto Davídico.

The Middletown Bible Church349 East StreetMiddletown, CT 06457(860) 346-0907

EL HIJO DEl HOMBRE, SENTADO A LA DIESTRA DEL PODER DE DIOS

Por Sir. Anthony F. Buzzard (Teólogo Unitario)
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El título “Hijo del Hombre” fue usado frecuentemente por Jesús para referirse a sí mismo. Como “Hijo de Dios”, él está estrechamente asociado con su Mesianismo; tanto que cuando Jesús afirmó solemnemente que él es el Mesías, el Hijo de Dios, agrega en el mismo momento que el sumo sacerdote vería “el Hijo del Hombre” sentado a la diestra del poder y viniendo con las nubes del cielo” (Marcos 14:61,62). El título “Hijo de Hombre” está más plenamente descrito en Daniel 7:13,14, donde una figura humana (“un Hijo de Hombre”) recibe el derecho para el dominio mundial del Padre. El paralelo con Salmo 2 es obvio, así como la conexión estrecha con el Salmo 110, donde David se refiere a su “Señor” (El Mesías) que se sentará a la diestra (del Padre) hasta que tome su oficio como gobernador mundial y “reine en medio de sus enemigos” (Salmo 110:2; cp. Mateo 22:42-45). El Hijo del Hombre tiene igualmente una clara conexión Mesiánica en el Salmo 80:17: “Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el Hijo del Hombre que para ti afirmaste”.

Es significativo que los escritores del Nuevo Testamento pongan muchísimo énfasis en el Salmo 110, citándolo unas 18 veces y aplicándolo a Jesús, quien había sido exaltado por aquel tiempo como Señor Mesiánico a la inmortalidad a la mano derecha del Padre exactamente como el Salmista lo previó. Nuevamente debemos reconocer que la eterna filiación es ajena a todos los títulos descriptivos del Mesías. Estos hechos alarmantes deberían conducir a los estudiantes de la Biblia de todas partes a comparar lo que se les ha enseñado acerca de Jesús con el Jesús presentado por la Escritura. Parecería que un hijo eterno no haría juego con la cuenta bíblica del Mesías. Al optar por un Jesús que es un ser eterno que pasa a través de una vida temporal en la tierra, muchos parecen, por así decirlo, haber “obtenido el hombre equivocado”.

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LA SECTA LLAMADA TESTIGOS DE JEHOVÁ: UN ESCRITO INTERESANTE


Organización y salvación

“No podemos tomar parte en cualquier versión moderna de idolatría, sean éstas gestos respetuosos hacia una imagen o símbolo o la imputación de salvación a una persona o a una organización”. La Atalaya, 11/1/1990, p. 26“Identificarse con organización Jehová es esencial para su salvación”. Nuestro Ministerio del Reino, La Atalaya 11/1/1990, p. 1

Sobre la muerte de jóvenes Testigos de Jehová

Citado de la Despertad, Mayo 22, 1994, Página 2 (edición en inglés):

Jóvenes Que Ponen a Dios primero

Antiguamente miles jóvenes murieron por poner a Dios primero. Lo están todavía haciendo, sólo que hoy el drama se despliega en hospitales y cortes, siendo las trasfusiones de sangre el asunto.
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Cita de la La Atalaya, diciembre 1, 1998, Página 14 (edición en inglés):

Los Testigos de Jehová han sido blancos de acusaciones falsas - las mentiras descaradas y las presentaciones torcidas de sus creencias … La acusaciones de que numerosos niños Testigos de Jehová mueren cada año como resultado de rehusar trasfusiones de sangre son completamente infundadas.

Sobre la Fecha de 1975

1974 ” Sí, el fin de este sistema es tan pero tan cercano! ¿No es esa la razón para aumentar nuestra actividad?…Los informes se oyen de hermanos vendiendo sus casas y sus propiedades y planificando terminar el resto de sus días en este viejo sistema en el servicio pionero. Ciertamente ésta es una forma excelente para invertir el corto tiempo que queda antes del fin del mundo malvado. (El ministerio del reino, mayo de 1974, p.3)

1976 ” puede ser que algunos que le han estado sirviendo a Dios han planificado sus vidas según una opinión equivocada sobre justamente lo que iría a suceder en una cierta fecha o en un cierto año. Ellos, por esta razón, han puesto de lado o han descuidado cosas de las que de otra manera habrían cuidado. Pero ellos han entendido mal las advertencias de la Biblia concernientes al fin de este sistema de cosas, pensando que la cronología de la Biblia revela la fecha específica. (La atalaya, 15 de julio, 1976, p. 440)

(La atalaya 10/1 1978 página 31; negrita añadida)

¿Aplica o no aplica a los bebés?

“Así, en lo que se refiere a la aplicación en nuestro tiempo, la “generación” lógicamente no se aplicaría a bebés nacidos durante la Primera Guerra Mundial I. Aplica a los seguidores de Cristo y los otros que pudieron observar esa guerra y las otras cosas que han ocurrido en cumplimiento de la “señal” compuesta de Jesús
(La atalaya 5/15 1984 la página 5; negrita añadida).
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Si Jesús usó “la generación” en ese sentido y nosotros se lo aplicamos a 1914, entonces los bebés de esa generación tienen ahora 70 años de edad o más. Y los otros vivos en 1914 están dentro sus 80 o 90’s, unos cuantos incluso habiendo alcanzado cien. Hay todavía muchos millones de esa generación viva.

lunes, 28 de julio de 2008

YO CREO EN LA BIBLIA


José A. Fernández, España
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Esta frase puede significar muchas cosas: “Yo creo que la Biblia existe”, “Yo creo todo lo que la Biblia afirma de forma literal”, “Yo creo que la Biblia tiene partes que apuntan a la verdad de Dios”, “Yo creo que he de seguir todas las enseñanzas que aparecen en la Biblia”, “Yo creo que he de seguir algunas enseñanzas pero no todas”, “Yo creo que he de leer la Biblia todos los días”, “Yo creo que debería profundizar en mi estudio de la Biblia para poder identificar aquellas partes que han de ser aplicadas a mi vida hoy”, “Yo adoro la Biblia por encima de cualquier otra cosa”, etcétera… Todas estas frases encajan en lo que podemos querer decir cuando decimos: “Yo creo la Biblia”.

Sin embargo hay un sentido más en el que dicha frase se utiliza últimamente: el de mostrar una bandera determinada. A menudo he escuchado a gente usar esa frase con la intención de indicar que comparte una forma de pensar determinada a la hora de tratar ciertos asuntos como la homosexualidad, la ordenación de mujeres o la familia. Es importante darnos cuenta de que este uso de la frase es simplemente un uso partidista que no dice nada acerca de cómo leemos la Biblia, de qué partes aceptamos y cuáles no, ni de qué tipo de exégesis realizamos en nuestro estudio de los manuscritos bíblicos (ni siquiera dice si realmente hemos leído la Biblia por nosotros mismos). Lo que esa frase indica cuando se usa en este sentido es solamente el color de nuestra bandera, el partido eclesial que aceptamos.

A menudo echo en falta una mayor claridad por parte de los cristianos a la hora de decir lo que creen con respecto al texto bíblico. Decir que ‘creemos la Biblia’ no significa realmente nada con respecto a la posición que los distintos textos bíblicos ocupan en nuestra vida. Frases como estas no ayudan en absoluto a la hora de explicar el tipo de argumentos en los que nos basamos para pensar que un texto dice lo que creemos que dice. Es más: el uso de frases-bandera como estas solamente sirve para declarar nuestra posición con respecto a ciertos asuntos sin necesidad de justificar por qué creemos lo que decimos creer, para oscurecer las razones de nuestra fe y otorgarles una sensación de certeza ficticia que pone en evidencia nuestra inseguridad acerca de la procedencia de estas opiniones que tanto apoyamos. Frases como estas tienen el poder, nada bueno en nuestros tiempos, de matar el diálogo, de poner punto y final a la conversación.

Por tanto, en honor al diálogo que estamos intentando alcanzar y que promete abrir una puerta de esperanza en nuestro intento de superar las barreras que en estos momentos parecen infranqueables entre algunos grupos cristianos, me gustaría votar por dejar a un lado las frases-bandera en nuestras discusiones acerca de ciertos asuntos y pedir un mayor esfuerzo por ser claros a la hora de expresar nuestras opiniones y los argumentos en los que nos basamos para tenerlas.

www.yeshuahamashiaj.org
www.elevangeliodelreino.org